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jueves, 11 de septiembre de 2014

Cómo puede Compromís sobrevivir a Podemos















Se están haciendo muchos escritos sobre cómo partidos como el PSOE, IU, EQUO e incluso UPyD van a ser muy perjudicados por la aparición de Podemos en el panorama nacional. Sin embargo no he leído nada sobre cómo puede afectar la aparición de Podemos a la coalición valenciana Compromís, pues en el fondo comparten parte importante de electorado potencial.

Compromís consiguió en las pasadas europeas, en la Comunidad Valenciana, un 7,94% de los votos yendo en coalición con EQUO. Es difícil decir qué parte de estos votos se consiguieron por ir EQUO en la coalición (algunas personas del Bloc dicen que EQUO no aporta voto alguno en Valencia pero eso no es cierto, yo conozco gente que votó a la Primavera Europea por EQUO) pero en principio vamos a decir que este casi 8% de votos es íntegramente de Compromís porque, además, se supone que EQUO estará aliado con Compromís de forma permanente en la Comunidad Valenciana. Este resultado fue peor que el de Podemos (8,24%), UPyD (8,47%) y Esquerra Unida (10,35%), quedando Compromís como sexta fuerza política de la Comunidad Valenciana en esas elecciones.
Como pasa en todos los partidos en Compromís se han empeñado en decir que el resultado es bueno porque han conseguido un diputado en Bruselas, el muy competente Jordi Sebastià. Sobre el porcentaje de voto dicen que no hay que preocuparse porque las elecciones europeas, igual que las generales, no son las más propicias para Compromis, que en estas elecciones muchos electores buscan opciones nacionales y que las elecciones clave para Compromís son las autonómicas y municipales donde, aseguran, los resultados serán bastante mejores.
Sin embargo yo creo que se equivocan. Me parece obvio que Podemos le ha dado una buena “mordida” al voto de Compromís y que el resultado de las europeas, en un momento de ocaso del bipartidismo y donde se presentaban como representante español del Partido Verde Europeo, es malo. No es que sea horrible pero no es bueno o, si queréis suavizar el término, digamos que es decepcionante y, sobre todo, que debe ser analizado fríamente para entender qué puede pasar a partir de ahora.

Yo tengo una teoría sobre el voto de Compromís que sé que algunos de mis lectores no comparten pero que todos los análisis me llevan a ella. Compromís está sostenido por una “columna vertebral” muy fuerte del Bloc Nacionalista Valencià pero que, a nivel autonómico, otorga sólo sobre un 4,5-5% de votos, eso sí muy sólidos. El nacionalismo en Valencia es un sentimiento bastante minoritario y no puede dar mucho más de sí que ese porcentaje de votos, y eso se ve en los resultados históricos del Bloc y de su antecesor, Unitat del Poble Valencià. Igual que el voto nacionalista es muy fiel también es cierto que los partidos nacionalistas suelen ser grupos bastante impermeables y es muy difícil que crezcan atrayendo al votante no nacionalista.
El crecimiento de Compromís más allá de ese 5% proviene fundamentalmente de lo que otorga la otra “pata” de la coalición, la que componen Els Verds-EE y,sobre todo, Inciativa del Poble Valencià (IdPV), partidos digamos eco-socialistas. Y, dentro de esa “pata”, sus dos máximos exponentes, Joan Ribó (aunque es formalmente independiente) y sobre todo Mónica Oltra. En mi opinión todo lo que excedió de ese 4,5% en las elecciones autonómicas de 2011 lo consiguió esta “pata” y estas personalidades.
Conforme Compromís se ha ido consolidando se ha ido creando una visión de coalición, potenciada por mucha gente que no es de ninguno de esos partidos sino que se agrupan en lo que llaman “gent de Compromís”. El electorado percibe a Compromís como una fuerza digamos más izquierdistas que nacionalista, y creo que ahí radica la clave de su crecimiento en las expectativas de voto hasta hace nada. No sería justo achacar esta visión sólo a las personas citadas pues creo que también ha colaborado de forma muy importante el secretario general del Bloc, Enric Morera, que ha apostado decididamente por esta naturaleza izquierdista para el Bloc.
A finales de 2013 se estimaba por las encuestas que Compromís podría sacar un 15% de los votos y subiendo. Muchos llegaban a especular con un posible sorpasso al PSPV que situaría a Compromis como fuerza mayoritaria de la izquierda valenciana, algo que sería más probable si la política más valorada de la Comunidad, Mónica Oltra, ocupaba la cabeza de cartel de Compromís.

Lamento decir que ese panorama optimista de finales del año pasado ya no lo veo posible. Compromís estaba creciendo fundamentalmente por esa gente de perfil “más izquierdista que nacionalista” o incluso nada nacionalista, un perfil que es precisamente el que capta Podemos. Compromís estaba creciendo porque daba un mensaje de ser algo “nuevo”, radicalmente democrático y regenerador, que es exactamente lo que vende Podemos. El nuevo votante de Compromís, el que le hacía superar holgadamente ese 5% de votos, es el votante más cercano a Podemos. Seamos claros: Hay una superposición y competencia evidente entre ambos partidos.
Obviamente Compromís debe reaccionar y debe hacer algo para no ser “pableado” como dicen por ahí. Si Compromís piensa que Podemos no es un problema para ellos (como me han llegado a insinuar militantes de Compromís) se equivocará gravemente y temo que le irá muy mal. Compromís debería trazar una estrategia clara para resistir el huracán de Podemos y, para ello, creo que debe centrarse en su máxima fortaleza y en un compromiso básico con la ciudadanía.

La fortaleza clara de Compromís, en esta época de personalismos mediáticos, es una: Mónica Oltra. A pesar de que habrá un proceso de primarias creo que todo el mundo tiene asumido que Mónica Oltra encabezará la candidatura de Compromís. Es la política mejor valorada de la Comunidad Valenciana con muchísima diferencia con el segundo, la conoce casi todo el mundo y últimamente está volviendo al primer plano mediático. Oltra ha sido durante muchos años la personificación misma de la oposición en Valencia contra un PP corrupto, y eso tiene un valor incalculable.
No voy a descubrir ahora a nadie que yo estoy “enamorado políticamente” de Mónica Oltra desde hace tiempo. Ahora se llenan hojas y hojas hablando de los “tabús” que tenía la izquierda tradicional y que Podemos ha roto con su forma de hacer política, y entre ellos está el uso de los medios de comunicación de masas y de la “emocionalidad” en la política. Pues bien, cuando Iglesias y Monedero todavía estaban practicando en tertulias de TV local, Mónica Oltra ya había roto esos tabús con su imagen y su forma emocional y simbólica de hacer política.
Pero no os equivoquéis, Mónica no es un personaje mediático. Cuando la conocí en persona confirmé todas esas sensaciones que transmite por televisión, es más las sentí incluso acrecentadas. Ya había coincidido con ella un par de veces en distintos actos pero no me había acercado nunca a saludarla al verla siempre ocupada, pero un día la vi sola y me acerqué a hablar con ella. Cuando supo quien era me abrazó como te abrazan esas tías que hace años que no ves, de forma absolutamente familiar (le faltó decirme que estaba muy guapo pero que tenía que comer más). La emocionalidad que transmite se mezcla con una familiaridad nada forzada creando una sensación de cercanía que no es fácil de ver en un político. Estoy seguro que Mónica es de esas personas que cuando va a asociaciones y grupos acaba generando en los presentes la sensación de que es la persona adecuada a quien presentar tus reclamaciones, reclamaciones que luego la ves defender en la tribuna de oradores como si fuese la principal afectada.
Pablo Iglesias, que es un gran fan de la serie juego de tronos, siempre dice que se identifica con el personaje de Daenerys Targaryen (khaleesi) por su lucha por la justicia y sus instintos nobles, pero ese personaje tiene una característica “maternal” de la que Pablo carece (y no porque sea hombre, es que tampoco es “paternal”). Sin embargo Mónica me recuerda sobremanera a la khaleesi porque sí tiene esa característica maternal muy desarrollada junto con los instintos de justicia y protección de los desheredados que tiene este personaje.
El otro día le escuchaba decir a Jorge Vestrynge que en este mundo tan hostil y cambiante la gente demandaba “ser protegida” y creo que tiene razón. Sin embargo, como occidentales criados en libertad que somos, tampoco podemos aceptar un poder autoritario para disfrutar de esta protección. Y ahí es donde las características maternales de un político compaginan perfectamente esas ideas de protección y libertad a las que la mayoría de la sociedad aspira.

Pero además de la personificación en Mónica Oltra creo que a Compromís le hace falta una cosa más, una cosa que lleva diciendo tiempo pero que debe insistir especialmente en ella. Mirad, estaba el otro día leyendo cosas sobre el caso Pujol y las comisiones del 3% que luego resulta que eran del 5%. Maragall ya dijo hace casi 10 años aquello del “ustedes tienen un problema y se llama 3%”. Carod el otro día dijo que le habían dicho miembros de CiU, ya hace años, que lo del 3% era realmente un 5%. Leyendo esto me hervía la sangre ¿qué demonios hizo el tripartito en el poder? ¿Vieron toda esta realidad y se callaron? ¿Fueron conniventes con pruebas de la corrupción anterior?
Yo no quiero que la Comunidad Valenciana llegue a ese punto. Compromís debe garantizarnos, como ha dicho ya muchas veces Morera y la propia Oltra, que va a “levantar las alfombras” y auditar bien todo lo que ha hecho los Consells del PP. Han sido los máximos exponentes de este compromiso y sería muy bueno para ellos que garantizasen que no van a aceptar ningún pacto ni a estar en ningún gobierno que acepte tapar las vergüenzas de la etapa anterior.
Todo lo que ha hecho el PPCV debe ser auditado, todas las contrataciones y compromisos fraudulentos deben ser denunciados, renegociados y llevados a los tribunales si es posible y necesario. Hay que romper definitivamente esta sensación de que los gobiernos entrantes tapan a los salientes para luego no ser descubiertos ellos cuando abandonen el poder. Hay que hacerlo sin caer en la revancha personal, pero hay que hacerlo.
Las campañas electorales deben ser positivas y tener propuestas, pero lo ocurrido en Valencia es tan grave y la sensación de que lo que no sabemos es tanto y tan grave que éste debe convertirse en uno de los compromisos básicos de campaña de Compromís. Lo del 5-4-1 debe ser aclarado y se debe desenmascarar y denunciar a todos los que hayan participado en él.

Os voy a ser sincero. Si Mónica Oltra no estuviese en Compromís mi apuesta sería que Compromís obtendrá unos resultados mediocres en 2015 (quizá incluso por debajo de 2011). Pero Mónica Oltra es un valor tan fuerte que creo que muchísimos valencianos van a votar a Compromís simplemente por ser ella la cabeza de cartel. No sé qué hará Compromís a nivel local pero a nivel autonómico este valor es fundamental.
Como veis no he valorado en ningún momento la posibilidad de un pacto entre Podemos y Compromís (y quizá otras fuerzas) en una candidatura conjunta, no porque no la considere posible sino porque creo que aún no hay nada avanzado en este sentido. Pero obviamente sería una combinación ganadora. No sé si el nacionalismo del Bloc podría restar votos a Podemos (creo que en parte sí) pero con personalidades como Oltra o Joan Ribó, Podemos (o Guanyem o lo que sea) sería...Una bomba política en la Comunidad Valenciana.

2 comentarios:

  1. Uno puede ocupar su tiempo, valorando la simpatía que despierta entre la ciudadanía un político determinado, llámese Mónica Oltra o Pablo Iglesias, que estará equivocándose de plano si piensa que esto va a determinar el sentido del voto. Véanse todas las encuestas del CIS sobre valoración de líderes políticos y se verá, hasta hace nada, a la ínclita Rosa Díez como la política más valorada, y luego compárese este dato con el resultado electoral de su partido. No haré más preguntas, señoría.

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    1. Hola Enrique,

      Has hecho un interesante apunte pero creo que el sentido de tu párrafo es equivocado. Intento explicarme.

      Creo que es una evidencia que un cabeza de lista es muy importante para atraer el voto, si no fuese así no importarían los liderazgos ni tendría sentido nada de lo que se hace a la hora de seleccionar candidatos aceptables y buenos comunicadores. Un buen candidato es un plus y sí, mucha gente sí decide su voto por el cabeza de lista, no quien está altamente definido o ideologizado pero sí gente más "neutral".

      Una buena medida de esto son las encuestas y la valoración de los políticos en ellas, pues no tenemos o no conozco mejor referencia. ¿Hay que hacer caso a estas encuestas? Sí ¿Es indiscutible la relación entre una buena valoración numérica y que se atraiga voto? No, y es No porque aquí hay cosas que segregar.

      Para tener una buena valoración numérica en las encuestas puede pasar una de estas dos cosas: O eres el candidato favorito de mucha gente, o eres el candidato con menos rechazo entre mucha gente.
      El ejemplo que has puesto, el de Rosa Díez, creo que corresponde a este segundo. Por su posición en el espectro político (más o menos centrista) recibe valoraciones poco viscerales entre la mayoría de los votantes, que se sitúan entre el centro-derecha y el centro-izquierda. Díez probablemente no saca altas valoraciones entre nadie, pero los votantes del PP o el PSOE, que normalmente ponen un 0 a los líderes del otro partido (y en el caso del PP pondrán un 0 a cualquier líder a la izquierda del PSOE) a Díez la puntúan con 3 y 4. Es decir, Rosa Díez saca una valoración "media" entre sus no votantes, es quizá las segundona de todos.

      Sin embargo el caso de Mónica Oltra o Pablo Iglesias es totalmente diferente ¿Por qué? Pues porque probablemente los votantes del PP o la mayoría de las gentes de derecha les pondrán 0 y 1. Y si con esa base son los mejor valorados es porque tienen muy buenas puntuaciones entre muchos votantes, siendo la opción nº1 de la mayoría.
      Es en ese caso, cuando a un líder le pones una nota alta, cuando realmente ese líder condiciona tu voto. Si a un líder le pones un 4 probablemente no va a decidir tu voto, si le pones un 8 sí.

      Saludos,

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