La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 23 de junio de 2014

Una disparatada reforma fiscal
















Dentro del manual de política-propaganda del PP estaba el bajar en algún momento de esta legislatura el IRPF, impuesto fundamental del sistema tributario y mejor identificado por el ciudadano. Después de su subida en los primeros días de legislatura el gobierno quería bajarlo para venderle a la población que le ha bajado los impuestos y, por tanto, que habrá cumplido el programa electoral, aunque esto sea una estafa que no se sostiene tras dos operaciones matemáticas.
Pero después del resultado de las elecciones del 25-M y de la debacle del PP se intuía que la bajada de impuestos se iba a acelerar y probablemente a profundizar. La aparición de Podemos y la amenaza potencial que representa ha alterado tanto al PP (y no sólo al PP) que van a hacer lo que sea para intentar mantener el apoyo popular que aún tienen.

Para empezar quiero hacer alguna reflexión en el plano teórico. En mi opinión las rentas del trabajo en España están excesívamente gravadas y no porque crea que los porcentajes son muy altos sino porque creo que no son igualitarios respecto a otros impuestos y porque creo que no están compensados con unos servicios públicos adecuados. Quienes ganan mucho dinero en España, los que llamaríamos “ricos”, no pagan IRPF sino que suelen pagar mediante sociedades creadas para tal fin (la “empresa interpuesta”) o acumulan los beneficios en empresas familiares o de las que son administradores únicos. El sistema fiscal en España, y en casi todos los países de occidente, tiene multitud de trampas para que los que tienen mucho puedan pagar porcentajes bajísimos de impuestos.
Adicionalmente el IRPF también es poco igualitario respecto a las rentas del capital. Después de la subida del 2012 el pago máximo por rentas del capital era un 27%, mientras que cualquier ingreso del trabajo que superase los 18.000 primeros euros ya cotizaba al 30%. Claro, al final una persona que ganaba un salario de 50.000 ó 60.000 euros anuales acababa pagando más porcentaje de impuestos que una persona que obtenía unas rentas bancarias de 300.000 euros anuales, cuando el segundo realmente no está haciendo nada. Esto, obviamente, es claramente injusto y está desincentivando el trabajo.
Y luego tenemos multitud de situaciones de empresas interpuestas, empresas de grupos empresariales que cotizan en otros países con menor fiscalidad, empresas que están directamente en paraísos fiscales, etc. En definitiva, que creo que el sistema está demasiado basado en las rentas del trabajo, en las cotizaciones sociales y en los impuestos sobre el consumo, y que este modelo debe ser absolutamente cambiado para reducir estas tres bases (o progresivizarlas) mientras hay que buscar impuestos e ingresos de quienes realmente tienen mucho o, si no se puede, mediante una estrategia fiscal imaginativa que se centre directamente los focos de generación de riqueza o mediante políticas de diversificación de la generación primaria de la renta.

Pero lo que ha hecho este gobierno que tenemos no tiene nada que ver con esto. No ha cambiado la ponderación entre impuestos, no ha reorientado las cargas fiscales para liberar al trabjo y no ha progresivizado nada (de hecho ha hecho lo contrario). Lo que ha hecho no se debería llamar siquiera reforma, es simplemente un cambio propagandístico que tiene muy mala pinta y que predispone a unos cambios futuros que pueden ser muy duros.
Si hay algo que se podría defender es la eliminación de deducciones fiscales (menos dos) para el impuesto de sociedades. La cantidad de deducciones que hay en el sistema español es enorme y al final desnaturaliza los tipos teóricos y, además, aumenta el fraude. Con un tipo teórico del 30% ha sido muy normal que las grandes empresas acabasen pagando tipos reales por debajo del 10%. Claro, esto supone tanto una desigualdad brutal de las aportaciones empresariales respecto a las de las personas físicas como de las grandes empresas respecto a las pequeñas, pues estas últimas no tienen capacidad para aplicarse tantas deducciones y acaban pagando tipos reales mucho más altos cuando en teoría deberían pagar menos.
La cuestión es que el gobierno, además de quitar deducciones, ha bajado el tipo teórico de las grandes empresas del 30% al 25%, igualándolo al de las Pymes. En teoría de poco vale un tipo alto si luego lo minorizas a su tercera o cuarta parte pero bajar el tipo teórico no me gusta. Bajar el IS baja ingresos, limita la posibilidad de hacer política económica y acaba con la pequeña ventaja fiscal que tenían las Pymes respecto a las grandes empresas.
Al final no sabemos como quedará esto, es decir, si la eliminación de deducciones aumentará los ingresos a pesar de la bajada del tipo teórico o no. Montoro dice que sí, que con este cambio aumentará la recaudación, pero ya sabemos que en estas cosas el diablo está en los detalles. Además, ¿alguien se fía de Montoro a estas alturas de la legislatura?

Pero la pieza clave de esta reforma es el descenso de las cotizaciones del IRPF. El gobierno ha reducido los 7 tramos a 5 y lo ha hecho de tal manera que dificulta el análisis porque los tramos se sitúan entre cantidades económicas distintas. La excusa que han dado es que así simplifican el sistema pero esto es una soberana tontería porque quien tiene que calcular estas retenciones lo puede hacer con una simple hoja excel hayan 5 tramos o 500. La simplificación tiene sentido en otros impuestos pero aquí no.
Echando un vistazo a las tablas y haciendo cálculos sobre situaciones diversas nos encontramos con una terrible realidad. El gobierno ha dicho que con la reforma todos los contribuyentes van a pagar menos IRPF y parece que es verdad, el problema es, parafraseando a Orwell, que unos van a pagar un “menos” mayor que otros. Y, como habréis podido adivinar sabiendo quien nos gobierna, quien realmente se va a ver más beneficiado son las rentas más altas y de hecho cuanto más cobres más beneficioso te va a ser el cambio.
Para una renta baja (sueldos que no llegan al mileurismo) el efecto es prácticamente irrelevante porque para estos contribuyentes lo que importa son los mínimos exentos y muy pocos de los que ganan menos de 12.000 euros anuales está pagando actualmente IRPF y los que pagan algo es en cantidad ínfima. Para los más de 7 millones de trabajadores que ganan estas cantidades el beneficio de la mejora puede ir desde nada hasta unos poquitos euros al mes por mucho que el gobierno diga que ha bajado casi 6 puntos el primer tramo. Pues no, el primer tramo es “fantasma”, porque todos los que están ahí que tenían cargas familiares ya estaban exentos de pagar IRPF.
Para las rentas medias la reforma no les aporta casi nada. Al cambiar los tramos visualmente parece que hay ahorro pero realmente hay muy poco. Los tramos se “desplazan” unos 2.000-3.000 hacia arriba por lo que digamos que sí que hay un ahorro en esa horquilla pero enseguida se alcanza otro tramo sustancialmente igual al anterior. Simplificando un poco podríamos decir que la rebaja para una renta media pueden ser unos 15 euros al mes de media, aunque habrá situaciones en que se queden igual e incluso en que paguen algo más.
Pero para las rentas altas.. ¡Bingo! Pues en cuanto comienzas a cobrar más de 120.000 euros anuales es cuando empiezas a notar las bondades de la reforma. Alguien que gane 300.000 euros anuales se ahorrará casi 10.000 euros al año y alguien que gane, por ejemplo, 500.000 euros anuales se ahorrará unos 26.000 euros al año. Ojo, mirad la progresividad del ahorro conforme suben los sueldos que, al final, es reflejo de la regresividad de la reforma.

Si no era suficiente el ahorro para las rentas más altas por IRPF ahora vamos a ver el ahorro en las rentas del capital. Las rentas del capital son aquellas que sobras por intereses bancarios o, por ejemplo, por los beneficios en la compra-venta de acciones. Yo tengo de estas rentas porque tengo una pequeño interés por mis ahorros, pero hay gente que vive de la bolsa o de rentas y es la que realmente se ve afectada por esto.
Hasta ahora hasta 6.000 euros de beneficio se pagaba el 21% (que es lo que vemos retenido casi todos sobre nuestros intereses bancarios), entre 6.000 y 24.000€ de beneficio se pagaba el 25% y a partir de ahí el 27%. Esta subida se produjo también en el 2012 y, aunque yo creo que las rentas del capital deben estar sometidas a la misma tributación que las rentas del trabajo, en aquel momento fue lo único que acepté como un cambio positivo.
Bien, pues ahora el gobierno ha bajado esto al 19% (para menos de 6.000 euros), a 21% (entre 6.000 y 50.000€) y a 23% (para más de 50.000€). ¿Qué significa esto? Pues que tu y yo, que recibimos esas rentas en la cartilla bancaria, vamos a tener unos céntimos más al mes pero en cambio la persona que gana 100.000€ al año de rentas del capital va a tener una rebaja fiscal de unos ¡4.000 euros al año!
Y cuidado porque hay algo todavía peor. Hasta ahora quienes hacían compra-venta de acciones en menos de 12 meses estaban obligados a pagar estos beneficios como rentas del trabajo, algo que se hizo para minimizar la especulación bancaria. Pues bien, ahora los especuladores podrán cotizar cualquier beneficio de compra-venta, aunque sea meramente especulativo y hecho en un día, como renta del capital.

Todos estos datos ya nos habrán hecho concluir que esta reforma se ha hecho solo y exclusivamente para beneficiar a los “ricos” o, como mínimo, para revertir todo lo hecho en 2012. De hecho una de las absurdeces de esta reforma es que deshace todo lo hecho hace dos años, demostrando que este gobierno es un veleta y actúa por impulsos y por presiones, sin proyecto político claro.
¡Es que el déficit era muy alto en 2011!” dirán. Perdón, el déficit era muy alto (en parte porque lo hincharon un poco para liberar el del año siguiente) pero es que el déficit actual sigue siendo alto. Ni en 2012 ni en 2013 hemos cumplido no ya los objetivos de déficit de ese momento, sino que no hemos cumplido ni los objetivos de déficit suavizados. En 2013 el déficit del estado que ofreció el gobierno fue un 6,62% del PIB (aunque otros datos, que cuentan ayudas bancarias, hablan del 7,10%). Para 2014 el objetivo de déficit es de 5,8% que, si la economía mejora y la recaudación también, parece que se podría conseguir. Pero esta reforma empieza a aplicar en 2015 y en 2015 el déficit que nos exigen es del 4,2%.
Para 2015 necesitamos, pues, equilibrar las cuentas en casi 25.000 millones de euros algo que sólo se puede hacer recaudando más o recortando gastos. Con esta reforma fiscal el estado dejará de recaudar unos 4.500 millones de euros al año, por lo que nos vamos a un diferencial de déficit de 30.000€ que hay que arreglar para 2015 ¿Cómo vamos a cuadrar esto si Rajoy dice que no habrá subida de otros impuestos?
Suben los impuestos en 2012 porque dicen que hay que cumplir con el déficit pero ahora los bajan cuando están lejísimos del objetivo de déficit. Tenemos déficit en la seguridad social y se está echando mano del fondo de reserva para pagarlas y hace dos meses crean una tarifa plana de 100€ al mes que lo único que hace es ahondar en el déficit de la S.S. ¿Qué están haciendo? Luego se quejan de Podemos y de que su programa es irreal porque no hay dinero para pagar lo que proponen pero ellos no tienen dinero ni para pagar las pensiones y se dedican a bajar impuestos ¿han perdido la chaveta?

No, no han perdido la chaveta, probablemente esta gente sí sabe lo que está haciendo, los conocemos muy bien y no nos van a engañar esta vez. Os digo lo que va a pasar: El déficit de 2014 puede salir bien pero en déficit de 2015 no se va a cumplir de ninguna manera. Como la prima de riesgo está baja en principio no les preocupa que aumente la deuda porque no van a estar en situación de tener que pedir un rescate como a mediados de 2012, así que pueden ir tirando.
Para cuando conozcamos en déficit de 2015 ya habrán pasado las elecciones autonómicas y nacionales, ya estará todo el “pescao” vendido hasta 2019 y, entonces, el gobierno de ese momento hará lo que Rajoy ha dicho que no iba a hacer: Subirá el IVA del 21% al 23%, quitará retroactivamente la deducción por vivienda, establecerá impuestos de patrimonio y, por supuesto, hará más recortes públicos.
Pero claro, eso ya le tocará a otro gobierno, en el que este presidente y estos ministros estarán o no. Que llegue el próximo y que se apañe con lo que dejamos, que para nosotros lo importante es sacar buenos resultados en las citas electorales para colocar a la mayoría de los nuestros durante 4 años. Es exactamente lo mismo de lo que acusaban al gobierno anterior, eso de que estaban endeudando a las futuras generaciones y bla,bla,bla. Son un atajo de mentirosos, los tenemos calados hace tiempo.

Lo peor no son ya las medidas, lo peor es la sensación de que hacen medidas contradictorias que se anulan las unas a las otras, es que parece que estén intentado arrasar con el solar antes de que lleguen otros y les quiten de ahí. Lo peor es la evidencia de que les da igual subir los impuestos 2 o 5 puntos o bajarlos 3 o 10 si eso les vale para ganar elecciones, que no hay proyecto de nada, que les importa todo un carajo, que todo es una propaganda burda que se desmonta en 10 minutos delante de una hoja excel.

Luego se quejan de que les llamen “casta” ¿Pero qué es un “casta” sino unos gobernantes que sólo miran sus propios intereses y los de los suyos? ¿Qué es una casta sino gente que usa el estado como un juguete en su propio beneficio? Cada día que pasa, cada medida que toman y cada violación de los más básicos principios del buen gobierno les confirma en que son una “casta” con la que hay que acabar, por supuesto, con métodos democráticos.

4 comentarios:

  1. Hola Pedro... ¿y qué te parecen las tributaciones por despido?

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    1. Hola Julio,

      No lo introduje en el texto porque si lo hacía me quedaba muy largo (y además lo escribí el domingo, y la información exacta la dieron el lunes)

      ¿Qué me parece? Pues estoy en contra, pero con matices. Estoy en contra por la cantidad pero no por la idea en sí. Me explico.
      Nuestro sistema de desempleo realmente no es muy generoso. Creo que el máximo para alguien sin hijos está en 1050€/mes y si tienes hijos en unos 1200€/mes. Este dinero puede ser insuficiente dependiendo las cargas familiares que tengas.
      Para muchas personas la indemnización por despido es un complemento a estas prestaciones que pueden ser insuficientes, y más en un momento en que es dificilísimo encontrar un empleo. Esto es especialmente importante en personas de más de 50 años que suelen tener muchos problemas para reengancharse al mercado laboral. Llevarse una indemnización de 20,30 o 40 mil euros puede solucionarle la vida a una de esas personas.

      Ahora, hemos visto casos de despidos millonarios, de gente que se ha llevado centenares de miles de euros o incluso millones por un despido (directivos de cajas de ahorros, etc.). Alguien que cobraba 500.000€/año que es despedido después de 10 años podía llevarse una indemnización de 600.000€ libres de impuestos. Esto obviamente no tiene sentido.

      Creo que la solución óptima era subir este mínimo exento. Tendría que pensar la cifra exacta (quizá diría sobre el doble), aunque creo que también se debería ser más laxo y flexible con personas de más de 50-55 años. Alguien de 55 años puede estar ante el fin de su vida laboral, y que reciba una alta indemnización (que igual le ayuda a autoemplearse) creo que es razonable.
      Todo esto está obviamente relacionado con el sistema de ayudas que tenemos en España. Si las prestaciones fuesen más altas, más duraderas o hubiese más ayudas obviamente no haría falta siquiera que las indemnizaciones por despido tuviesen un mínimo exento. Si tuviésemos un paro residual del 5% probablemente tampoco. Pero estamos en la situación que estamos y esto pude hacer mucho daño.
      Se ha justificado que hay fraudes con esto de las indemnizaciones por despido y probablemente es cierto. Pero veo muy injusto esto de castigar a una mayoría porque haya una minoría defraudadora. Si hay fraude (y lo hay, y mucho) se debe perseguir con medios y con inteligencia, no castigando a justos por pecadores.

      Saludos,

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    2. A mi me suena un poco a "que también hacemos pagar a los que ganan a partir de los 40-60 mil euros, eeeeh, a los ricos". Sinceramente, no se me había ocurrido el caso de las indemnizaciones cuantiosas porque el factor diferenciador son los años y no el sueldo. Si no, lo hubiera visto más claro.

      Gracias

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  2. Hola Pedro --

    Suscribo al 100% esta entrada. Además, como sabes, mi linea es la del multibillonario Warren Buffett.

    Más impuestos conllevan más recaudación. Es un hecho.
    Es totalmente risible, de burla, eso que dicen que si hay más impuestos, "no vendrán inversores" a España. Es un dogma de cierta derecha, pero yo mismo me puse a estudiar con las cifras en la mano para ver si esto era cierto y no, no lo es.

    Nunca ha pasado eso. ¿Acaso los inversores dejan invertir en Nueva York por los brutales impuestos? Yo no les veo haciendo cola para irse a Texas o a paraisos fiscales.

    Yo trabajo con gente que es multimillonaria que me asesora y créeme, ellos siempre van a invertir, estén los impuestos "altos" o no.

    Hay que acabar con estos mimos. Inmediatamente.

    Con respecto a la "reforma fiscal", un chiste de mal gusto.

    "Que llegue el próximo y que se apañe con lo que dejamos, que para nosotros lo importante es sacar buenos resultados en las citas electorales para colocar a la mayoría de los nuestros durante 4 años."

    EXACTO. Es puro humo electoralista.

    EL PP sabe que con su política no crearán empleo fijo, lo que significa que cada vez habrá mas despidos, por lo que han decidido hacer de ellos una fuente de ingresos, para compensar lo que le regalan a sus amiguetes enchufados.

    Son unos degenerados.

    En esta reforma fiscal, los dos impuestos directos, objeto de rebaja son el IRPF y el de Sociedades, no así las tasas e impuestos autonómicos y municipales, de los cuales no se citan, pero que de seguro han de seguir creciendo para contrarrestar la bajada de los directos y lograr que el déficit y la deuda no sufran un deterioro, según los objetivos de Europa. Los únicos que deben felicitarse son los ricos, que sí se benefician de una rebaja mucho más significativa, gracias a las deducciones. Como siempre.

    No obstante, lo peor está por llegar. Cuando se hayan pasado las elecciones, objetivo número uno de esta reforma, vendrán los recortes con que nos está esperando la UE, allá por el año 2017, fecha ya anunciada por algunos expertos de organismos internacionales, como la fecha clave para el colmo de nuestras desgracias.

    En fin...que al final la izquierda extrema n va a necesitar mucha organización. El PP ayuda solito a crear tanta rabia para generar otro frente popular.

    Qué desgracia de gobernantes.

    Saludos











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