La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 30 de diciembre de 2014

Resumen del 2014: El año de Podemos















Si por algo será recordado el año 2014 será por la irrupción en el panorama político de Podemos, partido que no existía a principio de año y que acaba el mismo ocupando la primera posición en intención de voto en muchas encuestas. Algo así no tiene precedentes en ningún sitio que yo recuerde, excepto en los países que pasan de una dictadura a una democracia.

Este hecho demuestra que el análisis original de los dirigentes de Podemos, de que la crisis era tan profunda en España que era el momento preciso para que un nuevo movimiento político desplazase a las élites políticas turnistas, era absolutamente acertado. Recordemos que los partidos alternativos al bipartidismo en el ámbito nacional, Izquierda Unida y UPyD, no habían sido capaces de conseguir una perspectiva de voto mucho más allá del 10% cada uno, manteniéndose los grandes partidos en el triple de esa estimación.
Las simplificaciones de que Podemos es el “partido del cabreo” son, pues, poco certeras ¿no debería haber votado un ciudadano cabreado a IU o UPyD (o a EQUO)? Por la razón que fuese el ciudadano no veía ahí un vehículo para su frustración y de hecho, en cuanto Podemos apareció, muchos de los que iban a votar a esos partidos se reorientaron hacia la nueva formación. Así pues convengamos que Podemos tiene algo que estos partidos no tienen.
¿Qué es ese "algo"? Pues yo creo que es una mezcla de muchas cosas. Para empezar es un partido radicalmente nuevo, no manchado con el pasado ni desnaturalizado por la política parlamentaria. Por otro lado el carisma de su líder y la capacidad analítica de sus dirigentes parece estar muy por encima de la de los políticos actuales. Adicionalmente han vendido un mensaje de victoria, de posibilidad real de cambiar las cosas, de no conformarse con un porcentaje del pastel, algo que ha movilizado enormemente a un electorado pasivo. Y para finalizar han sabido conectar perfectamente con el estado de opinión de los ciudadanos, dando recetas simples es verdad (¿quién no las da?), pero sabiendo verbalizar no lo que la gente quiere oír, sino lo que la gente quería decir y no se atrevía. Esta mezcla ha sido la receta del éxito.

Los políticos y la prensa generalista suelen decir que Podemos está teniendo tanto éxito a causa de la corrupción generalizada en la que están inmersas las élites turnistas del país. No es verdad, de hecho este análisis es un terrible error y es posiblemente la causa por la que este fenómeno se les ha escapado de las manos. Ni la corrupción es el caldo de cultivo de Podemos (no principalmente) ni Podemos es un partido del cabreo que se deshinchará cuando los casos de corrupción se minimicen o el país comience a recuperarse económicamente.
No, el éxito de Podemos se debe a una cuestión estructural, Podemos es el producto de la destrucción de la democracia tal y como la conocíamos y del fin del contrato social vigente hasta ahora. Es esta estructura política, con unos organismos internacionales que amenazan con la ruina y la destrucción a los países ante la posibilidad de que gobierne alguien que no les guste, y con unos “mercados” que acaban imponiendo su voluntad sobre gobiernos presuntamente izquierdistas, la que orienta al electorado hacia la convicción que solo un partido “de choque”, con una dialéctica contundente y que pone en duda los consensos establecidos puede rescatar la soberanía ciudadana frente al poder del capital.
Y más importante aún que la estructura política es la estructura económica. España es un país que directamente ha asumido su decadencia económica y su sumisión en el mundo. A los españoles se les ha repetido incesantemente que “han vivido por encima de sus posibilidades” y que “los hijos van a vivir peor que sus padres”. Los empleos basura que antes eran de 1.000€ ahora son de 600€, nos enfrentamos a un desempleo estructural crónico que lastrará los salarios por tiempo indefinido, los servicios sociales solo pueden ir a peor. El español mira al futuro pensando eso de “virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.
Todo esto representa un hundimiento de todos los sobreentendidos sistémicos sobre los que edificábamos nuestra vida económica y política. El turnismo político ya no vale, los mecanismos de defensa de los intereses personales y colectivos tampoco y la misma idea del “progreso” se ha convertido en una utopía, en un sueño del pasado. Y este cambio radical de las reglas de juego no va a ser aceptado pasivamente, y de hecho la sociedad no acepta el mantenimiento de toda una estructura burocrática y económica que ya no le concede ni siquiera la esperanza en el progreso personal y colectivo.

Cuando Pablo Iglesias dijo en enero que iba a organizar una nueva candidatura ciudadana muchos se le echaron encima. Los adalides de la “unidad de la izquierda” le acusaron de dividirla y de ser un instrumento para acabar con IU, como si IU hubiese estado a unos pocos votos de gobernar o algo así. Yo apoyé a Pablo en su aventura y de hecho su propuesta venía a defender una idea mía muy anterior: Lo importante era movilizar a la gente por el cambio y para eso había que darles partidos a los que pudiesen acercarse, con los que sentirse cómodos. Por eso siempre defendí que en las elecciones europeas cada familia de la “izquierda” debía ir en solitario, los post-comunistas por un lado, los verdes por otro y esa nueva “izquierda indignada” y algo desideologizada salida del 15-M por otro. Podemos era, al fin y al cabo, otra vía más, una especie de “fusión” de todas esas vías, y por tanto me pareció un acierto que se presentase.
Durante la campaña de las elecciones del 25-M se vio que Podemos iba bastante más en serio de lo que la gente esperaba. A pesar de no ser mi opción electoral preferente los seguí, estuve en un acto en Valencia y, después de ver cómo crecían, el gran trabajo en redes sociales y cómo la gente los conocía más de lo esperado, preví que serían la sorpresa en las elecciones. Y acerté. Y no sólo acerté, sino que tres días después del resultado ya dije que probablemente sería el cauce por el que canalizarían las expectativas sociales de una sociedad frustrada y asqueada. Y parece que también acerté.

Si algo nos ha enseñado la aparición de Podemos es que el poder muere matando. Después del éxito de Podemos en las europeas comenzaron a aparecer todo tipo de “argumentos” contra la formación y sus líderes. Se dijo que querían implantar el Chavismo en España, que traerían la miseria y que estructurarían algún tipo de indisimulada dictadura. Manadas de periodistas han estado buscando en las hemerotecas cualquier declaración que pudiese ser usada sola o convenientemente descontextualizada para atacar a sus líderes e intentar “demostrar” que tenían un perverso programa oculto. Se ha querido implicar a sus líderes en casos de corrupción (o mini-corrupción) con las mas variadas infamias y absurdeces. Y los periódicos de referencia en el país (sobre todo el diario El PAIS) han estado sacando artículos diarios sobre los peligros que se ciernen sobre la nación a causa de Podemos.
Os prometo que desde finales de mayo he estado analizando cada una de las acusaciones de forma cuidadosa, tanto las ideológicas como las de corrupción o “pensamiento perverso” de sus líderes. Lo he hecho decenas de veces y en todas ellas las “noticias” han resultado una patraña, bien porque eran falsas directamente, bien porque la interpretación de los hechos era absurda (no sé si por malicia o por pura ignorancia del articulista) o porque con una pequeña base de verdad se estructuraba una noticia en base a suposiciones indemostradas. Pero nunca, nunca, el titular y la acusación se correspondía con la realidad.
Y esto, obviamente y aunque a los puristas no les guste escucharlo, es un ataque indiscriminado en toda regla. Y sí, por supuesto que Podemos debe ser criticado y auditado y sometido a análisis público con la misma lupa que los demás, pero lo que está pasando en este país no responde a nada esto sino que responde al interés por hundir a una formación política que amenaza con romper un statu quo favorable para mucha gente. Y donde quiera que haya una crítica certera (que las hay y las he leído), está oculta debajo de tanta patraña.
Lo comenté en “La Macarthización de Podemos” y más adelante en “Goebbels contra Podemos”, y creo que todo lo dicho entonces sigue siendo vigente.

Más allá de esta guerra de propaganda contra Podemos, me he dedicado durante este año a analizar las propuestas de Podemos. Empecé por la obviedad, que era que el programa con el que Podemos se presentó a las europeas no era ni comunista ni chavista, sino si acaso un programa que fusionaba las propuestas de la socialdemocracia tradicional con algunas demandas actuales de colectivos sociales. El programa, no obstante, me parecía que tenía lagunas, y predije su futura corrección en algunos puntos, como está pasando.
Como me gusta mucho entrar en temas concretos quise analizar las dos propuestas estrellas de Podemos: La Renta Básica Universal, y la reestructuración de la deuda. En el análisis sobre la Renta Básica Universal me concentré en demostrar su viabilidad, por un lado, y en la dificultad de hacer una estructura totalmente distinta que sustentase la RBU por otro. Recientemente un estudio bastante elaborado de Daniel Reventós ha estructurado un tipo de RBU que, siendo muy discutible, demuestra su viabilidad financiera (otra cosa es su conveniencia). De hecho con los meses se ha comenzado a ver a bastantes economistas abrirse, con cautelas, a la idea de una Renta Básica. En cualquier caso parece que Podemos va a proponer una Renta Básica de Inserción como propuesta a corto plazo, ya veremos a medio.
Con el análisis de la reestructuración de la deuda ya avisé de lo que iba a pasar después. Lo que parecía presentarse como un impago a las bravas se convertiría en algo mucho más fino, menos radical, más técnico, y abrazaría prioritariamente la idea de la reestructuración ordenada y pactada de la deuda. Como ya ha pasado con el tema de la RBU muchos economistas han comenzado a hablar de ello, también con cautelas como en el caso anterior.
Si se me pregunta cual ha sido la gran aportación de Podemos al debate público este año diría que ha sido el haber situado en el debate estas dos ideas, la Renta Básica y la reestructuración de la deuda. En la cultura del “no hay alternativa” esto supone un gran logro y, sin duda, es el inicio de un largo camino que acabará abordando ambas cuestiones, no sé si en su forma actual o en otra, pero sin ninguna duda a medio plazo tendremos tanto una solución para la masa de personas en exclusión laboral y social como un arreglo para nuestro problema de endeudamiento.

El 2014 ha sido el año de Podemos. Ya veremos si el 2015 es el año del cambio. El adelanto de las elecciones griegas sitúa a España frente a su propio espejo y tened presente que mucho de lo que pase allí puede pasar aquí a final de año. Ya se está amenazando a los griegos para que voten lo que los acreedores quieren, algo que creo que esta vez, y a diferencia de 2012, no les va a valer de nada. Veremos como llega Syriza al poder, con qué mayoría, qué pactos tiene que hacer y cómo gestiona el gobierno.
Syriza no va a llegar al poder tirando las puertas y cambiándolo todo de golpe, a pesar de lo que quiera hacer creer la prensa no son unos locos ni unos idiotas. Aún así, viviremos una presión asfixiante sobre las desgracias de Grecia desde el primer día que Tsipras sea primer ministro y van a intentar hacernos creer que las desgracias de Grecia son producto del gobierno de Syriza. La estrategia parece absurda, pero no es tan distinto con lo que se hace con países como Argentina, por ejemplo.

Creo que Podemos merecía ser el protagonista de este post-resumen de final de año en el que recopilo los mejores textos del año. Si no habéis leído alguno de los textos enlazados os recomiendo que lo hagáis ahora, que son muy buenos.
Nos seguimos leyendo en 2015. Feliz año.

2 comentarios:

  1. Yo creo que una parte, nada desdeñable, del éxito de PODEMOS es la absoluta falta de credibilidad de los partidos del Turno. Por lo demás, este sí, excelente post.

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  2. Veo que tu ego acaba el año en forma.

    Eso de que yo demostré y tal. Oiga yo no he leído nada que pueda considerarse metodológicamente aceptable que haya demostrado la viabilidad de la RBU. Y menos en la España actual.

    Esos números que presentaste(No son los primeros similares), son menos creíbles que los presupuestos de Montoro.

    Ya, de como haces que en un país con millones de parados y sueldos muy bajos, no se cronifique aún más esas tasas de paro pq la gente prefiere cobrar una mierda y no trabajar(Al menos oficialmente), que trabajar y cobrar la misma mierda, ni hablemos.

    Pq en un mundo global, los salarios no los pone el Estado, ni la sociedad, sino el mercado. Guste o no guste. Si los sueldos bajos en España tuvieran alta rentabilidad, habría cola para abrir empresas en España con capital extranjero(Y más con las rentabilidades que esta dando la Renta fija y variable).

    Sino la hay, es pq España actual y futura(Al menos a C/P, no es un gran negocio). Por lo cual los sueldos seguirán siendo bajos y seguirá habiendo mucho paro. Ahora cuéntame como financias el Estado del Bienestar, los subsidios asistenciales y una RBU para todo el mundo, pq a mi no me salen los números de los Ingresos por ningún lado.

    Y tampoco os baséis en las cuentas de la lechera de GESTHA.

    En el tema de Restructuración de la Deuda el tema aún es más chachi. La famosa explicación de Correa como comparación exitosa, se basaba en 3 cosas que no se dan en España. Equilibrio primario de los Presupuestos Generales del Estado(No lo tenemos y con más gasto social como propone ponemos estaremos aún más lejos de tenerlo). Deuda en mercados secundarios y terciarios, revendida ya por los principales tenedores de la misma. Y la concentración en manos de pocos de esa deuda especulativa.

    Aparte del dato de que España no es Ecuador(Ni tenemos petróleo). Y que no es lo mismo a nivel internacional renegociar con España, y aceptar sus condiciones(Pq Bélgica, Japón, Francia, Italia y cia no iban a ponerse a la cola a renegociar su deuda), que hacerlo con un país que prácticamente ya estaba fuera de los mercados internacionales de Deuda, precisamente por su poca fiabilidad en los pagos.

    Las condiciones de la Deuda en España son super-beneficiosas a día de hoy. No se puede alegar que los intereses son un problema cuando el tipo efectivo es casi ridículo en términos históricos. Y sabes que es tramposo lo de pagamos tantos miles de €'s por la Deuda.

    Por no hablar de que no es lo mismo una Letra, que un Bono a 10 años, ni es lo mismo que el tenedor sea una SICAV, que el Fondo de Pensiones Español(Que tiene el 98% de su capital invertido en Deuda Española. Les hacemos una Quita tb a los pensionistas?).

    La parte heterodoxa me gusta. Pero me gustaría más si además de heterodoxo no fuera demagógica ni saltarme el sentido común o las reglas básicas de la economía, cuando el resultado de ambos no van en la dirección de mis ideas.

    Eso de heterodoxo no tiene nada, es muy standard. Lo que es heterodoxo en España es no hacerse trampas al solitario.

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