La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 29 de agosto de 2013

Un heterodoxo en New York (I)



















Por fin he sacado algo de tiempo para escribir así que voy a comenzar a hablar de mi viaje a Nueva York como prometí. Escribo esto desde el barrio de Yorkville, en Manhattan. Yorkville está al este de Central Park en la zona conocida como Upper East Side y es el barrio donde me alojo aquí en Nueva York.
Las consideraciones socio-económicas sobre lo que he visto aquí las voy a reservar para cuando vuelva a España. Me queda aún una semana en Nueva York y quiero, una vez esté en España, recapitular todos mis pensamientos para crear algo coherente. Pero voy avisando: Si alguien se había pensado que la grandiosidad de Nueva York y del capitalismo norteamericano iba a cambiar mis pensamientos socio-económicos se va a llevar una decepción, porque de hecho creo que los ha fortalecido aún más.  
Hoy voy a comentar los aspectos más “superficiales” de mi viaje en mis ya casi dos semanas de estancia en Nueva York.

La mayoría de gente no lo sabe pero no estoy aquí en un viaje de turisteo típico. He venido a Nueva York porque a mi novia le han concedido una estancia de tres meses en una de las universidades de la ciudad y, por tanto, ha tenido que alquilar un pequeño apartamento para vivir aquí durante ese tiempo.
El objetivo fundamental de mi viaje, por encima incluso de conocer la ciudad, era ayudarla a instalarse aquí.  Así pues este no es el típico viaje en que vas a un hotel donde todo está hecho y tu única preocupación es buscar los sitios donde van todos los turistas, sino que hemos tenido que insertarnos en la vida del residente neoyorkino y prácticamente hacer su día a día (sin perjuicio de las evidentes sesiones de visitas turísticas).

Mi primer día completo aquí lo dedicamos a ir a la universidad y a habilitar el apartamento para vivir. El metro de Nueva York no es fácil de utilizar, de hecho me resulta bastante más complicado que otros metros de grandes ciudades como Madrid o Londres. Aquí las líneas se superponen (como en Valencia) pero cada una de ellas para en una parada distinta. Además, algunas bocas de metro te permiten ir en los dos sentidos pero otras no, así que hay que fijarse que en la boca del metro no indique que es de sentido único porque si te equivocas tendrás que volver a salir y volver a pagar (como nos pasó a nosotros el primer día). Antes de subir al subway (como lo llaman aquí) no está de más intentar entender el mapa del metro y cómo funciona.
Hasta que no estás en un país anglosajón no te das cuenta de cuan distintas son las cosas básicas respecto a la Europa continental. Cuando viajas a Italia, Francia o incluso a países más al norte las cosas del día a día son más parecidas, pero en el Reino Unido o en los EE.UU todo es diferente: Las unidades de peso, las unidades de volumen, la unidad en la que miden la temperatura (ºF), la distancia, la moneda, etc. El idioma, si más o menos te defiendes en inglés, se convierte en el menor de los problemas en un principio (luego hablaré de esto). Adicionalmente el funcionamiento de cosas como contratar una línea de teléfono o usar una tarjeta de crédito es asombrosamente diferente.

Ir al supermercado el primer día fue toda una aventura. ¿Cuánto demonios es 9 Oz? Con los volúmenes en galones y los pesos en libras más o menos me aclaraba, pero con las onzas sí que no puedo. Yo respeto mucho las tradiciones de aquí pero no usar el sistema métrico decimal me parece absolutamente atrasado, y no es por nada pero que una libra sea 1/16 de una onza genera operaciones matemáticas ridículamente complejas comparadas con nuestro sistema de base 10.
Lo de los productos que puedes encontrar en el supermercado también es complejo. Casi nada se parece (fuera de las grandes marcas comerciales) y es muy complicado hacer una compra relativamente similar a la que puedes hacer en España. Si vas a un buen supermercado (nos recomendaron el Fairway, que es MUY bueno para lo que hay por aquí) puedes encontrar de todo, pero todo es distinto tanto en tamaños como en la “naturaleza” del producto.
Los productos frescos y básicos como las verduras, frutas, pasta o arroz son bastante caros comparados con España. También hay cosas que son más baratas, pero suelen ser productos empaquetados e hiperazucarados y, además, vendidos en grandes paquetes. El Fairway es un supermercado algo caro pero si lo usamos como referencia os diría que el precio de la fruta y la verdura está sobre al doble de precio que en España (excepto la banana y las frutas del bosque, que quizá estén más baratas aquí), mientras que cosas como el Kétchup sí que son más baratas aquí.
De todos modos lo más difícil fue contratar una línea de teléfono de prepago. ¿Comprar una SIM, cargar el dinero y a funcionar? De eso nada. Primero compras una SIM, luego tienes que activarla a través de internet, posteriormente tienes que ir de nuevo a la tienda a comprar una tarjeta de prepago, y luego insertar el código (que está escondido detrás de un “rasca”) para poder funcionar. Aquí tuve uno de mis primeros problemas lingüísticos en EE.UU porque, una vez compré la tarjeta SIM, la chica de la tienda me decía que tenía que comprar la prepaid card y claro yo le decía que ya la tenía entendiendo que la prepaid card era la SIM. “Pero usted tiene que comprar la “prepaid card” señor”, “no señorita, yo ya la compré ayer, ya la tengo”. Menos mal que mi novia es más astuta que yo y entendió que el sistema no funcionaba como en España porque sino estaría todavía discutiendo con la chica de la tienda.

Enlazo este ejemplo de la tarjeta para hablar de los problemas lingüísticos aquí en New York. Parte de los problemas que he tenido se basan en que a veces no entiendo los conceptos que usan. Por ejemplo y por usar el mismo caso, los planes de prepago se llaman pay as you go pero claro si no lo sabes no acabas de encajar esta frase en medio de la conversación.
Otro de los problemas que se suelen tener durante los primeros días es que los españoles, como todos los europeos, solemos aprender inglés británico y hay cosas que cambian en el inglés americano. Y mira que yo veo casi todas las series de TV, que suelen ser americanas, en inglés pero aun así hay cosas que luego me confunden. Un ejemplo es el verbo que usamos todos para la comida para llevar que es take away, que aquí no lo dicen y usan take out o to go. A mí take out me sonaba como si me lo fuera a llevar abruptamente y cuando me dijeron eso de to go lo entendí por el contexto, pero a mí me sonaba como si me invitasen a irme. Luego me han dicho que a los americanos el verbo take away les suena como si te fueses a llevar algo que no debes.
No sabría deciros que nivel de inglés tengo exactamente, pues no tengo título oficial. Sé que mi nivel es mayor a un First Certificate (B2) pero no creo que llegue a un nivel de Advanced (C1), aunque esto es muy relativo porque conozco gente que tiene el C1 y habla inglés peor que yo. ¿Tengo problemas con este nivel de inglés para desenvolverme en Nueva York? No, pero no creáis que todo es tan fácil porque aquí la variedad lingüística es mucha.
Generalmente con mi nivel de inglés no hay problema para hablar con gente no nativa, gente que ha aprendido un inglés estandarizado y “correcto”. Las cosas cambian cuando los no nativos han aprendido el inglés “de la calle”, como suelen hacer los inmigrantes que entran a un país sin dominar el idioma. Hace unos años en Londres me resultaba complicado entender a los árabes que hablaban inglés y aquí me pasa algo parecido aunque tengo menos problemas quizá porque ahora tengo un poquito más de nivel que entonces. En Nueva York creo que hay más de un 35% de la población que ha nacido en el extranjero, así que encontrarse con estos casos es extraordinariamente frecuente.
Una cosa que me llama mucho la atención es cómo entiendo más a unos grupos étnicos que a otros. A los blancos les suelo entender perfectamente, pues desde mi subjetiva percepción desarrollan más el lenguaje además de hablar más lento. Con los asiáticos (nativos) tampoco he tenido especial problema sin embargo con los negros las cosas me han sido mucho más complicadas. Los negros en Nueva York (y creo que también en el resto de EE.UU) suelen hablar de una forma diferente, como más rápido y dejado y con un acento que no acabo de pillar. Me han dicho que es porque tienen acento del sur pero no sé si es solo eso o hay algo más a nivel de jerga. Después hay negros que hablan como los blancos, normalmente aquellos que parecen mejor posicionados económicamente y/o más cultos,  y también al revés, blancos que hablan de manera muy complicada para mí, pero simplificando las cosas mi percepción es esta. De forma general la gente de más nivel cultural suele hablar inglés más despacio y con mejor dicción.

Un tema a parte son los latinos. Muchas veces en España vemos en las noticias o leemos en los periódicos que los latinos son el grupo étnico que más crece en EE.UU, que ya son no sé qué porcentaje de la población y que en X años el español será mayoritario en EE.UU. Se dice también que en Nueva York la mitad de gente habla español y que ni siquiera hace falta saber inglés para desenvolverte aquí.
Mirad, todo esto se me ha desvelado como una gran patraña, por lo menos parcialmente. Sí se oye a gente hablar español latino por la calle pero el idioma mayoritario y por mucho es el inglés. El español lo usan los latinos entre ellos cuando van juntos o cuando se identifican claramente uno a otro pero con cualquier otra persona hablan en inglés. Esto de que el español va a desplazar al inglés como idioma mayoritario…pues mirad, francamente no creo que lo veamos.
Cuando llegué a Nueva York lo hice esperando escuchar español por todas partes, así me propuse no usar el español en todo el viaje y hablar siempre en inglés (excepto con mi novia y otros españoles). Lo quería hacer por practicar y para hacer lo que no puedo hacer en España, que es una inmersión absoluta en inglés. Sin embargo en Nueva York tampoco tienes la posibilidad de hablar mucho en inglés ni en ningún otro idioma porque las comunicaciones son siempre muy breves excepto entre amigos. Para preguntar por la calle, pedir una comida o cualquier otra cosa se generan conversaciones brevísimas, con preguntas de tres segundos y respuestas de cinco, y claro así la “inmersión” te puede dar un total de 10 minutos de inglés hablados al día. Poca cosa se puede mejorar con eso.
Así pues a partir del 4º o 5º día me cansé de hablar en inglés siempre y decidí hablar en español con los que identificase como latinos. Mi sorpresa llegó cuando me di cuenta que las conversaciones en español se hacían casi más complicadas que en inglés. Los latinos aquí no hablan español tal y como lo conocemos sino que han desarrollado una especie de dialecto spanglish bastante curioso. La frase más inteligible (para un castellanohablante) que me ha dirigido un latino aquí ha sido esta que me dijo un camarero venezolano en un restaurante: “Finalmente de qué va a "ordenar" la "lemonade", ¿de "pineapple" o de "water melon"?” Os prometo que no estoy exagerando. Y la verdad es que lo entiendo, porque yo también estoy comenzando a desarrollar un subdialecto con mi novia donde cogemos el subway, pagamos en dollars con la credit card, le pregunto si ha cogido las keys del apartamento, etc.
Los latinos hablan con un acento absolutamente característico, que es muy parecido al que tienen la mayoría de españoles cuando hablan inglés. Muchos llevarán aquí desde los tiempos de la Charito pero el acento no se lo quitan. Un ejemplo muy bueno de esto es la actriz Sofía Vergara en la serie “Modern Family”, si escucháis la interpretación original veréis a qué me refiero. Francamente yo creo que siendo hispanohablante se puede intentar hablar inglés sin un acento español tan característico pero, o no consideran importante hacerlo o no lo hacen por alguna razón.
Curiosamente cuando los latinos hablan en inglés conmigo no cambian al español, a pesar de que deberían notar que mi lengua materna es el castellano. Incluso por dos veces me ha pasado que he pedido algo en español y, un minuto después, cuando levantaron la cabeza y me quisieron preguntar algo, dudaron y finalmente me preguntaron en inglés. Era como si me viesen el aspecto y pensasen que no debo saber hablar español porque soy blanco y no latino. La otra posible explicación (de que no cambien de idioma al hablar en inglés conmigo) es que no identifiquen mi acento como de hispanohablante. Las dos veces que nos preguntaron si éramos de un sitio determinado nos preguntaron si éramos franceses, supongo que en parte por el aspecto (mi novia y yo somos bastante “blanquitos”) pero no sé si también por el acento. En el pasado algunos europeos me han dicho que no tengo acento español hablando inglés pero entiendo que algo se debe notar. Quizá en una conversación corta como las que se tienen aquí sea más difícil de identificar…

Para acabar esta primera parte contaré algo de Nueva York pero sin aburrir con reseñas para turistas. Si me ha gustado o no Nueva York lo dejo para las conclusiones pero sí que tengo que decir que es una ciudad que tiene cosas impresionantes. Desde que bajamos del avión en el aeropuerto JFK ya pudimos contemplar el skyline de Mahattan, a pesar de estar a más de 20 km. Esa visión urbana de grandes rascacielos es lo más impresionante que tiene Nueva York (por algo la llaman la ciudad de los rascacielos) y aunque posiblemente esto ya ha sido imitado e incluso superado por alguna de las nuevas urbes asiáticas, Nueva York fue la primera ciudad de estas características, lleva casi un siglo así y se nota en su arquitectura.
Nueva York, o mejor dicho Manhattan, es una zona estresante. Hay muchísima gente y una altísima densidad de población y caminar por cualquier sitio medianamente céntrico (y céntrico es casi todo aquí) es complicado. Los neoyorkinos van muy deprisa, viven muy deprisa y esto llega a agobiar al turista igual que el turista debe molestar al nativo por su lentitud. De hecho si queréis parecer neoyorkinos hay un truco: Caminad deprisa y no miréis a la gente, con eso ya se es casi neoyorkino aunque no se hable ni palabra de inglés.
Hay muchas zonas de Manhattan saturadas pero quizá el extremo de la saturación es Times Square, que es una representación fidedigna de una ciudad consumista, abarrotada y despilfarradora de electricidad pero que es, posiblemente, de lo que menos vale la pena en Nueva York. Pantallas enormes y tiendas de marcas famosas, poco más.
Una de las cosas más bonitas es coger el ferry gratuito a Staten island. La gente lo coge como alternativa barata al ferry que va a la isla de la libertad para ver la estatua de la libertad, pues este ferry también pasa por delante de la estatua, pero más que mirar la estatua que al fin y al cabo no es para tanto lo mejor es mirar la imagen del sur de Manhattan mientras te alejas o acercas. He cogido este ferry de día pero creo que lo más bonito debe ser cogerlo de noche.
Otra cosa que me ha impresionado y que suele estar fuera de las rutas turísticas es la catedral de St. John the Divine y, sobre todo, la preciosa vista de cuento de hadas que se ve desde el parque colindante. Esta catedral se hizo imitado el estilo gótico a finales del siglo XIX y la verdad es que está muy conseguida. Yo no soy de ir a ver catedrales pero tengo que reconocer que me impresionó y sorprendió porque no la conocía.

Como he dicho al principio estoy alojado en Yorkville, un barrio de antiguos emigrantes alemanes y centroeuropeos  que dejaron su impronta en el barrio (hay muchas cosas húngaras por aquí, por ejemplo). Es un barrio relativamente tranquilo, bastante distinto del resto de Manhattan y con unas calles de casas bajas típicas del Nueva York de hace casi un siglo como las que se pueden ver en la película Desayuno con diamantes.
Al lado de Yorkville, cuando pasas la Lexington avenue, entras en una de las zonas más lujosas de la ciudad y lo que es realmente el corazón del Upper East Side. Park avenue es la viva imagen de muchas de las películas de época que hemos visto ambientadas en Nueva York al igual que la famosa quinta avenida mirando a Central Park, llena de hoteles de lujo con sus elegantes porteros neoyorkinos. Esta parte del Upper East Side es muy bonita pero quizá demasiado elitista para mi gusto. Me siento más a gusto en Yorkville y también en el Upper West Side, al otro lado de Central Park y también una zona muy buena aunque algo más “liberal”.
Otra zona que me ha gustado mucho es Greenwich Village, pues es como una especie de pueblo aparte en el sur de Manhattan (de hecho originariamente era un pueblo aparte). A pesar de que Nueva York recuerda a Londres en algunas cosas es bastante distinta. Londres es más “imperial”, histórica y tiene más encanto, mientras Nueva York es el arquetipo de una súper capital moderna. De Londres me gustaron mucho sus tranquilos barrios más allá del centro, que otorgaban calidad de vida a la ciudad. Pues bien, Greenwich Village me transportó de nuevo a Londres, a una zona más tranquila y con encanto donde la vida es menos estresante y más llevadera que en la gran ciudad.
Y hablando de zonas tranquilas. Si os estresa Nueva York en algún momento podéis ir al Carl Schurz Park, aquí en Yorkville, que es el parque más tranquilo que he encontrado. No es muy grande pero está mirando al East River y por tanto la vista es muy bonita. A mí me recuerda a mi querido y porteño Puerto Madero incluso en el olor (a ría urbana), aunque la visión de Puerto Madero es más moderna y la del East River es más tradicional.

En fin, no quiero aburrir con un texto más largo todavía, creo que ya es bastante. No sé si podré volver a escribir mientras esté en Nueva York pero sino ya lo haré en España y contaré todas las cuestiones interesantes que he observado por aquí y que me confirman en ciertas ideas socio-económicas que ya he expresado por aquí más de una vez.

viernes, 16 de agosto de 2013

Me voy a New York


Escribo esta breve entrada para comunicaros que las próximas tres semanas estaré en New York de vacaciones. No sé si podré actualizar el blog aunque me imagino que voy a tener algo de tiempo para poder hacerlo, aún así no prometo nada.

Nunca he estado en New York ni en los EEUU, va a ser mi primera vez. Francamente no me he hecho expectativas de ningún tipo y por la naturaleza del viaje que voy a realizar tampoco me he preparado casi ningún itinerario turístico ni tengo pensados los sitios que quiero visitar. Lo veré sobre la marcha.
Conozco mucha gente que tiene unas ganas locas de ir a New York y muchos otros enamorados de la ciudad. A la gente le encanta ver en directo lo que ha visto mil veces a través de películas y series y sentirse que de alguna manera estás en el centro del mundo. A mí, en cambio, nunca me ha atraído especialmente New York, la veo demasiado grande, condensada y “dinámica” para unas vacaciones. Tampoco tengo nada claro que me gustase vivir allí por lo que conozco del modo de vida de los neoyorkinos, aunque esas cosas nunca se saben hasta que las pruebas.
Esta carencia de altísimas expectativas creo que no es mala para un viaje. Ese punto de escepticismo previo hace que todo lo que veas después te impresione y no hay nada más bonito que volver de un viaje y sentir que lo visto y hecho te ha sorprendido realmente y ha superado tus expectativas previas. En mi viaje a Buenos Aires el año pasado sentí eso y deseo poder sentir lo mismo con este viaje.

Sé que muchos de los lectores han estado en New York e incluso sé que alguno vive allí. Cualquier consejo que me queráis dar será bienvenido, sobre todo se me informáis sobre estos sitios que las ciudades tienen ocultos y que nunca salen en las guías turísticas pero que son imprescindibles para conocer el carácter real de una ciudad.
Cuando vuelva a España (o incluso desde allí) comentaré mis impresiones más personales sobre el viaje alejadas en lo posible de las crónicas turísticas que tan habituales son en estos casos.

Un saludo,

lunes, 12 de agosto de 2013

Un poco de futurismo político





El otro día el profesor Enrique Mesa me dijo en un mensaje de twitter que yo era “el Rappel de la política”. El comentario venía porque un par de semanas antes le había dicho que Griñán iba a dimitir, pero que en cambio ni Mas ni Rajoy lo harían a corto plazo. Ese día, que debía ser el que Griñán anunció su futura dimisión, el profesor recordó mi tuit y me hizo ver mi acierto.
No era tan complicado ver que Griñán iba a dimitir. Organizar unas primarias cuando llevas un año de legislatura es un sinsentido a no ser que tengas pensado convocar elecciones y/o dimitir. Era evidente que Griñán, una vez tuviese “heredero”, iba a hacer alguna de estas cosas. No ha sido mi único acierto de los últimos tiempos: Acerté cuando dije que Rajoy subiría el IVA, cuando dije que Baltasar Garzón estaba buscando el salto a la política, cuando avancé que el gobierno Rajoy no se iba a atrever a congelar totalmente las pensiones en 2012, etc. Por supuesto que me he equivocado muchas veces pero eso no lo digo y lo oculto haciendo que se me ha olvidado, y así mantengo mi leyenda de “vidente político”.

Así pues me he dispuesto a sacar la bola de cristal y a compartir con todos vosotros las revelaciones políticas que ésta me indica. Por supuesto que me equivocaré en alguna de ellas pero ante los precedentes de aciertos no está de más que las toméis como hipótesis lógicas. Allá van:


UN FUTURO GOBIERNO PSOE-PP

Hace un año dije que íbamos a un gobierno PP-PSOE a final de año 2012. Cuando hice esta previsión la prima de riesgo estaba disparada, acabábamos de pedir el rescate bancario y casi todo decía que España se vería obligada a pedir un segundo rescate antes de final de año. Gracias a la intervención del BCE y de Draghi la prima de riesgo ha estado bajando de forma continua, el rescate se ha ido alejando y el gobierno se ha estabilizado a nivel económico. Mi previsión falló temporalmente.
Pero viendo cómo están funcionando las cosas en Europa, la crisis en la que estamos inmersos y los condicionantes políticos del país estoy bastante seguro que ese escenario lo veremos pronto, quizá producto de las próximas elecciones y del próximo parlamento que salga.
Estamos en un contexto de progresivo desgaste del bipartidismo. Las estimaciones de diputados que dan las encuestas ahora mismo no otorgan mayorías absolutas y vislumbran grandes dificultades para los grandes partidos (PP y PSOE) a la hora de formar una mayoría parlamentaria sólida. Ahora mismo ni el PP podría gobernar con UPyD ni el PSOE con IU. Como los nacionalistas de CiU o ERC están en otras cosas y son claramente incompatibles con UPyD la única opción que veo más o menos razonable sería un gobierno a la asturiana PSOE-IU-UPyD. Pero claro, España no es una comunidad autónoma y parece casi imposible que IU y UPyD se pusiesen de acuerdo en una “gran política”.
Como el bipartidismo parece que va a seguir retrocediendo las coaliciones asimétricas van a ser bastante complicadas y vamos a un escenario de ingobernabilidad. ¿Qué pasará? Pues que desde fuera presionarán a los grandes partidos para que gobiernen juntos, el rey posiblemente también lo hará y se creará un estado de opinión facilón que dirá que hay que estar todos unidos para salir de la crisis. Así pues ese gobierno es muy probable que se forme.
Esto no es una iluminación mia. En todo el sur de Europa están creándose gobiernos de concentración para poder mantener una política económica relativamente seguidista de los dictados merkelianos. En Grecia hay un gobierno de coalición de los grandes partidos desde hace años, en Italia lo hay desde hace meses. En Portugal se ha intentado, pero como el partido socialista se ve ganador no ha querido entrar. Cuando gane las elecciones y vea que tiene que elegir entre gobernar con los comunistas y los anticapitalistas o con la derecha le lloverán presiones para que lo haga con los segundos.
Creo que este nuevo gobierno de concentración lo presidirá un socialista, pero tampoco estoy seguro. Dependerá de los caudales de votos, de la fuerza de UPyD e IU, de las nuevas fuerzas que puedan salir. Pero creo que lo presidirá un socialista porque en cuanto Rubalcaba salga de la secretaría general del PSOE y llegue un líder más popular muy probablemente el PSOE se situará por encima del PP en las encuestas.

LA DIMISIÓN DE RAJOY

Sí, sí, sé que os sorprende, pero sigo creyendo que Rajoy va a dimitir. No por propia voluntad, porque ya ha dejado claro que como Nerón va a quemar Roma antes de dejar su puesto, sino porque las presiones se van a convertir en insoportables. No va a dimitir seguramente en septiembre ni en octubre, pero no creo que aguante más allá del año que viene.
Rajoy está acabado. Es un presidente mentiroso que ha presidido un escándalo de corrupción mayúsculo y en los estándares de una democracia occidental está que debe de dimitir. No estamos en una democracia occidental sino en una democracia berlusconiana pero tengamos en cuenta que también somos un protectorado y que lo que manden nuestros “socios” cuenta mucho. A Berlusconi se lo cargó Merkel en medio de un juego de presiones al propio presidente de la república y a los diputados del partido de Berlusconi y a Rajoy se lo puede cargar Merkel también.
Este tipo de derrocamientos no son automáticos, no se llama por teléfono y se le dice al interesado “usted va a dimitir porque lo digo yo”, es mucho más sutil. Se habla con los ministros, con los diputados relevantes, se comenta en el partido europeo, y así se va dejando claro poco a poco que en Berlín, en Washington y en instancias internacionales se vería con buenos ojos la sustitución de Rajoy por otro mandatario para que la imagen de España no se viese dañada.
Al final Rajoy tendrá que ceder. ¿De qué depende que lo haga? Pues más que nada de la última “puntilla” al asunto. Alguna revelación periodística nueva, alguna acción de juez que clarifique responsabilidades personales de Rajoy, presión de la calle o incluso desconfianza en el gobierno por parte de grandes empresas internacionales. Esto volverá a reiniciar el ciclo de presión sobre Rajoy y en una de estas puede caer.

UN GOBIERNO CDU-SPD EN ALEMANIA

Ojalá me equivoque en esto, no sabéis cuanto lo deseo, pero me temo que Angela Merkel va a volver a ganar las elecciones en Alemania y con mayoría suficiente para gobernar. El posible gobierno SPD-Verdes parece que no va a ser posible y la alternativa, una coalición SPD-Verdes-Die Linke parece harto complicada por la especie de “cordón sanitario” interesado que mantiene el SPD sobre Die Linke.
Así pues parece que sólo hay dos opciones, un gobierno CDU-liberales o una gran coalición CDU-SPD. Angela Merkel preferiría una coalición con los liberales pero es posible que estos no entren en el parlamento o no entren con los diputados suficientes. Así pues creo que volveremos a la gran coalición.
¿Qué cambiará con la gran coalición? Presumiblemente se relajarán un poco las exigencias de austeridad y reducción del déficit. Cuidado, tampoco cambiarían demasiado pero quizá si habría algo más de manga ancha para los estímulos y para una política monetaria algo más dinámica siempre que no genere mucha inflación.

EL FIN DE LOS BROTES VERDES

El “broteverdismo” ha vuelto a España. Después de reconocer el gobierno que la economía del país iba a estar a final de legislatura peor de como estaba cuando empezó, el gobierno ha cambiado el discurso y ha comenzado a hablar de los “brotes verdes” exactamente igual que en 2010 en la época de Zapatero pero esta vez cambiando los brotes por la “planta de invernadero”. País de poetas.
Esto de los brotes verdes se basa en que la degradación de 2012 se ha suavizado, fundamentalmente por la política del BCE que ha bajado la prima y por el relajamiento de los objetivos de déficit, ambas situaciones decididas por Europa y que el gobierno oculta como causas reales del relajamiento de la destrucción económica. Nos están vendiendo que estamos a punto de salir de la crisis, igual que Zapatero nos vendía esto mismo en 2010. El día de la marmota.
Pero mirad, tengo malas noticias. Como muchos sabéis yo trabajo con clientes industriales y tengo una visión parcial de la economía española representada por esas 150 o 200 empresas valencianas con las que contacto asiduamente. ¿Y sabéis lo que veo? Pues veo cada vez más clientes entrando el concurso de acreedores, mucho más que en 2012.
Cuando un cliente entra en concurso es porque no puede pagar lo que debe. El concurso genera que la deuda quede impagada temporalmente y que la empresa pase a manos de un administrador concursal que intentará hacerla viable. Muchas empresas no sobrevivirán y acabarán liquidando, otras despedirán gente y otras sí sobrevivirán. La deuda congelada generará problemas de liquidez en las empresas proveedoras y estos problemas pueden generar un dominó de problemas económicos, despidos y hundimiento de la inversión.
Esta percepción personal basada en mi trabajo concuerda bastante bien con los datos macroeconómicos y lo que llaman indicadores adelantados de la economía y todo nos lleva a que, a partir de este mes mismo, volveremos a destruir empleo con fuerza. Obviamente no se puede destruir casi 1 millón de puestos de trabajo al año todos los años como pasó en 2012 (en tres años el país estaría prácticamente en el tercer mundo) pero los problemas económicos siguen y no hay nada que haga pensar que vamos a mejorar. El paro puede bajar por emigración y desesperanza en la búsqueda de empleo, pero el empleo objetivamente se está destruyendo.
Vamos a exportar más por la imposible colocación de nuestros productos aquí pero va a caer el consumo interno, se van a crear nuevos puestos de trabajo pero destruyendo los antiguos, van a comenzar a repuntar algunas empresas grandes pero aumentarán las dificultades para las pequeñas…En definitiva, vamos a un país estancado, que da igual que crezca un 0,1% o que se contraiga un 0,1% porque es objetivamente equivalente. El problema no está ahí, el problema es mucho más profundo y nadie está haciendo nada por solucionarlo más allá de la propia iniciativa de los ciudadanos y empresas que están ingeniando nuevas alternativas para sobrevivir.

EL FIN DE MAS Y EL BLANQUEAMIENTO DE CIU

Le dije al profesor Mesa que Mas no iba a dimitir, pero eso no quiere decir que Mas no esté acabado, que lo está. Las encuestas actuales dicen que CiU ahora mismo quedaría probablemente detrás de ERC en unas elecciones catalanas, algo insólito para el partido que lleva dominando Cataluña desde la transición.
Se mire por donde se mire la estrategia de Artur Mas de hacerse independentista ha destruido a CiU. No es sólo por esto por lo que CiU está desgastándose (también está la corrupción y el desgaste del poder) pero sí es la principal causa. Subirse a los lomos de la diada del 11-S fue un enorme error de Mas, que con tal de no perder a un 10 o 20% de su electorado que comenzaba a simpatizar con el independentismo va a acabar perdiendo un 50%. Al igual que nadie elige a un partido de derechas de mentira cuando tiene a uno de verdad nadie elige a un independentista de mentira cuando tiene a otros de verdad.
Los partidos en España son absolutamente verticales y serviles pero estoy seguro que dentro de CiU ya hay muchos preparando el escenario post-Mas, que estarán rezagados esperando al momento adecuado. Y el momento adecuado será cuando llegue 2014 y se vea que la consulta ni se puede celebrar ni llevaría a ningún sitio que se celebrase. Eso llevará a una probable ruptura de ERC y CiU y a un escenario muy difícil para Cataluña y para España por extensión.
En ese momento CiU convertirá a Artur Mas en el chivo expiatorio, en quien destruyó la naturaleza pactista de CiU y personificará en él responsabilidades que son colectivas (porque todo el partido le valida, aunque no le apoye). CiU comenzará un periodo de blanqueamiento y, de la mano de su querida Vanguardia, volverá de nuevo a su posición natural: Pedir un pacto fiscal y usar la colaboración institucional a nivel español para conseguir sus objetivos.
No tengo nada claro que este blanqueamiento le sirva a CiU para recuperarse electoralmente, pero bueno el escenario es imprevisible porque el teóricamente beneficiado de esta debacle, que es ERC, se va a encontrar también entre la espada y la pared con un proceso que no puede llevar a cabo sin entrar en rebelión. Y si entra en rebelión se equivocará, porque un independentismo de gran ascendente económico no se va a dejar liderar por rebeldes. Así pues el futuro no parece tan halagüeño para ERC, ni por supuesto para el PSC ni para otros, y todo eso puede llevar a que las “culpas” o “responsabilidades” se blanqueen también en una especie de catarsis colectiva haciendo borrón de todo lo acontecido. No sería la primera vez en la historia de Cataluña.

UN TRIPARTITO DE IZQUIERDAS EN LA COMUNIDAD VALENCIANA

Vale, esta es muy fácil, pero tenía que decirla. Probablemente un tripartito PSPV-Compromís-EU gobernará la Comunidad Valenciana en cuanto haya elecciones. Este escenario ya lo asume todo el mundo por aquí, el PP el primero, que ya está comenzando a hacer oposición desde el gobierno y preparando el desgaste del futuro tripartito.
Teóricamente las elecciones serán en mayo de 2015 si no se adelantan, antes de las generales. Pero imaginemos que se adelantan las generales y se produce ese gobierno PP-PSOE que he pronosticado en el primer punto. ¿Se formaría un tripartito? ¿Gobernarían Compromís y EU con un partido que gobierna a nivel nacional con el PP?
Pienso que sí. La política es muy pragmática y para alcanzar el poder siempre hay excusas y maneras de justificar los propios actos. Podrían decir que ellos entran en el gobierno para hacer políticas de izquierdas y que en caso de que no se hagan se retirarán, no retirándose después nunca. Pero también es posible que haya recelos por parte de alguna fuerza en entrar en este tripartito liderado por un partido que está gobernando con el PP.
Así que no descartemos a UPyD como hipotético socio estabilizador de un gobierno del PSPV con alguien más. La Comunidad Valenciana y sobre todo sus zonas urbanas son muy interesantes para UPyD y para su crecimiento potencial y creo que sus resultados pueden ser mejores de lo que se espera.


Bueno, ahora decidme ¿Cuántas creéis que voy a acertar?

jueves, 8 de agosto de 2013

Partidos, militantes, los tuyos y los mios (II)




Continúa…

También me gustaría hablar de UPyD. Ya lo hice en esta entrada de hace unos días y ahí dije casi todo lo que puedo decir por ahora de este partido.
Tengo que reconocer que me sorprendió positivamente la gran acogida que tuvo este texto entre los simpatizantes y militantes de UPyD, que no esperaba. El texto era crítico con UPyD pero sus militantes se lo tomaron como algo constructivos, lo distribuyeron por sus foros y rebatieron con una educación exquisita alguno de los puntos del texto. Incluso algunos militantes y concejales de UPyD me comenzaron a seguir por twitter. Creo que están tan acostumbrados a la crítica fanática e irracional contra ellos que algo así les pareció casi refrescante.
Si bien mi opinión sobre UPyD no ha cambiado en lo sustancial, si ha cambiado mi percepción sobre sus militantes. Siempre temí que UPyD se estuviese llenando de “neoliberales” anti-estado que, atraídos por los planteamientos de este partido sobre el adelgazamiento de las administraciones públicas y su poco conservadurismo en cuestión de libertades públicas, pudiesen en su momento promover políticas claramente derechistas o libertarian. Por lo que he visto, y aún asumiendo que he visto poco, quizá estos miedos sean infundados más allá de la obviedad de que por la militancia de los partidos pululan todo tipo de locos, desaprensivos y aprovechados.
Quizá el “secreto” de esta gran tolerancia y respeto que muestra la gente de UPyD sea el perfil medio del afiliado a UPyD. Según los datos del CIS el porcentaje de afiliados de UPyD con una relativamente holgada situación económica y estudios superiores es mayor al de otros partidos. UPyD no es un partido de “masas” sino de “élites” (en un sentido orteguiano de la palabra, no en un sentido económico), a lo que ayudan los 20 euros al mes de cuota, la más alta de las organizaciones políticas. Quizá este perfil, de persona de estudios superiores a la que le gusta la política, es el que ha hecho que me sienta tan cómodo debatiendo con casi todos ellos.
Para añadir algo a lo que dije entonces en las últimas semanas he descubierto el valor político de los dos diputados “escondidos” de UPyD: El economista Álvaro Anchuelo y la periodista Irene Lozano. Ambos son sustancialmente mejores políticos que Díez, Gorriarán y por supuesto Cantó, sin embargo no se les da cancha en ningún sitio. Lo que he leído de ellos me ha gustado bastante y distan mucho de los típicos diputados escondidos del PP y el PSOE que aparecen en el congreso por estar los quintos en una lista y que ni se les conoce ni se sabe que hagan ni opinen nada de valor.

EQUO es también un partido que sigo con muchísimo interés. Por lo que conozco es el partido más “democrático” que existe actualmente, pues todo se hace en base a votaciones abiertas. También hay que decir que esto es más fácil si el partido es pequeño, como es el caso. Su apuesta por la democracia radical es clara, al igual que por la economía del bien común alejada de los criterios de competitividad extrema del sistema capitalista.
¿Dónde está el problema? Básicamente es que tengo “miedo” a que se pierdan en discursos animalistas y ecologistas clásicos. Yo no sé si soy ecologista (nunca he tenido muy claro cuáles son los requisitos) pero sí veo que dentro de la política “verde” o “ecosocialista” hay dos tipos de planteamientos: El que orienta esta política centrándose básicamente en los intereses del ser humano para buscar un modelo de desarrollo estable y sostenible a largo plazo, y el que se dedica a causas conservacionistas desde una especie de “amor” a la naturaleza. Yo estoy plenamente de acuerdo con los primeros pero los segundos, aún valorando su desprendimiento, me parecen un tanto “frívolos” políticamente pues la base de la política no se puede concentrar en esos temas que deben ser en cualquier caso complementarios.
Cuando hablo con gente de EQUO siempre intento dar mi opinión y decirles que yo, si fuese ellos, concentraría el discurso político en dos ejes fundamentalmente: La democracia radical y la economía del bien común. Esto quizá les llevaría a algún problema con ciertos partidos ecologistas pequeños a los que quieren atraer pero sería infinitamente mejor para sus expectativas electorales y para el futuro del país que es de lo que realmente se trata.

Al final os estaréis preguntado ¿es que a este no le convence nada? Mirad, pues no, no me convence nada y precisamente por eso es por lo que no me afilio a ningún partido. Si yo supiese que mis planteamientos son sustancialmente similares a los de IU, a los de EQUO, a los de UPyD o a los de Compromís pues me afiliaría, pero no es el caso.
Hay gente que se afilia a partidos aún teniendo alguna discrepancia con la línea del partido pero no veo esa posibilidad en España, y no la veo porque salvo honrosas excepciones lo que existe en España es una partitocracia angustiante donde los partidos dogmatizan a sus propios afiliados en vez de dejar que los afiliados remodelen a los partidos. En otra cultura política, donde la discrepancia política se asume, se respeta y se considera un valor dentro de las organizaciones políticas, quizá alguien como yo sería un afiliado y un político interesante, pero en España…pues no.
¿Me imagináis en una reunión de IU diciendo que esto de defender el régimen cubano es un disparate? Me llamarían de fascista para arriba ¿Me imagináis en UPyD diciendo que hay que plantarse ante la troika? Ahí me dirían lo contrario, que me fuese a Cuba. ¿Me veis en EQUO, en medio de un debate eterno sobre la protección del lobo? O en Compromís, diciéndoles a los militantes del Bloc que las naciones no existen, que son creaciones subjetivas y arbitrarias y que por tanto el derecho de autodeterminación de todo lo que no sea una colonia no tiene ningún sentido.
Yo no podría estar en un partido político para defender que “nosotros” tenemos la verdad absoluta y que el resto de grupos son todos unos delincuentes intelectuales como hacen los partidos. Para IU el PP, el PSOE y UPyD son lo mismo, y EQUO será la marca blanca del PSOE y por tanto lo mismo si no aceptan ir en coalición con ellos. Para UPyD el PP, el PSOE e IU son todos “la vieja política” frente a ellos, que son los únicos que pueden regenerarla. Para Compromís (más bien para el Bloc) todos los demás son "sucursalistas" menos ellos, que son los únicos que defienden los intereses valencianos... Este proselitismo y estas tonterías me resultan opresivas y agobiantes y producto de unas lealtades mal entendidas.

Cuando miro a la política española lo hago siempre desde los ejes, uno es la regeneración democrática y el otro está en la política económica, y no quiero priorizar uno sobre el otro porque me parece un error. La política económica puede ser la base para nuestro bienestar, pero con un sistema político sin un control efectivo de los electores sobre los electos y en el que para acceder a un cargo público se priorice la sumisión y los servicios al partido antes que el mérito, a medio plazo acabaríamos, de nuevo, con una casta dirigente incompetente y parasitaria que podría destruir todo lo conseguido.
Ambos ejes son importantes y cualquiera que quiera cambiar alguno de estos ejes puede ser un potencial aliado. En este contexto no puedo entender la inquina que se tienen los partidos menores entre ellos, me parece absurda. Parece que se estén peleando para no compartir el pastel con otros en una estrategia claramente imitativa de sus hermanos mayores de PP y PSOE.
¿De verdad no se dan cuenta en IU, UPyD y EQUO que es más conveniente para ellos una alianza tácita en los aspectos de regeneración política y cambio del sistema electoral? Yo no digo que pacten políticas económicas, porque no parece que puedan ser iguales (aunque podrían pactar cosas puntuales que todos defienden, que son más de las que parecen), pero no hacer una alianza para cambiar el sistema electoral, para eliminar los excesivos aforamientos, para cambiar las leyes que penalizan la corrupción o para establecer controles de la misma me parece lisa y llanamente una tomadura de pelo a una ciudadanía que lo exige.

Yo, por ahora, sigo mi camino, mi aprendizaje y mi “reciclaje mental” para conseguir dejar atrás todas aquellas cosas en las que nos han educado y que hoy me parecen trampas inmovilistas. No rechazo escuelas ideológicas y bebo de todas, de los liberales del siglo XVIII y de los socialistas del siglo XIX, de los reformistas del siglo XX y de los nuevos movimientos del siglo XXI.
A finales de la próxima semana me iré a los EE.UU, a New York City concretamente, a hacer turismo pero también a intentar aprender cosas de la democracia americana que me interesan mucho al igual que hice en Argentina el año pasado cuando intenté aprender cómo se recuperaron del desastre de 2001. Sí, me interesan cosas de la democracia americana y de la tradición anglosajona, si esperabais un acto de antiamericanismo por mi parte lo siento.
Y un día de estos, en breve o en un futuro lejano, habrá algún sitio donde sé que me sentiré cómodo y útil. Pero hoy por hoy creo que lo mejor es estar donde estoy, escribiendo y aprendiendo, alejado del horrible ruido de la política española y de todos los maniqueísmos estúpidos que la han invadido, que nos secuestran la razón y que nos alejan de lo que yo creo que debe ser la política con mayúsculas.


martes, 6 de agosto de 2013

Partidos, militantes, los tuyos y los mios (I)















Hace tiempo que quería hacer una entrada sobre mis pensamientos de los últimos meses respecto a la participación en partidos políticos y lo que está pasando en España con los mismos, además de otras consideraciones relacionadas con esta temática. Esta entrada no tiene “guión”, la voy a redactar sobre la marcha dejando que los pensamientos fluyan solos. Voy a intentar sincerarme en la medida de lo posible.

Yo, con casi 32 años, pertenezco a una generación perdida. La gente de mi edad creció durante el fin de la guerra fría y el inicio de lo que podríamos llamar el “post-modernismo”, con fuertes raíces en la revolución neoliberal y en el fin de las ideologías. Crecimos en un mundo en que las ideologías de “progreso comunitario” decaían en frente de otras que ensalzaban la individualidad, el progreso personal a nivel fundamentalmente económico y un relativismo ideológico y moral frente a casi todos los aspectos de la vida.
La libertad individual es un concepto supremo para nosotros, algo que es inherente a nuestras personalidades pero que ha sido moldeado con las características de nuestro tiempo, es decir, creemos en una “libertad individual” prefabricada. Libertad individual es creer en lo que quieras, pensar como quieras, vestir como quieras, acostarte con quien quieras pero sobre todo no poner en duda que esta libertad está sostenida en la democracia representativa, la propiedad privada y el fin de las utopías y del progreso social. Esta “libertad individual”, por tanto, es tramposa, parcial y un tanto interesada. Hemos olvidado que la libertad es algo mucho más grande que los grados de libertad que nos han dado pero nos han asustado siempre con que esos límites había que mantenerlos para no perder la libertad que teníamos. Hemos aceptado el “control social”, la dialéctica “bien pensante”, la adaptación al sistema como algo incuestionable y el fin de los cambios de modelo. La libertad es “lo que hay”, se contrapone a épocas sin libertad y se sacraliza.
El problema nos ha llegado cuando nuestro objetivo de ser libres siendo parte del sistema se ha venido abajo. Muchos de mi generación (sobre todo los que son algo más jóvenes que yo) han tenido que aprender que la libertad de esta época no se puede conquistar sin recursos económicos y que detrás de la parafernalia de la libertad post-modernista hay muchas formas de servilismo que son bastante más reales que ésta: Somos serviles ante nuestros empleadores porque necesitamos un trabajo, somos serviles ante nuestro gobierno porque tenemos miedo de que nos priven de lo poco que tenemos, somos serviles ante las leyes porque tememos el caos y el descontrol, somos serviles a las reglas no escritas del comportamiento social porque tenemos que nos expulsen del sistema y de la sociedad.
Todas estas revelaciones han producido reacciones sociales de distintos tipos: pasividad, pesimismo, indignación…Pero todas, absolutamente todas estas expresiones de rechazo tienen algo en común: El miedo a traspasar los límites de los preestablecido. Somos pasivos porque tenemos miedo y no tenemos esperanza en que nada cambie por los métodos de cambio que nos han dado (asumiendo entonces que son los únicos métodos válidos), somos pesimistas por razones similares, estamos indignados porque no nos permiten ser parte “del sistema” al que creíamos pertenecer, ese que nos permitía vivir “bien” y poder usar nuestra libertad. Daos cuenta: No somos capaces de buscar un cambio radical, tenemos miedo a ir más allá. Pero ¿es sólo miedo? No, tampoco es solo miedo, es algo más y todavía más peligroso: Tenemos una carencia de alternativa pavorosa, estamos como los antiguos cuando miraban al mar y pensaban sobre qué habría más allá. No sabemos qué hay más allá, pero es que no sabemos ni cómo llegar ni tenemos el valor para averiguarlo.

Todo esto entronca con las ideologías y, también, con los planteamientos políticos relacionados con la existencia de los partidos políticos, vehículo que nos han convencido que es el único mediante el cual podemos participar en política. No lo son, y si lo son no deberían serlo, pero escasamente estamos comenzando a aceptar que posiblemente hay democracia más allá de los partidos políticos y que, quizá, nos gustaría ejercer.
Mi generación y la que viene detrás ha sido traicionada por el PP y el PSOE. Hace más de diez años, cuando todavía gobernaba José María Aznar, ya comentaba continuamente que la prosperidad en España se estaba construyendo para la generación inmediatamente superior a la nuestra y que los jóvenes estábamos siendo absolutamente ignorados. El gobierno Zapatero, fuera de alguna medida más populista que real, no cambió nunca eso y el gobierno de Rajoy menos todavía. Nosotros ya estábamos destinados hace diez años a ser una generación precaria. Cuando a esto le juntas el hundimiento de un modelo económico basado en la construcción, el sobreendeudamiento y los favores económicos a quienes no tienen compromiso con la sociedad nos encontramos con que ya no somos una generación de precarios, somos una de emigrantes o niños indefinidos sacando la paga de la pensión del abuelo.
Así pues la juventud (situaré aquí a la gente de menos de 35 años) y mucha gente que no está en ella pero que sufre o percibe una realidad parecida, hemos desertado del bipartidismo del PP y del PSOE, lo que es un síntoma de que estamos desertando, quizá sin saberlo, de la realidad política que generó la transición y la constitución de 1978.

Pero ¿hacia dónde vamos? ¿Dónde ponemos nuestra voluntad, nuestra esperanza en un futuro mejor y diferente? Pues ahí tenemos el problema, que miramos partidos ajenos a ese dúo PP/PSOE y encontramos actitudes y costumbres sospechosamente similares. Quizá es que todos hemos sido contagiados de esa “libertad prefabricada” que he comentado.
Hay gran cantidad de partidos en nuestro país, partidos en los que podríamos depositar nuestras esperanzas. Los dos mayores son Izquierda Unida (IU) y Unión Progreso y Democracia (UPyD), aunque hay otros como EQUO, algunos de ámbito local (Compromís en Valencia, ANOVA en Galicia) y otras muchas fuerzas pero estas ya con escasa presencia.
Izquierda Unida ha sido siempre el tercer partido de España. Cuando Julio Anguita, un honradísimo pero bastante ortodoxo comunista, dejó la dirección del grupo éste se fue progresivamente hundiendo en la insignificancia política. El hundimiento del PSOE ha revitalizado a la formación estando ésta ahora en una estimación de voto que fácilmente oscilaría entre el 12 y el 15% del voto (especie de umbral psicológico para las fuerzas postcomunistas europeas). Este crecimiento me parece creado más bien por deméritos de otros que por méritos propios, pues creo que IU no ha sabido nunca convencer al electorado sino más bien atraer a los desengañados con otras fuerzas. La crisis actual he dado fuerza a su discurso contra el neoliberalismo pero fijémonos que se trata de una posición anti-algo más de que una posición a favor de un modelo determinado.
Personalmente no veo un modelo claro en IU. Sí, he leído su programa y sus propuestas, tengo claro lo que rechazan, pero no me parece que se tenga un proyecto coherente de país. No me queda claro si quieren salir del euro o no, no me queda claro si quieren nacionalizar toda la banca o no, no me queda claro qué estructura impositiva quieren crear más allá de cambios de importe en los actuales impuestos, no acabo de ver la viabilidad de duplicar el salario mínimo como pretenden pues esto no viene sostenido por otras medidas. En definitiva, me parecen que proponen unas medidas puramente reactivas, de resistencia, que pueden valer en muchos casos (en la política de vivienda, en comedores escolares) pero que no generan un proyecto de país.

En los últimos días he tenido un caso “curioso” con un militante de IU que es compañero blogger. Es un chico joven que tiene un blog que pertenece a la red I Love IU y que escribe frecuentemente artículos absolutamente alineados con el posicionamiento de la coalición.
Una de las cosas que hace habitualmente IU es criticar con una dureza incomprensible a UPyD, diciendo en el mejor de los casos que son la marca blanca del PP y en el peor poniéndolos como herederos espirituales de la Falange joseantoniana. Esta actitud se puede ver mucho en los tuits de los cargos públicos de IU y su objetivo es claro: Quitarse de en medio a la competencia.
Bien, este chico hizo una entrada que se llamaba 79 razones para no votar a UPyD, en la que había hecho una recopilación bastante trabajada de noticias y declaraciones de cargos de UPyD. La verdad es que la gran mayoría de las 79 razones no eran tales, bien porque las informaciones no eran “exactas”, porque los motivos eran triviales o por otras razones. Así que, haciendo un poco de abogado del diablo, le contesté valorando su trabajo de recopilación pero criticando el contenido, que para ser suave diré que era partidista y algo demagogo.
Pues bien, mi comentario no paso la “moderación”. Cuando pregunté al administrador por qué no lo había publicado me dijo que él no publicaba comentarios “desfavorables” al texto, que sólo publicaba los afines. Le dije que no lo entendía y me replicó que era un blog personal, que publicaba las cosas bajo su propio criterio, que esto de “censurar” los comentarios era algo habitual en todas partes (no es cierto) y que lamentaba que no lo entendiese. Le dije que consideraba que estaba cometiendo un error, que actitudes así destruyen la credibilidad de los textos pero, en fin, tampoco le dimos más vueltas.

La única vez (que recuerde) que me han censurado en un blog fue en el Batiburrillo liberal, en el que ni tan siquiera me censuraron desde un principio aunque, después de un largo debate en el que considero que quedó clara la manipulación de los autores, borraron todos mis comentarios supongo que para tapar sus vergüenzas y/o por puro fanatismo ideológico. Estos del batiburrillo son unos extremistas derechistas católicos por lo que supe después y tampoco es de sorprender esta actitud.
Pero fuera de ahí no recuerdo que nadie me haya borrado o censurado un comentario, y menos reconociéndome que lo hace porque no le gusta que critique el texto. Desde 2009 llevo comentando en el blog de mi colega Alfredo Coll y durante los dos primeros años los debates entre nosotros eran durísimos y terribles. Alfredo jamás me censuró un comentario como tampoco yo a él, y os aseguro que nos decíamos de todo en medio del fragor del combate. La no censura ha sido la tónica habitual en los foros en los que asiduamente comento.
Que alguien de IU censurara un comentario de alguien como yo, que no soy en absoluto sospechoso de derechista, me dio mucho que pensar. No es que cubra con vitola de santos a la gente de IU pero que precisamente ellos, ninguneados en muchos medios de comunicación y censurados de extremistas por muchos, censuren un comentario mínimamente incómodo para su línea política me parece sencillamente increíble. ¿Es que todos usamos los mismos métodos? ¿Es que no hay diferencias entre ideologías a la hora de evitar el debate y creerse en posesión de la verdad revelada? No quiero pensar eso. Los métodos son muchas veces tan importantes como los fines y yo no voy a confiar en nadie que no pueda (o quiera) defender sus posicionamientos enfrente de otros que los rebatan.
En fin, al final esto no es más que una actitud personal de alguien que considera que es más importante la ficción de unanimidad que los contenidos, no quiero ni mucho menos que parezca que saco conclusiones de grupo o partido por un caso así, pues no lo hago. Pero creo que es interesante que veamos como la aversión al debate o las ganas de generar una realidad ficticia de falsa unanimidad es algo común a la práctica totalidad de fuerzas políticas.

Continuará...

jueves, 1 de agosto de 2013

Delenda est Mariano Rajoy
















Quiero copiar unas frases de la intervención de Rajoy de este 1 de agosto:

No corresponde a mí ni al Gobierno responder sobre las insidias de Luis Bárcenas

Esperaré a que la justicia acabe su trabajo

Es asombroso cómo en España surge la vocación súbita en algunos de convertirse en jueces. Afortunadamente se equivocan de país. La España que construimos en 1978 es en la que impera la presunción de inocencia

Si se invierte la carga de la prueba, hay que demostrar la inocencia como en los peores tiempos del fascismo y del estalinismo

Si hubiera que dimitir por cada insidia que se propaga sobre nosotros. ¿Cuántos escaños quedarían en la cámara? ¿Cuántos de ustedes estarían aquí?

Por qué siembra incertidumbres dentro y fuera de España? ¿Qué espera conseguir a cambio de que volvamos a la ruina?" La situación no entiende de "intereses personales ni partidistas""

No permitiré que la marcha de un país la condicione un imputado ni quienes le dan crédito

No permitiré que nada ni nadie dinamite los esfuerzos que los españoles estamos haciendo para este país

Los dos valores más importantes de la política española son: su programa de reformas y su estabilidad. No consentiré que ninguno de los dos sufra daños”

Me esforzaré para que la voz de la España sensata y laboriosa suene más alto que cualquier otra cosa


Creo que estas frases que he seleccionado del discurso de Rajoy resumen perfectamente lo que ha dicho: Lo mismo de siempre. No se asumen responsabilidades y se presenta como víctima (“Me equivoqué al mantener la confianza en quien no la merece”), se ataca a todos aquellos que le piden responsabilidades poniéndolos prácticamente como enemigos de la patria y se convierte a sí mismo en el único garante de la recuperación económica española y salvador de la nación.
Lo dije el otro día y lo vuelvo a repetir, la actitud de Rajoy es la misma de cualquier dictadorzuelo que siente que su régimen se tambalea y ante el miedo a perder su puesto se erige a sí mismo como salvador del país y convierte a quienes no están con él en un peligro potencial de destrucción. “O yo o el caos”, que es el recurso de los sátrapas y de los que sólo son capaces de mantenerse en el poder atemorizando a las masas. Recurso de perdedores, de cobardes, de megalomaniacos.
No ha cambiado un ápice su discurso, tan sólo lo ha adornado diciendo que se equivocó en confiar en Bárcenas. Ni siquiera ha pedido perdón, que ya es grave. De sus continuas mentiras desde enero nada, de su relación con Bárcenas nada, del sueldo que le pagaban nada. Se vuelve al “todo es falso”, aunque ya no se pueda escudar en las fotocopias, ni en que eran documentos apócrifos pues están escritos por Bárcenas y firmados por Lapuerta pero ¿y qué más da? A él no le van a mover del sillón a no ser que le detenga la guardia civil para enchironarle.
Y ese es el drama. No acepta, no concibe, no permite un solo resquicio por el que pueda ser obligado a dimitir. Aunque las evidencias sean infinitas, las pruebas claras y el escándalo internacional sin precedentes él no va a asumir responsabilidades hasta que no finalice “el proceso judicial”. Y todos sabemos lo que quiere decir eso: Las responsabilidades penales de Rajoy muy probablemente estén todas prescritas, así que no va a asumir responsabilidades nunca.

Lo peor de todo esto es que no tenemos un presidente del gobierno, tenemos un dictador con contrato temporal. La irresponsabilidad y el no tener que ceder ante nada son rasgos propios de las dictaduras y en España están claramente vigentes. La actitud de los palmeros del régimen también. Por favor quiero que busquéis declaraciones de los diputados del PP sobre la comparecencia de Rajoy. El servilismo, el aplauso autoinculpatorio, la adicción política…Cualquiera diría que estos señores rozan el límite de la subnormalidad si no fuera porque todo es una insultante escenificación hecha para convencer a otros, estos sí tratados como subnormales de verdad.
Desde hace meses cada declaración de Rajoy es más totalitaria que la anterior. Funde su persona con el país, con la democracia, con la constitución y con la esperanza misma en un futuro mejor. Parecería que de creer o seguir a cualquiera de sus opositores destruiríamos la constitución, la democracia, la nación y el futuro, en una actitud iluminada que ni siquiera le vi nunca a José María Aznar. Tan sólo Francisco Camps, con su publicidad identitaria anti-catalana y con su endiosamiento como padre del progreso y proyección de la Comunidad Valenciana (que ya vemos en qué ha acabado), tuvo actitudes parecidas a las que ahora le vemos a Rajoy.
El problema es que esta iluminación podría llegar a ser verdad y Rajoy, identificándose con la democracia y la constitución, puede acabar arrastrándolas con su inevitable caída. A mí no me importa que se acabe con la constitución del 78 porque este país necesita de una reforma radical de sus instituciones y ordenamiento político y bien podría ser a través de una reforma constitucional o una nueva constitución, pero lo que no podemos permitir es que la democracia como concepto político sea puesta en cuestión. Y si el ciudadano ve que la “democracia” que tenemos en España es una contratación temporal cuatrienal de irresponsables pseudo-dictadores que tratan al estado y al país como una entidad a la que parasitar a favor de amigos y aliados esta desafección por la democracia no es que pueda llegar, es que llegará, arrastrándonos a todos hacia populismos potencialmente peligrosos.

Llevo diciendo desde el verano pasado que hay que convocar nuevas elecciones por el engaño masivo en campaña electoral que hizo el PP. Desde febrero de este año llevo diciendo que Mariano Rajoy debe dimitir. Lo repetí este mes de julio, después de las nuevas revelaciones que aclaraban más si cabe la situación en la que estábamos. No creo que haga falta que lo repita una vez más.
Pero sí tengo que añadir un criterio de urgencia. Mariano Rajoy no puede seguir ni un día más siendo jefe de gobierno de España. Sus actitudes pseudo-totalitarias , su identificación personal con la democracia y el estado, la irresponsabilidad en la acción de gobierno, el desprecio al parlamento, la degradación de los valores morales del gobernante…Nada de eso debe ser permitido.
A finales de 1930 el filósofo Ortega y Gasset escribió un artículo llamado “Delenda est Monarchia” (hay que acabar con la monarquía). El artículo acababa con un aviso: “Españoles, vuestro estado no existe ¡reconstituidlo!” Pues bien españoles, hoy vuestro gobierno no existe y vuestra democracia, en manos de esta gente, tampoco. Y habrá que reconstituirla también. Delenda est Mariano Rajoy.