La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 23 de enero de 2014

Hablemos de primarias (II)

















REQUISITOS MÍNIMOS Y SELECCIÓN DE LAS ÉLITES

Después de rebatir con ejemplos esos miedos a las primarias que tienen ciertos partidos “tradicionales” creo que procede hacernos las pregunta contraria, es decir, reflexionar sobre qué aportan unas primarias y qué diferencias de facto generan con un sistema de gestión de listas desde la cúpula del partido.
Quizá lo más evidente que generan es el efecto movilizador, tan importante en España en estos momentos. Con unas primarias, y cuanto más abiertas mejor, los ciudadanos pueden comprobar cómo los partidos no son entidades cerradas y endogámicas, estructuras creadas con oscuros objetivos como medrar socialmente o vivir del erario público, que tienen una conexión real con la ciudadanía. Los partidos que se someten a primarias pueden disipar las dudas de ser estructuras piramidales de favores y enchufes.
Eso, en un país como España, dominado por dos partidos que controlan directa o indirectamente casi todos los poderes del estado, es especialmente necesario. Con listas electorales cerradas, con una fusión de facto entre ejecutivo y legislativo, con cúpulas organizando y mandando sobre voto de los representantes, la apertura de los partidos al aire fresco de la sociedad civil es algo obligado.

Pero hay que ser especialmente exigente con los procedimientos de primarias porque hay muchas primarias que, en el fondo, no son más que maquillaje aperturista para que nada cambie realmente.
Hace unos días el PSOE estableció un mecanismo novedoso de primarias pero hasta entonces todas las que se habían hecho tuvieron unas limitaciones evidentes: La fundamental, el alto porcentaje de avales necesarios para presentarse, que otorgaba un control evidente al aparato sobre los candidatos “independientes”. El último ejemplo de esto lo vimos con Susana Díaz en Andalucía, que no tuvo rival porque sus potenciales rivales (que los había) no pudieron recoger los avales necesarios, avales que la candidata del aparato no tuvo problemas en conseguir.
En otros partidos, como UPyD o EQUO, no es necesario avales para presentarse, lo que los convierte en más democráticos y, sobre todo, impide en teoría el control del aparato sobre el candidato. En UPyD se exige haber estado afiliado durante dos años para ser candidato (y ser afiliado o simpatizante hace uno para ser votante), lo que representa un compromiso de vinculación que parece razonable. En EQUO estas limitaciones ni siquiera existen.
Obviamente lo que ha estado haciendo el PSOE hasta ahora son unas primarias bastante tramposas, hechas cara a la galería sin contenido real y en donde difícilmente se han dado sorpresas. Eso por no hablar de los congresos que han elegido a los secretarios generales, donde los delegados cambiaban de opinión y de chaqueta a escasos minutos de las votaciones.
En EQUO o UPyD las primarias sí son reales pero hay una diferencia: En UPyD se elige sólo al cabeza de lista, mientras en EQUO se elige a toda la lista. Si aceptamos, como concluimos en el escrito anterior, que realmente los candidatos “orgánicos” o del aparato parten con muchas ventajas en las elecciones primarias ¿realmente qué posibilidades tiene de ser elegido un candidato independiente con un mecanismo como el de UPyD? ¿Qué posibilidades reales de llegar a puestos de importancia tiene un candidato sin el favor del aparato del partido? ¿No mantiene mucho poder este aparato a pesar de las primarias?

Además de la cuestión democrática quiero traer al debate un segundo elemento.Yo creo que en España hay un problema evidente con la selección de las “élites” políticas. Podemos ver que en el PSOE o en el PP los candidatos que llegan a cargos de importancia (diputados, ministros, consejeros) suelen ser personas que llevan muchísimos años dentro del partido y que se han caracterizado por su “sumisión” a los designios del mismo. Los rebeldes, los que discrepan abiertamente o los que tienen ideas diferentes a las de la cúpula del partido quedan indefinidamente marginados, y eso os lo podrá decir cualquier militante de estos partidos ya que se da incluso a escala local.
Yo tengo la percepción, creo que compartida por la mayoría de la población, de que las élites políticas españolas han ido degradando con el paso de los años. Hoy ya no tenemos presidentes como Adolfo Suárez o Felipe González, no tenemos ministros de talla como tenían los gobiernos de la transición o de los 80. Aznar era (y es) un político bastante peor que los dos presidentes anteriores y Zapatero o Rajoy están en un nivel de mediocridad similar o incluso mayor. Ver el actual gobierno o los últimos de Zapatero es frustrante salvo por gloriosas excepciones. Yo me pregunto ¿realmente no hay gente mejor en España?
Estas élites políticas degradadas creo que son fruto, en parte, del sistema interno de los partidos tradicionales de selección a dedo y de elección de los más pelotas y complacientes con la línea del partido. Por eso son tan importantes las primarias, por eso las primarias son algo más que un mecanismo democratizador o movilizador: Debe ser también un mecanismo que regenere el nefasto mecanismo de selección de nuestras élites políticas.

Por tanto un mecanismo de primarias eficiente debe ser democrático, pero también debe ser adecuado para elegir a gente capaz, a gente capacitada y a gente con nuevas ideas. ¿Es mucha responsabilidad para el afiliado o el simpatizante? Puede ser, pero hay que entender que en este momento la gente debe coger el toro por los cuernos porque el sistema que tenemos hasta ahora ha dado claras muestras de ineficiencia a todos los niveles.
Y para ello creo que es importante que los mecanismos de primarias se extiendan más allá del cabeza de lista. Yo creo que es importante que un candidato que se presenta a unas primarias pueda obtener un puesto número dos o tres en una lista electoral. No habrá ganado, pero ese puesto le permite optar a ser diputado y, si lo consigue, podrá desde ahí trabajar para objetivos mayores, podrá darse a conocer cara a sus militantes, simpatizantes y cara a la opinión pública, y eso le permitirá en el futuro presentarse a otras primarias con más opciones.
Los candidatos no se “crean” en un instante, no aparece por la puerta un salvador que gana unas primarias y lleva a su partido a la victoria a lomos de un caballo alado. La política se construye a medio plazo, los candidatos deben “foguearse” en funciones menores al igual que un director general de una empresa debe haber trabajado en funciones menos importantes antes (en España esto muchas veces no pasa y así nos va). Por eso creo que es importante que las primarias sean más amplias.

Volviendo al caso de UPyD. Es evidente que, de forma práctica, quizá tenga poca transcendencia elegir al segundo de la lista de UPyD por Ávila pero en cambio sí que es importante elegir al número dos de la lista por Madrid. Recordemos que UPyD tiene ahora mismo cuatro diputados por Madrid y uno por Valencia en el congreso de los diputados.
Imaginemos que UPyD va a elegir ahora un cabeza de lista o un candidato a presidente del gobierno. ¿Quién creéis que tendría más posibilidades, Carlos Martínez Gorriarán o Antonio Robles (quien ganó las primarias en Barcelona)? Pues obviamente Gorriarán es más conocido, tiene mucha más presencia institucional y, en unas primarias, muchos afiliados lo priorizarán a él por los mismos mecanismos psicológicos que comentamos en la entrada anterior.
Esto, creo, puede suponer un problema para la selección de las élites que comentaba antes. Martínez Gorriarán, Irene Lozano o Álvaro Anchuelo son candidatos del aparato, elegidos por los consejos territoriales y el consejo de dirección, no por los afiliados. No prejuzgo si están bien o mal elegidos ni digo que se haga con los mismos criterios de peloteo que usan PP y PSOE, simplemente digo que mantiene un poder para el aparato muy importante, tanto para el presente como para la proyección futura de nuevos candidatos.
Claro, también podemos preguntarnos lo contrario ¿es lógico que la selección de todos los candidatos sea por primarias? ¿No deben tener los órganos del partido, gente que trabaja allí y está implicada en el partido a tiempo completo, la posibilidad de elegir candidatos por cuestiones de mérito o trabajo? ¿Qué pasa si todo se elige por primarias y hay candidatos excelentes pero con pésimas habilidades sociales que no salen elegidos nunca, no es también una mala selección de las élites? Porque la política no es sólo hablar, también es trabajar detrás de las bambalinas y generar proyectos políticos coherentes.
El debate es complicado. Es cierto que el aparato tiene un ascendente importante sobre los afiliados y que influye indirectamente pero quizá sí tiene sentido que haya algún órgano que pueda introducir candidatos por cuestiones de mérito que muchas veces no son percibidas por afiliados y simpatizantes.

Para acabar voy a hacer una crítica al sistema de EQUO. Personalmente no me gusta el sistema de dos listas, una de hombres y otra de mujeres, para luego unirlas en una segunda vuelta y hacer una lista cremallera. Es la forma que han encontrado para crear una candidatura estrictamente paritaria pero creo que es feo hacer primarias por sexos. Yo nunca he sido especial defensor de las cuotas sobre todo tan estrictas (tampoco soy contrario, ojo), aunque entiendo que éstas deben estar en muchos ámbitos. En mi opinión hubiese sido mejor una lista única y luego un mecanismo de corrección por cuota, y además no creo que sea necesario que la lista fuese en “cremallera” sino un mecanismo menos restrictivo.

Por ahora lo dejamos aquí y en la tercera y última parte hablaré sobre la necesidad de llenar de contenido político a las primarias, es decir, si se debe hacer que sean algo más que la elección de candidatos populares y votables y si se debe dejar que el candidato electo tenga control sobre ciertas áreas de la decisión política futura.

3 comentarios:

  1. Leyendo tu entrada, me acabo de dar cuenta que toda esta polémica sobre las primarias y teniendo como referencia a EEUU me hizo olvidar una clave fundamental -- la diferencia entre una primaria y el "caucus" que se da en algunos estados aquí y que es el modelo que yo defiendo a ultranza.

    El "caucus" es una reunión electoral, Pedro, cuesta muchísimo menos que unas cutres primarias que son mas bien un "show" de personajes y considero que es un método más responsable que las primarias.

    En los "caucuses", el partido estatal lo controla todo, dándole una gran autonomía en el proceso, mientras que las primarias son administradas y controladas por el estado en sí mismo.

    Cuesta mucho menos que unas primarias. Solo basta con que los partidos alquilen espacios en iglesias, casas o colegios. Los que trabajan en los "caucuses" son voluntarios. Las primarias exigen muchísimo más y mobilización increíble. ¡Y encima con miles de empleados a sueldo aunque sea de forma temporal! Pero, ¡carísimo!

    En resumen, el "caucus" tiende a favorecer votantes que son "activiistas" del partido, con mucho más tiempo y que se dedican más al debate.

    Pero, para que veas que no soy injusto, el punto "negro" de los "caucuses" es que según el estado, puede favorecer a canddiatos extremistas. Esto lo vimos en el muy famoso - y criticado -- "caucus de Iowa", donde ganó el candidato extremista de los republicanos, Santorum. En las primarias participa más gente y eso tiende a "moderar", pero cuidado - porque en un "caucus" a nivel nacional, aunque un extremista gane en Iowa, no significa que se llevará todos los estados y eso es lo que me interesa que no ocurra. El "caucus" nos permite ver quiénes son los extremistas pero tampoco facilita una victoria general ni mucho menos nacional.

    El "modelo" que me gusta es el de Iowa -- que fallen en los candidatos no significa que el modelo sea malo sino simplemente que Iowa tiene más extremistas o "ultras".

    Por si te interesa, este es el proceso de los "caucuses" de Iowa:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Iowa_caucuses

    MUY de acuerdo con esto: "pero quizá sí tiene sentido que haya algún órgano que pueda introducir candidatos por cuestiones de mérito que muchas veces no son percibidas por afiliados y simpatizantes."

    Esto no lo he entendido bien: "(tampoco soy contrario, ojo), aunque entiendo que éstas deben estar en muchos ámbitos. "

    "hubiese sido mejor una lista única y luego un mecanismo de corrección por cuota,"

    Precisamente en estas cuestiones es donde entra la importancia del partido, Pedro, contrapuesto a unas "primarias puras" donde las listas son totalmente libres y abiertas.

    Saludos

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    1. Hola Alfredo,

      Para mi, y quizá siendo un poco simplista e inexacto, un caucus sería más parecido a aquellos congresos que tienen los partidos para elegir a sus secretarios generales, donde hay delegados regionales que votan a los candidatos a secretario general. Se parece a las primarias en el sentido de que es para elegir al candidato a presidente, pero el sistema no es de "primarias" como el que estamos hablando aquí.

      Por otro lado, el asunto de que las primarias son "carísimas". Lo son las de EEUU, aquí estamos hablando de modelos para España y francamente no creo que los costes de las primarias de EQUO, UPyD o el PS francés hayan sido demasiado, de hecho hay quien dice que eso de pagar uno o dos euros por votar que hace el PS francés sirve para pagar todos los gastos del proceso.

      "Esto no lo he entendido bien: "(tampoco soy contrario, ojo), aunque entiendo que éstas deben estar en muchos ámbitos. "

      Quería decir que no me gustan las limitaciones de "cupos" tan estrictas como un 50%-50% de hombres y mujeres. Que en principio no me acaba de gustar la "discriminación positiva" como concepto, pero que comprendo que esté y que debe estar en muchos ámbitos donde los problemas de igualdad de acceso por género son evidentes.

      "Precisamente en estas cuestiones es donde entra la importancia del partido, Pedro, contrapuesto a unas "primarias puras" donde las listas son totalmente libres y abiertas"

      Bueno, de eso es de lo que estamos hablando, de dónde debe entrar el partido para "organizar" o gestionar la voluntad de los afiliados. Porque incluso el sistema de primarias más abierto (EQUO) pone limitaciones como esta o el aval de las asambleas locales para que los no afiliados puedan ser candidatos. El partido tiene su función siempre, el asunto es cómo compatibilizar eso con un mecanismo de primarias que exprese la voluntad popular de las bases.

      Saludos,

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  2. “Para mi, y quizá siendo un poco simplista e inexacto, un caucus sería más parecido a aquellos congresos que tienen los partidos para elegir a sus secretarios generales, donde hay delegados regionales que votan a los candidatos a secretario general. Se parece a las primarias en el sentido de que es para elegir al candidato a presidente, pero el sistema no es de "primarias" como el que estamos hablando aquí.”
    Exacto, pero me gustaria precisamente “ampliarlo” a todas las primarias o incluso, como te decia, NO tener primarias y tener todo decidido de esta manera, para todos los candidatos.
    “Por otro lado, el asunto de que las primarias son "carísimas". Lo son las de EEUU, aquí estamos hablando de modelos para España y francamente no creo que los costes de las primarias de EQUO, UPyD o el PS francés hayan sido demasiado, de hecho hay quien dice que eso de pagar uno o dos euros por votar que hace el PS francés sirve para pagar todos los gastos del proceso.”

    Como no compagines esto con una MUY DURA ley reguladora de la financiación politica, me temo que a eso conducirán tus primarias en el futuro. Y es que, inevitablemente cuando hay tantos candidatos y hay tanto que presenter, se necesita dinero y surgen “patrocinadores” interesados en promover a tal o cual personaje. Y aunque en Francia funcione, sabes bien que el panorama politico en España no está como para regular nada de lo que se deberia regular.

    “Bueno, de eso es de lo que estamos hablando, de dónde debe entrar el partido para "organizar" o gestionar la voluntad de los afiliados. Porque incluso el sistema de primarias más abierto (EQUO) pone limitaciones como esta o el aval de las asambleas locales para que los no afiliados puedan ser candidatos. El partido tiene su función siempre, el asunto es cómo compatibilizar eso con un mecanismo de primarias que exprese la voluntad popular de las bases.”
    Me parece fatal que no afiliados puedan ser candidatos, por cierto.

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