La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 3 de febrero de 2014

Mas y González














En el primer programa de Salvados del año hubo un interesante debate entre el president de la Generalitat catalana, Artur Mas, y el expresidente del gobierno español Felipe González. He dicho interesante porque a priori se suponía muy interesante y probablemente lo fue más allá de la realización, pero por alguna razón me quedé con sensación de vacío, de que no había cumplido ni siquiera el mínimo de mis expectativas.

Fue la gente de Salvados quien guionizó la entrevista e hizo el montaje, y creo que eso es importante para entender el resultado del programa. La productora El Terrat es catalana y Jordi Évole es un catalán charnego (catalán hijo de no catalanes) cuyo planteamiento personal sobre el asunto de la consulta intuyo que debe ser consulta Sí pero independencia No, algo bastante defendido por parte de la izquierda catalana.
Creo que es importante decirlo para entender bien el tono y el montaje de la entrevista, esos vídeos que se podían ver en medio del debate entre los dos políticos y algunas de las intervenciones del propio Évole para “provocar” jocosamente a los invitados. Concretamente uno de los videos era una entrevista a un periodista británico sobre la independencia de Escocia, que parece procedente en este debate, mientras otro era de unos inmigrados del resto de España que vivían en Barcelona y hablaban de los prejuicios que hay contra los catalanes fuera de Cataluña, que en mi opinión procedía menos.
El periodista británico fue bastante claro en dos puntos clave: La consulta de autodeterminación se puede hacer en Escocia porque el Reino Unido no tiene constitución y porque la naturaleza y estructura del Reino Unido es esencialmente distinta de los estados-nación continentales. También dijo una cosa muy interesante: Que al gobierno Cameron no le importaba convocar el referéndum porque sabía que iba a salir No a la independencia.
El otro vídeo quizá no estaba tan relacionado con la consulta. Ver a afincados en Barcelona diciendo que en Cataluña nadie te habla en catalán si no lo entiendes, como se suele decir en el resto de España, era un poco absurdo y además no es cierto. En Barcelona sí es cierto que la gente te habla en castellano si lo deseas pero si vas a la Cataluña interior (o a Girona) y eso no es así. Y no es porque sea Cataluña pues lo mismo pasa en Valencia, en cierta manera incluso pasa en Londres y posiblemente pase también en Francia. Hay muchas razones por las que pasa esto, muchas de ellas no son ideológicas (otras sí) y tampoco hay que rasgarse las vestiduras. Hacer un vídeo negando esto en este programa de debate me parece que no tenía demasiado sentido.
Por otro lado me sorprendió sobremanera como gente del resto de España que vivía en Cataluña asumía como normal las peticiones de insolidaridad fiscal y que Cataluña no tenía que aportar “tanto” al conjunto del país. Esto no es más que un reflejo territorial de ciertas teorías economicistas sobre impuestos o servicios que los ciudadanos compramos a conveniencia, pero aún así me parece increíble como esto ha penetrado en el imaginario colectivo de casi cualquiera que viva en Cataluña.

Sobre el debate hay bastante que hablar. El tono era buenrrolista, es decir, ambos debatientes sabían que no debían subir el tono ni perder la cordialidad constructiva. Aún así se vio más de una vez a González con el gesto torcido, como enfadado, y parecía que tenía que contenerse para no decir alguna palabra gruesa. No sé si quizá la realización cortó algún trozo poco amable.
Pero tengo que reconocer que cada vez me indigna más escuchar a Artur Mas. Me resulta, sin duda, el político más irresponsable que he visto jamás, y eso es algo terrible teniendo en cuenta el gobierno que tenemos y los políticos que han pasado por España en los últimos años. Mas actúa como si él no tuviese nada que ver en el estado de opinión de Cataluña, como si él fuese un mero intermediario de la voluntad de la sociedad catalana e incluso como si lamentase esa actitud. Habla como el mensajero y no como el presidente de Cataluña.
La idea que vende Mas viene a ser esta: Yo lo lamento mucho pero el estado de opinión pública de Cataluña es este pero tengo que actuar en consecuencia. A mí no me gusta, yo soy un tío moderado y sensato, pero es que esto es así y, además, esto es culpa de "España" por esta lista de agravios infinita que le voy a mostrar a continuación.
Esa actitud me resulta terriblemente cobarde. Se esconde detrás de un estado de opinión que en parte muy importante es producto de las políticas y dialéctica de CiU tanto durante la época del pujolismo como en los últimos tiempos, pero obvia esto para situarse como una víctima de la situación. Su tono es condescendiente, muy manipulador, en cierta manera me recuerda a un cura convencido de tener la verdad de su lado, que se permite argumentar en el ámbito de lo eterno mientras trata a los demás como pobres hombres cuyas voluntades no trascenderán y se perderán con el tiempo.
Como buen nacionalista es religioso: La “nación” catalana será independiente, tarde o temprano, se empeñe quien se empeñe en lo contrario. Al final ganarán ellos y por tanto le susurra al otro: “Ríndase. Esto es inevitable, el destino y la providencia está de nuestro lado”. Parece aguantar una penitencia de forma cínica, pues en el fondo disfruta con todo lo que está pasando.
Yo respeto a cualquiera que defienda de cara sus ideas, pero a gente escurridiza y cínica como Mas no la aguanto, lo siento.

A Felipe González le vi con altibajos. Estuvo bastante bien tratando temas legales, mostrando la imposibilidad de la consulta y de que ese camino vaya a algún sitio, demostró conocer el estado y el terreno internacional perfectamente. Quizá le faltó rebatirle a Mas su argumento del referéndum consultivo como forma de “esquivar” la constitución, diciendo que cualquier presidente podría ser denunciado por prevaricación si hiciese eso. Pero en este terreno no estuvo mal.
Aún así no vi al Felipe de hace 20 años. Quizá se contenía, pero quizá ha perdido capacidad dialéctica, no sé si por la edad o por la falta de práctica. Un Felipe González del año 95 se hubiese merendado a Artur Mas en prácticamente cualquier terreno, siempre que se hubiese sentido libre para ser manipulador y cínico como solía.
Respondió muy mal, por ejemplo, a la puya final de Évole sobre su trabajo como consejero en una eléctrica. Ahí había poca defensa pero Felipe González era del tipo de políticos que te daban la vuelta mil veces al argumentos hasta que lo hacía desaparecer por arte de magia, saliendo airoso. Esta vez lo no lo hizo, y no sólo ahí pues tampoco tuvo la “chispa” suficiente para rebatir rápidamente algunos de los ilusionismos que creaba Mas.
Aún así hay que reconocer que discutir con nacionalistas es muy difícil. Recuerdo un momento que Mas comenzó a comentar agravios mezclando lo histórico con lo político, lo económico, lo sentimental y lo cultural. Cada uno de los argumentos por separado podía ser fácilmente rebatido (aunque no sé si desde el buenrrollismo) pero todos juntos se convertían en una catarata que inundaba al adversario que, para rebatirlo todo, se hubiese tirado tres horas. Eso es lo malo de combatir el populismo, que el eslogan populista se dice en un segundo pero para rebatirlo lógicamente necesitas diez minutos.

Oyendo a Mas y a González parece que no hay alternativa ni solución al problema que se ha generado en Cataluña. Esta sensación cada cual la orienta a su conveniencia, es decir, hay quien dice que no hay solución sin consulta mientras que otros dicen que no hay solución mientras el gobierno catalán se empeñe en la consulta. La verdad es que el primer argumento tiene el fallo de que la consulta no es el fin de los problemas sino el principio, mientras que no hacer la consulta generaría una frustración que no se va a poder eliminar tan fácilmente.
Para mí, que soy partidario de una reforma federal de la constitución mediante un proceso reformista o si es necesario uno constituyente, escuchar a Mas me provoca frustración y desesperanza. Estoy convencido que no le valdría ninguna de las reformas posibles de una constitución federal que no incluyesen la autodeterminación nacional y fiscal, y obviamente no se va a dar la primera ni la gente de izquierda podemos permitir la segunda.
A Artur Mas hay que reconocerle un gran éxito: Ha conseguido que la gente cuelgue de sus casas banderas esteladas en vez de pancartas contra los recortes, y por eso debe ser la envidia de todos sus colegas presidentes. Esta es la fuerza de la religión política, del populismo nacionalista, y nunca debimos menospreciarlo. Lo que pasa hoy es producto sin duda de los mimos y despreocupación con los que se trató al nacionalismo desde la transición, pues ese dejarle hacer y no combatirlo ideológicamente al considerarlo un problema menor frente al nacionalismo español es lo que ha provocado que ahora tengamos todos estos problemas.

Francamente creo que no hay solución para Cataluña a corto plazo. Vamos a tener que gestionar como buenamente podamos la frustración y la desafección que producirá que no haya consulta y probablemente tendremos que lidiar con un gobierno de ERC en el futuro. Es tarde para desactivar todo eso, esto es una verdadera desgracia para España y sobre todo para Cataluña, pero van a ser las fuerzas internas catalanas quienes van a tener la responsabilidad fundamental del futuro próximo de Cataluña.
Asumir esto no quiere decir que no se deba intentar arreglar, que no se deba dialogar ni buscar soluciones. El problema es sencillamente que no se va a encontrar nada que satisfaga mínimamente al nacionalismo catalán y esto desgraciadamente hay que asumirlo. Desde el punto de vista de la política nacional me parece que nos tenemos que desentender mentalmente de este problema y avanzar paralelamente a él, yendo hacia una reforma constitucional y federal amplia que cambie los principios del sistema político de España.
A los nacionalistas hay que invitarles a participar, sin descanso si hace falta, incluso imitando su molesta condescendencia. Pero los nacionalistas no son importantes para este proceso porque sencillamente se han auto situado fuera de él. Este proceso se debe hacer por interés de España, por toda ella, donde todos los ciudadanos que quieran participar estarán en él y entre ellos obviamente lo catalanes. Con iniciativa y consiguiendo cambiar la parálisis actual por una verdadera primavera política será la única manera de solventar esto. Tenemos que forzar a que sean los catalanes quienes elijan si prefieren la parálisis del nacionalismo o los cambios de un proceso constituyente que mire al futuro y no al pasado.

Y para acabar quiero volver a repetir una idea que ya he dicho varias veces y que ayer apareció en el programa. Mas dijo que Cataluña, como cualquier “nación”, tiene la aspiración de tener un estado alguna vez (véase el predeterminismo del nacionalismo). González no dijo nada pero creo que ahí procedía decir que eso de que Cataluña es una “nación” (se entiende que única, sin ser nacionalmente España) es una opinión personalísima de Artur Mas y del nacionalismo catalán.
Las naciones o son políticas (estados, repúblicas) o no son nada tangible, son construcciones arbitrarias en base a parámetros elegidos interesadamente. Que Cataluña sea una nación “natural” o que España sea una nación “natural” con Cataluña dentro son opiniones, no realidades. Esto no podemos dejar de decirlo cuando tengamos un nacionalista delante, porque si no lo hacemos nos están comiendo el terreno y eso no podemos permitirlo. No volvamos a crear, por dejadez, lo que vimos reflejado ayer sobre esa mesa.


2 comentarios:

  1. Personalmente creo que hace tiempo que González pasa bastante, en el sentido de que sin responsabilidad política "donde coño me meto yo", por lo tanto que no por consiguiente estuvo correcto sin hacer daño, y eso para un tío como González debió ser una castaña, lo de Évole sobre las electricas bueno eso fue una puya innecesaria y gratuita, no porque este a favor de esas práctica obviamente si no porque pareció en ese momento demagógico e innecesario.....hace tiempo que reconociendo el trabajo Évole me chirrian algunas cosas "como el del compañero huelguista frances de origen español y en general el tratamiento del programa", es como decir mirar queridos españolitos así lo hacen en Francia.....oh lala, como si aquí no hubiera peña que lucha diariamente por derechos y libertades arrebatados, en el fondo el discurso sigue una linea derrotista y manipuladora.....pero es sólo una opinión

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  2. Yo tb creo que Cataluña es una nación.

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