La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 24 de abril de 2014

Ya está bien de autoengañarnos con el nacionalismo






















Leo este artículo de Jaume Asens en eldiario.es llamado “Una ruptura constituyente desde la periferia” y me quedo a cuadros una vez más viendo como la izquierda en este país se autoengaña y confunde una y otra vez sobre los objetivos, razones, principios y consecuencias de lo que se pretende desatar en Cataluña con la consulta y la aceptación de facto del derecho a la autodeterminación de ese territorio.
Llevo años repitiendo las mismas ideas, intentando desmontar mitos, discursos, queriendo proyectar hacia el futuro y previendo las consecuencias evidentes de las decisiones que hoy podemos tomar, pero es que no doy abasto. La capacidad de invención de agravios, justificaciones y excusas conductuales del nacionalismo es vertiginosa, y para cuando has articulado una respuesta analítica (siempre mucho más compleja que el dogma a rebatir) ya se ha creado y propagado uno o dos nuevos principios propagandísticos.
A uno francamente le dan ganas de tirar la toalla, ya que muchos de nosotros carecemos de la paciencia necesaria para encarar este debate sin fin. Los nacionalistas son religiosos y por tanto creen en predeterminaciones y en destinos inevitables y, consecuentemente, creen caminar en la senda de la verdad. Al final las cosas serán como ellos quieren, en 2 años, en 50 o en 300, es simplemente cuestión de esperar. Quizá un nacionalista español pueda luchar en este campo pero yo no puedo, tengo una vida que vivir y me niego a pasarla en estos debates infinitos.

El artículo que he enlazado me resulta un pupurri de ideas descontextualizadas, análisis históricos erróneos, datos buscados ex-profeso para justificar una opinión predeterminada, y una tolerancia absurda hacia los principios nacionalistas. Hay cosas que sí me parecen acertadas, como por ejemplo cuando se comenta la verdadera cara de la derecha nacionalista y cómo ésta, en el pasado, pasó de defender a secesión a apoyar al general Franco en pocos años. El autor dice que algo parecido podría pasar con CiU y que, al ver sus privilegios económicos amenazados, se desdecirán y pactarán un régimen fiscal beneficioso o algo parecido.
Pero lo demás me parece disparatado. Se habla una vez más del poso franquista de nuestra constitución y se compara con Portugal, donde según el autor un origen revolucionario de su actual sistema político crea un escenario radicalmente diferente al nuestro, con una policía más suave con los manifestantes por esta razón (¿?). Claro, será que los policías españoles pegan a los manifestantes por la impronta franquista de nuestra constitución y no porque reciban órdenes de la delegación del gobierno, ya... ¿Y por qué los Mossos d’esquadra pegan más y mejor que los policías nacionales, señor Asens? ¿Ha visto usted actuar a la policía francesa? O mejor, monte un escándalo en medio de Manhattan a ver cuantos segundos tarda la policía en apuntarle con una pistola y en esposarle mientras aplasta su cabeza contra el suelo. Y hablamos de la republicana Francia y de la bicentenaria democracia americana, no de repúblicas bananeras.
Luego el autor nos deleita también con una frase de Fraga Iribarne ¡¡de 1967!! Que parece demostrar la sempiterna intransigencia de “España” contra Cataluña. Y como “España” es la derecha, el franquismo, el statu quo y todo lo malo mezclado, pues entonces el autor concluye que hay que hacer de la necesidad virtud y que dejemos que en Cataluña se haga lo que los nacionalistas quieran y así, una vez hecho, nos apoderamos del proceso, lo convertimos en el catalizador de un proceso constituyente general y arreglamos España entera gracias a un cambio de giro argumental propio de un guión de Óscar de Hollywood….ya, claro...
Otra frase genial: “no pocos apoyan esa vía como la única realista para ensayar nuevos encajes federales y confederales, de abajo hacia arriba, de forma fraternal y en plano de igualdad con otros territorios” (!!!) De verdad, ¿no hay nadie en este país que entienda que el federalismo y el confederalismo son esencialmente lo contrario? ¿Nadie conoce la historia de EEUU entre federalistas y confederalistas? Y lo que es peor ¿es que nadie entiende que no estamos en el siglo XIX, que Pi y Margall ni siquiera pudo en 1873 aplicar estas ideas?
Cuando leo a mis correligionarios de la izquierda hacer este tipo de encajes increíbles me deprimo mucho. Es infantilismo, incomprensión de las épocas históricas, apoyo al adversario por tendencia reactiva, etc. Nos quejamos de los mitos de los nacionalistas pero es que la izquierda tiene también unos mitos imposibles de erradicar, que pueden no ser tan irracionales como los de los nacionalistas pero a veces son incluso más infantiles que aquellos.

Pero quiero centrarme en una cosa. El autor dice, más o menos, que el gobierno de la Generalitat está apoyando la consulta y una eventual independencia porque se ha subido a la ola social de base que llevaba pidiendo estas cosas desde hacía tiempo. La Generalitat y CiU realmente no querrían esto pero lo apoyan para no quedarse fuera de juego. Más o menos podríamos decir que la calle y los movimientos populares mandan y marcan la agenda, y que el govern tan solo acata.
De verdad, hay que ser cándido para creer eso y para no darse cuenta que como mínimo el Govern también se está aprovechando de este movimiento popular, aunque probablemente lo que sucede sea directamente lo contrario.  Mirad, el otro día estaba repasando el “Cuaderno de la Pobleta” de Don Manuel Azaña. El cuaderno de la Pobleta es el diario que escribió Azaña entre mayo y diciembre de 1937, cuando era al presidente de la república y estaba en una situación privilegiada observando la política republicana. Azaña no llevaba el gobierno, su cargo era casi representativo, y así analizaba desde fuera la realidad del momento.
Azaña cuenta sus numerosas reuniones con el presidente del gobierno, ministros, políticos, etc. Entre ellos había muchos políticos de ERC y el que más le visitaba era Carles Pi i Sunyer, exalcalde de Barcelona. Bien, Azaña se llevaba bastante bien con Pi i Sunyer y tenía conversaciones larguísimas con él, conversaciones bastante duras por cierto. En ellas Azaña, ya absolutamente decepcionado con el nacionalismo catalán por varias razones, no se contiene en echarle en cara a los políticos de ERC su “deslealtad”.

Cuando se produce el golpe de estado de 1936 en la zona republicana se produjo una revolución anárquica con distinta intensidad y proyecto en función de la zona. En Barcelona la CNT era muy potente y en Julio de 1936 la ciudad y casi toda Cataluña acabó en manos de la CNT, que inicia una revolución libertaria que se superpone con las instituciones republicanas.
En aquel momento, y ante el colapso del estado y la situación anárquica, la Generalitat de Cataluña comienza a extralimitarse en sus funciones. Ocupa edificios del gobierno central (con la excusa de que así los protegían de los anarquistas), invade competencias, crea una consejería de defensa, envía tropas a reconquistar las Islas Baleares, incluso llega a emitir una moneda. La guerra y la revolución sirvieron a la Generalitat para apropiarse de todos los ámbitos de poder en Cataluña sobre el papel, porque en realidad no tenía poder ni para ejercer sus propias competencias al estar éste de facto en manos de la CNT. Pero en vez de dedicarse a intentar gobernar sus competencias se dedicaron a coger nuevas que tampoco podían ejercer.
Cuando Azaña le criticaba esto a los políticos nacionalistas catalanes éstos siempre se excusaban en que era un momento revolucionario y no podían dejar un vacío de poder. Azaña les replicaba que una vez pasado el momento revolucionario debían haber devuelto las competencias al gobierno central pero, al no hacerlo, demostraron que su objetivo real no era realmente ese. Y, al llegar a este punto, los políticos nacionalistas catalanes comenzaban a quejarse de que eran perseguidos, incomprendidos, sacaban a pasear la famosa “desafección”, etc. etc.
Por favor, recomiendo encarecidamente que leer el cuaderno de la pobleta y observar detenidamente las discusiones entre los nacionalistas catalanes y Azaña. Cualquiera diría que son conversaciones de 2012 o 2013 y no de 1937. Los términos, las ideas de fondo, los conflictos, las quejas, etc. Son exactamente las mismas que usan los políticos de CiU hoy en día. Descontextualizadas no seriamos capaces de diferenciar la época de la frase. Es por cosas como estas por lo que hablo de la predeterminación atemporal del nacionalismo.

La verdad es que Azaña tenía gran parte de razón en ese debate. Los nacionalistas catalanes de esa época intentaron utilizar cualquier conflicto (bien la proclamación de la república, bien la animadversión de la población a la CEDA, bien la revolución de la CNT) para quedarse competencias o para forzar un cambio estructural tendente a la independencia de Cataluña. Quizá en el momento revolucionario de 1936 tenía algún sentido algunas cosas pero de forma general todo correspondía a un objetivo nada disimulado de ir más allá del régimen autonómico.
¿Fue arrastrada la Generalitat republicana por la revolución de la CNT? Sí y No, fue arrastrada en algunas cosas pero en otras la Generalitat utilizó el caos para perseverar en sus objetivos y hacer lo que en una situación normal no hubiese podido. La revolución libertaria pasaría, pero las posiciones conseguidas persistirían, esa era su visión.
Esto es exactamente lo mismo que está pasando hoy en Cataluña. El gobierno de CiU se permeabiliza a las demandas populares por multitud de razones (para no quedarse fuera de la centralidad política, para ocultar sus recortes, para que no se hable de la corrupción propia) pero al final el planteamiento es que todo ese movimiento democratista y populista puede ser aprovechado en su interés, como método de forzar un nuevo estatus, como mecanismo para conseguir privilegios.
Cuando oigo a la gente de Cataluña decir que el movimiento popular por la independencia es el que marca el paso a CiU me parece enternecedor. El nacionalismo catalán tiene unos métodos, unas formas de encarar los problemas y una dialéctica determinada que no ha cambiado en toda su existencia por lo que parece. Siempre se presenta como víctima, siempre hacen las cosas por presión o culpa de otros, ellos siempre son moderados y prudentes y hacen las cosas casi sin querer.
Pero, al final, acaban poco a poco arrimando el ascua a su sardina. Como le decía Azaña a Negrín: “¿Lo ve? Ya están con componendas. No se lo permita, son como la hiedra, si les deja acabarán por rodearle y usted ya no se podrá mover”. Así actúa CiU y así actuaba la ERC de la república, siempre mareando, siempre pareciendo estar y no estar al mismo tiempo pero siempre consiguiendo por cansancio lo que se proponen. El comportamiento es moralmente censurable, pero políticamente hay que reconocer que son habilidosísimos.

Ya está bien de autoengañarnos. No hay ni maravillosos principios democráticos, ni posiciones de moderación ni defensa de voluntad popular alguna. CiU y ERC tienen su destino prefijado, tienen su predeterminación histórica y no la van a cambiar por nada. Parecerá que quieren dialogar, pactar, pastelear con todo el mundo, no perjudicar a nadie, dejarse regir por la voluntad popular…patrañas, es pura estrategia y etiqueta.

La izquierda no puede confraternizar con esto, no puede dejarse engañar por los cantos de sirena. Hagamos caso a la historia y no dejemos, como decía Azaña, que nos trepe a hiedra y nos rodeé. La igualdad de renta y la necesidad de hacer viables sociedades multiculturales está en juego, y me parecen cosas lo suficientemente importantes como para no dejarnos liar por discursos mentirosos y falsarios. 

3 comentarios:

  1. Todos contra los catalanes, cuando realmente el peligro viene del Norte. Aquí hay alguna que otra comunidad “la Vasca y Navarra” que prácticamente son países independientes con todos sus privilegios pero sin ninguna obligación.Los catalanes quieren lo mismo que tiene ellos y lo mismo que teníamos que tener los valencianos.

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  2. Enumerar las razones contra el separatismo y el supuesto "derecho a decidier" siempre está bien para demostrar que el argumentario unionista tiene bases sólidas y racionales, pero no da para mucho más. No da para convencer a los separatistas ni a esa izquierda que les apoya porque entienden a esos "infelices pueblos oprimidos que anhelan vivir en un estado libre de tardofranquismo y donde los símbolos nacionales son los toros, el fútbol y Manolo Escobar".

    No, no da para eso... pero es que tampoco hace falta. Al final, argumentos y razones al margen, todo se reduce a dos cuestiones: intereses y poder para defender dichos intereses. Puede sonar cínico pero opino que es así. No importa todos los artículos que se hagan rebatiendo el "argumentario" separatista o filoseparatista, al final siempre habrá una parte de los habitantes de las regiones más ricas que van a pensar que en un estado independiente vivirán mejor al no tener que repartir su riqueza con otros territorios menos agraciados en lo económico, y que al tener una lengua propia y tal se ven con el derecho a considerarse una nación (aunque si no hay lengua propia tampoco pasa nada, que se lo pregunten a los "nacionalistas andaluces" -sic-...).

    Con respecto a la izquierda filo separatista que aspira a convertir España en una especie de confederación de estados o un estado federal de libre adhesión, no sé muy bien cuál puede ser su interés. Tal vez el hecho de que los separatistas más intransigentes de País Vasco o Cataluña suelen ser igualmente socialistas o cuanto menos izquierdistas que aspiran a poder crear un nuevo estado desgajado de España en el que poder implementar con más facilidad un nuevo modelo político, social y económico.

    Y por supuesto, es evidente que no solo hay argumentos sólidos contra las falacias y tergiversaciones del separatismo. Hay también un "interés" claro en que España como estado no se rompa ni se quiebre su solidaridad interna, y mucho menos si el territorio a perder es nada menos que Cataluña, la región con mayor PIB tras Madrid. Puede que no sea tu caso en concreto, y que te opongas con igual ahínco al separatismo tanto en Cataluña como en Extremadura con los poderosos argumentos que siempre usas. Pero permíteme dudar (y ahora no hablo de tí) que esa oposición al separatismo que se da con tanta fuerza cuando la región que quiere independizarse es estratégica, económicamente hablando, fuese igual de fuerte si el peligro secesionista llegase de una región deprimida y menos relevante para los intereses del conjunto del estado.

    Y bien, analizados aunque sea MUY por encima los intereses de ambas partes, vamos a lo esencial, el poder para defender dichos intereses. Y aquí es donde vemos que frente a una izquierda pro "derecho a decidir" que en las elecciones no se come una rosca ni en la peor crisis del capitalismo de las últimas décadas, y a un movimiento secesionista catalán experto en cadenas humanas, manifas, bailes reivindicativos, pitidos al himno y demás chorradicas varias, tenemos a un estado que al final es el que tiene el poder real y efectivo sobre todo lo que sucede en su territorio, que si hiciera falta podría anular la autonomía catalana, y que pertenece a organizaciones como la UE o la OTAN que condenan con firmeza "el derecho a decidir" unilateral de los crimeos y de los que quieren ejercerlo en otras zonas del este de Ucrania, por lo que dudo mucho que lo respalden en uno de sus estados miembros.

    ¿Cuál es mi conclusión, después de esta retahíla de obviedades? Pues básicamente que creo que puedes tomarte el asunto con bastante más calma de la que parece que tienes al tratar este tema. Está muy bien que contraargumentes a tus correligionarios izquierdistas que no piensan igual respecto a este tema, pero... por resumir... el caso es que tampoco importa demasiado lo que digan xD.

    Saludos.

    José Antonio O.


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    1. Hola Jose Antonio,

      Tienes razón en que a un "religioso político" no se le puede convencer, pero yo creo que sí que es importante trabajar contra la hegemonía cultural dominante en este tipo de situaciones. No olvidemos que el independentismo en Cataluña se ha duplicado o triplicado en cuestión de pocos años y eso obviamente no es posible. Esto se debe a esa hegemonía, al mito y a otras muchas circunstancias, no a un convencimiento "real". Por eso no creo que sea absurdo entrar en este debate, sabiendo por supuesto que a un nacionalista dificilmente le vas a convencer.

      Has planteado un escenario interesante ¿Nos opondriamos igual a la secesión de Extremadura que de Cataluña? Pues si soy sincero creo que no. Yo sería anti-independentista igualmente pero creo que el peligro de la secesión de Cataluña es mucho más peligrosa para los valores que yo defiendo que la de Extremadura.
      Porque al final el independentismo es poderoso en Cataluña porque ésta comunidad tiene un PIB mayor de la media Española. La secesión, pues, ya no es una cuestión meramente nacionalista, es también quebrar principios como la redistribución de la riqueza y la aceptación de que la sociedad puede imponer parcialmente esta redistribución. Si una región rica se independiza por ser rica creará un efecto dominó que pretenderá quebrar la distribución de la riqueza de las más diversas maneras.
      A mi el "España nos roba" no me parece muy distinto a lo que dice un economista libertariano y austriaco como Juan Ramón Rallo de que "el Estado nos confisca nuestro dinero". Es esencialmente lo mismo, los principios que hay detrás son los mismos, y aceptar cualquiera de estas variantes es peligrosísimo si tenemos una ética social que cree en la igualdad y en la protección del desfavorecido.

      Saludos!

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