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jueves, 10 de octubre de 2013

Devaluación interna y devaluación monetaria: No tienen nada que ver















El otro día el ministro de hacienda, Cristobal Montoro, se desmarcó con unas declaraciones negando que los sueldos estuviesen bajando en España e incluso llego a decir que estaban “subiendo moderadamente”. Montoro usaba datos de una encuesta sobre los convenios colectivos un dato que, evidentemente, no nos puede decir si los salarios están subiendo o bajando.
Al poco tiempo algunos diputados del PP intentaron arreglar la pifia (o provocación) del ministro diciendo que se le había malinterpretado. No obstante hace unos días el propio Mariano Rajoy dijo ante unos empresarios japoneses que España era un país muy atractivo para invertir porque habían bajado los costes laborales, algo que le recordó Cayo Lara a Montoro en la sesión plenaria para mostrarle su contradicción.
Al final y a pesar de lo que dijo el ministro los miembros del PP reconocieron, con alguna dificultad, que evidentemente los salarios estaban bajando en España y desde hace varios años, pero apostillaron que era algo coherente con el proceso de devaluación interna que estamos haciendo para ganar competitividad, ya que no podemos devaluar la moneda.

Como sabéis España está embarcada en un proceso de devaluación interna impuesto por Alemania que nuestro gobierno defiende entusiastamente, eso sí, sin decirlo. Alemania impone esto porque no permite la devaluación del euro debido a sus miedos seculares a la inflación, que en el imaginario colectivo alemán se relaciona con el ascenso del nazismo.
Pero la cuestión aquí es que se nos está vendiendo que la devaluación interna es como una especie de devaluación monetaria por otra vía, algo que es absolutamente falso y que no es más que una manipulación para que la población asuma una terapia que es absolutamente destructiva para sus intereses. Esto también es parte de la hegemonía cultural de la que hablábamos el otro día.
No, la devaluación monetaria y la devaluación interna tienen poco que ver, tanto en tiempo de llegar al objetivo (recuperar competitividad) como en el proceso y, sobre todo, en las consecuencias para la equidad y la igualdad de renta que estos procesos generan.  Quiero desarrollar esto brevemente.

¿Qué es una devaluación monetaria?  Una devaluación monetaria competitiva consiste en hacer perder valor a tu moneda respecto a otras monedas extranjeras. Esto se hace con un objetivo básico: Al abaratar tu moneda abaratas la adquisición de tus productos por los compradores extranjeros, con lo que aumentas tus exportaciones (para el caso el turismo también es una exportación).
¿Qué consecuencia tiene? Pues que al devaluar el dinero que tenemos los poseedores de la moneda devaluada éste pierde poder adquisitivo en el extranjero. Por ejemplo, si quisiésemos viajar a EEUU nuestros euros devaluados ya no valdrían 1,3 dólares sino menos, por lo que nuestra moneda tendría objetivamente menos poder de compra. Para las importaciones pasaría lo mismo, todo lo que viniese del extranjero y comprásemos en otra moneda sería más caro.
Para los productos nacionales en principio nada cambiaría. Al segundo después de la devaluación en principio nada cambia, todo sigue valiendo lo mismo en euros y en principio tu poder adquisitivo sigue siendo el mismo dentro del país. El problema es que no vivimos en una economía cerrada y nosotros importamos muchas cosas, y todas esas cosas que comprásemos al extranjero desde ese momento serían más caras. Por ejemplo, el petróleo, que antes nos costaba pongamos 100 euros el barril, si procedemos a una devaluación del 20% nos pasaría a costar 125 euros devaluados.
Este aumento de los costes de lo que viene de fuera provocaría inflación, pues a las empresas les costaría más fabricar productos si algunos de sus componentes provienen del extranjero y por tanto venderían más caro. Y aunque en principio no necesitasen nada del extranjero acabarían subiendo precios igualmente, porque al final sus proveedores (energéticos, etc.) les subirían los precios porque siempre habrán algunos que dependan de algo externo.

Esta inflación, que sería mayor cuanto más se devaluase, es lo que provoca el miedo germano a las devaluaciones. ¿La inflación es mala? Pues depende, depende del grado y, sobre todo, de la realidad del país. En un país estancado como el nuestro donde nadie invierte porque no hay expectativas positivas hay una tendencia natural a guardar el dinero porque crees que así mantiene su valor adquisitivo. Pero si hay inflación el valor del dinero va menguando poco a poco y, por tanto, los estímulos para invertirlo son mayores.
Por esa vía una inflación moderada parece positiva, pero dependerá de muchas cosas. La inflación se come poco a poco el valor del dinero ahorrado así que hay que tener cuidado de cual es la situación del país porque puedes hacer daño a muchas personas. Conforme la inflación crezca los salarios van a llegar cada vez para menos, así que es importante, si no quieres perjudicar a los trabajadores, que los salarios se actualicen con la inflación. Si este proceso no se da vas a provocar que los trabajadores pierdan poder adquisitivo. Una inflación alta convierte a un país en esquizofrénico, así que hay que tener cuidado de no pasarnos.
Yo creo que al final lo que te permite la devaluación monetaria y la inflación es poder reorganizar las cosas. Si tú fuerzas a que los sueldos y rentas se actualicen con la inflación no vas a perjudicar demasiado a quienes trabajen y generen actividad económica, y en cambio sí vas a perjudicar a quienes tengan dinero ocioso. En cierta manera la devaluación monetaria provoca un perjuicio igualitario a todo el mundo, es en cierta manera equitativa (porcentualmente hablando).
Si la devaluación monetaria y la inflación se controla bien puede aumentar las exportaciones, favorecer la actividad económica y hacer pagar la crisis a todos los sectores de forma parecida. Si se hace mal también es cierto que pueden provocar un ciclo inflacionista difícil de parar.

¿Y qué es una devaluación interna? Pues es provocar que baje el coste de tus productos y servicios sin modificar el valor de la moneda. Esto se hace mediante una vía aparentemente sencilla sobre el papel: Bajas los salarios esperando que, ante el menor poder adquisitivo de la población, luego los precios bajen también y que al final del proceso tu poder adquisitivo sea parecido (esto es la teoría).
¿Qué dice la realidad? Pues que las cosas son bastante más complicadas. Lo primero que sucede con la devaluación interna es que los salarios evidentemente bajan, porque los haces bajar mediante reformas laborales, decretos de bajadas de sueldos públicos, etc. Pero luego los precios no bajan tan rápidamente. En teoría a menor demanda los precios bajan pero esto es un proceso lentísimo en la mayoría de casos, en parte por un proceso psicológico (es más fácil subir precios que bajarlos) y en parte por razones económicas. Lo que suele pasar realmente es que la falta de demanda crea unas nuevas condiciones de mercado en las que unas empresas sobreviven y no bajan precios (o incluso los suben) y otras acaban cerrando porque no hay demanda o bajando precios espectacularmente para sobrevivir.
Hay otro peligro muy real en las devaluaciones internas: El riesgo de deflación. La deflación es lo contrario a la inflación, es decir que los precios bajen, y si la inflación no es buena la deflación puede ser fatal para una economía. En una economía deflacionista lo más normal es que la inversión se paralice, porque al bajar los precios el dinero ahorrado va ganando valor simplemente por estar ocioso en el banco. Si el dinero se revaloriza solo y las cosas en las que puedes invertir normalmente van a perder valor, en la mayoría de casos no se invierte nada. Imaginemos, por ejemplo, lo que está pasando con la vivienda en España ¿quién compra vivienda si la previsión es que esta baje sobre un 10% anual? Pues muy poca gente.
Hay quienes dicen que esto de la devaluación interna y la devaluación de salarios provoca una reorientación de la inversión a bienes de capital, lo que aumenta la productividad y posteriormente esto repercutirá en subidas salariales. Esto se llama efecto Ricardo. Pues bien, a mi esto me parece una patraña sin fundamento alguno que se sostiene en un libro pero no en la realidad. Por un lado se asume que cuando aumente la productividad aumentarán los salarios, cuando puede no ser así, y por otro no se habla nada de cuanto tiempo tarda este famoso efecto ¿Cuándo volverán a aumentar los salarios después de recuperarse la productividad? ¿En un mes? ¿En un año? ¿En quince? Porque si tardamos quince años menudo negocio…
Al final lo gracioso de esto es que se huye de la deflación como la peste, pero en cambio se quiere hacer la devaluación interna ¿cómo se cuadra este círculo? Pues normalmente creando trampas estadísticas para que parezca que no hay deflación cuando sí la hay. España hoy está objetivamente en deflación, pero como nuestro IPC calcula el coste de la vivienda como algo secundario no sale en los números.

Pero una de las consecuencias más nefastas y diferentes de la devaluación interna respecto a la monetaria es la inequidad del proceso. Si la devaluación monetaria era relativamente equitativa la interna es absolutamente injusta y favorece al capital mientras machaca al trabajo.
Mientras los sueldos bajan, el dinero ahorrado mantiene su valor u objetivamente aumenta. Mientras quienes han invertido en bienes de equipo aumentan sus ganancias, quienes dependen del consumo se hunden irremediablemente. La devaluación interna mantiene el valor del capital y de las grandes fortunas mientras carga los costes de la proceso sobre trabajadores y pequeños empresarios y autónomos dependientes del consumo. Adicionalmente quienes prestan servicios básicos sobreviven (o se enriquecen en entornos oligopolísticos) y quienes se dedican a actividades auxiliares se hunden.
Otra cosa importante ¿Cuánto dura una devaluación interna? Porque en España llevamos unos 3 ó 4 años y no vemos que esto se vaya a acabar. Una devaluación monetaria se hace en una noche (luego hay que gestionarla) pero una interna no tiene plazos ni previsiones, puede durar hasta el infinito sobre todo si no da resultado y el gobierno se empeña en mantenerla.
Y como colofón nos encontramos con que los procesos de devaluación interna suelen desindexar salarios y pensiones al IPC (para bajar los salarios reales) lo que nos deja a todos los que dependemos de un trabajo o una pensión en una situación delicadísima: ¿Y si en unos años tenemos inflaciones del 10%? Pues nuestros salarios pueden permanecer congelados y las pensiones también, generando un proceso de empobrecimiento salvaje que nos dejaría indefensos y bajo la benigna voluntad del legislador.

En resumen, que la devaluación monetaria y la interna se parecen lo que un caracol a una manzana. Ambos procesos tienen teóricamente el mismo final, pero uno es destructivo con el trabajo y el otro con el ahorro, uno es rápido y el otro indefinido, uno es más igualitario y otro concentra su daño en determinados sectores de la sociedad.

La devaluación monetaria competitiva es algo que se hace por interés de país y luego, en función del signo del gobierno, se gestiona para minimizar daños en uno u otro sector. Pero la devaluación interna se hace sencillamente por y para los intereses de las élites. Y esto último es lo que este gobierno no se va a atrever a decirnos jamás.


3 comentarios:

  1. Pedro:

    "Pero la cuestión aquí es que se nos está vendiendo que la devaluación interna es como una especie de devaluación monetaria por otra vía, algo que es absolutamente falso y que no es más que una manipulación para que la población asuma una terapia que es absolutamente destructiva para sus intereses. Esto también es parte de la hegemonía cultural de la que hablábamos el otro día."

    Bueno, normalmente eso de la "devaluación interna" se explica o se da como excusa en poblaciones masivas poco educadas -- como suelen ser todas, incluido la española por supuesto.

    Estoy de acuerdo en que hay mucha mitología al respecto y no me sorprende que la use el PP.

    No creo que la devaluación interna funcione en España tampoco aunque sí a corto plazo. A corto plazo, es buena para las exportaciones netas y mantener la tasa de empleo (no mejorarla, ojo) pro cualquier beneficio será moderado y corto placista en todo caso.

    A mí lo que me gustaría ver de verdad son reformas laborales reales y de productos mercantiles, centrándose en el empleo competitivo y de calidad.

    Tampoco abogo por la devaluación en un contexto de UNIÓN monetaria.

    En una unión monetaria, como es la situación de España, la devaluación no es cooperativa porque solo beneficia a un país. Y cualquier efecto positivo que pueda tener (MUY discutible) repercute negativamente en otros países.


    Es una idea terrible, francamente. Eso sí, si estamos ante un contexto de DEFLACIÓN, entonces cierta inflación será necesaria y esto es algo que nunca he ocultado.

    Además, la devaluación interna es proteccionista, en parte. En cierta forma es una idea de que las exportaciones son "mejores" que la demanda interna.

    Sin embargo, retorcer la demanda interna de forma artificial reduce la división de trabajo global. Eso seguramente le encantaría a Keynes y a los políticos alemanes, europeistas todos, pero Adam Smith y Ricardo estarían o estarán gritando desde la tumba.

    En resumen: España debe ABANDONAR EL EURO o Alemania tendrá que ceder.

    Eso es todo y lo vengo diciendo desde hace años.

    Saludos

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  2. Hola Alfredo,

    Yo no estoy de acuerdo en que la devaluación interna mantenga la tasa de empleo. Nuestro país ha destruido millones de puestos de trabajo por este hundimiento de la demanda interna que provocan estas políticas. El aumento de las exportaciones que puede producir no compensa la destrucción de la demanda interna y más en una economía liderada por el consumo como la española.

    Respecto a la devaluación del euro hay mucho que decir. A ver, la devaluación no será competitiva si lo que pretendemos es competir contra empresas de Francia o Alemania. Pero la devaluación sí sería competitiva para exportar a EEUU, a Asia o a cualquier otra parte y, también, para fortalecer nuestro autoconsumo de productos fabricados aquí porque encarecería nuestras importaciones. Este autoconsumo también valdría para los países del euro, porque aunque no seamos más competitivos contra una empresa alemana si lo seriamos contra una empresa china en mercado francés.
    Para el turismo no mejoraría para el turismo de la zona euro, pero sí podríamos ser más competitivos para el mercado del Reino Unido.
    Yo creo, por tanto, que el efecto es globalmente positivo para países como el nuestro, aunque negativo para países como Alemania (y por eso no se hace).

    "Y cualquier efecto positivo que pueda tener (MUY discutible) repercute negativamente en otros países."

    Ah si claro, pero reducir los costes laborales también. Mira, devaluar no vale para nada si todo el mundo devalua y bajar costes laborales no vale para nada si todo el mundo baja costes laborales. Las devaluaciones son así.
    El asunto es que la devaluación montearia perjudicaría al dinero y reducir los costes salariales a los salarios. Y puesto a que no vaya a salir bien es mejor que afecte al dinero que al empleo.

    "Además, la devaluación interna es proteccionista, en parte. En cierta forma es una idea de que las exportaciones son "mejores" que la demanda interna"

    No le veo nada de proteccionista a eso. Proteccionista sería poner aranceles para que puedas ser más competitivo en tu mercado interno. Una devaluación interna no la calificaría proteccionista, porque de hecho está pensada para exportar más, y una devaluación monetaria tampoco porque está hecha por la misma razón. Todo lo que sea mejorar la productividad de nuestras empresas o sus posibilidades de venta no creo que lo debamos llamar proteccionista, porque entonces no único no proteccionista es dejar que se destruya todo el tejido industrial.

    "Sin embargo, retorcer la demanda interna de forma artificial reduce la división de trabajo global"

    Mmm, estoy pensando en esta frase y no sé qué decirte. Yo creo que no hay división del trabajo global, eso es una patraña en la época actual, hay países que están retrocediendo en todos los campos y países que están absorbiendo todo, y todo esto está basado en condiciones laborales, legales y monetarias distintas que impiden que el comercio sea justo y se pueda producir esta división del trabajo ideal de la que hablaban los clásicos.
    Vamos, que lo que hay es una guerra no una competencia sana, y como tal hay que tratarla.

    "En resumen: España debe ABANDONAR EL EURO o Alemania tendrá que ceder"

    Si, lo que quiere decir en resumen que no podemos seguir así y que la devaluación interna no vale para nada.

    Saludos,

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  3. Pedro:

    "Yo no estoy de acuerdo en que la devaluación interna mantenga la tasa de empleo. Nuestro país ha destruido millones de puestos de trabajo por este hundimiento de la demanda interna que provocan estas políticas."

    Pero el paro ha tocado fondo ya, no creo que pueda ir a más en España. "Mantiene" la tasa actual, más bien, a eso me refiero.

    "El aumento de las exportaciones que puede producir no compensa la destrucción de la demanda interna y más en una economía liderada por el consumo como la española."

    Estoy de acuerdo con esto. Como mucho es un "beneficio" muy temporal.

    "A ver, la devaluación no será competitiva si lo que pretendemos es competir contra empresas de Francia o Alemania. Pero la devaluación sí sería competitiva para exportar a EEUU, a Asia o a cualquier otra parte y, también, para fortalecer nuestro autoconsumo de productos fabricados"

    Pero sabes bien que España no exporta tanto a EEUU ni a las América en general como debería en un principio, si no estuviera sometida a la UE.

    "porque aunque no seamos más competitivos contra una empresa alemana si lo seriamos contra una empresa china en mercado francés."

    Teniendo en cuenta que toda la economía europea la dirigen los intereses alemanes, esto es simplemente un deseo pero la cruda realidad sabes que es otra, desafortunadamente.


    "Ah si claro, pero reducir los costes laborales también. Mira, devaluar no vale para nada si todo el mundo devalua y bajar costes laborales no vale para nada si todo el mundo baja costes laborales. Las devaluaciones son así."

    De acuerdo.

    "No le veo nada de proteccionista a eso. Proteccionista sería poner aranceles para que puedas ser más competitivo en tu mercado interno. "Una devaluación interna no la calificaría proteccionista, porque de hecho está pensada para exportar más,"

    Proteccionista en el sentido de proteger un táctica sobre otra. No me refería a proteccionismo de ese tipo con aranceles. Quizá otra mejor palabra sería "privilegiar" de forma caprichosa.

    "Todo lo que sea mejorar la productividad de nuestras empresas o sus posibilidades de venta no creo que lo debamos llamar proteccionista, porque entonces no único no proteccionista es dejar que se destruya todo el tejido industrial."

    ¿Eres consciente que a eso se encamina España no?

    "Mmm, estoy pensando en esta frase y no sé qué decirte. Yo creo que no hay división del trabajo global, eso es una patraña en la época actual, hay países que están retrocediendo en todos los campos y países que están absorbiendo todo, "

    Si piensas que no hay división de trabajo actualmente es no comprender el planeta en el que vives...

    En un contexto de globalización radical, los países especializan en los trabajos que pueden hacer mejor al precio más bajo.

    "y todo esto está basado en condiciones laborales, legales y monetarias distintas que impiden que el comercio sea justo y se pueda producir esta división del trabajo ideal de la que hablaban los clásicos."

    Bueno no seré yo el que diga "ideal". No creo que Adam Smith dice "ideal". Como mucho, lo más deseable.

    "Vamos, que lo que hay es una guerra no una competencia sana, y como tal hay que tratarla."

    Aquí te has puesto muy radical, Pedro.

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