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miércoles, 4 de diciembre de 2013

El futuro de la constitución






















El 35 aniversario de la actual constitución española ha llegado en un ambiente en el que se habla de su reforma desde casi todos los ámbitos (excepto desde el gobierno). Menos el inmovilista PP, todos los demás partidos y prácticamente todos los grupos de opinión política proponen reformas o, desde posiciones algo más radicales, directamente un nuevo proceso constituyente que nos lleve a una nueva constitución.
Como imagino que se va a hablar mucho de esto durante estos días quiero aportar mi visión sobre la actual constitución y su reforma, mirando al futuro y dejando el pasado temporalmente de lado, pues creo que comenzar a replantearnos lo que se hizo en 1978 carece de demasiado sentido.

Para empezar tengo que deciros que yo no soy ningún fan de las reformas de la constitución. En este país y sobre todo desde la izquierda hay mucha tendencia a querer que la constitución lo fije todo, que sea rígida en lo que respecta a los derechos sociales y que sea la constitución quien fije el “izquierdismo” de las políticas públicas.
Esto me parece claramente un error y creo que refleja cierta desconfianza política proveniente de la poca seguridad en las capacidades de convicción social de uno mismo. Una política de izquierdas debe hacerse desde el gobierno y pretender que sea la constitución la que rígidamente la fije me parece propio de un predeterminismo un poco perezoso. Parece que se pretende ganar una mayoría social coyuntural, rehacer la constitución fijando la irreversibilidad de las políticas sociales y redistributivas de la izquierda, y luego echarse la siesta confiado de que en el futuro y ante mayorías sociales diferentes no se va a poder tocar nada. Es como si se le quisiese poner un corsé a un futuro gobierno de derecha social o privatizadora.
Pero esto no es así. Si se quiere una política izquierdista hay que trabajar día a día, ganar la hegemonía cultural y estar permanentemente alerta ante las fuerzas que quieren deshacer lo ganado. Si se hace una constitución a imagen y semejanza de unas políticas propias lo único que se consigue es que una eventual nueva mayoría no vaya a respetar la constitución y haga una nueva. Y eso es crear un peligro importante.

No obstante siempre hay cosas que están ganadas por la opinión pública y que sí se podrían consolidar a nivel constitucional. Por ejemplo, en España la idea de una sanidad pública está fuertemente aceptada a nivel social y la práctica totalidad de partidos la defienden (aunque alguno quieran privatizar la gestión). Así pues en casos como este sí sería una buena idea que la constitución recogiese el derecho a una sanidad gratuita y la necesidad de que exista un sistema público de salud.
Menos acuerdo existe sobre la necesidad de haya un sistema público de pensiones, pero creo que el suficiente para que este derecho también se pueda constitucionalizar. Ya hay una referencia a las pensiones en la constitución que dice que los poderes públicos deben garantizar pensiones en cuantía suficiente, pero siguiendo la norma de nuestra constitución esto de demasiado ambiguo y permite cualquier fechoría. Igual que en el caso anterior la idea sería cerrar la puerta a una posible privatización aunque se debería dejar abierta la manera de gestionar el sistema, que puede ser coyuntural.
Generalmente los gobiernos siempre encuentran maneras de “bordear” los mandamientos constitucionales y adaptar parcialmente las leyes para que el tribunal constitucional no se las tire atrás, pero si se pone alguna frontera clara sí que podemos garantizar algunas cosas. Por ejemplo en Portugal ha sido la constitución del país la que ha evitado algunos de los destrozos sociales que quería implantar el gobierno de la troika que gestionan los ministros portugueses. Este es un buen ejemplo de una constitución que funciona.

Personalmente creo que hay cosas en nuestra constitución que están obsoletas o son directamente absurdas. Quizá no se quiera entrar en tocar la forma de estado monárquica (aunque en mi opinión se deberían regular vías para su alternativa) pero lo que no parece que tenga ningún sentido es que tenga prioridad el varón sobre la mujer.
Otra cosa que hay que cambiar es la estructura del estado. La constitución española fue hecha en un momento en que el estado era unitario y dejaba abierta una evolución federal. Ahora el estado es pseudo-federal y creo que lo que toca es constitucionalizar y fijar esa situación. Adicionalmente, si queremos un estado federal moderno, deberíamos dejar claras las competencias de cada administración y la funcionalidad del senado, si lo hay.
Porque el senado es la otra cosa que hay que arreglar. El senado actual es absolutamente absurdo y hay que reformarlo en una de estas dos direcciones: O haciéndolo representante de las CC.AA, o eliminándolo. Todo esto debe ir de la mano del sistema federal que se quiera constitucionalizar.

Pero si hay algo que se debería cambiar de la constitución es el procedimiento de reforma. La constitución actual tiene dos procedimientos de reforma, uno para los artículo no esenciales, que requiere de 3/5 de votos de las cortes generales, y otro para los esenciales, que necesita de 2/3 en dos cortes generales sucesivas y, además, un referéndum.
Este procedimiento lleva a que una minoría pueda bloquear reformas constitucionales necesarias o incluso a que reformas donde todos están de acuerdo no se hagan por la necesidad de disolver las cortes y hacer un referéndum, como sucedió con lo de eliminar la prioridad del varón en el acceso a la corona.
Es posible que los artículos esenciales necesiten alguna garantía adicional para su reforma, pero dos cortes generales por 2/3 y un referéndum es un mecanismo que congela cualquier reforma. Y llegará un momento en que será urgente reformar y entonces montaremos un lio terrible porque no podremos hacerlo.
Yo creo que hay que reducir la cantidad de artículos esenciales y eliminar aquello de las dos cortes consecutivas, que es redundante y más habiendo un referéndum. ¿Y la mayoría de 2/3? Pues ahí tenemos un problema y no por la barrera teórica (que puede ser razonable) sino por la naturaleza del sistema electoral. Por ejemplo, si ahora sale un parlamento algo más pulverizado como se prevé es bastante razonable pensar que un partido que saque menos de un 25% de los votos pueda sacar más del 33% de los escaños. Y seguramente sí es razonable que un 33% de la representación popular pueda bloquear cambios esenciales, pero si ese 33% de representantes viene de un 23% de votos entonces tenemos un problema, porque entonces sí una minoría clara estaría boicoteando el cambio.
Un procedimiento de reforma más flexible es, pues, necesario y es la primera reforma que hay que realizar.

Si la constitución se queda obsoleta y se muestra incapaz de cambiar iremos irreversiblemente hacia un nuevo proceso constituyente. No es que me importe, de hecho hacer un proceso constituyente ahora tendría ventajas aunque también tendría el inconveniente de que nos podríamos encontrar con una mala constitución aprobada por una minoría. Y por eso creo que se podrían preservar las cosas buenas de la constitución del 78 (que las tiene) mediante una buena reforma y, sobre todo, con una buena reforma sobre su futura reforma.

No obstante, insisto, dejémonos de atajos y planteamientos permanentes. La política se hace todos los días y la mejor manera para mantener una política es tener en cuenta siempre, siempre, que hay que ganar la hegemonía social para tus ideas y para el modelo que defiendes. Sin eso, todo se va al garete tarde o temprano.

5 comentarios:

  1. Me tendrás que reconocer que quienes queremos una República veamos obligatoria una reforma constitucional, o directamente una nueva constitución en la que participe toda la ciudadanía en su confección. Del mismo modo si se quiere establecer el federalismo y dejar claro de una vez cuáles son las competencias del Estado central y de los territorios, sean Estados sean CCAA y ciudades autónomas.
    También es necesaria una reforma constitucional para quitar la contrarreforma que pusieron el PPSOE en 2011 sobre el déficit.

    Ya por cuestión personal incluiría una cláusula sobre la unión de Estados federados entre sí y sobre la incorporación de nuevos Estados, tanto para escisiones de Estados como para la incorporación de nuevos que ahora están fuera.

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    1. Hola Iván,

      Sí, yo también sería partidario a titulo personal de regular referéndums para cambiar la forma de estado a la republicana, pero para escribir este escrito me llené de Real Politik y quise ser realista respecto a las posibilidades de las reformas. La república no la va a votar ni el PP ni la mayoría del PSOE ni le interesa a UPyD, entonces esto no va a salir a corto plazo. Como la forma de estado no es el problema de España, me ha parecido más realista simplificar la reforma que entrar por ahí.

      Lo que dices dela reforma de 2011 es verdad, pero en ese caso sólo hacen falta 3/5 de las cortes, digamos que sería relativamente sencillo quitarlo.

      Y en lo último no estoy de acuerdo. Si España se une con alguien (¿Portugal?) no creo que se pueda adicionar a nuestra constitución y ya está. Eso sería una absorción, parecida a la de la RFA y la RDA, y no podría ser. Quizá sólo tendría sentido en el caso de Gibraltar.
      Y para la escisión de estados no estoy en absoluto de acuerdo. Creo que no hay ninguna constitución que regule eso y en España no hay ningún motivo justificable para hacerlo. No somos una confederación ni lo hemos sido nunca y por tanto esa cláusula sólo nos podría traer problemas, tensiones y ataques a la cohesión social y a la redistribución de la riqueza.

      Saludos,

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  2. Un matiz, que parece que no ha quedado claro por tu respuesta. No digo que se recoja la escisión de Estados fuera de España sino la incorporación de Estados que se han escidido dentro de un Estado federado. Por ejemplo, si se escinde León de Castilla y León.

    Aun así, estaría bien que estuviese regulado, por Constitución u otra normativa, la salida de los Estados federados para evitar el caos que ahora mismo produce un simple referéndum sobre el status de Cataluña.

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    1. Ah! Perdona, no te entendí bien.
      Bueno,yo no soy muy partidario de tener una estructura de estado mutable y abierta, creo que se debe cerrar. Estar siempre planteándose si Navarra debe formar una comunidad con Euskadi o si León debe separarse de Castilla no me parece muy bueno.
      Pero por otro lado es cierto que muchas de las construcciones autonómicas fueron arbitrarias y que sí que podría dejarse un camino abierto a su modificación. No sé, tengo dudas a este respecto.

      En la otra parte (la de la salida de estados federados) como intuirás no estoy de acuerdo.

      Saludos,

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