La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 24 de febrero de 2014

Las lecciones de "Operación Palace"













Operación Palace” fue el título del programa Salvados del pasado domingo, programa que se esperaba con expectación y que se había publicitado como extraordinariamente polémico, pues se había vendido que se iban a contar cosas sobre el 23-F que no se sabían y que iban a cambiar totalmente la percepción histórica sobre el suceso. La gente de La Sexta hizo una buena campaña de marketing y una frase ambigua publicitaba el programa: “¿Puede una mentira explicar una verdad?
Operación Palace” realmente era un mockumentary, término anglosajón que mezcla las palabras mock (parodia, imitación) con documentary (documental). Los mockumentaries tienen como objetivo escenificar un falso documental como si fuese cierto, no para engañar sino para hacer reflexionar sobre un tema en concreto (“contar una mentira para explicar una verdad” que decía la publicidad del programa) o bien para parodiar algo o complementar ciertas series de ficción.
El problema fue que ni en España estamos acostumbrados a este género fuera de las series de ficción ni se avisó que el programa era un mockumentary (aunque la publicidad dejaba abierta esa posibilidad) por lo que mucha gente se creyó que aquello era cierto. Y claro, la polémica ha sido enorme.

Yo comencé a ver el programa con cierto escepticismo pues no sabía muy bien de qué iría eso. Se comenzó hablando de una hipotética “Operación Palace” pero, a los cinco minutos de programa, ya se veía que las cosas no cuadraban y que casi con toda seguridad se trataba de una escenificación irreal. Las cosas eran demasiado inverosímiles ¿se habían juntado todas esas personalidades para contar “la verdad” a la vez en un programa como Salvados? Si el 23-F era un golpe preparado por los propios políticos ¿cómo iban a poner los diputados sus vidas en juego dejándose secuestrar por un demente como Tejero? Había demasiadas cosas que no tenían ningún sentido.
Yo soy una persona que conozco bastante bien la historia de España y por tanto desde el principio todo aquello me parecía incoherente y absurdo para ser real, pero aun no sabiendo mucho de historia con un poco de perspicacia se intuía que las cosas fallaban. Hasta el lenguaje no verbal de los entrevistados-colaboradores de la farsa (Felipe Alcaraz, Jorge Vestrynge, Federico Mayor Zaragoza, Iñaki Gabilondo, etc) no acababa de convencer, algunos porque estaban conteniéndose la risa, otros porque decían las cosas de una manera que no era coherentes con sus opiniones actuales.
Pero aunque parecía claro que aquello era una farsa por alguna razón intuí que mucha gente se lo estaría creyendo y así fue. Twitter y Facebook hervían de los más variados comentarios, casi todos dándole verosimilitud al mockumentary hasta casi el final del mismo: Gente confirmando sus teorías de la conspiración (“ya lo decía yo”), gente escandalizada por haber sido engañada tantos años, mientras los más desconfiados dudaban de lo que estaban viendo y se preguntaban si era cierto.
Al descubrirse el pastel al final de programa (o bien cuando le gente leyó a otros que eso no era cierto) muchos cambiaron su credulidad por crítica. “Este programa es una mierda”, decían los mismos que estaban desarrollando teorías conspirativas tres minutos antes, quizá escudándose en la crítica para no asumir su propia falta de perspicacia.
Lo curioso del caso es que no sólo la gente anónima se creía lo que allí se decía, lo increíble es que incluso políticos se llegaron a creer lo que estaban viendo. ¿Cómo puede un político creerse algo así? Gente conocida como Beatriz Talegón ha reconocido que se lo creyó todo de principio a fin. Y casi peor que el hecho de creérselo es la incontinencia para expresar cualquier idea en redes sociales antes de verificarla, que siendo personajes públicos y sabiéndose continuamente auditados deberían evitarla.

El programa de “operación palace” era un experimento en la televisión de España, algo novedoso que no se sabía cómo iba a funcionar. El fundamento era transmitir la idea de que se puede falsificar la información y que se puede crear una historia oficial en base a engaños, algo que el programa creo que no consiguió por algunos defectos de realización y por la alergia de este país a lo nuevo.
Pero el programa sí demostró una cosa que a mi modo de ver es terrible: La absoluta credulidad de la población española respecto a todo lo que sale en televisión. Daba igual que la historia fuese rara, tuviese inconsistencias y las cosas no cuadrasen, como salía en televisión y la escenificación era seria la mayoría de gente se lo creyó de forma absolutamente acrítica.
Cuidado que esto no es una tontería, es algo muy serio. Tenemos una cultura que nos dice que lo que sale en televisión es verdad, hemos desarrollado una percepción de que todo lo que esté sostenido en imágenes o creado por alguien conocido o “serio” tiene que ser cierto, tiene que ser una verdad absoluta. No nos cuestionamos las cosas, simplemente nos las creemos porque otorgamos la responsabilidad de la verificación a otros, a quienes nos transmiten la información.
Y esto es particularmente terrible porque quienes nos proveen de información no son objetivos ni neutrales respecto a la información. Los medios de comunicación tienen intereses políticos, los políticos tienen intereses electorales, y fuera de ciertos profesionales de contrastada solvencia (que tampoco son absolutamente independientes porque dependen de los medios) el resto de agentes que nos proveen de información no son neutrales ni desinteresados.
Así pues es absolutamente necesaria la crítica, es necesario es escepticismo y no dar nada por sentado. Y eso desgraciadamente no sucede, lamentablemente la inmensa mayoría de nuestra población no pone en duda lo que se le cuenta.

Creo que la reacción al mockumentary explica muchas de las cosas que pasan en este país. Mucha gente veía ese programa porque esperaba una explicación alternativa del 23-F, porque quería ver una realidad diferente. Como el programa les dio lo que querían ver, es decir, les dio una teoría alternativa y les confirmaba en su preexistente pensamiento de que lo explicado hasta la fecha no era cierto, se lo creyeron. Daba igual lo inconsistente de la escenificación, la gente se creyó lo que se quería creer.
Fijaos que esto no es tan distinto a lo que pasa en política. El actual gobierno, por ejemplo, cuenta disparates y mentiras parecidas a las del documental y las escenifica prefabricadas de igual manera. Y millones y millones de personas se las creen, se las creen porque quieren creérselas o porque no son capaces de segregar la información de la propaganda. Ver cómo la gente defiende lo que cuenta Rajoy o el ministro Montoro cuando es evidente que es, en el mejor de los casos, una mentira parcial, es verdaderamente desolador.
Recuerdo un capítulo de los Simpson en el que Homer Simpson decía a su hijo Bart: “Pagamos a los políticos para que piensen por nosotros”. Esa ridiculización de la realidad es bastante más parecida a la realidad de lo que queremos pensar. La gente delega su razón y su juicio a sus políticos o medios afines y gracias a eso la población vive permanentemente engañada bajo las más distintas propagandas: “tenemos una democracia modélica”, “la monarquía es muy barata”, “los pisos no bajan nunca de precio”, “no hay crisis, es sólo una desaceleración”, “no vamos a subir los impuestos”, “todo es mentira salvo alguna cosa”, “estamos saliendo de la crisis”…

La mejor frase sobre este programa la dijo por twitter la diputada de UPyD Irene Lozano “Yo haría cada semana una “Operación Palace” sin decir el día, para que todo el mundo fuera un poco más escéptico con los medios”. Lozano es periodista, por cierto, así que sabe de lo que habla. Diputada muy interesante a todo esto, recomiendo seguirla.

Aunque el programa no me gustó espero que por lo menos sirviese para aumentar el escepticismo hacia los medios de comunicación. A ver si de una puñetera vez aprendemos a no dar las cosas por sentadas, a fiarnos de nuestra intuición cuando algo no cuadra y a contrastar las cosas. Sé que una mayoría de gente no puede hacer eso por tiempo, cultura u otras razones, pero el porcentaje de quienes lo hacen es ínfimo y así va a ser difícil que este país no esté toda la vida engañado por chorizos y vividores de todas clases y pelajes. Necesitamos una "masa crítica" ciudadana para poder tener un futuro mejor.

11 comentarios:

  1. Yo flipé con los comentarios de Beatriz Talegón. A ver, me parece normal que de primeras algo muy soprendente o inesperado te pille de improviso y con la guardia baja, pero pasados unos minutos tienes que ser, como poco, algo crítico y pararte a pensar, más aún si eres político y corres como un poseso a twittearlo a los 4 vientos. Siempre pensé que esta chica tenía buena voluntad, pero pocos mimbres para la cesta que vende, y esto me lo ha confirmado.

    Por otro lado, me da la impresión que las opiniones más negativas y virulentas vienen sobre todo de gente que, con cierta prepotencia y exceso de autoestima, creen que jamás son engañados ni manipulados, y por ello, en cierto modo, son casi lo opuesto a lo que creen que son.

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  2. "aprendemos a no dar las cosas por sentadas"

    Exacto. Esta ha sido mi discusión del día (los detalles en sí del programa me interesan más bien poco), que ser crítico no es no creerse nada, sino no dar nada por hecho hasta haberse informado y parado a pensar un poco.

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  3. Yo no soy ninguna lumbrera, no tengo un cociente intelectual sobresaliente - para mi desgracia está al mismo nivel que el de Rossy de Palma, dicho sea con todos los respetos -, pero a mí no me duró el escepticismo ni treinta segundos. En el momento en que suelta la noticia de que se perpetró un golpe de estado falso para evitar uno verdadero recordé, por lo menos, dos "novelas" que tenían la misma línea argumental. Y, sinceramente, al principio solo pensé que se había escogido un mal tema para hacer una ópera bufa; pero, al pasar el rato, caí en la cuenta de la verdad: Jordi Évole se ha suicidado profesionalmente y ha dilapidado todo el crédito de "Salvados" en apenas media hora de emisión, lo que anticipa el cierre definitivo. No sé si algún día se atreverá a contarnos la verdad sobre este suicidio, pero seguro que tiene algo que ver con la compra de La Sexta por Antena3 y la campaña orquestada por la elite dirigente para salvar la monarquía hispánica. Al tiempo.

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  4. La verdad es que jugué con bastante ventaja a la hora de ver el falso documental, ya que me dispuse a verlo en diferido, on line, poco después de la medianoche. Pasados poco más de cinco minutos me sonó todo tan esperpético y a la vez horrible que fui directamente a ver la web de algunos diarios, imaginando grandes titulares con la noticia de la revelación sobre el 23-F, y fue entonces cuando leí en un pequeño titular de la web de Público que todo había sido una broma. Gracias a eso no tiré a la basura casi una hora de mi tiempo.

    Puedo entender que un canal de TV quiera gastar una broma a su audiencia. Al fin y al cabo "hay que tener sentido del humor", y además admito mi fascinación por todo lo relacionado con películas del género "found footage" (metraje encontrado), falsos documentales, leyendas urbanas e incluso algunos "creepypastas" bien logrados.

    Lo que no comparto son las explicaciones de Évole y otros implicados en plan "bueno, esto se ha hecho para hacer que la gente reflexione y sea más crítico con la información que recibe"... "esto sirve para denunciar la desinformación que aún tenemos sobre el 23-F". Pues mira, no. Esto ha sido una broma con la que seguramente se lo han pasado muy bien, como seguramente se lo pasaron genial cuando se la colaron al telediario de Antena 3 con el vídeo de la supuesta agresión a un miembro de la SGAE ( http://www.youtube.com/watch?v=zhFMGkEOaCs ).

    ¡Bravo! Se la han colado a muchísima gente, ha sido una broma exitosa. Pero ya está. Si después de pretender tenerme engañado durante una hora quieren hacerme creer que lo hacen por mi bien, para que sea más reflexivo y crítico con la información que recibo, y que poco menos que tengo que dar las gracias...no me lo voy a tomar bien.

    José Antonio.

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  5. Yo, al margen de ensayos o emulaciones de otros programas, lo que menos me gustó fue el tema de fondo. Lo seguí en Twitter y ahí se ve mi indignación, tras un principio algo humorístico.
    Lo primero que se me vino a la cabeza, era pensar en mañana. Si aquello era cierto que iba a pasar. El caos. Y ello fue lo que me produjo un malestar indescriptible. España no está en estos momentos para destapar, en este caso frivolizar, hechos históricos aún recientes de tanta gravedad.
    Al final lo consideré una insensatez, un afán de protagonismo y una absoluta falta de respeto a los espectadores.
    Evolé ha perdido un seguidor.

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  6. Hola,

    Os respondo a todos en el mismo comentario.

    Julio, estoy absolutamente de acuerdo contigo. Lo de Talegón, en fin, es que no es ni la primera ni la segunda vez ¿recuerdas lo que hablamos del debate de Espacio Público? Pues una más. La verdad no sé qué le pasa a esta chica.

    Enrique, a mi tu teoría me parece bastante conspiranoica. Yo creo que todo es más sencillo que eso. Évole y su equipo intentaron hacer algo novedoso en la TV en España, creando una grandísima expectación con una publicidad un tanto engañosa. Les ha salido perfecto por ahora, aunque está por ver qué efectos tiene esto sobre su audiencia fiel, que mucha no se lo ha tomado bien por distintas razones.
    Personalmente creo que el problema de este fake fue el debate posterior, que estaba escasamente conectado. Si el debate hubiese sido sobre el 23-F y la manipulación histórica e informativa solamente creo que hubiese salido un programa bastante decente, pero por alguna razón el debate era casi inconexo con el mockumentary y eso quedaba raro y le quitaba valor reflexivo al engaño precedente.
    Pensar que lo que ha hecho Évole tiene que ver con la influencia del grupo audiovisual sobre el programa creo que es ver más de lo que hay.

    Jose Antonio, a mi las explicaciones de Évole sí me han parecido lógicas, otra cosa es que el invento le saliese mejor o peor. Pensar que ha hecho un fake simplemente para reírse de su audiencia...¿qué sentido tiene? Yo no se lo veo. Otra cosa es que esté intentando contemporizar ahora, es decir, no le puede decir a sus espectadores "mirad, esto lo hemos hecho porque sabemos que sois unos crédulos que no sabéis segregar la información". Eso no se puede decir, claro, entonces lo intenta suavizar con aquello de la "reflexión" y tal.
    Quizá hay un concepto cultural en España sobre lo que espera el espectador de un medio o de un comunicador que choca con un programa como este. Creo que en la televisión anglosajona la gente está acostumbrada a cosas más raras y más transgresoras. Aquí creo que somos más conservadores en este sentido.

    Adan, yo no estoy de acuerdo con tus recelos. Hace 33 años del 23-F, un tercio de siglo, el problema militar ya no existe en España ¿por qué tenemos que evitar hablar de esto? ¿Por qué no se puede hablar con naturalidad del hecho, incluso bromear? Siendo un hecho que, además, salió mal y no tuvo consecuencias más allá del susto o el cambio de rumbo que dio al fin de la transición.
    Tu comentario me ha recordado a uno que le escuché a un votante del PP cuando salieron los papeles de Bárcenas: "Sólo espero que esto no sea cierto, por el bien del país". Este argumento era lamentable, no sólo porque realmente lo que le preocupaba a este señor no era el país sino el PP, sino fundamentalmente porque representa un espíritu de validación de la corrupción, el latrocinio y el engaño con el pretexto de "no perjudicar al país".
    Obviamente en tu comentario no hay partidismo, pero no puedo dejar de ver relación entre ambos comentarios. El miedo "al caos" es precisamente la más poderosa de las fuerzas conservadoras que mantienen todo lo que sobra de una sociedad. Creo que debemos evitar este tipo de argumentos, no en este caso que al final es un programa de nada sino en todos aquellos ámbitos en que el miedo pueda contener un cambio político o económico necesiario.

    Saludos,

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    1. Pues imagino que tiene el mismo sentido que la broma que ya le gastaron a Antena 3, o el que tuvieron otros falsos documentales como "Alternative 3" (pensado para ser emitido en el equivalente al Día de los Santos Inocentes en Reino Unido), el conocido en España como "Operación Luna", o la falsa noticia sobre el asesinato de Gorbachov en la TVE de Cataluña: http://www.vayatele.com/informativos/los-dos-informativos-falsos-de-tve-previos-a-la-operacion-palace-de-jordi-evole

      No sé, al menos es mi punto de vista :)
      Saludos.

      José Antonio

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  7. Algún día, Évole explicará esto, lo que pasa es que para entonces ni tú ni yo recordaremos esta conversación, que se habrá perdido, "como lágrimas en la lluvia" :v

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    1. Tenemos la suerte de que queda escrito. Otra cosa es que nos acordemos que está aquí, claro ;-)

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  8. 100% de acuerdo contigo en las respuestas, Pedro, más incluso que con el artículo. No acabo de entender ni de encontrar una explicación a por qué puede considerarse el programa una "broma" o un "chiste". Si lo que se quiere decir es que es mal periodismo, puedo estar de acuerdo o no, pero por lo menos entiendo el porqué. Tampoco entiendo por qué el asunto elegido es de mal gusto o peligroso, de hecho, creo que es el tema perfecto, quizás porque estamos bastante distanciados (en el tiempo) y a la vez conectados (por el desgaste y desprestigio de nuestra democracia).

    No digo todo esto tanto por las respuestas dadas aquí, sino porque representan bastante bien el conjunto de todas las que he escuchado y leído.

    Les dejo un artículo que creo que refleja bastante bien lo que pienso de todo el asunto (al 100% no estoy de acuerdo, sobre todo con el final): http://www.jotdown.es/2014/02/enric-gonzalez-el-reloj-de-hildy/

    ¡Ciao!

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  9. Han comparado esta payasada con “La guerra de los mundos”de Orson Welles,que provocó el pánico entre miles de personas, al radiar lo que no era más que una novela de ciencia ficción .No le encuentro sentido a esta farsa sobre el 23-F, y como algunos comentáis habían cosas que no cuadran. Tanta gente y tan diferente a todos los niveles se ponen de acuerdo para montar una obra de teatro para reforzar la monarquía. Y en todos estos años nadie se va de la lengua. Entonces recordé cuando regresaba con mi bici a casa en Valencia, me encontré con mucho movimiento de vehículos militares, como vivía al lado de unos acuartelamientos muy importantes no lo di importancia, cuando llegue a casa es cuando me entere del golpe. Un primo que en aquella época hacia la mili ”en carros “justamente los que salieron por Valencia, en una comida familiar nos estuvo contando como lo vivió el; se les retiro cualquier medio de comunicación o radios para que no supieran lo que estaba pasando, retiraron la protección de goma que llevaban las cadenas de los carros, que se suele hacer cuando se puede entrar en un combate real. Así que al poco de comenzar la farsa no me creía nada, lo que no le encontraba sentido era “porque hacían ese programa “si no era el día de los santos inocentes.

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