La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 1 de diciembre de 2014

La sociología de Podemos
















Después de muchos meses de presencia mediática de Podemos y al haberse situado ya en la primera línea de la política nacional, creo que ya podemos concluir muchas cosas sobre la penetración social del partido en los distintos sectores sociales. Lo que voy a expresar aquí es una mezcla de percepciones personales y datos sacados de las encuestas, que creo son coherentes con la situación social pero en ningún caso son realidades científicas incuestionables.

Una cosa que observo de forma muy clara es que la aparición de Podemos está creando polarización en la sociedad española. Ojo, que no he dicho que sea Podemos quien la crea, sino que se está creando a nivel social. Creo que Podemos tiene algo que ver en esto, por ese discurso “totalizador” como me lo definió un importante político valenciano (totalizador en el sentido de plantear el futuro próximo como el momento de una decisión definitiva, en términos de victoria vs derrota o de “ahora o nunca”) pero creo que la responsabilidad principal la tienen quienes están azuzando el miedo contra Podemos, con sus relatos de una dictadura futura, pobreza generalizada y hasta cartillas de racionamiento.
Esta dualidad ya se ve en la calle en casi todas partes. Hace meses que no escucho un debate político que no tenga que ver con Podemos (con la excepción quizá de alguno sobre Cataluña). El debate típico de PP vs PSOE está absolutamente erradicado a nivel de calle y tan sólo se habla de estos partidos para hablar de corrupción y decir que son los dos iguales. Y, cuando se habla sobre Podemos, se observan dos tipos de personas: Los defensores acérrimos de Podemos, y los que creen que Podemos son el mismísimo demonio.
No es que todo el mundo esté tan polarizado en sus pensamientos, pero el debate polariza las posiciones. Escuchar las críticas absurdas contra Podemos hace a mucha gente defenderlos con vehemencia, aparcando las diferencias y dudas y convirtiéndose, cara a los demás, en absolutos acérrimos del partido de Pablo Iglesias. Imagino que al revés también pasará algo parecido, aunque la mayoría de críticos que veo parecen estar movidos por el miedo más que por el análisis.

Esta realidad la he visto en muchos sitios. El otro día, por ejemplo, estaba comiendo en un típico bar valenciano. El dueño de bar le dijo a un cliente que él iba a vota a Podemos para acabar con “esta panda de golfos”, y al decirlo saltó otro cliente: “¡Pero qué dices! Si tú eres empresario ¡Te van a quitar el bar!”, “¡Pero que me van a quitar el bar!” respondió el dueño del bar con cara de cabreo, como si estuviese cansado de escuchar estas cosas. La conversación siguió de forma muy vehemente, aunque sin llegar a la violencia verbal o a posicionamientos exacerbados.
Y no es solo algo que pase en los bares, pasa en todos sitios. Por ejemplo, me comentó una peluquera el otro día que en su peluquería se hablaba mucho de Podemos y que ella percibía que la gente, o hablaba muy a favor o totalmente en contra del partido de Iglesias. Esa dualidad que se observa en los bares o en los centros de trabajo parece que se ve exactamente igual en una peluquería mayoritariamente de señoras como es aquella.
He vivido alguna situación divertida con estos debates. Por ejemplo, estuve hace un par de semanas en un pub con un amigo y unos conocidos. Hubo un momento en que puse a hablar con uno de ellos y, de repente, empiezo a escuchar gritos y exabruptos a unos metros de mi. Mi amigo había sacado el tema de Podemos, al que definió como “la espada del pueblo” o algo así, a lo que parte del grupo saltó llamándole de todo y a alguna, un poco majadera ella, le faltó el canto de un duro para ponerse a dar vivas a Franco. Obviamente me metí en la conversación y creo que convencí a una chica para que no votase nunca más al PP, pero la línea ideológica divisoria era evidente: Defensores (aunque sean moderados) de Podemos contra detractores acérrimos.

El análisis de la última encuesta del CIS demuestra que los mayores defensores de Podemos están en los sectores socioeconómicos más altos (clase media/media-alta y nuevas clases medias), entre la gente con más estudios (sobre todo de formación profesional y titulados superiores) y entre los jóvenes (entre 25 y 34 años está su máximo); mientras tienen su menor aceptación entre la vieja clase media y los obreros no cualificados, la gente sin estudios o con estudios primarios, y muy destacadamente entre la gente de más de 65 años.
Estos datos son absolutamente coherentes con lo que yo veo, y creo que tienen mucho que ver con los efectos de la política del miedo. La gente mayor es la más vulnerable a las teorías del apocalipsis y a tener miedo a que un cambio revolucionario acabe con su tranquila vida, y eso explica la baja penetración de Podemos en este segmento social (además de la obvia tendencia conservadora de la gente mayor).
También observo como son los trabajadores menos cualificados los que más repiten las teorías del miedo a Podemos. Son los primeros en repetirte las cosas que escuchan por ahí, de forma desorganizada e ilógica, sin entender lo que están diciendo ni por qué no son posibles las cosas que repiten. Parece como si a menor conocimiento político o económico las teorías del miedo fuesen más aceptadas, mientras que la gente con más estudios estuviese más protegida frente a ellas, entendiendo que son una patraña.
Lo que más sorprende es el eje socio-económico ¿Es lógico, por ejemplo, que la nueva clase media sea de las que más apoya a Podemos y la vieja clase media la que menos? Sí, pero es por las definiciones. Por nueva clase media se entiende a “trabajadores de cuello blanco”, de oficinas y mandos intermedios, mientras la vieja clase media suelen ser pequeños empresarios con gente a su cargo o autónomos. Esa “nueva clase media” es un segmento que ha sufrido la precarización de los últimos años mientras la “vieja clase media”, que en parte también lo ha sufrido, suele ser más susceptible a echarle la culpa de la misma a las teorías ortodoxas que se repiten machaconamente (sobre los costes laborales, el coste del despido, los impuestos, etc) y que para ellos son mas intuitivas y fáciles de conceptualizar.

Adicionalmente a estos grupos sociales también observo rechazo a Podemos en un grupo social muy minoritario y concreto: En la élite intelectual progresista tradicional del país. Los viejos intelectuales de izquierdas, generalmente mayores (de más de 50 o 60 años) y que han oscilado su apoyo entre PSOE e IU durante las últimas décadas, no suelen ver con ninguna simpatía a Podemos, de hecho muchas veces lo atacan directamente.
Obviamente aquí no podemos establecer los parámetros de estudios o de estatus socioeconómico que hemos aplicado antes, pues este grupo es muy específico ¿cuál es la causa de su rechazo a Podemos? Yo creo que tiene mucho que ver con la naturaleza comunicacional de Podemos y los “mitos” y estructuras que ha roto.
La comunicación política de Podemos es radicalmente distinta a la de la izquierda tradicional. La izquierda tradicional siempre ha querido “educar”, buscar la reflexión y el estudio, usar la racionalidad sobre las emociones, ha pensado que es el debate de ideas lo que hará finalmente que la sociedad se culturice y progrese. Podemos, en cambio, ha hecho lo contrario, ha usado el marketing, la emocionalidad, el discurso simple basado en titulares, etc. Podemos ha abrazado la transversalidad y ha usado la televisión y las redes sociales como mecanismo de llegar al público. Podemos entendió que los viejos mecanismos comunicacionales de la izquierda no servían y ha creado unos nuevos, que se han demostrado exitosos pues en 5 meses han conseguido lo que no consiguió IU en 25 años.
Y los intelectuales de izquierda, siempre tan puros y tan reflexivos, siempre criticando la vacuidad de la televisión y el populismo, se sienten enormemente incómodos con el discurso de Podemos, y muchas veces incluso lo rechazan frontalmente. Y es normal, esta “americanización” de la política es lo que siempre han rechazado. Y creo que esa es la explicación de tanto artículo de opinión nada amable con Podemos de muchas de las destacadas plumas de este país.

Tengo que reconocer que me da un poco de miedo que esta polarización se extreme y lo que hoy son solo debates acalorados se conviertan en una ruptura social, porque es algo que creo que llegará. Podemos está personalizando todos los males del país en una “casta” político-económica y ésta, asustada por su futuro, responde violentamente con las más disparatadas calumnias y exageraciones, con el objetivo de asustar a la población. Y este escenario se va extremando conforme más crece Podemos.
Por esto he dicho muchas veces que haría falta una fuerza intermedia entre Podemos y el bipartidismo caduco, una fuerza que no vea a Podemos como un enemigo para sus intereses y que esté dispuesta a pactar unas nuevas reglas de juego con éste. Pero esa fuerza no acaba de salir, y quienes podían encabezarla son víctimas de su sectarismo y su odio, o caen demasiado frecuentemente en el uso del miedo para intentar ganar votos.
Así pues creo que la polarización se torna inevitable. La única manera de evitarla sería que todo siguiese igual, que la “casta” mantuviese sus privilegios y que la gente aceptase pasivamente su degradación social y económica, y eso no es aceptable. En España hay una “lucha de clases” que ha sido iniciada por los privilegiados para quedarse con una mayor parte del pastel (la llamada “rebelión de los ricos”) y esta es la fuente inicial de todos los conflictos.


Este es el escenario que yo veo: Una polarización creciente, una ruptura generacional y cultural, y unas fuerzas dominantes que van a responder a la osadía del nuevo grupo sembrando el miedo en todas las mentes susceptibles de caer en él. El escenario no parece muy halagüeño, pero tampoco nos pongamos nerviosos: España es un país tolerante que lleva dos generaciones viviendo en democracia y por eso al final las cosas no serán tan duras como algunos las pintan, más allá del insoportable ruido en el que vamos a vivir durante todo el año próximo.

2 comentarios:

  1. Que pesado estas, desde luego te estás ganando un carguito en Podemos.

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    Respuestas
    1. Pues aún te queda por lo menos otro de Podemos después de este...
      Yo no tengo la culpa de que Podemos haya ocupado todo el espacio del debate público y que lleve la iniciativa política. Siento que no te guste.

      Saludos,

      P.D: Si alguien quiere darme un carguito en Podemos que me mande un mail. Pero solo acepto de ministro para arriba ;-)

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