La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







lunes, 7 de julio de 2014

Domingo en un círculo de Podemos

















Hacía tiempo que quería ir a un círculo de Podemos. Antes de las elecciones del 25-M no pude ir porque en Valencia solían organizar sus reuniones un día laborable a una hora en que, por cuestiones de trabajo, no podía asistir. Hace dos domingos estuve a punto de asistir pero cuestiones personales tampoco me lo permitieron. Por fin el pasado domingo pude ir, aunque la terrible ponentada que había en Valencia no invitase nada a ello.
Fuera del primer acto de la campaña electoral, que se hizo en mi antiguo colegio y al que asistí, no había ido a ningún acto más de Podemos Valencia. Más allá de lo que digan Pablo Iglesias o Errejón tenía muchas ganas de ir a los círculos para poder ver qué era el Podemos real, ese que se supone que está concebido para ser un movimiento de abajo a arriba por mucho que su creación haya sido claramente de arriba hacia abajo. Quería ver qué gente había allí, como se gestionaban, qué cosas se discutían, hasta que punto aquello era similar al 15-M con todos sus defectos y virtudes. En definitiva, ir más allá del líder omnipresente y las filias y fobias mediáticas a las que asistimos todos los días.

Las últimas reuniones se han organizado debajo de uno de los puentes del antiguo cauce del rio Túria, lugar con sombra y que permite soportar algo mejor el borchornoso verano valenciano, y esta vez se hizo en el mismo sitio. El lugar es amplio, la acústica no es mala y el puente elegido (uno de Calatrava, como no) está relativamente céntrico y al lado de una parada de metro. El lugar cumple todas las características para ser sitio de reunión popular.
Este domingo tampoco hubo mucha gente. Podemos Valencia ha llegado a reunir a más de mil personas unos días después del éxito electoral pero esta vez yo diría que habría algo más de 200 personas. Puede parecer poco, pero si habéis sentido el terrible calor de una ponentada de verano en Valencia sabréis que hay que tener muchas ganas para salir a cualquier sitio que no tenga aire acondicionado, te llame la revolución ciudadanista o la patria misma.
La reunión, que era extraordinaria, se enmarcaba en el proceso de preparación de la asamblea ciudadana de Podemos en septiembre, que va a suponer su estructuración como movimiento. El objetivo básicamente era votar y hacer enmiendas al borrador de principios éticos que se iba a presentar en la asamblea para ser cumplido por todos los miembros y futuros cargos electos de Podemos.

Antes de entrar en el orden principal del día Miquel García, uno de los primeros miembros de Podemos en Valencia y uno de los organizadores, habló sobre unos encuentros entre círculos del País Valenciano y pidió, como primer punto del día, que se votase en asamblea si al círculo de Valencia le parecía bien la fecha propuesta.
En principio aquello no debía tener mucho recorrido pero como todo buen movimiento asambleario allí puede hablar cualquiera. Así que la gente empezó a pedir el micrófono y empezaron a preguntar cosas a Miquel o a dar su opinión. El tercero que preguntó abrió la caja de los truenos: “¿Se va a votar si el círculo de País Valencià se va a llamar así? Porque que yo sepa nunca se ha votado la denominación País Valenciano y yo considero que es polémica y que se debería de cambiar”. Miquel respondió que eso no se había planteado, que era verdad que podía tener interpretaciones pero que en cualquier caso era un tema secundario y que ellos usaban indistintamente País Valenciano y Comunidad Valenciana dándole normalidad a esta cuestión (eso es verdad).
Pero ya se escuchaban los rumores entre los asistentes. Yo tenía dos personas detrás que hablaban y decían que era verdad, que era mejor asumir el término Comunidad Valenciana. La respuesta de Miquel no dejó satisfecho al hombre, que volvió a insistir en las connotaciones que tenía País Valencià y que, por si no tenían suficiente de que los estuviesen calificando de chavistas y etarras, usarlo servía para que les llamasen también catalanistas. La discusión duró unos diez minutos hasta que Miquel supo cortarla diciendo que esto no estaba en el orden del día del futuro encuentro y, también, porque este hombre se cansó se preguntar e intervenir.
La verdad es que yo creo este hombre tenía razón. Yo preferiría de forma muy personal que la comunidad autónoma se llamase País Valenciano, denominación que para mí no debería tener connotaciones nacionalistas, pero este es un debate de hace más de 30 años. La realidad es que el territorio se llama Comunidad Valenciana, que ese es el nombre oficial y por tanto deberíamos empezar a asumirlo con naturalidad. Yo comprendo que partidos de esa época tengan en sus siglas el PV de País Valenciano pero no comprendo que movimientos recién creados lo sigan usando en sus siglas. No lo entiendo en EQUO y no lo entiendo en Podemos. Si esto se vota alguna vez yo votaré que se llame “Comunidad Valenciana” o, si no gusta, un término más ambiguo como del “pueblo valenciano” o algo así.

Cuando se cerró el tema de la denominación y después de un par de intervenciones más preguntando o quejándose por la reunión, por donde se haría, por la logística, etc. Habló un hombre extranjero, que debía ser argentino o uruguayo por el acento. El hombre preguntó si se podía usar el castellano para el debate (la mayoría de personas hablaban en castellano pero Miquel habla en valenciano siempre), que él no entendía muy bien el valenciano y que al entender el castellano todo el mundo a ver si podían hacerlo en este idioma. Se escucharon murmullos, a algunas personas no les gustó el comentario y de repente cogió el micrófono una chica y dijo, quizá con demasiada contundencia, que ella se ofrecía en darle clases de valenciano gratis si no lo entendía, a lo que el hombre replicó algo así como que ya se las daría su mujer si eso, que también era valenciana.
Tengo que reconocer que, por momentos, las discusiones de los círculos adquieren tonos berlanguianos. Cualquier cosa mínima podría derivar en un debate infinito si los organizadores no lo cortasen a tiempo. Cosas como el idioma utilizado, la denominación, el color de la camiseta o cualquier minucia de ámbito sentimental podrían generar horas y horas de conversaciones absurdas que no sirven para nada tangible. La verdad es que hay que cargarse de paciencia a veces para este tipo de debates.

Cuando acabó Miquel pasó a hablar Sandra Mínguez, miembro del equipo técnico que va a organizar la asamblea general de septiembre y candidata valenciana más votada en las primarias para las europeas. Sandra es profesora de matemáticas, es una chica bastante guapeta y tiene un entusiasmo y una energía natural muy contagiosa.
Sandra habló de la organización de la asamblea ciudadana y de los pasos a seguir, como método de introducir la presentación de las enmiendas al texto de principios éticos, que era para lo que se estaba allí. La verdad es que, dada la complejidad del mecanismo, no lo explicó demasiado bien y me quedó la sensación de que nadie acabó de entender claramente todos los pasos. Quizá Sandra, con sus probables capacidades pedagógicas, debería haberse preparado algún resumen o esquema o explicación más fácil, porque la gente parecía bastante perdida.
Una vez acabó de explicarlo nos pidieron que nos organizásemos en mini-círculos de 10 personas para debatir los puntos del borrador. La idea parecer ser que fue de José Luis Aparicio, otro de los organizadores de Podemos Ciudad de Valencia. Yo me junté con el amigo con el que iba y con otras 8 personas de alrededor, y me fui a por la documentación para trabajar. La gente se dispersó un poco por el terreno para trabajar tranquilamente y mi grupo se sentó en un trozo de jardín adyacente al puente.

Mi mini-círculo era una buena representación del tipo de gente que había allí, que no lo he comentado. El perfil de gente, contrariamente a lo que quizá se supondrá, era bastante mayor, habiendo bastantes personas con edades cercanas a la jubilación o ya jubiladas. También había bastante joven de entre 20 y 35 años pero la mediana edad también estaba presente. Podríamos decir que no había especial sesgo de edad, sexo o “estilo”. En mi grupo de 10 podíamos ser 4 personas de menos de 35 años, tres de más de 55 y las demás entre esas edades, siendo 4 mujeres y 6 hombres (creo recordar).
Bueno, pues comenzamos a leer los puntos del borrador de principios éticos, que era lo suficientemente ambiguo para ser aceptable y no comprometer a demasiado. Hablaba de potenciar la participación ciudadana, de horizontalidad, de limitación de mandatos y salario, de evitar las puertas giratorias, de respeto, derechos humanos, de la necesidad de primarias abiertas, etc. Empecé leyendo el primer punto, que no tuvo objeción, pero a partir de ahí nos liamos. Dentro de mi mini-círculo había un chico joven, un tal Jaime, al que no le acababan de gustar los términos usados. Nos enfrascamos en un debate un poco tonto sobre la “ciudadanía” y la “situación civil” (no era ese el término, pero parecido) con el que gastamos más de la mitad del tiempo que teníamos.
Cuando intentaba centrar el debate en lo tangible, Jaime comenzaba a divagar con un estilo muy intelectual y un tono muy suave y solemne. Luego me enteré que era filósofo político y ahí lo entendí todo. Los filósofos son divagadores por naturaleza pero la verdad es que en política se me hace especialmente extraño. Si en vez de tres cuartos de hora llegamos a estar allí tres horas creo que hubiese acabado cogiéndole del cuello (es broma, que no se me enfade si lo lee). A mi siempre me dicen que soy bastante intelectual y divagador cuando debato, pero al lado de Jaime os prometo que parecía un general de brigada arengando resolutivamente a la tropa. Me sonaba mucho su cara a todo esto, no sé si le conozco de algo.

A mitad del debate se sentó con nosotros José Luis Aparicio, uno de los organizadores. Tengo que decir que Jose me produjo una extraordinaria sensación en el debate. Es sereno, racional, nada infantilista en sus análisis y parece carecer de ese ego político tan típico en este tipo de movimientos. Me pareció un “currante” de la política, un tío comprometido y trabajador, alguien que no desconoce los peligros a los que se enfrentan como movimiento y un hombre nada dogmático. Le aventuro muy buen futuro en Podemos.
Al final nos alargamos demasiado en las discusiones de términos y creo que entregamos las conclusiones los últimos, conclusiones que casi eran más de Jaime que del resto del grupo pues donde yo veía los problemas era en otras cosas y no ahí y, en cualquier caso, eran más de estructura y realidad política que de ética, así que tampoco procedían.
La idea de hacer mini-círculos creo que fue muy buena porque así todo el mundo habla (si quiere) y se siente implicado. A la gente se la veía encantada con colaborar y con sentir que realmente estaban debatiendo algo que iba a algún sitio. Además, creo que eso refuerza el vínculo entre las personas que asisten a los círculos que, al conocer a gente de forma más cercana, se sienten mucho más cómodos y tendentes a volver a ir en otra ocasión. Creo que ha sido un gran acierto de Jose, aunque no tengo muy clara su eficacia real.
Con esto acabó el acto. Me despedí de la gente con la que había compartido círculo, entregué las conclusiones que yo no había redactado y me volví para casa ya ideando este texto.

Me gustaría aconsejar a todos los lectores que, si tienen la ocasión, se acerquen a un círculo de Podemos aunque sea un rato. Quiero que veáis el tipo de gente que hay allí, gente normal, amas de casa, parados, jóvenes precarizados, pensionistas, trabajadores de todos tipos. No hay discursos ideologizados ni se imparte una compleja doctrina política, es simplemente gente normal que intenta, dentro de sus limitaciones, hacer política o colaborar con algo que creen que puede cambiar las cosas. No veréis chavistas ni filo-terroristas allí, ni comunistas ortodoxos probablemente.
Si los círculos de Podemos tienen un problema es precisamente el asamblearismo, que los puede llegar a hacer tediosos e infinitos. Estos círculos son exactamente lo contrario del bolivarianismo venezolano, de hecho su defecto es que son claramente reflejo de la izquierda europea y española concretamente: Se discute por todo, por lo más banal y nadie parece estar conforme con que prevalezca la opinión de el de al lado. Si de aquí tiene que salir un “ejército” al servicio de un líder mesiánico lo siento, disculpadme que suelte una carcajada.
Por cierto, y bromeando un poco, el cabronazo de Maduro debe estar financiando a Podemos con cromos del Coyote, porque en la reunión no había más que dos cochinos altavoces y una mesa en que se vendían chapitas y camisetas. Además, se hizo debajo de un puente, que parecía casi un símbolo de pobreza. 

Mi opinión de Podemos no ha cambiado nada por lo que vi en el círculo de Valencia. Gente sana, comprometida y voluntariosa, dentro de una estructura aún por crear que han promocionado una serie de profesores de ciencias políticas con tendencias izquierdistas. Podemos se enfrenta a muchos retos, el primero de ellos cómo organizar esta idea de partido horizontal sin caer en la parálisis del 15-M, problema del que se ve conatos en los debates de los círculos, ni en la dictadura de una cúpula que use los círculos simplemente como mecanismo de aclamación. Lamentablemente van a tener que imitar ciertas estructuras de los partidos tradicionales y eso es algo que, si no son conscientes ahora y no lo fijan bien en su constitución, inevitablemente acabarán cambiando en el futuro. El otro problema básico es, como ya he dicho varia veces, conseguir juntar a un equipo de buenos economistas heterodoxos que hagan el programa realista y lógico.
Pero Podemos está, ha llegado para quedarse y no lo van a tumbar con acusaciones y mandangas. Y si Podemos fracasase por sus propias contradicciones no os preocupéis porque aparecería otro Podemos en breve tiempo, porque Podemos no es una coyuntura sino que es la respuesta a un problema estructural, es la respuesta a un mundo donde todos los mecanismos tradicionales de lucha y de defensa de los intereses de las clases más débiles han desaparecido. La gente está asqueada, asustada, se siente estafada y ve como se destruyen todas las estructuras que los protegían, y por eso busca un vehículo para el cambio como el agua busca el mar.
Y si Podemos fracasase estoy casi seguro que los que ahora lo combaten acabarían echándolo de menos, porque en un proceso de destrucción como en el que estamos inmersos las alternativas de auto-defensa serían cada vez más y más radicales y más revolucionarias. Y Podemos, tal y como estás las cosas, es algo relativamente moderado.


4 comentarios:

  1. Interesante artículo, bastante ameno. Por cierto, ya que tienes más contactos con ese ambiente... ¿crees que el ascenso de Podemos puede significar un riesgo serio para Equo y en general los partidos que formaron Primavera Europea (al menos al margen del caso valenciano de Compromis, que parece más asentado)?

    Lo digo porque entre IU, Podemos y las izquierdas independentistas, que además de anticapitalistas son ecologistas en mayor o menor medida, poco o ningún espacio queda por ocupar sin caer en la testimonialidad política.

    José Antonio O.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Jose Antonio,

      Pues sin ninguna duda. El relativamente mal resultado de Primavera Europea en las europeas es producto del ascenso de Podemos. Hay un perfil de votante, que se estaba acercando a EQUO y también a Compromís, que lo que buscaba era básicamente un tercer espacio de izquierdas, a la izquierda del PSOE pero sin el dogmatismo de IU. Ese votante ha sido de forma mayoritaria capitalizado por Podemos el 25-M y me atrevería a decir que ante la preponderancia mediática de éste hoy lo capitalizaría mucho más.
      Eso lleva a que inevitablemente partidos como EQUO corran el peligro a reducirse a su base ecologista tradicional. En el caso de Compromís podría pasar que se redujese a la base afín al Bloc (el voto nacionalista suele ser muy fiel), aunque en el caso de unas elecciones autonómicas el tirón de Mónica Oltra es muy fuerte y garantiza muy buenos resultados para Compromís en esas elecciones concretas.

      No obstante y por lo que sé, hay movimientos en EQUO tendentes a converger con Podemos (y con otras fuerzas como el Partido X) en candidaturas unitarias. Lo de "Guanyem Barcelona" y "municipalia" creo que son modelos de por donde van a ir las cosas y creo que el futuro de EQUO, hoy por hoy, es acabar en ese tipo de candidaturas unitarias.
      Pero bueno todo puede pasar. Mañana tenemos otro Fukushima y el estado de la opinión pública cambiaría radicalmente y, con él, las estrategias preelectorales.

      Saludos,

      Eliminar
    2. Comprendo. Muchas gracias por responder.
      Saludos.

      Eliminar
  2. No me convence nada el asunto este del asambleísmo y las discusiones eternas sobre mil y un detalles. Me gusta más el sistema del Partido X (por cierto, les voté) de nombrar comisiones de expertos, aunque sigo teniendo reparos en que parece excluir a la gente sin acceso o habilidades en internet (bueno, ya sé que todo no lo hacen vía internet).

    Por cierto, supongo que la chica que se ofreció a dar clase gratis de valenciano no lo hacía para que el señor entendiera lo que se decía en ese momento, porque si no me parece una respuesta estúpida e incluso muy poco educada y respetuosa.

    ResponderEliminar