La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 21 de octubre de 2014

Por qué Podemos va a acabar gobernando España


















Decía el otro día el periodista Jordi Évole que “Pablo Iglesias no necesita ni abrir la boca. No tiene más que esperar a que pasen los cadáveres por delante de él”. La frase me pareció genial por su simplicidad y muy acertada respecto a lo que está pasando. No es que Podemos o Iglesias sean meros actores pasivos y no hayan hecho nada para llegar donde están, al contrario, para haberse posicionado como partido de moda han tenido que hacer una gran campaña electoral y fabricar un discurso y unas formas políticas muy audaces, lo que pasa es que llegado este momento su crecimiento ya se cataliza solo. El hundimiento de todo lo que huela a política antigua repercute directamente en su beneficio.

Quizá el concepto clave y el que realmente ha situado a Podemos como receptor del descontento popular es ese de “la casta”. Expresión hecha famosa por un libro de unos periodistas italianos que definían así a su clase política, el concepto ha hecho furor en España porque con su simplicidad se define todo un sistema político-económico-empresarial y un estado de las cosas decadente y acabado. Si se analiza cada uno de los problemas concretos que tiene España y se busca en la cadena de responsabilidades, siempre se encontrará detrás a gente de esa casta político-económica que se han lucrado de la desventura de los demás, que se han aprovechado del país y que han parasitado sobre la nación.
En los últimos días un nuevo caso nos ha vuelto a mostrar qué significa el concepto “casta” en su máxima expresión. El escándalo de las tarjetas black de Caja Madrid demuestra perfectamente cómo una casta política y empresarial estaba extrayendo recursos de todos sin pudor alguno y con la convicción de que nadie les iba a descubrir jamás. Miembros del PP, del PSOE, de IU, de los sindicatos y de la patronal, todos usaban las tarjetas para lo que no debían usarse, probablemente porque les habían dicho que podían hacer lo que quisiesen con ellas, pero sin ningún reparo moral en usar lo que era claramente un privilegio injustificado.
El caso es cuantitativamente mucho menor que el saqueo de Bankia o el caso de las preferentes, pero el impacto mediático y social ha sido enorme al ver como el aprovechamiento y la corrupción estaban generalizados. Se han llegado a hacer estudios sobre en qué gastaban cada uno de los grupos “ideológicos”, casi como si fuese una broma macabra. 
Lo peor es que muy probablemente esto de las tarjetas black se habrá hecho en más cajas de ahorros y lo conoceremos en los próximos meses. La publicidad para Podemos es impagable, y estos casos ayudarán a que la gente interiorice todavía más concepto de la “casta”.

Otro caso muy curioso de estos días ha sido el de Francisco Nicolás (el “pequeño Nicolás”). Este chaval, con tan sólo 20 años y con cara de tener 14, penetró en los círculos políticos y empresariales de primer nivel con la intención de estafar y hacer chanchullos, algo que consiguió. Se ha dicho que era una personalidad megalomaniaca y que quería protagonismo, pero tengo la sensación de que más bien era el típico chaval muy inteligente pero bastante antisocial que vio claramente como en este país, con relaciones y contactos, se puede sacar mucho dinero debido a que los círculos de la jet set política y económica están compuestos por un alto número de incapaces y estúpidos.
Ver el modus operandi del pequeño Nicolás explica claramente en qué país estamos y el concepto de la “casta”. El tipo, como militante del PP, se dedicó a hacerse fotos con políticos de primer nivel y colgarlas en Facebook. Cuando iba a cometer sus estafas y fechorías, al presentarse sabía que sus interlocutores iban a buscar información de él en internet y que, al verle en fotos con Aznar, Aguirre y otros, automáticamente iban a confiar en él.
Una de las cosas que hacía Nicolás era pedir dinero para supuestas inversiones muy rentables ¿Cuál era la garantía de la inversión? Hacer creer que detrás de la misma estaba la élite política del PP, algo que sus interlocutores creían al ver las fotos.  Vamos, que decía que tenía una inversión que venía de la mano de Aznar o del cargo que sea del PP, y la gente de esos círculos le soltaba el dinero al segundo.
Decidme si esto no es un comportamiento claro de “casta”. Una élite que maneja inversiones e información privilegiada y que multiplica el dinero sin trabajar, sin esfuerzo y, según su percepción, sin riesgo alguno. Es tal la percepción de que en esos ámbitos el dinero se multiplica solo, que hasta un chaval con cara de niño y sin ninguna garantía más que unas fotos en Facebook podía timar a los presentes.

Los partidos políticos tradicionales intentan reaccionar como pueden, pero la sangría es imparable. Para cuando consiguen cerrar un frente de corrupción ya han aparecido otros dos, y la credibilidad de los partidos tradicionales se hunde cada vez más. Hace un tiempo la sociedad caía en el pesimismo generalizado, en el “todos son iguales”, pero ahora hay un partido que propone pasar la escoba y barrer a toda esta “casta”. Sólo por eso, sólo para que acaben con quienes han parasitado el poder político y empresarial por tantos años y han arruinado el país, la gente está dispuesta a votar a Podemos aun estando alejados ideológicamente de ellos.
En la asamblea ciudadana de Podemos del pasado fin de semana, Pablo Iglesias defendió que se necesitaba un secretario general único. “Tres secretarios generales no ganan a Rajoy y Sánchez” dijo, rebatiendo la propuesta de sus compañeros eurodiputados. La verdad es que da igual que haya un secretario general o tres, Podemos va a seguir creciendo. Lo único importante es que no hayan contradicciones importantes y que se defienda un discurso claro y un programa concreto, al menos en unos puntos fundamentales.
Podemos aúna las esperanzas en la regeneración política (por eso resta votos a UPyD), en una política igualitarista y justicialista (por eso resta votos a IU), y en la recuperación de las clases medias (por eso resta votos al PSOE). Ha creado una dualidad exitosa (la “casta” contra la “gente”) y a Pablo Iglesias se le ha llegado a comparar con el Felipe González del 82 (“por el cambio”) y con Julio Anguita (persona honorable y decente para gentes de todas las ideologías), mientras él se muestra con la determinación de querer ser ese “cirujano de hierro” que siempre han demandado los regeneracionistas españoles.

Podemos y Pablo Iglesias están subidos en una ola que parece imparable. Probablemente no llegarán a tiempo para tener una mayoría en 2015, pero su fortaleza será la que reúna a sus enemigos frente a él y le convierta en la alternativa al poder constituido. Un gobierno PP-PSOE, como se vislumbra, será el que definitivamente le dé la razón de que la “casta” se une para evitar los cambios.
Probablemente su programa electoral evolucionará en los próximos tiempos. Habrá cosas que matizar, cosas que modificar por realismo y cosas que directamente habrá que dejar en el cajón, pero la fuerza de Iglesias y Podemos la dan cuatro ideas abstractas y unos instintos políticos, no un programa concreto. Que la Renta Básica Universal se convierta en una Renta Básica de inserción o que la auditoría de deuda se convierta en una renegociación de buena Fe no será más que una adaptación a las circunstancias, una política realista que no dañará las aspiraciones electorales de Podemos. Las escisiones y separaciones que sufrirá, seguro, en el futuro, tampoco creo que le afecten.
Sin embargo hay dos puntos clave que creo que Podemos sí tendrá que corregir si quiere conseguir esa mayoría necesaria, tanto por realismo como porque cuentan con el rechazo de la mayoría de la población española. La primera es ese apoyo ambiguo que ha dado al a su vez ambiguo “derecho a decidir” de Cataluña, que es algo que le podría alejarle de millones de votantes. Podemos no puede aceptar otra cosa que no sea que cualquier cambio en la forma territorial de España tienen que decidirla todos los españoles. De hecho, ya se comienza a ver cómo miembros de Podemos no quieren decir en público que Cataluña puede secesionarse unilateralmente, como Carolina Bescansa que el otro día que evitó decirlo por cuatro veces. Al final tendrán que buscar un proyecto conjunto en una España federal, y para eso acabarán negando el derecho de autodeterminación o de secesión de los territorios de España.
El segundo punto que tendrán que corregir es esa política infantil sobre la inmigración. El dar la residencia a quien la solicite, como se intuye querían por sus propuestas hasta ahora, no es realista por dos razones: Primero porque genera una contradicción con la defensa de sueldos más altos para los trabajadores, ya que en un mercado laboral abierto el aumento de la demanda de empleo reduciría los salarios por pura competencia; y segundo porque las propias propuestas de Podemos de extender prestaciones económicas por ciudadanía se convertirían en inasumibles en una situación de alto flujo migratorio. Los dirigentes de Podemos no son tontos y seguro que comprenden estas contradicciones y su impacto, así que es de esperar un replanteamiento de estas cosas en vísperas electorales.

La crisis económica va a ser duradera aún. Estamos a las puertas de una tercera recesión y el país que salga de esta crisis va a ser un país radicalmente diferente al que entró en ella, a todos los niveles. O asistimos a una recuperación económica mágica o parece difícil que la ola sobre la que navega Podemos se vaya a detener. En los periodos de cambio potencial se acaba llegando a un punto de no retorno, y si se sobrepasa el cambio ya es inevitable. Yo creo que ese punto ya lo hemos pasado y si no lo hemos pasado estaremos a punto de pasarlo.
No será en 2015 el momento de Podemos, no creo que llegue a tiempo. Posiblemente no ganará las elecciones y aunque las ganase no lo haría con la mayoría suficiente. Pero todo apunta a que va a ser la Syriza española y a liderar la oposición al próximo gobierno. Y por este camino, en este estado de degradación nacional en que nos encontramos, que gobierne será cuestión de tiempo, quién sabe si incluso antes de lo que espero.

4 comentarios:

  1. Puede ser, todo apunta a lo que dices, pero si PODEMOS se transforma en un nuevo Psoe, todo esto no habrá servido para nada. PODEMOS ha generado expectativas muy altas y es muy alta la responsabilidad.

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  2. Que fuerte ¡¡¡¡ Pedro Almodovar dice que no va a votar ni al Partido Socialista ni al PP.

    No se si estara relacionado con lo que comentas pero si yo fuera el PSOE me empezaria a preocupar de verdad.

    Luis

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  3. Don Pedro, le debo una crítica pero no sera a este articulo. Le recuerdo que la propaganda se cobra

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  4. Lo del chabal ese que se hacía pasar por conocido de los poderosos puede pasar en otros países y de hecho, creo que ha pasado.
    Yo no creo que lleguen a gobernar. Los partidos muy ideologizados lo que tienen es que sus miembros suelen tener muchas diferencias que al final les acaban separando.
    Como dices, desde luego en las próximas elecciones no ganarán, aunque las encuestas incluso lo lleguen a decir. Mucha gente que en principio no tiene que ver mucho con podemos, dicen que les votarán, pero a la hora de la verdad votarán a algo seguro, o sea, pp o psoe.

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