La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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viernes, 4 de abril de 2014

Rápido análisis de la experiencia de las primarias














Ya podemos analizar cómo han ido los procesos de primarias de los distintos  partidos para elegir las candidaturas al parlamento europeo. La última elección, la de Podemos, ya tiene resultados y con esta se cierra el ciclo que comenzaron EQUO y UPyD, continuaron Compromís, el Partido X y VOX, y ahora cierra Podemos. Quizá, aunque sean con otro objetivo, podríamos incluir en el análisis las primarias del Partit socialista del País Valencià (PSPV).
Ya hablé de las primarias hace un par de meses en tres escritos en los que di mi opinión favorable a estos procesos y analicé lo que se podía esperar de ellos. Hablé de selección de las élites, de movilización, de combatir la desafección, pero también hablé de cómo las primarias iban a estar bastante “controladas” en el sentido de que muy probablemente ganarían los candidatos previsibles o del “aparato”, combatiendo así esos miedos a Caballos de Troya que habían expresado algunos.
Creo que es un buen momento para hacer un primer chequeo a las ideas expuestas.

Las primeras primarias en iniciarse (aunque no en acabarse) fueron las de EQUO, que dieron como vencedor a Florent Marcellesi. Estas primarias supusieron la única sorpresa (parcial) en estos procesos de primarias, porque la candidata favorita en un principio parecía Reyes Montiel quien, además, contó con el indisimulado apoyo de algunos notables del partido. Aun así Florent también partía con posibilidades y algunos vislumbraron bien que podía ganar. Creo que Florent trabajó muy bien en las redes sociales (mejor que Reyes) y eso fue crucial para su victoria.
La cara negativa de las primarias de EQUO fue su baja participación, 2.500 personas en toda España cuando la inscripción en las primarias era tan sencilla como rellenar tres datos en la página web. Hay muchos factores que explican esto pero al final la realidad es que no esta nada claro si para este viaje hacían falta alforjas. EQUO tiene unos 2.000 afiliados y, aunque amplió su base participativa, la realidad es que lo hizo en muy pequeña proporción.
Yo me apunté a las primarias de EQUO y voté a Marcellesi como expliqué en este texto, pero por lo que parece no hubo muchos más no-afiliados haciendo lo mismo.

Las primeras elecciones que tuvieron resultado fueron las de UPyD, en las que votaron 1.837 personas (menos que en EQUO). En honor a la verdad el sistema de primarias de UPyD no era tan “abierto” como el de los demás, pues podían votar los simpatizantes pero sólo si llevaban un año registrados (sistema que, por cierto, me gusta bastante para un partido grande). Aun así la participación me parece bajísima para lo que es UPyD.
El vencedor fue el actual eurodiputado del partido Francisco Sosa Wagner, que logró un respaldo de más del 60% de los votos contra otros semi-desconocidos candidatos. Era evidente desde un primer momento que sería Sosa Wagner quien ganase las primarias, tanto por ser el más conocido como por otra serie de cuestiones. Las primarias son procedimentales en UPyD pero tampoco han aportado nada en este caso, aunque habría que ver qué hubiese pasado si la actividad de Sosa Wagner no hubiese sido satisfactoria en el parlamento europeo.
En estas elecciones primarias no pude votar porque no estoy inscrito como simpatizante de UPyD, sino hubiese votado aunque no sé decir a quien porque no conozco al resto de candidatos.

Las primarias de Compromís, que va en coalición electoral con EQUO, fueron algo después que las del partido verde. Compromís hizo unas primarias con dos listas, una para los cabezas de lista y otra para el resto de la lista (los candidatos podían repetir). Para la cabeza de lista se presentaron cinco candidatos y ganó el candidato favorito, Jordi Sebastiá, con un 48% de los votos.
En estas primarias participaron unos 7.300 personas que estaban concentradas en el ámbito de la Comunidad Valenciana, número que supera a sus afiliados aunque no por mucho. La inscripción era abierta, más o menos como en EQUO. Yo también me inscribí a estas primarias y voté al candidato Enric Bataller, que quedó tercero por detrás del ganador y de Isabel Martí.

El Partido X también realizó primarias mediante un sistema algo confuso. Había dos listas, una a propuesta del partido (que ocuparían los puestos impares de la candidatura y, por tanto, el cabeza de lista) y otra de candidatos externos (que ocuparían las plazas pares). Por el sistema de votación me cuesta decir con qué porcentaje ganó el favorito, el informático Hervé Falciani, pero en cualquier caso se repite la tendencia de que el favorito a priori es quien gana las primarias.
La participación fue de 2.700 personas, también bastante baja. A estas primarias no me pude apuntar como votante porque no me enteré (la comunicación del Partido X es confusa y excesiva) y porque el sistema creado era enormemente complejo, lo que no me dio confianza ni ganas de participar. Si algo tiene que mejorar el Partido X son sus procedimientos, que deben simplificar urgentemente porque da la sensación de que con tanta complejidad al final acaban controlando el partido entre cuatro.

En VOX, único partido de derechas que ha hecho primarias, las cosas todavía están más claras. No eran primarias abiertas sino sólo para los afiliados y en ellas ganó el candidato favorito y actual eurodiputado tránsfuga Alejo Vidal-Quadras, con un soviético 85% de los votos. Ere evidente que Vidal-Quadras iba a ganar pero el porcentaje no deja de llamar la atención y vislumbra dos cosas: La “homogeneidad” de criterios de la derecha, y cómo unas primarias solo entre afiliados favorecen todavía más al candidato del aparato.  En estas elecciones no han llegado a votar ni 1.000 militantes.
Y finalmente "Podemos" que con tropecientos mil candidatos al final ganó quien tenía que ganar, el fundador del proyecto Pablo Iglesias con más de un 60% de los votos. En estas primarias también me apunté como votante, con un sistema de verificación telefónico que no me acababa de gustar mucho. Mi voto, a diferencia del de la mayoría de quienes se apuntaron, fue para el ex fiscal anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, hombre ya mayor pero con el que me identificaba más que con Iglesias por dos cuestiones: Una línea política más realista y su posición respecto al nacionalismo.
El “éxito” de las primarias de Podemos es que ha conseguido la participación más alta de todos los procesos de primarias online, 33.000 votos. A priori no parece nada impresionante pero si vemos los resultados de las otras formaciones, más antiguas todas que la de Iglesias, le daremos más valor a la cifra.

He dejado en el análisis el último puesto para el PSPV fundamentalmente porque sus primarias, entre dos candidatos, eran para elegir al candidato a la presidencia de la Generalitat no a al de las europeas, pero también podemos ver los datos porque son interesantes: Ganó el candidato favorito (Ximo Puig, 70%), eran también abiertas (podían votar los simpatizantes previo compromiso con los valores del partido) y en ellas votaron 40.000 personas en el ámbito de la Comunidad Valenciana, más que en "Podemos" en toda España.
Ver los datos de participación del PSPV relativiza bastante el “éxito” de "Podemos". El PSPV tiene 16.000 afiliados, así que el número de votantes de las primarias casi triplica al de afiliados. Claro, esto tiene “truco”, pues según me comentan los afiliados del PSPV hicieron un gran trabajo de proselitismo para apuntar votantes a las primarias con el objetivo de que estas fueran un éxito. No conozco los pormenores de esta labor de captación pero es obvio que ha tenido que ser potente porque sino no se explica tanta participación en un partido aún en decadencia.
Ha habido más procesos de primarias (Izquierda Abierta, PSC) pero no los he seguido así que no puedo hablar sobre ellos.

¿Cuáles son las conclusiones que podemos sacar de estas experiencias? La primera es que en casi todos los casos (con la excepción parcial de EQUO) han ganado los candidatos previamente favoritos o preferidos por el “aparato” del partido. El por qué pasa esto tiene muchas explicaciones y la verdad es que no las podemos saber a ciencia cierta y más en partidos tan pequeños, pero voy a dar mi punto de vista.
Creo que en el caso de Iglesias está claro que ha sido el ganador porque, en el fondo, “Podemos” es el proyecto de Pablo Iglesias y la mayoría de gente se ha apuntado por él. Aun así ha sacado un porcentaje de votos que incluso parece bajo para lo que se preveía (me imagino se ha potenciado que se votase a otros candidatos). Pero en el resto de casos yo diría que hay una fuerza motriz común: El afiliado o simpatizante parece no tener criterios claros ni preferencias claras sobre los candidatos y vota lo que indica la “tendencia” que se marca desde el partido y desde la información que éste transmite.
Es decir, en cierta manera el afiliado/simpatizante generalmente está en sintonía con su partido y no actúa de manera excesivamente crítica. Tengamos en cuenta también que se trata en casi todos los casos de partidos nuevos, con casi todos los candidatos desconocidos o personalidades que no han sufrido aún desgaste político, y por tanto no existe el concepto de “rechazo” al candidato. Aunque ciertamente sí lo podría haber habido en un caso: Ximo Puig en el PSPV, que lleva 30 años en política pero ha sacado aun así un 70% de los votos. Y ¿por qué? Pues porque es el secretario general. Volvemos, pues, a la fuerza del aparato.

Quizá es que la estructura de partidos en España tiende a eso. En España no pasa como en EEUU, donde miembros del partido republicano pueden sentirse más cerca de ciertos demócratas que de miembros de su partido y viceversa. En España los partidos son más monolíticos, más homogéneos, el partido parece ser un compendio de ideas correctas y verdades políticas que el  afiliado siente como el único grupo decente ante la perfidia de todos los demás. Los partidos nuevos y democráticos de base parecen querer corregir esto pero a lo mejor la cultura política de este país está todavía demasiado presente en nosotros y prueba de ello es que todos los candidatos de primarias de todos los partidos parecían decir lo mismo.
Esta cultura política creo que es la razón por la que no estoy afiliado a ningún partido. Me siento inherentemente inadaptable a un corpus dogmático inflexible, noto los partidos como máquinas que quieren cuadros sumisos y no gente que les diga que no tienen razón y que en eso el partido de al lado está más acertado. Y aunque la cúpula del partido sea abierta de mente, que las hay, los afiliados a veces se comportan como inquisidores, buscando desviados y traidores a los principios del partido por discrepar. Me resultan, en España, un entorno poco adecuado para hacer política.

La participación en estas elecciones primarias de forma general me ha parecido decepcionante. Quizá es que internet no es todavía la manera adecuada para hacer política (si "Podemos" tiene el récord europeo de primarias abiertas online es que la cosa aún está muy verde), quizá hemos sobrevalorado la fuerza de Twitter, de Facebook o de los blogs que no están enlazados a medios de comunicación importantes.
Decía el otro día el politólogo Pablo Simón que twitter era “un antro con pretensiones”. Hay datos que lo refutan (Compromís entró en les corts valencianes en 2011 gracias a su gran campaña online) pero hay otros como éstos que indican que lo de las redes sociales y democracia online está todavía poco desarrollado para la política. En ellas nos movemos una minoría de “frikis” de la política que, al final, no dejamos de ser un grupo selecto que no gana elecciones ni moviliza a masas.
Quizá la baja participación tiene también que ver con lo enormemente similares que son los candidatos. Si A y B dicen lo mismo en el 95% de las cosas ¿qué motivación hay para ir a votar? Simplemente elegir el candidato más votable para los demás, pero eso será así en partidos con posibilidades de sacar grandes resultados no en los partidos más pequeños. Este es uno de los problemas que planteaba en mi tercer texto sobre las primarias, en cómo otorgarle poder al candidato para que no sea un hombre de paja pero, a la vez, no crear un follón de políticos incompatibles en el mismo grupo parlamentario o partido.

Para concluir, ¿han resultado positivos estos experimentos de elecciones primarias? Pues yo quiero ser positivo y pensar qué sí. Creo que nos han servido para ver las limitaciones y defectos de los sistemas que hemos creado para así perfeccionarlos, creo que nos han permitido conocer a gente interesante que hasta ahora estaba en la sombra, creo que nos da una experiencia previa para poder gestionar mejor los futuros procesos. Por todo esto creo que han sido positivos.
Pero frente a eso tenemos una terrible realidad: El todavía principal partido del país no tiene candidato a las primarias ni parece que quiera tenerlo. Si por ellos fuese seguramente presentarían un señor desconocido con una bolsa negra en la cabeza, y ahí vemos el poco interés real (al nivel más alto) que tienen los candidatos en nuestra política. Esto también hay que entenderlo y creo que tiene que ver con la cultura política que he comentado antes. Esta debe ser una motivación para intentar cambiar nuestra política desde los cimientos.

En fin, prometo que el próximo texto que titule como “rápido” o “breve” realmente lo será. Siento haberme explayado de esta manera; incontinencia redactora, no puedo evitarlo.

6 comentarios:

  1. Para divertidas las primarias del PSC repletas de irregularidades (Supuesta compra de votos, boicot a la candidata alternativa...) Las de ICV también me gustaron: se presentaban 2 candidatos oficialistas que defendían lo mismo dando igual quien ganase; ganó el más joven. Las de C's tenían su que. Aceptaban outsiders pero tenían que pasar por un comité que evaluaba su afinidad ideológica para ser tenidos en cuenta.
    En mi opinión, en España, los aparatos de los partidos conciben las primarias como una manera de legitimar sus propios candidatos, que reciben un "baño de masas" y una manera de salir, aunque sea poco, en la prensa.

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    1. Pues mire Pocholo, estoy parcialmente de acuerdo con usted pero sólo parcialmente. Creo que sí hay partidos que hacen primarias por lo que usted dice, pero creo que hay otros que también lo hacen por cuestiones de "etiqueta" (UPyD) y otros por principios (EQUO).

      Saludos,

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  2. Para mejorar el artículo podrías incluir las primarias abiertas de la Confederación Pirata y las de Participa. También han hecho primarias internas ICV, Ciutadans y PUM+J y las están celebrando la CHA.

    Sobre motivos de que ganase Florent Marcellesi, al menos en lo relativo a votos de afiliad@s, desde dentro puedo decirte algunos más (pero mejor en privado).

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  3. "La participación en estas elecciones primarias de forma general me ha parecido decepcionante. Quizá es que internet no es todavía la manera adecuada para hacer política (si "Podemos" tiene el récord europeo de primarias abiertas online es que la cosa aún está muy verde), quizá hemos sobrevalorado la fuerza de Twitter, de Facebook o de los blogs que no están enlazados a medios de comunicación importantes."

    Quizá es que estos partidos no interesen a nadie. Si saliese a la calle y preguntase por los candidatos que han ganado, estoy seguro de que nadie los conocería (tal vez con la excepción del Coletas, que sale en TV).

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    1. Hmm, pues no creo que UPyD sea un partido "que no le interese a nadie", ni tampoco Compromís (aunque este resultado tampoco está mal para el ámbito que se ha hecho). Creo que el análisis debe ser más amplio.
      Pero respecto a lo de la calle tienes razón, no los conocería casi nadie.

      Saludos,

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  4. Una prueba más de que este país es un asco y que el PPSOE, podría gobernarnos durante eones solamente con no cagarla demasiado. Somos borregos.

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