La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 3 de julio de 2013

Sobre el sistema de financiación autonómica






















En mi tierra, en la Comunidad Valenciana, existe un acuerdo prácticamente total en que el actual sistema de financiación autonómica es injusto y lesivo con los intereses valencianos. El PPCV defiende esto porque así justifica su incumplimiento del déficit y también porque, como parte de la estrategia de oposición al gobierno de Zapatero, estuvieron criticando una financiación discriminatoria durante años.
El PSPV, por su parte, también critica esta financiación como prueba de que el gobierno de la Generalitat es incapaz de mejorar la financiación de la comunidad. En la oposición nacionalista también se critica como fuente de “agravios” que fomentan su mensaje y en la más izquierdista también se critica mucho la financiación por otras razones. En definitiva, todos los partidos, grupos empresariales, sindicatos, etc. Critican el actual sistema de financiación para la Comunidad Valenciana.

Cuando todo los actores políticos critican algo la primera tendencia es pensar que esto es malo sin duda alguna. Bien, yo tiendo por naturaleza a cuestionar las unanimidades públicas y más en casos como estos en que creo que el regionalismo y los intereses particulares que pueden influir bastante en la opinión.
Aquí hay otro punto que me parece que hay que tener en cuenta: No conozco una sola comunidad autónoma que se sienta satisfecha con su situación de financiación, inversiones o “balanzas fiscales”. La comunidad que no se queja de la financiación se queja de las balanzas fiscales (de que aportan más que la media y no son compensadas por ello), las que no se quejan de esto se quejan de la falta de infraestructuras y las que no pues se quejan de la deuda histórica. Recuerdo comunidades virtualmente beneficiadas por el sistema de financiación (las menos pobladas) quejarse cuando les transfirieron las competencias de sanidad, porque decían que los costes de transferencia eran mayores que la financiación propuesta. En resumen, que todas las comunidades se quejan por una cosa o por otra.
Y claro, es evidente que no todas las comunidades pueden estar maltratadas. La falta de financiación o inversiones o lo que sea de una comunidad debe estar necesariamente compensada con una situación privilegiada en otras. Pero no, todas se quejan. Y por tanto no hay que ser muy inteligente para entender qué está pasando aquí: Por estrategia negociadora, por victimismo o por electoralismo, todas las comunidades destacan lo que las perjudica parcialmente y ocultan lo que las beneficia, generándose un bosque de agravios que para el observador externo parece un poco absurdo.
Pero más allá de las quejas de todos los actores ¿hay un verdadero problema con la financiación autonómica? Pues puede haberlo y eso es lo que hay que analizar. Y me gustaría analizarlo lo que pasa es que es un tema extraordinariamente complejo, en el que falta información y que es propio de estudios muy profundos. Así que lo que voy a hacer es algo bastante superficial y destinado más que nada a suprimir equívocos.

Hay mucha confusión sobre los términos financiación, balanzas fiscales e inversiones, que creo que hay que aclarar. Una cosa es la financiación autonómica, que es el dinero que destina el estado a cada autonomía para que financie los servicios básicos, y otra muy distinta es la balanza fiscal, que es la diferencia entre lo que pagan individualmente los ciudadanos de una comunidad autónoma en impuestos al estado central y lo que reciben los ciudadanos de esa comunidad autónoma a cambio.
Las balanzas fiscales existen y existirán, porque son parte inevitable de un sistema redistributivo. Las comunidades más ricas tendrán peores balanzas fiscales que las más pobres al igual que un ciudadano que paga muchos impuestos tendría una balanza fiscal personal mucho más negativa que uno que paga pocos impuestos al tener menos recursos (en un caso personal podríamos hacerla comparando los impuestos pagados y el “coste” de los servicios recibidos por parte del estado, siempre en teoría). La existencia de las balanzas fiscales es pura redistribución de la riqueza y quejarse sobre ellas me parece puro derechismo económico injustificado. Otra cosa es que se puedan “suavizar” por presiones o por razones de interés general.
Cosa diferente es la financiación autonómica, que sí que es algo mucho más discutible. En España existen dos regímenes de financiación, el foral que rige en Navarra y Euskadi (que tienen su propio régimen fiscal y pactan un “cupo” a pagar anualmente al estado central) y el régimen común que rige para el resto del territorio. El régimen común es algo muy denso donde se combinan los tributos cedidos con un fondo de garantía de servicios públicos y otras variables que ajustan la financiación. El objetivo de la financiación autonómica es que las Comunidades tengan los recursos suficientes para financiar los servicios que prestan a los ciudadanos, fundamentalmente los dos más costosos e importantes: Educación y sanidad.

El sistema de financiación del régimen común es un galimatías difícil de entender donde el oscurantismo respecto a los datos complica especialmente las cosas. El sistema se reformó en 2009 con dos objetivos: Conseguir que todas las autonomías tengan la misma financiación por habitante y fomentar la responsabilidad fiscal de las comunidades. Claro, esa es la teoría pero luego está la práctica.
La teoría del sistema de financiación parece, a priori, correcta. Las CC.AA tienen una gran parte de los impuestos recaudados cedidos y después se establecen varios fondos de compensación para intentar igualar la financiación. Como prestar un servicio público básico no cuesta lo mismo en todas las comunidades se hace mediante el concepto de “población ajustada” en el que se consideran factores especiales como la población anciana y joven (tienen necesidades de financiación de educación y sanidad mayores), superficie, dispersión (cuesta más prestar servicios básicos con la población dispersa que concentrada), insularidad, etc.
Esto último es fundamental entenderlo. Extremadura debe tener más financiación por habitante que Madrid porque prestar un servicio sanitario o educativo cuesta más por su dispersión, envejecimiento, etc. Pretender que la financiación sea igual para todos los habitantes no tiene sentido: Lo que tiene que ser igual son los servicios, no el dinero destinado.

La cuestión es que el primer año de vigencia del nuevo modelo, el 2009, se pudo comprobar ya con datos cual fue el resultado del sistema de financiación. Hay que entender que el sistema no es algo cerrado, es decir, el sistema se basa en una estimación de cómo van a ir las cosas pero que no se va a cumplir. En función de la situación económica de las distintas comunidades y del país en general la financiación teórica puede alejarse mucho de la que realmente se dé.
Para ir al caso concreto de la Comunidad Valenciana, un estudio de la fundación Nexe (nacionalista valenciana) concluyó que la financiación por habitante otorgada por el estado a la Comunidad Valenciana en 2009 fue 194 euros inferior a la media de España (que está en unos 2.100 euros por habitante). En principio esto no debería ser un problema si se produjese por la comentada redistribución de la riqueza pero es que, adicionalmente a esto, la Comunidad Valenciana tiene un PIB por debajo de la media estatal y, por tanto, una recaudación de impuestos también por debajo de la media.
Todo esto lleva a que en Valencia se tenga una financiación efectiva de los servicios públicos por debajo de la media pero ¿es realmente insuficiente? Es decir, aquí lo que importa es financiar los servicios públicos adecuadamente y si esa diferencia de financiación se produce porque la Comunidad Valenciana puede prestarlos de forma más económica (por concentración de población, por población “sensible”, etc) o porque el sistema está siendo injusto y nada equilibrado.
Bien, pues todo el mundo en la Comunidad Valenciana dice que el sistema es injusto y que la Comunitat ésta está infra financiada, y que por eso el déficit de la autonomía es tan alto ¿Esto es verdad? Pues he intentado buscar argumentos y estudios que se opongan a esta visión y francamente no los he encontrado. Lo único que he encontrado son aquellas declaraciones del ministro Montoro que dijo que, con el nuevo sistema de 2009, la infrafinanciación de la C. Valenciana había desaparecido, pero no he podido comprobarlo con datos. Todos los datos que he consultado dicen que, efectivamente, la financiación de la C. Valenciana es menor a la media y presumiblemente injusta.

Claro, mi pregunta es: Si realmente la financiación de la Comunidad Valenciana es tan mala, era incluso peor antes de la reforma de 2009 (el gobierno de Zapatero la mejoró ligeramente) y ha sido mala históricamente sin excepción ¿cómo es posible la pasividad de la administración valenciana, las fuerzas sociales y los partidos? Porque el PPCV se ha quejado mucho cuando gobernaba Zapatero pero simplemente por electoralismo, porque la peor financiación fue la que se hizo en la época de Aznar y entonces no decían nada, como tampoco le dijeron nada a Rajoy hasta que tuvieron que justificar su estratosférico déficit.
Cuando gobernaba el PSPV éste tampoco se quejaba en exceso, entonces parecía que lo importante era tener más competencias y no tanto la financiación. Los empresarios valencianos tampoco se han quejado específicamente a no ser que la crítica tuviese un enemigo político claro y lo mismo se puede decir de partidos y sindicatos.
Y no me voy a tragar eso del “servilismo” y la “sucursalización” que se supone que sucede cuando el gobierno central es de tu propio partido, porque Andalucía ha reclamado deuda histórica al gobierno central socialista, Extremadura se rebeló cuando querían pasarle competencias y comunidades del PP se han quejado de la financiación o de las transferencias a gobiernos del PP. Aquí todas las comunidades se han quejado cuando lo han considerado necesario (y muchas veces seguramente sin ser necesario haciéndolo por pura estrategia negociadora) ¿Qué pasa en Valencia? ¿Nos hemos dado cuenta ahora de unos agravios tan profundos y tan claros? Perdonad pero aquí hay algo que no cuadra.
La intuición me dice que, o bien la Comunidad Valenciana no está tan mal financiada como parece o bien ha recibido otras ventajas que han permitido mantener una mala financiación durante tantos años sin aparentes problemas con la comunidad. No sé si estas “ventajas” podrían ser respecto a los fondos europeos, respecto a regulaciones, respecto a inversiones (que creo que no por los datos que he consultado) o de otra naturaleza. Pero algo hay, algo hay que no sé y que no he sabido averiguar. Seguiré investigando y tengo que decir que temo conocer la respuesta…

Después de mirar muchos datos, muchos casos y muchas situaciones he llegado a varias conclusiones algo genéricas que quiero compartir.
Creo que sí hay un problema de financiación en algunas comunidades (como la valenciana) pero que no puede ser tan discriminatorio como se dice. Aquí no hay expolios económicos ni una voluntad del estado central de perjudicar eternamente a ciertas comunidades (aunque sí hay perjuicios colaterales al beneficiar a otras, generalmente cuando son del partido del gobierno y les deben favores o se cede a la presión), por lo que la financiación perjudicial sería un problema de asunción de situaciones de hecho incorrectas, de un sistema deficiente o de problemas heredados, no de la mala voluntad hacia nadie.
Si hay un caso discriminatorio claro en España es el sistema foral, no por su estructura (el sistema de “cupo”) sino porque al final las dos comunidades forales pagan menos cupo del que objetivamente deberían pagar, teniendo más dinero para sus servicios públicos y perjudicando a todas las demás. Que haya haciendas forales no es el problema, el problema es lo que pagan y esto es algo a arreglar.
Las balanzas fiscales negativas o positivas son un resultado inevitable de tener comunidades más ricas y más pobres. Lo ideal sería que no fuesen relevantes pero para eso todas las comunidades deberían tener un nivel de renta y desarrollo similar. Mientras haya diferencias debe haber balanzas fiscales. Limitar la solidaridad interterritorial me parece inconveniente y contrario a los valores que defiendo aunque sí se podría estudiar alguna limitación como que las comunidades más ricas no acaben teniendo un nivel de servicios menor al de las comunidades más pobres, fundamentalmente para evitar suspicacias y victimismos innecesarios.

Yo he defendido un sistema federal con haciendas autonómicas que recauden los impuestos pero con impuestos muy similares entre regiones y sin poner nunca en duda la solidaridad territorial y el mismo nivel de servicios para todos.
¿Eso acabaría con los problemas, quejas y agravios actuales? Lo dudo. La verdad es que es terrible ver como todo el mundo se queja, como todo el mundo tiene argumentos para defender que está maltratado y así parece muy difícil que ningún sistema solucione nada. Como mucho podríamos desplazar los agravios y tampoco. Por ejemplo, Cataluña parece que tiene mucha mejor financiación que antes gracias a la reforma de 2009 y, en vez de suavizar los agravios, se han aumentado para interés del siroco independentista.
Aún así creo que hay que cambiar el sistema de financiación y crear un sistema federal de haciendas autonómicas que sea justo y defienda la corresponsabilidad fiscal y la redistribución de riqueza, no para tranquilizar a nadie sino por pura transparencia y eficiencia. Cualquier reforma debe hacerse en interés puramente estatal, no para satisfacer a nadie.
Porque si lo que se quiere es evitar el ruido, las quejas, los agravios y los problemas, entonces tendremos que comprar la propuesta de UPyD de recentralizar la educación y la sanidad para garantizar que sean exactamente iguales en todas partes. Esa es la respuesta intuitiva al localismo a veces exacerbado de este país, la respuesta reactiva. Pero ese no es el camino, desandar lo andado no parece una buena política más cuando creo que tenemos una alternativa razonable en el sistema que propongo.

9 comentarios:

  1. Un post muy interesante. Como bien dices, hay mucha desinformación y sobre todo opacidad en un asunto de crucial importancia, como es la redistribución territorial de los ingresos recaudados vía impuestos para la financiación de los servicios públicos en las diversas comunidades autónomas.

    Antes de todo, un comentario que me parece obvio: Claro que todas las comunidades se quejan, incluso las beneficiadas, estas últimas precisamente porque no quieren cambiar el status quo, lo que las perjudicaría.

    Lo que no entiendo es por qué intentas separar las balanzas fiscales de la financiación autonómica. Si precisamente la balanza fiscal representa un indicador para determinar el grado de financiación de una determinada comunidad autónoma: la diferencia entre cuánto pagan sus ciudadanos en impuestos a la Agencia Tributaria, es decir, al Gobierno central, y cuánto reciben a cambio en forma de transferencias al gobierno autonómico e inversiones públicas. Bien, parece sencillo, pero hay que reconocer que el cálculo de la balanza fiscal tiene una cierta complejidad. De hecho hay diversos métodos para calcularla. Pero lo que es cierto es que cualquiera que sea la forma con la que se calcule siempre sale bastante negativa, por no decir terrorífica, en el caso de la Comunidad Valenciana. Véanse las balanzas fiscales referidas al año 2005, las únicas publicadas por el Gobierno de España hasta hoy. No se pueden maquillar. ¿Es esto justificable en base a criterios objetivos de redistribución de la riqueza, la llamada solidaridad interterritorial? Insisto: los valencianos recibimos por parte del Gobierno central un trato claramente discriminatorio y, por tanto, afirmo que se nos considera "españoles de segunda". ¿Si no, cómo se explica entonces que siendo una comunidad pobre (renta per cápita inferior a la media española), la valenciana sea una comunidad contribuyente neta, y por mucho, a la solidaridad interterritorial?

    http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/financiacion-autonomica-rompe-Espana-valenciano_6_56404363.html

    El gran problema de la quiebra financiera de la Generalitat Valenciana, aunque no lo parezca, no es el despilfarro en proyectos faraónicos (que en cualquier caso no los justifico), sino la muy deficiente financiación. No podemos olvidar que las competencias de sanidad, educación y servicios sociales, precisamente las que requieren la mayor parte de los presupuestos públicos, las debe financiar la propia Generalitat. Y si gran parte de los impuestos que pagan los valencianos van a Madrid y no vuelven, pues las consecuencias son las que son.

    Si buscas informes, aquí tienes uno reciente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), nada sospechosa de ser "nacionalista separatista", en el que se hace una radiografía de las consecuencias económicas que conlleva la pésima financiación de la Comunidad Valenciana:

    http://www.ave.org.es/adjuntos/financiacion_publica_cv.pdf

    Conclusión: si durante treinta años de democracia, los partidos de ámbito español que se han alternado en la Generalitat Valenciana no han hecho como en otras comunidades y no han querido cambiar una situación tan injusta para los valencianos, quizá sea necesaria una fuerza política autóctona sin ninguna ligadura orgánica con una sede central en Madrid, llámese Bloc o llámese Compromís.

    En cuanto a la recentralización de las competencias en sanidad y educación, es evidente que hay comunidades que no pretendían asumir esas competencias, pero otras sí. Pero si las comunidades que quieren hacerse cargo de la gestión directa de los servicios públicos de sus ciudadanos reciben una una financiación insuficiente, los resultados son los que son.

    En cuanto a la transparencia del Gobierno español en materia de financiación territorial, recomiendo compararla con lo que se hace en Alemania:

    http://www.lapaginadefinitiva.com/aboix/?p=857

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    1. Hola Guerau,

      Efectivamente no me he metido mucho en el tema de las balanzas fiscales porque hay distintos métodos de calcularlas. Yo conozco dos, la de flujos monetarios (dinero que entra por el que sale) y la de "beneficios" (que se basa en el dinero que se consgigue mediante inversiones).
      Por ejemplo, la diferencia se ve en el caso del AVE Madrid-Valencia. Con la balanza fiscal calculada mediante flujos monetarios lo único que contaría para Valencia sería la inversión del tramo desde Utiel a Valencia, pero mediante el otro método se calcularía el beneficio económico para Valencia de la inversión global. Claro, los resultados son radicalmente distintos y por eso las balanzas fiscales son muy diferentes según quien la calcule.

      ¿Por qué separo la balanza fiscal de la financiación autonómica? Porque no tienen nada que ver. A ver, es verdad que con una financiación deficiente la balanza es peor y con una exagerada sería mejor pero el problema no sería de balanza, sería de financiación.
      Si la Comunidad X tiene una renta per cápita un 20% superior a la media siempre va a tener una balanza fiscal negativa, porque sus ciudadanos pagan más impuestos. La financiación no tiene nada que ver aquí, es una variable diferente por mucho que influya en la cantidad de la balanza.

      Respecto al estudio de la AVE lo he leído y estudiado y, francamente, no me ha gustado. Me resulta fabricado para generar una conclusión predeterminada y usando los datos que se necesita para conseguir esa opinión. Los escritos de A.Boix me gustan más.

      Yo, en cualquier caso, no acepto la mayor, eso de que somos "una comunidad de segunda". Eso no es cierto. No hay animadversión ni "castigo" hacia Valencia, por lo que los problemas hay que buscarlos en un mal sistema o unos sobreentendidos mal hechos desde el principio.
      Y no, si el PSPV y el PPCV no han hecho nada con este sistema de financiación no es porque sean torpes, inútiles y serviles, es porque la cosa no es como nos cuentan. Aquí hay algo que no sabemos o algo que no se dice, y no sé si es un fraude en la situación de la Comunidad para recibir ayudas europeas, en el agua del Tajo (Por cierto ¿en qué balanza fiscal sale el agua de Tajo? ¿Eso como se paga?) o en algunas otras razones pero algo hay.
      Creo que el discurso fácil y cómodo es el de que estamos castigados. Lo difícil es intentar buscar la causa por la que estamos mal financiados y por la que esta ha sido una situación asumida por todos sin mayor problema hasta que la crisis ha estallado en nuestras narices.

      Saludos,

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  2. Hola Pedro,

    Yo sólo soy un ciudadano. No trabajo ni en la Generalitat ni en las Cortes Valencianas. Por tanto, no sé cuál es la causa oculta por la cual la Comunidad Valenciana tiene una pésima financiación. Sólo sé que la situación es la que es. Los datos muestran claramente que otras comunidades reciben una mejor financiación por motivos que desconozco. Motivos que, a mí como contribuyente, no se me explican. Por tanto, es lógico que como ciudadano valenciano me sienta maltratado por el Estado español,
    es decir, un "español de segunda". Soy valenciano, pero no tonto.

    La pregunta es: ¿Quién es el responsable? ¿Ha habido al menos voluntad por parte de los políticos valencianos por cambiar la situación? Como ciudadano he de remitirme a los hechos públicos. Y un hecho muy significativo fue la reforma del Estatuto valenciano en 2006, la norma fundamental de la autonomía valenciana. Pese al victimismo del entonces presidente Camps en cuanto a la discriminación que sufría la Comunidad Valenciana por parte del Gobierno de Zapatero, lo cierto es que en el nuevo Estatuto, pactado por PP y PSOE, no se incluía ninguna mejora de la financiación. Algo muy extraño, por no decir increíble, pues los partidos minoritarios venían avisando sobre los riesgos que ello conllevaría y, por otro lado, teníamos entonces el debate estrella del Estatuto catalán, en el que la materia de financiación era precisamente la más conflictiva. ¿Como valenciano puedo sentirme representado por unos políticos que en la reforma de la ley básica de la autonomía valenciana prescinden de algo tan fundamental como es la financiación? ¿He de depositar mi confianza en esos políticos? ¿O quizás habría de confiar en aquellos que desde siempre han denunciado una situación de injusticia, independientemente de quien residiera en la Moncloa?

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    1. No, no, Guerau, nadie dice que tengas que confiar en uno de esos dos partidos, yo no voy a confiar en ninguno de ellos. Pero creo que eso es una cosa y otra es hacernos "pajas mentales" sobre las causas trascendentales de nuestra secular mala financiación.
      ¿Tenemos mala financiación? Parece que sí ¿Es porque nos tengan manía, el estado español nos "expolie" o seamos españoles de segunda? No. Las causas, que parece que existen, estarán en otro sitio.

      He intentado hacer el difícil ejercicio de intentar mirar más allá y poner en duda las teorías dominantes.
      Tienes toda la razón en que como ciudadanos no se nos explica nada, en criticar el oscurantismo que yo también he criticado y en muchas cosas que dices. Pero quiero y debo ser objetivo, y no me creo que aquí estemos mal financiados desde siempre y nadie haya hecho nada. ¿Qué no se ha querido abrir? ¿Qué ventajas disfrutamos (o disfrutan las élites, ojo) que no sabemos?

      Como no pintamos un pimiento en ningún sitio nadie se preocupa en desmontar, aunque sea parcialmente, nuestras súbitas quejas generalizadas por la mala financiación. En Cataluña, por ejemplo, si sabemos que muchas de las cosas que dice la Generalitat no son ciertas, son exageraciones o verdades parciales. Pero en nuestro caso no, nada sabemos más que lo que estos números nos dicen.

      Quiero que entiendas lo que he intentado hacer. He intentado sacar una conclusión fria con todo lo que ha caído en mi mano, y los datos y la intuición me dicen lo que he concluido: Mala financiación parece que sí, expolio no y vacíos que no conocemos muchos.

      Saludos!

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    2. Hola Pedro,

      Sinceramente, lo intento, pero no consigo entender tus argumentos. Con todos los respetos, tengo la impresión de que te pierdes en disquisiciones metafísicas, tratando de buscar las tres patas al gato. La realidad es la que es. Llámalo financiación deficiente o expolio, como prefieras. Pero el hecho es que nadie es capaz de explicarme los motivos. Mientras el ministro de Hacienda no me dé una explicación convincente, es lógico que con los datos en la mano y como contribuyente valenciano me sienta maltratado. Así de simple. No me hago ninguna "paja" mental.

      Mi teoría es muy sencilla: si en 30 años de democracia, los dos partidos mayoritarios de la Comunidad Valenciana no han sido ni coherentes ni perseverantes en su crítica y en su empeño por corregir un modelo de financiación injusto, no me extraña que los valencianos recibamos este trato injusto por parte del Gobierno central. El que no llora no mama.

      Y tenemos precedentes históricos. Ya en el siglo XVII el conde-duque de Olivares, valido del rey, afirmaba: "Tenemos a los valencianos por más muelles", refiriéndose a la falta de oposición de los valencianos a pesar de que se violaran sus fueros por parte de la Corona. Pues bien, humildemente pienso que ya va siendo hora de que los valencianos dejemos de ser unos "muelles" y exijamos un trato justo, pues somos igual de españoles que el resto. ¿O no?

      Soy valenciano, pero no, no soy "un muelle":

      http://www.lasprovincias.es/v/20110227/economia/valencianos-somos-muelles-20110227.html

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    3. Venga hombre, no me compares el siglo XVII con la democracia actual, que no es serio.

      Si los políticos valencianos no se han quejado nunca sé un poco más suspicaz. Algo pasa.

      Y sí, puede haber deficiente financiación, creo que estamos de acuerdo en esto. Y por supuesto que hay que exigir al ministro de hacienda que nos demuestre lo que nos ha dicho. Lo que no sé muy bien es lo que no te acaba de gustar de mis pensamientos ¿pienso demasiado, quizá? Creo que es una obligación pensar y no crerse las cosas cuando intuyes que algo no cuadra.

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    4. Venga, Pedro, es evidente que en mi apunte sobre el siglo XVII no estoy hablando de democracia, sino de defender la legislación entonces vigente frente a los abusos de la Corona. No saquemos las cosas de su contexto. En ese sentido, en comparación con los valencianos de la época, es significativa la actitud de los catalanes y los portugueses, que se levantaron entonces en armas contra el rey. No pretendo con ello justificar una rebelión armada en el siglo XXI, pero sí una defensa firme de los intereses de los valencianos por parte de aquellos que dicen que los representan, es decir, los políticos democráticamente elegidos.

      Quizás los políticos valencianos de los partidos de ámbito español le tienen mucho apego a la poltrona y entienden que una actitud reivindicativa ante Madrid les perjudicaría dentro del partido. Pero me importa un rábano si su actitud es debido a un trauma infantil o sadomasoquista... Lo único que conozco son los datos, y los datos dicen claramente que la financiación de los valencianos es injusta. No me interesan las suspicacias, ni teorías metafísicas, sino decisiones fundadas en base a criterios de redistribución justa de la riqueza. Y hasta ahora, como he dicho, el ministro de Hacienda no me ha dado ninguna explicación convincente, y creo que es su obligación, pues su sueldo también se financia con mis impuestos.

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    5. Cómo no entiendo muy bien cuál es el motivo de la discusion creo que lo vamos a dejar aquí. En el supuesto, claro está, de que estemos discutiendo sobre algo, que no lo tengo claro.

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    6. No tengo nada más que añadir. En cualquier caso, Pedro, te agradezco que en tu blog se pueda discutir sobre un asunto tan crucial para nuestro Estado autonómico como es la financiación, y que, sin embargo, hasta hace relativamente poco tiempo había pasado inadvertido. Si los ciudadanos toman conciencia de la importancia del tema, albergo la esperanza de que los políticos tomen nota e intenten deshacer el entuerto.

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