La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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viernes, 10 de octubre de 2014

Mi viaje a Lisboa y otras cosas


















Hace unos días estuve en Lisboa por motivos laborales. Estuve escasamente cuatro días, pero hay unas cuantas anécdotas y cosas que vi que me gustaría compartir, tanto por interés de los lectores como para no olvidarme de ellas y poder releerlas dentro de un tiempo.
Nunca antes había estado en Portugal, algo curioso siendo el país vecino y habiendo estado en países mucho más lejanos como Argentina o EEUU. Una vez escuché que Portugal es el gran desconocido para los españoles y creo que es verdad, por lo menos para quienes no vivimos en comunidades vecinas sino en la otra punta de la península ibérica.

La primera anécdota que tuve fue con el taxi. Desde el aeropuerto al hotel me cobraron 10 euros (el taxi es barato en Portugal), pero al llegar el taxista me preguntó que de cuanto quería el ticket. El hombre, intuyendo que yo iba en un viaje de trabajo y sabiendo que probablemente me pagaban el transporte, quiso hinchar el ticket con mi beneplácito para ganarse unos euros. Le dije “10,20”, que era lo que marcaba el taxímetro, ante su probable disconformidad.
Más tarde hablé con varios compañeros de trabajo españoles que asistían al mismo acto que yo, y a todos les habían dicho lo mismo, a todos les habían intentado hinchar el ticket. Creo que fui el único que ni siquiera acepté un redondeo al alza. Pero lo cachondo no es eso, lo verdaderamente sorprendente es que en el mismo trayecto a todos nos habían cobrado (por taxímetro) una cosa distinta. Hubo trayectos de 15 euros, de 17 ¡Incluso a una compañera le llegó a marcar al taxímetro 30 euros! Obviamente ahí había algo que no estaba nada claro...
Al salir a cenar la primera noche fui a un restaurante que estaba en la calle de atrás del hotel. En el trayecto, que no serían más de 100 metros, vi tres "sin techo" durmiendo en la calle, en zonas que estaban algo cubiertas. Estaba en el distrito financiero de Lisboa y por eso la presencia de tantos indigentes me pareció muy chocante. En los días posteriores estuve por el centro de Lisboa y no vi demasiados indigentes, de hecho vi menos de los que esperaba después de lo que vi el primer día. Comenté con un chico de Madrid si creía que había más mendigos que en Madrid y él dijo que sí, pero yo no lo tengo tan claro. De hecho me pareció que probablemente las autoridades intentarían evitar que estuviesen por el centro.
Cuando vas a una capital y a un distrito financiero desgraciadamente no puedes ver la realidad de un país. Hacer cualquier valoración de cómo está Portugal por lo que vi me resultaría una osadía, así que no lo voy a hacer. Si que noté que las calles estaban más viejas y el mobiliario urbano más destrozado que en España, algo que me recordó bastante a Buenos Aires. Aún así tengo que decir que todo el centro de Lisboa me encantó.

No querría llevarme mala impresión de los portugueses pero después de la experiencia del taxi llegó la de los restaurantes. El “palo” al turista es algo típico en muchos sitios, aunque en países serios como EEUU o el Reino Unido no se suele dar. La verdad es que tampoco me han llegado a dar un “palo” ni siquiera en países como Italia o Argentina, pero al final sí me ha pasado en Portugal.
Esto me pasó una noche en que fui a cenar con varios compañeros españoles. Uno de los portugueses compañeros de trabajo nos había recomendado un asador argentino y allí que nos fuimos, liderados por un compañero catalán un poco cantamañanas y que se las daba de saber hablar portugués. La verdad es que lo que hacía mayormente era hablar catalán con acento portugués, pero a todos los que no sabían hablar catalán les parecía que hablaba un portugués perfecto.
Al ir recomendados pensamos que el sitio no sería muy caro. Nos equivocamos, era caro, aunque no excesivamente, y ya que teníamos que pasar el ticket nos propusimos contenernos en el gasto. Pero ahí que apareció el catalán con su “catañol” y se puso a pedir. El camarero portugués, que vio que era un cantamañanas, le lió y le propuso una especie de degustación que él aceptó sin preguntar a los demás. La degustación consistía básicamente en que iban a sacar lo que les diese la gana y a cobrar lo que les diese la gana también. Allí comenzaron a sacar cosas que nadie quería y que a nadie le interesaban, y aquello acabó con una cena más o menos bien pero con una cuenta de escándalo.
Después de la clavada, que pagamos civilizadamente, pedimos que nos invitaran a unos chupitos y nos miraron como si estuviésemos locos, diciéndonos que no podían hacerlo, los tíos ratas. Con lo que nos habían cobrado nos podían haber invitado no a un chupito, sino a barra libre para todos.
Al día siguiente en el hotel, al hacer el check out, pretendieron cobrarme una cosa de la nevera de la habitación que no había consumido. Dije que no la había consumido y no hubo mayor problema, pero ya iba caliente después de las experiencias y solo la insinuación me sentó bastante mal. No sé si se lo tomaría la señora de la limpieza o fue sencillamente un error.

Ya que he hablado del colega catalán hay una cosa que no me resisto a contar. Este chico es independentista y además es un poco provocador. Cuando le vimos el primer día, antes de saludar ya estaba diciendo que “los españoles” habían prohibido la consulta. La verdad es que la gente está un poco cansada de él y de sus continuos comentarios sobre este tema, la mayoría desproporcionados y absurdos.
Entres los que estábamos allí había andaluces, aragoneses, valencianos, asturianos, madrileños, etc. Y tengo que decir que todos ellos estaban hasta los mismísimos del tema catalán. De hecho hasta una compañera vasca estaba hasta el gorro de escuchar hablar del tema. Estoy en desacuerdo con muchas de las cosas que me dijeron y con tanta vehemencia anti-catalanista, pero al final la unánime opinión no es casual. Lo que más rabia le da a la gente es esa especie de hecho diferencial que los nacionalistas catalanes invocan y que parecen despreciar para todos los demás. Todo el mundo tiene hechos diferenciales respecto a la generalidad y casi todos los territorios tienen una historia tan peculiar y rica como la catalana, pero no intentan crear diferencias artificiales, falacias históricas y justificaciones para todo como hace el nacionalismo.
Empieza a cundir la opinión de que es mejor que los catalanes se independicen que estar aguantando sus continuas quejas y victimismos. No sé si es algo que los nacionalistas catalanes buscan a propósito, a veces pienso que sí, pero la verdad es que poco a poco van minando la moral unionista del resto de españoles. Luego estos mismos catalanes vuelven a casa y dicen que los “españoles” no les quieren y los desprecian y ridiculizan, lo que potencia su victimismo y su independentismo, y así se crea una espiral de desencuentro que conduce a la ruptura convivencial que los nacionalistas catalanes desean.

La verdad es que resulta complicado ver la manera de cómo parar esta espiral de ruptura de convivencia que no interesa a nadie y menos a los catalanes, que al final serían el vecino menor y serian los que más perderían con la enemistad de la otra parte. La política de la provocación, el exabrupto y el improperio da muy buenos resultados electorales a fuerzas políticas opuestas en esta materia, y por eso parece imposible que dejen de usar una herramienta tan facilona para ganar votos.
De todas maneras a nivel personal tengo la sensación de que los “unionistas españoles” están mucho más dispuestos a aceptar reivindicaciones razonables de los catalanes que al revés (hablo a nivel de ciudadanos, no de gobiernos). Los nacionalistas catalanes parecen no aceptar nada más que absolutamente todo y así parece que no va a haber solución. Se critica mucho la posición del gobierno de Rajoy pero por primera vez tengo que decir que no me parece tan absurda ni tan ilógica. Ahora mismo no se puede llegar a ningún término medio con los nacionalistas catalanes, pues están en posiciones de ultra-máximos, así que parece razonable esperar a que el independentismo esté de reflujo para entrar en cuestiones negociadoras.
Hay quien dice que no hacer nada solo potencia el independentismo pero creo que se equivocan. Creo que no somos conscientes del enorme potencial de los independentistas para destruirse a sí mismos. Situados en una posición de fantasía, de independencia teórica sin costes y de infantilismo político no hay nada que se pueda hacer. Sin embargo, enfrentados a una realidad legal y a una legalidad internacional que no les permite hacer nada de lo que quieren, la ruptura entre ellos llegará. Ahora mismo es todo una maraña compacta a favor de lo que eufemísticamente se llama “derecho a decidir”, pero en la mente de cada uno de los actores de esta historia hay una cosa distinta que nada tiene que ver con ese “derecho”, y no hay más que esperar a que las contradicciones salgan a la luz.
Hay independentistas de verdad e independentistas de pegote, independentistas que pretenden una “catalanizacion” total de Cataluña e independentistas que no, hay gente que apoya la consulta por ser rupturista pero que realmente no quiere la independencia ni al nacionalismo, hay nacionalistas verdaderamente aterrados de cualquier cosa que traiga inestabilidad y que, en el momento en que se planteen estrategias rupturistas y unilaterales, van a actuar como aquellos nacionalistas de la Lliga en los años 30, que se lanzaron a los brazos de Franco y los fascistas para que les quitasen a la FAI de en medio. Ahora mismo todos ellos creen que, en el momento de la verdad, se van a superponer al resto de grupos y que el futuro va a ser como ellos creen, pero todos se equivocan. Es un pensamiento mágico que no va a poder durar siempre y ante la necesidad de tomar decisiones difíciles, este grupo que hoy parece compacto irá quebrando y dejando gente atrás, como ya se empieza a vislumbrar.
De todos modos el futuro a corto plazo parece claro: Vamos de cabeza a unas elecciones anticipadas y a un gobierno de ERC, ya veremos apoyado por quien. Quien los apoye acabará barrido del mapa, así que a ver quien es el listo. Tanto el gobierno del PP como la propia ERC saben que ese es el horizonte, y luego ya veremos como lo arreglamos. 

Volviendo al viaje, cuento una anécdota para acabar. Al llegar a Valencia cogí un taxi para ir a mi casa y el taxista se percató de que venía de un viaje de trabajo y que, por tanto, me pagaban los viajes. La tarifa plana del aeropuerto a la capital son 20 euros (antes era con taxímetro y costaba menos), pero el taxista me intentó engañar contándome que, como había unas obras a la salida del aeropuerto y tenía que desviarse de la ruta original, tenía que cobrarme adicionalmente los kilómetros de más.
Imaginaos mi reacción con lo caliente que venía de Lisboa. “A mi me timan en Portugal pero no en España” pensé, y tuve una bronca durísima con el taxista. Obviamente al final desistió y me cobró los 20 €, pero me quedé muy cabreado de que en España te intenten hacer eso. Tengo pendiente hacer una reclamación sobre el taxista en cuestión (tengo el ticket y sé su nombre y licencia), porque esto no se puede permitir.

3 comentarios:

  1. Hola Pedro:

    Muy interesante tu relato. Mañana domingo publico el mío sobre Madrid después de estar tanto tiempo fuera y qué impresiones me he llevado. Qué casualidad que coincidimos en estas publicaciones de ciudades.

    Lo del taxista valenciano no me sorprende lo más minimo (estando yo acostumbrado al trato de Madrid en el contexto español, debo decirte que el trato en Valencia es pésimo en los locales y muy antipáticos en general). No voy a ser un falso y decir que yo soy un sol o encanto de persona, porque a mi en Madrid me dicen antipático (por ejemplo nunca saco fotos si un turista me lo pide, le señalo que no y sigo andando, lo cual es rarisimo en Madrid) y cuando veo que sacan fotos me aparto porque no quiero salir en sus fotos. Me JODE MUCHO que nuestro país, para sobrevivir, ponga el culo a los turistas. Pero no es menos cierto que cuando uno es cliente, nota la diferencia en el trato de Madrid y el trato "valenciano". Sin embargo a mi como ciudad, me encanta Valencia y su clima.

    Tema Lisboa: Mi opinión de Portugal y sobre los portugueses suele ser negativa. Portugal es verdad, un gran desconocido porque los españoles sencillamente pasamos de ellos (aunque ellos nos odian con pasión y lo he comprobado muchas veces. Incluso en Nueva York, no veas el esfuerzo que hacen para hablar mal de nosotros y decir que no son "hispanic" pues no hablarán un idioma hispano pero sí son latinos, mal que les pese. Algunos hasta ni siquiera son "europeos" de rasgos (no lo digo para insultar, lo digo porque ellos se hacen los más "blancos" en USA y echan pestes de nosotros).

    Tema compañero independentista: Qué repugnante debe ser trabajar con una persona así. Debo decirte que en EEUU, no se permitiría ese tipo de charlas en una empresa. En Nueva York incluso te pueden echar si hablas mucho de política en la oficina y como bien sabes, también es verdad que la gente no suele relacionarse tanto en el trabajo como sí ocurre más en España o entre españoles. Comparto lo que dices del independentismo - dejar que se destruyan ellos solitos (como también debe pasar con los libegales radicales tipo Rallo en España). Mira si yo estuviera en una cena así, seguramente acabaría discutiendo de forma desagradable (porque ya sabes que mi estílo a veces no es el de endulzar palabras y eso choca a no poca gente). No voy de buen rollo y si tengo que refutarles lo hago. Esto me ha recordado a un "incidente" que tuve hace poco en Nueva York con gente muy cercana. Me iban a presentar a un compañero suyo asi de la nada, y me dijeron que se trataba de un señor joven (de mi edad) radical del PP, con fe ciega en el PP. PUES ME NEGUÉ a saludarle porque esa noche no me daba la gana de entrar en una discusión muy seria. Se quedaron alucinando que no le dirigi la palabra en toda la cena. Puede que yo sea un maleducado, pero me da igual. Así mejor no le amargué la cena a nadie (porque fui invitado, además). Ya no puedo imaginarme lo que sería tener a un compañero de trabajo tan pesado como el que tenéis.

    Saludos



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  2. Hola Pedro.

    A riesgo de quedar como un aldeano: yo no se lo que es un taximetro. En el Peru, la mayoria de los taxis son piratas, y "gracias" a la sobreoferta de ellos, el viaje es sorprendentemente barato (incluso para muchos latinoamericanos, salvo que seas turista, en cuyo caso, puedes pagar hasta el triple.

    Aqui en Sydney todo es caro. Cuando vine, el dueno de la casa me dijo que un taxi me cobraria algo mas de 100 dolares por traerme desde el aeropuerto, en un viaje de aproximadamente 45 minutos. Decidi que el mismo dueno me recogiera para hacer algunas compras a ese precio. La mayoria de lo que viven aqui usan su propio vehiculo, y no les culpo; Yo me gasto 2 dolares para ir a la universidad en autobus, en un viaje que dura a lo mucho 15 minutos. Leyendo tu experiencia puedo afirmar que los portugueses son nuestos "hermanos".

    Tema catalan: casi todos los independentistas parecen unos automatas sin alma. No los conozco personalmente, sino que he visto sus comentarios en algunos sitios espanoles. No traen ninguna cifra ni analisis sobre las consecuencias de la separacion. Solo dicen: "Espana nos roba".
    Existe tambien la posibilidad que sea el mismo sujeto ue se dedica a trolear todos los sitios espanoles donde estuve. El unico independentista de "peso" es Sala-i-Martin, y su analisis es de risa. Casi da verguenza ajena ver que alguien de su "talla" se dedique a soltar tantas estupideces.

    Salvador Sostres definitivamente no es el mejor referente para cualquier tema, pero lo que dice de Cataluna no tiene desperdicio. El es un independentista que esta en contra de los "independentistas" porque (bueno, segun el) no puede apoyar a semejante banda de rufianes.



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  3. Hola Pedro:
    No había venido aquí durante este mes. He leído tus entradas de "atrás pa´lante" sobre las incongruencias independentistas y si llegamos a ser gobernado por podemos (no me extrañaría porque los políticos de la "casta" les están haciendo el trabajo).
    Tuve una visión distinta de los portugueses. Estuve en 2011 en el Algarve y dos días en Lisboa. No tomé taxis, aunque si comimos en restaurantes, no me sentí engañado. Medio hablo gallego y con eso me defendí bien (mentiría si no dijera que algunas veces hablé en castellano o en inglés).
    La imagen que tengo de los latinos en Europa no es diferente a la de América Latina. Hay quienes se aprovechan de la situación. Son los menos (a excepción de los políticos que son todos y los que no se aprovechan es porque no han llegado aún) pero hacen ruidos y sobretodo cuando le toca a uno. Sin embargo somos gente decente, que intentamos salir adelante con trabajo, que nos sorprendemos cuando aparecen casos como el de Bankia, donde todo el que pudo robó, pero que aparentemente se les seguirá votando sin remordimiento...Y ahí está el detalle como diría cantiflas. Ya veremos si las encuestas de las que hablas en Valencia, se cumplen en Mayo de 2015....Y en otoño...

    Saludos. Prometo venir más seguido, pero ya sabes :D

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