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jueves, 14 de noviembre de 2013

La sociedad del desempleo estructural: El fin del trabajo















Hablábamos el otro día de la sociedad Low Cost y de cómo el modelo BRIC, en camino de extenderse por todos los países del mundo, lleva inexorablemente a ese tipo de sociedad. La sociedad Low Cost es un futuro de de sueldos muy bajos, de trabajadores emigrantes y de clases medias y populares empobrecidas.
Pero esta sociedad también será una sociedad de desempleo masivo, que redundará en malas condiciones laborales de los que trabajen. ¿Está relacionado este Low Cost con el desempleo masivo? Sí, pues este desempleo masivo es el que agiliza la reducción de los costes laborales en los países ex desarrollados y el que genera este tipo de sociedad. Pero no nos equivoquemos pues estos conceptos no sólo están relacionados en esta dirección sino también en la opuesta: La sociedad Low Cost y la concentración de renta que genera produce, también, desempleo estructural. Es, pues, un ciclo que se retroalimenta.

Desde hace siglos se viene discutiendo la relación entre la tecnología y el empleo y si el desarrollo tecnológico produce desempleo en la sociedad o, si bien, libera fuerzas productivas sin efecto para el empleo, pues estos trabajadores acabarían generando riqueza en otros ámbitos.
Ya a principios del siglo XIX los Ludistas destruían las máquinas en la Inglaterra de la revolución industrial. Los patronos que compraban máquinas prescindían de los trabajadores y los despedían, viendo los obreros a las máquinas como una amenaza para sus puestos de trabajo. Después del ludismo han existido muchas corrientes de pensamiento posteriores que han indicado que el desarrollo tecnológico nos llevaría a una sociedad de desempleo masivo.
El ejemplo más reciente de esto es el libro “el fin del trabajo”  del economista americano Jeremy Rifkin. Rifkin defendió en 1994 que íbamos abocados hacia una sociedad donde cada vez hiciese menos falta trabajadores y no sólo trabajadores de “cuello azul” sino también trabajadores de “cuello blanco”, técnicos, etc. En ese momento las teorías de Rifkin chocaron con la realidad de la burbuja financiera que se estaba gestando y, por tanto, su teoría pareció un disparate más de un neoludista apocalíptico. Pero no, a partir de 2008 la burbuja explotó, el desempleo ha ido aumentando en todo el mundo y las teorías de Rifkin y otros están siendo rescatadas.

A aquellos que dicen que la tecnología nos llevará más pronto que tarde al desempleo masivo se le oponen la mayoría de “liberales” que sostienen que todo esto no son más que teorías apocalípticas que se llevan diciendo siglos y que nunca se han hecho realidad. Cuando los trabajadores sobran en una industria, dicen, es porque gracias a la tecnificación se consigue crear más riqueza en menos tiempo y con menos recursos y por tanto la sociedad se hace más rica. Y esta riqueza social acaba buscando servicios o actividades auxiliares que finalmente absorben y dan trabajo a estos trabajadores que se han quedado sin empleo.
La evolución tecnológica y el hecho de tener que prescindir de trabajadores no sólo no sería negativa sino que sería globalmente positiva, porque redundaría en una mayor generación de riqueza global. Lo único importante sería la flexibilización y la adaptación de los trabajadores que perdiesen sus empleos para que así pudiesen encontrar otros.
Estos “liberales” piensan (o venden) que el mercado es un ente que se autoregula fabulosamente y que, por tanto, el propio mercado gestionará los recursos y el trabajo de la forma más eficiente posible. La evolución tecnológica nunca traerá desempleo y, por tanto, no hay que preocuparse ni hay que hacer caso a este tipo de cosas.

La realidad es que, si miramos al pasado, ambos tienen razón. Los liberales tienen razón cuando dicen que toda la evolución tecnológica  en el pasado al final no ha generado más desempleo y que la economía siempre ha conseguido maneras de organizar a los trabajadores. Pero también tiene razón Rifkin en que la causa de esto ha sido en parte las tres revoluciones industriales (la de la máquina de vapor, la de la electrificación y el motor de explosión, y la de las tecnologías de la información y comunicación), y el desarrollo de nuevos sectores económicos que éstas generaron.
Pero también hay una realidad. Es cierto que en 1960 no había más parados que en 1860 (de hecho seguramente habría menos), pero es que no se pueden comparar las realidades sociales y las poblaciones. En 1860 trabajaban los niños y los ancianos, las mujeres ayudaban en el campo y trabajaban en las fábricas, las familias tenían muchos hijos. En 1960 los jóvenes no entraban en el mercado laboral hasta ser adultos y los ancianos se jubilaban con 60 o 65 años. Es posible que en occidente en 1960 hubiese pleno empleo, pero es que más de la mitad de la población no trabajaba porque era pasiva de una u otra manera.
Y esta población pasiva se mantenía gracias a las regulaciones estatales y a las conquistas sociales. Lo niños iban a la escuela, los ancianos cobraban pensiones y las personas que no podían trabajar tenían protección. También había vacaciones pagadas, jornadas de trabajo limitadas y otras regulaciones que obligaban a las empresas a contratar más trabajadores.
Así pues no era el “mercado” propiamente quien redistribuía a los trabajadores para evitar que estuviesen en paro, eran las regulaciones laborales y las conquistas sociales quienes permitieron unas sociedades sin desempleo hasta la crisis del petróleo de 1973.

En este proceso y sobre todo como producto de la segunda y tercera revolución industrial se generó una vía de escape para el desempleo que se generaba en la industria y en el campo: El sector servicios.
Hasta el siglo XX el sector servicios estaba compuesto básicamente de funcionarios del estado y de unas escuálidas redes de médicos, escuelas, tiendas y poco más. Pero conforme las sociedades se fueron haciendo ricas el sector servicios aumentó espectacularmente. Sobre todo después del fordismo y de la extensión de la protección social a los trabajadores, éstos comenzaron a tener capacidad de consumo y por tanto de demandar servicios. Las conquistas salariales y el gasto del estado socialdemócrata aumentaron la demanda agregada por múltiples vías y éste fue el motor básico para la generación de un amplísimo sector servicios que en los países occidentales se hizo mayor que el industrial o el agrícola.
Al final el consumo ha sido la base del desarrollo capitalista del último siglo. Henry Ford se dio cuenta que si sus trabajadores podían comprar los coches que ellos mismos fabricaban entonces el mercado potencial se había ampliado enormemente y las posibilidades de crecer eran casi infinitas. Los países pueden tener economías que dependan del consumo o bien que dependan de la inversión (para poder generar industrias y empresas), pero al final a nivel global todo se fabrica para solventar necesidades de unas masas humanas que consumen. Es el consumo la base de la economía y de la producción capitalista, pues sin consumo no hay nada.

El lector empezará a darse cuenta por qué Rifkin tenía razón. Hoy en día en nuestros países el sector industrial está retrocediendo como comentamos en el otro escrito, pero el sector servicios también. Los funcionarios son despedidos porque el estado no recauda lo suficiente, los comercios están cerrando porque no tienen clientes, las empresas de servicios (no básicos) también.
El sector servicios ya no puede absorber el empleo perdido en los sectores agrario e industrial, de hecho está retrocediendo igual que ellos y está retrocediendo precisamente porque las masas cada vez tienen menos dinero para consumir. Y no sólo las masas pues el estado, que se alimenta de los impuestos de la gente y las empresas, cada vez tiene menos recursos y no puede ni contratar más personal, ni prestar más servicios ni dar más ayudas públicas que permitan mantener la demanda.
Si bajan los sueldos baja la recaudación del estado por impuesto sobre la renta. Si bajan los sueldos baja el consumo y por tanto la recaudación del estado por impuestos al consumo. Si a las empresas se les fabrica un marco fiscal propicio para que inviertan entonces también bajan los ingresos por impuestos al capital o a los beneficios. Al final todas las tendencias de esta sociedad low cost están perjudicando los ingresos del estado, que deja de ser un actor esencial en la distribución de recursos y en el mecanismo económico.

Otras políticas como las que se han hecho en el pasado y que han servido para crear empleo tampoco se pueden hacer hoy. La limitación de la jornada laboral a 40 horas semanales se hizo hace casi un siglo en España. En Francia, por ejemplo, la jornada de 35 horas semanales se aprobó a finales de los 90. Estas limitaciones de jornada laboral llevan a que necesariamente se reparta el trabajo.
Pero claro esta repartición del trabajo se hacía manteniendo el ingreso del trabajador. Y hoy día si se mantiene el salario automáticamente se está subiendo el coste de la hora trabajada, por lo que es un aumento de costes laborales y las empresas se deslocalizan en países con unos costes laborales más baratos. Esta repartición del trabajo mejorando el beneficio del factor trabajo no se puede hacer en esta época y con este sistema de comercio internacional.
En cambio sí que se está produciendo otra división del trabajo que tiene exactamente el efecto contrario, es decir, se produce la bajada del coste salarial. En Europa entera y probablemente en EEUU también se está produciendo un proceso de repartición-precarización del trabajo. Al calor de las leyes de flexibilidad laboral se están destruyendo puestos de trabajo a jornada completa con buenas condiciones laborales mientras se crean puestos de trabajo a jornada parcial en condiciones precarias.
Pongamos un ejemplo. Se dice que Alemania está muy cerca del pleno empleo, con alrededor de un 6% de paro ¿Es cierto? Técnicamente sí, pero lo que se está vendiendo aquí es un engaño. Lo que está pasando en Alemania es que se están destruyendo puestos de trabajo a jornada completa con salarios de 3.000 euros al mes y, en cambio, se están creando trabajos a jornada parcial de salarios con 800 euros al mes. Hagámonos una pregunta, si se destruye un trabajo a jornada completa de 3.000 euros mensuales y se crean dos de media jornada de 800 euros mensuales cada uno esta claro que está bajando el paro pero ¿es bueno para el país?
Respondo: Es terrible para el país. Se reparte el trabajo pero el coste por hora trabajada se hunde a la mitad y el empobrecimiento de la población se agrava, se reduce el consumo y este proceso cuando se multiplique por muchos trabajadores traerá finalmente la destrucción de muchísimo empleo asociado en el sector servicios.

La mejora tecnológica puede ser buena y podría y debería mejorar la vida de todo el mundo, pero en esta realidad contemporánea lo que está haciendo es lo contrario. Si hay mejora tecnológica y, a la vez, reduces la distribución de renta bajando los costes laborales y anulas la capacidad redistributiva del estado, entonces lo que provocas es destrucción de empleo por doble vía: Por la mejora tecnológica y por la destrucción del consumo y la demanda.
En este contexto las sociedades tienen dos vías: O dejan que el desempleo se dispare a cifras insoportables (España), o distribuyes las horas de trabajo entre la población, que combinado con la precarización salarial lleva inexorablemente a la extensión de la pobreza entre la población trabajadora. O se genera una sociedad dual preservando a la clase media, o aceptamos que somos ya un BRIC y pulverizamos la clase media y el trabajo bien pagado redistribuyendo los menguantes beneficios del factor trabajo.
Esto es, pues, una cuestión de distribución de rentas entre el trabajo y el capital, el capital y el estado, el capital y la sociedad. Y cuando digo capital hablo de gran capital internacional, no del resilente pequeño capital localizado. Esta concentración de rentas es la que está destruyendo el empleo.

Me temo que este es nuestro futuro si nadie hace nada, sometido a ciclos económicos sí, pero como tendencia de época. Ahora, como dije en el escrito anterior esta situación no se va a aguantar indefinidamente, no se puede empobrecer a la mayoría de la población de forma continuada y permanente y esperar que no pase nada. Pasará, no sabemos qué pero pasará.
Si este es el futuro ¿qué se puede hacer? Pues Rifkin proponía una repartición del trabajo pero sin devaluación del mismo, al revés, con revaluación del trabajo y aminoramiento de los beneficios del capital. También hablaba de potenciar el “tercer sector”, como él llamaba al trabajo voluntario y no lucrativo, algo que sólo sería posible mantener con algún tipo de renta básica ciudadana que garantizase que quienes se empleasen en ese tercer sector tuviesen cubiertas las necesidades básicas.
La propuesta del Rifkin, hecha en 1994, choca terriblemente con la realidad del capitalismo global actual ¿es que va a ceder su poder voluntariamente ese capital? Obviamente no. Y ese es el problema básico, cómo podemos generar un nuevo contrato social y cómo podemos repartir mejor esta riqueza generada sin que los dueños legales de esta riqueza quieran. Este es el problema, cómo se le pone el cascabel al gato.

Yo propongo soluciones adicionales a las de Rifkin, más actuales también porque las escribo 20 años después. Hay que “Salir del mercado” en todos aquellos puntos en los que podamos, hay que volver a generar nuestra propia riqueza sin depender del capital internacional y de su inversión. Una segunda economía de ámbito más local y basada en reglas distintas debe superponerse a este imperio globalizado.
Debemos volver a proteger nuestra economía en base a aranceles y proteccionismos parciales e inteligentes. Debemos potenciar desde las administraciones públicas y la regulación empresas que tengan en su  esencia la generación de trabajo y no de beneficios (como las cooperativas) y debemos potenciar desde los poderes públicos empresas que se basen en valores de desarrollo local y de distribución de beneficios entre sus miembros.
Hay que sacar del ámbito del mercado y del lucro nuestros servicios básicos y quizá hay que hacer leyes ex profeso contra las deslocalizaciones como existen en otros países. Hay que plantearse si el estado debe volver a gestionar ciertas empresas esenciales. Hay que buscar mecanismos de generación de riqueza, buscar fórmulas de iniciativa mixta entre poderes públicos y emprendedores que respondan a una política de desarrollo de la economía nacional.

Y, sobre todo, debemos empezar a cambiar nosotros mismos. La era de la que venimos se ha acabado y debemos dejarnos de tanta tontería, de tanto interés por lo material y de tanta ostentación estúpida. Sólo podremos cambiar las cosas si cambiamos nosotros mismos, si nos impregnamos de nuevos valores y si ponemos en entredicho todo lo que nos han inculcado.
Pero si queremos seguir siendo los primeros en tener el nuevo iphone o soñamos con tener un BMW para fardar delante del vecino, entonces podemos escandalizarnos y cabrearnos todo lo que queramos pero no vamos a cambiar esta realidad en la vida. Nos aplastará y nos empobrecerá cada vez más en medio de los sueños y aspiraciones cada vez más imposibles de los que se han creído que necesitan estar en el mercado para ser felices.
Este es el futuro que nos espera, empobrecimiento, sociedad low cost y desempleo masivo y estructural. Si no lo entendemos nosotros lo entenderán nuestros hijos, pero yo no quiero esperar dos generaciones para tener que llegar ahí. Reaccionemos ya contra esto, porque a diferencia de a Durruti a mi sí me asustan las ruinas y no tengo esa mesiánica confianza en que podamos alzar un mundo nuevo de la nada cuando nos lo hayan arrebatado casi todo.

8 comentarios:

  1. Coincido, eso es lo que nos espera....o protegemos lo que tenemos y lo empezamos a asumir ya o está globalización de la pobreza nos inundará.....pero obviamente seré de miseria y desesperación....

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  2. El otro día leí la entrada sobre la sociedad "Low Cost" y me quedé con ganas de comentar que me pareció un muy buen artículo, pero que era una lástima que no ahondaras algo más en las posibles soluciones. Creo que hice bien en guardarme esas ganas, y me alegra ver que en este otro artículo sí que el autor se moja algo más.

    Proteccionismo, incentivación de la producción local, mayor gravamen para el capital, y renta básica para todos aquellos que no hayan podido adaptarse a lanueva economía del conocimiento. La duda la tengo en si como españoles nos conviene más ser proteccionistas a nivel nacional, o más bien, al menos hasta que en algún momento hayamos reindustrializado el país, a una escala europea o euro-estadounidense (digo esto último pensando en el tratado de libre comercio que se piensa aprobar entre la UE y EEUU).

    También valoro muy positivamente el anti-consumismo de la parte final del artículo. Por un lado, puede que el hecho de adoptar hábitos menos horteramente consumistas haga que aumente el desempleo, no se puede negar eso. Pero los recursos son los que son, y la cruda realidad es la que es. PUNTO. Si las nuevas tecnologías hacen aumentar la producción a costa de necesitar menos mano de obra en aquellas labores que sean automatizables, quienes se benefician de esto habrán de pagar más impuestos para asegurar la subsistencia digna de los que quedan fuera del sistema. Por supuesto, también se puede pedir a estos que traten de formarse para adaptarse a la nueva realidad económica en la medida de lo posible... pero desengañémonos, el pleno empleo de otras épocas acabará como un reducto del pasado, dado que el desarrollo tecnológico va más rápido que la capacidad de la mayoría de la sociedad para adaptarse formativamente a esos cambios.

    José Antonio

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    1. Hola Jose Antonio,

      No he puntualizado lo del proteccionismo a nivel europeo, occidental o español porque tampoco era central en el texto y lo he comentado varias veces.
      La verdad es que tampoco tengo una opinión clara en esto. Todo dependerá del área monetaria (de estar en el euro o no) o de la futura ley de libre comercio entre la UE y EEUU, que dependiendo de lo justa y equitativa que sea sería adecuada o bien supondría un grave problema para la industria de ciertos países de Europa.

      Saludos,

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  3. Sin duda, un tema complicado.

    ¿Y qué tal si se facilitara que cada persona tenga su propio capital - esto es, en vez de una subvención como ocurre ahora, tener cierto número de máquinas?

    En parte, esto ya está pasando con el aumento de gente autónoma en el mercado laboral.

    También se podría facilitar que los "comuneros" compren acciones en mega-empresas.

    Pero mucho más serio me parece que la clave está en lo que dices al final:

    "debemos dejarnos de tanta tontería, de tanto interés por lo material y de tanta ostentación estúpida. Sólo podremos cambiar las cosas si cambiamos nosotros mismos, si nos impregnamos de nuevos valores y si ponemos en entredicho todo lo que nos han inculcado."

    EXACTO.

    Mira, hasta la década de los 30 del siglo XX, nuestros antepasados (al menos en Occidente, los blancos) pero probablemente todas las otras razas también, no veían necesidad de tanto consumismo. No se compraba la cantidad de basura que se compra hoý en día en economías totalmente basadas en el consumo material. Les bastaba con una casita y algunas herramientas imprescindibles, pero no más. Mira, yo vivo en una casa muy antigua y siempre me llama la atención lo pequeño que son los baños y los armarios donde vivo - porque ni siquiera tenían armarios empotrados y luego en la mia añadieron los empotrados en 1924 (pero son MUY PEQUEÑOS) porque la gente tenia como mucho dos pares de zapatos y tres chaquetas.

    Pero empezaba a caer la demanda y las empresas empezaron con el "marketing". Hubo un esfuerzo, determinado y agresivamente consistente, para cambiar los hábitos de consumo en la población. Esto generó la cultura consumista que nos abruma en la que la gente cree que siempre necesita algo nuevo y está dispuesta a esclavizarse horas en un trabajo para conseguir el artilugio.

    El diseño de un coche no ha cambiado generalmente en 60 años, pero cada año tienen que sacar otro modelo "nuevo" como si fuera el último descubrimiento más importante del siglo.

    En EEUU, al igual que en España, el trabajo ha sustituido a la "comunidad" como fuente de sentido para vivir. Mucha gente ni siquiera sabe lo que haría sin tener que trabajar.

    Coincido en que el futuro no pinta nada bueno en estas cosas. La historia siempre ha demostrado que a los trabajadores obsoletos se les trata muy cruelmente - véase lo que se hizo en África (una cultura granjera), por ejemplo. Se les mata en guerras, a veces se les aisla en guetos (el continente africano) o, como dijo Jay Gould (el Bloomberg de NY del siglo XIX), se usa una mitad para matar la otra mitad.

    Saludos


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    1. Alfredo,

      "¿Y qué tal si se facilitara que cada persona tenga su propio capital - esto es, en vez de una subvención como ocurre ahora, tener cierto número de máquinas?"

      El problema de esto es que el hecho de "tener capital" ya no garantiza nada. Estamos en un mundo donde el pequeño capital no puede competir con las grandes empresas que fabrican en China o que utilizan economias de escala para ser más competitivas.
      Estamos viendo como decenas de miles de empresas que fabricaban muchas cosas en España (mueble, cerámica, juguete, textil, incluso electrodomésticos) han cerrado porque no se puede competir con el Low Cost. No es ya, pues, un problema de no acceder a los medios de producción (capital), el problema es que lo producido por este capital no se vende y hace inviable la actividad económica.

      Creo que eso, que podría ser importante, debería estar acompañado con la creación de un entorno donde la riqueza creada pueda ser vendida y consumida. Probablemente esa es la clave.

      "También se podría facilitar que los "comuneros" compren acciones en mega-empresas"

      Pero eso ya ha pasado Alfredo ¿con qué resultado? Pues muy negativo en muchos casos.
      Al final en los mercados de inversión hay también víctimas y el pequeño inversor tiene valores inmovilizados y tiene precisamente aquellos que las "modas" económicas les dice que deben comprar.
      En frente de eso hay grandes inversores, bancos de inversión y otros agentes dinámicos en el mercado que mueven los valores a una velocidad y con una información especial y, cuando vienen mal dadas, saben hacer los movimientos oportunos para perder lo menos posible, concentrándose las pérdidas en el pequeño inversor.

      Por otro lado ya hemos comentado alguna vez cómo una clase ejecutiva profesional ha dirigido y está dirigiendo empresas que en teoría son propiedad de los accionistas pero que al estar estos muy divididos se ha creado una dictadura ejecutiva de facto que ni siquiera mestra una información veraz a los accionistas.
      Por eso, al final, una empresa con acciones muy repartidas entre inversores que no se preocupan por la empresa (lógicamente por la pequeña cantidad de acciones que tienen) se puede convertir en una estructura de ejecutivos profesionales parasitarios que pueden actuar mirando por sus propios intereses y no por los de la empresa, y eso es muy peligroso y ha provocado quiebras de empresas en los últimos tiempos.

      Saludos,

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  4. "Creo que eso, que podría ser importante, debería estar acompañado con la creación de un entorno donde la riqueza creada pueda ser vendida y consumida. Probablemente esa es la clave."

    El "problema" eterno en esto es lo que siempre me hace dudar. ¿Hasta qué punto estamos preparados para bajar los costes para competir? Porque, tú puedes hablar de proteccionismo, pero lo cierto es que si nadie mas lo aplica, entonces vamos a tener un problema muy serio. Por eso pienso que ACTUALMENTE, dado el entorno, el proteccionismo podria ser muy dañino. Ahora bien, como sabes mejor que nadie en estos temas, es un mito decir que la "derecha" está siempre en contra del proteccionismo. La verdad es que solo la derecha "anglosajona" ha estado en contra, al ser sus paises, sobre todo Inglaterra, paises muy mercantiles y "ultramarinos". Pero volviendo al tema, yo creo que mientras existan países no-proteccionistas, el proteccionismo es inviable.

    "Pero eso ya ha pasado Alfredo ¿con qué resultado? Pues muy negativo en muchos casos."

    Perdón - pero no me referia a empresas privadas sino empresas de capital abierto.

    "En frente de eso hay grandes inversores, bancos de inversión y otros agentes dinámicos en el mercado que mueven los valores a una velocidad y con una información especial y, cuando vienen mal dadas, saben hacer los movimientos oportunos para perder lo menos posible, concentrándose las pérdidas en el pequeño inversor."

    Estoy de acuerdo con esto que comentas.

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  5. Alfredo,

    Entiendo que una empresa "de capital abierto" (recuerda que en castellano no se usa ese término) es lo contrario a una empresa de capital cerrado, o sea que cualquier empresa que cotice en bolsa o venda títulos al públicó sería de capital abierto.
    Lo que he comentado es un problema básico en empresas cotizadas en las que puedes comprar valores yendo a cualquier banco.

    Es curioso lo del proteccionismo y donde ves el problema porque los puristas económicos dicen que el problema del proteccionismo es que el resto de países te imiten y, ante economías cerradas, todos los países tengan que fabricar de todo y se generen multitud de procesos ineficientes acabándose con la ventaja de la especialización.
    Tu, en cambio, dices que nadie sería proteccionista...Hombre, si nadie es proteccionista (en el sentido que siguen aceptando nuestros productos) y nosotros sí lo somos entonces mucho mejor para nosotros, porque no perjudicariamos nuestras exportaciones y además aumentariamos nuestra cuota de mercado interna.
    Ahora, el problema es que se nos "castigaría" (que es entiendo por donde vas), pero claro ¿qué hacemos? ¿nos dejamos destruir? Tu ya sabes mi opinión aquí: Donde no hay comercio justo (y no lo hay), no cabe libre comercio, cabe protegerse. Se avanzará en el libre comercio cuando los salarios/leyes/políticas monetarias sean parecidas, no cuando son divergentes y son las que marcan la competitividad de los productos.

    De todos modos recuerda que casi todos los países son parcialmente proteccionistas, los propios EEUU lo son en muchas cosas. Quizá es la UE la zona económica que menos se protege a si misma.

    Saludos,

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  6. "Entiendo que una empresa "de capital abierto" (recuerda que en castellano no se usa ese término) es lo contrario a una empresa de capital cerrado, o sea que cualquier empresa que cotice en bolsa o venda títulos al públicó sería de capital abierto."

    Si, es la mejor traducción disponible a la vista de que el castellano desafortunadamente no tiene una palabra específica. Pero, tu definición es lo que quiero transmitir.

    "Lo que he comentado es un problema básico en empresas cotizadas en las que puedes comprar valores yendo a cualquier banco."

    Bueno, quiero dejar bien claro que es solo una idea con la que juego pero en absoluto es algo que me apasione. Creo que conllevaria un cambio en el marco legislativo, entre otras cosas. Simplemente lo dejé caer como posible propuesta, pero no es importante a largo plazo porque al final tiene que ver en el fondo con un problema de actitud.

    "Es curioso lo del proteccionismo y donde ves el problema porque los puristas económicos dicen que el problema del proteccionismo es que el resto de países te imiten y, ante economías cerradas, todos los países tengan que fabricar de todo y se generen multitud de procesos ineficientes acabándose con la ventaja de la especialización."

    Sí. Este argumento lo he oido muchas veces pero no corresponde con la realidad histórica. El otro argumento, mas difundido, es que "tenemos que competir como sea".

    "Tu, en cambio, dices que nadie sería proteccionista"

    Nadie no -- pero muchos países no lo serían.

    "Hombre, si nadie es proteccionista (en el sentido que siguen aceptando nuestros productos) y nosotros sí lo somos entonces mucho mejor para nosotros, porque no perjudicariamos nuestras exportaciones y además aumentariamos nuestra cuota de mercado interna."

    Entiendo por donde quieres ir, pero yo lo veo un poco al revés - si existen países no proteccionistas, con la tecnologia que tenemos a la mano, se acabaria comprando esos productos (salvo que el proteccionismo que tengas en mente sea tan extremo que prohibiria toda importación y/o compra de ciertos productos asi como prohibir a empresas que trabajen en esos paises). No sé si eso seria viable.

    "Ahora, el problema es que se nos "castigaría" (que es entiendo por donde vas), pero claro ¿qué hacemos? ¿nos dejamos destruir? Tu ya sabes mi opinión aquí: Donde no hay comercio justo (y no lo hay), no cabe libre comercio, cabe protegerse. Se avanzará en el libre comercio cuando los salarios/leyes/políticas monetarias sean parecidas, no cuando son divergentes y son las que marcan la competitividad de los productos."

    Si, por supuesto y siempre he dicho que para que exista libre mercado "real", hace falta reciprocidad, justamente lo contrario que ocurre ahora.

    "De todos modos recuerda que casi todos los países son parcialmente proteccionistas, los propios EEUU lo son en muchas cosas. Quizá es la UE la zona económica que menos se protege a si misma."

    Correcto. Aunque, aqui son proteccionistas en algunos temas, porque luego está NAFTA que ha perjudicado mucho a la industria y fábricas americanas.

    Saludos

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