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lunes, 1 de septiembre de 2014

Podemos ¿coyuntura o estructura?





















Desde el 25 de Mayo hay una pregunta que se repite en las tertulias políticas: ¿Ha llegado Podemos para quedarse? ¿O será el típico partido revelación que, después de un éxito, se hunde entre sus propias contradicciones? Ya he defendido más de una vez que Podemos ha llegado para quedarse aunque para ser más exacto diría que lo que Podemos representa está enraizado en esta sociedad y es algo permanente, por lo que Podemos probablemente pervivirá y, si no lo hiciese (porque cualquier proyecto puede fracasar), sería rápidamente sustituido por otra fuerza ajena a la normalidad del sistema.
La idea básica es que la fuerza motriz de Podemos, los problemas que combate, las soluciones que ofrece y las líneas generales que plantea son ya una demanda social consolidada, son una realidad estructural. Por tanto no hablamos en ningún caso de un movimiento coyuntural. Quiero desarrollar un poco la idea.

En mi opinión el 15-M fue el inicio de una serie de acontecimientos que ha llevado a la formación y éxito de Podemos tres años después. En aquel momento, en la primavera de 2011, un movimiento joven ocupó las calles de España bajo la demanda principal de “Democracia Real Ya”.
La exigencia de Democracia real no era revolucionaria, no era nada rupturista. Esos jóvenes lo que reclamaban era básicamente que la historia que les habían contado sobre el sistema político y sobre la sociedad fuese cierta. Desde que estos chicos nacieron se les había contado que vivían en una democracia, que existía algo como la soberanía popular que decidía cual era el destino de un país en todos sus ámbitos. Se les habló de un estado del bienestar que no dejaba a nadie desamparado y que protegía al débil, de unos gobiernos representativos cuya principal preocupación era el bienestar de la gente, el garantizar a las personas un empleo y una vida digna dentro de los parámetros de progreso social.
Estos jóvenes sintieron que todo en lo que habían creído no era verdad. El mundo para el que les habían preparado tenía unas reglas que parecían claras: Si estudiabas tendrías un mejor trabajo, si trabajabas bien progresarías salarial y laboralmente, gracias al progreso económico y social los hijos vivirían mejor que sus padres, etc. Pero nada de eso estaba siendo así y no parecía que fuese a pasar en el futuro: Los jóvenes preparados se enfrentaban al paro, el esfuerzo no parecía tener resultado y los hijos probablemente iban a vivir peor que sus padres.
Adicionalmente el país se enfrentaba a un panorama político desolador. Era el ocaso del zapaterismo, el PSOE se estaba hundiendo por traicionar la política socialdemócrata y la alternativa era básicamente la misma, era pasar de un gobierno derechista postizo a uno derechista de verdad. Así pues la dualidad política, la alternancia como método de mejora, corrección y cambio, se convertía en puro turno carente de fondo.

El 15-M fracasó pero su semilla siguió perdurando. Paralelamente el 15-M o después del mismo nacieron movimientos sociales novedosos que se alejaban de la estructura tradicional. La Plataforma de afectados por la hipoteca (PAH), con sus acciones de resistencia a los desahucios o sus escraches, y las mareas sanitarias y educativas, donde los sindicatos estaban presentes pero realmente eran algo moderno y transversal, son los ejemplos más claros de estas nuevas formas de protesta. También asistimos a formas de “lucha” un tanto novedosas: Manifestaciones rodeando los edificios parlamentarios o las coloristas acciones de Sánchez Gordillo y su sindicato, realidades que aterraron al gobierno porque no sabía cómo controlarlas.
Estas acciones y realidades novedosas han ido apareciendo porque los mecanismos tradicionales de lucha se han demostrado ineficaces. En España ha habido tres huelgas generales en los últimos tres años y las tres han fracasado. Las manifestaciones podrían reunir a millones que el gobierno las ignoraría absolutamente. Ante esta realidad se buscan caminos diferentes como todos los comentados, que al menos sí tienen una eficacia práctica (la estrategia de la PAH ha paralizado centenares de desahucios) o asustan al gobierno (escraches, manifestaciones "especiales").

Todo esto se puede resumir en que la sociedad se ha dado cuenta de que toda la estructura democrática y de gestión de los conflictos colectivos que parecía vigente hasta ahora se ha desmoronado y, ante esta revelación, busca insaciablemente mecanismos nuevos para defender sus intereses.
Si el esquema “vital” que se tenía antes del 15-M (estudiar para un mejor trabajo, trabajar para mejorar laboralmente, comprar una casa gracias al trabajo, tener una vejez asegurada y tranquila, etc.) se desmoronó para la generación del 15-M, el esquema “democrático” que podía permitir exigir ese esquema o cualquier otro también ha caído: La democracia parece secuestrada por dos partidos prácticamente iguales (el bipartidismo, las “élites extractivas”, la “casta”), los mecanismos democráticos de huelga y manifestación no sirven ya (excepto en sectores específicos) y, en definitiva, el ciudadano se siente indefenso ante una superestructura que es inmune a cualquier mecanismo de control o presión social.
Si los contrapesos democráticos y el relativo pactismo entre capital y trabajo vigente desde la II guerra mundial se han eliminado, era cuestión de tiempo que la gente se “desenganchase” del sistema y se situase fuera de él. Como dicen por ahí “no es que seamos anti-sistema, es que el sistema es anti-nosotros”. De verdad, ¿alguien pensaba que la conversión del ciudadano en sujeto pasivo y la conversión del trabajador en un sujeto semi-esclavizado por la dependencia económica no iba a tener consecuencias?

Y es en ese contexto donde aparece Podemos. Pero Podemos va más allá del 15-M y profundiza en la desafección. Ya no se le pide al poder político que convierta en real lo que habían vendido como real, ahora se le dice al poder político que se vaya, que son una “casta” incorregible y parasitaria y que ahora va a ser el “ciudadano” quien va a tomar las riendas del poder para hacer real esa sociedad democrática con igualdad relativa, meritocracia y soberanía ciudadana. Podemos no representa una revolución en el fondo pero sí la representa en la forma, no se quiere subvertir el esquema democrático sino volver a generar los equilibrios entre capital y trabajo y recuperar la soberanía popular que era propia de la Europa de hace 30 años. Y se quiere hacer con una revolución ciudadanista, dando un escobazo generalizado a quienes han ocupado el poder político en los últimos 30 años y mediante mecanismos que quizá sí son revolucionarios, a caballo entre la democracia radical y el democratismo.
Si aceptamos que este es más o menos el resumen de lo que ha pasado en el cuerpo social español en los últimos años podremos concluir claramente qué pasará si Podemos fracasa. Si el fracaso del 15-M representó el fin de la ilusión de que los políticos de los partidos tradicionales hiciesen caso a las demandas ciudadanas, el fracaso de Podemos podría representar el fin de la ilusión de cambiar el sistema desde dentro y de que los ciudadanos puedan recoger una democracia vaciada y degradada y reconvertirla en una democracia real y avanzada.
Si Podemos fracasa, o mejor dicho si la revolución ciudadanista que Podemos quiere representar fracasa (porque, al final, lo mismo da que esa “revolución” la haga Podemos, EQUO, el Partido X o quien sea, eso al ciudadano no le importa), lo esperable sería una nueva vuelta de tuerca en estas bolsas ciudadanas crecientes de frustración y desafección por el sistema. Porque estas “bolsas” no van a desaparecer, porque el sistema ha generado una nueva normalidad precarizadora y vaciadora de soberanía que no va a hacer más que avanzar con el tiempo.
Y una nueva vuelta llevaría fácilmente a la conclusión de que el sistema es irreformable, y cuando digo sistema quiero decir democracia representativa y economía de libre mercado. Y si eso pasa el próximo Pablo Iglesias que salga no hablará de democracia directa y avanzada ni de fórmulas de economía mixta, el próximo Pablo Iglesias le dirá a las masas indignadas que la democracia representativa y el capitalismo es irreformable y que hay que ir hacia una revolución de fondo, radical, y no sólo en las formas. Y bajo esta lógica el próximo Pablo Iglesias no será “mesiánico” sino que probablemente será autoritario.

En resumen, Podemos es un partido que está edificado sobre una realidad estructural que avanza imparablemente en nuestra sociedad: La precarización, la desafección ciudadana con el sistema y la búsqueda social de mecanismos que sirvan para defender sus intereses. No es una coyuntura, no es una revelación electoral nacida de la televisión sino que es una propuesta edificada en una estructura social naciente.
Si en este país alguien del “stablihsment” político tuviese dos dedos de frente entendería que hay que normalizar a Podemos, entenderse con él y asumir por lo menos parte de sus reivindicaciones. Si eso se hubiese hecho con las demandas del 15-M probablemente Podemos no hubiese nacido nunca. Y si ahora no se hace con Podemos de aquí a 5 ó 6 años, cuando tengamos un agresivo líder llamando a la revolución, nos arrepentiremos.
Confiar en que una eventual recuperación económica va a hacer desaparecer estas exigencias es no entender nada de cómo funciona el mundo y de la naturaleza de esta crisis. Porque por mucho que el país se recupere en términos de PIB o de cifras macroeconómicas éstas están sostenidas en una “nueva normalidad” económica que condena a la degradación social a sectores sociales enteros. Pero de esto ya hablaremos.

5 comentarios:

  1. 1) Cuando la democracia se percibe como estructura de injusticia, imposible de mover, surge el populismo, el terrorismo, el nacionalismo.2) La democracia solo se regenera a partir de la renovación o personalización del consenso fundamental.
    3) Construir/personalizar ese consenso es tarea q corresponde a cada generación politica (unos 50 años).
    4) NO hay herencia recibida que valga. Lo que hay es trabajo que hacer.
    5) Hay que aceptar que en Europa está llegando la hora de "cortar a matarrasa" y sembrar el terreno para una nueva cosecha de democracia

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  2. Pues sí, Pedro, tenías razón - este artículo se parece mucho (en los temas) al artículo que escribí hace unos días sobre la ira juvenil global. Veo que estamos moviéndonos por las mismas inquietudes y que "algo" tiene que pasar.

    Hablas de normalizar a Podemos - mira si el "establishment" español es tan estúpido, Pedro, que España ahora mismo atraviesa una coyuntura bastante semejante a la depresión en EEUU, en los años 30. ¿Qué pasó aquí? Pues las "élites" wasp se dieron cuenta inmediatamente que, en efecto, tenían que ceder un poco, generar un sistema de seguridad social, protección laboral y pensiones públicas sin caer en el marxismo socialista que tanto caracteriza, desgraciadamente, a Europa. Por eso EEUU sigue siendo excepcional. Es uno de los pocos países del mundo sin un partido comunista notable..aquí ni siquiera los universitarios que se consideran "socialistas" se hacen llamar "marxistas" o comunistas. Está MUY MAL VISTO. ¿Por qué? Porque en su momento, la élite supo ceder, supo tener sentido de patria y darle a los trabajadores lo que más pedían.

    Copio de mi entrada algunas pinceladas relevantes para este artículo:

    "El permanente deterioro de la economía y las condiciones educativas para los jóvenes en toda Europa ha generado un profundo sentido pesimista entre la misma juventud, así como un cinismo generalizado hacia “los políticos”, no sin buenas razones. Por desgracia, los analistas conocidos en España no analizan el por qué – parece que no les interesa hablar de las condiciones que han contribuido para expulsar a los jóvenes del mercado laboral, tener un buen sistema educativo, un sistema que impone deudas masivas sobre sus espaldas y les ofrece, nos ofrece, un futuro de tristeza y sueños que son ahora pesadillas, de oportunidades perdidas. ¡Con razón han dado la espalda a los partidos tradicionales!"

    Básicamente, lo que estamos viendo es que - nos han secuestrado la democracia representativa, que tenemos un futuro nada bueno (de creciente paro, por cierto) y precarización.

    Algún lector tuyo pensará que yo soy un peligroso y terrible "rojo", pero lo cierto es que yo estoy acomodado, vivo bien y no necesito trabajar para comer. Eso lo sabes bien. Sin embargo, tengo un fuerte sentido de patria, de deber con mis compatriotas (y con otros seres humanos en general) porque mi sentido de la justicia es el que desencadenó la Guerra Civil inglesa, en los 1600s. NO NOS REPRESENTAN. Me angustia ver lo que está ocurriendo con la juventud en el mundo y por eso pienso que el grito de los jóvenes árabes, en la Primavera árabe, debe ser nuestro grito, nuestra ira también.

    CONTINÚA

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    Respuestas
    1. Sr. Alfredo,

      sin dudas su visiòn sobre EEUU, socialismo y comunismo esta afuera de la realidad...

      citando un paso de su comentario: "Por eso EEUU sigue siendo excepcional. Es uno de los pocos países del mundo sin un partido comunista notable..aquí ni siquiera los universitarios que se consideran "socialistas" se hacen llamar "marxistas" o comunistas."
      Esto que escribe, disculpe, es confuciòn ideologica.
      Creo que Usted no conoce y no ha nunca vivido la realidad de EEUU: el sistema "autoritario" capitalista de EEUU es un sistema que mete sus raizes en la "propaganda" persecutoria y nichilista de todo lo que sea socialismo real y la propaganda es peor y mas feroz si hablamos de comunismo (que esta casi prohibido hasta pensarlo!).

      Puede ser que yo no haya comprendido su comentario y si es haci entonces le pido disculpa y me disculpo tambien por mi espanol que no es mi idioma madre.

      Saludos
      Carlo

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    2. Carlo,

      No entiendo nada de su comentario.....¿en qué momento he dicho lo contrario?

      En efecto, creo que no me ha entendido.

      Saludos

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  3. Comentando sobre esto con el compañero Dan García (ya conoces su blog, supongo), le dije esto, sobre la creciente precarización pero en relación con la matanza de un joven de la raza negra en Estados Unidos:

    "Por otro lado, no hay que dejar de mencionar un dato importante que Obama ha apuntado también – es verdad que las estadísticas apuntan a que una cifra elevada de jóvenes varones de raza negra en este país cometen delitos graves y ataques contra las personas. Hay que analizar bien las causas de eso: pobreza extrema, analfabetismo en muchos casos, no tienen hogares “normales” pues hay un problema de falta de padres en la comunidad negra (también denunciado por Obama), entre otros graves problemas. Es una de las poblaciones más vulnerables a los ataques económicos de los últimos 40 años y que menos ha podido ascender realmente. Eso ha generado una rabia colectiva entre ellos que genera en los varones cierta “actitud” matona y chulesca hacia la autoridad y hacia las instituciones o personas “blancas”. Claro, eso no puede jamás justificar ser racista contra ellos sino todo lo contrario: seguir avanzando en estos campos y quizás esa misma furia colectiva de los jóvenes negros podría convertirse en un grito de furia más universal entre todos los jóvenes que, al paso que van las cosas, pronto serán tan pobres como ellos. Y entonces, cuando eso surja, la palabra “nigger” (que usaba el KKK para insultar a negros) será aplicable para todos. Porque, las troikas y los comités que ejercen el poder real así lo quieren – convertirnos a todos en “niggers”.

    Es hora de decir BASTA.

    Saludos




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