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miércoles, 16 de octubre de 2013

Libertad vs deudas

















Un interesantísimo escrito de Alfredo Coll en su bitácora Liberalismo democrático me ha hecho recordar multitud de ideas sobre las que quería escribir y que versan sobre los dos conceptos del título: la libertad y las deudas.
En los últimos meses pero sobre todo en las últimas semanas habréis visto como hago continua referencia a las deudas como el nuevo mecanismo de servilismo y de esclavitud de la sociedad. Es una idea que llevo desarrollando hace tiempo, cómo ha habido un cambio de parámetro en el control social de las poblaciones: Antiguamente se controlaba a la gente limitándoles el acceso a bienes y servicios y obligándoles, por tanto, a trabajar en las condiciones deseadas por los empleadores y/o por el estado. Ahora este control se realiza más bien por la deuda, por la necesidad de pagar lo que debes para que esos bienes o servicios no te sean retirados.
La deuda es un concepto central en la economía de nuestra época y la libertad es una de las grandes aspiraciones del ser humano, así que creo que tenemos mucho que hablar aquí y muchas relaciones que explicar entre ambos conceptos. Voy a intentarlo.

Mirad, yo soy una persona ahorradora. Ahorro dentro de mis posibilidades pero me gusta ahorrar en este momento de mi vida ahora que puedo hacerlo. Hay gente que me pregunta para qué ahorro y yo, si es de confianza, le respondo: “Para ser libre
Realmente no sé si “ser” es el verbo adecuado o el adecuado es “sentirme”, pero la idea viene a ser la misma. Yo no ahorro para comprarme un coche, un chalet o un traje de Giorgio Armani, esas cosas me interesan bastante poco si os soy sincero. Soy una persona austera que pudiendo permitirme algún capricho generalmente no lo satisfago. No es que quiera ser el más rico del cementerio pero no me siento en absoluto atraído por la sociedad de consumo y los bienes materiales publicitados por ahí que se venden como símbolo de estatus o de felicidad. Algún día ese dinero será gastado en algo que considere útil o valioso, por supuesto, pero hoy por hoy esta austeridad propia me hace sentirme una persona con pocas necesidades materiales.
Para mí, el tener un pequeño colchón significa una cosa básica: No estar obligado a someterme a terceros. Significa seguridad, pero esa seguridad significa también libertad. Si mañana me despiden de mi puesto de trabajo sé que no voy a pasar necesidades a corto plazo porque puedo responder económicamente, y por tanto sé que tendría más libertad a la hora de poder encarar una búsqueda de empleo. Si estás absolutamente necesitado de ganar dinero harás el trabajo que sea, aunque te desagrade, aunque lo odies, aunque hacerlo viole tus códigos morales. Lo primero es la necesidad, poder tener un techo o poner un plato encima de la mesa, y esa necesidad te convierte en víctima del servilismo económico.
Lo mismo que vale para una búsqueda de trabajo valdría para la actividad económica que esté realizando en ese momento. Hay mucha gente que tiene jefes que son unos déspotas o trabajan para empresas que les obligan a hacer cosas inmorales o ilegales. Este no es mi caso actualmente pero me podría pasar como le pasa a tanta y tanta gente. Y si tienes necesidad tienes que tragar, desgraciadamente. Para mí esta pequeña seguridad me podría permitir dar un portazo, llamar hijo de puta al jefe tirano o negarme a hacer una ilegalidad o una flagrante inmoralidad. Siento que esa seguridad económica me da la libertad de poder ser moral en mis actos laborales y/o empresariales.

Yo tampoco tengo deudas y por tanto no tengo hipotecas o pagos obligados para no perder mis bienes, pues no los tengo. De hecho la única cosa que he comprado con un préstamo fue un coche y fue una gran alegría cuando acabé de pagarlo. Por supuesto que tengo que pagar un alquiler y pagar las facturas de los servicios que consumo, pero digamos que es un gasto “al día”. Si mañana no puedo pagar el alquiler dejo el piso sin ninguna deuda que me aprisione.
No quiero que nadie se tome esto como una crítica a los hipotecados o a la gente que se ha endeudado. Es absolutamente lógico endeudarse o hipotecarse dentro de unos parámetros racionales, pues el gasto en vivienda se tiene que realizar igual sea en cuota hipotecaria o en alquiler. Hay deudas que se pueden asumir y que suponen un riesgo determinado y tampoco quiero que parezca que satanizo la deuda porque los préstamos son algo normal en la sociedad desde hace siglos y de hecho son imprescindibles para muchas cosas, pero quiero poner en valor el hecho de no tener deudas como mecanismo de libertad. Creo, de hecho, que si hubiésemos valorado mejor lo que era estar con deudas hubiésemos contraído posiblemente menos.
De hecho fijaos. Al economista Santiago Niño Becerra, muy conocido por estar presente en los medios de comunicación gracias a que fue de los pocos que predijo la actual crisis desde principios de la década pasada, siempre le he oído decir una cosa. Cuando le pregunta la gente qué puede hacer con un dinero que tiene ahorrado él siempre pregunta “¿Tienes deuda?” y si la respuesta es sí siempre aconseja reducirla. A veces creo que incluso se excede en el consejo pero en cualquier caso es plenamente coherente con su pensamiento y con su previsión sobre el mundo al que vamos.

A veces nos preguntamos por qué la sociedad española permanece terriblemente pasiva ante los atropellos democráticos, económicos y contra el interés colectivo que han hecho los últimos gobiernos. Hablamos de pasotismo o de sociedad acomodaticia pero no es sólo eso. Hay un criterio mayor, algo más importante que explica la pasividad y eso es el miedo. Miedo a perder lo que tenemos, miedo a que en una revolución acabemos con lo poco que nos queda.
En este criterio de “miedo” tiene un papel fundamental la deuda. La gente tiene deudas, generalmente hipotecarias pero también de otros tipos. Venimos de una sociedad donde tener un techo nuestro bajo el que dormir era el sumun del éxito social y también, en cierta manera, el fracaso social en el caso contrario. He oído mil veces en mi vida eso de “vivir de prestado” cuando se hacía referencia a vivir de alquiler, como si los inquilinos no pagasen las mensualidades o no hubiese más viviendas a las que ir si el arrendador no renovaba el contrato. Parecen frases de viejas y realmente lo son, pero estas frases han penetrado en el subconsciente colectivo de tal manera que la mayoría ha acabado interiorizándolas.
El miedo a perder la casa, incorrectamente considerada propia cuando es del banco, es uno de los miedos más evidentes. Y no sólo la casa sino la perversa consecuencia que tiene no poder pagar una hipoteca: Te quitan la casa, pero sigue tu deuda y esa deuda carga sobre ti y tus futuras actividades económicas. El desahuciado se convierte en deudor de por vida con su expulsión de facto del sistema económico. Y lo mismo que pasa con la casa puede pasar con muchas otras cosas sobre todo para un autónomo o un pequeño empresario.

Y lo que pasa en España es sólo un ejemplo de lo que pasa en otras latitudes. Cuando estuve en los EE.UU este verano pude observar que la gente vivía literalmente para trabajar. Personas con dos o tres trabajos, sin días libres, que había entrado en un ciclo de trabajo y consumo que abarcaba toda su vida.
Esto tiene varias explicaciones y algunas ya las dí en mis entradas sobre New York pero entre ellas hay una que es clave: Los americanos están muy endeudados, terriblemente endeudados. Las deudas no son sólo ni principalmente hipotecarias, pues al final la dación en pago existe en EEUU (aunque con consecuencias posteriores, ojo), sino que hay de otras muchas clases.
Una de las deudas más sangrantes son las deudas contraídas para poder hacer una carrera universitaria. Muchos jóvenes estadounidenses están terriblemente endeudados debido a sus estudios y después su realidad salarial no es proporcional a esa deuda. Muchos no pueden pagarlas, otros muchos las pagan a duras penas sabiendo que les queda muchísimos años por delante para pagar todo lo que deben. En cierta manera es una vida casi esclava.
Alfredo Coll explica muy bien en su blog la realidad de las deudas en EEUU, ya que conoce el tema de primera mano. Comenta que una persona con deudas o con incidencias en el pago de deudas se convierte directamente, para el sistema, en una persona que no es de confianza y eso le conlleva terribles dificultades para cosas tan básicas como alquilar una casa o abrirse una cuenta en el banco. Tener deudas impagadas en EEUU o tener dificultades para pagarlas te expulsa del sistema directamente.
¿Entendéis ahora la pasividad de la sociedad estadounidense? Necesitan endeudarse para estudiar o para tener una vivienda y, luego, estas deudas les pesan de por vida. Cualquier incidencia los expulsa del sistema, los margina de la sociedad.

La deuda se ha establecido como un mecanismo más de control social, parte de esa hegemonía cultural de la que hablábamos el otro día (porque no pagar una deuda te convierte en una persona irresponsable a ojos de la sociedad) y en un mecanismo de servilismo. Se nos ha ofrecido un mundo a plazos, a futuro, y cuando lo has comprado resulta que también has vendido tu futuro y has hipotecado tu destino. Nos hemos convertido en una sociedad de pagadores de facturas y letras.
En cualquier caso creo que es importante que no perdamos de vista una cosa para entender el fenómeno. ¿Qué es la deuda? Pues la deuda es, simplemente, una obligación que se contrae de devolver dinero a otra persona y entidad. Y ¿Qué es el dinero? Pues el dinero no es nada en sí, es un vehículo que facilita el intercambio de bienes y servicios y que tiene valor porque nosotros creemos que tiene valor, y porque tenemos la expectativa y casi certeza de que las personas de nuestro alrededor le dan el mismo valor que nosotros. Si hubiese gente que no creyese que el dinero tiene valor entraríamos en una crisis de confianza terrible que probablemente llevaría a la hiperinflación.
Si el dinero es un vehículo y su valor se basa en la confianza entonces la deuda es exactamente lo mismo. La deuda es un vehículo para que tú, deudor, trabajes para otros, acreedores. Es, en el fondo, una esclavitud autoimpuesta, es un mecanismo de control y servilismo donde se establecen roles de dominador y dominado. En el antiguo régimen el nombre dominaba al plebeyo, en la sociedad capitalista industrial el burgués dominaba al proletario y hoy, en la sociedad del capitalismo financiero, al acreedor domina al deudor.
Y no perdamos de vista la importancia de los tipos de interés en todo esto. El interés es realmente la fuerza que hace que el acreedor sea un esclavo, porque de no cumplir la deuda en el plazo previsto ésta se multiplica sola. Si pagas entonces el acreedor gana dinero, si no pagas tus compromisos de pago aumentan y cada día eres más esclavo. Y a un moroso los intereses de mora le multiplican la deuda sin fin.

Hemos concluido que la deuda es un mecanismo de poder, pero ahora nos tenemos que fijar en la terrible realidad: En un mundo hiperendeudado como el nuestro las deudas no se van a poder devolver, es así de sencillo. No es que no se vayan a poder devolver las deudas públicas es que no se van a poder devolver muchas de las deudas privadas, porque cada vez se debe más por los intereses pero cada vez se ingresa menos por la devaluación de salarios y de recaudación de impuestos.
El mundo va a un impago de cabeza, impago que no se va a poder evitar y que se va a tener que gestionar. Nuestra política consiste básicamente en pegarle una patada al problema y mandarlo lejos, esperando que vuelva lo más tarde posible. Estamos caminando en una escalera mecánica contra dirección, intentando mantenernos en el escalón aunque sabemos que llegará un momento en que nos cansaremos y caeremos abajo. Esto es lo que estamos haciendo.
¿Esto lo saben nuestros políticos? A veces tengo dudas, aunque en el mejor de los casos creo que nuestros políticos solo miran al día de mañana pensando aquello de “después de mi el diluvio”. Ya llegará el siguiente y se encontrará con el marrón, y si me muero antes pues mejor porque así ni me afecta.

Esto es lo que hace la política pero el mundo empresarial y del dinero también actúa, con la diferencia de que en ese mundo no están siendo pasivos y, aunque también tiran el problema hacia delante, están tomando posiciones. Las empresas endeudadas están consiguiendo por los más diversos mecanismos de chantaje y manipulación política que, poco a poco, las deudas en manos privadas estén drenándose hacia el sector público y las familias. Los mecanismos son múltiples pero vamos a poner dos ejemplos: A/ Los rescates bancarios, por los que las deudas privadas se convierten en públicas y B/ Las daciones en pago para empresas en España, algo que a los particulares no se les permite. Las empresas saldan el pago entregando un activo devaluado mientas que las familias, si entregan el activo, siguen teniendo deuda y pagando intereses de demora.
Y mucho cuidado porque cuando la deuda esté mayoritariamente en manos públicas o personales entonces esto reventará, y quienes han creado esto se saldrán de rositas. Entonces tendrán nuestra deuda y podrán gestionar nuestras quitas (porque harán quitas o renegociaciones) de la manera que quieran para mantener su control sobre nosotros.
Yo lo llevo diciendo hace mucho tiempo: Hay que empezar a actuar sobre la deuda ya. Hay varios mecanismos, uno es inflacionando la moneda y controlando los intereses para que las deudas se centrifuguen y sea el dinero, o sea el acreedor, quien pierda el valor de la deuda y el control social que ésta le da. Otra forma son quitas selectivas a los sectores sociales más débiles, impuestas desde el poder público. No sé la manera pero algo hay que hacer porque no se puede vivir con una deuda creciente que finalmente no se va a poder pagar.

Siento el desorden del texto pero quería decir tantas cosas…La deuda como mecanismo de control social y la ausencia de libertad y el servilismo que provoca. Nosotros creemos que estamos en una crisis muy profunda pero me temo que lo peor está por venir y el mayor control y poder de los acreedores sobre el mundo también.
No quiero ser tan pesimista así que acabaré con un mensaje positivo. Creo que todo lo que ha pasado y que está por venir nos ensañará el verdadero valor de la libertad y aprenderemos a vivir con menos pero más libres, lo he visto en otras sociedades y creo que pasará aquí también.

No hay que tener miedo a empobrecerse si ese empobrecimiento nos da más libertad. Nadie es rico si otros no son pobres porque la riqueza comienza cuando puedes hacer que otros hombres trabajen para ti. Cuando nos libremos, por fin, de las cadenas que nos atan, cuando salgamos del ciclo perverso en que nos hemos metido entonces será cuando los que controlan el mundo se pondrán a temblar. Controlan el mundo porque nos controlan a nosotros, cuando nos liberemos como personas y como sociedad entonces el imperio neoliberal basado en la deuda y en el servilismo del deudor ante el acreedor se hará pedazos él solo.

9 comentarios:

  1. Hola Pedro:

    Curiosamente comparto gran parte de lo que comentas en la entrada, aunque no sé si las alternativas serían peores.

    "La deuda como mecanismo de control social y la ausencia de libertad y el servilismo que provoca".

    Sabes que soy muy "analítico" y esto es lo que voy viendo cada vez más. Yo no sé qué me pasa. Es decir, no sé si estoy teniendo un "gran despertar" revelado o simplemente mi espíritu o ansia por la libertad me ha hecho ver el gran problema que se avecina. Durante un tiempo, he pensado que este método de control social era bueno porque mantenía al margen a los revolucionarios. Pero por otra parte, no creo que estoy siendo justo.

    Me explico: Hace tiempo que no me hacía la siguiente pregunta: "¿Es esto justo para las personas"? Sabes que mi consecuencialismo lógico irrita a muchas personas. Si yo creo en x, tomo decisiones en función de x.

    Yo ya no voy creyendo que sea posiible mantener de forma intacta el sistema. Por otro lado, muy al contrario de lo que ocurre en gran parte de la Derecha, no siento ningún apego o compromiso por ningún líder nuestro, ni presente ni antiguo. Tengo líderes que admiro muchísimo y con los que suelo coincidir, pero eso tiene un límite: "el arte de lo posible", como decía Cánovas.

    Todo esto viene a colación porque he estado pensando en la filosofía. Tú y yo somos personas relativamente privilegiadas. Pero al mismo tiempo, hemos podido detectar estos problemas en nuestros entornos particulares. Vemos como por ejemplo a nivel local, o particular, las personas hacen cosas que destrozan la armonía entre las personas y además (ahora hablo por mi porque no sé lo que dirás) veo la necesidad de ir más allá de la observación y tomar pasos proactivos.

    "No quiero ser tan pesimista así que acabaré con un mensaje positivo. Creo que todo lo que ha pasado y que está por venir nos ensañará el verdadero valor de la libertad y aprenderemos a vivir con menos pero más libres, lo he visto en otras sociedades y creo que pasará aquí también."

    Esto es interesante. Los americanos mayores suelen hablar mucho conmigo y me comentan lo "bueno" que era EEUU en los 60 y 70 "antes de los 80" porque no había endeudamiento y había una poderosa sólida clase media. Te sorprendería la cantidad de gente con la que hablo a diario, eso sí, yo siempre manteniendo distancias.

    Existe una obsesión RETÓRICA por ejemplo con el tema de la desigualdad educativa en USA y sin embargo nadie propone educar a esos padres y derribar esos problemas con medidas concretas.

    "No hay que tener miedo a empobrecerse si ese empobrecimiento nos da más libertad. Nadie es rico si otros no son pobres porque la riqueza comienza cuando puedes hacer que otros hombres trabajen para ti."

    100% de acuerdo.

    "Cuando nos libremos, por fin, de las cadenas que nos atan, cuando salgamos del ciclo perverso en que nos hemos metido entonces será cuando los que controlan el mundo se pondrán a temblar. Controlan el mundo porque nos controlan a nosotros, cuando nos liberemos como personas y como sociedad entonces el imperio neoliberal basado en la deuda y en el servilismo del deudor ante el acreedor se hará pedazos él solo."

    Ah, pero tienes una desventaja muy seria en esto: la falta absoluta de "concienciación". El arma más poderosa del capitalismo es esta realidad: la gente quiere que sus hijos tengan más y sean mejores que tú y sus vecinos.

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  2. "¿Esto lo saben nuestros políticos? A veces tengo dudas, aunque en el mejor de los casos creo que nuestros políticos solo miran al día de mañana pensando aquello de “después de mi el diluvio”. Ya llegará el siguiente y se encontrará con el marrón, y si me muero antes pues mejor porque así ni me afecta."

    Una GRAN verdad. Lo mismo pasó en el pasado cuando empezaba el tema migratorio. En el contexto racial de EEUU, nuestros abuelos ya advertían que las fronteras abiertas iban a provocar gravísimos problemas salariales, culturales, nacionales, etc. Pero como todo se basa en enriquecerte COMO SEA y CUANTO ANTES, porque todo el sistema es corto-placista, abrieron las fronteras. Total, "ya se preocuparán nuestros nietos y bisnietos". Así ha sido.

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  3. Cuando empecé a vivir de alquiler, ya hace unos diez años, la gente me tachaba de estúpido, incluso dentro de la familia. Y yo no entendía nada, o no lograba hacerme entender. Me resultaba inconcebible endeudarme con un banco durante 30 años o más sin necesidad alguna. Porque además, sólo podría haberme comprado una vivienda lejos (hablo de vivir a unos 20 kms a las afueras de Madrid) de donde desarrollo y me gustaría desarrollar mi vida (la personal, valga la redundancia, y la laboral). Me hubiera visto obligado a, además, comprarme y a tener un coche el resto de mi vida, y, lo que es probablemente peor, obligar a "compartir" esa deuda con mi pareja (o futura pareja, entonces no la tenía). Si hubiera sido un plan de vida que cuadrara con mis aspiraciones, no me hubiera parecido tan mala idea comprar una vivienda, o si de verdad pudiera haber encontrado lo más parecido a la casa y el barrio de mis sueños, a un precio realista, pero es que no era el caso. Los raros me parecían ellos. De hecho, algunos de ellos están embargados a día de hoy.



    A diferencia de Pedro, no me considero un "ahorrador". Debo aclarar que tengo una situación económica relativamente desahogada, pero no nado en la abundancia, y de hecho el alquiler (y los gastos) se me llevan casi el 60% de mis ingresos mensuales. El sitio y el precio del alquiler es algo que por el momento acepto y DECIDO voluntariamente. Siempre estaré a tiempo de vivir a la baja. Lo que no hago es gastar grandes cantidades en cosas que me resultan innecesarias (coche, grandes viajes, teléfono nuevo cada X meses, he tenido televisión de tubo hasta hace 4 años, etc... tampoco he querido invertir en, por ejemplo, bolsa), aunque podría decirse que me permito casi todo lo que quiero. Obviamente, mi situación no es extensible a gente con ingresos mucho menores. Vivo casi al día con el sueldo mensual. Son las pagas extras las que me permiten ahorrar.

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  4. Se me olvidaba... a mi también me resultó muy interesante el artículo de Alfredo, junto con todos los comentarios posteriores. Es algo que debería leer todo el mundo, tanto para estar de acuerdo como en desacuerdo.

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  5. Julio:

    A mí me pasaba y pasa lo mismo con respecto a los alquileres y coches. El 90% del poder que tienen sobre la población tiene que ver con ese pensamiento único de "TIENES" que tener casa en propiedad, "TIENES" que tener coche bueno, "las últimas marcas" en todo, etc, etc. La verdad es que nunca lo entendí. Y se lo dice una persona que, teóricamente , se considera capitalista monetarista. Pero en lo personal, nunca me han interesado todos esos aparatos de lujo salvo cosas MUY necesarias para mi trabajo. De hecho, a duras penas me compré un móvil pero estuve sin móvil hasta el año 2010 más o menos. La gente se escandalizaba po eso. "¿¿Y cómo se te puede localizar"?? Pues ese era el tema: YO NO quería estar "localizable" para todo el mundo a su diisposición las 24 horas.

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  6. Pedro, por cierto -- ¿¿qué opinas de las declaraciones de Botín ayer en NY con el alcalde Bloomberg?? Dijo que el dinero entra a chorros a España...

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    1. Pues mira Alfredo, te lo iba a preguntar yo.

      ¿Qué opino? Pues todos sabemos que las crisis sirven para que algunos se enriquezcan. Este año pasado, por ejemplo, con una caída del PIB español, en España los millonarios han aumentado un 13%. Obviamente si cae el PIB y aumentan los millonarios es que estos están "quitando" riqueza al resto de la población.

      Ahora en España está entrando algún dinero de fondos buitres intentando comprar a precio de ganga algunas cosas. La cuestión aquí es que decir eso, decir tan descaradamente que está muy contento del dinero que está entrando en España cuando sabes que el país está empobrecido y la gente vive cada vez peor, es una falta de sensibilidad y de sentido de país que es vergonzosa. Lo que ha demostrado el señor Botín es, en el mejor de los casos, que para él lo que pase por debajo de la esfera en la que se mueve es absolutamente irrelevante y no le preocupa lo más mínimo.

      Yo no soy de satanizar empresarios por el hecho de serlo, pero por supuesto no creo eso de que los empresarios son modelos de comportamiento que deban ser admirados socialmente y menos en España. Botín es el claro ejemplo de empresario con una relación excelente con todos los presidentes del gobierno, de los que ha sacado favores. No está de más recordar que se le "pilló" en la lista Falciani y que fue de aquellos que tuvieron que acogerse a la amnistía fiscal porque había evadido impuestos de España y sabía que le habían pillado. No es un modelo de nada ni mucho menos un "patriota". Los grandes empresarios de la economía financiera son apátridas que irán donde puedan conseguir más dinero, sin importarles las consecuencias de sus acciones.

      Saludos,

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  7. Comparto a grandes rasgos lo que has dicho. No pude además acordarme de nosotros cuando he visto a Botín con Bloomberg y supongo que sabrás por qué.

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