La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 31 de julio de 2014

El revisionismo de la transición

















En este momento de nuestra historia hay una tendencia cada vez mayor a considerar la transición española como un periodo fraudulento, un cambio cosmético y una especie de transacción donde la oposición al régimen permitió que casi nada cambiase a cambio de muy pocas contrapartidas. De toda la vida he escuchado estas teorías por parte de fuerzas minoritarias y generalmente extraparlamentarias. Quizá la única fuerza importante que parcialmente defendía una teoría parecida fue IU, teoría que siempre me pareció más un mecanismo para desmarcarse del pasado carrillista que una convicción real.
Pero la cuestión es que esta teoría se está haciendo popular y estamos asistiendo a un crecimiento de quienes quieren romper con todo lo salido de la transición para hacer un proceso constituyente totalmente nuevo. A mi no me asusta el rupturismo y de hecho lo defiendo en muchos casos, pero lo que sí me preocupa es un revisionismo reactivo que acabe generando tantas falsificaciones históricas como la historia oficial actual.

La historia de España hubiese sido más bonita si a mediados de los 70 hubiese hubiésemos tenido una ruptura democrática. Ojalá hubiese habido algún tipo de revolución o de pronunciamiento de militares demócratas que hubiese acabado con el régimen franquista, puesto a Franco y a los responsables de la guerra civil y la represión en manos de la justicia (o fusilados) y generado un sistema democrático absolutamente nuevo y sin ataduras del pasado; pero desgraciadamente eso no pasó. La realidad fue la que fue, y es que no hubo ruptura ni durante la vida de Franco ni después de su muerte.
En España no hubo revolución, no hubo una rebelión de capitanes como en Portugal, no hubo nada de eso. Lo que hubo fueron élites gubernamentales aperturistas que entendieron que ese régimen no podía durar mucho y propiciaron un pacto con la oposición para poder perdurar en la nueva situación, aceptando generar un sistema democrático más o menos equiparable al del resto de la Europa occidental. Fue feo, sí, pero fue lo que pasó y la historia no se puede rescribir.
Esta realidad ha generado una incomodidad histórica en los españoles que no hemos sabido gestionar. Vivimos en una sensación de democracia otorgada, de que aquí hubo mucha gente que no tenía perdón y que no sólo fue perdonada, es que mantuvo los privilegios económicos y sociales previos. Yo sé que este relato no es el que nos gustaría pero la historia no se fabrica, se acepta, y vivir con un sentimiento de “inferioridad nacional” por esto es algo que no nos podemos permitir.
Muchas democracias de nuestro entorno tienen los mismos orígenes. La propia Alemania está construida sobre una derrota terrible y sobre una ocupación que la dividió, muchos países de Europa tienen democracia sencillamente porque los invadieron los aliados, Japón tuvo que mantener a un emperador genocida después de perder la II guerra mundial. Muchas revoluciones de terciopelo en Europa del este fueron también pactistas y en muchos países latinoamericanos como Argentina o Chile también tuvieron que pactar con una élite militar asesina para volver a la democracia. El "pasado perfecto" está reservado a unos pocos privilegiados y, si rascásemos un poco, quizá no lo tendría nadie.

Dadas las circunstancias de nuestra historia y contrariamente a lo que se dice muchas veces creo que la transición salió bastante bien. La transición supuso, en términos históricos reales, que los vencedores aceptaron que los vencidos tenían razón y que todo lo que provocó la rebelión de julio de 1936 fue un gigantesco error. Obviamente esto no se verbalizó así por parte de los vencedores de una forma muy parecida a como la izquierda abertzale de hoy no verbaliza nunca la realidad del conflicto en el País Vasco, que es que ETA ha sido absolutamente derrotada. Se permitió la no verbalización de la realidad pensando que así sería todo más fácil y entendiendo que así no se provocaba a unos señores con mucho poder y que tenían muchos tanques.
La transición, no obstante, sí que dejó carencias importantes que han condicionado el futuro del país. Por una parte toda esta situación ha hecho que los españoles nos sintamos incómodos con nuestra historia e incluso con nuestro pasaporte. El otro día escuché a un político de izquierdas decir que no podía ser que en otros países quien tuvo un abuelo partisano o en la resistencia lo diga con orgullo y que en cambio aquí se oculten estas cosas. Sí, es verdad, pero en términos de estructura política eso era un mal menor.
Otra carencia clara y que pagamos ahora es que los partidos políticos y sus cúpulas retuvieron demasiado poder en sus manos. Se crearon partidos cerrados, endogámicos y leyes electorales que sólo permitían la elección entre élites partitocráticas destinadas a acaparar todos los poderes del estado. El no poder haber elegido la forma de estado también fue una carencia, aunque personalmente me parece menor a las anteriores. También podríamos hablar de la relación con la Iglesia católica y de otras cosas.
Estas carencias pueden ser incómodas pero nadie debe olvidar de donde se venía. El franquismo no fue lo que se ve en la serie Cuéntame, un régimen autoritario dirigido por miembros del Opus Dei y presidido por un viejo militar. La imagen del tardofranquismo, momento en que la dictadura era relativamente suave por su adaptación a las circunstancias internacionales, no nos puede engañar sobre la verdadera naturaleza del franquismo. El franquismo fue un régimen genocida, que mató a unos 150.000 españoles por pura represión política, además de todos los muertos en los frentes que provocó una guerra que iniciaron los generales rebeldes. Los militares trataron a la población hostil como animales y sin piedad alguna, como si ni siquiera fueran humanos. Quiero recordar que, aún hoy, España es el segundo país del mundo con más fosas comunes después de Vietnam. En países como Argentina o Chile los más fascistas y criminales de entre quienes prepararon sus dictaduras siempre decían que para acabar con la “subversión” de raíz había que “matar mucha gente como se hizo en España”.
Todo esto hay que entenderlo, hay que interiorizarlo bien para entender porqué políticos como Carrillo o Tarradellas se abrazaban al rey Juan Carlos o a los políticos reformistas del franquismo. Las cesiones eran absolutamente entendibles en ese contexto histórico y juzgar moralmente a quienes las hicieron me parece una frivolidad histórica y una injusticia.

De todos modos hay que entender que para el legislador de la oposición y/o de izquierdas todas estas cesiones no estaban destinadas a ser eternas. Se pensó que ese era un buen pacto para ese momento pero que, en unos cuantos años y cuando la democracia se hubiese consolidado, se podrían hacer reformas y abrir ciertos temas que habían quedado ocultos en aquel momento.
Así que echar la culpa a los políticos de la transición sobre lo obsoleto de nuestra constitución y nuestros sistema político no me parece justo. Los políticos de los 90 y la década del 2000 son tan responsables o más de esta situación de obsolescencia en que nos encontramos. Aznar hablaba por 1995 de “segunda transición” y más tarde Zapatero de “ una España mejor” ¿Y qué hicieron? Nada. Algo intentó Zapatero con la memoria histórica de forma tímida, cobarde si se quiere, y a lo que recordemos que parte de la población reaccionó violentamente de forma muy anacrónica. Pero una reforma constitucional en serio no la propuso nadie, nadie tuvo la valentía de abrir un proceso de enmienda constitucional general hace 10 o 15 años para reformar cosas que ya se veía que no tenían ningún sentido, como el senado o la estructura territorial.
Otros problemas de nuestra situación hoy son menos personalizables y se deben a la tradición constitucional española. Nuestra constitución, aunque muchos no lo sepan o no quieran saberlo, se parece bastante a la de la II república y ésta se parece a las anteriores por pura tradición constitucional. Las CC.AA, por ejemplo, son herencia del sistema que se creó en la II república para crear autonomías sin federalizar España y que en el 78 se adoptó como solución al problema regional. Pero una vez federalizada España esta estructura dejó de tener sentido y se tenía que haber creado algo más funcional. Esto se pudo hacer a mediados de los 90 perfectamente pero claro ¿para qué molestarse? Casi nadie lo pedía.

Mirad, si por mi fuese y yo siguiese irracionalmente mis instintos, iba a hacer realidad aquella frase de Alfonso Guerra de que a España “no la iba a conocer ni la madre que la parió”. Si por mi fuese mañana habría en España una república parlamentaria, laica, de fuerte sesgo igualitario, federal, con amplios campos para la democracia directa, adalid de los derechos y las libertades en el mundo, con un proyecto de economía innovadora y basada en el cooperativismo, con energía casi 100% renovable, con su propia moneda, sin concierto económico para las comunidades forales, con un sistema de empleo público con funcionarios sólo en ciertos puestos y absolutamente meritocrático, sin corrupción, con una renta básica para quien lo necesite, y con bandera tricolor y un himno compuesto por Héroes del Silencio. Pero es que las cosas no funcionan así, los cambios estructurales no se deciden escribiendo en un papel una lista de deseos, hay que trabajar en la realidad y la realidad tiene la característica de estar compuesta por estructuras previas que hay que gestionar y que tienen la peculiaridad de no dejarte hacer lo que te gustaría.
Hay lo que hay. Hay una constitución, unas estructuras políticas, unas administraciones públicas, unas leyes, un sistema judicial con su estructura y sus leyes, etc. Y dentro de estas hay cosas que funcionan bien, otras que funcionan regular y otras que funcionan rematadamente mal y que no tienen ninguna razón de ser. Y tenemos carencias, y quizá instituciones que nos faltan y que deberíamos implantar.
Y destruirlo todo como Elefante por cacharrería sin segregar lo bueno de lo malo, lo que funciona de lo que no funciona, pensando que todo es una mierda porque todo viene de una traición original basada en el pactismo con el franquismo, pues me parece una actitud infantil.

Si nuestro país es un desastre en muchas cosas, y lo es, es labor de nuestra generación arreglarlo. Y para arreglarlo, para hacer una enmienda constitucional general, una nueva constitución o constituir las estructuras principales de nuevo, no hace falta “matar al padre”, no hace falta que nos escudemos en lo malos y lo traidores que fueron nuestros antepasados para justificar la necesidad de hacer lo que hacemos.
La necesidad de hacer cambios radicales está en la propia realidad del país, no necesitamos más. Para concluir que un sistema político esta obsoleto no hace falta reescribir la historia con suspicacia ni destruirlo todo como si fuese un trasto viejo que no vale. Quien cree que el rupturismo es romper con todo no es más revolucionario, es un memo.
Mucho cuidado con ese ímpetu tan español de intentar ganar batallas después de muerto, eso casi nunca lleva a ningún sitio que valga la pena.

9 comentarios:

  1. "un himno compuesto por Héroes del Silencio"
    Joder, te has pasao... :D

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    1. Hmm, sabía que traería polémica la licencia ;-) Que sepas que en el primer borrador ponía ColdPlay, pero preferí Héroes para españolizarlo un poco ;-)

      Saludos,

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  2. Hola Pedro! un simple comentario. vos decis que en Argentina la transición fue pactada, lo cual es algo inexacto, ya que la dictadura se derrumbó completamente con el triste final de la guerra de Malvinas. Es cierto que después los militares pudieron poner límites, por decirlo de algún modo, a la nueva democracia, y de que en los 90 Menem indultó a los militares. Pero a diferencia de otras transiciones, la relativa debilidad de los militares argentinos hizo posible el que bajo el gobierno de Alfonsín se llevara a cabo el juicio a las juntas militares, y por que no, que hoy en dia estén siendo juzgados mandos intermedios, jueces cómplices, empresarios vinculados. Por lo demás aprovecho para dejar un saludo desde Argentina, no se cual es tu especialidad, pero algunos análisis políticos tuyos me han parecido muy interesantes( mas allá de algunas diferencias que tengo contigo). Pablo F.

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    1. Hola Pablo,

      Bueno no quise generar polémica con los términos. Obviamente las transiciones en España, Argentina y Chile fueron distintas pero en ninguna de ellas hubo una revolución que acabase con el régimen anterior sino una especie de transición. Sí que es cierto que en Argentina hubo juicios a las juntas en el periodo de Alfonsín y se han juzgado a militares en tiempos recientes y que eso es una diferencia obvia con el caso español, pero aún así entiéndase la comparación.

      Saludos de vuelta a mi amada Argentina, donde tengo familia y amigos y de la que siempre estoy pendiente.

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  3. Hay una gran diferencia entre la transición española y otras transiciones pactadas, y es que en las otras, al menos se peleó por la libertad. Seamos realistas. En España no hubo un esfuerzo real por derribar la dictadura de Franco, y si el franquismo supo que debía dar paso a la democracia fue más por la presión exterior que otra cosa. Eso tiene una consecuencia lógica, y es que en Europa oriental, Argentina o incluso Chile, al menos algunos pagaron por los crímenes de la dictadura. Mientras en España, ni una sola persona pagó por los crímenes del general Franco. De hecho, si algo es admirable de Franco, es como logró, derramando mucha menos sangre que otros dictadores más sanguinarios, es que infundiese un terror tal en los españoles, que los únicos hoy libres de ese temor son los que nacieron a partir de la primera década del gobierno de Felipe González.

    Tienes razón en decir que lo de la memoria histórica fue un acto cobarde, y de paso tonto. Idealizar la Segunda República Española, que no en vano fue el único régimen al menos en teoría democrático que persiguió a los cristianos en la Europa occidental del siglo XX, es una estupidez. Hubiera sido más útil juzgar al menos a los torturadores del franquismo, a quienes la lesa humanidad les impediría escaparse de la amnistía del 77. Y ya es demasiado tarde, todos los responsables de dichos crímenes por el franquismo están muertos. Y tú ni siquiera tienes el consuelo de la justicia divina.

    Excepto Alemania, todas las demás democracias pelearon por su libertad. Y hasta Alemania tiene la reivindicación parcial de Alemania oriental. Esa es la razón por la cual afirmo la profunda cobardía del pueblo español, que aún 40 años después de la muerte de Franco, aún le tiene miedo a un cadáver.

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    1. Hola Pablo,

      No me parece justo decir que en España no se peleó por la libertad. Claro que se hizo, había amplísimos sectores de oposición lo que pasa es que la fuerza de la misma no era suficiente para catalizar un cambio político.
      Habría que analizar caso por caso para hacer comparaciones exactas, pero por ejemplo si en Portugal no hubiera habido una guerra colonial probablemente la oposición a la dictadura hubiese sido menor que en España. En Chile no creo que hubiese una oposición más fuerte que en España y lo mismo podríamos decir de alguno de los países del bloque del Este. Y ya no te hablo de Japón u otros países por el estilo.
      Al final la idea básica es que por "fea" que fuese nuestra transición tampoco creo que sea una excepcionalidad social o política ni nada que deba avergonzarnos, más cuando no tiene solución.

      Saludos,

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    2. En realidad, en Chile existió una oposición fuertísima, que logró, entre otras cosas, que uno de los generales golpistas del 73 se negase a sacar los tanques a reprimir al pueblo cuando Pinochet anunciase el fraude en el plebiscito. En España no hubo nada de eso. Ni un solo general consideró por un momento mover un dedo por la oposición, ni siquiera Gutiérrez Mellado.

      Una oposición controlada, donde fueron pocos quienes daban la cosa. El PCE era el núcleo de la oposición al franquismo, ¿y cuántos votos sacó luego en la democracia? Aún en los 60, la oposición española era débil, y su único gran logro fue la huelga del 62. Si no lo hubiera sido, el viejo general Franco se hubiera tambaleado en el poder. Hubiera habido manifestaciones masivas más allá de las universidades y ciertas regiones obreras. Por no haber, no había ni siquiera un órgano coordinador de la oposición democrática, que por no lograr, ni siquiera logró la ruptura pactada que quería Carrillo, y aún hoy es el día que las leyes del franquismo son el precedente legal de la Constitución del 78, al punto que el viejo rey Juan Carlos jamás la juró.

      Franco estaba seguro en el poder, y más en los años del "milagro español". No hubo grandes manifestaciones, a lo más una o dos, como, ya muerto Franco, la de Barcelona pidiendo la amnistía y la autonomía. Unas míseras marchas irrelevantes, en vez de una presión asfixiante en la calle. Es triste reconocerlo, pero el único gran logro de la oposición al franquismo fue la muerte de Carrero Blanco.

      En el bloque del Este hubo una presión asfixiante en la calle que llevó a la caída del comunismo. Si hasta en Rumania fusilaron a Ceaucescu. El único país donde tal vez fue menor la presión fue Bulgaria.

      Y compararse con Japón es como el mediocre que se compara con el reprobado para darse ánimos.

      En fin, de no ser por la presión internacional, digo de sobra que el franquismo duraba, como mínimo, 10 años más. Si más bien fue por voluntad de Juan Carlos I y Adolfo Suárez que España no fuera una seudo-democracia como el priísimo y no por logro de la oposición democrática...

      Cuando digo que no se peleó por la libertad, me refiero a que la oposición al franquismo, por no tener fuerza, no la tenía ni para obligar, solitos, sin ayuda externa, a sentarse en una mesa de negociación al franquismo. Suerte tenéis de no haber sido un país de Latinoamérica...

      Si se hubiera peleado en verdad en España por la libertad, si se hubiera sido un peligro real para el viejo general, al menos algunos torturadores estarían hoy tras rejas. Guste o no, la mayoría del pueblo español eran unos cobardes que puede que hablasen mal de Franco en privado, pero al momento de la verdad... si de verdad se hubiera luchado en España, no se habría inventado jamás esa patética excusa propia de alguien que deja como valiente a Manuel Azaña, de la "oposición silenciosa".

      Lo excepcional de la transición española no es que fuera pactada, lo excepcional es que ese pacto se logró, casi exclusivamente, por una presión exterior que veía mal que hubiera una dictadura en el corazón de Europa.

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    3. En ningún país del Este la presión fue "asfixiante" (ni siquiera me atrevería de decir que en Polonia) ni en Chile lo fue, prueba de ello es que ninguno de los regímenes de los países del Este hubiese caído en 1989 si no hubiese sido por el proceso iniciado en la URSS y por las propias divisiones en la forma de ver el futuro dentro de los PPCC. Cualquiera de los movimientos que pudo hacer cambiar un régimen del Este, Hungría del 56 y Checoslovaquia en el 68, siempre fue catalizado y dirigido desde el poder y desde los propios "disidentes internos" del PC local. Técnicamente no es muy distinto a lo que pasó en España.

      Tu comentario, que tiene obvias certezas, acaba perdiendo la razón por su exageración en los términos y en el análisis. Pareciera como si todos los países hubiesen tenido oposición menos nosotros, que debemos ser una raza genéticamente cobarde, y que aquí hubo democracia porque Carter llamó por teléfono y obligó a Juan Carlos. Pues hombre, no, eso no es así.
      Al final creo que combinas en el comentario dos "propagandas", una respecto a la grandísima oposición de los países del Este, muy propia de la guerra fría y de los "vencedores", y otra el típico fatalismo del español sobre su propia naturaleza y destino.

      Saludos,

      p.d: No quiero entrar en el particular porque no es el debate, pero me han venido a la cabeza el General Díez-Alegría y la UMD.

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    4. En la UMD que yo recuerde no había generales. Y no recuerdo tampoco que Díez-Alegría moviese un dedo por la UMD, o por la oposición.

      El comunismo estaba destinado a caer en la época que cayó, es triste ver que caes en el mito de Gorbachov como destructor de la Unión Soviética. Lo único que aportó Gorbachov fue dejar en claro que los regímenes comunistas no contarían con los tanques soviéticos para reprimir como en Hungría y Checoslovaquia en el pasado. A lo más, aceleró unos pocos años la caída y la hizo más sencilla. Puede decirse que en algunos casos la presión social no fue tan asfixiante -que sí fue asfixiante-, pero el desplome económico del comunismo ayudó sobremanera.

      Y en Chile, sí fue asfixiante la presión social, si no hubiera sido así ni en Chile ni en el Este, no se hubieran negado los militares a reprimir como pasó en todos esos países, cosa que jamás pasó en España. De hecho, por no poder, ni siquiera pudo la mayoría de esos militares oponerse al golpe del 23-F, aun cuando su rey se los ordenó.

      No veo en que haya exagerado yo. He dicho, en sintesís, la verdad. De haber contado el franquismo con el apoyo internacional de los años 50, otra hubiera sido la historia en España.

      Te recuerdo que yo no soy español xD. No veo en que soy fatalista, meramente veo la verdad. Hubo bastante presión exterior sobre el decadente franquismo, que como mínimo, podría haber alargado una década más su declive, y con nuevos rostros. Sería bueno que mencionaras algún logro de la resistencia pacífica al franquismo que llegase a hacer tambalear el régimen, no solo meros rasguños. A fin de cuentas, otra diferencia entre Europa oriental/Chile y España, es que mientras en los primeros la negociación se da por la fuerza de la oposición, en España se da por la presión exterior.

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