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miércoles, 9 de julio de 2014

Elección directa de alcaldes: La degeneración democrática














Yo no sé si el gobierno de Mariano Rajoy será recordado como el peor gobierno de este periodo histórico en España pero lo que sí creo seguro es que será recordado como el gobierno con la cara más dura y más desvergonzado de esta época.
Cuando abdicó el rey Juan Carlos dije que se iba a preparar un inicio de segunda transición en el año y medio de legislatura como método de hacer aquello de “cambiar todo para que nada cambie”. Los partidos del turno político, PP y PSOE, deben hacer algo para no ser superados por las circunstancias. Un partido como estos, que tiene en su interior miles y miles de personas a la caza de un cargo público, puede implosionar y autodestruirse como haya un desastre electoral que les haga perder gran parte de los cargos directos e indirectos que poseen al gobernar las instituciones. Por eso era esperable algún tipo de cambio para intentar retener en sus manos esos cargos públicos e instituciones del estado.
Pero lo que no había llegado nunca a imaginar es que se llegaría a proponer algo tan descarado como hacer que en los ayuntamientos gobernase la lista más votada. De frente y sin careta, sin intentar colarlo en forma de confusa y técnica propuesta para despistar al personal, esta vez han sido absolutamente transparentes en proponer su permanencia en el cargo público por decreto ley.

Voy a comenzar con lo básico. A ver, sistemas electorales hay muchos y normalmente no son mejores ni más democráticos unos que otros. Hay sistemas que son absolutamente proporcionales y eso en principio hace que la representación política sea claramente un reflejo de la voluntad del país, pero también hay veces que estos sistemas hacen a un país ingobernable, lo deja prisionero de minorías parlamentarias egoístas y otorga demasiado poder a las cúpulas de partidos políticos. Por otro lado hay sistemas que son mayoritarios, lo cual en principio castiga a las minorías y nos ofrece una mala representación de la voluntad del país pero genera sistemas muy gobernables y, en función de la ley electoral, una relación directa entre los electores y sus representantes evitando que se generen partitocracias. También hay sistemas mixtos que intentan combinar ambas realidades, pero muchas veces estos sistemas son desnaturalizados mediante las trampas de los grupos políticos.
El mejor sistema electoral, pues, no se puede saber a priori. No hay un sistema “superior”, mucho más democrático, mucho más efectivo o mucho más gobernable. Cada país tiene su propia idiosincrasia y cada momento tiene sus propias necesidades. Muchas veces son las acciones de los grupos políticos existentes las que llevan a que a un país le convenga un sistema electoral u otro. Por ejemplo, en Italia las reformas suelen ser para potenciar a las mayorías y eso se hace así porque los italianos tienen un deporte parlamentario que es cargarse gobiernos a la mínima que pueden.

En España tenemos un sistema político que está claramente en entredicho, y no está en entredicho como reflejo reactivo a una crisis económica simplemente sino que hay muchas cosas que funcionan muy mal: Hay mucha corrupción, hay una partitocracia terrible, hay manadas de cesantes y políticos que solo quieren colocarse en cargos públicos, están las famosas “puertas giratorias”, hay gobiernos que incumplen radicalmente su programa electoral sin que pase nada, etc. Adicionalmente hay una gran desproporción en la representación política entre los partidos regionales (nacionalistas fundamentalmente) y los partidos nacionales no mayoritarios, teniendo muchos más votos los segundos pero, a causa del sistema electoral, mucho menos representantes. Esto ha llevado a que fuerzas nacionalistas hayan tenido demasiada influencia durante algunas legislaturas.
Por tanto las reformas de nuestro sistema electoral deben ir orientadas a solucionar esos problemas: Es muy importante que los partidos nacionales minoritarios tengan una representación más equilibrada (porque, además, el voto ciudadano se está desplazando en este sentido), hay que implantar durísimas leyes anticorrupción, hay que abrir los partidos a la sociedad, hay que profesionalizar la administración pública y acabar con tantos enchufados y cargos de confianza, etc. Todas estas reformas son necesarias no porque sean ideales sobre un papel, sino porque van en el sentido de arreglar todo lo podrido en nuestro sistema político.
El sistema electoral, por tanto, debe ser cambiado, y debe ser cambiado en dos sentidos: En mejorar la proporcionalidad, por un lado, y en permitir una mejor auditoría de los representantes públicos sobre el gobierno y también respecto a sus compromisos con los electores. Y hay muchas maneras de hacer esto, hay varios sistemas que servirían a tal fin. Yo ya he mostrado mi preferencia por el sistema electoral alemán porque creo que sería adaptable a España, con la eliminación de la provincia como circunscripción y su sustitución por la CC.AA, pero bueno no me repito porque eso ya lo he contado.

A nivel local hay un problema básico, que es el transfuguismo. Se ha dicho que un sistema de elección directa de alcaldes resolvería esto y en principio así sería, el problema es que hay muchas más maneras de acabar con esto. Por ejemplo, con un pacto antitransfuguismo serio este problema se acabaría pero si quienes hacen estos pactos luego realmente lo único que quieren es gobernar por encima de todo no hay pacto que valga. Un mecanismo de revocación de concejales o incluso de equipos de gobierno enteros, por ejemplo, sería otro mecanismo que evitaría estas cosas.
El otro problema que en teoría se quiere “solucionar” es el de ayuntamientos que se constituyan por el pacto de varios partidos. Como podéis observar el pacto de varios partidos es malo porque el partido que propone la reforma va a ser el perjudicado, porque si fuese al revés no habría problema. En mi ciudad, por ejemplo, Doña Rita Barberá, eterna alcaldesa, llegó al poder pactando con un tercer partido (UV) contra el grupo mayoritario, que era el PSOE, y ahí comenzó su carrera de éxitos. Muchos alcaldes del PP han llegado gracias a mecanismos similares sin que eso haya sido un problema.
De hecho nuestro gobierno, en un claro ejercicio de futurismo político, quiere legislar para solucionar un problema que aún no existe. En los países y en cualquier empresa normal los problemas se solucionan cuando existen, no cuando se ven en una bola de cristal. Pero aquí el PP plantea la solución a un todavía inexistente problema mientras es absolutamente incapaz de solucionar cualquiera de los infinitos problemas que tienen encima de la mesa y que están ignorando a ver si los problemas deciden rendirse y desaparecer ellos solos.

Yo no ignoro que un equipo de gobierno de un ayuntamiento sostenido por 4 o 5 partidos puede ser un desastre, pero la verdad es que hacerlo preventivamente no parece razonable porque entonces estás prejuzgando que los grupos políticos van a ser incapaces de ponerse de acuerdo entre ellos. Es un poco como si estuvieses asumiendo que el español está incapacitado para el pacto y para el ejercicio responsable de su proporcional influencia política. De hecho quien prejuzga así no está más que expresando subconscientemente su autoritarismo natural y su voracidad por el poder sin límites.
Pero si ese fuese el problema, si el problema es la gobernabilidad, entonces hay una solución bastante sencilla: Háganse dos vueltas. En una primera vuelta veremos la proporcionalidad del voto ciudadano y en una segunda vuelta se decide el alcalde entre las dos fuerzas más votadas. Para evitar una cohabitación, si se quiere evitar, se le otorga la mitad más uno de los concejales a la fuerza que quede ganadora en la segunda vuelta mientras el resto se reparten sus concejales en función del voto relativo de la primera vuelta.
Si no se hace así puedes provocar que un partido con un 20 o 25% de los votos (o menos) gobierne contra la voluntad del 70% de los ciudadanos. Un gobierno no tiene porque contar siempre con el apoyo de la mayoría pero lo que sí me parece absolutamente esencial es que no gobierne alguien que cuenta con un rechazo mayoritario y sostenido. Con una segunda vuelta por lo menos el pueblo debería mojarse y decidir dar la alcaldía al menos malo de los dos candidatos. En Francia se hace así.
Este sistema tiene un problema: Es más caro. Al tener que hacer una segunda vuelta hay que gastar más dinero en mesas electorales, escrutinios, movilizar funcionarios, etc. Pero bueno si tan esencial es salvar al país de la ingobernabilidad de los pentapartitos este coste debería ser asumible.

La verdad es que aún no se sabe a ciencia cierta cual va a ser la reforma que va a proponer el PP. Es bastante obvio que no van a proponer las dos vueltas por la sencilla razón de que a dos vueltas iban a perder casi el mismo número de ayuntamientos y que, probablemente, incluso les dejaría con menos concejales. Se ha hablado de un porcentaje mínimo para dar a la primera fuerza como ganadora, pero si lo hacen así ya veréis como este porcentaje será calculado adhoc en función de sus expectativas electorales con el indisimulado objetivo de retener el poder contra la voluntad popular.
Rajoy ha dicho que quiere pactar esto con el PSOE. Técnicamente no necesita al PSOE porque puede cambiar la ley electoral con su mayoría absoluta, pero lleva años diciendo que no hace reformas porque quiere tener un amplio consenso que no hay y ahora no podría justificar hacer una reforma así sin el PSOE. Sería directamente puro golpismo sostenido en una mayoría no ya coyuntural, sino obviamente irrevalidable y superada por las circunstancias.
El PSOE probablemente dirá que no, porque una reforma como la que tiene Rajoy en la cabeza lo único que haría es perjudicarlos. Ahora, como Rajoy propusiese una segunda vuelta (que no lo hará), entonces en el PSOE cambiaría radicalmente de opinión porque creerán que les beneficia. Si el PSOE consiguiese mantenerse como segunda fuerza (y entiendo que aspiran a ello) estarían en casi todas las segundas vueltas donde muy probablemente batirían a los candidatos del PP siempre que la izquierda les apoyase (algo que tampoco sería seguro y menos con Podemos, nada amigo de pactar con el PSOE). De todas formas no veo posible que el PP proponga eso.

Y lo peor, lo que más rabia me da es que el caradura del presidente del gobierno ha llamado a esto “medida de regeneración democrática”. Pero tío sinvergüenza ¿cómo que regeneración democrática? Esto es pura reconfiguración de las normas de la democracia en interés propio, es un asalto a la democracia y un golpismo legalista para parasitar el cuerpo público. Esto sería infinitamente peor que esas leyes que se han hecho en muchas repúblicas latinoamericanas para acabar con la limitación de mandatos y así que sus líderes se mantuviesen en el poder (y que el PP ha calificado de dictatoriales para más guasa).
Regeneración democrática dicen ¡Será degeneración! Hace unos días leí un estudio de unos politólogos que concluían que Venezuela era casi una dictadura por ciertos “items” que cumplía (o no cumplía). Alguno de los “items” era la reforma de leyes electorales a beneficio propio, manipulación de los medios de comunicación, uso de la policía sin la necesaria garantía/autorización judicial, la corrupción institucionalizada, etc. ¡Justo en el sentido de todas las reformas de este gobierno! No sé qué saldría si hiciésemos ese estudio con España, pero me temo que no saldríamos mucho mejor que Venezuela.

Luego se quejan de que los llamen casta, cuando se pasan el día demostrando y actuando como una casta que se agarra como garrapatas al poder y a los privilegios. Y que no pase nada oye...

5 comentarios:

  1. Mira en lo que me entretuve el otro día: http://paywake.blogspot.com.es/2014/07/estimacion-de-voto-para-las-municipales.html

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    1. Javier,

      Estoy muy impresionado del trabajazo que te has pegado analizando todas las capitales de provincia. Aunque las elecciones locales tienen mucho de eso, de local, y por tanto la extrapolación puede ser complicada, es un trabajo excelente.

      Felicidades,

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  2. La gestión del reaccionario gobierno del PP ha comportado no sólo un descenso en los niveles de bienestar de la población sino también un descenso en la calidad de nuestra democracia, por ejemplo podemos citar la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, los intentos de criminalizar las redes sociales, la reforma electoral que ha perpetrado la Secretaria General del PP en Castilla La Mancha, y finalmente esta nueva propuesta de reforma electoral que propone el partido del gobierno.
    Alguien debería revisar lo que entiende como "antisistema", porqué es evidente que hoy día los "antisistema" están en el gobierno.

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  3. Si, tienen mucho de local. Pero si haces la comparativa de las elecciones locales de 2011 con las elecciones europeas de 2009, ves que en muchas ciudades hay un claro vinculo, se ve clara la evolución del voto enlazando con las generales. Para muestra un botón:
    http://elecciones.mir.es/europeas2009/resultados/99PE/DPE1115903099.htm?d=0
    http://elecciones.mir.es/resultados2011/99MU/DMU1115903099_L1.htm?d=300&e=0
    http://elecciones.mir.es/resultadosgenerales2011/99CG/DCG1115903099_L1.htm?d=300

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  4. Estoy absolutamente de acuerdo con el artículo y con el comentario de "Pocholo".

    En todo lo que llevamos de "democracia" en España, nunca ha habido jamás, jamás, un partido equivalente al PP en todo tipo de agresiones, atropellos, destrucción de las pocas cosas que hacían de España un país "moderno".

    El PP es más bien como un tractor - destroza todo lo que tenga delante, sea del valor que sea, sin construir nada de valor a cambio.

    Nunca perdonaré a este gobierno por haber, en efecto práctico, derogado la democracia. Pero tampoco nunca volveré a cometer el error de votar PP en lo que me quede de vida.

    Ya llevo demasiados años probando lo que es la derecha actual y da náuseas, empalaga y es mala para mi salud.

    Saludos

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