La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 17 de julio de 2014

La realidad del empleo en España






















Hay una pregunta que se repite constantemente y que nadie sabe responder: ¿Por qué hay tanto desempleo en España? Excepto en la época de la burbuja inmobiliaria (donde el desempleo bajó del 10% entre 2005 y 2007) en el resto de la serie histórica de los últimos 30 o 35 años el desempleo siempre ha estado por encima del 10%, siendo la media de estos años alrededor del 15-16%. Esto representa un desempleo estructural mucho mayor que en los países de nuestro entorno.
Explicaciones a este fenómeno se han dado muchas y creo que ninguna satisfactoria. Se ha hablado de inexactitud en los métodos de medida del desempleo pero la encuesta EPA tiene un método comprable al de otros países, se ha indicado la enorme economía sumergida que tenemos pero ésta es equiparable a otros países de la Europa mediterránea y éstos no tienen tan altas tasas de desempleo como nosotros. Otras teorías hablan del bajo valor añadido de la estructura productiva en España pero esto también es común a otros países con menos desempleo. Los incentivos para estar desempleado tampoco son comparativamente altos en España así que esa no puede ser la razón y, por mucho que lo repita la derecha política, la “rigidez” de los contratos tampoco es la causa porque realmente tenemos menos rigidez laboral que muchos países de nuestro entorno con tasas de paro menores. Finalmente he oído teorías que echan la culpa a la estructura industrial española, basada en las Pymes y no en las grandes empresas.
La verdad es que ninguna de estas causas es el problema, ni siquiera creo que lo sea una combinación equilibrada de todas (aunque seguramente todas ellas añaden un pequeño porcentaje al total). Hay algo más, algo profundamente enraizado que nos lleva a esta situación y que es dificilísimo de corregir.

No es mi intención hablar de las causas del desempleo en España, debate que obviamente supera mi capacidad, sino que quiero ir un poco más a la microeconomía y complementar tanto análisis macroeconómico con una mirada a la realidad de nuestros centros de trabajo, algo que creo que nos mostrará muy bien hasta qué punto está enraizado el problema y cómo los cambios en la legislación laboral no están haciendo más que empeorar la situación.
El otro día estaba con dos amigos tomando unas cervezas. Uno es licenciado en económicas y el otro es técnico superior en administración. Mi amigo licenciado en económicas trabaja en una gestoría haciendo un trabajo que probablemente podría hacer un técnico en administración. La gestoría es pequeñita, de hecho además del jefe trabajan mi amigo y otra señora.
Mi amigo se queja de que no dan abasto con dos personas. Trabajan a destajo y su jefe les trae cada vez más empresas para gestionar (el jefe lleva la parte comercial como pasa habitualmente en estas empresa pequeñas). Las épocas de presentación de IVA, impuestos, etc. y casi todos los finales de mes ambos trabajadores se quedan más horas de las que tienen por contrato para poder sacar el trabajo adelante y por supuesto ni se las pagan ni se las dan como vacaciones. Mi amigo insiste, y le ha dicho a su jefe alguna vez, que la carga de trabajo requiere a una tercera persona más aunque sea a media jornada, pero el jefe no quiere contratarla con las más diversas justificaciones. La real: Si tiene dos trabajadores quedándose más horas para sacar el trabajo y no se las paga ¿para qué va a contratar a nadie?
Mi amigo, que no es ningún idiota y por su trabajo obviamente conoce los costes de tener una empresa, trabajadores, etc. Insiste en que la gestoría genera de forma neta muchísimo dinero al mes. No es, pues, la lucha de una pequeña empresa por sobrevivir en un momento difícil sino simplemente es maximizar el beneficio sacándole horas gratis a los trabajadores.

Mi otro amigo tuvo la suerte de que lo promocionasen dentro de su empresa hace poco. Estaba trabajando en un puesto que no requería una especial cualificación pero, ante la existencia de una vacante en el departamento de recursos humanos, le ofrecieron el puesto hará unos tres meses. Para mi amigo supuso un avance tanto por el cargo como por el hecho de que hasta ese momento estaba trabajando cuatro horas diarias y, con el nuevo puesto, comenzó a trabajar a jornada “completa”.
Pero he aquí la primera trampa: Por un “pacto” de empresa se decidió que los contratos serían 35 horas a la semana pero se trabajarían 40. La justificación de esto es que la empresa está en una situación complicada (probablemente es cierto en este caso) y que esa reducción salarial es necesaria para la viabilidad de la empresa.
Pero la cuestión es que mi amigo no trabaja 8 horas diarias como está “pactado”, trabaja una media de 10. Según sus propias palabras “no hay un solo día que no haya trabajado más de 8 horas”. Al principio lo aceptaba con normalidad, total acaba de empezar, las cosas cuestan más tiempo hasta que aprendes a hacerlas y la oportunidad valía la pena. Con el tiempo trabajaría más eficientemente y quizá podría acabar su trabajo en esas 8 horas diarias casi todos los días.
Pero es que aquí hay más cosas: El departamento en el que trabaja mi amigo lo compone básicamente él. Hace dos o tres años en ese departamento había tres personas. Algunas cosas se han externalizado pero parte importante del trabajo de estas tres personas está recayendo sobre una persona ahora, que obviamente no da abasto.
Y una cosa más: Mi amigo, que ha “promocionado” y subido varios escalones laborales con el cambio de desempeño, sigue cobrando lo mismo que antes (aunque en vez de cuatro horas está cobrando siete) y ni le han adaptado la categoría profesional ni le están pagando lo que el propio convenio de su sector indica como salario mínimo para ese puesto. Lleva el departamento él, trabaja un 30% más de tiempo del que le corresponde y sigue cobrando como un trabajador de uno los escalafones más bajos de la empresa.

Casos como estos os puedo contar muchísimos y en todos los ámbitos, de ingenieros a peones de almacén, de comerciales a profesores universitarios. Trabajar más horas, cobrar menos, sobrecargas de trabajo, horas que no se cuentan, falsas jornadas parciales, convenios esquivados con trampas, temporalidad infinita, etc, etc. Esta es la realidad del mercado laboral español, cada vez más acusada.
¿Esto está justificado para “salvar a la empresa”? ¿Es una situación excepcional, debida al momento económico en que nos encontramos, que será revertida al mejorar la situación? Pues en algún caso sí pero en la mayoría no. Por lo que estoy viendo ésto, que hace tres o cuatro años se hacía casi siempre por necesidad, ahora se hace sencillamente porque las empresas pueden hacerlo. Hay un ejército de parados esperando a ser contratados donde sea y al precio que sea y que no durarían en trabajar 9 ó 10 horas aunque cobrasen 6. Los trabajadores lo saben y por eso no se plantan y a veces ni se quejan, posiblemente su máxima rebelión es intentar buscar otro trabajo que no encuentran ante la realidad del mercado laboral y mientras tanto tragan con todo.
¿Sabéis la cantidad de horas de trabajo “reales” que hay ahí, que deberían ser trabajadas por otros trabajadores que hoy están en el paro? Yo no tengo datos ni estoy capacitado para hacer este estudio pero imaginemos que los 14 millones de trabajadores privados que hay en España trabajan, de media, una hora más al día de lo que deberían (y no creo estar exagerando). Si esto fuese así, tan solo liberar esas horas para otros trabajadores crearía 1.750.000 empleos a jornada completa en España. Y con esta base de horas y empleos se pueden hacer todas las combinaciones que se quiera.

Como podréis intuir el desempleo masivo está provocando precisamente que éste se esté haciendo permanente. Ante el enorme desempleo, el miedo al paro y la situación salarial, los trabajadores están tragando con todo y cada aumento de trabajo y actividad no está repercutiendo en aumentos de empleados sino que está siendo sostenida por horas gratuitas de trabajo de los actuales trabajadores. El crecimiento de la actividad repercute casi exclusivamente en las rentas del capital, que por eso están aumentando mientras las del trabajo caen. Y cada reforma laboral, cada flexibilización de las condiciones laborales, está permitiendo a las empresas hacer esto.
Hay quien, imbuido por tantas estúpidas teorías sobre la productividad que se venden en los medios de comunicación, cree que esto es bueno. Qué errados están. Si una empresa puede ganar productividad bajando los salarios (que es muy fácil) nunca va a ganar productividad invirtiendo en bienes de equipo, dando formación o mejorando procesos. Eso requiere inversión mientras que bajar sueldos es gratis y no supone riesgo alguno. La permisividad con las bajadas salariales está evitando que el ingenio, la innovación y la mejora sea la que aparezca para salvar la situación. Se está generando una economía obsoleta a base de flexibilidad laboral.

¿Cómo se arregla esto? La verdad es que es extraordinariamente complicado. Una cosa con la que creo que todos debemos estar de acuerdo es que se deben endurecer las sanciones de forma radical. No es posible que en países como el Reino Unido te paguen hasta los cuartos de hora que trabajas de más (y además te den las gracias) y aquí se esté trabajando gratis con trabajadores asustados que no se atreven a levantarse de su mesa al acabar su jornada. Hay que buscar un buen mecanismo de inspección y alguna manera para que los trabajadores denuncien este tipo de prácticas sin sufrir las consecuencias.
Pero a partir de ahí las cosas son mucho más complicadas. Es evidente que los mecanismos de flexibilidad laboral no están funcionando y no sólo por esto sino es que también están hundiendo el consumo, la recaudación de impuestos, están poniendo en riesgo las pensiones, etc. Volver a la rigidez puede no ser la solución pero lo que es evidente es que hay que cambiar toda esta estructura. Necesitamos medidas legales y fiscales que incentiven (y penalicen en caso contrario) a las empresas a contratar gente y a destinar una mayor parte de su beneficio bruto en sueldos.
También hay que dar incentivos al trabajador para que no acepte sueldos de pobreza ni explotación laboral. La mejor manera de hacer esto es tener un mercado laboral con casi pleno empleo pero visto que eso no se va a conseguir y menos sin solucionar estos abusos creo que lo necesario es dotar de una fuerte protección social para evitar la explotación. Otra medida debería ser aumentar la facilidad del autoempleo a todos los niveles para que la gente tenga alternativa a los sueldos de miseria.

A la gente le puedes contar mil veces que sube el PIB, que baja el paro, que aumentan las exportaciones y todo lo que quieras, porque no se lo va a creer. Y no se lo va a creer porque todo el mundo tiene familiares, amigos, conocidos o estarán viviendo en carne propia estas realidades de precariedad laboral, temporalidad e indigna explotación que he comentado.
No es que lo primero sea mentira (bueno, hay obvias trampas estadísticas en los datos), lo que pasa es que han llevado al país a una “nueva normalidad”, a un mundo donde el trabajador es un peón que debe aceptar todo ante la terrible alternativa del desempleo, un mundo donde el bienestar, concebido como poder estar libre de la dependencia económica al menos un tiempo, está en peligro de extinción para la gran mayoría de la población.

15 comentarios:

  1. Si, has dibujado lo que realmente ocurre en la pequeña y mediana empresa. La que emplea la gran mayoría de trabajadores. Y que ahora con la nueva reforma laboral, todavía será más acusado. Una pena.

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  2. Macho Pedro lo has "clavao", es así e incluso mucho peor.....pero creo firmemente que hay una horda de filo-economistas que siguen considerando los salarios y el trabajador como un coste social insuperable.....cuando el trabajador, la formación, y la productividad bien entendida son cualitativos en inversión y eso es muy difícil de hacerlo entender. Un artículo excelente como siempre, por esta razón resulta un verdadero placer leerte, por la claridad, por la sensatez y el sentido común. Un saludo.

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  3. Una muestra más de la irracionalidad del sistema capitalista. ¿Qué busca el empresario? Aumentar sus ganancias y la manera más fácil de hacerlo ¿cual es? Reducir el gasto en el factor trabajo. En el capitalismo "real" lo importante es la ganancia del empresario. Conceptos como una economía al servicio de las personas no tienen sentido. En este artículo usted nos muestra como confunde los resultados deseados de determinadas políticas económicas con supuestos "desajustes", "defectos" del capitalismo patrio.
    Verá usted, el objetivo de las sucesivas reformas laborales que hemos padecido desde que se acabó el franquismo han tenido por objetivo debilitar la fuerza de los trabajadores para poder aumentar su explotación. Y he de decir que las maniobras de los grandes empresarios de este país han resultado muy exitosas a la hora de aumentar esta explotación.
    Como decía en su anterior post determinados izquierdistas siempre vuelven al final a criticar al sistema capitalista. Es absurdo intentar que un sistema que se basa en la ley de la selva, la ley del más fuerte, y en la codicia y la envidia, pueda satisfacer las necesidades de la sociedad.
    Que haya un abundante ejército de reserva de parados es necesario en el sistema capitalista, es muy funcional, pues permite aumentar la explotación de los trabajadores en forma de más horas trabajadas y bajada del salario real. Además, de permitir como ya he señalado en ocasiones excelentes negocios como la guerra, la droga, el trafico de órganos, la piratería, la prostitución, etc. Los trabajadores son como los cerdos. Malolientes pero necesarios. De ellos se aprovecha todo. Son el combustible del sistema capitalista. Imprescindibles y a la vez odiados. El empresario no genera riqueza, como no se cansan de repetir en la caja tonta. No eso es una falsedad, la verdadera riqueza la generan los trabajadores.

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    1. Durante más de 30 años he vivido en este sistema totalitario y durante 30 años. Todos los problemas de este país han permanecido en el congelador:
      - Las tensiones territoriales: Cataluña, País Vasco, Gibraltar, Ceuta y Melilla.
      - Los problemas sociales: una sociedad profundamente desigual.
      - Los problemas ecológicos: contaminación, cambio climático, invasión de especies foráneas (Mosquito tigre)
      - Guerras imperialistas: Afganistán, Mali, R.Centroafricana.
      Pues bien, España no sólo no ha avanzado en solucionar todos estos problemas. Si no que podemos constatar que a pesar de todos los avances tecnológicos, estos no se emplean en mejorar el bienestar de la población, sino en aumentar su explotación.
      En vez de usar los ordenadores para trabajar jornadas más breves para poder disfrutar del ocio con la familia y amigos. Se usan para despedir más gente y aumentar la explotación de los que mantienen un trabajo.
      En vez de usar la robótica para que los oficios más duros como el transporte sean realizados por máquinas. Lo que se hace es fabricar drones y robots para matar a otros seres humanos más eficientemente.

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  4. Don Pocholo,

    Creo que su análisis tiene un problema. Usted considera el "capitalismo" como un algo concreto, absoluto, considerado de forma abstracta, desregulada y sin límites, cuando la realidad no es así. Cada país o cada área económica tiene reglas, regulaciones, situaciones sociales de base que condicionan las relaciones económicas, estructuras productivas distintas y una moral en las relaciones económicas distintas. Y son esas cosas muchas veces las qué definen las consecuencias de una u otra política y las que explican los resultados reales del sistema.

    El sistema puede estar basado en "la ley de la selva, la ley del más fuerte, y en la codicia y la envidia", pero si la estructura económica tiene un 25% de desempleo es evidente que estas fuerzas motrices aplastarán al factor trabajo mientras que si el desempleo es el 1% no lo harán, sino que incluso servirán a los trabajadores para aumentar sus remuneraciones. Lo mismo es si hay un salario mínimo o no, si hay una renta básica o no, o si la estructura productiva es de una manera u otra.
    No olvide usted que la economía se basa en la gestión de los recursos limitados y estas relaciones de limitación de capital o trabajo (y las formas de inducirlo) son fundamentales para los resultados.

    ¿Que estas políticas eran buscadas? Eso no lo dudo, por lo menos no lo dudo por parte de los agentes económicos y de la mayoría de la derecha político-económica de este país (aunque no descarto un porcentaje de tontos que realmente creyesen los cantos de sirena). Pero eso no quita para que esas mismas políticas hubiesen tenido un resultado menos agresivo en otros países (lo que no quiere decir en ningún caso positivo).
    Hay países en los que a un empresario no se le ocurre hacer trampas con contratos laborales porque como le pillen se le cae el pelo. Hay países donde una ética del trabajo distinta evita en la mayoría de casos situaciones como las que he descrito. Obviar eso en base a una simplificación al mínimo de la estructura económica no creo que aporte nada ni ayude nada, más cuando el cambio de sistema económico que usted desea ni está ni se le espera a medio plazo. Y la gente tiene problemas hoy, tiene necesidades y hay que intentar solucionarlos con las armas que tenemos en la mano.

    Toca usted un punto interesante en la segunda parte de su segundo comentario respecto a los avances tecnológicos. Usted ya sabe mi teoría: Vamos a un entorno de desempleo estructural alto y, en esas circunstancias, estos mecanismos de explotación se maximizarán, destruyendo la mínima igualdad de renta que tenemos (teniamos) y llevando a la democracia liberal hasta su propia insostenibilidad.
    En ese contexto sólo quedan dos opciones: O se divide el trabajo, al estilo de lo que usted ha comentado, yendo así a una especie de capitalismo hiperrregulado donde el reparto del trabajo sea el pilar fundamental de las leyes; o bien se establece una renta básica que permita vivir dignamente a todas esas masas desocupadas por el desempleo estructural.

    Saludos,

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    1. Por partes, primero twitter que hasta ahora no me he conectado a Internet. El adhominem de D.Ricardo es una falacia. No pienso que sea un liberal porqué le tenga manía. Pienso que es un liberal, le tenga o no le tenga manía. Que usted le considere un socialdemócrata o que él se considere un socialdemócrata no tiene nada que ver en como le vea yo, en lo que yo opine. Espero que don Ricardo disculpe que le haya citado. No pretendía ofenderlo y si lo he hecho ruego me perdone.

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    2. El capitalismo es un sistema totalitario porqué el capitalismo modula toda actividad humana. El capitalismo es una superestructura que está por encima de nosotros y organiza nuestras vidas: lo que estudiamos (lo que tiene demanda en el mercado), los hijos que tenemos (Según nuestra economía), el trabajo que hemos conseguido, el coche que tenemos (El mejor que podemos permitirnos), incluso nuestro entierro cuesta dinero. Todo está enfocado en nuestras vidas según los valores marcados por el sistema capitalista. Es un sistema tan totalitario que no notamos que es totalitario. Si no fuera gracias a personas como Asange, Maning o Snowden la gran mayoría nunca lo habría considerado. Pero es asi. Por tanto, opino que yo no me equivoco al considerar que el sistema capitalista es totalitario. Se equivoca usted, pero es lógico que se equivoqué como le pasaba a los hombres del mito de la caverna. Al fin y al cabo, no ha conocido otra cosa, Neo, no despertó hasta elegir la pastilla adecuada.

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    3. El capitalismo es un sistema regulado siempre en función de las necesidades de los capitalistas, es decir de los más ricos. De hecho es un sistema hiperregulado pero en un sentido muy concreto: favorecer siempre al capital. Claro que hay diferencias legislativas entre los países. Por supuesto, pero la tendencia, incluso en EEUU es aumentar la desigualdad entre ricos y pobres. Incluso hay capitalistas que están preocupados por esta situación, millonarios como Wyoming, Buffet o Soros. Este último incluso financia ATTAC y la Tasa Tobin para intentar controlar la disidencia. Pero el capitalismo está por encima de los capitalistas. Ellos están obligados a ganar cada vez más dinero. Ellos también son víctimas del sistema. ¿Tiene el parásito culpa de ser un parasito?. Es la naturaleza, el ecosistema el que produce monstruos. Por tanto, hay que cambiar ese ecosistema para acabar con el monstruo. Es fácil, teóricamente.
      Pero volvamos a su pregunta. ¿Mantiene validez la socialdemocracia? Pues sí. Mantiene validez. Incluso algunas de sus medidas económica hacen más eficiente la economía. El problema es que hoy día sin la URSS la socialdemocracia se ha vuelto prescindible. Esta obsoleta porqué los capitalistas no la necesitan.

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  5. La socialdemocracia es doblemente culpable: culpable de la muerte de la Rosa Roja, culpable de la subida de Hitler al poder y el éxito de Franco. Y culpable de engañar a los trabajadores con sus cuentas de colores y espejitos.
    La socialdemocracia y el socialiberalismo son la mascara del capitalismo. Como las dictaduras y el fascismo son su verdadera cara.
    Se ha equivocado de época, esta usted obsoleto don Pedro. No se lo tome mal, pero sus ideas están pasadas de moda. Hágase fascista y triunfará. Hágame caso. El fascismo es lo que se lleva hoy día.

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  6. La socialdemocracia se basa en un pacto: aceptamos el capitalismo a cambio de algunas migajas para los trabajadores. La socialdemocracia implica que los trabajadores deben aceptar mansamente la existencia del parásito, sin poderlo exterminar. No se puede pactar con una garrapata. Es absurdo. Pero el problema no es la garrapata, ni la aberración socialdemócrata, es el ecosistema. El capitalismo. Es necesario para la superviviencia de la raza humana destruir al capitalismo, superarlo. Ese sería el verdadero cambio. Algunas ideas que ha provisto la aberración socialdemócrata: por ejemplo jardines de infancia gratuitos pueden aprovecharse en un sistema comunista.

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  7. No quiero su caridad don Pedro. Lo pondré fácil les cortaremos el cuello a todos y recuperaremos lo que nos han robado. Fácil fácil.
    De las industrias del capitalismo la industria de la caridad y la industria de la explotación infantil son las industrias que me parecen más retorcidas. No yo quiero la sangre que me ha chupado el parásito, no quiero sus detritus en forma de compras masivas en hipermercados y financiar las despensas de los colegios privados. Ni quiero una paguita para malvivir mientras recojo cartones para pagarme drogas o espero en el ejército de trabajadores de reserva. Yo sólo quiero recuperar lo que los parásitos me han robado. Yo no soy un esclavo satisfecho y baboso, que busca una caricia de sus amos. Yo sólo quiero lo mío.

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  8. Esa basura de la renta básica me pone de muy malhumor. No hay trato conmigo. No acepto sobornos y menos con lo que me han robado. No se lo tome mal, pero las dos salidas que propone: la reducción de jornada está obsoleta. Y no acepto sobornos. Y mientras seguirían destruyendo el planeta. No hay trato. Ni salida que no sea revolucionaria.

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  9. ¿Sabe lo que pasa, Don Pocholo? Que yo no tengo el espíritu para ponerme un traje naranja e irme a un monte a esperar la llegada del mesías y del apocalipsis salvador. Yo no creo en predeterminaciones que nos vayan a traer el paraíso a la tierra y menos todavía voy a esperar estoicamente a que mi tiempo vital se acabe sin hacer absolutamente nada hasta la llegada de esa redención.

    Todos somos hijos de nuestra época y, por mucho que creamos, estamos condicionados por ella. Yo no sé cuán revolucionario piensa usted que es pero de fabricar un nuevo orden le garantizo que mantendría parte sustancial del orden actual. Es así, y precisamente porque es así la aspiración a revoluciones salvadoras me resulta muy infantil.

    Mis amigos en este escrito presentados, mis familiares y otros amigos, que viven la precariedad y cada vez son menos libres por esa razón, no creo que se merezcan que nosotros les vendamos como solución una revolución total que, en el mejor de los casos, es improbable. Esa solución les llevará al resultado de que no van a hacer otra cosa que empobrecerse durante lo que les queda de vida. A mi ese no me parece un buen mecanismo para defender a los tuyos.
    El pragmatismo en la política no es un capricho sino una necesidad para conseguir resultados parciales cuando no puedes conseguir los totales, es importante para entender cuando las cosas no van a poderse llevar a cabo y también para entender las enormes dificultades y externalidades negativas de determinadas soluciones muy orgullosas y dignas, pero también irracionales e imposibles.

    Para acabar, y aunque no soy demasiado tiquismiquis con los términos, creo que debemos usar con un poco más de propiedad términos como "totalitario" o "hiperrregulado", más que nada porque sino confundimos al lector.
    Totalitario en política implica la limitación de unas libertades que la democracia capitalista no tiene. Sé lo que usted quiere decir, pero la existencia de una hegemonía cultural potente o de unos potentísimos condicionamientos externos por parte del sistema no es totalitarismo, es otra cosa, más que nada porque de ser así todos los regímenes que ahora mismo recuerdo serían totalitarios.
    Respecto a lo "hiperregulado" lo mismo. El capitalismo, para funcionar, necesita tan sólo regulaciones básicas de comercio y propiedad privada. Hoy en día al eliminar las regulaciones adicionales a esas el capitalismo se afianza, mientras que generalmente al implantar regulaciones nuevas se suaviza (aunque no siempre). Si ahora comenzamos a llamar "hiperregulado" al capitalismo confundimos los debates, los términos y finalmente la conversación política y el debate no puede tener lugar, acabando en la pura confrontación maniquea de packs predeterminados.

    Saludos,

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  10. Pocholo tiene pinta de ser un revolucionario tipo Che Guevara....

    Veamos lo que decían hace 200 años expertos en genética como Stoddart de tipos como Pocholo:

    "Al contrario que la debilidad mental, la locura es
    popularmente asociada a cualidades superiores, que
    pueden hacer que el sujeto se convierta en una amenaza
    grave para la sociedad. Los débiles mentales nunca derribaron
    un Estado. Siendo un elemento esencialmente
    negativo, arrastrarán una civilización hacia la degeneración
    pero no poseen inteligencia para causar disrupción en ella.

    El tarado típico de izquierdas, por el contrario, es presto y
    apto a ser intensamente dinámico y a abusar de sus poderes
    con fines destructivos. vemos cómo en el presente la cantidad de
    apóstoles de la violencia anarquica y furioso descontento, son
    personas de mentalidad inadaptable, subnormal, degenerada e inferior.

    muchas de estas personas rara vez están lo suficientemenete enfermas
    como para ser encerradas en un psiquiátrico, y vagan entre nosotros,
    prestas a cometeter sus actos de villanía y crueldad.

    El socialismo/comunismo provoca degeneración (genética), y la degeneración
    amenaza la Civilización. La presencia de hordas de inferiores
    congénitos, --inadaptables, descontentos, indisciplinados, incapaces--
    amenaza el orden social con su disolución y disrupción."

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  11. «La secretaria de Empleo del PSOE se ha referido a un estudio que afirma que cada semana se hacen más de 10 millones de horas de trabajo ilegales. “Si convirtiéramos esa cifra en puestos de trabajo podrían crearse casi 300.000 puestos de trabajo”.»

    http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/cada-semana-hacen-mas-10-millones-horas-extraordinarias-trabajo-ilegales/20141120193920109482.html

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