La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 31 de octubre de 2013

El post-posmodernismo

















Ya está Pedro inventándose palabras” estarán pensando algunos. Pues sí, ya estoy inventándome palabras y además bien feas, pero es que hay veces que la realidad nos atropella y necesitamos crear nuevas palabras para definir las nuevas realidades. Esto del post-posmodernismo es sólo un borrador de nombre porque evidentemente cuando esto se defina se llamará de otra forma, pero por ahora nos vale.
¿Qué es esto del post-posmodernismo y por qué quiero hablar de él? Es una idea que llevo introduciendo eventualmente desde hace meses y que creo que tenemos que empezar a asumir para avanzarnos al cambio de parámetros culturales que se avecina. Este post-posmodernismo será lo que venga después del posmodernismo en el que hemos vivido en los últimos 30 años y que, aquí está mi tesis, está comenzando a declinar.

Quizá lo primero es definir qué es el posmodernismo. Como indica la propia palabra es lo que vino después del modernismo o la modernidad y que se basó básicamente en la negación de los determinismos y principios de la misma. La modernidad trajo consigo las ideas románticas, idealización del progreso como catalizador del cambio social, las ideologías como vehículo para ganar ese progreso, el concepto de colectividad como sujeto social, etc. El siglo XIX es claramente el siglo de la modernidad, aunque esto se extendió hasta el tercer cuarto del siglo XX.
Pero desde finales de los 70 y, con más fuerza, desde los 80 y la caída del bloque soviético, en nuestro mundo se impuso el posmodernismo como patrón cultural. El posmodernismo cambia el concepto previo de “sociedad” por un concepto mucho más individualista, duda del concepto de “progreso”, se concentra sólo en lo inmediato y en lo personal y hace morir las ideologías. El posmodernismo no cree en verdades absolutas, cree que todo es relativo y lleva eso a un extremo de descreimiento absoluto. Se deja de ser idealista, se deja de creer que el mundo puede cambiar y mejorar y se adopta una posición pasiva ante la cosa pública y ante la injusticia social.
El posmodernismo también nos ha hecho materialistas y consumistas. Sólo importa el ahora y la gratificación inmediata, sólo nos importa la apariencia. Hemos sustituido los grandes valores por una carrera consumista en búsqueda de una felicidad otorgada por el mercado y los productos que podemos comprar en él. Vivimos en una sociedad de masas individualistas, de hacer lo mismo que la masa pero creyéndose ajeno a las preocupaciones y problemas de la misma, una sociedad que duda de todo pero cree a pie juntillas lo que le cuentan los medios de comunicación o le transmiten los nuevos valores de mercado contemporáneos.
La globalización, el individualismo, la muerte de las ideologías, el relativismo; todo eso es posmodernismo. Ojo, no es algo intrínsecamente malo, también tiene cosas positivas. El posmodernismo evita el fanatismo ideológico o religioso gracias a su duda metódica ante todos los valores del pasado. También ha permitido luchas parciales como las de igualdad de género o las medioambientalistas (a costa de otras más generales). No todo es malo, pero yo creo que globalmente ha sido negativo y lo ha sido porque ha permitido la extensión de este imperio neoliberal que hoy nos asfixia.

Sin embargo las cosas han comenzado a cambiar. Esta crisis nos ha hecho ver que los principios en los que edificamos el posmodernismo son bastante más frágiles de lo que pensábamos. El mercado y la globalización se ha demostrado como un arma que es capaz de destruir la prosperidad de países enteros, hemos visto como esa prosperidad que creíamos permanente no era más que una ilusión creada para interés de unos pocos. Ante los problemas no hemos sabido sacar soluciones ni alternativas gracias a que, basándonos en la cultura posmoderna, hemos destruido todas las que venían del pasado y nos hemos negado a crear nuevas.
El otro día el escritor Arturo Pérez Reverte en una entrevista en el programa Salvados hizo la siguiente reflexión sobre la crisis: “La parte positiva de todo esto es que si la crisis dura suficiente para ser agónica saldrá un hombre nuevo, pero hará falta una generación nueva, con niños educados de otra forma, en la austeridad…Y este hombre nuevo será mejor, sin duda, porque tendrá la certeza de que el desastre está ahí y habrá recordado que el mundo es un lugar peligroso”.
La frase me pareció genial, es más, me hizo recordar cosas que he visto. La frase me retrotrajo a la Argentina que conocí a principios de 2012, o mejor que la Argentina a los argentinos que conocí. Viniendo de la Europa consumista y pesimista ante el futuro allí pude ver a un tipo de hombre que no temía al porvenir. Asumía la incertidumbre como parte de la vida y pensaba eso porque había vivido el desastre en sus propias carnes. Estas personas sabían que la prosperidad podía venirse debajo de la noche a la mañana y que el mundo de la economía está plagado de mentiras. Y gracias a eso habían desarrollado un espíritu nuevo, unos valores más centrados en lo humano y menos en lo material, eran personas que disfrutaban más de la vida que nosotros y que habían desarrollado unos mecanismos y unas redes sociales estables que eran la mejor defensa antes los vaivenes de la economía de su país.
Esa Argentina me recordó a ciertos valores sociales que recuerdo ese mundo menos materialista y consumista que veía cuando era niño, en la España de los 80. Esa época en la que obsesión por las cosas materiales y por el estatus social era menor, donde la gente aún mantenía ciertos valores éticos que estaban por encima de lo material, donde los niños eran felices con menos y los adultos también. Era un poco el pasado, los orígenes que recuerdo, pero también era el futuro, era el futuro de España que se ponía delante de mis ojos como una visión futurista.

¿El post-posmodernismo será igual que el modernismo previo? No, en absoluto, será distinto. Compartirá con aquél algunas cosas, porque la negación de lo que antes negó algo lleva de nuevo en cierta manera a los orígenes, pero se estructurará de una manera totalmente distinta. No sabemos cómo será porque realmente todavía no estamos ahí y lo estamos creando a cada momento que pasa, pero me gustaría dar algunas pinceladas sobre cuales son mis percepciones.
Yo creo que una de las bases va a ser la negación de la necesidad de tener cosas materiales para ser feliz. Ya comenzamos a ver una generación de jóvenes que no tiene esperanzas de tener un futuro como el de sus padres, que asumen que tendrán menos y que no podrán acceder a muchas de las cosas que hasta ahora se tenían como objetivos vitales. Ni una casa ni un buen coche nuevo están dentro de sus posibilidades, ni unas capacidades de gran consumo tampoco. Y estos chicos están comenzando a organizar su ocio y su vida de otra manera, volviendo a priorizar los lazos humanos con sus amigos y aprendiendo a gastar poco o nada.
Otra de las cosas que preveo en el futuro va a ser un progresivo “alejamiento” del mercado, es decir, una búsqueda de áreas donde el mercado no entre y donde se puedan establecer alternativas. Ya hay muchas iniciativas basadas en compartir o en generar tus propios recursos. Podríamos hablar de los huertos urbanos o de la búsqueda de cualquier área para cultivar tus propios alimentos, algo que está creciendo tanto como alternativa de “ocio” como forma de generar tus propios recursos. También hay otras cosas que se están comenzando a fabricar en casa, como puede ser la cerveza o algunas bebidas alcohólicas.
Las iniciativas para compartir también están creciendo. Hay muchas páginas web para compartir coche para ir al trabajo o hacer viajes, por ejemplo. Hay gente que cocina para muchos y se intercambia los tupper de comida con otras personas como método de ahorro de tiempo y dinero. También están creciendo las tiendas de objetos de segunda mano y las empresas y páginas web que promocionan el trueque de productos y servicios.
Y todo esto se hace por necesidad, pero una vez se empiece a hacer se va a descubrir que es mejor en muchos aspectos. Cultivar tus propios alimentos y regalar parte a amigos y familiares es un buen mecanismo para fortalecer vínculos humanos y sociales, compartir coche puede ser una buena manera de conocer gente. En nuestro desplazamiento desde lo material hacia lo humano estamos comenzando a ver lo que nos aporta este tipo de iniciativas. Incluso hacer cerveza en un barril en tu casa sirve como excusa para invitar a amigos y vecinos a probar el invento.

Nos falta ver cómo evolucionaremos respecto a la política y la organización de fuerzas y principios políticos. Ahora mismo vemos dos caminos que están desarrollándose paralelamente. Uno representa la vuelta al pasado y a la seguridad de antaño, con la llegada de unas fuerzas “reaccionarias” que poco tienen que ver unas con las otras pero que comparten su tendencia al populismo y a la simplificación de las problemáticas actuales. En este punto podríamos incluir el Frente Nacional en Francia (vuelta a la seguridad del estado y focalización del enemigo en lo que viene de fuera: Euro, UE e inmigrantes), el Tea Party en EEUU (vuelta a un pasado independiente, localista y ultraconservador y focalización del enemigo en el estado) o el independentismo en España (vuelta a la “tribu”, populismo economicista y focalización del enemigo en un estado “que nos roba”). En Latinoamérica, en cambio, este populismo es más de izquierdas y enlaza con las ideologías socialistas/comunistas/peronistas anteriores.
El otro camino es un camino más “novedoso” o experimental, con movimientos ciudadanos que quieren practicar la democracia dejando de lado a los partidos, con iniciativas políticas o sociales que enfrentan a los problemas actuales, como la economía del bien común o todos aquellos sistemas de ayuda social que se están generando donde no llegan los debilitados estados del bienestar. Un discurso regeneracionista y de democracia directa, de cambio, todavía débil y no lo suficientemente estructurado pero que va creciendo y reinventándose sobre la marcha en función de sus errores y aciertos.
Está por ver si una de estas dos vías prevalecerá o, si bien, conectarán de alguna manera y se desarrollará algún tipo de síntesis. Yo creo que esta segunda vía es plenamente coherente con el cambio de paradigma cultural que comentaba unos párrafos más arriba así que me parece difícil que pueda desaparecer sin más. Es posible, también, que nos encontremos ante dos boques de fuerzas que estén destinadas a chocar en un momento futuro.

Esta es la visión que tengo de lo que viene en el futuro. Los paradigmas culturales están cambiando, esta crisis que todavía va a ser larga y nos va a dejar un mundo más difícil que el precedente nos va a cambiar como personas y estos cambios van a afectar a la sociedad y a la política de forma inevitable.

Y cuando los historiadores del futuro escriban llamarán a este nuevo paradigma cultural de otra manera, en función de sus características o de la definición que más éxito tenga. Yo lo llamaré por ahora post-posmodernismo pues no sé cómo va a ser, sin embargo hay una cosa que sí sé: Estamos todos ahora creando este post-posmodernismo, con nuestros actos, nuestros análisis, nuestras apuestas políticas, con estas necesidades que se convierten en una fuerza de cambio. Esto del “fin de la historia” ya se ha acabado. Seguimos.

martes, 29 de octubre de 2013

La doctrina Parot y el escarmiento al PP

















Hasta hace unos días el PP estuvo metido en un curioso laberinto por culpa de la manifestación que la Asociación de víctimas del terrorismo (AVT) convocó a causa de la sentencia del tribunal del tribunal europeo de derechos humanos respecto a la doctrina Parot. Desde que Rajoy es presidente del gobierno la AVT se ha ido alejando progresivamente del gobierno a causa de la política antiterrorista del mismo. La AVT esperaba que el PP en el gobierno ilegalizase Amaiur y Bildu y persiguiese a la izquierda abertzale con todas las herramientas que le da la ley, pero esto obviamente no pasó así. Una vez en el gobierno el PP no podía mantener la irresponsable política antiterrorista que pregonaba en la oposición y la AVT se ha sentido engañada, y con razón.
Al final el PP decidió no mandar a nadie del gobierno pero sí mandar a un par de cargos del partido, a los más cínicos, duros y caraduras como son Floriano y González-Pons, pensando así que evitarían una situación incómoda. No la evitaron y estos dirigentes recibieron gritos de “fuera” y  “traidores”, y no solo ellos. El PP de Madrid, nucleado alrededor de Esperanza Aguirre también se creyó inmune y, al final, tampoco lo fue.

Los ciudadanos muchas veces somos engañados pero muchas veces también nos hemos dejado engañar a causa de nuestra ignorancia. Desde antes de las elecciones del 20-N se sabía que una gran parte de las cosas que prometía el PP no iban a suceder. Era evidente que iban a hacer una reforma laboral que abaratase el despido, que iban a subir los impuestos, que iban a tocar las pensiones, que mantendrían el matrimonio homosexual, que una reforma de la ley del aborto que fuese más restrictiva que la ley del 85 iba a ser muy complicada de sacar adelante y que la política antiterrorista del gobierno iba a ser más parecida a la de los gobiernos anteriores que a lo irresponsablemente propuesto desde la oposición.
Yo avisé de todo esto antes de las elecciones y como decía el otro día Arturo Pérez Reverte respecto a un artículo suyo de finales de los 90 que era absolutamente clarividente respecto a lo que iba a pasar años después, yo no soy ningún genio ni un vidente y si sabía que esto iba a suceder así esto también lo debía saber cualquier persona mínimamente juiciosa y conocedora de la situación. La mentira es igualmente horrible y condenable pero tampoco echemos toda la culpa al engañador. Los engañados también tienen una parte de culpa importante y para el caso que nos ocupa lo diré sin paliativos: Las víctimas del terrorismo asociadas a la AVT han sido tontos y han sido engañados precisamente por su ignorancia.
No hay un solo gobierno democrático que no haga cálculos estratégicos en la lucha contra el terrorismo. Las fuerzas de seguridad del estado llevan trabajando décadas en la lucha antiterrorista y esta lucha consiste muchas veces en “aflojar” el cerco por cuestiones de táctica antiterrorista o para facilitar una negociación política. Aquí no hay tanto derechas o izquierdas como gobiernos fríos y consecuentes o gobiernos pasionales. Recordemos que fue el gobierno de UCD quien consiguió que ETA político-militar dejase las armas en una estrategia de “paz por presos”. También negociaron con ETA los gobiernos de González, Aznar y Zapatero. De verdad, pensar que Rajoy era un Sheriff de puño de hierro que iba a perseguir a los ex  terroristas era de ingenuos y de personas que no conocen ni la historia ni la acción gubernamental.
ETA dejó las armas hace dos años y no las va a retomar. Este escenario lo entienden todos los actores políticos y en estas nuevas circunstancias nadie puede plantear que todo siga exactamente igual que antes del abandono de las armas. Ni ETA va a matar ni sus defensores justifican ya que se mate a nadie, lo único que hay que ver aquí es cómo se consigue que ETA se desarme y disuelva a cambio de nada.

Tengo que reconocer que lo que le pasó a los miembros del PP en la manifestación de la AVT me produjo cierta satisfacción. Se lo tienen absolutamente merecido por manipuladores e irresponsables. Esta crisis parece que ha tapado todo lo acontecido en el pasado y todo lo que no sea economía pero el PP de la época 2004-2008 volcó a las víctimas de ETA contra el gobierno de Zapatero de forma miserable. Como no tenían ningún argumento sólido para hacer oposición (porque la política económica de ZP era a grandes rasgos la misma de la época anterior) se dedicaron a maximizar cuestiones morales y populistas, como las estúpidas polémicas sobre la educación de la ciudadanía, el matrimonio homosexual y la acción del gobierno en la lucha antiterrorista, acción que era absolutamente equiparable a la de todos los gobiernos de la democracia.
Engañaron a las víctimas, les hicieron creer que la política adecuada era la que ningún gobierno había hecho fabricando insostenibles diferencias artificiales, les dijeron que había que actuar con mano de hierro hasta la derrota final sin miramientos, sin piedad y sin otro final que el encarcelamiento de todo terrorista o apoyo de los mismos. El PP actuó como si no fuese a gobernar nunca o como si no le importase lo más mínimo los problemas que se iban a encontrar al llegar al mismo.
Además, los monstruos creados por ellos mismos se les han vuelto en contra. El otro día escuché al alucinógeno Federico Jiménez Losantos decir que el gobierno Rajoy había pactado con ETA para que ésta no matase a más políticos y que a cambio les iba a dar todo lo que pidiesen. Este disparate es tan mayúsculo como el que este señor sostenía en 2005 o 2006, pero entonces Rajoy lo disfrutaba y asumía maquiavélicamente el discurso. Hoy, después de los avatares del destino que ha llevado a que Losantos se haya posicionado en contra del gobierno (avatares que deben tener una razón económica detrás), esta misma locura se está vuelto contra el gobierno de Rajoy y contra su propia persona, haciendo además de catalizador de un posible sucedáneo del Tea Party en tierras españolas.
Pero insisto, se lo merecen por farsantes. Me encanta que sea UPyD quien vaya a recabar todo ese apoyo, aunque tampoco se engañen las víctimas del terrorismo. UPyD actuaría también como partido “responsable” en el gobierno. De hecho el propio Savater no ha dejado lugar a dudas de que la sentencia de Estrasburgo hay que acatarla.

También quiero hablar un poco de la doctrina Parot. A ver, yo no soy jurista y por tanto mis opiniones puramente jurídicas tienen el valor que tienen. Personalmente la doctrina Parot me parece una interpretación límite de la ley y un poco una chapuza. El código penal de 1973, en pleno franquismo, era bastante benevolente con las penas de los grandes delitos porque tenía otra herramienta: La pena de muerte. Pero cuando la pena de muerte se eliminó ese mismo código penal junto con otras modificaciones nos encontramos en la situación de que la pena máxima era 30 años y que, además, se podía quedar en 15 si los presos efectivamente realizaban alguna de las actividades que reducían pena.
Los presos de ETA eran criminales, pero no eran gente marginal ni altamente ignorante. Muchos de ellos estudiaron carreras en prisión y se dedicaron a determinadas actividades. Por eso muchos de ellos redujeron condenas y se llegó a la situación absurda de que una persona con decenas de asesinatos sanguinarios a sus espaldas salía de la cárcel con poco más de 15 años de prisión efectiva.
Esto, obviamente, era una de las consecuencias de la ley y esto se debió prever en los años de la transición y en los 80 y 90, pero no se hizo. Y los jueces, que son humanos, veían tan escandaloso que los terroristas saliesen a la calle tras 15 años que interpretaron un poco torticeramente la ley, haciendo que los beneficios penitenciarios se aplicasen sobre el total de la pena (que en España pueden ser cientos o miles de años de cárcel) en vez de a la pena efectiva. Claro, con esta interpretación llegas al punto en que los beneficios penitenciarios son absolutamente absurdos e inaplicables para alguien que tenga más de 100 años de cárcel ¿para qué le valen los beneficios penitenciarios a alguien que esté condenado a 100 años? Para nada, porque va a cumplir 30 años efectivos. Esta interpretación se carga los beneficios penitenciarios para un segmento de los presos.
Obviamente los perjudicados por esto y por la doctrina del supremo del 2006 recurrieron a Estrasburgo, y este tribunal consideró que esta interpretación no se correspondía con la ley y que incumplía la convención de aplicar al preso la jurisprudencia más benevolente, así que declaró que vulneraba el convenio europeo de derechos humanos. Ahora toca acatar la sentencia, que es vinculante.

¿Qué me parece la sentencia? Me parece lógica, aunque la verdad es que “moralmente” no me gusta. Que asesinos multirreincidentes salgan de la cárcel con poco más de 15 años de condena no me gusta. Pero la ley es la ley y si la ley era mala pues la culpa es de los gobiernos españoles. Aquí no cabe rasgarse las vestiduras por la sentencia, si alguien quiere sacarle punta esto que miren a los jueces que interpretaron mal la ley o señale a los políticos que no cambiaron este código penal en su momento.
Personalmente entiendo a los jueces que hicieron esta interpretación de la ley. Un juez cuando ve injusticias muchas veces tiende a buscar las lagunas de la ley o a caminar al borde de ella para intentar aplicar lo que éticamente considera justo. Y como yo creo que esto era justo, es decir, que un tio que mata a 40 personas no puede tener la misma pena que otro que mata a una, pues no me siento con fuerzas ni con razón para atacar a los jueces que hicieron esto.
Porque al final esto no es muy distinto de lo que hizo Garzón y le llevó a la inhabilitación. Garzón jugó siempre al límite de la ley por razones que considero moralmente justas y en una de ellas intervino las conversaciones de abogado y cliente. Su justificación existía, pero era débil. Tenía motivos para hacerlo porque sabía de sobra que esa gente era culpable pero no tenía pruebas y las quiso conseguir como fuese. Yo defiendo moralmente lo que hizo Garzón y creo que su castigo fue excesivo, y por tanto voy a aplicar el mismo algodón moral a estos jueces del supremo de entonces.
Lo de los políticos es menos defendible, quizá. Si hay que mirar a alguien que se mire a quienes no reformaron las leyes entonces para endurecer las penas en delitos así. Y las consecuencias de esto, por supuesto, deben ser políticas (si es que ya pueden serlas), no de otro tipo porque por supuesto ni hicieron nada ilegal ni son traidores a nada.

La sentencia hay que acatarla y si salen unas decenas de hijos de puta a la calle no podemos hacer nada. Aprendamos de esta sentencia y de este caso para estar más ágiles en el cambio de leyes y para no volver a hacer chapuzas jurisdiccionales.

Y el PP que se coma las tempestades de los vientos que sembró. Que tengan el valor por una vez en su puñetera vida de explicarle a la AVT que les engañaron y les manipularon y que las cosas no pueden ser como a la asociación le gustaría, por muy legítimo que sea su sentimiento de justicia o de venganza. No os preocupéis, no lo tendrán, farfullarán y desviarán los focos de atención para quitarse la responsabilidad de encima como hacen siempre. Y es que desgraciadamente tenemos el peor gobierno que se puede tener.

domingo, 27 de octubre de 2013

Sábado verde con Juan López de Uralde

















Este sábado asistí a las jornadas europeas que la fundación EQUO realizó en Valencia. Como ya sabéis me gusta asistir a ciertos eventos políticos en los que participan políticos que son de mi interés. Hace unos meses fui a la agrupación socialista de Catarroja para conocer al vicesecretario general valenciano del PSPV Francesc Romeu, del que me interesaban sus propuestas bastante novedosas y atrevidas para lo que es el PSOE (hice un resumen de este encuentro que podéis leer aquí). En esta ocasión había dos políticos que me interesaban especialmente, Mónica Oltra y Juan López de Uralde, y ese fue el motivo por el que asistí a las jornadas.
Siguiendo mi costumbre voy a intentar relatar todo lo que aconteció allí, las personas interesantes que conocí y mis sensaciones generales sobre el evento, sin hacer críticas absurdas ni odas ensalzadoras, situándome siempre en esa posición de neutralidad (que no equidistancia) que suelo tener con los partidos políticos.

Llegué al lugar de las jornadas un poco antes de las 12 de la mañana, recién acabada la presentación. Nada más llegar tuve que decidir a cual de los dos “talleres participativos” que tenían lugar simultáneamente quería ir, al de economía o al de democracia. Me interesaban los dos, la verdad. En el de economía estaban como ponentes Florent Marcellesi, un teórico del decrecimiento, y Mireia Mollà, la enérgica y activa diputada de Compromís. En el de democracia estaban Mónica Oltra, Juan Ponce (diputado de Compromís por parte de Els Verds) y Alejandro Sánchez, miembro de la fundación EQUO. Al final prioricé el de democracia porque quería ver a Oltra, por un lado, y conocer a Alejandro Sánchez a quien ya le había dicho que iría a conocerle.
El taller estuvo bien, aunque las ideas expresadas en cierta manera fueron un tanto superficiales (algo relativamente normal en encuentros así). Lo más triste es que sólo asistieron unas 30 personas a ese taller, algo bastante lamentable teniendo en cuenta que asistían como ponentes personalidades políticas relevantes. Yo no sé qué pasa en este país, que se llena cualquier bar para ver cualquier partido de fútbol pero no somos capaces de llenar una pequeña sala en la que se habla de política. Quizá es que el acto fue poco publicitado (yo me enteré por el Twitter de Uralde) pero en cualquier caso creo que es algo que debemos analizar y tenemos que solucionar. Esta pasividad nos mata a todos.
Me gustó mucho como ponente Alejandro Sánchez, con un estilo absolutamente natural que dista bastante del estilo del político tradicional, y quizá su intervención fue la que más me aportó porque me permitió enfocar de forma distinta el problema de los transgénicos, algo que siempre me pareció un exceso por parte de los ecologistas y que desde que le escuché he comenzado a enfocar desde otro punto de vista.
Pero quien más me impactó fue Mónica Oltra. He oído discursos de Oltra decenas de veces y conozco su oratoria perfectamente pero nunca la había visto hacer un discurso en persona. Al natural puedes ver detalles que se te escapan por televisión y puedes ver qué hace la gente cuando el foco de atención no está sobre ellos, y tengo que decir que Mónica me sorprendió gratamente.
Lo que hace Mónica (creo que involuntariamente) es curioso. Cuando empieza a hablar o a responder lo hace con un tono muy suave, como la típica chica tímida que quiere agradar, pero conforme pasan los segundos se va creciendo y su discurso comienza a llenarse de emotividad. Al sacar temas espinosos y comenzar la crítica política se puede observar que ella sola se va “encendiendo” contra las injusticias que delata y entonces su tono sube y su discurso se llena de una energía que envuelve a la audiencia. Mónica transmite emoción, espíritu de lucha y, lo que es más importante, consigue emocionar al auditorio y hace que la gente empatice con ella. La verdad es que nunca he visto a un político con la capacidad de transmisión de emociones que tiene Mónica Oltra, con esa emotividad “a la americana” combinada con ciertas características empáticas más desarrolladas en el sexo femenino. El valor político de esta mujer es incalculable y como sus compañeros no lo vean es para matarlos.
De su discurso destacaría la feroz crítica hacia Angela Merkel y la política que hace Alemania contra sus socios (algo especialmente destacable en una persona que se crió en Alemania) y, sobre todo, un comentario que hizo sobre los votantes alemanes de la CDU, de los que dijo que muchos de ellos eran personas con los mismos problemas que nosotros e igual de “jodidas” y que teníamos que analizar qué estaba pasando para que votasen a Merkel. La frase me gustó mucho por lo que representa, es decir, por esa comprensión de que los votantes de la derecha no son enemigos irreconciliables ni tontos de babilla, sino gente como nosotros a la que hay que intentar convencer de que nuestra propuesta es mejor.

Al finalizar esta primera parte me acerqué a Alejandro Sánchez para conocernos o  “desvirtualizarnos” como decía él. También hubiese querido conocer a Mónica Oltra, aunque la vi con prisa y no quise molestarla, y como hace actos continuamente aprovecharé el hecho de no haberla conocido para ir a otra de sus charlas próximamente.
Mientras hablaba con Alejandro apareció Juantxo Uralde, que me miraba intentando averiguar quien era yo. Alejandro me presentó “¿Sabes quién es? Este es Pedro Fresco” dijo. Juantxo se sorprendió, “te imaginaba bastante más mayor” me dijo. Según él, mis escritos son muy analíticos y había pensado que tenían que venir de una persona muy bregada y con mucha experiencia en política.
Hablando con Juantxo noté lo mismo que había notado en Alejandro Sánchez: Naturalidad. Recuerdo una vez hace casi dos años que escuché a Mónica Oltra hablar de Uralde y dijo algo así como que le encantaba la transparente mirada y la honestidad de activista que veía en él. Tenía estas palabras en mente mientras hablaba con Juantxo y tengo que decir que me parecieron certeras. Uralde no se parece a los políticos tradicionales, se le nota que no está moldeado y prefabricado por asesores externos sino que es la expresión propia de un convencido de lo que hace. Me trató como un “colega” desde el primer momento, algo que jamás haría un político tradicional, y la verdad es que se lo agradecí. Para creer lo que dice un político tienes que creer que te lo está diciendo una persona real y no un personaje de ficción. Uralde es auténtico y sólo eso ya es un valor enorme en esta política de mentirosos compulsivos en la que nos movemos.

En la conversación Uralde sacó uno de los temas por los que tenemos algunas discusiones en Twitter. Yo le critico (les critico a los de EQUO en general) que son demasiado verdes y demasiado animalistas. Creo que las causas ecologistas son muy loables y el maltrato de los animales una salvajada pero esto me parecen temas secundarios cuando en este país se están realizando ataques al bienestar colectivo casi semanalmente.
Juantxo me replicó que ese debate lo tenía constantemente con otras personas también pero que ellos habían optado por “diferenciarse” mediante un discurso claramente ecologista. “Si sólo tratásemos temas sociales para eso ya están otros” me dijo, en clara referencia a IU. Comentó además que la gente que estaba afiliándose a EQUO era precisamente de ese perfil ecologista y que estaban creciendo por ese sector social, lo que aseguraba que demostraba que esa estrategia era la adecuada.
A mí, en cambio, el argumento me parece un poco tramposo. Obviamente si tu discurso es ecologista quienes se van a afiliar son perfiles ecologistas y no otros, por lo que el efecto no demuestra nada en sí mismo. Si EQUO tuviese un discurso más social o más ecosocialista sería esa gente la que atraería y conseguiría afiliar, y entonces también se podría decir que la estrategia es la adecuada porque el discurso sería coherente con la naturaleza de los afiliados. Es fácil hacerse trampas al solitario si quieres.
Ojo, no digo que la estrategia no sea razonable. Su idea es crecer agrupando las sensibilidades ecologistas españolas y volcar el discurso en ese fin, con el objetivo de conseguir representación política en los distintos parlamentos. Y, una vez hecho esto, una vez la presencia política te dé presencia mediática y tengas mucho más tiempo en medios de comunicación, entonces sí potenciar la parte social y ecosocialista para seguir creciendo en ese sector y crear el partido con dos almas (la ecológica y la igualitarista) que se quiere crear.
Bien, como estrategia es buena, pero para mí la política no pueden ser solo estrategias y lo prioritario es ser útiles y combatir los problemas acuciantes y urgentes. Y lo urgente ahora mismo es acabar con el austericidio y con el empobrecimiento masivo de las clases medias y populares. Ese es el objetivo que para mí es urgente y eso no requiere renegar de nada, simplemente priorizar, y por eso soy tan crítico con ese discurso íntegramente ecologista que a veces desde fuera se ve como un poco frívolo.
Después de una breve charla nos fuimos a comer, ellos a la comida organizada por las jornadas y yo a mi casa, pues el amigo con el que estaba tenía que irse y yo tenía que comerme esa excelente salsa al pesto casera que tenía medio preparada. Que mejor que una salsa al pesto para un día “verde”.

Después de comer volví a las jornadas, que estaban en el último acto del día, el debate titulado “una alternativa davant Europa”. En el debate Juantxo era uno de los ponentes y en su discurso pude confirmar las sensaciones de naturalidad y honestidad que me había transmitido en la conversación privada.
Una cosa que me gustó mucho fue la participación de los pocos que éramos. Por la mañana ya había hablado mucha gente en el turno de réplica, pero más que preguntar a los ponentes o abrir algún debate me pareció que la gente que hablaba lo hacía para contar su historia particular. Había muchos ponentes en potencia y con ganas de hablar en la sala, que aprovecharon el turno de preguntas para decir lo que ellos pensaban sobre los temas comentados. Me parece bien ojo, lo que pasa es que me pareció que hubo demasiado monólogo y poco debate. Sin embargo por la tarde fue diferente. Las preguntas a los ponentes se mezclaban con las opiniones de los asistentes que querían participar, en un estilo que me pareció más de debate que de monólogo.
El tema central del debate era la candidatura a las europeas y qué iba a hacer EQUO respecto a las posibles alianzas. Para quién no lo sepa EQUO tiene un pequeño lío con el tema de la candidatura que viene tanto por su naturaleza de partido que tiene integrados otros partidos que ya forman parte de otras coaliciones como por el hecho de que IU está llamando a la configuración de un frente amplio contra el austericidio.
Más o menos aquí hay tres opciones: La primera sería una candidatura de EQUO con Compromís y con otros partidos regionales digamos más de izquierdas que nacionalistas (MES Mallorca, AGE, CHA, etc) en una especie de candidatura de izquierda verde, la segunda un frente amplio con IU y otros partidos de izquierda y la tercera sería una especie de reflejo de lo que es el grupo Verde-ALE del parlamento europeo.
La ALE (alianza libre europea) está compuesta por partidos nacionalistas/independentistas que por alguna razón (supongo que sus escasos diputados) y su auto-ubicación en la izquierda decidieron estar en el grupo verde. Hacer una candidatura que reflejase el grupo europeo implicaría ir con ERC y Bildu, algo que desde fuera parece una absoluta locura y más en tiempos actuales.

Los asistentes eran muy reacios a una posible alianza de EQUO y Compromís con ERC o Bildu, algo absolutamente lógico por otra parte. Mezclar ERC y Compromís es una locura, mezclar ERC y EQUO una locura mayúscula, y de mezclar Bildu con gentes como las de EQUO Euskadi ya ni hablamos. La verdad es que no sé a quien se le ha pasado por la cabeza esta posibilidad, aunque imagino que habrán sido las bases más nacionalistas del Bloc o de otros partidos del estilo quienes lo habrán dejado caer. En cualquier caso estoy prácticamente convencido que incluso los que podrían querer algo así no se les ocurrirá ni plantearlo por pura táctica. Como uno de los participantes dijo, si se mezcla Compromís y ERC en una misma candidatura para las europeas el batacazo que le esperaría a Compromís en las próximas autonómicas iba a ser de escándalo. Esto lo sabe la propia dirección del Bloc así que supongo que es una opción imposible.
La opción del frente amplio de izquierdas con IU tampoco era bien vista por los asistentes, aunque recuerdo a un chico por la mañana que la defendió alegando la urgencia de combatir el austericidio. Esta opción tampoco creo que se haga por una sencilla razón, y es que IU considera a EQUO como algo residual y en EQUO piensan que les iban a ofrecer “un puesto a partir del número 50 como dijo Mónica Oltra por la mañana exagerando un poco.
¿Es razonable negarse al frente amplio por sentirse ninguneados? ¿No es una cuestión de egos por parte de EQUO? Pues yo creo que hay un poco de todo. Si a EQUO le ofreciesen el puesto 2 y 4 de la lista a las europeas en un frente amplio supongo que muchos en EQUO se lanzarían a los brazos de IU como si fuesen una princesa de cuento, así que algo de egos y personalismos sí que hay. Aunque yo creo que hay otros, entre los que está el propio Uralde, que están empeñados en hacer un proyecto diferenciado de IU cueste lo que cueste.
La cuestión clave aquí es que creo que EQUO no necesita a IU para obtener representación en la eurocámara. En las europeas y con una circunscripción única las coaliciones no son necesarias a no ser que seas un partido local o residual y EQUO, con el aval del grupo verde europeo y presentándose como partido verde en España, conseguiría representación sin excesivas complicaciones y más si va de la mano de Compromís. Ir con IU no tiene especial sentido y no sólo por una cuestión de egos o de querer medir tu fuerza aisladamente, sino porque las coaliciones suman diputados pero normalmente restan votos al alejarte al votante incompatible con la otra opción política con la que te has aliado. Francamente, una coalición para las europeas parece mal negocio tanto para EQUO como partido como para la izquierda en general. Otra cosa serán las nacionales, y ahí ya se hablará.

El debate sucedía alrededor de la coalición electoral y de lo que tenían que hacer los partidos verdes para diferenciarse de la izquierda post-comunista. Los participantes especulaban mucho sobre cómo se vería en la opinión pública y en el votante medio cada una de las opciones posibles y, mientras escuchaba las intervenciones, pedí la palabra. Me pareció que podía ofrecer el punto de vista que estaban buscando, el punto de vista de alguien externo y sin afiliación política a ningún partido. Los debates endogámicos a veces acaban con todo el mundo encantado de conocerse y pensé que vendría bien un poco de “aire fresco”.
Bueno pues la cuestión es que, como se acercaba la hora de finalización, me tocó ser el último que hablase antes del cierre de los ponentes. Me supo muy mal porque creo que era el único que no era afiliado a alguno de los partidos que habían organizado el acto y quizá no procedía que yo hablase el último. En cualquier caso tomé la palabra y el micrófono.
En mi breve intervención expliqué que quería hablar para intentar darles el punto de vista de persona de izquierdas no afiliada que seguramente les interesaba y que quería tratar dos cuestiones fundamentalmente, la obsesión por “diferenciarse” del resto y el asunto de la coalición electoral.

Respecto al hecho de diferenciarse dije que no me parecía bien esa idea de que la diferenciación entre EQUO e Izquierda Unida era o debía ser exclusivamente las formas mucho más democráticas de EQUO. Para quien no lo sepa EQUO y Compromís son posiblemente los partidos más democráticos que hay ahora en España, con unos mecanismos de primarias abiertas que son excelentes. IU, en cambio, es el típico partido de toda la vida donde todo se gestiona entre la cúpula y los delegados. La gente de EQUO e IdPV pensaban que esa era la diferencia entre las dos fuerzas y que así había que venderlo a la opinión pública.
Dije que no me acababa de gustar este planteamiento porque pienso que se estaban equivocando tanto de adversario como de planteamiento. IU no es el único adversario electoral de EQUO y de los verdes, hay muchos más y entre ellos están o estarán todas estas candidaturas que provienen de plataformas ciudadanas ajenas a los partidos políticos tradicionales. Comenté el caso del partido X que tiene pensado hacer “primarias” a través de Internet y mediante videos de YouTube, que por cierto es algo parecido a lo que hizo el M5S de Grillo en Italia. Si EQUO focaliza su gran valor en su democracia interna corre el riesgo de que estas plataformas le adelanten por la izquierda porque por mucho que se empeñe EQUO en “radicalidad democrática” no va a poder superar estos movimientos. Y eso hay que tenerlo en cuenta, hay que saber prever el futuro.
Y, de forma más general, les dije que no me gustaban estos tacticismo de estar mirando qué hacen los demás para diferenciarse. Si tu obsesión es qué hacen los demás acabas actuando de forma reactiva y bailando siempre la música que ponen otros. Eso no es una buena idea, un partido debe saber cuales son sus bases reales y venderse tal y como es, confiando en sí mismo y en por qué está haciendo lo que está haciendo. Y luego, claro está, sí priorizas un mensaje respecto a otro para llegar al votante.
Observaréis y quizá os extrañará que no se llegase a la conclusión de que los temas medioambientales deberían ser los que marcasen la diferencia entre EQUO y IU. Uralde dijo algo sobre esto pero la cuestión es que la mayoría de los presentes eran de Iniciativa del Poble Valencià, que es ecosocialista y por tanto primaban el aspecto social y redistributivo sobre el ecologismo puro. En Iniciativa y en Compromís se tiene muy claro que el leitmotiv es el “rescatem persones”, algo que les ha funcionado muy bien.

Respecto al segundo punto, el de la coalición, también di mi opinión y lo enfoqué de forma personal. Dije que a mi me gustaba bastante IdPV como partido y también sus máximas dirigentes, Mónica Oltra y Mireia Mollà, y que también me gustaban las cosas que decía Uralde y EQUO. Pero que para mí, persona de izquierda nada nacionalista, me supone un problema “ideológico” que tanto IdPV como els verds estén coaligados con un partido nacionalista como el Bloc.
Al final el Bloc está actuando como un partido “más de izquierdas que nacionalista”, es decir, como una fuerza que prioriza el cambio económico y social antes que las cuestiones nacionales, y mientras eso sea así para alguien como yo se convierte en un aliado, digamos, “tolerable” o aceptable. Y lo que vale para el Bloc puede valer para la Chunta Aragonesista, para AGE, MES Mallorca, etc.
Pero claro eso es una cosa y otra es ERC o Bildu. Yo fui claro en este punto: “Si EQUO y Compromís se alían en las europeas con ERC o con Bildu os puedo asegurar que jamás os votaría”. Y no sólo yo, estoy absolutamente convencido que esta es una percepción compartida por la práctica totalidad de los votantes de Compromís que no vienen del Bloc, que son todos menos el 4,5% de base que tenía el Bloc originariamente. Un participante dijo sobre una media hora antes que aliarse con ERC supondría el hundimiento de Compromís, y yo creo que tenía toda la razón.
Y que no sólo era eso, sino que había que tener claro que hay cosas que no se pueden mezclar. Lo que está proponiendo ERC para Cataluña, esa independencia que es su máxima y única prioridad es sencillamente una política derechista que en parte comparte argumentos y razones con lo que pueden defender, por ejemplo, los nacionalistas conservadores de Baviera ¿Cómo nos vamos a mezclar con esa gente? No hablé mucho más pero ya sabéis mi opinión aquí: Esto de la autodeterminación y la secesión hoy en día no es más que otro de los tentáculos del neoliberalismo que estaría encantado que los estados se minimizasen y destruyesen ellos mismos para ahogarnos a todos bajo el imperio de las multinacionales.

Acabé mi intervención y me volví a mi sitio. Justo cuando pasé por la primera fila un hombre le dijo a otro: “Saca la hoja de afiliación para que este firme ahora mismo”. El comentario me recordó mucho al del presidente local del PSPV de Catarroja unos meses antes, que iba diciendo por ahí que tenían que convencerme para que me afiliase. Al final en cuestiones de proselitismo todos los partidos se parecen.
Cuando me senté algunos de los asistentes me hicieron gestos de que querían hablar conmigo cuando acabase el acto. Me senté al lado de Florent Marcellesi, al que conocí “desvirtualizado” en ese momento y hablamos un poco, hasta que el acto finalizó. Al acabar se acercaron un par de personas, el dirigente local de las juventudes de IdPV en Vinarós o Benicarló y otro hombre que no me dijo quien era. Me comentaron un par de cosas sobre lo que había dicho y se fueron.
En ese momento se acercó diputado Juan Ponce. “Te acabo de seguir en Twitter” me dijo, y estuvimos hablando un buen rato. Ponce me pareció una persona muy íntegra y me estuvo contando un poco cual había sido su trayectoria política y también hablamos sobre los últimos años de la política española y sobre los gobiernos de Zapatero. Un poco a colación de mi intervención me habló muy bien de sus compañeros del Bloc y de la gente de “comarcas”, que admiraba por su combatividad.
A la salida me despedí de Floren y de Juantxo Uralde, que me dijo que le había gustado que interviniese para dar un punto de vista externo. “Seguimos”, me dijo, usando esa frase que le gusta mucho, y me despedí diciéndole que fue una lástima que no consiguiese ser diputado el 20-N (“nos hizo mucho daño” reconoció) pero que seguro que lo conseguiría en las siguientes elecciones. Y no lo dije para quedar bien, lo dije porque todas las encuestas dan a EQUO el diputado por Madrid y estoy absolutamente seguro que esta vez lo conseguirán.


Cuando conoces a políticos normalmente te encuentras con personas que tienen un discurso aprendido y un mecanismo de interacción personal cuidadosamente estudiado para no decir nada que pueda molestar o ponerles en evidencia, pero os puedo asegurar que Juantxo Uralde no es así (y el resto de personas que conocí allí tampoco). No sé si es porque proviene del activismo o si es porque pertenece a un partido sin recursos que no se puede pagar asesores y programas de prefabricación de candidatos, pero en cualquier caso se trata de una rara avis de la política. A cualquiera que tenga la oportunidad de conocerlo le aconsejo vivamente que lo haga, se llevará una grata sorpresa y la experiencia vale la pena.
Ah! Por cierto. Como sabéis yo tengo la convicción de que el sistema político salido de la transición está en el principio de su fin. Y es precisamente por eso que me gusta ir a ver a cualquier personalidad que entiende esto y que creo que tendrá un papel en el futuro que viene. Igual que he querido conocer a Romeu o a Uralde mañana puedo hacer lo mismo con quien sea, me da igual que sea de UPyD, de Izquierda Anticapitalista o de la plataforma de Rivera, iré a ver a cualquiera que me interese.

E iré a escuchar y a aprender, y a decir mi opinión si es que a alguien le interesa o quiere escucharla. Y después comentaré mis impresiones aquí, contando todo lo que crea relevante y que considere que se puede decir. Y sé que algunos de los protagonistas de mis textos se enfadarán, porque muchos políticos solo quieren leer adhesiones inquebrantables y odas a su gran capacidad política. No me importa francamente, aunque en este caso sé que ninguno de los protagonistas de EQUO, IdPV o Els Verds se va a molestar por alguna de las “puyas” que pueda haber en el texto. Esta gente es diferente, se podrá estar de acuerdo con ellos o no en asuntos políticos pero a nivel personal no tengo ninguna duda de que es gente que vale la pena.

domingo, 20 de octubre de 2013

Las dos Españas y el futuro














He escuchado varias veces en los últimos días a Albert Rivera, líder de Ciutadans, hablar sobre las dos Españas y la necesidad de superarlas. Rivera, que ha circulado por varias televisiones estos días para presentar la nueva plataforma y futuro partido Movimiento Ciudadano, tenía un discurso bastante estudiado sobre los fundamentos de la nueva plataforma y esta idea, de la las dos Españas que hay que eliminar, la ha repetido en todas las entrevistas.
Me gustaría hablar un poco sobre las dos Españas tradicionales y sobre la percepción que tengo sobre su existencia o evolución, y de paso hablaré de estos movimientos como el de Rivera y de cómo los veo.

¿Qué son las dos Españas? Se habla mucho de esto pero creo que debemos fijar bien de qué estamos hablando. Las dos Españas es un concepto que surge de la guerra civil y que representan a los dos bandos enfrentados en aquella guerra: El bando autodenominado “nacional” (nacionalista en la bibliografía internacional), defensor de una España autoritaria, centralista, conservadora y en la que la religión católica fuese el pilar central de la nación; y el bando republicano, defensor de una España progresista y descentralizada y, en función de las facciones, democrática o revolucionaria.
Las dos Españas se extienden en el tiempo y ocupan todo el periodo histórico del franquismo. El conflicto histórico franquismo vs antifranquismo es directamente producto de las dos Españas de la guerra civil y sus características son exactamente iguales a las de los bandos en conflicto, aunque quizá extirpándose del bando del antifranquismo ese revolucionarismo utópico y anarquista que no sobrevivió a la guerra.
Una de las características de estas dos Españas es que la España franquista/nacional (o azul) es bastante más homogénea que la antifranquista/republicana (o roja). En el antifranquismo y en el bando republicano había de todo, desde nacionalistas vascos y catalanes derechistas hasta revolucionarios extremistas y sus proyectos de país eran prácticamente incompatibles. La fuerza que les mantenía unidos era puramente reactiva y de lucha contra un enemigo mayor. Así pues voy a exponer mi primera teoría polémica: Creo que es complicado decir que existiese una España “roja”, porque realmente esa España no era más que una unión temporal de partidos y movimientos sin un proyecto claro de país.

Sin embargo después del retorno a democracia esto de las dos Españas se siguió usando. En parte era normal en un primer momento porque superar una división de 40 años era difícil, pero creo que en aquella época se pensó que aquella división provocada por la guerra civil iría desapareciendo poco a poco. Y, realmente, no ha acabado de desaparecer nunca.
Nuestra transición política tiene una peculiaridad que ha sido perversa. Uno de los partidos dominadores de la democracia, el PP, tiene claros orígenes en los miembros reformistas del franquismo. Si nuestra dictadura hubiese sido más corta esto seguramente no hubiese sucedido, es decir, los nuevos partidos dominadores hubiesen salido de la oposición a la dictadura y un partido conservador de la oposición democrática hubiese sido quien hubiese acaparado el voto de la derecha. Pero cuando las dictaduras son tan largas y abarcan a más de una generación se crea toda una clase funcionarial y tecnocrática que no puedes extirpar cuando la dictadura desaparece. En muchos países excomunistas ha pasado lo mismo que en España, por ejemplo.
Nuestra transición tuvo otra particularidad que también fue perversa, que fue las consecuencias de la amnistía, la ausencia de responsabilidades de lo que pasó en el franquismo y, sobre todo, la práctica imposición de olvidar el pasado, paso previo a los intentos de blanqueamiento posteriores. El PP, por su naturaleza, se llenó de hijos de los cuadros del franquismo dando la sensación de que eran los hijos de aquella España franquista. Y la cuestión central es que se sintieron como si no debiesen condenar el franquismo ni criticarlo, sintieron que podían defender las herencias familiares sin ninguna consecuencia política ni ningún problema ya que el no mirar al pasado era la doctrina oficial.
Técnicamente pareció como si esa dualidad PP-PSOE fuese la siguiente transmutación de esas dos Españas. “Nacional”- franquista- PP vs Republicano-antifranquista-PSOE. Era como la evolución lógica de las dos Españas y de hecho creo que a mucha gente de dentro de esos partidos les interesó que esa confusión de mantuviese sobre todo cuando el peligro golpista desapareció. Seguir jugando a las dos Españas era una forma fácil de tener un voto cautivo y acrítico.
Y aquí voy a exponer mi segunda teoría polémica: Si bien la dualidad franquista-antifranquista si era producto directo de las dos Españas de la guerra civil la dualidad PP-PSOE de la democracia juancarlista ya no lo es, por mucho que haya a quien le interese que parezca que lo es.

Mirad, dos “países” hay en todas partes. En EEUU ha habido dos países durante toda la historia. Hoy están representados por democráticas y repúblicanos pero en el pasado fue entre abolicionistas y antiabolicionistas y más atrás fue entre confederalistas y federalistas. Y lo que pasa en EEUU pasa en todos los países, y pasa más cuanto más bipartidismo hay. El eje “derecha-izquierda” crea dos Reinos Unidos, dos Italias y dos Rusias. Otros ejes también crean otras dualidades en otros países (en la Argentina de hoy, por ejemplo, el Kirchnerismo vs anti-Kirchnerismo, herencia parcial de la dualidad peronismo vs anti-peronismo).
No podemos confundir la existencia de dos grandes bloques ideológicos y sociales en España, algo habitual en la mayoría de países, con la herencia permanente de la guerra civil. ¿O es que no había divisiones en España antes de la guerra civil? ¿No hubo un conflicto entre liberales y absolutistas? ¿Y después entre una oligarquía conservadora y unos movimientos democratizantes? No podemos extender las dualidades como si fuesen las mismas durante toda la historia, porque si bien la mala resolución del conflicto entre absolutistas y liberales produjo una serie de circunstancias que luego afectaron a la guerra civil, eso no puede llevarnos a establecer equivalencias facilonas. La guerra civil tuvo sus propios condicionantes de época y de ideologías en el contexto europeo, no se puede simplificar todo haciendo equivalencias históricas entre épocas.
Aquí hay un PP que es bastante equivalente a las derechas de otros países europeos y un PSOE que esequivalente a otros partidos socialistas europeos. Sí es cierto que las grandes lagunas de nuestra transición han llevado a que el PP no condene explícitamente el franquismo, no quiera acabar de una vez con ciertos restos del pasado más simbólicos que reales y haya mantenido una postura ambigua y confusa sobre la dictadura, pero eso es una cosa y otra es pensar que estamos congelados en el tiempo y siempre con las mismas dos Españas. Eso no es así.

Y cuidado, yo entiendo que haya gente que piense así. El otro día me contaron una de las historias más sanguinarias que he escuchado sobre la guerra civil. Estaba localizada en la represión nacional sobre Málaga, que fue particularmente terrible y precisamente bajo las órdenes del ilustre Carlos Arias Navarro, último presidente del gobierno del franquismo y primero de la monarquía y miembro de primera hora de Alianza Popular, el antiguo nombre del PP.
Durante mi vida he conocido muchos hijos y nietos de represaliados por los nacionales durante la guerra civil, ancianos que me contaron como fusilaron a su padre en la puerta de su casa o muchas personas con abuelos y bisabuelos fusilados, pero nunca me habían contado algo tan absurdamente cruel. Sin querer extenderme mucho el asunto lo que me contaron es que los nacionales en Málaga, después de matar a los “rojos”, les cortaban el pene y se lo ponían en la boca, mientras obligaban a familiares y vecinos desfilar delante de los cadáveres para ver el espectáculo.
Esta historia me la contó un familiar mío (familiar político), al que habían fusilado a su abuelo y tío de esta manera. Conocía el fusilamiento pero no la crueldad del método. Lo que quería contar es que su madre, la hija y hermana de los fusilados, decía siempre que los del PP eran los mismos que los nacionales que arrasaron Málaga a sangre y fuego y siempre rogaba a la gente que por favor no votasen al PP aunque fuese por respeto personal a ella misma.
¿Es normal lo que decía esta señora? Pues sí, yo lo comprendo, pero que lo comprenda no quiere decir que esto sea verdad. Si asumimos solamente el principio de que las culpas no son hereditarias de padres a hijos ya deberíamos negar de estos conceptos por naturales y humanos que sea sentirlos. Y más hoy, que no hay un Carlos Arias en AP y ni siquiera un Fraga en el PP. ¿Qué culpa tiene Soraya Sáez de Santamaría de que su abuelo fuese un general franquista? ¿Le prohibimos ejercer la política por 20 generaciones?

Cuando Rivera habló de acabar con las dos Españas yo le hubiese respondido ¿A qué dos Españas se refiere? Porque las dos Españas, como concepto histórico que nos retrotraen a la guerra civil, no existen.
Ahora, claro que hay dos Españas en 2013. Está la España de Emilio Botín que ve cómo el dinero entra a chorros a España, está la España de los nuevos millonarios que se han generado en 2012 en medio del empobrecimiento general, está la España de Rajoy y de Montoro llena de mentiras y ataques a la población, está la España de las puertas giratorias, de una clase social que ha gangrenado las altas instancias políticas y empresariales de España.
Y luego hay otra España, la de los funcionarios que les bajan el sueldo, la de los ancianos que les congelan la pensión, de la los trabajadores que no tienen trabajo o que les bajan el sueldo, está la España de los desahuciados y los preferentistas, de los autónomos que tienen que cerrar negocios cargados de deudas y la de los pequeños empresarios que no pueden sobrevivir ante el hundimiento de la demanda. En definitiva, está la España de los que estamos pagando esta crisis y este imperio neoliberal y está la España de los que se aprovechan de la misma.
¿Estas son las dos Españas con las que quería acabar Rivera? Evidentemente no, pero si se quiere acabar con estas dos Españas lo primero que hay que hacer es acabar con los privilegios y abusos de la primera sobre la segunda.

Obviamente Rivera hablaba de las Españas de la guerra civil. Si de lo que se trata es de intentar acabar con el imaginario colectivo de identificación de las políticas del pasado sobre la actualidad yo estoy totalmente de acuerdo con él. Pero es que él mismo es la prueba evidente de que esas dos Españas no existen. Rivera, como yo, ha nacido en democracia, no ha conocido la dictadura y su lenguaje es moderno y “joven”. Sus preocupaciones políticas están en sus conflictos actuales con el nacionalismo en Cataluña y no en lo que pasó hace 75 años.
De hecho hubo una imagen muy reveladora. En el programa La Sexta noche (creo que se llama así) entrevistaron a José Luis Corcuera, exministro del interior con Felipe González, y justo después a Albert Rivera. El primero es del PSOE y el segundo de Ciutadans. En principio se podría suponer que Corcuera es más de “izquierda” o progresista que un miembro de C’s. Pues bien, escuchándolos a los dos no creo que sea posible que un solo izquierdistas de este país votase antes a Corcuera que a Rivera, aunque sea por puro descarte del primero. Sólo por discurso o simplemente por intentar focalizar algunos de los problemas del país Rivera ya merece más atención y más respeto que Corcuera, que parecía el típico abuelo con mala leche que está enfadado contra el mundo porque le duele todo.
Y no hace falta irse a Rivera. Yo conozco decenas de jóvenes (y ya no tan jóvenes) de derechas y votantes del PP a los que no les interesa nada el franquismo ni lo justifican ni está ocupando nada en sus mentes. Tienen sus motivos para ser de derechas (muchos de ellos son absolutamente absurdos y/o de herencia del pasado, es verdad) pero no tienen nada que ver con ninguna España ni con militares fascistas metiéndoles el pene en la boca a sus víctimas. Quien vaya por ahí que no vaya y mucho menos que cuente conmigo.

Ah, me olvidaba, ¿que qué me parece el Movimiento Ciudadano de Albert Rivera? Pues me parece un poco simple y bastante poco concreto por ahora. Pero, a pesar de eso, me gusta ¿y sabéis por qué? Pues porque lo que nos toca es precisamente comenzar a crear posiciones nuevas desde todos los ámbitos ideológicos para el nuevo país que viene.
Porque el régimen del 78 está agonizando, la constitución está obsoleta en muchas cosas y este país necesita una segunda transición o una nueva restructuración constitucional y estructural. Y todos vamos a tener que salir de nuestros prejucios mentales y vamos a tener que entendernos con el de enfrente para crear un nuevo país y para combatir los problemas de representación política, de corrupción, de empobrecimiento y de estructuración de la nación.
Me decepcionó mucho no oír a Rivera hablar de economía y evitar temas polémicos pero que son los que realmente hacen posproyectos políticos. Albert Rivera realmente no es de derechas por mucho que los medios de la izquierda se empeñen en decirlo, es una especie de centrista social-liberal, progresista en temas sociales y de libertades y quizá más conservador en temas fiscales y económicos. Pero bien, ese es su posicionamiento, esa es una realidad que existe en España y que hay que contar con ella. Ya está bien de intentar hundir al de enfrente, el de enfrente existe porque hay una parte de la sociedad que piensa en parámetros parecidos y eso no lo vas a eliminar.
Yo quiero que aparezcan movimientos políticos nuevos por todas partes. Estoy encantado con el partido X, con la plataforma de Rivera, con EQUO e incluso si me apuráis y estirando un poco con UPyD. Y quiero más, quiero algún derechista honesto que salga en este país a decir qué quiere cambiar y que haga propuestas, y quiero fuerzas en la izquierda también. ¿Demasiadas? Bien, la selección natural política se encargará de ellas pero ya es hora de que haya opciones y podamos ver exactamente qué queremos como país teniendo un amplio abanico de posibilidades a nuestro alcance.

Y cuando todo esto cambie, cuando el régimen bipartidista nacido de la constitución del 78 se caiga, cuando corrijamos el problema estructural y territorial, el problema de la corrupción y cuando seamos un país más limpio en sus relaciones entre política y economía; entonces volverán a reestructurarse los bandos, las políticas y seguramente volverán a nacer otros dos bloques, otras dos Españas.

Y esto será normal y hay que aceptarlo como lógico. Lo que no se puede hacer es hundir preventivamente a todo el mundo no vaya a ser que sobrenade en la nueva situación. Aquí hay muchas fuerzas y muchos posicionamientos que tienen muchas cosas que decir. Dejémosles que crezcan, apoyémosles en su salto a la opinión pública si no son verdaderamente rechazables, dejemos que lo nuevo se coma lo viejo. Y cuando venga la confrontación política ya vendrá y ya la gestionaremos, pero lo primero es lo primero y creo que debemos empezar a analizar las cosas con visión de país.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Libertad vs deudas

















Un interesantísimo escrito de Alfredo Coll en su bitácora Liberalismo democrático me ha hecho recordar multitud de ideas sobre las que quería escribir y que versan sobre los dos conceptos del título: la libertad y las deudas.
En los últimos meses pero sobre todo en las últimas semanas habréis visto como hago continua referencia a las deudas como el nuevo mecanismo de servilismo y de esclavitud de la sociedad. Es una idea que llevo desarrollando hace tiempo, cómo ha habido un cambio de parámetro en el control social de las poblaciones: Antiguamente se controlaba a la gente limitándoles el acceso a bienes y servicios y obligándoles, por tanto, a trabajar en las condiciones deseadas por los empleadores y/o por el estado. Ahora este control se realiza más bien por la deuda, por la necesidad de pagar lo que debes para que esos bienes o servicios no te sean retirados.
La deuda es un concepto central en la economía de nuestra época y la libertad es una de las grandes aspiraciones del ser humano, así que creo que tenemos mucho que hablar aquí y muchas relaciones que explicar entre ambos conceptos. Voy a intentarlo.

Mirad, yo soy una persona ahorradora. Ahorro dentro de mis posibilidades pero me gusta ahorrar en este momento de mi vida ahora que puedo hacerlo. Hay gente que me pregunta para qué ahorro y yo, si es de confianza, le respondo: “Para ser libre
Realmente no sé si “ser” es el verbo adecuado o el adecuado es “sentirme”, pero la idea viene a ser la misma. Yo no ahorro para comprarme un coche, un chalet o un traje de Giorgio Armani, esas cosas me interesan bastante poco si os soy sincero. Soy una persona austera que pudiendo permitirme algún capricho generalmente no lo satisfago. No es que quiera ser el más rico del cementerio pero no me siento en absoluto atraído por la sociedad de consumo y los bienes materiales publicitados por ahí que se venden como símbolo de estatus o de felicidad. Algún día ese dinero será gastado en algo que considere útil o valioso, por supuesto, pero hoy por hoy esta austeridad propia me hace sentirme una persona con pocas necesidades materiales.
Para mí, el tener un pequeño colchón significa una cosa básica: No estar obligado a someterme a terceros. Significa seguridad, pero esa seguridad significa también libertad. Si mañana me despiden de mi puesto de trabajo sé que no voy a pasar necesidades a corto plazo porque puedo responder económicamente, y por tanto sé que tendría más libertad a la hora de poder encarar una búsqueda de empleo. Si estás absolutamente necesitado de ganar dinero harás el trabajo que sea, aunque te desagrade, aunque lo odies, aunque hacerlo viole tus códigos morales. Lo primero es la necesidad, poder tener un techo o poner un plato encima de la mesa, y esa necesidad te convierte en víctima del servilismo económico.
Lo mismo que vale para una búsqueda de trabajo valdría para la actividad económica que esté realizando en ese momento. Hay mucha gente que tiene jefes que son unos déspotas o trabajan para empresas que les obligan a hacer cosas inmorales o ilegales. Este no es mi caso actualmente pero me podría pasar como le pasa a tanta y tanta gente. Y si tienes necesidad tienes que tragar, desgraciadamente. Para mí esta pequeña seguridad me podría permitir dar un portazo, llamar hijo de puta al jefe tirano o negarme a hacer una ilegalidad o una flagrante inmoralidad. Siento que esa seguridad económica me da la libertad de poder ser moral en mis actos laborales y/o empresariales.

Yo tampoco tengo deudas y por tanto no tengo hipotecas o pagos obligados para no perder mis bienes, pues no los tengo. De hecho la única cosa que he comprado con un préstamo fue un coche y fue una gran alegría cuando acabé de pagarlo. Por supuesto que tengo que pagar un alquiler y pagar las facturas de los servicios que consumo, pero digamos que es un gasto “al día”. Si mañana no puedo pagar el alquiler dejo el piso sin ninguna deuda que me aprisione.
No quiero que nadie se tome esto como una crítica a los hipotecados o a la gente que se ha endeudado. Es absolutamente lógico endeudarse o hipotecarse dentro de unos parámetros racionales, pues el gasto en vivienda se tiene que realizar igual sea en cuota hipotecaria o en alquiler. Hay deudas que se pueden asumir y que suponen un riesgo determinado y tampoco quiero que parezca que satanizo la deuda porque los préstamos son algo normal en la sociedad desde hace siglos y de hecho son imprescindibles para muchas cosas, pero quiero poner en valor el hecho de no tener deudas como mecanismo de libertad. Creo, de hecho, que si hubiésemos valorado mejor lo que era estar con deudas hubiésemos contraído posiblemente menos.
De hecho fijaos. Al economista Santiago Niño Becerra, muy conocido por estar presente en los medios de comunicación gracias a que fue de los pocos que predijo la actual crisis desde principios de la década pasada, siempre le he oído decir una cosa. Cuando le pregunta la gente qué puede hacer con un dinero que tiene ahorrado él siempre pregunta “¿Tienes deuda?” y si la respuesta es sí siempre aconseja reducirla. A veces creo que incluso se excede en el consejo pero en cualquier caso es plenamente coherente con su pensamiento y con su previsión sobre el mundo al que vamos.

A veces nos preguntamos por qué la sociedad española permanece terriblemente pasiva ante los atropellos democráticos, económicos y contra el interés colectivo que han hecho los últimos gobiernos. Hablamos de pasotismo o de sociedad acomodaticia pero no es sólo eso. Hay un criterio mayor, algo más importante que explica la pasividad y eso es el miedo. Miedo a perder lo que tenemos, miedo a que en una revolución acabemos con lo poco que nos queda.
En este criterio de “miedo” tiene un papel fundamental la deuda. La gente tiene deudas, generalmente hipotecarias pero también de otros tipos. Venimos de una sociedad donde tener un techo nuestro bajo el que dormir era el sumun del éxito social y también, en cierta manera, el fracaso social en el caso contrario. He oído mil veces en mi vida eso de “vivir de prestado” cuando se hacía referencia a vivir de alquiler, como si los inquilinos no pagasen las mensualidades o no hubiese más viviendas a las que ir si el arrendador no renovaba el contrato. Parecen frases de viejas y realmente lo son, pero estas frases han penetrado en el subconsciente colectivo de tal manera que la mayoría ha acabado interiorizándolas.
El miedo a perder la casa, incorrectamente considerada propia cuando es del banco, es uno de los miedos más evidentes. Y no sólo la casa sino la perversa consecuencia que tiene no poder pagar una hipoteca: Te quitan la casa, pero sigue tu deuda y esa deuda carga sobre ti y tus futuras actividades económicas. El desahuciado se convierte en deudor de por vida con su expulsión de facto del sistema económico. Y lo mismo que pasa con la casa puede pasar con muchas otras cosas sobre todo para un autónomo o un pequeño empresario.

Y lo que pasa en España es sólo un ejemplo de lo que pasa en otras latitudes. Cuando estuve en los EE.UU este verano pude observar que la gente vivía literalmente para trabajar. Personas con dos o tres trabajos, sin días libres, que había entrado en un ciclo de trabajo y consumo que abarcaba toda su vida.
Esto tiene varias explicaciones y algunas ya las dí en mis entradas sobre New York pero entre ellas hay una que es clave: Los americanos están muy endeudados, terriblemente endeudados. Las deudas no son sólo ni principalmente hipotecarias, pues al final la dación en pago existe en EEUU (aunque con consecuencias posteriores, ojo), sino que hay de otras muchas clases.
Una de las deudas más sangrantes son las deudas contraídas para poder hacer una carrera universitaria. Muchos jóvenes estadounidenses están terriblemente endeudados debido a sus estudios y después su realidad salarial no es proporcional a esa deuda. Muchos no pueden pagarlas, otros muchos las pagan a duras penas sabiendo que les queda muchísimos años por delante para pagar todo lo que deben. En cierta manera es una vida casi esclava.
Alfredo Coll explica muy bien en su blog la realidad de las deudas en EEUU, ya que conoce el tema de primera mano. Comenta que una persona con deudas o con incidencias en el pago de deudas se convierte directamente, para el sistema, en una persona que no es de confianza y eso le conlleva terribles dificultades para cosas tan básicas como alquilar una casa o abrirse una cuenta en el banco. Tener deudas impagadas en EEUU o tener dificultades para pagarlas te expulsa del sistema directamente.
¿Entendéis ahora la pasividad de la sociedad estadounidense? Necesitan endeudarse para estudiar o para tener una vivienda y, luego, estas deudas les pesan de por vida. Cualquier incidencia los expulsa del sistema, los margina de la sociedad.

La deuda se ha establecido como un mecanismo más de control social, parte de esa hegemonía cultural de la que hablábamos el otro día (porque no pagar una deuda te convierte en una persona irresponsable a ojos de la sociedad) y en un mecanismo de servilismo. Se nos ha ofrecido un mundo a plazos, a futuro, y cuando lo has comprado resulta que también has vendido tu futuro y has hipotecado tu destino. Nos hemos convertido en una sociedad de pagadores de facturas y letras.
En cualquier caso creo que es importante que no perdamos de vista una cosa para entender el fenómeno. ¿Qué es la deuda? Pues la deuda es, simplemente, una obligación que se contrae de devolver dinero a otra persona y entidad. Y ¿Qué es el dinero? Pues el dinero no es nada en sí, es un vehículo que facilita el intercambio de bienes y servicios y que tiene valor porque nosotros creemos que tiene valor, y porque tenemos la expectativa y casi certeza de que las personas de nuestro alrededor le dan el mismo valor que nosotros. Si hubiese gente que no creyese que el dinero tiene valor entraríamos en una crisis de confianza terrible que probablemente llevaría a la hiperinflación.
Si el dinero es un vehículo y su valor se basa en la confianza entonces la deuda es exactamente lo mismo. La deuda es un vehículo para que tú, deudor, trabajes para otros, acreedores. Es, en el fondo, una esclavitud autoimpuesta, es un mecanismo de control y servilismo donde se establecen roles de dominador y dominado. En el antiguo régimen el nombre dominaba al plebeyo, en la sociedad capitalista industrial el burgués dominaba al proletario y hoy, en la sociedad del capitalismo financiero, al acreedor domina al deudor.
Y no perdamos de vista la importancia de los tipos de interés en todo esto. El interés es realmente la fuerza que hace que el acreedor sea un esclavo, porque de no cumplir la deuda en el plazo previsto ésta se multiplica sola. Si pagas entonces el acreedor gana dinero, si no pagas tus compromisos de pago aumentan y cada día eres más esclavo. Y a un moroso los intereses de mora le multiplican la deuda sin fin.

Hemos concluido que la deuda es un mecanismo de poder, pero ahora nos tenemos que fijar en la terrible realidad: En un mundo hiperendeudado como el nuestro las deudas no se van a poder devolver, es así de sencillo. No es que no se vayan a poder devolver las deudas públicas es que no se van a poder devolver muchas de las deudas privadas, porque cada vez se debe más por los intereses pero cada vez se ingresa menos por la devaluación de salarios y de recaudación de impuestos.
El mundo va a un impago de cabeza, impago que no se va a poder evitar y que se va a tener que gestionar. Nuestra política consiste básicamente en pegarle una patada al problema y mandarlo lejos, esperando que vuelva lo más tarde posible. Estamos caminando en una escalera mecánica contra dirección, intentando mantenernos en el escalón aunque sabemos que llegará un momento en que nos cansaremos y caeremos abajo. Esto es lo que estamos haciendo.
¿Esto lo saben nuestros políticos? A veces tengo dudas, aunque en el mejor de los casos creo que nuestros políticos solo miran al día de mañana pensando aquello de “después de mi el diluvio”. Ya llegará el siguiente y se encontrará con el marrón, y si me muero antes pues mejor porque así ni me afecta.

Esto es lo que hace la política pero el mundo empresarial y del dinero también actúa, con la diferencia de que en ese mundo no están siendo pasivos y, aunque también tiran el problema hacia delante, están tomando posiciones. Las empresas endeudadas están consiguiendo por los más diversos mecanismos de chantaje y manipulación política que, poco a poco, las deudas en manos privadas estén drenándose hacia el sector público y las familias. Los mecanismos son múltiples pero vamos a poner dos ejemplos: A/ Los rescates bancarios, por los que las deudas privadas se convierten en públicas y B/ Las daciones en pago para empresas en España, algo que a los particulares no se les permite. Las empresas saldan el pago entregando un activo devaluado mientas que las familias, si entregan el activo, siguen teniendo deuda y pagando intereses de demora.
Y mucho cuidado porque cuando la deuda esté mayoritariamente en manos públicas o personales entonces esto reventará, y quienes han creado esto se saldrán de rositas. Entonces tendrán nuestra deuda y podrán gestionar nuestras quitas (porque harán quitas o renegociaciones) de la manera que quieran para mantener su control sobre nosotros.
Yo lo llevo diciendo hace mucho tiempo: Hay que empezar a actuar sobre la deuda ya. Hay varios mecanismos, uno es inflacionando la moneda y controlando los intereses para que las deudas se centrifuguen y sea el dinero, o sea el acreedor, quien pierda el valor de la deuda y el control social que ésta le da. Otra forma son quitas selectivas a los sectores sociales más débiles, impuestas desde el poder público. No sé la manera pero algo hay que hacer porque no se puede vivir con una deuda creciente que finalmente no se va a poder pagar.

Siento el desorden del texto pero quería decir tantas cosas…La deuda como mecanismo de control social y la ausencia de libertad y el servilismo que provoca. Nosotros creemos que estamos en una crisis muy profunda pero me temo que lo peor está por venir y el mayor control y poder de los acreedores sobre el mundo también.
No quiero ser tan pesimista así que acabaré con un mensaje positivo. Creo que todo lo que ha pasado y que está por venir nos ensañará el verdadero valor de la libertad y aprenderemos a vivir con menos pero más libres, lo he visto en otras sociedades y creo que pasará aquí también.

No hay que tener miedo a empobrecerse si ese empobrecimiento nos da más libertad. Nadie es rico si otros no son pobres porque la riqueza comienza cuando puedes hacer que otros hombres trabajen para ti. Cuando nos libremos, por fin, de las cadenas que nos atan, cuando salgamos del ciclo perverso en que nos hemos metido entonces será cuando los que controlan el mundo se pondrán a temblar. Controlan el mundo porque nos controlan a nosotros, cuando nos liberemos como personas y como sociedad entonces el imperio neoliberal basado en la deuda y en el servilismo del deudor ante el acreedor se hará pedazos él solo.

lunes, 14 de octubre de 2013

Regulación y ética

















Hace unas semanas estuve hablando con un arquitecto que tenía un pequeño estudio de arquitectura. Había heredado el estudio de su padre (venía pues de familia de arquitectos) pero actualmente lo regentaba él. Era un hombre joven, tendría más o menos unos 35 años.
Hablando sobre la arquitectura en España y cómo le había afectado la crisis él me comentó que no le iba mal, que hacía pocos proyectos pero de bastante calidad y bastante singulares, muy orientados a la eficiencia energética (“se pueden hacer casas que no necesiten ni calefacción ni aire acondicionado” me decía).
Y a partir de ahí la conversación fue muy interesante. Estuvimos hablando de la poca calidad de las casas que se habían hecho en España en los últimos 15 o 20 años, cómo la prioridad de los estudios arquitectónicos y de los promotores era fabricar el mayor número de casas con el menor número de metros cuadrados, haciendo casas con habitaciones minúsculas, patios de luces donde no entra la luz, cuartos de baños inmanejables, etc, etc.

Echando una mirada al pasado me estuvo comentando que él había visto los proyectos que hacía su padre hacía 30 o 40 años y que de hecho había vivido en casas proyectadas por su padre. Comentaba que todas ellas eran casas buenas, con las funcionalidades máximas para la época, casas pensadas para hacer fácil la vida a sus propietarios. Su padre, me decía, era quién marcaba al promotor sus condiciones y quien le decía cuantas casas de podían fabricar en una superficie determinada, y no cómo ahora que son los promotores quienes exigen el máximo número de viviendas sin importar la calidad.
El arquitecto se ha degradado a si mismo” me decía. Se habían convertido en servidores de los deseos de los promotores, no se atrevían a decir que no hacían determinado tipo de vivienda ni marcar unas condiciones mínimas. Excepto unos pocos arquitectos de alta fama, el resto se habían convertido en fabricantes de dinero y no de viviendas.
Y por esta razón él era un convencido de que debían haber regulaciones mucho más estrictas en la construcción, marcando claramente qué características debía tener una vivienda de forma mucho más atrevida que ahora, que sólo marca mínimos. Era partidario de regular fuertemente para que los promotores y arquitectos no pudiesen hacer viviendas basura.

Este chico, por lo que intuía, debía vivir bastante bien. Se le veía una persona con dinero, que no sentía las necesidades económicas en primera persona ni los servilismos a los que estas necesidades te llevan. Se notaba que nunca se vio en la necesidad de ceder ante los deseos de un promotor que quería dar un pelotazo y sólo aceptaba un sí por respuesta.
Muchos otros arquitectos habrán tenido que ceder, que construir edificios plagados de viviendas de 1 y 2 dormitorios, donde la puerta del cuarto de baño choca con la taza del váter, donde en las habitaciones a penas cabe una cama, con cocinas inmanejables, etc. La gente tiene que ganarse la vida y mucha gente no puede estar pensando en su imagen y su “fama”.
Pero más allá de este concepto idealista proveniente de sus pocas apreturas me pareció que lo que decía era muy lógico. En un mundo donde el beneficio económico está por encima de todo y donde los agentes del mercado no sienten limitaciones morales o éticas para ofrecer productos de calidad o para cumplir el espíritu de las leyes (que no las leyes), no hay más remedios que marcar regulaciones estrictas en todos aquellos campos donde se perciban abusos generados por un excesivo ánimo de lucro.

Esta idea, aplicada en este caso al mundo de la arquitectura y la construcción, se puede extender por todos los sectores económicos de la sociedad. ¿En cuantos campos la ética profesional de deja de lado en favor del beneficio económico? Yo diría que en casi todos.
En ventas, por ejemplo, pasa lo mismo. Las empresas quieren cobrarle lo máximo a los clientes aunque esto sea claramente un abuso. Las grandes compañías abusan de los clientes que no se quejan o que no tienen posibilidades de recurrir al mercado para aumentar sus beneficios. Es posible que si a un cliente le ganas 10 hayas hecho una buena operación, pero si puedes ganarle 20 le ganarás 20 y si puedes ganarle 200 lo harás aunque sea un atraco a mano armada. Esto es lo que se ordena desde las cúpulas y los grandes directivos de las grandes empresas de servicios.
Y si afecta a las ventas esta política afecta de forma transversal a casi todos los sectores económicos. ¿Cuántas empresas concesionarios abusan de la administración pública cuando ésta está débil o endeudada? Casi todas. ¿Cuántas empresas fabrican productos de muy baja calidad para reducir costes? Muchas. La política de ganar más a toda costa y superando cualquier barrera está generalizada.

La regulación es una herramienta para solucionar esto. Regulando y prohibiendo las malas prácticas es la manera más directa de evitar abusos de los fuertes sobre los débiles y de intentar que la avaricia no lo degrade todo. Sí, esto genera un gran intervencionismo del estado, pero el intervencionismo no es casual ni es caprichoso, es la respuesta a un problema identificado. El conflicto aquí es que estas excesivas regulaciones a veces afectan al empresario y al emprendedor honrado de la misma manera que al pirata.
Habría una solución mejor, que sería contar con agentes económicos éticos y con comportamientos morales en el desarrollo de las actividades económicas. Esta sería sin duda la mejor de las opciones pero el problema es que esto no se puede regular con una ley y mucho menos esperar que tenga efectos inmediatos. La moral no se legisla, no se obliga, está en los propios cimientos de los seres humanos y de la sociedad.
Pero que no se pueda regular no quiere decir que no se pueda hacer nada. Podemos y debemos entender que la ética es el pilar básico en el que debemos edificar una sociedad mejor. Podemos tener el sistema político y económico que queramos pero mientras los seres humanos sean capaces de aplastar al de enfrente para conseguir beneficios prescindibles entonces jamás generaremos una sociedad justa.

Yo creo que el principal error que ha cometido la izquierda (digo la izquierda porque es el terreno que me preocupa fundamentalmente pero podríamos también extenderlo a la derecha) es haber obviado la moral y la ética como base fundamental de cualquier cambio político. No se trataba de construir “el hombre nuevo” del que hablaban los comunistas pero lo que no es aceptable es caer en el relativismo moral y en el todo vale y el todo es respetable. No, más libertad y más igualdad necesitan también de más ética y más responsabilidad.
¿La ética se puede “imponer” desde la política? No se puede imponer pero sí se puede impulsar. La política puede inculcar valores, puede desarrollar su acción de gobierno siempre en base a un eje ético, puede y debe explicar machaconamente a la sociedad por qué las bases morales en la que se sostiene deben ser esas. El sistema educativo, la comunicación política y la moral que hay detrás de las leyes son instrumentos y vehículos para que, de forma largoplacista, los valores de la sociedad y las nuevas generaciones vayan cambiando.

Esto lo desarrollaré más en en el futuro. A ver si tengo pronto la inspiración necesaria para escribirlo.