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miércoles, 12 de noviembre de 2014

¡Es la desigualdad, estúpido!

















Ha sido bastante sorprendente, visto desde fuera, cómo los demócratas estadounidenses han sido derrotados en las elecciones legislativas de los EE.UU. En principio los datos macroeconómicos de desempleo, crecimiento económico y déficit son bastante buenos, y el país tampoco parece estar inserto en una ola moral conservadora a la vista de todos los referéndums que han sido aprobados (en algunos estados se ha despenalizado la posesión de marihuana, en otros se ha rechazado prohibir el aborto, etc.)
Hay algunos analistas que dicen que el presidente Obama está haciendo una mala política internacional, y se cita el conflicto de Ucrania, la guerra contra el Estado Islámico, etc. Pero francamente resulta difícil de creer que se pueda castigar a un presidente con tan buenos datos económicos por eso, más cuando no ha habido ningún atentado en los EEUU durante su mandato.

Algo están sintiendo los ciudadanos norteamericanos en sus propias carnes, algo está provocando descontento con el presidente y su política ¿Es el ObamaCare? ¿Quizá el endeudamiento? No tiene pinta de ser nada de eso. Los ciudadanos, de hecho, no parecen estar en una posición “fiscalmente conservadora”, pues en varios estados también se ha aprobado por referéndum el aumento del salario mínimo.
Lo que le ha pasado a Obama es probablemente causa del único problema que se ha agravado durante estos años: La desigualdad. Mi amigo Alfredo Coll explicaba aquí cual era la situación real en los EEUU a nivel de desigualdad, endeudamiento y pracariedad laboral. De hecho desde 2008 el porcentaje de estadounidenses que se consideran de clase media ha bajado del 53% al 44%, mientras que los que se consideran clase baja han subido del 25% al 32%. Datos económicos indican que, efectivamente, la clase media ha perdido poder adquisitivo en los últimos años.
En EEUU hay empleo, pero gran parte del empleo es precario, hay oportunidades, pero muchas veces tienes que endeudarte para aspirar a ellas. El crecimiento del PIB parece absorbido íntegramente por los más ricos de EEUU, mientras la mayoría de la población no se beneficia del crecimiento o incluso retrocede económicamente. Esto genera una evidente frustración contra la figura presidencial y probablemente la gente sienta que les están engañando con los datos.

Si se mira la historia con perspectiva era evidente que esta situación iba a llegar a occidente más tarde o más temprano. Las desregulaciones, liberalizaciones y la globalización iban a generar un efecto devastador sobre la igualdad de renta. En los primeros países donde esto se experimentó sin potentes sociedades civiles y/o grados de riqueza altos, en Latinoamérica, se produjeron grandes brechas de desigualdad y muchos países cayeron en crisis de deuda o de empobrecimiento, generándose una reacción en contra que llevó al poder a la nueva izquierda latinoamericana, con todos sus matices y diferencias internas.
El efecto de la globalización y la desregulación ha supuesto una doble extracción de renta para las clases medias y populares de occidente. Por un lado han sido extractadas “por arriba”, es decir, por las clases altas, que disponen cada vez más de ventajas fiscales y de posibilidades para la inversión en cualquier parte del mundo. Por otro lado se ha producido un drenaje de riqueza entre los países ricos hacia los países en vías en desarrollo a causa de la deslocalización industrial que busca trabajadores más baratos y leyes más laxas.
En cierto sentido nuestras sociedades se están “tercermundializando”. Los ricos son cada vez más ricos, las clases medias están desapareciendo y las clases bajas están perdiendo riqueza. Como dije una vez se está generando un modelo BRIC global con sociedades duales, con ricos muy ricos, escuálidas clases medias y una amplia capa de población al borde de la pobreza. Los países en vías de desarrollo llegan a esta sociedad BRIC mediante el crecimiento (desigual), los países desarrollados llegarán de la mano del estancamiento o la recesión al caer ésta exclusivamente sobre las clases medias y bajas.

Nosotros vivimos en un país que está viviendo precisamente este proceso de “tercermundialización”. Ojo, casi todos los países lo están pasando en mayor o menor medida pero este proceso es como un virus, que ataca preferentemente a los países débiles, con estructuras productivas menos tecnificadas y con estados del bienestar menos desarrollados. Nosotros, Portugal, Grecia, etc. Teníamos la estructura perfecta para que este virus nos atacase los primeros en Europa. A los demás también le ataca (deslocalizaciones en Francia, mini-jobs en Alemania), pero sus cuerpos socio-económicos más robustos no notan demasiados síntomas visibles…todavía.
Y de ahí vienen las reacciones políticas, paralelas (no iguales) a las sucedidas en otras latitudes. El primer país víctima de la crisis en Europa, Grecia, tendrá en poco tiempo el primer gobierno poscomunista, con Syriza al frente. En España Podemos está canalizando rápidamente toda la frustración social que explotó aquel 15 de Mayo de 2011 pero que hasta esta primavera nadie supo canalizar. Y si la estructura económica persiste (y persistirá), Podemos probablemente está destinado a alcanzar el poder.

El debate político de nuestro tiempo se concentra básicamente en el terreno económico y en la manera de encontrar la igualdad. Los debates estrella son sobre si hacer una renta básica ó optar por el trabajo garantizado, sobre si hay que renegociar la deuda o buscar una política keynesiana de financiarización y desendeudamiento por inflación, sobre si hay que limitar los salarios de los ejecutivos o hay que implantar marginarles del 80 o 90%, sobre cómo controlar o prohibir los paraísos fiscales, etc. Incluso el gran economista de moda, Thomas Pikkety, ha escrito su obra más importante sobre la desigualdad y concluyendo que no podemos seguir como hasta ahora si no queremos llegar a la desigualdad propia del siglo XIX.
En este momento la derecha está desaparecida del debate y lo único que hace es cantar loas al mercado y dedicarse a asustar a la población con los desastres que nos esperan si nos atrevemos a cuestionar las cosas. La baza constantemente usada por la derecha, que es su supuesta capacidad para maximizar los crecimientos económicos, cada vez sirve de menos porque la gente comienza a entender que hay tipos de crecimiento económico que no benefician en nada a los estratos bajos y medios de la población.
Los grandes temas del debate públicos van cambiando durante las distintas épocas. En los 80 y los 90 fue la derecha la que ocupó la centralidad del debate público con la “victoria del mercado” sobre las economías planificadas, y la que tomó la iniciativa en las desregulaciones y privatizaciones. La izquierda democrática, ante esta situación, acabó aceptando los términos del debate y basculó hacia esa posición. Pero después de 2008 y la explosión de esa desigualdad latente que se venía gestando, es la izquierda la que está marcando el debate y focalizándolo en la igualdad. Y la derecha, por ahora, está descuadrada.


Es la desigualdad, estúpido” se le podría decir a toda esa gente que sigue empeñada en obviar los cambios radicales que están sucediendo en nuestras sociedades. Las sociedades no se van a acostumbrar a tener una generación perdida, pensiones de miseria, sueldos de carestía y a convertirse en meros espectadores de una opulencia a la que no pueden acceder. Y quien no entienda eso se va a situar fuera del debate político en los próximos tiempos.

2 comentarios:

  1. Hola Pedro -- Muy interesante.

    "Los ciudadanos, de hecho, no parecen estar en una posición “fiscalmente conservadora”, pues en varios estados también se ha aprobado por referéndum el aumento del salario mínimo."

    Exacto, pero véase como caen en la contradicción de votar por un partido que odia el concepto y vota en contra.


    "En EEUU hay empleo, pero gran parte del empleo es precario, hay oportunidades, pero muchas veces tienes que endeudarte para aspirar a ellas. El crecimiento del PIB parece absorbido íntegramente por los más ricos de EEUU, mientras la mayoría de la población no se beneficia del crecimiento o incluso retrocede económicamente. Esto genera una evidente frustración contra la figura presidencial y probablemente la gente sienta que les están engañando con los datos."

    Sí, aunque pienso que EEUU es un país, al menos sentimentalmente de "derechas", aún y a pesar de este descontento masivo. Siguen pensando muchos, por ejemplo, que la culpa de su pobreza la tiene "Obama" o los "socialistas demócratas". Pero esa es la gran contradicción - quieren prosperidad para todos, pero no saben cómo generarle ni saben que, por ejemplo, las políticas reaccionarias que votan son las que más daño hacen en ese aspecto.

    Estoy absolutamente de acuerdo con tu conclusión, pero especialmente para el caso europeo o sudeuropeo. No sé si para el useño, por eso en mi entrada de hoy expreso mis dudas.

    Pero al margen de eso, ¡sí! ES LA DESIGUALDAD.

    La derecha actual lo que hace es enemistar los dos conceptos -- como si la libertad y la igualdad fueran incompatibles. Pero ya sabemos que no es así y, de hecho, fuiste tú el que me hizo darme cuenta de ese error en uno de tus escritos. Si somos iguales, o al menos, si aspiramos a ser iguales, entonces no podemos estar sujetos a la violencia arbitraria de nadie, poder elegir sin miedo a la violencia o coacción física es una de las condiciones fundamentales de vivir en una sociedad libre. Los iguales no están marginados por los demás. Por eso son libres para participar en la política y en las demás instituciones importantes de una sociedad libre. Los iguales no son dominados por los demás; no viven a merced de la voluntad ajena. Esto significa que gobiernan sus vidas por su propia voluntad, que es la libertad. Los iguales no son explotados por otros. Esto significa que reciben un sueldo justo por su trabajo. Los iguales no están a merced de la cultura que no sea suya: son libres para practicar su cultura, siempre que respeten a los demás y cumplan una serie de leyes para todos.

    Hace un tiempo dije así:

    "con toda la propaganda existente e imperante, parecería como que la igualdad y la libertad son elementos incompatibles. Pero, no, no es así. Los iguales no están sujetos a la violencia arbitraria o coacción física de los demás. Poder elegir sin miedo a la violencia o coacción física es una de las condiciones fundamentales de vivir en una sociedad libre. Los iguales no están marginados por los demás. Por eso son libres para participar en la política y en las demás instituciones importantes de una sociedad libre. Los iguales no son dominados por los demás; no viven a merced de la voluntad ajena. Esto significa que gobiernan sus vidas por su propia voluntad, que es la libertad. Los iguales no son explotados por otros. Esto significa que reciben un sueldo justo por su trabajo. Los iguales no están a merced de la cultura que no sea suya: son libres para practicar su cultura, siempre que respeten a los demás y cumplan una serie de leyes para todos."

    Creo que estamos de acuerdo.

    Gracias por la referencia/cita.

    Saludos

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  2. El problema es que Estados Unidos no está preparada para tanto cambio. Y Obama es puro marketing. La presidencia suya será como la de Jimmy Carter: sin pena ni gloria.

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