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lunes, 18 de noviembre de 2013

Compromís-EQUO y la democracia online









En estos últimos meses el diputado en el congreso por Compromís-EQUO, Joan Baldoví, ha iniciado una de las innovaciones políticas más importantes que recuerdo. Por dos veces, el pasado septiembre y a principios de noviembre, Baldoví sometió su voto a lo indicado por los ciudadanos en unas votaciones online en las que participaron varios miles de personas.
El voto de Baldoví en el congreso no decide nada, porque es un único diputado en un hemiciclo que además está dominado por una contundente mayoría absoluta del PP, pero esta debilidad ha sido aprovechada para practicar unos nuevos mecanismos democráticos, mecanismos que seguramente no hubiesen sido puestos en marcha en el caso de que lo votado online hubiese sido decisivo para la aprobación de una ley.
Me gustaría hablar de este mecanismo de democracia online y las ventajas y defectos que le veo a fin de intentar mejorar una innovación que considero que puede ser muy positiva pero que también tiene peligros potenciales que no debemos ignorar.

Creo que lo mejor es analizar los acontecimientos de forma cronológica. La primera vez que Compromís-EQUO se decidió a hacer esto fue con la votación en el congreso el pasado mes de septiembre de la ley de transparencia. A través de la web Congreso transparente se preguntó ciudadanos cual era su opinión sobre varios bloques de ideas que agrupaban distintas propuestas y enmiendas a la ley de transparencia. En cada uno de los bloques los ciudadanos podían votar Sí o No en función de lo que creyesen adecuado, independientemente del voto en el resto de bloques. El resultado mayoritario en cada bloque sería, finalmente, el que decidiría el sentido del voto de Joan Baldoví en todas aquellas enmiendas o puntos de la ley relacionados con el mismo.
Para mi esta votación tuvo un claro defecto. Ahora no se puede ver porque la web ya está actualizada pero las explicaciones a cada uno de los puntos eran bastante farragosas, técnicas y confusas para el ciudadano medio. Quizá para ser neutros se tendió a desarrollar de forma muy técnica el contenido de cada uno de los puntos, generando más confusión que certezas.
Se echaba de menos una explicación relativamente simple, un análisis de los pros y los contras que tenía votar a favor de cada uno de los puntos y quizá un consejo por parte de la gente de EQUO y Compromís sobre qué pensaban ellos que había que votar. Al ciudadano se le dejaba delante de un texto lleno de hermosas palabras (transparencia, información pública, etc.) sin saber exactamente si eso era tan bonito como parecía o no era más que palabrería vacía para no hacer nada de lo que la sociedad demandaba.
Finalmente votaron más de 2.000 personas y el resultado mayoritario fue un contundente “No”. Pero la pregunta que me hice en ese momento fue ¿realmente tenían claro los ciudadanos qué estaban votando? ¿No votaron “No” más bien por intuición o porque sabían la opinión de la coalición?

Compromís-EQUO volvió a repetir el experimento con la ley de reforma energética de hace un par de semanas. En esta ocasión podéis consultar en la web Congreso transparente los resultados de las votaciones, que son un “Sí” absolutamente mayoritario en cada uno de los cuatro puntos que se preguntaron. Como podéis observar en este caso no se preguntaba por la ley sino más bien por las enmiendas a presentar, y de ahí que el resultado fuese un "Sí" en vez del "No" de la ley anterior.
En mi opinión esta vez el contenido de la web se mejoró bastante. Como podéis comprobar hay explicaciones y videos explicativos con distintos miembros de la coalición asesorando a los ciudadanos sobre la ley y por qué ellos creían que se debía votar una cosa u otra. A pesar de que la posición de la coalición quedaba clara en las explicaciones y los videos luego el ciudadano tenía el poder de decisión en la votación de los cuatro bloques.
Esta vez desapareció esa ambigüedad y ese desconcierto que provocaba la primera experiencia. Ahora sí estaba todo claro, había unas explicaciones adecuadas y el ciudadano podía votar consciente de lo que estaba votando, de qué pensaba la coalición y de cual era la “orientación” de la misma sobre el sentido del voto.
Sin embargo esta vez vi un problema que no veía en la ocasión anterior y que nada tiene que ver con el desarrollo técnico e informativo de la web. Mi recelo aquí vino porque considero que EQUO (y Compromís por extensión) tienen, como todos los partidos, una serie de puntos y de propuestas que son inherentes a su propia naturaleza. EQUO es un partido ecologista y uno de los puntos clave de un partido ecologista debe ser su política energética, que se supone a favor de las renovables y en contra de los combustibles fósiles y las nucleares. Esto creo que es un punto clave, un pilar absolutamente fundamental en la naturaleza de EQUO, algo que es un “dogma fuerte” que lo define y que ha llevado a que se cree como partido.
En este contexto ¿cómo se puede arriesgar la coalición a que algo tan absolutamente central en su política sea decidido por 2.000 votos en Internet? La política energética no es esa ley de transparencia, en la ley de transparencia se pueden aceptar interpretaciones y se puede asumir un voto en cualquiera de las dos direcciones, pero en la política energética no, porque votar sí a las nucleares, por ejemplo, sería un contrasentido y algo que desnaturalizaría a la coalición.
Tal y como estaban las preguntas redactadas al final lo que elegía el ciudadano era si se hacían o votaba a favor enmiendas y no el voto final a la ley, así que en cualquiera de los casos tampoco se iba a generar un cisma por los resultados, pero aún así era poner en manos de los internautas una serie de proposiciones que forman parte del corazón de EQUO. ¿Tiene realmente sentido que algo tan central para EQUO se decida en una votación online?

Personalmente considero que hay que abrir caminos a la democracia directa como está haciendo Compromís-EQUO pero que también hay que saber equilibrar bien la representación indirecta del voto electoral con la aceptación de lo que se vote en el una plataforma online.
Creo que un partido político no puede convertirse en un representante de la democracia online. Eso puede hacerlo una candidatura electoral cuya base programática sea dejar que sean los ciudadanos quienes decidan el sentido del voto de sus representantes a través de mecanismos de democracia directa, porque entonces sí es absolutamente coherente con la naturaleza del voto electoral original. Pero un partido no puede hacerlo porque un partido tiene unas ideas políticas, tiene un programa electoral con el que se presenta ante los ciudadanos y tiene unos pilares ideológicos básicos.
Si nosotros votamos a un partido o un diputado y éste se compromete a votar siempre lo que se diga en su plataforma de Internet ¿Qué más da votar a un diputado de un partido determinado o a otro que proponga exactamente lo mismo? Extendiendo el argumento al absurdo, si mañana Compromís-EQUO propusiese esa democracia online en el 100% de casos y también lo hiciese otra candidatura encabezada, yo que sé, por Carmen de Mairena ¿Por qué debería votar a Baldoví y no a Carmen de Mairena? El resultado sería el mismo, no habría diferencia objetiva para los intereses ciudadanos en uno u otro caso más allá de que los desnudos de Baldoví serían menos desagradables que los de Carmen.

Volviendo a los argumentos serios, lo que intento decir es que un partido político debe tener unos principios claros y debe tener ciertas líneas rojas y ciertos principios que no puede ceder tan alegremente. Entre la arrogancia y el secuestro de la democracia que hacen los partidos tradicionales con sus continuos incumplimientos de programa y cambios de posición, y una propuesta 100% de democracia directa y online debe haber un término medio, un término medio que pueda compatibilizar la representación indirecta qur ostenta el diputado con las nuevas formas de democracia directa online y con el control y auditoria ciudadana sobre los representantes públicos.
¿Pero cuál es ese punto medio? Pues yo creo que ese es el debate. ¿Qué se puede someter a votación directa y qué no? ¿En qué puntos el partido debe imponer su opinión y su visión? ¿Qué puntos pueden ser consultados con la ciudadanía? Todo esto nos pone por delante un inmenso debate y gracias a experimentos como este tenemos la oportunidad de hacer ahora, antes de que la realidad de las plataformas ciudadanas nos atropelle y probablemente genere un democratismo dogmático peligroso.
Quizá una solución sería la siguiente: Un partido debería actuar de forma “tradicional” en todo aquello que esté recogido claramente en su programa electoral. Los ciudadanos han votado a un partido en teoría por un programa y unas medidas y ese partido debe hacerlas cumplir. No puede ser que votemos a un partido porque diga que va a subir el salario mínimo interprofesional y que luego, por un ejercicio de democracia online, acaben votando a favor de bajarlo. Yo, como votante de ese partido, me sentiría estafado. Así pues debería marcarse una serie de propuestas y puntos que deba gestionar el partido.
Luego habría otra serie de situaciones que el partido no haya contemplado en el programa electoral o que aparezcan como novedades impredecibles. Y ahí posiblemente sí que se deberían establecer mecanismos de este tipo, para conocer la voluntad del votante y del ciudadano que no ha votado sobre el asunto en cuestión.
Quizá también deberían establecerse estos mecanismos en otra situación: Cuando hay un cambio de opinión. Si el partido se ha presentado con una propuesta electoral pero en su momento considera que las circunstancias han cambiado y que ya no se debe hacer lo que habían propuesto, eso debería someterlo a una nueva decisión por parte de los ciudadanos. Decidir unilateralmente desde la cúpula del partido puede llevar a situaciones tan terribles como las de Mayo de 2010 y ese cambio de rumbo radical en política económica que representó el principio del fin de la democracia real en España.

En cualquier caso el debate es mucho más amplio y si lo abrimos tendremos que contemplar otras muchas situaciones. Por ejemplo, Joan Baldoví es diputado por Valencia y cuando se hacen estos ejercicios de democracia online ¿es razonable que voten electores que no sean de Valencia? Es una interesante pregunta, sobre todo si esto sólo lo hacen algunos diputados y no todos, pues entonces los electores de estos diputados podríamos sentir que están diluyendo nuestra decisión y nuestra soberanía entre el resto de ciudadanos.
Otra pregunta ¿el uso de las nuevas tecnologías no deja en posición de indefensión democrática a la gente más mayor? Si se establecen mecanismos de este tipo probablemente habrá una prevalencia de la gente más joven sobre la más mayor y no sólo eso, quizá también de la gente más desocupada sobre la más ocupada.
Luego hay una serie de problemas que ya se están planteando en otras innovaciones como las primarias abiertas y que, si bien no deben ser un freno para este tipo de iniciativas sí deberíamos tenerlas en cuenta para minimizar sus efectos. ¿No sería posible que una minoría hiperactiva en Internet acaparase los procesos de voto online? ¿Sería razonable que se pudiese votar en las decisiones de varios diputados de distintos partidos y provincias?
Y voy a estirar la estadística y voy a proponer una situación imaginaria. Imaginemos que el voto de Joan Baldoví es decisivo para que se apruebe alguna ley que beneficia a una importante compañía multinacional. Es posible que se crease un ejército de testaferros electorales comprados o que hubiese intentos de hackeo de los resultados.
Todas estas cosas deben analizarse y ser tenidas en cuenta para intentar mejorar estas innovaciones y conseguir que cumplan su objetivo, que es darle al ciudadano un poder directo y una soberanía mayores, y que no se desnaturalicen por un mal uso o por una mala estructuración o previsión.

A mi me gusta mucho lo que hacen Compromís y EQUO en lo referente a la extensión de la democratización política. Por lo que sé son las dos fuerzas más democráticas que existen ahora mismo en España y con experimentos de este tipo creo que demuestran que lo quieren ser aún más.
Yo defiendo que se busquen vías de democracia directa online y por tanto aplaudo esta iniciativa de Compromís-EQUO. Pero también hay cosas que creo que están por pulir, cosas que deben mejorar y creo que hay que repensar cómo estructurar esto cuando haya un grupo parlamentario amplio o cuando realmente este voto online sea decisivo para la naturaleza de las leyes aprobadas.
Hoy no hay problema porque el voto de Baldoví vale para muy poco y por tanto es un buen momento para hacer pruebas y experimentos, y creo que así se entiende por parte de estos partidos. Pero este mecanismo no puede ser la versión final de un proyecto de democracia online porque todavía tiene muchos puntos flacos y algunas carencias.

Espero que este texto valga para abrir un debate sobre estas realidades que más pronto que tarde serán habituales y creo que está en el interés de todos que cuando lo sean estén lo más perfeccionadas posible. 

10 comentarios:

  1. Como estoy seguro de que no lees hasta mañana, día 19, te lo puedo avanzar. EQUO va a abrir unas primarias online para conformar toda la lista de las Europeas (sólo sus puestos en la lista), incluido el/la cabeza de lista. Personas no pertenecientes a EQUO también se podrán apuntar para presentarse a la lista como independientes mediante el mismo programa online.
    Así que te tocará escribir una segunda parte. :-)

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    1. Hola Iván.

      Bueno, yo creo que son cosas diferentes. No tengo excesivas discrepancias con las primarias abiertas (aunque se pueden hacer mejor o peor) y creo que es un caso diferente al comentado en esta entrada.
      El problema de decidir el voto de un diputado mediante voto online radica en que ese diputado y ese partido tienen ya un voto delegado por los ciudadanos, y el problema surge cuando el voto online se opone al sentido de ese voto originario.

      En unas primarias la cosa es distinta. El candidato que salga todavía no se ha sometido a un voto ciudadano en unas elecciones reguladas así que eso lo veo, si acaso, como un problema entre los afiliados de un partido y los que no están afiliados (muchas veces los afiliados no quieren que gente de fuera vote).

      De todas formas quizá sí que deba hablar de las primarias y de cómo las hacen cada uno de los partidos.

      Saludos,

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    2. Yo veo estas prácticas más bien como ejemplos de cómo puede llegar a cambiar el funcionamiento de nuestro sistema político, pasando de la democracia representativa o delegada a la democracia participativa.
      Estando muy de acuerdo con tus argumentos, la realidad es que los demás políticos del Congreso no representan a sus electores. No votan lo que estos consideran, sino lo que intuyen que quieren o directamente ni les hacen caso. En cuanto a circunscripciones, se supone que tienen que representar los intereses de la provincia donde son elegidos, pero esto no ocurre desde principios del siglo XX cuando se formalizaron los partidos políticos y se empezó a votar según el criterio corporativo del partido de turno.
      Creo que tus críticas constructivas deben ser leídas por los organizadores de estas votaciones: tanto EQUO y Compromís como Ágora Voting.

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  2. Equo presenta primarias falsificadas ya k las personas no afiliadas que deseen ser candidatas precisan avales Art8,2 Reglamento Primarias

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    1. ¿Falsificadas? Me parece lo más normal del mundo que, para gente no afiliada, se pida avales de gente que está dentro, sino se podría presentar cualquiera que no tenga nada que ver con el ideario del partido y eso tampoco parece serio.
      Otra cosa es que el número de avales sea absolutamente desproporcionado, pues eso indicaría que lo de "abierto" no es más que propaganda, pero creo que no es el caso.

      Saludos,

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    2. Se necesita el aval de la asamblea territorial en donde reside el/la candidato/a y la firma de un documento en el que declara seguir los principios ideológicos de EQUO. Por ejemplo, si se presenta Mariano Rajoy le podemos rechazar argumentando que está en contra del ecologismo, la equidad social y la democracia participativa. Pero, vamos, no creo que venga alguien tan contrario a nuestros postulados.

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  3. Excelente artículo. Como suele ser habitual en este blog. Aunque estoy muy de acuerdo con tu reflexión, sí me gustaría añadir un aspecto que no has contemplado, o al menos yo no he visto, que es el de las "respuestas dirigidas". Es decir, EQUO podía estar muy tranquilo como partido politico con el resultado de las votaciones, en ambos casos que señalas, porque salvo algún individuo aislado, que evidentemente no comparte los principios ideológicos del partido, todos los que participamos en EQUO de una u otra manera, íbamos a votar lo que el partido quería que votásemos, eligiendo la opción "correcta". Dicho de otra manera, las respuestas estaban orientadas, dirigidas, para que votásemos lo que finalmente votamos puesto que votar lo contrario hubiera supuesto no compartir nada, ninguno de sus dogmas ideológicos, con EQUO, cosa que es imposible. Por ejemplo, si en una pregunta, pongamos por caso se pide opinión sobre el modelo energético y las respuestas son: a) energías alternativas, limpias y ecológicas; y b) la mierda del petróleo, la peligrosísima energía nuclear, etc... ¿Cuál crees que será la respuesta mayoritaria de quienes participen en ella? ¿Obvio, no?

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    1. Sí Enrique. No lo he contemplado porque asumo que la militancia de EQUO va a compartir (en estos casos) lo mismo que sus dirigentes, bien sea por coherencia ideológica bien por pura imitación.

      La variable aparece cuando quienes se apuntan en la página web no tienen por qué ser militantes de EQUO o de Compromís, sino que pueden ser de cualquier partido. Podría apuntarse el Sr.Galán por ejemplo y votar a favor de la energía nuclear con su cuenta y la de todos sus familiares, o podría apuntarse cualquier negacionista climático del PP a votar cualquier cosa.

      Al final lo que he intentado hacer es una extensión de estos dos casos concretos a un futuro cercano donde en vez de 2.000 personas afines voten 50.000 personas de todas las ideologias, donde en vez de cosas tan claras como una reforma energética se hable de puntos más complejos y donde las posiciones no estén tan claras. Quería, en definitiva, ver qué se ha hecho y qué problemas podría tener su aplicación futura.

      Otra cosa es que el dirigismo de las preguntas se convierta en manipulación. Pero en estos casos aún no lo he visto, pues el primero me pareció demasiado técnico y el segundo, bueno, es que iba en el carnet.
      Pero ciertamente el peligro existe y nos lleva a un nuevo equibrio a buscar ¿hasta donde se debe recomendar un voto u otro? ¿Hasta donde se debe "orientar" las respuestas? ¿Se puede convertir esto en un mecanismo falso para intentar teñir de democrático algo que está predeterminado por las circunstancias?

      Saludos,

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  4. Las votaciones propuestas son una chufla que insulta a los simpatizantes por dos motivos:

    1 Son preguntas retóricas en las que se sabe la respuesta, si se busca democratizar se preguntaría en las cuestiones dudosas y no al contrario. Es decir que buscan más el marketing electoral de los partidos convencionales que democratizar el espacio

    2 Una encuesta en internet nunca es representativa, las votaciones se deberían hacer mezclando uso de nuevas tecnologías, refrendos físicos en los locales y voto delegado revocable

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  5. Pedro, tus preguntas son muy lógicas y algunas de ellas merecen un debate profundo. Como bien dices la segunda votación mejoró a la primera en cuanto a forma y, si se repite el experimento en el futuro, seguro que seguirá mejorando. Teniendo en cuenta que esto ha sido una experiencia totalmente novedosa no ha ido nada mal. Lo que prueba, en parte, que es posible funcionar de ese modo (digo en parte porque está claro que un experimento a pequeña escala no es una demostración definitiva). Pero creo que, en realidad, de eso se trataba con los 2 experimentos, de demostrar que lo que se defiende, que es la democracia participativa, es posible. Probablemente se trataba más de eso que de hacer un ejercicio efectivo.
    Respecto al riesgo de poner en peligro el programa político con estas encuestas, creo que ahí está el mayor debate, pero en el caso que nos ocupa te has respondido tú mismo cuando dices "tal y como estaban las preguntas redactadas al final lo que elegía el ciudadano era si se votaba a favor enmiendas y no el voto final a la ley, así que en cualquiera de los casos tampoco se iba a generar un cisma por los resultados". La cuestión es pues, que las encuestas no den lugar a contradicciones con el programa. Esto puede se interpretado por alguno como manipulación pero no es así, es simplemente ser coherente. Por ejemplo, digamos que hago una encuesta sobre qué bombillas usar en mi hogar. Yo apoyo el uso de lámparas eficientes así que obviamente no voy a incluir en la encuesta las lámparas de incandescencia, que son ineficientes. Ahora bien, unas pueden preferir las LEDs, porque son las más eficientes, otras pueden preferir las espirales de bajo consumo, porque son las que menos contaminantes tienen, etc. Hay margen para la elección siempre que no estén todas las ideas hiperdefinidas, lo cual es imposible. De todos modos yo propondría dos mecanismos adicionales para la realización de encuestas. El primero es que los afiliados y simpatizantes puedan elevar peticiones que, dado el caso, sean vinculantes sobre la realización de determinadas encuestas. El segundo mecanismo es que se puedan presentar enmiendas al formato de las encuestas. Ojo, no digo que ninguno de estos 2 mecanismos deba ponerse en práctica obligatoriamente, sino que debe existir esa posibilidad si se requiere por las bases. Con estos 2 mecanismos se lograría una mayor transparencia y horizontalidad. Al final lo importante de las encuestas no es que los votantes elijan la opción/es que quieren sus políticos, sino que los políticos ofrezcan las opciones que quieren sus votantes. Ahí es donde radica la democracia.

    En definitiva, creo que existen problemas técnicos que dificultan que una democracia radical sea completamente realizable pero lo esencial, lo que más destacaría y que creo que diferencia la política de unos con la de otros, es la voluntad de progresar hacia ese sistema político, y eso se nota por la forma en que se crea esa posibilidad, es decir, el esfuerzo por crear las estructuras para que potencialmente se pueda llegar a verdadera democracia algún día.

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