La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 28 de mayo de 2014

El éxito de Podemos

















Cuando se conocieron los resultados electorales de las elecciones europeas en España todos los partidos, como siempre, intentaron mostrarse vencedores. En el PP Miguel Arias Cañete decía que habían ganado las elecciones mientras su cara recordaba a la de otro Arias, Arias Navarro, último presidente de gobierno franquista que el día que murió el dictador Franco apareció en televisión llorando para dar la noticia. Por su parte Rosa Díez, con un escuálido 6,5% de votos que estaban por debajo de sus expectativas, celebraba los resultados como un Ultra Sur celebra un gol del Real Madrid. El resto de líderes de partidos, con alguna excepción (Valenciano), hicieron lo mismo.
Pero cuando la televisión conectó con el gran triunfador de las elecciones, Pablo Iglesias y su candidatura Podemos, éste apareció con cara seria. El presentador le preguntó si estaba satisfecho y, de forma increíble para lo que estamos acostumbrados, él dijo que no, que su objetivo era “echar a la casta” y superar al PP y al PSOE y que hasta que no se consiga este objetivo él no estará satisfecho…Si yo hubiese sido un dirigente del PP o del PSOE me hubiese entrado un sudor frío en la nuca en aquel momento.

Casi todo el mundo se ha sorprendido del gran resultado de Podemos, aunque yo no. Ya preví que su resultado iba a ser buenísimo (aunque no esperaba 5 diputados) y lo preví porque me preocupé de seguirlos, de ir a un acto de su campaña y de mirarlos con la mente abierta. Porque todo era cuestión de mirar, de interesarse y de analizar el porqué de todo lo que hacía Podemos, y entonces se hubiese llegado a la conclusión que llegó mi colega liberal José Javier Rego, que me dijo con toda la razón del mundo que Podemos “había hecho la mejor campaña política en 30 años”.
Oigo por ahí a líderes políticos decir que Podemos ha sacado un buen resultado porque su líder “sale en televisión”. Ya… ¿Es que el señor Vidal Quadras no sale en televisión? ¿Y el señor Nart? ¿Y el juez Silva? Porque dos de ellos están fuera del parlamento europeo. ¿Qué no salen acaso en televisión, a todas horas y en todos los lugares, el señor Cañete y la señora Valenciano? A ver si ahora sólo sale en televisión Pablo Iglesias…
La televisión ha sido el trampolín, es cierto, pero lo que importa es el salto. Cuando la gente dice, intentando ridiculizar a Podemos y por extensión minusvalorar a la ciudadanía, que aquí la gente votaría a Belén Esteban si se presentase a las elecciones no es más que una absurdez. Que Pablo Iglesias salga en programas con un 10% de share no le ha dado un 8,3% de los votos por sí solo, eso es ridículo. Hay mucho más, hay un gran trabajo de comunicación, años de estudio de experiencias políticas en otros países, de conocimiento de todas las teorías de creación de un movimiento político. Detrás de Podemos hay gente que sabe mucho de cómo se hace política popular.

Cuando estuve en el acto de Podemos de Valencia confirmé muchas de las cosas que venía observando y me percaté de muchas más. Nada de lo que pasaba allí era accidental, todo estaba premeditado, toda la escenografía estaba meditada y estudiada. El discurso de Pablo Iglesias estaba preparadísimo, absolutamente estructurado previamente y prácticamente no dejaba nada a la espontaneidad. Las metáforas, los ejemplos, las anécdotas, todas estaban estudiadas, practicadas, puestas a prueba previamente, y eran las mismas que usa en todos los discursos.
Adicionalmente la campaña en red que ha hecho Podemos ha sido excelente. Seguramente aprendida de otras campañas (la de Obama en 20008, quizá la de Compromís en 2011) se han movido por las redes sociales como pez en el agua. Los videos de Pablo Iglesias se movían en red de forma viral de una manera muy parecida a como lo hacían los videos de las intervenciones de Mónica Oltra en 2011. Todos los círculos han sido extraordinariamente activos en internet y generaron una sensación de que el movimiento crecía en progresión geométrica día a día.
De hecho no era sólo una sensación, es que crecía. Cada acto electoral reunía más gente que el anterior. En Valencia, por ejemplo, el primer acto reunió unas 400 o 500 personas. Una semana después, en Torrent (a 10 km de Valencia y con la décima parte de población) reunieron a más personas que en Valencia. El movimiento crecía y no sólo porque se extendía en red, se extendía de boca a boca y también gracias a la presencia de Iglesias en televisión, que debió acabar cansadísimo la campaña.

Pero la clave no es sólo la escenificación y el merchandising político, la clave está en el discurso. El discurso de Podemos es muy izquierdista en el fondo pero absolutamente transversal y desideologizado en la forma. Los símbolos y términos de la izquierda tradicional y ortodoxa se han eliminado y han sido sustituidos por otros nuevos, que vienen a significar lo mismo pero tienen unas connotaciones psicológicas muy distintas.
Así pues no hay “lucha de clases” sino que están “los de arriba contra los de abajo”, no hay “proletariado” sino “precarizados” o “empobrecidos”, no hay partidos “burgueses” sino que está “la casta”, etc. Frases como “no es algo de derechas o de izquierdas sino de sentido común” o “no es ideología, es que son unos golfos” son habituales y Pablo las dice continuamente, algo que por cierto imitan la mayoría de sus compañeros menos conocidos de candidatura.
¿Es populismo? Sí, lo es. Esto está aprendido de muchos países latinoamericanos, esta forma de comunicar de forma populista se usa porque fue muy exitosa en muchos países y se piensa que lo puede ser aquí. Y a mí en principio no me gusta pero es que con concienzudos e intelectuales análisis está demostrado que no se llega a ningún sitio. Ya no es que las “masas” no los entiendan, es que la sociedad extraordinariamente dinámica en la que vivimos apenas deja espacio al hombre de a pie para la reflexión política. Y es por eso por lo que el discurso simplista, maniqueo, sentimental y populista funciona.
Y por eso cuando oyes a Pablo Iglesias te parece oír a otros líderes. Porque si cambias las palabras y los términos el discurso se parece mucho al de Rosa Díez, se parece también al de líderes latinoamericanos pero se parece también, por ejemplo, al de Marine Le Pen en muchas cosas. Y eso no quiere decir que sean iguales ni siquiera que se parezcan remotamente en sus objetivos, quiere decir que todo este abanico de partidos y líderes han decidido apostar por una comunicación efectista, “populista”, que es la que funciona y que es una cuestión meramente adaptativa al medio para conseguir el objetivo.

Podemos dice lo que la gente quiere oír, Podemos expresa de forma acertada lo que la gente siente, sufre y teme en un país como España. Podemos usa la "emoción" y no un discurso intelectual. Y por eso Podemos ha conseguido en meses lo que a Izquierda Unida le ha costado lustros conseguir. Es así de sencillo, es un discurso joven y basado en los problemas actuales para gente joven y que tiene problemas actuales, no para teóricos del asalto al palacio de invierno. Igualitarismo, patriotismo ciudadano, justicia, democracia…Cosas con las que el 80% de la población se puede sentir representada.
La duda es ¿y ahora qué? ¿Cómo afrontará las elecciones municipales y autonómicas, sin los “cuadros” necesarios? Muchos piensan que Podemos se ahogará en su propio democratismo de base, entre asambleas y programas participativos y que será incapaz de hacer nada coherente, pero creo que se equivocan. Y creo que se equivocan por una razón muy sencilla: Porque Pablo Iglesias y sus compañeros de políticas de la UCM han demostrado ser bastante más inteligentes de lo que sus críticos piensan.
La fabricación de Podemos ha ido por pasos. Primero hubo conversaciones con Izquierda Anticapitalista y otros movimientos sociales, luego se anunció en televisión y se hizo una recogida de firmas para ver si se presentaba Iglesias, que les valió para medir sus fuerzas y que consiguieron de sobra. Más adelante se crearon los círculos (“semillas”) de clara inspiración latinoamericana y después se hicieron unas primarias abiertas. Todo esto estaba predeterminado y era el modelo que ellos creyeron adecuado para sacar una candidatura de la nada.
Yo no me creo que el siguiente paso no esté pensado. Cómo convertir un movimiento de masas con un líder único en un movimiento estructurado con cuadros medios y líderes locales es algo que Pablo, Errejón, Monedero y otros seguro que tienen en mente. Porque es evidente que Podemos necesita gente más preparada de la que tiene actualmente (yo he oído algunos representantes de algunos círculos y, francamente, no pueden ser candidatos con mínimas posibilidades de éxito electoral), que necesita personas que conozcan la administración desde dentro y, en definitiva, que necesita una cantidad de personas de perfiles distintos a los que parece tener en los círculos.

La otra posibilidad (que por cierto es la que haría innecesario este “reclutamiento” de cuadros) es la integración con partidos y movimientos sociales que sí dispongan de éstos.  Desde el éxito de Podemos no ha habido un solo dirigente de IU que no haya llamado a la “confluencia” con Podemos, algo que no se sabe exactamente qué es fuera de ir juntos a las elecciones. Es curioso, antes del domingo se acusaba a Iglesias de ególatra, de dividir a la izquierda, de ser una herramienta de la burguesía contra la “verdadera izquierda”, etc. Y ahora, que les está respirando en el cogote, quieren “confluir”.
Pablo Iglesias siempre ha llamado a esa confluencia pero creo que ambas partes están entendiendo la confluencia de forma diferente. IU ha confluido durante su historia con muchos partidos y movimientos, confluencia que consistía en la inserción de éstos en la coalición manteniendo la preponderancia, por tamaño, del PCE. Y esto, este tipo de inserción, ya no va a valer ahora tanto por las formas como por el hecho de que el PCE no puede esperar tener la centralidad, pues está superado por la realidad del país.
Desde Podemos, exitoso y en la cresta de la ola, no creo que se acepte una confluencia bajo la marca IU, bajo parámetros dialécticos y comunicaciones que sean distintos a los usados ni bajo un sistema de elección de candidatos que no sea radicalmente democrático y abierto. No tendría sentido hacerlo cuando Podemos ha demostrado claramente que puede movilizar a una parte de la sociedad que IU no puede y que, probablemente, tiene un techo mucho más alto. De hecho creo que si hubiese elecciones mañana Podemos superaría a IU.

¿Es Podemos comunista? No, no lo es, y no hay más que leer el programa. Se habla de nacionalizaciones de sectores puntuales pero no se pone en duda la propiedad privada ni se prevén nacionalizaciones masivas. El programa, de hecho, no es revolucionario realmente, es bastante izquierdista pero no es revolucionario en el sentido clásico. De todas formas hay que entender que el programa con el que se han presentado es casi más un “borrador” que un programa claro, que es algo que se hará en el futuro.
Los enemigos de Podemos (multiplicados en los últimos días) dicen que es un partido “bolivariano” y que quiera implantar el chavismo en España. Con todos los respetos, me parece una idiotez. Una cosa es copiar el populismo del discurso de la izquierda latinoamericana o el patriotismo que usa y otra muy distinta es querer implantar el mismo sistema. Ni Iglesias ni Errejón ni siquiera Monedero son tan idiotas como para pensar que se puede implantar un sistema así sin petróleo y, aunque España lo tuviese, con casi toda seguridad tampoco lo harían. Porque fuera de ciertos guiños o imitaciones la cultura de Podemos sigue siendo europea, occidental, con raíces en el progresismo y en la izquierda europea, más relacionada con el 15-M que con los países Bolivarianos. Creo que fue Errejón quien dijo que su modelo era mucho más el Frente amplio Uruguayo que el PSUV Venezonalo.
De todas formas de sus confluencias y de los cuadros que consigan atraer dependerá el futuro programático. Si Podemos crece y atrae mucha gente válida probablemente limará algún exceso del programa actual para ir a uno que sintetice los intereses de las clases medias y trabajadoras.

Y si a alguien le siguen quedando dudas del porqué del éxito de Podemos no tiene que ver más que a sus cinco eurodiputados: Un profesor universitario mileurista, una profesora de secundaria, un veterano y combativo fiscal anti-corrupción, una licenciada que ha trabajado de todo menos de su especialidad y que ha tenido que irse fuera de España y, finalmente, un científico investigador que está en silla de ruedas y que escribe un blog sobre discapacidad.
Por favor, ahora sed sinceros ¿No es este grupo de eurodiputados mucho más representantivo de la gente de este país que las manadas de notarios y abogados del estado en excedencia, que esas personas que han saltado desde las juventudes a los puestos altos de los partidos sin trabajar nunca, y que rellenan las listas de los partidos tradicionales? Sólo por una cuestión de identificación personal la gente ha votado a Podemos, porque veía gente preparada (los cinco son titularos superiores y por lo menos dos doctores) pero que era como ellos, que representaba a una sociedad real que sí que ven todos los días.

Hablaremos mucho de Podemos en los próximos meses, estoy seguro. No quiero caer en esas sensaciones que parecen invadir la política española esta semana, con euforia por parte de los próximos a Podemos y pánico por parte de los defensores de las fuerzas tradicionales, pero estoy convencido que Podemos no será flor de un día.
Por supuesto que podría salir mal, pero Podemos es la expresión de una voluntad popular contenida que ya ha dado avisos en los últimos años, con el 15-M como gran ejemplo. Desde aquel momento se han venido dando conatos y avisos de que el país está cansado de esta política y de esta situación. Hasta ahora todos los conatos han sido abortados por una u otra razón pero la base está ahí, a la espera de que alguien consiga darle una vía adecuada para su explosión.

¿Será Podemos esta vía? ¿Será Pablo Iglesias quien consiga canalizar esas fuerzas sociales? Por ahora ha sido el más exitoso de todos los que lo han intentado. Así que cuidado, que no tienen miedo y sí una moral sin límites, y la historia nos dice que muchos ejércitos en inferioridad de medios han ganado guerras por empuje, moral y estrategia...

lunes, 26 de mayo de 2014

Análisis del 25-M: Hundimiento del bipartidismo y el auge de Podemos

















Lo decía el otro día y lo tengo que usar como base de mi análisis. Argumenté que si la suma de votos PP-PSOE superaba el 60% seguramente estaríamos ante la prueba de que el bipartidismo era muy sólido en España, mucho más de lo que pensábamos. Si estaba entre el 50% y el 60% entonces estaríamos ante una situación intermedia donde el bipartidismo tendría fuerza pero no sería “invencible”. Menos de un 50%, decía en aquel momento, sí sería la prueba de que el bipartidismo habría sido muy castigado y nos podríamos encontrar, quizá, ante el principio del fin del bipartidismo.
Pues bien, contra todas las encuestas que daban al PP+PSOE más de un 60% de los votos, la suma de los dos partidos ha caído por debajo del 50%. Llevo tiempo diciendo que las encuestas no están sabiendo coger el ánimo del país, que sobredimensionaban a las fuerzas grandes e ignoraban a las nuevas, pero la verdad es que este resultado está por encima de mis previsiones. Pensaba que hoy nos encontraríamos en esa situación intermedia pero resulta que estamos mucho más allá: El país se ha dividido en dos, el PP y el PSOE en un lado y en el otro todos los demás.

Cuidado, creo que debemos ser realistas ahora mismo y ser fríos en el análisis. Esto no es el fin del bipartidismo, ya quisiésemos, es el inicio de una nueva situación política que hay que consolidar, que si se consolida puede llevar a la gran coalición en poco más de un año, y ahí todavía no habríamos acabado con el bipartidismo sino que éste siempre podría recuperarse. Cuidado que un régimen de partidos no cae de la noche a la mañana ni tiene una sustitución rápida, porque démonos cuenta que no hay un tercer partido claramente destacado sino un pulverizado de partidos por debajo de este bipartidismo.
Para mí lo más cachondo de la noche fue la comparecencia de Cañete, empeñado en decirle a la gente que habían ganado las elecciones cuando su cara era de estar en un entierro. El PP está instalado desde hace tiempo en un universo paralelo de mentiras permanentes y no sorprende que quieran vestir el desastre de lo que no es. Más dignidad tuvo Valenciano, reconociendo el fracaso y la enorme decepción con los resultados. La verdad es que este resultado creo que es peor para el PP que para el PSOE, pues el segundo viene ya de una gran derrota anterior pero es que el primero ha perdido casi 20 puntos desde las generales, algo sin precedentes.

El golpe que se han llevado PP y PSOE parece similar porque estamos comparando estas elecciones con las europeas de 2009, donde sacaron un 43% y un 39% respectivamente. Si hacemos esta comparación, que parece la correcta al ser dos elecciones iguales, los resultados de 26% y 23% respectivamente suponen un desastre igual para ambos que, por posición relativa, sería ligeramente menos amargo para el PP.
El problema es que en España históricamente las elecciones europeas y las nacionales han sido comparables, es decir, los resultados y los porcentajes de los partidos han sido similares en ambas. A diferencia de lo que pasa en otros países, donde en las elecciones europeas solía haber un voto de castigo y siempre había un voto particular, eso en España no pasaba y gracias a eso las elecciones eran comparables. Y por eso la evolución entre las generales de noviembre de 2011 y las europeas de ayer también es importante en nuestro caso, y contando esta referencia el PP cae 19 puntos en el resultado (el PSOE “sólo” 6). ¿De verdad el resultado es mejor para el PP que para el PSOE? En absoluto, si acaso es al revés.
Aunque el PSOE tiene un problema particular y es que tiene por debajo a IU (con un 10% de los votos) y a Podemos (con un 8%), que sumados casi le alcanzan. Aunque el resultado es más destructivo para el PP, el PSOE tiene un problema adicional: Parece estar perdiendo la centralidad en la izquierda electoral.

Izquierda Unida no ha sacado un mal resultado aunque la sensación que han tenido parecía algo amarga. Han sacado un 10% de votos, que es una mejora importante pero como dije el otro día es bastante menos de lo que debería acaparar por su situación. Siempre se ha hablado de los techos electorales de los partidos comunistas en Europa y que éste es el 15%, y se ha discutido mucho sobre si IU podría superar esa barrera. La verdad es que a vista de los resultados parece claro que no es que no se pueda pasar esa barrera, es que ni se llega ni se llegará probablemente.
Y no se llega porque la izquierda social está en busca de una nueva izquierda menos dogmática, más inclusiva y abierta, más nueva. Y esa izquierda social no comunista se ha volcado con Podemos, el triunfador de la noche electoral, con un 8% salido de la nada y creado en semanas. Estuve diciendo durante las semanas previas a las elecciones que el éxito de Podemos sería mucho mayor que el de las encuestas y no me equivoqué. Mi desconfianza en las “cocinas” de las encuestas y mis percepciones sobre el partido, su crecimiento en el voto directo, el conocimiento de su líder, etc. Me llevaban a intuir que tendrían éxito, aunque si soy sincero jamás imaginé que sacarían 5 diputados (pensaba en unos 3).

Mi personal decepción en estas elecciones es el otro partido de la izquierda, Primavera Europea (EQUO + Compromís), donde tengo muchos conocidos. Intuyo que van a comenzar las tendencias de echarle la culpa al de al lado, es decir, en EQUO decir que el “nacionalismo” de Compromís les ha perjudicado y en Compromís decir que EQUO es un lastre. Ambos análisis son victimistas y absurdos porque en realidad han fallado los dos.
En mi opinión todo el voto potencial que podía tener EQUO en estas elecciones se lo ha llevado Podemos. Es especialmente decepcionante el resultado en Madrid, su teórico feudo, con un 2% de los sufragios. Para entrar en el parlamento de Madrid necesitarían un 5% y parece evidente que es una posibilidad muy complicada ahora mismo. Parece que EQUO se ha quedado con poco más que el voto ecologista clásico y esto merece una gran reflexión.
Compromís, por su lado, ha obtenido un resultado relativamente decepcionante, pues aunque haya superado en 3 puntos el resultado de las generales de 2011 está bastante por debajo de las expectativas. En la Comunidad Valenciana ha quedado por debajo de Podemos, de UPyD y de Esquerra Unida. Creo que aquí suceden dos cosas: La primera es que Compromís tiene mucho menos potencial en elecciones nacionales o europeas que en las autonómicas y creo que las autonómicas de 2011 les marcaron unas expectativas demasiado altas que no podían exportar a otras elecciones. La segunda es que el atractivo de Compromís está muy relacionado con la figura de Mónica Oltra (y de Joan Ribó en Valencia), y cuando esos candidatos no están los resultados obviamente se resienten. Esto lo tienen que entender en Compromís porque lo fácil es echarle la culpa al de al lado (que no la tiene y casi ni salía en la papeleta) y lo difícil darte cuenta de tus propias limitaciones.

Una reflexión a nivel de izquierda general: Podemos + Primavera europea suman los mismos votos que Izquierda Plural (IU), lo que nos lleva a un escenario de una izquierda claramente plural y de múltiples sensibilidades. Y eso tiene que entenderlo sobre todo IU, que ha querido capitalizar la izquierda y está bastante claro que no puede y que, o se adapta a la nueva situación, o posiblemente acabe siendo superada por Podemos. Y entenderlo implica abrirse a la radicalidad democrática, a los nuevos mecanismos de creación democrática de candidaturas y a superar el concepto de partido-vanguardia que es evidente que ya no sirve para nada.
Y más allá de eso: El voto de Podemos + IU + Primavera está casi al nivel del PSOE (20% vs 23%). Cuidado, esto implica dos cosas fundamentales, la primera es que el PSOE está perdiendo la centralidad en la izquierda electoral y la segunda, que comprobaremos ahora, es que parece que el país se está escorando fuertemente hacia la izquierda.

Para ver si el país está efectivamente virando a la izquierda creo que hay que mirar la situación en la derecha y el centro. El PP ha caído casi 20 puntos desde 2011 y 16 desde las elecciones de 2009. Pero hay otras fuerzas en este terreno que han crecido, fundamentalmente UPyD y Ciudadanos y algo VOX.
El voto a VOX (1,5%) casi le da un eurodiputado. Representa una derechización del voto respecto al PP pero realmente ésta ha sido escasa. UPyD ha aumentado 4 puntos respecto a las últimas europeas o, si contamos las generales últimas, 1,5 puntos. Y Ciudadanos, que no se presentaba anteriormente, ha sacado un 3,15% del voto (2 eurodiputados) que es todo nuevo. Se mire por donde se mire y con la referencia que sea se puede concluir que, dentro de las opciones que no son de izquierdas, hay un desplazamiento de mucho voto desde una opción conservadora (PP) hacia partidos más liberales, centristas o progresistas (Ciudadanos y UPyD).
El resultado de Ciudadanos creo que es más o menos bueno, aunque creo que es decepcionante en Cataluña. Un 6,3% de voto de Cataluña (cuando parecía que en unas autonómicas hoy sería tercera fuerza) es poco y creo que se puede interpretar en el sentido de que el voto a C’s en Cataluña es un voto unionista y prestado para tal fin, de un origen probablemente “obrero” y metropolitano. En unas europeas, en que el eje era más derecha-izquierda que unionismo-independentismo, parece como si el votante que en autonómicas vota a C’s hubiese decidido votar a la izquierda de Podemos o de ICV.
En UPyD estaban muy contentos con sus 4 eurodiputados pero la verdad es que creo que su resultado no es muy bueno. 6,5% es un resultado mediocre para las expectativas que tiene UPyD a nivel nacional (se hablaba del 10% hace nada). Cierto que la aparición de Ciudadanos le ha hecho daño pero aun así creo deben ser autocríticos, pues se están quedando como un partido exclusivamente urbanita y sólo en ciertos lugares de España. De todas formas creo que su resultado es muy bueno en la Comunidad Valenciana (8,5%, no ha notado el 3% a Ciudadanos) y en Madrid (10,5%, con Ciudadanos en un 5%).

A nivel europeo se ha visto como el euroescepticismo ha crecido de forma impactante. El Frente Nacional en Francia y el UKIP en el Reino Unido han sido vencedores, lo cual es un mensaje durísimo aunque con interpretaciones distintas. El voto del FN en Francia ha sido contra el euro, contra Bruselas y contra la minimización de Francia frente a Alemania. El del UKIP en UK es antieuropeo pero desde una posición “anglo” y sin el problema del euro. De todas formas no quiero ser catastrofista como la prensa y hablar de “auge de la extrema-derecha” porque creo que estos resultados no son extrapolables a la política interna.
En Grecia la victoria de Syriza tiene también un significado claro contra la austeridad en Grecia y de revuelta contra esa idea de sometimiento de los países de sur por los del norte (muy parecida a la de Podemos aquí).
Tal y como han quedado las elecciones a nivel europeo es evidente que la comisión se va a apoyar en un pacto de populares y socialistas, una gran coalición a la europea, como la que hay en Alemania, en Italia, en Grecia…Europa entera parece caminar hacia un escenario de stablishment tradicional vs nuevas fuerzas y, por extensión, podemos ir a un escenario de grandes coaliciones en la mayoría de los países.

¿Qué pasará en los próximos meses en España? Pues como llevo diciendo tiempo si esto se mantiene vamos a una gran coalición de cabeza. No veo, en base a estos resultados, ninguna otra posibilidad que se pueda dar. Bueno, realmente sí hay una, y es que Podemos se hiciese con el voto de toda la izquierda (o pactase con IU alguna fórmula conjunta) y que, ante un excelente resultado, pudiese sumar mayoría con el PSOE. Y entonces el PSOE debería elegir gobernar con una izquierda potentísima o con el PP. Y me temo que elegiría la segunda.

Este es el análisis general de la situación: Hundimiento del bipartidismo y opciones más o menos ascendentes. Me queda un análisis por hacer y es el análisis del éxito de Podemos, del porqué del mismo y de qué puede pasar con esta fuerza a partir de ahora, pero quiero dedicarle un escrito específico a Podemos y a su grandísimo resultado, que creo se lo merece.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Perspectivas para el 25-M (II): ¿A quién votamos?















Además del PP y el PSOE a estas elecciones europeas se presentan multitud de partidos y coaliciones representadas en 39 candidaturas electorales diferentes. Entre ellas hay algunos partidos ascendentes, los partidos o coaliciones nacionalistas típicas y también algunos partidos nuevos.
Yo siempre he huido de aquello del voto útil, que no es más que un engaño para mantener el poder en manos de los de siempre. Cada persona debe votar a la candidatura que considere más próxima a sus ideas y no debería preocuparse en exceso por la representatividad de la misma. Los partidos, a veces, deben recibir estos votos “inútiles” para crecer y para armarse como alternativas sólidas en futuras citas electorales y creo que así hay que verlo.
Pero claro también hay un límite. No se trata de ir al colegio electoral a coger la papeleta que más rabia te dé o que tenga un nombre más llamativo, eso sí es tirar el voto. Hay mucha candidatura “friki”, mucho chiringuito particular y mucha candidatura impresentable, y de eso hay que huir para no convertir la democracia en una broma.

Para este análisis voy a obviar al PSOE y el PP, descartados por todas las razones que he comentado en las últimas semanas, y a las coaliciones claramente nacionalistas/independentistas ya que éstas, como sabéis, no me interesan. En concreto me refiero a “Coalición por Europa”, a “L’esquerra pel dret a decidir” y “Los pueblos deciden”, que ya tienen su electorado generado por afecciones muchas veces poco o nada racionales.
Así pues me concentraré en los partidos que creo que tienen alguna posibilidad, aunque sea pequeña, de sacar un eurodiputado, que son: La izquierda Plural (IU+ICV+ANOVA..), UPyD, Ciudadanos, VOX, Primavera Europea (EQUO+Compromís+CHA..), Partido X, Podemos y Movimiento RED.
Que me disculpe algún lector que sé que es de algún partido distinto a estos (como Alternativa Republicana), pero debo acotar el análisis de alguna manera y estas 8 candidaturas me parecen suficientes y las únicas con posibilidades de escaño fuera de los descartados para el análisis.

Una de las principales novedades que tiene estas elecciones es que el electorado conservador o liberal de centro-derecha ya tiene alternativas de voto al PP con posibilidades reales. La alternativa más conservadora (yo diría paleoconservadora) es VOX, que básicamente es un grupúsculo de integristas que creen que el PP ha traicionado al “centro-derecha” por rojo y por blando. Compuesto por ex miembros del ala dura del PP y personas de la “derecha sin complejos” defiende el fin del estado de las autonomías y una moral fuertemente conservadora, siendo “liberal” en lo económico. Para mi VOX es una cosa imposible de votar, casposa y ridícula, aunque sé que va a tener sus votantes y, en función de la participación, podrían obtener un diputado.
Algo ya mucho más decente para el votante de centro o centro-derecha es Ciudadanos. Ciudadanos es un partido unionista y más o menos “social-liberal” que se sitúa en una posición bastante centrista. Es un partido moderno, defensor de los derechos individuales y relativamente liberal en lo económico (aunque social). Tiene un gran líder que es Albert Rivera pero su cabeza de lista al parlamento europeo, Javier Nart, me produce un sentimiento ambivalente.
Javier Nart es un gran orador y terrible polemista. Ha sido periodista de guerra, fue asesor del ministerio de exteriores en los 80 y tiene una experiencia fuera de toda duda. Lo que pasa es que, en mi opinión, es un candidato demasiado “mayor” y creo que este no es su momento. Ojo, no es una mala opción sobre todo comparado con el PP y con el impresentable de Cañete pero me hubiese gustado que un partido nuevo hubiese tenido un candidato más joven. Y no es sólo la edad, es que lo que he escuchado y leído del discurso de Nart no me ha acabado de convencer, fuera del análisis de los conflictos internacionales donde suele estar muy acertado.
Casi todas las encuestas le dan un diputado (Nart) e incluso alguna he leído que le dan dos. Personalmente lo considero una opción muy razonable para un ex votante del PP que sea moderado y esté decepcionado con la acción de este gobierno.

Algo más a la izquierda que Ciudadanos tenemos a UPyD. Hay gente que no comparte esta apreciación conmigo, pero mientras a Ciudadanos lo veo como un partido “centrista” y “social-liberal” a UPyD lo identifico más con una opción centro-izquierdista (ligeramente) y de herencia más social-demócrata o “radicalista”. Veo a UPyD más preocupado por la igualdad económica que a Ciudadanos, aunque en materia de libertades públicas no tengo tan claro quién me convence más.
UPyD tiene una cosa muy buena para estas elecciones: Tiene un muy buen candidato en mi opinión. Sosa Wagner, eurodiputado con experiencia porque lleva siéndolo desde 2009, es un hombre muy culto, que siempre habla sobre Europa y hace propuestas concretas y variadas. Tiene una propuesta casi revolucionaria, que es acabar con el consejo de Europa (la representación directa de los gobiernos de los estados) que sería algo clave para llenar de poder al parlamento europeo y, por tanto, a los representantes directos de los ciudadanos de la Unión. UPyD apuesta claramente por una Europa federal.
A pesar de que las encuestas parecen darle un bastante peor resultado en estas europeas que en unas nacionales (algo que no entiendo) creo que UPyD ha sido uno de los partidos que ha hecho una campaña más positiva. Pero hay una cosa, que comparte con Ciudadanos, que no me gusta: No sabemos a cuál de los 5 candidatos a presidir la comisión europea piensa apoyar.

Aprovecho para hacer un inciso y explicar esto. Una de las funciones del parlamento europeo será elegir al presidente de la comisión europea, cargo que ocupa actualmente el portugués Durao Barroso. Hay cinco candidatos, representantes de los cinco grandes grupos parlamentarios europeos. El Partido Popular europeo apoya a Jean-Claude Junker (Luxemburgués, conservador), el grupo socialista a Martin Schulz (Alemán, social-demócrata), la Alianza de los liberales y demócratas de Europa apoyan a Guy Verhofstadt (Belga, liberal), el Partido Verde Europeo apoya a Ska Keller (Alemana, verde) y el Partido de la Izquierda Europea aporta a Alexis Tsipras (Griego, izquierdista).
No todos los partidos o coaliciones que se presentan en España nos dicen a qué candidato van a apoyar. En algunos casos sí está claro y se conoce a quién van a apoyar pero hay otras coaliciones en las que hay miembros de familias políticas distintas y donde los distintos diputados van a apoyar partidos distintos e incluso formar parte de grupos distintos. Personalmente no me gustan mucho las candidaturas “mixtas” o que no esté claro a qué candidato se piensa apoyar.

Sigo el análisis con dos de las formaciones nuevas que han aparecido, el Partido X y el Movimiento Red del juez Elpidio Silva. El Partido X es una formación democratista y relativamente desideologizada que nace del 15-M y que se ha inspirado parcialmente en movimientos como el M5S de Beppe Grillo (aunque con obvias diferencias). Durante un tiempo pensé que darían la sorpresa pero tengo la sensación de que se han deshinchado.
Presenta como cabeza de lista al informático italo-francés Hervé Falciani, que hace años filtró una lista de evasores fiscales a las autoridades francesas y de la que se han beneficiado las haciendas de toda Europa, España incluida. Falciani aparece poco en campaña (en teoría porque está amenazado de muerte) y sus propuestas se basan mayoritariamente en la lucha contra la corrupción, que es su especialidad. Para mí el Partido X puede ser una opción para ciudadanos desideologizados pero a la vez cabreados.
El Movimiento RED de Elpidio Silva tiene como candidato, sorpresa, a Elpidio Silva. Independientemente de lo injusto que sea el juicio contra el juez Silva o las simpatías que como magistrado le pueda tener, el partido que ha organizado no es más que un cortijo personalista fabricado para colmar sus aspiraciones. Las primarias que organizaron fueron un esperpento y un fraude hecho solo para disfrazar el carácter personalista y mesiánico del movimiento.
Si Silva hubiese formado un partido con otras personalidades o se hubiese presentado como candidato a las primarias de otro partido se hubiese ganado mi respeto político, pero después de todo lo que he visto, del partido-chanchullo que ha organizado y de sus continuas y monotemáticas intervenciones para mí lo ha perdido. Quizá consiga voto de estafados por las preferentes de Caja Madrid pero poco más. En mi opinión es desaconsejable votar a este partido.
Las posibilidades de RED y del Partido X son muy escasas y en parte lo son por la aparición de Podemos, que ha acabado absorbiendo a mucho de su electorado potencial.

En una izquierda claramente definida tenemos a las otras tres fuerzas que nos quedan. La más “tradicional” de todas es Izquierda Unida, que se presenta como Izquierda Plural junto a sus socios. Su candidato es Willy Meyer, eurodiputado actual y hombre bastante bregado que lleva toda la vida en política. Su programa se basa en los derechos sociales y la lucha contra el austericidio básicamente.
Con IU siempre tengo un sentimiento ambivalente. Sus instintos me gustan y su lucha social es defendible, pero me resulta un partido dogmático. Creo que tiene un techo político que no está sabiendo romper y eso es muy decepcionante pues era la opción donde fácilmente debía descansar el voto de los castigados por esta crisis. En las encuestas, que hace poco le daban un 15%, parece caer poco a poco debido probablemente a la aparición de Podemos.
Me gusta su apuesta por Alexis Tsipras para presidente de la comisión lo que pasa que en la misma lista van los candidatos de ICV, que votarían a la verde Keller. Y no es que Keller me parezca mal, ojo, lo que pasa es que al final votas a una lista que pretende votar a dos candidatos distintos ¿Os imagináis que votáis a una lista electoral donde los candidatos pares votan a Rubalcaba de presidente y los impares a Rajoy? No es exactamente lo mismo pero en el fondo no es tan distinto.
Obviamente es una opción de voto muy razonable para quienes se sientan en planteamientos políticos parecidos, pero no es mi opción.

Otra de las coaliciones de izquierdas, ésta más “verde”, es Primavera Europea, que es la reedición del ya tradicional pacto EQUO-Compromís junto a varios partidos más, siendo el más conocido de entre ellos el aragonesista CHA. Primavera Europea digamos que es la opción de la izquierda verde española a pesar de que no todos sus miembros son oficialmente “verdes”, y el primero de ellos que no lo es sería su cabeza de lista Jordi Sebastià, de Compromís y dentro de Compromís, del Bloc Nacionalista Valencià. Además de lo verde en la coalición está la izquierda social (pero no marxista) y el nacionalismo progresista (pero no independentista).
El cabeza de lista Jordi Sebastià es un gran candidato y el segundo de la lista, Florent Marcellesi, también. Yo he votado tanto en las primarias de Compromís como en las de EQUO y a pesar de que no voté a Sebastià en sus primarias (a Marcellesi sí) reconozco que es un candidato excepcional. En un debate televisivo de hace un par de semanas entre varios partidos minoritarios (en los que estaba Ciudadanos, VOX, Podemos, RED, PACMA y Primavera Europea) creo que Sebastià fue el mejor por su naturalidad y, a la vez, su discurso relativamente moderado en frente de ciertas tendencias populistas de otros candidatos.
En mi opinión Primavera Europea ha sido, junto con UPyD, el partido que más ha hablado de Europa en esta campaña. Las propuestas han sido muchas y esta fuerza es absoluta y netamente europeísta, europeísta “insumisa” como le he oído a gente de EQUO pero europeísta claramente. Y al final es al parlamento europeo a lo que estamos votando y creo que debemos pedir que los candidatos tengan ideas, propuestas, que conozcan sus funciones y que vayan allí con entusiasmo y ganas de trabajar. Y los candidatos de Primavera Europea tienen todo esto.
Por poner un pero diría que Ska Keller, su candidata a la comisión, se ha metido en un jardín innecesario hablando sobre Cataluña y su hipotética independencia. De todas formas para mí es una muy buena opción de voto, de las mejores.

Y finalmente está Podemos, el partido de Pablo Iglesias Turrión. Lo dije el otro día y lo repito: Creo que Podemos va a ser la gran sorpresa de estas elecciones y creo que sacarán más que el diputado que les otorgan las encuestas. Ver cómo ha movilizado a la gente desde la nada es muy impactante y el grado de conocimiento de la gente sobre la candidatura también.
Podemos es probablemente la candidatura más “euroescéptica” que hay en estas elecciones (pero un euroescepticismo distinto al tradicional-derechista). En sus mítines se habla en abstracto, sin concretar propuestas para el parlamento europeo, y aunque se centra en los grandes principios de la política izquierdista tradicional el lenguaje utilizado es posmoderno y desideologizado. En principio esto me resulta algo incómodo o “vacío”, pero esta superficialidad está buscada, tiene un objetivo movilizador claro y creo que está consiguiendo claramente su objetivo.
Podemos sería, respecto a otras, una candidatura menos concreta o “positiva” cara a la función a realizar en el parlamento europeo, pero Podemos tiene algo que las demás fuerzas no tienen: Es una oportunidad perfecta para sacudir el sistema político en España. Creo que la capacidad de movilización de Podemos y el significado de su apoyo es distinto al que puede tener IU o Primavera Europea, creo que el voto a Podemos es más “transgresor” y más efectivo cara al escenario post 25-M.
Eso no quiere decir que el voto a Podemos sea “mejor” (o peor) que el de otros, simplemente es diferente. Si el objetivo por el que se vota es para alterar los cimientos del sistema salido de la transición y rechazar radicalmente la política del austericidio en España creo que Podemos es el voto adecuado. Si, en cambio, se vota pensando en el parlamento europeo y en hacer política desde allí, creo que hay fuerzas mejores. Todo depende de lo que se pretenda.

Así veo yo el escenario político en estas elecciones europeas. Opciones hay muchas y variadas y prácticamente cualquier votante puede encontrar su sitio en alguno de los partidos que he analizado aquí, saliendo así del voto tradicional PP-PSOE.

Esta vez ya no hay excusa. No hay voto útil, no hay “vacíos” políticos en ningún terreno, no puede haber voto del miedo. Los españoles debemos expresarnos con honestidad en las urnas y, sobre todo, ir a votar para sacudir un estado de las cosas que tiene que cambiar, tanto en España como en Europa. Luego no valdrán las lamentaciones.

lunes, 19 de mayo de 2014

Perspectivas para el 25-M (I)














Este fin de semana tendrán lugar las elecciones al parlamento europeo. Estas elecciones representan, para España, la primera convocatoria electoral desde que Mariano Rajoy llegó a la Moncloa y una vez se ha certificado una situación que ya se ha dado en otros países: Los dos partidos mayoritarios del sistema, PSOE y PP, ya han gobernado en esta situación de crisis terrible y ya se ha visto que ambos son incapaces de hacer algo más que seguir las indicaciones que vienen de Bruselas y Berlín y de enfrentar las reformas políticas y económicas que el país precisa.
Lo “normal”, lo que indicaría un análisis frío de la situación, es que después de dos años y medio de gobierno del PP y tres años del gobierno del PSOE (en crisis), después de recortes por parte de ambos, de reformas que sólo han hecho daño a las clases populares, de protección corporativa de sus intereses, etc.  La sociedad debería desmarcarse de ambos partidos. Es decir, el bipartidismo debería verse extraordinariamente afectado y más en unas elecciones europeas, donde el “voto a la contra” no debería existir y donde la participación es menor
Pero no sabemos si esto sucederá. Obviamente ambos partidos van a perder votos pero no sabemos hasta qué punto ¿Será un castigo enorme que nos indicará que estamos ante el principio del fin del bipartidismo? ¿O será un castigo tenue que nos indicará, en cambio, que las estructuras bipartidistas siguen siendo parcialmente sólidas?

De forma particular me he creado una regla mental o una especie de expectativas respecto a esta cuestión del bipartidismo. Para mí lo “normal” sería que la suma de PP y PSOE no superase el 50% de los votos. Esta “normalidad” personal y subjetiva se basa en esa percepción que tengo de que el bipartidismo debe ser fuertemente castigado pero sabiendo, a su vez, que un sistema de partidos no se cae al suelo del día a la noche.
Si el bipartidismo suma más del 60% de los votos esto será algo muy decepcionante para mí. Representaría que las estructuras bipartidistas son todavía muy sólidas y que este país tiene un problema en cuanto a la “libertad” o “criticidad” con la que se vota. Este escenario habría que analizarlo muy seriamente y ver qué falla y qué se puede hacer, porque no me parece que tengamos un futuro político muy halagüeño si sucede esto.
Si el escenario, en cambio, es que PP y PSOE juntos sacan entre el 50 y el 60% eso representaría una situación intermedia, con un bipartidismo marcado pero no tan sólido como en el caso anterior y, por tanto, el análisis sería también distinto.
De todas formas habrá que analizar estos porcentajes en conjunción con la participación porque estos datos no son iguales con un 35% de participación que con un 60%.

Quizá resulte muy llamativo mi análisis de la situación en clave estrictamente nacional pero es que creo que los votos en estas elecciones, al menos en España, se hacen en clave nacional. Quizá no es lo conveniente y de hecho creo que no debe hacerse así, pero es la realidad y hay que aceptarla. La gente no conoce las funciones del parlamento europeo, nuestra cultura política a pesar de ser un país parlamentario es bastante presidencialista (la gente cree votar para elegir un presidente y un partido de gobierno) y, al final, esto de votar 54 diputados sobre 755 a la gente le hace pensar que no se decide nada.
Porque la gente no conoce a los candidatos a presidir la comisión e incluso la mayoría no saben a qué candidato apoyarán los partidos a los que piensa votar. Esto es parte de la desestructuración de Europa, de la ausencia de un sentimiento de pertenencia real, de las barreras culturales y lingüísticas que existen, de que la UE es realmente un club de estados y no una confederación real.
Y en esta crítica me incluyo, ojo, porque una parte importante de mi decisión sobre a quién votar va a depender de la realidad nacional. Ya lo dije hace unos días, creo que es absolutamente necesario castigar al bipartidismo del PP-PSOE porque creo que si no lo hacemos las consecuencias serán terribles para nosotros en el año y medio que queda de legislatura. En esta opinión no miro a Junker ni a Schulz, ni a Cañete ni a Valenciano, miro a mi país y qué le interesa. Lo sé, caigo en lo mismo que critico, pero es que estas elecciones tienen muchas vertientes.
Se elige a diputados parte de un poder legislativo, a diputados que van a elegir a un presidente de la comisión, pero también se vota en clave nacional y también hay un pulso intra-unión entre el parlamento europeo y el consejo de Europa. Yo lo intento mirar todo, pero lo que más pesa en mí es la clave nacional y la clave "ideológica".

Estas elecciones nos van a servir también como termómetro demoscópico. Vamos a poder ver hasta qué punto los métodos de asignación de intención de voto que tienen las distintas encuestas son certeros, están actualizados y si son fiables. Nos podemos encontrar unos resultados cercanos a los que indican las encuestas o unos bastante diferentes, y esto puede tener una aplicación directa también a las futuras encuestas y a la situación que nos encontraremos en 2015.
Hasta la fecha hemos visto, en base a las últimas experiencias electorales que han sido más bien locales, que las encuestas no han sido especialmente “fallonas” excepto en dos puntos: Primero, creo que se está repitiendo la situación de un partido nuevo del que no hay histórico de datos y que las encuestas son incapaces de adivinar el éxito electoral que va a tener. Esto ha pasado con Compromís en Valencia en 2011 y con AGE en Galicia a finales de 2012. Y creo que también va a pasar esta vez.
Y segundo, creo que hay veces que se sobrevalora a la opción mayoritaria y tradicional. Esto pasó con CiU en las últimas catalanas, que fue sobrevalorada en bastante porcentaje. Ojo, esto no pasó en Galicia o en Euskadi y por eso no es una regla, pero sí hemos visto que existe esta posibilidad de que no se vea demoscópicamente el desgaste del partido mayoritario.

En la segunda parte escribiré sobre las opciones electorales que hay y cuales veo yo más convenientes y por qué. Ya he descartado al PP y al PSOE como opciones de voto que nos puedan aportar nada positivo como país y como Unión pero ¿qué pasa con todas las demás? ¿Qué partidos creo que pueden merecer nuestra confianza?

En unas horas escribiré sobre eso.

jueves, 15 de mayo de 2014

Twitter y la libertad de expresión

















Hace alrededor de un mes nos enteramos que la fiscalía de la audiencia nacional había abierto diligencias contra el administrador de una cuenta de twitter llamada @humorrnegro, una cuenta dedicada a hacer chistes de muy mal gusto y bastante sádicos. La audiencia nacional intervino porque este usuario, dentro de su repertorio habitual, hizo algunos chistes sobre Irene Villa, una víctima de ETA que perdió las piernas y que tiene chistes circulando por ahí desde hace más de 10 años. Al administrador querían acusarle de incitación al odio.
Unos días después la Guardia Civil detuvo a 21 personas por enaltecimiento del terrorismo y humillación a la víctimas del mismo. Estas personas no eran políticos ni periodistas, no eran los organizadores de una manifestación pro-etarra ni los speakers de la misma, estas personas habían sido arrestadas por escribir en twitter.
Los tuits por los que estas personas fueron detenidas eran de muy mal gusto pero no respondían a ningún plan terrorista organizado ni suponían un peligro por incitación al terrorismo. Se escribían cosas como “muerte al PP” o pedían la vuelta del GRAPO o cosas así. La Guardia Civil dijo que se trataba de perfiles que reiteradamente hacían este tipo de comentarios pero eso no quita para que no dejasen de ser eso, personas que a nivel individual decían disparates en las redes sociales.
Finalmente en los últimos días la policía y la Guardia Civil han avisado que están rastreando twitter en busca de comentarios que tengan que ver con el asesinato de la presidenta de la diputación de León, Isabel Carrasco, para ver si encuentran algunos que sean constitutivos de “enaltecimiento del delito”.

Como sabéis soy un twittero proactivo y prolífico. Empecé en twitter para promocionar este blog pero con el tiempo le he ido dando más usos y me ha servido para contactar con mucha gente y enterarme de muchas cosas. Twitter es como todo en esta vida, tiene enormes ventajas pero también inconvenientes. La información que por ahí circula muchas veces no es veraz, hay montajes de todo tipo que la gente se cree hasta que alguien los desmiente o demuestra que son montajes. También tiene el “peligro” de crear un pequeño mundo virtual de personas afines y acabar creyendo que eso es la realidad del país.
Pero twitter tiene una cosa muy buena: Es igualitarista. Un tuit con la propaganda del PP es exactamente igual que uno con la propaganda de EQUO. El número de seguidores de las cuentas de los partidos pequeños son casi iguales en número a los de los partidos grandes, diputados y líderes políticos que no tienen un segundo en televisión ni una mísera columna en un periódico de papel comparten protagonismo con los políticos de los grandes partidos.
Y ese igualitarismo, si uno tiene la voluntad de abrir su mente y seguir a personas o instituciones ajenas a sus ideas, puede crear ciudadanos críticos, ciudadanos informados y ciudadanos que contrasten la opresiva información unidireccional de los medios generalistas. E insisto en la palabra “puede”.

En twitter existe la sensación de que el gobierno quiere amordazar las redes sociales una vez que ha conseguido someter a los medios de comunicación de masas tras los cambios en la dirección de los dos grandes periódicos. Se dice que el gobierno quiere aplicar algún tipo de dictablanda informativa y que estas detenciones están hechas para asustar a los twitteros.
Sería, al final, algo coherente con la ley de seguridad ciudadana que hace poco tiempo se anunció y que en cierta manera implanta la arbitrariedad gubernativa sancionadora mientras quita de en medio a un poder judicial relativamente protector de las libertades básicas. Si el gobierno hace eso, ¿por qué no va a querer controlar twitter, vehículo de promoción del periodismo alternativo y de la oposición al gobierno y al sistema?
El autoritarismo de este gobierno respecto a las libertades públicas es evidente. Yo no sé si tienen un plan claro para “controlar” las redes sociales (creo que no), pero sí me resulta evidente que actúan mediante impulsos autoritarios cada vez que algo no les gusta. En este último caso los comentarios especuladores sobre el asesinato de Isabel Carrasco les incomodan sobremanera en plena campaña electoral y por eso primero han intentado implantar una moral interesada (“Hablar del asesinato y especular es inmoral y ruin”) y luego han intentado buscar la autocensura de la gente mediante la amenaza.
Que se siga hablando de Isabel Carrasco no les puede traer nada bueno, porque al final nadie se cree que a sus asesinas las diese un siroco y un ataque de odio compartido para matarla sin causa. De este caso sólo puede salir que todo el mundo se entere de que Carrasco era una cacique, de posibles humillaciones y vejaciones a las asesinas o de cómo se hacían las cosas en una administración controlada por el PP. De ahí las prisas del ministro por cerrar el caso y pasar a otra cosa.

Pero hay una cuestión mucho más importante que el propio autoritarismo del gobierno y es nuestra cultura liberal y democrática y cómo estamos extendiendo teorías limitadoras de la libertad de expresión hasta límites escandalosos.
Mirad, España tiene un respeto a la libertad de expresión bastante bajo para ser un país democrático. Esta situación se ha justificado y aceptado por la existencia del terrorismo etarra y por eso los delitos de enaltecimiento del terrorismo y otros parecidos han sido extendidos como un chicle para usarlos contra el entorno de ETA. En ese momento quizá se podría defender eso aduciendo que “el fin justifica los medios” y que no se podía dejar que ETA y su entorno se aprovechasen de las libertades del estado democrático al que combatían. Esto es discutible, pero no obstante el debate existía y ese punto de vista era defendible.
Pero hoy España no tiene ese problema. ETA está inactiva y si queda algún terrorista español activo estamos hablando de grupúsculos que no suponen ningún peligro para el estado o la democracia. En ese contexto ciertas limitaciones a la expresión no se sostienen y creo que habría que actuar en consecuencia y liberar más campos para la libertad de expresión.
Pero cuidado no son solo las limitaciones a la expresión que tenemos heredadas de esas décadas de lucha antiterrorista, hay más cosas. Por ejemplo existe el delito de “injurias al rey”, algo absurdo y decimonónico que no tiene sentido actualmente y también el “ultraje a España” que convierte en delito, por ejemplo, quemar una bandera del país en público. Estos delitos no tienen sentido en una sociedad liberal y democrática y deberían ser rápidamente eliminados.

La libertad de expresión es un bien básico y esencial en una democracia. Es el primer pilar, la primera barrera que hace que se puedan resistir los impulsos autoritarios y dictatoriales de los gobiernos, la vacuna perfecta para que el virus del autoritarismo no se extienda jamás por el país. Y por eso necesita tener una protección especial, debe ser un derecho básico que sólo pueda ser limitado en casos de peligro para la propia democracia o, a nivel particular, en casos muy concretos de amenazas de muerte o de calumnias e injurias verdaderamente destructivas.
Quemar una foto del rey o una bandera de España no pone en peligro la democracia. Que un chaval diga en twitter que ojalá volviese el GRAPO tampoco pone en peligro la democracia ¿cuántas veces se dice eso en una barra de bar o en una reunión de amigos? Hay que ser muy cuidadoso con esto porque un comentario en twitter de cualquiera no se puede equiparar a un editorial de un periódico de máxima difusión como se está haciendo, por muchos seguidores que tenga el tuitero en cuestión. Es un acto individual y como acto individual la libertad de expresión debe estar protegidísima.
Que se hagan chistes de la discapacidad de una víctima del terrorismo es de muy mal gusto, pero eso entra dentro de la libertad de expresión de cada uno y de ninguna manera puede ser delito. Que la gente apoye a ETA, a Franco o a Kim-Jon-Un es una majadería y puede tener nuestra máxima repulsa, pero eso no puede ser delito. Que alguien diga que el PP es una banda terrorista porque se pegan tiros entre ellos, o que hay que quemar la sede de Génova o que a Rajoy le llamaban la “trotona de Pontevedra” tampoco puede llevar a nadie delante de un tribunal.

La moral, la sensibilidad o lo que consideremos socialmente aceptable debemos quedárnoslo dentro muchas veces. Hay límites que no se pueden pasar, hay asquerosísimos comportamientos que deben ser tolerados. Lo siento, pero la democracia lo exige. Nadie dijo que la democracia fuese un campo de rosas ni un sistema perfecto, no lo es. Ahora, es obligación política saber priorizar los derechos y no crear remedios peores que la enfermedad que se quiere combatir.

domingo, 11 de mayo de 2014

Acto electoral de "Podemos" en Valencia

















La nueva formación política encabezada por el televisivo Pablo Iglesias Turrión, Podemos, empezó su campaña para las elecciones europeas en Valencia. Concretamente lo hizo en el colegio Teodoro Llorente, que está en mi barrio y además es el colegio donde fui de pequeño e hice hasta 8º de la antigua EGB. Siendo un viernes por la tarde que no tenía trabajo no podía faltar.

No tengo una mala opinión de Podemos, en absoluto. He defendido su creación como expliqué en este escrito y creo que abre un espacio necesario en España debido fundamentalmente a la obvia incapacidad de IU para canalizar y convencer a la ciudadanía indignada desde hace años. Pablo Iglesias, además, me parece un excelente comunicador, con un dominio de los tiempos y un lenguaje moderno que pocos tienen.
No obstante he sido critico con algunas cosas. El logo del partido, que es una cara de iglesias en blanco y negro, me parece de un personalismo incompatible con la sensibilidad europea. Tengo, además, cierta inquietud sobre el grado de afinidad o de intención de imitación que tienen Iglesias, Monedero y otros respecto a la Venezuela chavista, que creo no es modelo de casi nada. De todas formas no soy persona de fobias (ni de filias) así que me gusta conocer todo de primera mano.

Como el Teodoro Llorente está a escasas dos manzanas de mi casa pasé casualmente por delante algo así como dos horas antes de comenzar el acto. En ese momento Pablo Iglesias y otro chico salían del colegio y entraban en un Pub que hay justo enfrente regido por un simpático joven italiano y al que voy esporádicamente a tomar un cóctel que él llama “la bomba” pero que entre los amigos siempre hemos llamado un “Boris Yeltsin” o un “Boris rojo” por el color que tiene.
Dudé en pasar a saludarle pero como imaginé que luego no podría lo hice. En el local sólo estaban Pablo Iglesias y su compañero. Iglesias estaba entre unos papeles y su móvil, supongo que repasando algo o promocionando el evento. Le saludé brevemente, le dije quien era y le dije que ya nos veríamos luego dentro. “Muchas gracias tío” me respondió. Me hizo gracia que usase eso de “tío” viniendo de un político que no me conocía, Juantxo Uralde creo que también me llamó "tío" el día que nos conocimos aunque en ese caso ya tenía contacto con él de forma “virtual”, contacto que no tengo con Iglesias.
Dicen que la primera impresión es la que vale y en esos pocos segundos me llevé alguna impresión de Pablo Iglesias. Me pareció una persona tímida, de aquellas que no le gusta especialmente llamar la atención, hablar alto o que le mire todo el mundo. Puede parecer contradictorio para un político pero no es la primera vez que lo noto en uno. Mónica Oltra también me pareció una persona originariamente tímida por ejemplo, y creo que ambos superan esa timidez original mediante la pasión por sus ideas, la emoción o la intelectualización para convertirse así en los personajes que podemos ver en los medios de comunicación.
También me resultó curioso que en persona parece más joven que en la Televisión. Pablo Iglesias tiene unos 35 años pero fácilmente podrías decir que tiene 30.

Después del breve saludo me fui, hice lo que tenía que hacer y al volver fui directamente al acto. Entrar en mi antiguo colegio, algo que creo no había hecho desde hacía casi 20 años, fue bastante nostálgico. Aunque recuerdas las cosas lo recuerdas todo con otros tamaños y formas, con otras sensaciones. La verdad es que todo había cambiado bastante poco respecto a como lo recordaba aunque el patio, donde se realizaba el acto, sí me sorprendió porque lo vi muy pequeño.
Debieron sacar todas las sillas de las aulas para que la gente se pudiese sentar y aún así mucha gente se quedó de pié por falta de sillas. No sé si podría llegar a haber unas 400 ó 500 personas en el acto, cifra que sería muy modesta para un partido grande pero que no es fácil conseguir para un partido pequeño y sin medios. Yo he estado en actos de EQUO en Valencia y no se llega a las 100 personas, y eso que asisten algunos cargos de Iniciativa del Poble Valencià y Els Verds.
En el público había de todo, mucha gente joven pero también gente mayor. Diría que el sector de edad más ausente entre el público fue el de mediana edad, entre los 35 y los 55-60 años. Esto creo que tiene una explicación sociológica y es que la precarización social se ha concentrado en dos segmentos poblacionales fundamentalmente, el de los jóvenes y también el de esas personas que estaban cercanas a jubilarse en 2008, que perdieron sus trabajos al final de su vida laboral y que ese hecho les ha resultado absolutamente fatal para el importe de sus pensiones. La mediana edad de forma general ha sido menos precarizada que los jóvenes o casi-jubilados, y los que eran jubilados en 2007-2008 tampoco han perdido mucho poder adquisitivo excepto aquellos que fueron estafados con las preferentes o se vieron arrastrados por avalar a algún hijo.

El acto lo presentaba Sandra Mínguez, una joven y guapa profesora de matemáticas que se presentó a las primarias de Podemos y que es valenciana. Lo hizo bastante bien, con mejor estilo que en su vídeo de las primarias, haciendo un discurso algo superficial pero alegre y positivo.
Después de su presentación habló Iñigo Errejón, doctor en ciencias políticas como Pablo Iglesias y compañero de éste en a Universidad Complutense de Madrid. Errejón, al igual que Monedero y Pablo, está muy volcado en el estudio de los procesos populistas de América Latina que han surgido desde la victoria de Chávez en Venezuela a finales de los 90.
Su discurso personalmente no me gustó. Era contundente pero agresivo, no paró de hablar de “la casta” todo el rato convirtiéndose ésta en el blanco de todas sus críticas y en la parte central de su discurso. Él, que era el otro ponente digamos “intelectual” del evento debió mostrar más que una crítica furibunda a aquellos que vivían del parasitismo de las concesiones públicas y las legislaciones hechas adhoc para sus intereses. No lo hizo, el discurso fue de resistencia y de ataque, y yo creo que en una campaña electoral deben haber propuestas. Me decepcionó un poco.

Después habló otro de los candidatos valencianos de las primarias, Miquel García, también profesor y el único que hizo el discurso en valenciano. No estuvo mal, habló de la educación y de cómo estaba quedando ésta después de los recortes y me gustó mucho cuando dijo que había que “desaprender” cierta parte de la moral y la cultura que nos habían vendido en estos últimos 40 años.
Después habló Lola Sánchez, candidata número cuatro de las listas europeas y joven de 36 años. Lola es el típico perfil de joven español precarizado. Licenciada, fue profesora interina hasta que comenzó la crisis y los recortes, después de eso trabajó de lo que pudo (camarera, comercial), estuvo en varios países buscándose la vida, etc. Este perfil, que estoy seguro que comparten miles y miles de personas en España, es un producto de la época que nos ha tocado vivir y es muy interesante que esté representado en la política.
El discurso de Lola me gustó. Fue muy plano, tremendamente humano y muy centrado en la realidad del día a día de los jóvenes precarizados. Obviamente no tenía ese componente ideológico y político que tenía el de Errejón pero fue más auténtico y humano, y esa desideologización aparente (y quizá real) puede lograr la identificación de grandes masas de personas en España con el discurso y el partido.

Y finalmente cerró el acto Pablo Iglesias. Todos conocemos a Pablo Iglesias por sus parlamentos en televisión pero era una buena oportunidad para escucharle en una intervención larga (la única vez que le escuché en un ámbito parecido fue en el Ateneo de Madrid). La verdad es que todos los ejemplos y metáforas que usaba (la de los gatos negros y blancos, la de la Pepsi y la Coca-Cola, etc) ya se los había oído alguna vez aisladamente, aunque todos juntos formaban una unidad coherente.
Tengo la sensación de que Pablo, que debe ser una persona muy inteligente, va observando qué funciona y qué no y lo va añadiendo a su mochila de recursos. Esto se hace tanto en el discurso como en el simbolismo, muy importante también en los actos de Podemos. Por ejemplo, hace dos o tres semanas estuvo en Xàtiva, ciudad conocida por haber sido quemada en la guerra de sucesión española por las tropas borbónicas. Debido a eso el retrato que tiene la ciudad de Felipe V lo cuelgan al revés a modo de protesta histórica. Pues bien, en el acto de Xàtiva a alguien se le ocurrió hacer retratos de Rajoy, Merkel, Fabra y otros y ponerlos al revés en el escenario donde hablaba Iglesias. Como debió ser un éxito de crítica, ese simbolismo fue copiado en el acto de Valencia donde mucha gente no lo entiende pero quedaba muy chulo y a la gente le gusta.

Pablo Iglesias es muy bueno. La forma de hablar, el control de las pausas en el discurso, la simplificación y la metáfora para transmitir mensajes...Te puede no gustar lo que está diciendo pero no puedes dejar de pensar “qué bueno es este tío”. Quizá en televisión no se ve tan claramente pero si veis un discurso de 15 minutos de Pablo Iglesias seguro que pensaréis lo mismo.
Hizo un ataque muy duro a la situación actual pero, a diferencia de Errejón, no machacó con la palabra “casta” ni se mostró agresivo. Era gracioso, hablaba de “inútiles” y “golfos”, situó en bipartidismo como blanco de sus críticas. No usó en ningún momento lenguaje “marxista” o de “clase” claramente pero, con otras palabras y con otras formas, acababa diciendo lo mismo y estructurando el problema de la misma manera, con una clase política que beneficiaba a las grandes empresas y los grandes poderes financieros y una masa popular dejada de la mano de dios. Entre gatos y bebidas de cola, fotos de Camps y Rita metidas en una jaula para pájaros y comentarios ingeniosos, hizo el discurso.
En lo que se refiere a la crítica a la actual situación política y realidad económica no hay nada que discrepar de lo que dijo Pablo Iglesias. Con algún matiz si queréis pero en general toda la crítica era prácticamente indiscutible y sus explicaciones metafóricas eran muy acertadas. El problema es que cuando acabó la crítica...acabó el discurso. Yo, que esperaba alguna propuesta para el parlamento europeo o para cualquier otra cosa, me quedé sin nada más que la crítica.
Y ese fue el principal déficit del mitin ¿Qué se propuso? Acabar con la situación actual, injusta y terrible, vale muy bien pero ¿qué más? ¿Qué propuestas se van a plantear? ¿Qué se quiere hacer con la UE a parte de saber que ésta UE no nos gusta? No hubo nada más, ni Errejón ni Pablo Iglesias propusieron nada, y los otros candidatos obviamente tampoco.

Con Podemos te quedas con la sensación de que es un movimiento más de crítica y destructivo que una alternativa clara. La crítica absolutamente certera no viene acompañada por nada más, excepto por la promesa de cobrar como eurodiputados 1.900€ al mes algo que más que una propuesta es una medida de efectismo populista con la que, además, no estoy de acuerdo. Un eurodiputado no puede cobrar 1.900 euros con la responsabilidad y representación que tiene. Una cosa es que viajen en primera o que el sueldo de 9.000 euros mensuales pueda parecer excesivo, pero otra es eso que prácticamente infravalora el trabajo de eurodiputado. Si aceptamos ese sueldo para un eurodiputado, ¿cómo nos vamos a quejar luego cuando recorten los sueldos a empleados públicos que cobren 2.000€?
Ojo, que nada de esto es casual y estoy seguro que todo está muy bien pensado. La crítica es mucho más fácil que la propuesta concreta, te evitas críticas de terceros y además consigues atraer a más gente. Es una buena estrategia que además creo que forma parte de unos pasos premeditados: Lo primero para conseguir un cambio es debilitar la realidad vigente y atraerte a las masas y por eso se plantea un movimiento de naturaleza populista (Iglesias se quejó mucho de que los llamaran populistas pero la estructura general de Podemos es populista, y lo digo como definición no como crítica), para después en una segunda etapa construir una alternativa política para la que ahora Podemos no tiene ni tiempo ni gente ni probablemente la capacidad técnica.
Pero yo soy un hombre de ideas, soy una persona que puedo empatizar y aplaudir toda la crítica de Pablo pero que necesito propuestas y un lenguaje constructivo. Eché mucho de menos al exfiscal anti-corrupción Jiménez Villarejo, hombre de gran experiencia que seguramente sí hubiese puesto sobre la mesa muchas medidas concretas para atajar la corrupción. Faltaba alguien que complementase a Pablo, ese perfil más serio y técnico que pusiese seis o siete medidas sobre la mesa para comenzar a arreglar la situación. Podemos no tiene esa persona, tan sólo Jiménez Villarejo en un terreno muy concreto puede parecerse pero en cualquier caso no es ese perfil, esa persona que puede digerir unas propuestas multi-campo y transmitirlas con seguridad y confiabilidad a la gente.

Al final la sensación es que Podemos es un líder mediático (Pablo Iglesias), un pequeño grupo de gente que dirige la estrategia (el propio Pablo, Errejón, Monedero, etc) y después una gran masa de gente “normal”, organizada en círculos y que representan a diferentes profesiones, edades y sectores sociales pero que tienen todos algo en común: Son personas que viven en persona o están viendo en su propio entorno las terribles consecuencias de la crisis y que entienden que esto no es producto de una catástrofe natural sino de la intencionalidad de unas élites políticas y económicas.
Está por ver cómo evoluciona Podemos ¿de entre esta gente saldrá gente técnica y políticamente capacitada para ocupar puestos importantes en un futuro? ¿Atraerá la plataforma a profesionales de distintas áreas que son necesarios para poder aspirar a ser alternativa? Esto está por ver, y a lo mejor para poder aspirar a ese crecimiento necesario es fundamental dar un golpe de efecto electoral ahora, entrar en las instituciones y a partir de ahí poder crear un proyecto más fuerte. Creo que ese es el objetivo de todo esto.

Porque sí os digo una cosa. El daño que le va a hacer Podemos a IU va a ser muy grande. En la situación que está el país que IU no esté sacando mucho más del 12% en las encuestas me parece que es síntoma de que ese partido tiene un gran problema. Problema de lenguaje (la gente no quiere un lenguaje marxista), un problema con su propio dogmatismo, un problema con su propio pasado o decisiones políticas pasadas. Que IU no haya podido aprovechar, por ejemplo, que en los 90 fue el único partido que se opuso al tratado de Maastricht, uno de los focos originales de nuestro problema actual, es síntoma de que algo falla.
Podemos puede coger voto de descontentos pero fundamentalmente lo hará de esa gente que querría votar a un partido como IU pero no a IU o, también, de gente que votaría a IU de forma prestada y sin ninguna convicción. Es por eso que Podemos va a hacer daño a IU y creo que en IU lo saben. Además, creo que Podemos va a acabar con las posibilidades de diputado del Partido X y de el movimiento RED del Juez Silva, al atraer a su votante potencial. Lamentablemente también creo que va a hacer daño a la Primavera Europea (EQUO-Compromís).

Las encuestas dicen que Podemos probablemente sacará un diputado. Mi intuición, que no es nada científica por supuesto, es que puede sacar alguno más. Viendo como crece en voto directo en las encuestas, viendo cómo actúan en redes sociales, la gente que movilizan, escuchando su discurso moderno y muy apto para esta situación, etc. Esa es mi sensación y mi apuesta. Veremos si se cumple.

jueves, 8 de mayo de 2014

Moral, democratismo y derecho a decidir

















Quiero reincidir de nuevo en muchas de las ideas que llevo comentando desde hace meses relacionadas con el democratismo y su vertiente particular catalana con el “derecho a decidir”. Todos los que seguís el blog sabéis cuales son mis planteamientos y las argumentaciones que he dado a este respecto pero las resumo en dos frases: Creo que hay que saber diferenciar muy bien la democracia radical, la cual defiendo, del democratismo, que creo que tiene potencialidades peligrosas y que si no se controla puede destruir la democracia misma. Por otro lado son contrario al “derecho a decidir” de Cataluña o de cualquier parte de cualquier otro estado democrático por considerar que sólo puede traer más nacionalismo e identitarismo, ideologías que rechazo, o una destrucción de la igualdad económica y de renta, algo contrario a mis valores.

Creo que en la izquierda española y probablemente en la internacional hay un problema cultural que es fruto de multitud de circunstancias. He denunciado más de una vez esa especie de cordón umbilical que une a la izquierda española y el nacionalismo periférico ibérico y que es producto de una historia anormal y convulsa, fundamentalmente debido a los lazos generados durante el antifranquismo pero también por el fracaso en la construcción de un potente estado liberal y jacobino durante el siglo XIX.
Pero creo que más allá de eso tenemos un problema más general y es que nuestra izquierda se ha vuelto posmodernista. Las conceptualizaciones modernistas de progreso, igualdad y la obligación de basarse en la razón y la lógica han sido sustituidas por criterios posmodernistas y “buenistas”, a saber: Priorización de las luchas y criterios parciales frente al progreso general, relativismo moral, valores superficiales y venta de unos proyectos políticos donde sólo hay ventajas y nunca inconvenientes.
Al final tanto la aceptación acrítica del democratismo como del “derecho a decidir” se basan en estos factores. “¿Cómo no vamos a dejar que los ciudadanos de Cataluña decidan si quieren ser un estado o no?” Es el planteamiento estándar que hace mucha gente de izquierdas. Total, votar es bueno, que la gente decida lo que quiere mediante las urnas parece democrático, el “medio” parece bueno y cristalino ¿cómo vamos a negarnos?

Desde mi punto de vista este pensamiento tiene bastante de infantil, de wishful thinking que dicen los angloparlantes. Nos hemos acostumbrado a que cuando las cosas suenan bien, “progresistas” o parecen basarse en algún principio que defendemos automáticamente se convierten en defendibles. Si alguien habla de “democracia”, de “igualdad” o en nombre del “pueblo” ya nos creemos que son de los nuestros.
Se obvia en análisis racional, los pros y los contras de cada una de las ideas propuestas, no nos paramos en intentar proyectar las posibles consecuencias de aceptar las cosas. Irresponsablemente se ignoran los riesgos y se cae en el simplísimo dogma super-revolucionario de que cualquier cosa que altere una situación o un statu-quo que se rechaza debe ser apoyada, ya que basados en un predeterminismo absurdo se cree que todo se podrá orientar finalmente hacia los objetivos deseados, siempre maximalistas.
El democratismo es una herramienta peligrosa, de él puede salir una transformación radical de la sociedad en un sentido igualitarista o la mayor de las tiranías. Esto es lo que no se entiende desde gran parte de la izquierda, no se entiende por ejemplo que un líder populista podría usar a las masas para eliminar los derechos de las minorías o las propias libertades públicas por procedimientos democratistas. Podría usarse también para que una minoría privilegiada se negase a pagar impuestos o para que administraciones pequeñas se negasen a cumplir leyes progresistas. Todo esto no son fantasías, son cosas que han pasado y están pasando en otros países, lo que no ha pasado nunca es lo contrario, es decir, que una revolución democratista genere una revolución igualitaria.
Pero quizá lo que me resulta más insoportable de esta situación es cómo la “moral” política ha pasado a un segundo plano. Desde el buenismo ideológico todo parece igual de bueno e igual de respetable, todo queda incluido en un cóctel relativista donde carecemos del valor de decir “No” y de negarnos a aceptar envolventes claramente contrarias a nuestros valores al no poder hacerlo desde posicionamientos escrupulosamente democráticos y cristalinos que nos eviten crítica alguna.

El otro día estuve viendo la película Lincoln, que fue estrenada hace un par de años. La película nos sitúa al final de la guerra de secesión norteamericana y en el empeño personal de Abraham Lincoln por conseguir enmendar la constitución de los EEUU para que ésta aboliese la esclavitud. Lincoln se encuentra con muchísimas dificultades para conseguirlo, la más importante de ellas que no tiene mayoría de 2/3 en el congreso para sacar adelante la enmienda y la segunda que tiene que hacer ésta antes del final de la guerra porque si no está seguro que no saldrá adelante.
Él puede acabar la guerra en ese momento pero si lo hace no podrá aprobar la enmienda, y quiere las dos cosas. No puede dejar continuar la guerra porque moriría gente pero no puede acabarla antes de terminar con la esclavitud. En algunas escenas de la película Lincoln explica cómo ha “re-interpretado” las leyes para poder combatir efectivamente a la confederación y cómo, no sin algo de razón, la oposición le llama dictador por ello. Él asume que su comportamiento no ha sido perfecto ni escrupulosamente democrático pero defiende sus excesos porque dice perseguir un gran valor moral: Mantener la república americana y acabar con la esclavitud.
En la película se observan las maniobras de Lincoln y su entorno intentando comprar los votos de congresistas de la oposición para que voten a favor de la enmienda que abolía la esclavitud. Comprar votos a cambio de empleos es ciertamente antidemocrático y corrupto pero vuelvo al argumento central: Todo esto sirvió para acabar con la esclavitud legalmente sin tener que alargar la guerra innecesariamente.

¿Fue justo lo que hizo Lincoln? ¿Fue necesario? Pues yo creo que la finalidad fue buena, la idea moral era buena y por tanto lo que hizo es defendible. Hay que entender también que aquello sucedió a mediados del siglo XIX y hay ciertas cosas que ahora serían difícilmente justificables desde la moral social actual pero, en definitiva, creo que lo que hizo Lincoln fue lo necesario para un buen fin, aunque el medio fuese un poco tramposo.
Ojo, no estoy diciendo que el fin justifique los medios, que es una frase que además no me gusta nada. En fin no justifica los medios, los medios son importantes pero si el resultado de unos medios adecuados es un fin horroroso hay que replantearse los medios. Si un partido fascista puede llegar al poder usando la democracia quizá lo que hay que hacer es prohibir que ciertos partidos con ciertas ideas puedan presentarse a las elecciones. Los medios son muy importantes pero los medios no pueden servir para crear un fin perverso y menos ser el vehículo de gentes que no creen realmente en esos medios.
Y sí, esto es algo arbitrario, aplicar una ley o legislación en una circunstancia y no en otra lo es. Pero es que a veces para conseguir tus objetivos políticos y para poder realizar tu política hay que ser un poco arbitrario y sibilino. La política no es un campo de rosas ni un camino exento de dificultades y muchas veces hay que priorizar los valores políticos sobre las formas.

No todas las ideas son igual de defendibles en política, eso es falso y propio de un relativismo radical. Nuestros valores nos dirán qué políticas y valores podemos aceptar y cuales debemos combatir con todas nuestras fuerzas.
Por ejemplo y en relación con el “derecho a decidir” catalán, uno de los argumentos de los independentistas es que la permanencia del estado español o la creación de un estado independiente catalán son “iguales”, es decir, son posibilidades que no son ni mejor ni peor la una de la otra y, por tanto, no cabe otra que dejar decidir a la gente. El “independentismo” y el “unionismo” serían igualmente aceptables.
Y no, niego la mayor, eso es una falacia. Cada uno de los posicionamientos tiene implicaciones, emanan una moral determinada y por tanto no son neutros. El “independentismo” representa romper la continuidad territorial para unos ciudadanos que llevan siglos viviendo juntos. Representa el exclusivismo nacional, defiende forzar a los ciudadanos a elegir entre una adscripción nacional u otra, implica que los territorios ricos pueden desentenderse de los pobres si les da la gana.
El “unionismo” no tiene por qué tener estas implicaciones. No fuerza a elegir sentimiento de pertenencia, no divide a los territorios y los ciudadanos por intereses o por fantasías nacionalistas, no pone en riesgo la igualdad de renta. “Unión” y “separación” no pueden sernos algo moralmente neutral, no se pueden encarar como alternativas ética e ideológicamente equivalentes pues no lo son.
Lo increíble del caso es que muchos de quienes vacían de valor moral la unión frente a la secesión y parecen querer aceptar que un 51% de una mayoría coyuntural pueda generar la secesión, luego piden que los derechos sociales o la sanidad pública se blinden constitucionalmente (para que una mayoría coyuntural no acabe con ellos). Esto es absolutamente contradictorio y representa simplemente ese tipo de pensamiento débil y un tanto infantil que he criticado antes.

Creo que tenemos miedo de presentar batalla ideológica en base a unos valores determinados. No sé si es sumisión ante la propaganda, la hegemonía cultural posmoderna o que estamos perdidos en esta época tan convulsa, pero la cuestión es que parecemos empequeñecidos, asustados y sin la fuerza para rebatir cosas que no se ajustan al tipo de sociedad a la que aspiramos, como debería ser nuestro deber.
La degradación y deformación de los principios que defendemos es una táctica muy habitual de los que tienen pocos escrúpulos, esconder los objetivos detrás de cínicas fachadas lo más común de la política moderna. A veces pienso que me repito demasiado, pero creo que no hay que perder ocasión para tratar estos temas y destapar los cinismos políticos y reflexionar sobre nuestras propias actitudes, que falta nos hace.