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martes, 23 de diciembre de 2014

Podemos y Cataluña















El pasado fin de semana Pablo Iglesias estuvo en Barcelona y dio un discurso ante un auditorio abarrotado. Era la primera vez que Iglesias daba un mitin en Cataluña desde las elecciones europeas y había mucha expectación sobre cual sería el resultado y la influencia del mismo.
Al parecer la influencia del discurso ha sido bastante, pues muchos de los más destacados y activos independentistas de la sociedad civil catalana han atacado a Iglesias de forma agresiva, llamándole desde mentiroso, porque según ellos no acepta el derecho de autodeterminación de Cataluña, hasta de Lerrouxista u otros adjetivos bastante graciosos. Da la sensación como que la presencia del líder de Podemos es una verdadera amenaza para la hegemonía independentista en aquel territorio. En twitter ya hay gente de derechas diciendo que si Iglesias sigue provocando esta alergia en los independentistas van a acabar votándole.

Una de las cosas que provoca confusión sobre el posicionamiento de Podemos es su actitud frente al debate catalán. En el mitin de Iglesias hubo ataques tanto para CiU (a la que incluyó en la misma “casta” que al PP y al PSOE) como para ERC o las propias CUP, sin olvidar los ataques clásicos al PP o al PSOE. En cierta manera Iglesias situó a Podemos como en una postura equidistante entre la “casta” y el independentismo.
Pablo habló de tender puentes y no levantar muros, dijo sentirse en casa en los barrios y municipios obreros de Barcelona (él es de Vallecas), llamó a Pujol y a los que tienen cuentas bancarias en Suiza “traidores a su pueblo” e incluso habló de patriotismo de una forma un tanto genérica (“a mi no me importan las pulseras, me importan las cuentas bancarias”). Y una curiosidad: No hubo ni una sola bandera (ni catalana ni española) en el mitin, y conociendo la importancia que da Podemos a la estética ésto estaba claramente calculado.
En el discurso Pablo defendió el derecho a decidir “sobre todas las cosas”, usando una ambigüedad calculada. De hecho, cuando en el discurso salía el asunto de la independencia, lo arreglaba con un “no quiero que Cataluña se vaya”.

En principio el discurso de Pablo Iglesias no parece arrojar mucha luz sobre su posicionamiento sobre el “derecho a decidir” entendido como derecho de autodeterminación de Cataluña, pero si se analiza sutilmente lo que se dice (y sobre todo lo que no se dice), cómo se presentan las ideas y cómo se aborda el debate, creo que está absolutamente claro que Podemos no apoya el derecho de autodeterminación de Cataluña.
Para entender bien qué es lo que está haciendo Podemos con el asunto catalán (y con tantos otros) hay que entender al principal estratega de la formación, Iñigo Errejón, y quien es posiblemente su máximo mentor ideológico, el argentino Ernesto Laclau. Os dejo aquí un artículo de Errejón hecho a modo de necrológica de Laclau, que originalmente fue publicado en el diario público pero parece que ha desparecido de la red (o no lo encuentro). El texto es algo denso, pero echadle un vistazo.
En este texto Errejón explica las ideas de Laclau sobre la hegemonía cultural y sobre el populismo, en base a dos de sus obras más conocidas: “Hegemonía y estrategia socialista” y “La razón populista”. Si os fijáis, lo que explica Errejón sobre Laclau es exactamente lo que hace Podemos como estrategia política y comunicacional.

Voy a ser extremadamente reduccionista al hacer esta explicación, pero tengo que explicar un poco las ideas de Laclau para que se entienda el resto del texto. Mirad, Karl Marx pensaba que el pensamiento político del hombre estaba relacionado y condicionado por su clase social. Para Marx que la revolución socialista se llevase a cabo era cuestión de tiempo porque, habiendo mas obreros que burgueses, al final los primeros acabarían apoyando el socialismo por puro interés pragmático y tendencia natural. La cuestión es que pasaron las generaciones y el socialismo no se implantó en casi ningún sitio, por mucho que hubiesen más proletarios que burgueses.
Varias décadas después apareció el comunista italiano Antonio Gramsci y creó el concepto de “hegemonía cultural”. Para Gramsci la revolución socialista no se producía porque las clases dominantes habían impuesto una hegemonía cultural a las clases dominadas. Esta hegemonía se basaba en la creación de proyectos colectivos que benefician a la burguesía (como la “patria” o criterios de comunidad religiosa) y en el uso de los medios de comunicación y otras instituciones para beneficio de las clases dominantes. Los socialistas debían oponerse a esa hegemonía cultural y crear otra nueva, en base a la educación y la pedagogía de las masas, y solo cuando lo consiguiesen la revolución sería posible. Huelga decir que pasaron las décadas y el socialismo tampoco llegó a implantarse.
Ernesto Laclau le da una nueva vuelta de tuerca a esto de la hegemonía cultural. Para Laclau el populismo es la manera de conseguir cambiar esta hegemonía y crear un nuevo bloque hegemónico. Esto se debe hacer de forma radicalmente democrática y de abajo a arriba, esto es, uniendo las demandas particulares de distintos grupos insatisfechos y amalgamándolas en lo que llama “significantes vacíos”, que son palabras sin significado claro y fijo (como “pueblo” o “patria”) y que se pueden malear y acabar dándoles el significado que tu quieres. Cuando el significante vacío obtiene, a ojos de la mayoría de la población, el significado que tú le quieres dar, entonces se ha ganado la hegemonía.

Lo que hace Podemos es precisamente eso. En vez de crear una nueva hegemonía cultural creando nuevas ideas, culturizando a las masas y haciendo pedagogía, lo que hace es usar partes de la hegemonía cultural vigente e intentar cambiarles el significado. Ojo, no usa cualquier parte de esa hegemonía cultural sino aquellas partes y aquellos términos que han perdido significado “real” y, por tanto, se han convertido en “significantes” sin significado claro.
El ejemplo más claro es “democracia”. En esta sociedad todo el mundo es demócrata, es un término ganado por la hegemonía cultural. Sin embargo la sociedad ha comenzado a intuir y a aceptar que la democracia no es “real", que la han desnaturalizado o vaciado de contenido auténtico. Por tanto “democracia” pasa a convertirse en un significante del que se puede cambiar el significado en tanto en cuanto su identificación con algo tangible y real es débil.
Podemos intenta cambiarle (o ampliarle) el significado a la palabra “democracia”, intentando introducir características de igualitarismo económico a la misma. En vez de hablar de igualitarismo o socialismo, introduce esas mismas ideas de igualdad en la palabra “democracia”, dándole un nuevo significado. Como la población es demócrata le resulta mucho más fácil aceptar esas ideas si las llamamos “democracia” que si las llamamos “socialismo” (que es un término divisivo). Lo mismo se hace con la palabra “patria”, cuyo significado se quiere llenar de conceptualizaciones populares y se antagoniza con el capitalismo financiero o con los intereses de las multinacionales y de los millonarios. Si el “patriotismo” se consigue identificar con los intereses de las clases populares, entonces Podemos habrá ganado la hegemonía cultural en ese terreno.

Con el “derecho a decidir” pasa lo mismo. Este término es claramente un significante, es decir, no tiene un significado tangible y claro. “Derecho a decidir” puede querer decir muchas cosas, pues en el propio concepto ni está claro sobre qué decidir, ni cómo decidirlo ni, sobre todo, qué “demos” o conjunto debe decidir sobre cada cosa.
Los nacionalistas crearon este eufemismo para no hablar de “derecho a la autodeterminación” o a la secesión, lo crearon como método de crear una nueva hegemonía cultural. ¿Quién no quiere decidir? Decidir es bueno, es democrático, ergo presentando la idea (la autodeterminación) con un nombre atractivo todo el mundo la va a aceptar. Esta idea fue, posteriormente, abrazada por colectivos sociales en Cataluña que quisieron ampliarla en otros ámbitos.
Pues bien, este “derecho a decidir” es un significante vacío perfecto para que la gente de Podemos lo capitalice y lo convierta en lo que a ellos les interese. Los independentistas le han dado, sin quererlo, la herramienta perfecta a Iglesias y los suyos para que las fuerzas unionistas “reconquisten” la hegemonía cultural en Cataluña. El “derecho a decidir” se convertirá en una nueva demanda que Podemos incluirá en su saco de reivindicaciones y que acabará fundiendo con su proceso constituyente para reconfigurar el país.

Este nuevo “derecho a decidir” podemista ¿será de autodeterminación? No, no lo será, y para verlo no hay más que leer entre líneas lo que dicen los líderes de Podemos. Por ejemplo, copio aquí una respuesta de Errejón sobre qué quiere decir, para él, derecho a decidir: “Para nosotros, eso significa un proceso constituyente. Uno, a nivel de España, que reconozca todos los derechos y articule un modelo territorial diferente, en el que incluso esté contemplada la posibilidad de que algunas naciones puedan decidir que no quieren que sigamos juntos” Es decir, que cualquier decisión deberá ser tomada por todos los españoles en su conjunto. 
Por si no es suficiente, Errejón también respondió esto ante una cuestión parecida: “Si hay diferencias muy grandes entre lo que dicen los círculos en Catalunya y lo que dice la dirección estatal, podemos someter esto a la decisión de todos los españoles inscritos en Podemos. En principio, pensamos que la decisión sobre la cuestión catalana no es sólo catalana, es también española
Y a nadie le debe extrañar esto. A ver, esta gente que ha fundado Podemos es de origen cultural marxista y para ellos el nacionalismo es una cosa burguesa. Son profesionales, doctores en ciencias políticas y, por tanto, entienden las contradicciones entre el nacionalismo y la igualdad económica y social a la que aspiran. No son izquierdistas infantiles “de la calle”, que mezclan ideas técnicamente incompatibles sin entender que lo son, son gente que sabe mucho de política y sociología y eso no se debe perder de vista para poder entender sus acciones.
¿Y por qué no lo dicen claramente? Porque necesitan atraerse a toda esa gente que defiende el “derecho a decidir” y reconvertir el significado de ese significante en lo que a ellos les interesa. De ahí la ambigüedad, de ahí el no oponerse al concepto. Podemos tiene que quedarse en propiedad con el concepto “derecho a decidir” y, cuando lo hayan hecho, ya lo estructurarán de forma que no sea equivalente al derecho de autodeterminación.

La idea de Podemos es clara: Un proyecto constituyente a nivel español, y eso quiere decir que lo que afecte a la cuestión territorial será decisión de todos los españoles, ahí no debe haber ninguna duda. Ese es el proyecto y, seamos realistas, los españoles no van a aceptar una constitución a la Yugoslava con autodeterminación para las regiones.
De todos modos ¿podría Podemos aceptar un referéndum en Cataluña? Podría pero cuidado, de hacerlo lo haría para que ganase la opción unionista. En Podemos son maquiavélicos (en el buen sentido de la palabra) y saben perfectamente cómo estructurar las cosas para que no pase lo que de ninguna manera desean, que es la independencia de Cataluña. Lo normal es que el derecho a decidir de los catalanes se convierta en parte de un derecho a decidir general de los españoles y, además, en un derecho a decidir sobre ciertas especificidades catalanas aún por concretar. También podría darse un referéndum consultivo para ser ganado por los unionistas. La opción más improbable sería una estructura constitucional con rigidísimos mecanismos para la secesión territorial que la conviertan en algo de facto imposible.

Pero un reconocimiento del derecho de autodeterminación de Cataluña (o Euskadi) no se va a dar. Iglesias introducirá en su chistera el derecho a decidir invocado por Mas o Junqueras y sacará otro que significará algo totalmente distinto y así, a medio plazo, desactivará el órdago independentista con las mismas herramientas con las que CiU y ERC lo crearon. Al tiempo.

5 comentarios:

  1. No hacía falta un artículo tan largo para decir que Pablemos es un demagogo.

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  2. Me parece un post muy "light", creo que el tema da para una de tus geniales reflexiones. Igual es que me tienes mal acostumbrado.

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    1. Vaya, lo siento, pensé que sería interesante lo de los "significantes vacíos" y explicar, una vez más, que Podemos es un partido claramente anti-independentista.
      Aunque la verdad es que lo estoy repasando una y otra vez y no me acaba de gustar como está redactado...

      Saludos,

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    2. Si me permites la sugerencia, tal vez quedaría mejor si compararas el proyecto de diversos partidos políticos.

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  3. No es coincidencia que el MAS boliviano provenga de la Falange Socialista Boliviana o que Laclau habite el espacio de la Izquierda Nacional peronista. Parece que el populismo no es simple circunstancia accesoria.

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