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domingo, 26 de octubre de 2014

La incompatibilidad del independentismo con los cambios sociales en España













Como sabéis, dentro de las diferentes sensibilidades u “objetivos” que hay detrás de quienes defienden el “derecho a decidir” de Cataluña se encuentra una muy extraña por incomprensible: Los rupturistas no-nacionalistas. Este grupo, en teoría, no defiende este derecho de secesión por cuestiones nacionales ni por nacionalismo alguno, sino que lo defienden porque, según ellos, la independencia es rupturista y permitirá acabar finalmente con el sistema político salido de la transición y con todas aquellas límitaciones estructurales y legales que impiden cambios radicales o revolucionarios en nuestra realidad socio-económica.
A mi estas personas me parecen verdaderos aprendices de brujo que no son conscientes del entorno en que se mueven. Pretender crear una ruptura territorial como método de romper una realidad legal, creyendo que la nación que saldrá de ahí va a ser “revolucionaria”, y pretender además que en la nación que queda al otro lado también se catalicen cambios radicales es, como mínimo, un posicionamiento infantil y un pensamiento mágico.
Lo más probable, tanto por las mayorías que hay como por las reacciones sociales habituales y por el entorno internacional, es que de independizarse Cataluña este país fuese un estado todavía más neoliberal que el estado español y, además, que se produjese una reacción conservadora y nacionalista en el resto de España. Vamos, que probablemente pasaría exactamente lo contrario de lo que estos rupturistas pretenden, aunque por alguna razón parece imposible no ya que se den cuenta, sino ni siquiera que contemplen la posibilidad de que sea así.

A veces me canso de predicar en el desierto con esta tesis, pues me encuentro continuamente con ese voluntarismo mágico que cree que la ruptura territorial nos va a llevar a cambios revolucionarios en toda España. Y es muy frustrante, porque por muchos argumentos que des de nada valen, siempre se le oponen la magia y la Fe.
Sin embargo el otro día leí esta entrevista al diputado catalán de las Candidatures d'unitat Popular (CUP), Quim Arrufat. Como sabéis las CUP son un partido independentista, pancatalanista y revolucionario, que ha obtenido una pequeña cuota de apoyo popular en Cataluña, aunque continúan siendo absolutamente residuales en lugares como la Comunidad Valenciana. La entrevista está en castellano, así que os recomiendo leerla.
Pues bien, Quim Arrufat, del que yo esperaba que fuese un izquierdista mágico e infantil, se muestra aquí como un tio que entiende cómo funcionan las cosas social e internacionalmente. Por ejemplo, cuando le preguntan de si es partidario de hacer una Declaración unilateral de independencia (DUI) dice que depende de las circunstancias, que para hacer una DIU hay que tener una mayoría muy amplia y que habría que generar un conflicto total con el estado español, provocándolo para que tome medidas “represivas”, con el objetivo de que otros países apoyen las demandas catalanas y que así desde la comunidad internacional se obligue al estado español a aceptar la secesión.
La mayoría de independentistas te dirán, cándidamente, que si un pueblo quiere la independencia éste acaba teniéndola, y que por tanto si el parlament de Cataluña aprueba una DIU, Cataluña será independiente. Pero Arrufat, que es claramente independentista, entiende perfectamente que sólo con una mayoría enorme, conflictos sociales y legales y con una implicación real de la comunidad internacional (que sólo se produciría en base al conflicto total y a la generación de problemáticas sociales), se podría llegar a la independencia. Para mi ha supuesto una explosión de sensatez entre tanta tontería.

Pero lo que me interesa de la entrevista con Arrufat es lo que dice de Podemos y de la izquierda española. Arrufat dice que Podemos realmente no acepta el “derecho a decidir” de Cataluña tal y como ellos lo entienden, sino que para Podemos lo que pasa en Cataluña es solo una parte de los cambios sociales en España, y que lo que pasa en Cataluña debe juntarse con un proceso de cambio a nivel español.
Cuando le preguntan si no cree que se pueden sincronizar las demandas sociales catalanas y españolas, Arrufat dice que no y creo que acierta (dentro de su sesgada visión de las cosas). Arrufat indica que si Podemos ganase las elecciones en España lo primero que haría es ceder en la cuestión territorial y prometer que no permitiría una Cataluña independiente. Dice que el objetivo de Podemos es cambiar las cosas a nivel español y que por tanto Cataluña (su independencia o su autodeterminación, se entiende) sería lo primero de lo que se olvidarían porque para obtener cambios reales tendrían que ceder en cosas. La prioridad de la izquierda española, dice, es acabar con su oligarquía, y por tanto dejarían de lado lo demás para centrarse ahí, y además dice entenderlo perfectamente.
Obviamente la visión de Arrufat es en parte interesada. Podemos supone una amenaza electoral para ellos y por tanto quiere dejar claro a sus posibles votantes que Podemos no va a aceptar el derecho a decidir, que Podemos está mirando a nivel español y que por tanto ellos son la única opción que combina revolución popular e independencia.

Esta incompatibilidad entre tener una propuesta de cambio y ruptura a nivel español y aceptar la independendencia unilateral de Cataluña que expresa Arrufat, es algo que he explicado muchísimas veces, aunque con matices distintos. Arrufat dice que Podemos, de ganar unas elecciones, pactará con las “élites” españolas mantener la unidad del estado, pero eso realmente no sería así. Para cuando Podemos llegue a ganar unas elecciones ya no tendrá ese objetivo, por la sencilla razón de que un partido que acepte el derecho a la secesión de territorios del país nunca ganará las elecciones.
Lo dije en el escrito anterior: Fácilmente el 80% de la población española rechaza que los territorios se puedan independizar unilateralmente y que se quieran imponer fronteras o romper con la igualdad de todos los ciudadanos. Esta preferencia no es secundaria en absoluto, es uno de los fundamentos que pueden decidir un voto, es una cuestión “fuerte”. Para un andaluz y un extremeño, el que Cataluña se independizase sería producto del egoísmo económico y/o del desprecio ante otros conciudadanos (ellos), y desde su punto de vista esto atentaría contra los más básicos principios de la redistribución de riqueza. Para otros españoles las argumentaciones pueden ser distintas (o no), pero la cuestión básica es que esto es algo obviamente rechazado, y quizá lo va a ser por generaciones.
En política los maximalismos nunca han ido a ningún sitio. No se puede querer cambiarlo todo y cambiarlo ya, eso es infantil y no va a suceder. No se puede querer una política igualitarista, la nacionalización de los bancos, la autodeterminación de las regiones, la república, la nacionalización de la tierra, la implantación del esperanto, el establecimiento de un soviet supremo y la abolición del dinero, todo a la vez. Conforme se van añadiendo estas ideas al paquete se van restando apoyos y posibles votantes, y cuando lo quieres todo sin renunciar a nada el final es evidente: No te van a votar ni tus familiares.
Por eso cualquier fuerza que quiera cambiar las cosas en España, esto es, hacer una política realmente social e igualitarista y reformar el sistema político, necesariamente va a tener que renunciar a todo lo demás. Y ya no es por pactismo con las élites (eso llega luego), es por pura realidad de la mayoría social.

Y, hablando del caso concreto de Podemos, esto mismo que estoy explicando yo aquí lo ha dejado caer Íñigo Errejón, uno de los dirigentes de Podemos, añadiéndole además la segunda derivada de todo esto, que es la cuestión “técnica”.
Preguntado por la cuestión catalana en esta entrevista en Público, Errejón dijo: “Si hay diferencias muy grandes entre lo que dicen los círculos en Catalunya y lo que dice la dirección estatal, podemos someter esto a la decisión de todos los españoles inscritos en Podemos. En principio, pensamos que la decisión sobre la cuestión catalana no es sólo catalana, es también española”. Luego dice que eso no quiere decir no reconocer el “derecho a decidir” de Cataluña, pero indica esto: “Para nosotros, eso significa un proceso constituyente. Uno, a nivel de España, que reconozca todos los derechos y articule un modelo territorial diferente, en el que incluso esté contemplada la posibilidad de que algunas naciones puedan decidir que no quieren que sigamos juntos
Lo que indica Errejón no es más que lo que expresé yo en este escrito. De existir la posibilidad de un sistema político en que la autodeterminación fuese posible, este sería producto de un proceso constitucional en el que tendrían que decidir todos los españoles: Vamos, que si Cataluña se independiza el permitirlo es algo que deberán decidir el conjunto de españoles previamente. Y esto no es una cuestión política, es una cuestión técnica que no se puede obviar. Al ser inquirido por esta cuestión en Twitter (algunos le decían que habían “traicionado” lo que habían dicho antes), Errejón dijo algo así como que todos los españoles tienen que decidir sencillamente por un tema técnico y que no es posible hacerlo de otra manera. Errejón es doctor en ciencias políticas, no es ningún idiota.
Al final el posicionamiento de Podemos es un poco maquiavélico en esta cuestión, una forma de intentar estar bien con todos. Los dirigentes de Podemos no quieren la secesión, saben que no pueden apoyarla porque jamás ganarían unas elecciones y, es más, probablemente la evitarían si estuviese en su mano; pero en el discurso le echan "el muerto" a la ciudadanía. Como serían todos los ciudadanos españoles quienes tendrían que decidir la posible independencia ésta no se va a dar, pero Podemos siempre podrá decir que ellos solo hacen lo que dice la gente. La verdad es que me gustaría un posicionamiento más valiente por su parte, aunque quizá deban esperar a que el partido esté constituido.

He explicado varias veces por qué los valores del nacionalismo van contra los valores de la democracia y la izquierda, he explicado lo que probablemente pasaría de independizarse algún territorio en este mundo en el que vivimos (que sería ir hacia un estado neoliberal) y también he intentado poner casos prácticos para que se entienda por qué no se pueden apoyar estas aventuras.
Además de todo esto, está el puro realismo político. O queremos cambios sociales en España o aceptamos la autodeterminación de las regiones, ambas cosas no pueden ser. Si queremos lo segundo jamás ganaremos las elecciones para tener lo primero, si aceptamos la secesión provocaremos que la naturaleza de los nuevos estados y su componente político sean claramente contrarios a nuestras aspiraciones. Esto hay que entenderlo.
De hecho tengo la sensación de que en un futuro inmediato, Cataluña, tantas veces pionera en la historia en el apoyo de cambios profundos en el resto de España, se va a convertir en un lastre para los cambios políticos, tanto por lo comentado como por la actitud maximalista de sus representantes políticos. Espero equivocarme, pero me temo que es probable que lleguemos a esa situación, al menos durante un tiempo.

2 comentarios:

  1. Estoy muy de acuerdo contigo, aunque me molesta que califiques de "maximalismo infantil" mi aspiración republicana, aunque es posible que tengas razón.

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    1. Enrique,

      No quería decir eso. La aspiración republicana no es un maximalismo infantil, lo que es un maximalismo es la combinación de todas esas cosas que he relatado seguidas sin ser capaz de ceder en nada.
      El republicanismo no puede ser un maximalismo, la mayoría de países son repúblicas.

      Saludos,

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