La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 28 de agosto de 2014

Suspiros de España















Normalmente me vienen a la cabeza ideas sobre las que me gustaría escribir o anécdotas que me gustaría contar pero que ni tienen la extensión necesaria para hacer un texto ni tampoco son lo suficientemente cortas para contar por twitter. Estas cosas se me suelen quedar en el tintero y al final no las cuento, y es una pena.
Así que voy a intentar recopilarlas para, cuando tenga cuatro o cinco, hacer un escrito con todas esas ideas mezcladas. Como mis observaciones y análisis suelen ser sobre la realidad española voy a llamar a estos recopilatorios “Suspiros de España” porque estas observaciones, al final, suelen provocar desazón y nos muestran un país quebrado socialmente en muchos aspectos.
A ver que sale.


EL MIEDO Y EL AUTOENGAÑO CON PODEMOS

El otro día estuve escuchando a unos militantes de Compromís de un pueblo de Valencia hablar sobre las futuras elecciones municipales de 2015. Estaban haciendo cálculos en el sentido de un tripartito con PSPV y EU cuando alguien les comentó que qué pasaba con Podemos. “Podemos aquí se ha disuelto” dijo una de ellos, mientras el otro añadió “una cosa es que voten a un candidato que sale en televisión y otra cosa son unas elecciones locales para las que no tienen gente”. En base a eso concluyeron que Podemos no iba a hacer nada en las elecciones locales de 2015.
Estos chicos de Compromís al final dicen lo que les cuentan a ellos en el partido, es decir, a ellos les trasmiten que no se preocupen con Podemos, que no pasa nada, que no es más que una cosa puntual y que no les va a afectar en nada. Esto también lo vi con UPyD cuando uno de sus miembros me dijo que la aparición de Podemos les beneficiaba porque los “centraba” en el panorama político. Es obvio que ni a Compromís ni a UPyD les beneficia para nada la aparición de Podemos pero parece ser que dentro de los partidos se tonifican con este tipo de ideas para no caer en el pánico.
Yo no sé si Podemos se presentará en ese pueblo o si se ha disuelto (yo lo veo muy activo por twitter, pero bueno...) pero lo que es evidente es que van a hacer mucho daño a todos los partidos, bien como Podemos bien bajo la marca y coalición Ganemos. Si en los partidos prefieren autoengañarse con falsos escenarios no voy a ser yo quien les quite la ilusión.

LAS MARAVILLAS DE LOS SEGUROS SANITARIOS PRIVADOS

En la playa hace una semana me encontré con un chico muy contento porque había encontrado un empleo, por supuesto temporal, de conductor de ambulancias para una empresa privada. Hoy tener un trabajo es como si te tocase la lotería así que tres meses después estaba entusiasmado y soñando con el día en que le hiciesen indefinido.
Hablando un poco de ese mundo y de cómo la gente solía ir a la sanidad pública para cosas importantes (él lleva fundamentalmente clientes de seguro privado) contó un caso que le había pasado hacía unos días. Era de un hombre que se había roto la rodilla y que tenía seguro privado, por tanto llamó a la ambulancia para que le trasladase al hospital privado que él quería o con el que el seguro trabajaba. Al llegar allí le dijeron que tenían que operarle y que tenían que ponerle unos tornillos.
Por supuesto el seguro cubría la operación pero ¡Sorpresa! No cubría el coste de los tornillos, que subía a 4.000€ en total. Después del consiguiente cabreo le pidió a la misma ambulancia que le trasladase a un hospital público para la operación, pues afortunadamente la señora Mato aún no nos hace pagar por los tornillos en una operación de rodilla.
Esta es la maravilla de los seguros privados, parece que te lo cubren todo excepto cuando te pasa algo, y entonces aparece una cláusula desconocida que evita que puedas recurrir a él. Analizad el negocio del seguro privado, que gracias a este tipo de cosas se ha evitado pagar una operación de rodilla que ha acabado asumiendo la sanidad pública.
Me ha gustado mucho este ejemplo para que veamos realmente la seguridad que otorga tener un sistema público de salud que cubre casi todas las eventualidades y, además, a un coste por persona de los más bajos de occidente.

POTENCIANDO LA MOVILIDAD LABORAL

Este chico que conducía la ambulancia había encontrado ese trabajo hace tres meses, aunque no sé las condiciones. El puesto de trabajo estaba a unos 30-40 km de su vivienda, algo que no es excesivo pero que en cualquier caso él pudo hacer sin problemas porque tuvo la suerte de que sus suegros (creo que eran sus suegros) tenían una casa precisamente en ese municipio y, por comodidad, se había trasladado allí en verano.
De todas formas no todo el mundo tiene esa suerte. El otro día estuve hablando con una chica, parada de larga duración, a la que le habían ofrecido un trabajo en Madrid gracias a una de sus amistades (la chica es valenciana). El trabajo era de teleoperadora (ella es licenciada) y a media jornada. Sueldo: 400 € al mes. Un alquiler de una habitación en Madrid, con gastos, difícilmente está por debajo de 350 € al mes. 50 € se le antojaban a la chica insuficientes para vivir todo el mes sin tener que recurrir a Cáritas (o incluso recurriendo) y claro, pues tuvo que proceder a la irresponsabilidad de rechazar el trabajo.
Luego dicen que en España la gente no tiene movilidad laboral y que ese es uno de los problemas de nuestra economía. Si es que los españoles somos una panda de vagos...

HABLANDO DE POBREZA

Hablando de pobreza, vi una imagen bastante dura el otro día. Eran las 10 de la noche y en la puerta de un supermercado Consum se agolpaban una decena de personas con pinta de indigentes algunas de ellas. Cuando el trabajador de Consum salió a tirar la basura (que parece ser eran los productos caducados de ese día o a punto de caducar), todos los allí presentes le siguieron con la vista como perros hambrientos.
En cuanto soltó la bolsa, uno de ellos tardó medio segundo en sacarla del contenedor, ponerla en el sueldo y abrirla. La decena de personas que allí había se tiraron como locos al suelo a buscar entre los productos de dentro de la bolsa. No llegué a ver violencia o empujones, pero casi, y no aseguraría que no los haya habido después de haber pasado yo por delante.
Ver esta imagen en la España del siglo XXI, en un país con una renta per cápita de mas de 30.000 dólares anuales, es terrible. Me vino a la cabeza el artículo de Juan Ramón Rallo sobre la pobreza en España y su “conclusión” de que realmente la gente en España no pasaba hambre, que al final eso de la pobreza relativa es una chorrada piji-progre y que los pobres viven mejor que quieren (esto no lo dijo pero casi se insinuaba). Me hubiese gustado ver a Rallo delante de esa imagen que probablemente se repite en la mayoría de supermercados de España.
Os dejo aquí de nuevo la réplica de Alfredo Coll al vergonzoso artículo de Rallo.

MERKEL Y RAJOY

Y mientras la gente busca comida en la basura, los empleos ofertados son de 400 euros al mes y la sanidad pública carga con lo que los seguros privados deberían cargar, el señor Rajoy nos dice que ya hemos salido de la crisis o que, como mucho, saldremos mañana por la mañana.
Nuestro querido presidente se reunió con la Canciller alemana en Santiago de Compostela, hicieron un trocito del camino de Santiago (ojo a la forma de caminar de Rajoy) y juguetearon alrededor de la imagen del santo. Luego en la rueda de prensa nos contó lo que estamos creciendo, que somos la locomotora de Europa y no se cuantas indignidades más. Merkel no movía un músculo de su cara, no se rió ni nada, pues esta señora podía fácilmente estar teniendo un orgasmo y no se lo notarías de ninguna manera.
Todos los datos macroeconómicos que estamos conociendo últimamente de Europa parecen indicar que vamos a volver a un bache económico en cuestión de meses. Tanto Portugal como nosotros estamos creciendo algo después de haber tirado los costes salariales por el suelo pero, como los demás hagan algo en este sentido, nos vamos al hoyo de nuevo. Esto es lo que tiene jugar al Dumping salarial, que vamos a acabar a medio plazo todos más pobres excepto las rentas del capital claro, que esas sí van a aumentar en todas partes.

La España “oficial”, la de los discursos del gobierno, las portadas de la prensa comprada mediante publicidad institucional y las cifras oficiales convenientemente reinterpretadas, cada día está más lejos de la España “real”, la de los salarios de 400 €, la que vive con la pensión del abuelo, la de los jóvenes que se buscan la vida fuera de España y la de la degradación política y económica a todos los niveles. Luego se extrañan que la gente vote a Podemos, cuando se le provoca diariamente con todo tipo de mentiras y datos descontextualizados que no significan nada. La gente, al final, lo único que quiere es que alguien barra del escenario político para siempre a toda esta panda de chorizos y si Podemos se lo ofrece lo van a coger. Y a lo mejor Podemos hunde España, pero a los españoles ya los han hundido Zapatero y Rajoy así que tampoco harán algo sustancialmente peor que sus predecesores.
Me hubiese gustado coincidir con Rajoy y Merkel en Santiago, que es donde estaré cuando leáis esto (en Santiago o en un pueblo en la ria de Ortigueira), aunque si se me hubiese ocurrido decir algo a una distancia lo suficientemente cercana para que me hubiesen escuchado hubiese acabado como estos chicos de aquí. Cosas de la regeneración democrática.

lunes, 25 de agosto de 2014

Sosa Wagner y la posible coalición UPyD-Ciudadanos















Estoy todavía sorprendido y hasta cierto punto confuso con el terremoto que ha causado en UPyD las palabras de su eurodiputado y cabeza de lista Francisco Sosa Wagner sobre una posible candidatura conjunta de UPyD con Ciudadanos. Veo demasiada susceptibilidad, demasiada reacción desmesurada, demasiados instintos nada sanos por parte de miembros de UPyD que me hacen pensar que aquí hay algo más, quizá personal, que desconozco.

Todo empezó con un artículo de Sosa Wagner en El Mundo, en el que decía varias cosas certeras en mi opinión. En él acepta que el resultado de UPyD en las elecciones europeas fue un “pequeño varapalo”, algo que ningún miembro de UPyD, que yo sepa, se ha atrevido a decir hasta ahora. También habla de Podemos y de cómo ha supuesto un terremoto que ha alterado el tablero político. Habla bien de Ciudadanos, lo define como competidor en el mismo espacio que UPyD y reconoce que hay muchos puntos de encuentro entre ellos. Finalmente pide que UPyD y Ciudadanos exploren la posibilidad de ir juntos a las elecciones en una especie de bloque “constitucionalista renovado” que estaría entre el bipartidismo y aquellos partidos que buscan el futuro “extramuros de la constitución” (IU y Podemos).
Pero quizá lo más “duro” que dijo Sosa Wagner fue esto: "UPyD debería librarse de las prácticas autoritarias que anidan en su seno, prácticas que desembocan en la expulsión constante de afiliados o en su sepultura en vida cuando deciden permanecer en sus filas acogidos a un ominoso silencio". 

Este artículo de Sosa fue respondido en otro artículo de prensa por la diputada Irene Lozano en lo que fue una obvia desproporción. El él la diputada acusa a Sosa de “mezquindad”, le dice que ha guardado silencio hasta ahora y le pregunta que si le parecía que UPyD era un partido autoritario por qué se había presentado bajo sus siglas. Lozano insinúa que Sosa ha hecho estas declaraciones ahora y no antes porque ya tiene su “plan quinquenal”, es decir, el puesto de eurodiputado asegurado por 5 años.
Irene entra bastante en el campo personal y “recuerda” a Sosa-Wagner que no le conocían “ni el 12% de los encuestados”, planteando además que si el resultado de UPyD no fue muy bueno en las europeas igual fue por responsabilidad del cabeza de lista. Después le ataca por haber votado a favor del nombramiento de Jean-Claude Junker como presidente de la comisión europea contra el criterio del partido (Fernando Maura que vaya poniendo las barbas a remojar) y finalmente acaba así : "Al final, suele suceder que mientras uno debate cómo mejor actuar para lograr esa sociedad, va mostrando su propia naturaleza, a veces con un simple acto o una sola frase. Me alegro de conocerte un poco mejor. Perdona que no me levante". *

Este es más o menos el resumen de la reyerta que han tenido los miembros de UPyD en público. Ha habido más: Rosa Díez calificando el artículo como “inaceptable”, ataques de otros dirigentes de UPyD, improperios por twitter, etc. Pero creo que los dos artículos sirven para centrar el debate.
Tengo dudas de qué es lo que ha molestado más a la dirección de UPyD del artículo de Sosa, si ha sido la acusación de ejercer “prácticas autoritarias” (que sería lo previsible) o si ha sido la propuesta del pacto con Ciudadanos. A todo esto creo que en Ciudadanos están encantados con la idea aunque que yo sepa no se han pronunciado, y eso que tengo la sensación de que el más perjudicado por este pacto sería el propio Ciudadanos en Cataluña.
UPyD debería mirarse seriamente este tipo de reacciones extemporáneas. Para defenderte de una acusación de autoritarismo no parece que lo más inteligente sea mandar una carta pública al acusador poniéndolo de vuelta y media y acusándolo prácticamente de desviacionista y enemigo de las esencias del partido. La sensación que da esto es de purga soviética, de aparato velando por la pureza ideológica de sus miembros cuando precisamente eso es lo que se quiere negar.
La cuestión aquí es que Sosa no es el primero (aunque sí el más relevante) que acusa a la dirección de UPyD de prácticas autoritarias. Hay multitud de personas que han sido expulsadas o se han ido de UPyD en los últimos años y que han contado sus experiencias dentro del partido calificándolas en los mismos términos. Yo nunca he dado demasiado pábulo a estas historias porque en política nunca sabes cuando uno ha sido realmente maltratado dentro de un partido o cuando ese tío es un trepa que al ver que no le dan un carguito sale del partido echando pestes, pero la cuestión es que creo que las acusaciones ya son demasiado continuas para no tomarlas en serio.

En mi opinión, y ya lo he dicho algunas veces, UPyD es un partido obsesivo-compulsivo. Yo no sé si es quizá el ascendente vasco de este partido, el hecho de haber sido creado por personas que han estado amenazadas por el terrorismo durante largos años y que han desarrollado una personalidad suspicaz y defensiva, pero la cuestión es que UPyD tiene obsesiones políticas y desquicios absurdos.
Por ejemplo, se puede estar en contra del nacionalismo (postura que comparto) pero no se puede estar todo el día obsesionado con las CCAA, con los partidos nacionalistas, intentando “castigar” al enemigo y provocando absurdamente la reacción de los nacionalistas. Otra de las obsesiones de UPyD, esta la más nueva, es con Podemos, al que están atacando todo el día por cualquier cosa que hace o que no hace, que dice o que no dice, acusándolos de perversidades a las que ni el propio PP se atreve.
En esta obsesión contra Podemos pongo un ejemplo: Hace unos días los eurodiputados de Podemos organizaron una reunión de eurodiputados españoles para mandar una carta a Mariano Rajoy y al CGPJ pidiéndoles que se paralizasen los desahucios en marcha a causa de una sentencia del tribunal de justicia de la UE sobre la ley hipotecaria española. A esta reunión no asistieron el PP (por motivos obvios) ni UPyD ni Ciudadanos, éste último por motivos de agenda según dijeron, aunque los dos eurodiputados de Ciudadanos acabaron firmando la carta junto con el resto de grupos. UPyD se negó a firmarla y, además, comenzó una campaña para “explicar” más o menos que aquí los únicos que hacían algo contra los desahucios eran ellos y que todos los demás eran populistas y cuentistas.
Obviamente la iniciativa de Podemos tenía su parte propagandística y estaba basada en su intención de tomar la iniciativa política. Al resto de grupos quizá no les gustó que Podemos capitalizase propagandísticamente el asunto pero entendieron que era mejor sumarse a la iniciativa que situarse en contra, aunque fuese por puro pragmatismo. Pero UPyD es de los de “al enemigo ni agua” y se niegan a votar a favor de cosas de las que aparentemente están a favor para no “mezclarse” con sus imaginarios enemigos. Esta actitud me cabrea muchísimo, es elitista y sectaria, y creo que es una de las explicaciones por las que UPyD parece estar decayendo poco a poco.
Por cierto, me gustaría saber qué opina Sosa Wagner de que UPyD no firmase estas cartas...

En cualquier caso vamos al fondo de la cuestión. Sosa Wagner ha defendido un pacto con Ciudadanos y yo creo que tiene toda la razón del mundo en su análisis. UPyD tiene ahora mismo tres problemas que no existían cuando las encuestas, hace algo más de un año, le daban sobre un 10%, tres problemas que creo que llevarían ahora a UPyD a volver a la situación de 2011 y a quedarse como un partido residual.
El primero y más importante de estos problemas es Podemos, como bien indica Wagner en su artículo. Podemos supone un terremoto para todos los partidos y sobre todo para el PSOE y para los partidos que compiten con él por la bandera de la “regeneración”. Podemos prácticamente ha anulado a EQUO y ha “abortado” a iniciativas como el Partido X o RED, ahora mismo probablemente ya ha absorbido todo el crecimiento potencial de IU y también absorbe votantes de partidos como UPyD. Pero el problema, más que absorba votantes, es que Podemos crea una nueva dualidad política (la “gente” contra “la casta”) que descoloca al resto de partidos y hace que los votantes se recoloquen.
El segundo de los problemas es Pedro Sánchez. El PSOE tiene muy malas expectativas políticas pero el perfil de Sánchez, un social-liberal del estilo Tony Blair o Mateo Renzi, es exactamente lo que muchos de los votantes de UPyD están buscando en un político: Joven, con ganas de reformas y moderado. El PSOE claramente se ha ido hacia el centro a buscar los votos y a pesar de que probablemente pierda gran parte de su electorado de izquierda va a hacer daño a un partido como UPyD, pues se le solapa en su espacio político.
Y el tercer problema es Ciudadanos. Ciudadanos es un partido con una dialéctica mucho más “amable” que UPyD, con un líder más joven y mucho mejor comunicacionalmente, que potencialmente puede atraer a todo el centrismo que, habiendo roto con el PP y el PSOE, estaba votando a UPyD como mal menor. Ahora esa gente no tiene por qué votar a UPyD y la tendencia, como se vio en las europeas, es que Ciudadanos absorba voto que en 2012 o 2013 hubiese ido a UPyD.

En este contexto si UPyD se presenta solo a las próximas elecciones probablemente se estrelle. Cada elección tiene su idiosincrasia pero fuera de Madrid, Valencia y quizá su entrada en Andalucía, poco margen le veo en otros sitios. A nivel nacional puede quedar absolutamente descuadrado y si Ciudadanos se presenta en todo el territorio pueden acabar anulándose una fuerza con la otra.
Este país ha superado el bipartidismo PP-PSOE pero no está nada claro que vayamos a un multipartidismo. Por nuestro sistema electoral y por el auge de Podemos parece que nos deslizamos hacia un tripartidismo con PP, PSOE y Podemos y en ese contexto partidos como IU, UPyD o Ciudadanos van a ser residuales y nada relevantes.
La única opción para estos partidos en este contexto es aunar fuerzas, y la fuerza con la que más naturalmente se puede aliar UPyD es con Ciudadanos (asumiendo que no se van a unir con el PSOE). Sosa Wagner, que es viejo zorro y ve venir el retroceso de UPyD, entiende que eso situaría a esa coalición con posibilidades de ser una cuarta fuerza relevante, como ese polo “constitucional renovado” que se situaría entre un bipartidismo acabado y una alternativa de izquierdas que provoca recelos en mucha gente moderada.

El problema que veo yo es que UPyD no está por la labor, y no lo está por su obsesión por la “pureza” no sé si ideológica pero por lo menos sí de siglas. Mezclarse con Ciudadanos les resulta traicionarse, disolverse en un magma contaminado y tener que hacer cesiones cuando ellos están situados ya en su verdad. Y esto, claramente, es una posición sectaria.
A veces parece que en UPyD disfrutan siendo un partido pequeño que representa una minoría. Pero UPyD no es una secta ni un lobby ni una logia masónica, UPyD es un partido y debe ser consciente que su función es llegar a las instituciones y gobernar. Y para eso hay que adaptarse a las circunstancias, hacer estrategias y no conformarse con tener una decena de diputados a ver si suena la flauta y pueden condicionar el gobierno de turno. Veo dirigentes que no quieren adaptarse a la sociedad sino que la sociedad se adapte a ellos y que se frustran con su propia pequeñez cuando realmente son incapaces de hacer nada para superarla.
Lo que veo en UPyD ya se ha visto muchas veces en la izquierda, en tantos y tantos partidos de izquierda que estaban encantados de conocerse y de representar la pureza ideológica, que les gustaba tanto montar sus reuniones con 50 personas para discutir sobre lo acertados que estaban ellos y lo equivocados que estaban los demás fuera de esos muros que, al final, acababan muriendo por inanición. UPyD lleva el mismo camino, contra todo, contra todos, esperando que mágicamente la sociedad sea iluminada y entienda que su opción es la adecuada.

Conozco que UPyD se está comportando de forma mucho más “limpia” que Ciudadanos. Por lo que he podido conocer UPyD se cuida de los trepas y de los que quieren entrar en el partido para medrar mientras que Ciudadanos acepta a todo el mundo, incluso a sujetos de cuestionable procedencia y moral. También es cierto que las propuestas de UPyD son mucho más concretas y generalmente mejores que las ambigüedades de Ciudadanos.
Pero es que ahora se trata de adaptarse al entorno y de sobrevivir. Y presentándose solo UPyD no sobrevivirá. Y en estas circunstancias hay que elegir ¿qué quiero, desaparecer en medio de mi pureza? ¿O ser la parte mayor de una coalición menos pura pero que puede tener opciones a condicionar la política española?
No es UPyD el único partido que ha estado o está en estas circunstancias. En EQUO está más o menos asumido que, en este contexto, no van a poder presentarse solos y lo que van a intentar es buscar alguna alianza con partidos afines que les pueda dar influencia, de hecho ya lo están iniciando a nivel municipal. Esto también lo entendió el Bloc Nacionalista Valencià hace años o los propios partidos que forman IU. Esta es la realidad de nuestro sistema electoral y ahora es la realidad de nuestro escenario político una vez Podemos ha entrado en escena. Quien no lo entienda está condenado al fracaso.

Yo tengo amigos y conocidos en UPyD Valencia y tengo muy buena opinión de ellos. Son gente decente, honrada y comprometida. Deseo que lleguen lejos y que puedan aportar mucho a la política valenciana. Pero no se trata de eso, de ser bueno u honrado o tener buenas ideas, la política es una selva donde la desigualdad de oportunidades es manifiesta y donde hay que adaptarse a las circunstancias so pena de muerte.
Creo que España necesita un espacio político progresista, moderado, regeneracionista y enemigo de todo nacionalismo. Ese espacio existe socialmente y debe estar representado auténtica y nítidamente, y no secuestrado por el PP y el PSOE como está ahora. Y la única manera de que ese espacio emerja en estas circunstancias es que UPyD y Ciudadanos unan fuerzas.


Irene Lozano ha querido rectificar vía twitter y ha dicho que a su carta le sobraba “algún adjetivo acalorado que la hacía parecer una ofensa personal”. Rectificar es de sabios y en este caso me ha alegrado mucho que lo haya hecho porque tengo una excelente opinión de Irene Lozano y de su trabajo.

jueves, 21 de agosto de 2014

A favor de un tipo marginal de IRPF del 80%
















Tengo que reconoceros que estos últimos días he tenido los debates más intensos que recuerdo a causa de los dos últimos escritos, fundamentalmente al de la Renta Básica Universal. Tanto en el blog como en las redes sociales, fundamentalmente twitter, no han parado de aparecer aquellos que decían que la RBU era imposible con un solidísimo argumento: Porque sí. A mi no me importa discutir hasta el infinito si hace falta pero yo no puedo aceptar argumentos como el “porque sí” o mamarrachadas como “eso es comunista” o cosas por el estilo. Si se discute se discute con argumentos, y ahí estoy abierto porque tampoco soy un “fan” de la RBU y estoy dispuesto a que se me convenza en sentido contrario siempre que hayan argumentos sólidos.
Por cierto, quizá lo más razonable que he leído como crítica a la RBU fue este texto de Eduardo Garzón, miembro de ATTAC y no sé si de IU (es hermano del diputado Alberto Garzón) en el que defendía su propuesta, el llamado “trabajo garantizado”, frente a la RBU con argumentos que en algunos casos me parecen poco contundentes pero en otros más razonables. Me gustaría que lo leyeseis porque creo que este puede ser un debate interesante.

De todas formas, como he dicho, la mayoría de ataques a la RBU (no todos) eran eslóganes o repeticiones de cosas que interesadamente se dice por ahí. En este contexto cayó en mis manos este artículo del inefable Juan Ramón Rallo, que abundaba en lo típico que hace Rallo, es decir, coger una tabla excel, ponerse a manipular datos a conveniencia y sacar conclusiones apocalíticas siempre orientadas a su interés político e ideológico, que es perseverar en la destrucción del estado y de su ascendente en la economía. Si queréis ver otro ejemplo de quién es Rallo os enlazo aquí la crítica de mi colega Alfredo Coll por un reciente artículo de Rallo sobre la pobreza.
Escribí algún comentario sobre esto en twitter y, al ver una referencia negativa a su escrito, Rallo se enzarzó conmigo en un debate en el que le reseñé 5 o 6 arbitrariedades y manipulaciones del “estudio” de las que me percaté en la primera lectura (no es que yo sea muy listo, es que esta gente es más previsible que la trayectoria del tren y ya me los conozco). Me contraargumentó en un par de casos con argumentos digamos “razonables”, mientras calló en el resto de críticas (porque no los tenía).
Una de mis críticas fue que usaba arbitrariamente un tipo impositivo único del 55,5% para todos los cotizantes. Él replicó que había usado un estudio de Daniel Raventós, uno de los defensores de la RBU en Cataluña, algo que parece que es cierto pero que no anula la crítica, pues nadie está proponiendo un tipo único y menos de esa cantidad (la RBU podría financiarse con otros impuestos no sólo el IRPF, pero para crear alarma y hacer números que asustan Rallo lo ignora interesadamente).
Como parece ser que yo no era el primero en hacerle esa crítica, Rallo ya había cambiado su tabla excel de 5 columnas con la que sienta cátedra y se había inventado unos tipos progresivos efectivos como le había venido en gana, que iban del 35% al 81%. Este estudio tenía muchas de las mismas manipulaciones y arbitrariedades que el anterior pero aquí ya no pudo concluir que la RBU perjudicaba a la mayoría de contribuyentes (porque incluso en su ejemplo beneficiaba al 58%) así que comenzó a hacer otras críticas: Son tipos “confiscatorios”, haría que los profesionales se fuesen del país, etc.

El tipo efectivo que arbitrariamente Rallo había calculado como superior, el 81%, se parecía bastante al tipo marginal que propuso uno de los economistas de moda, el francés Thomas Piketty, que era del 80% y que causó mucho revuelo hace un par de meses. Tipo efectivo (el que pagamos en la declaración de la renta) y tipo marginal (que es el tramo al que pagas el último euro ganado) no es lo mismo, aunque para salarios altísimos, aquellos que cotizan casi todos sus ingresos en el último de los tramos, tiende a igualarse.
Ante esta aparición de los tipos altísimos y como muchos tuiteros, habiendo leído el escrito de Rallo, repetían una y otra vez que un tipo del 80% es “confiscatorio” y “una locura”, he querido tratar este tema que tenía en el tintero desde hace mucho tiempo y que nunca supe cuando comentar: La propuesta de Piketty de un tipo efectivo máximo del 80%.
Que conste una cosa: Yo creo que en países como España se paga demasiado de IRPF en relación con los servicios que se recibe. Creo que nuestro sistema impositivo está orientado básicamente a impuestos sobre el consumo y el trabajo, que son los que no se pueden “deslocalizar”, y que estamos cargando ahí todo el peso de la redistribución de riqueza mientras las grandes fortunas, que cotizan por sociedades o por rentas del capital, pagan muy poco. A mi me resulta indignante que un tipo que cobra 50.000€/año esté pagando el mismo porcentaje de impuestos que alguien que tiene unas rentas del capital de más de 1 millón de euros anuales. Esto es claramente una desproporción y es lo que me hace concluir que el IRPF es, de media, demasiado alto.
Pero claro, no se puede meter todo en un paquete y decir que como el IRPF es alto no se debe subir en ciertos tramos. No, eso de empaquetar las cosas a conveniencia es lo que hace gente que quiere manipular al lector, pero no es serio. El sistema de cotización funciona con varios mínimos y tramos distintos y eso le da una complejidad especial. Aunque nos convenciese el tipo medio de IRPF podría ser que considerásemos que los tramos o la progresividad no es buena, o que hay que aumentar o bajar los mínimos, etc. Ojo, desconfiad siempre de quienes arreglen o juzguen un sistema fiscal con simplicidad, probablemente os están intentando manipular. Las cosas complejas tienen muchísimos detalles y hay que estudiarlas pormenorizadamente, todo lo demás es una patraña.

Bien, pues como yo tengo esa sensación de que el IRPF que se paga en España es alto, en un principio no vi con demasiada simpatía la propuesta de Piketty. Además, es conocido que los “ricos” no suelen cotizar como IRPF y por tanto subir el tramo máximo del IRPF para que los “ricos” contribuyan más no va a conseguir el objetivo, porque a la mayoría de “ricos” no les va a afectar. Por eso vi la propuesta con escepticismo.
Pero Piketty defiende este impuesto por una razón. Él comenta que quienes se verían afectados por este tipo son una minoría de personas que generalmente son miembros de consejos de administración, personas que se han otorgado altísimos salarios de forma totalmente arbitraria y al margen de los resultados empresariales. Según Piketty, este impuesto “no sólo no reduciría el crecimiento económico del país, sino que impondría límites a comportamientos económicos inútiles y a veces dañinos”.
La verdad es que Piketty tiene razón. Si analizamos quienes son a los que aplicaría la tasa de Piketty (que serían aquellos que ganen más de un millón de dólares) podremos ver que en su inmensa mayoría son miembros de consejos de administración. Esta gente se auto-asigna los sueldos en el propio consejo de administración del que son miembros siendo juez y parte de la decisión económica salarial. Que un miembro de un consejo de administración deba cobrar 5 millones o 300.000 euros es una absoluta arbitrariedad pues no hay más “valor de mercado” que aquel que ha creado interesadamente la propia clase “consejera” para ellos mismos en una forma que se parece mucho a un oligopolio.
¿Acabaría con comportamientos dañinos? Pues la verdad es que no lo sé. Sería de esperar que, yendo el 80% de tu retribución al estado por encima de cierta cantidad, los miembros del consejo de administración no sean tan parásitos como para vaciar de fondos a la empresa. Algunos quizá lo hiciesen pero sería de esperar que la cifra inferior al inicio del tramo del 80% marcase de alguna manera el sueldo “habitual” de estos consejeros. Si fuese así sí que se podría acabar con los desfalcos que hemos visto en España en los casos de algunas cajas de ahorros, por ejemplo.

Pero más allá de esto quiero tratar el tema “moral”. ¿Es confiscatorio un impuesto del 80%? Pues haciendo la pregunta así sin matizar, depende. Para mi cobrarle un 80% de impuestos a un investigador que gana 50 o 60 mil euros anuales me parece una canallada y me resulta claramente confiscatorio. Este señor vive fundamentalmente de su ingenio, conocimientos y trabajo y es de justicia que, con la necesaria aportación a la sociedad, disfrute de los frutos de su trabajo.
Pero ¿es confiscatorio cobrarle un 80% de impuesto, por ejemplo, a alguien que ha patentado una imagen que se ha hecho famosa y usa todo el mundo y que gana, gracias a haber patentado la imagen, 50 millones de euros anuales? Pues no, de hecho para este caso mi moral me indica que el 80% es poco, que esta persona se está haciendo millonaria simplemente por la “suerte” de haber patentado algo antes que los demás y que ésto no le ha costado mucho esfuerzo.
Como veis, depende el caso. La gente que vive de su trabajo propio “personal” tiene derecho a recibir los frutos de su trabajo, el que ha invertido tiene derecho a recibir unos mayores beneficios por el riesgo y el que ha estudiado y se ha preparado o en que es especialmente brillante y contribuye al bienestar general es normal que tenga remuneraciones mayores que otros y no se le someta a cargas impositivas muy gravosas.
Pero también hay mucha gente que tiene altísimas remuneraciones debido a situaciones legales, circunstanciales o aleatorias. Por ejemplo, un empresario que fabrica ordenadores tiene su “valor” por su inversión y porque está sabiendo dirigir un negocio, pero sus ingresos dependen fuertemente del entorno: Necesita profesionales cualificados, trabajadores, infraestructuras adecuadas, marcos legales determinados, mercados con consumidores con poder adquisitivo, etc. Al final su empresa es un proyecto colectivo que genera mucho dinero gracias a la gente que forma parte de él pero también gracias a todo el entorno que rodea a la empresa. Hablando claro: Este señor, que posiblemente sea un genio, estaría viviendo en una tienda de campaña si hubiese nacido en Yemen por muy genio potencial que fuese. Esto hay que entenderlo.
El mismo caso sería el de quien dispone de un bien escaso de alta demanda, bien sea material o de habilidad personal. Ahí son los fallos del mercado, la ausencia de algo o los mecanismos del mismo lo que sobrerremunera a quien posee alguna de estas cosas, y eso no tiene que ver con el talento o con el mérito en la mayoría de los casos sino que es circunstancial.
Así pues “moralmente” sí está justificado un tipo del 80% en muchos casos, la cuestión es acertar cuales. Y como no podemos hacer legislaciones adhoc para cada uno de los casos tendremos que hacerlo mediante tramos económicos. Y, siendo realistas, casi cualquier persona que gane más de 1 millón de euros al año no lo ha hace simplemente por “su propio trabajo”, sino también por multitud de factores que son colectivos, que dependen de terceros y que son precisamente los que justifican la moralidad de los impuestos.

De todas formas también hay que tener en cuenta el tema técnico. Cuando se legisla no se puede legislar sólo por moral o por justicia, también hay que ser pragmático. Hay que ser consciente de cuales son los efectos de nuestras decisiones económicas sobre los agentes a los que afectamos e intentar predecir qué va a pasar, para no hacer cosas contraproducentes.
¿Desincentivaría el trabajo un tramo del 80%? Pues no. Si analizamos quienes son esos contribuyentes veremos como la mayoría son ejecutivos de empresas ¿van a dejar de ser ejecutivos porque por encima de 1 millón de euros les cobrasen el 80% de cada euro adicional? ¿Se van a ir a trabajar a un chiringuito sirviendo mojitos porque no les compensa ese duro trabajo para que les cobren un tipo marginal máximo del 80%? Obviamente no.
¿Y se irían del país como dicen algunos? Pues esto sí que es posible y sería algo a analizar bien antes de tomar la decisión. Por ejemplo, Francia tiene preparado un IPRF máximo del 75% para quienes ganen más de un millón de euros anuales ¿se ha ido gente del país? Sí, se ha ido Gerard Depardieu. Quizá también se vayan o no vayan a Francia futbolistas que pueden ganar más en otros países, pero en el caso de los ejecutivos no creo que vaya a pasar lo mismo. Algunas empresas han amenazado con trasladar sus sedes pero Francia es un país muy “proteccionista” en este sentido y si las empresas hiciesen eso no les saldría gratis, por lo que creo que no se atreverán. Quizá el máximo problema es que acaben cambiando sus altas remuneraciones por pago en acciones u otros mecanismos de ingeniería financiera destinados a esquivar la medida.
De todas formas lo ideal es que esto se hiciese en todo el área económica, es decir, en toda la UE o la zona euro para evitar este “dumping” fiscal que podría darse en muchos casos al poder irte al estado de al lado a pagar menos impuestos.

En definitiva, a pesar de que en principio no era demasiado favorable a la medida, después de analizarla bien sí estoy a favor de un tipo marginal máximo del 80% y si me apuráis incluso mayor que este. Lo estaría para cantidades muy altas (por encima de los 500.000 euros o del millón) como método para evitar comportamientos dañinos y para aumentar la aportación al bienestar colectivo de estas personas privilegiadas que en parte importante lo son gracias a la realidad colectiva. Mi única duda es la conveniencia de hacerlo en un país como España de forma unilateral, porque es posible que nos encontrásemos con ejecutivos cotizando en el extranjero o con trampas variadas, pero en cualquier caso sería totalmente favorable a hacerlo a nivel de la UE.
De todas formas insisto en un punto clave: Esto sólo aplicaría a una minoría de los más ricos. La mayoría de ellos cotizan mediante sociedades y diferentes vehículos de inversión y esto es algo que hay que arreglar. Es mucho más difícil, tiene muchos más problemas y sería mucho más fácil ser víctimas de una evasión de capitales, pero es algo que hay que enfrentar. No hacerlo convierte a los países en esclavos de las élites económicas y eso no podemos permitirlo.

lunes, 11 de agosto de 2014

Podemos y la reestructuración de la deuda pública

















Como he visto que el escrito anterior sobre la RBU ha tenido mucho éxito creo que sería interesante hacer algo parecido con otro de los polémicos puntos del programa de Podemos, aquel que propone una auditoría sobre la deuda pública y la reestructuración de la misma. Como en el caso anterior los profetas del apocalipsis nos indican que, de hacer esto (que para ellos sería un impago a las bravas) el país se hundiría económicamente y acabaríamos fuera del euro y en una espiral inflacionista que destruiría los ahorros y la economía del país.
Por supuesto esto es una visión maniquea y catastrofista no ya del programa concreto de Podemos sino de cualquier proceso de impago o reestructuración de deuda. La deuda pública, nos dicen, hay que pagarla sí o sí para ser un país serio y las consecuencias de no pagarla serían catastróficas, sin tener en cuenta las consecuencias que tiene pagarla por encima de otras consideraciones. Los profetas del apocalipsis no aceptan el debate ni los matices, poniéndose en una posición que no se aleja ni un milímetro del posicionamiento e interés de los tenedores de deuda pública.

Para empezar debemos ser claros una vez más. España tiene una deuda pública que en este momento del año ya superará el 100% del PIB. Aunque los objetivos de reducción del déficit público se cumpliesen en los próximos años (algo que probablemente no pasará) nos situaríamos en el mejor de los casos en una deuda del 120% del PIB en pocos años. Si las cosas no van tan bien, si la reducción del déficit no se cumple o si, por ejemplo, hay que rescatar más bancos (algo que no es nada descartable), nos situaremos en deudas públicas mayores de ese 120%.
Haciendo una previsión económica moderadamente optimista creo que va a ser difícil que cualquiera de los países de nuestro entorno (y el nuestro por extensión) tenga crecimientos económicos mayores al 2-2,5% durante los próximos años. Los crecimientos de más del 4%, que en el pasado fueron sostenidos por una burbuja inmobiliaria, no son posibles sin burbujas o causas excepcionales así que probablemente un crecimiento del 2% podría considerarse lo “normal” a partir de ahora. Sólo una nueva revolución industrial podría disparar esos crecimientos económicos pero no parece que haya ninguna en el horizonte.
España no sólo debe pagar esa deuda, es que además debe refinanciarla al no poder pagarla de golpe. Ahora mismo la prima de riesgo tiene el valor más bajo de la historia y, aun así, estamos pagando el bono a 10 años a un 2,7% anual. Pero debemos recordar que hemos llegado a tener el bono a 10 años a intereses superiores al 6% en el peor momento de la crisis. De todas formas hay que entender que lo que va a tener que pagar España por su deuda no depende de la prima de riesgo actual sino a los diferentes compromisos de pago que el estado ha ido adquiriendo en los mercados y con los distintos acreedores. La deuda vendida a 10 años en el momento cumbre de la crisis de deuda no supone un problema de pago hoy, lo supondrá de aquí a 10 años.
Lo que quiero que veáis es que un país que va a crecer al 2% en el mejor de los casos no va a poder pagar nunca una deuda del 120% del PIB que debe refinanciar a intereses de entre el 2 y el 4% en los mercados de deuda. Es sencillamente imposible. Podrá refinanciarla en buenos momentos económicos (con el obvio coste para las arcas públicas) pero no podrá disminuirla, y en momentos de recesión tenderá a aumentar esa deuda. Hablando claro: Muy probablemente esta deuda es impagable y en algún momento del futuro tendremos que asumirlo.

Asumiendo que esta deuda no se va a poder pagar lo irresponsable no es hablar de auditorías de duda y reestructuraciones, lo irresponsable es cambiar artículos de la constitución para convertir el pagar esta deuda en nuestra máxima prioridad y decir que la deuda se va a pagar sin ninguna duda. Es mentira, la deuda no se va a poder pagar en estas condiciones y al final eso es una cosa que sabe todo el mundo pero lo que estamos haciendo es mandar la pelota hacia adelante para no afrontar el problema. El impago “ya llegará” y mientras los agentes económicos van haciendo caja.
Cuando el impago se acerque ya se encargarán los grandes bancos de inversión y los buitres en los mercados en deshacerse de ella, dejando ésta en manos de los estados u organismos internacionales o en las cestas de valores de los pobres desgraciados que se han hecho un plan de pensiones privado para pasar una vejez un poco más digna. Y entonces llegará la inevitable reestructuración mediante un “default” como el que ha habido en varios países de América latina en los últimos años.
El problema es que, cuando se llega a ese punto en que el “default” es inevitable, ya han pasado muchas cosas antes. Los países que llegan a esa situación han sido ahogados durante muchos años por el pago de los intereses de su deuda pública. Primero son sometidos a planes de austeridad que empobrecen a la población, luego reciben préstamos de organismos supranacionales que les exigen más austeridad y más reformas, y después de muchos años de empobrecimiento (que hunde la recaudación y por tanto la posibilidad de pagar, haciendo la pelota más grande), conflictos sociales, etc. El país, exhausto y empobrecido, decide finalmente impagar.
En todo este proceso unos se enriquecen y otros se empobrecen. Las poblaciones se empobrecen, los especuladores de la deuda se enriquecen y, al final, cuando la deuda está colocada en manos de la población o de determinados organismos, los ciudadanos también se empobrecen de nuevo al llegar el impago. Permitir esto cuando sabemos que la deuda no se va a poder pagar es irresponsable y lo adecuado es tomar cartas en el asunto lo antes posible, tanto por las poblaciones como por los futuros tenedores de deuda que acabarán viendo fulminado el valor de sus bonos.

Sabemos que no se puede pagar y que hay que reestructurar la deuda, y claro la pregunta es ¿Cómo? Y ahí empieza el problema porque hay muchos mecanismos para hacer esto y no todos son buenos. Hay mecanismos mejores y peores, inteligentes y estúpidos, y todo esto debe meditarse con cuidado. Pero vuelvo al principio: Para encontrar un buen mecanismo lo primero es aceptar el problema, no ignorarlo y llamar antisistema a quienes proponen reestructurar la deuda.
Voy a poner algunos casos. Hay reestructuraciones de deuda que han sido “ortodoxas”. Por ejemplo, Alemania en 1953 renegoció con el resto de países su deuda pública, se le hizo una quita de más del 60% de su valor y se rebajaron drásticamente los tipos de interés de la deuda sobrante, que pagó después de la reunificación. Otro caso más cercano es el de Grecia de 2011, cuya deuda pública en su mayor parte se reestructuró habiendo una quita de casi el 55% y una importante reducción de los intereses.
Un caso más heterodoxo es, por ejemplo, el de Ecuador. Ecuador estuvo durante mucho tiempo sufriendo una crisis de deuda, que llegó a absorber el 50% de los recursos del estado simplemente para pagar los intereses de la deuda. Al llegar Rafael Correa a la presidencia éste hizo una auditoría de deuda pública que concluyó que gran parte de esta deuda era “ilegítima” y, en base a eso, se reestructuró la misma con una quita del 65% y la anulación de los intereses. Algo parecido fue lo que pasó en Argentina, reestructuración que fue muy exitosa hasta este último caso de los fondos buitres.
Si analizamos estos casos veremos dos grupos distintos. En unos casos la reestructuración fue liderada por los acreedores (que ante la posibilidad de perder toda la inversión prefieren una quita) y en otros por los deudores. Este punto es, quizá, el que diferencia la buena prensa de unos casos frente a la mala de los otros, pero eso no nos debe hacer olvidar un hecho: Los acreedores sólo negocian cuando el deudor no puede más, cuando le han exprimido al máximo. La reestructuración forzada por el deudor es “fea”, pero evita que el país se desangre durante largos años.

Hay que entender que cada país y cada deuda tienen sus propias peculiaridades. No es lo mismo tener la deuda en tu propia moneda que en una extranjera, no es lo mismo que tus acreedores sean estados u organismos internacionales o que sean bonistas privados, etc. La realidad de las deudas es la que va a condicionar cual es el mejor mecanismo de reestructuración y, por ello, las propuestas deben ser particulares para cada país.
En este contexto se ha hablado de hacer una la auditoria de deuda y un impago parcial de la deuda declarada ilegítima (u odiosa). Una deuda odiosa es la que cumple tres principios: Haber sido contraída sin conocimiento o aprobación de sus ciudadanos, que no se haya contraído en interés de la población y que los acreedores fuesen conscientes de esta situación. Estos tres criterios no son “absolutos”, es decir, pueden ser interpretables a conveniencia y por eso la declaración de una deuda como odiosa es algo siempre polémico.
Los países de América latina que han hecho auditorias de deuda normalmente han considerado que la deuda contraída por sus dictaduras era “odiosa” al no haberla aprobado los ciudadanos y al ser conscientes los acreedores de estar contrayéndola con un gobierno dictatorial. Normalmente las deudas que se contrajeron para salvar negocios privados (muchas veces camufladas como “ayudas al desarrollo”) también se han declarado odiosas, al igual que las enormes bolsas de deuda generadas por intereses abusivos y claramente usureros.
Un problema que tiene esto es que la deuda puede circular en los mercados y de hecho cambia mucho de mano. Es posible que un acreedor original efectivamente fuese inmoral pero quien tiene la deuda actualmente puede no ser consciente del origen de la deuda y, sin embargo, puede ser castigado por el "pecado original". La imposibilidad de separar unos bonos de otros puede llevar (y suele llevar) a una quita general. Y para acabar de arreglarlo es posible que estas quitas o impagos afecten, por ejemplo, a las pensiones de señores que no tienen ninguna culpa de nada.
Pues sí, lamentablemente esto es así. Un proceso de reestructuración de deuda perjudica a mucha gente que no se lo merece. Pero no podemos ser cándidos, no podemos pensar que las políticas son siempre positivas para todo el mundo porque no lo son. A veces las buenas políticas dejan damnificados que no se lo merecían. Que nadie pretenda hacer una política que beneficie al 100% de los justos y perjudique al 100% de los malvados porque ese es un pensamiento infantil. Lo que hay que hacer es la mejor política para la mayoría.

Volviendo a Podemos ¿sabe la gente de Podemos las consecuencias de una auditoria y una reestructuración de deuda? Pues veamos lo que dijo Alberto Montero en “rueda de masas” para comprobarlo. Ante esta misma pregunta él respondió:

Pues las repercusiones serían graves, pero quisiera hacerte antes una aclaración si me lo permites: no se trata de que los ciudadanos decidimos no pagar sino que el Estado decide revisar esa deuda, en qué se ha gastado y si ese gasto se puede considerar legítimo o no desde un punto de vista social y, a partir de ahí, negociar una quita o una reestructuración con los acreedores. Lo importante en estos casos es que la gestión de la negociación sobre el impago de la deuda se lleve desde el Estado o los Estados deudores y no desde los acreedores. Para ello el Estado deudor debe ser capaz de darle credibilidad a la amenaza de impago para convencer a los acreedores de que es mejor cobrar algo a perderlo todo.
En cualquier caso, las repercusiones son graves. Al día siguiente de ese anuncio puedes encontrarte con que te cierran el grifo del crédito y como España no puede imprimir euros, se encontraría con problemas de solvencia. Por lo tanto, sólo si el Estado deudor es capaz de convencer y darle credibilidad al pulso de que si no se renegocia su deuda, todos, tanto acreedores como deudores, tendrán problemas se puede emprender este proceso. Y esa credibilidad será mayor si la amenaza la lanzan varios Estados a la vez (los periféricos, por ejemplo) a uno aisladamente. En caso contrario, las posibilidades de que la auditoría y el impago den frutos son casi inexistentes”.

Se puede estar de acuerdo o no con lo que adivina este texto, pero no creo que se pueda decir que Alberto Montero desconozca los riesgos o engañe a la gente con falsas promesas de que un impago es indoloro y no sucedería nada. No lo ha hecho y creo que su posición es muy realista, independientemente de si ésta estrategia de “reto” a los acreedores sea la más inteligente.

Podríamos hablar sobre muchas cosas pero quiero alargar el texto más, ya es lo suficientemente largo. Valga el texto para marcar las ideas básicas que quiero transmitir: No vamos a poder pagar la deuda pública y habrá que renegociar la misma en algún momento y, por tanto, lo más irresponsable es negarse a abrir este debate y decir que esto es el apocalípsis.
La propuesta de Podemos será buena, regular o mala, pero al menos tienen el valor de abrir este debate que creo que es importante. Se podrá hablar si de la mejor vía para solucionar nuestro problema de deuda es la financiarización por parte del BCE, si es convertir la actual deuda en “deuda perpetua” como ha propuesto el catedrático Santiago Niño Becerra o si hay que hacer la auditoria de deuda y negociar desde la amenaza de impago como dice Podemos, pero obviamente algo hay que hacer. El “no hay problema, vamos a pagar la deuda sin duda” es una irresponsabilidad y una forma de engañarnos a nosotros mismos.

jueves, 7 de agosto de 2014

Podemos y la Renta Básica Universal






















Los ataques indiscriminados contra Podemos me cansan cada día más. Después de la encuesta del CIS que otorga a Podemos más de un 15% de estimación de voto y que ha provocado, por tanto, la bajada de estimación de voto de todos los demás respecto al anterior CIS, los partidos y sus seguidores han reaccionado de nuevo con rabia. Cualquier cosa relacionada con Podemos se ataca con torpeza, se embiste al bulto con rabia indisimulada, el desconcierto produce reacciones disparatadas, entrando en el mismo círculo beneficioso para Podemos y perjudicial para los demás en el que nos encontramos desde hace dos meses y medio: Cuanto más se ataca a Podemos más se ve lo injustificado de los ataques y más se provoca que la gente los defienda, fortaleciendo precisamente a quien quieren atacar.

Uno de los ataques que más rabia me ha dado ha sido contra la propuesta de renta básica universal (RBU) de Podemos. Como aquí se ataca sin sentido hasta ahora la crítica era que Podemos estaba ofreciendo una entelequia, algo que no era posible, que no se podía pagar y que Iglesias se había sacado de la chistera sin el más mínimo estudio técnico.
Pues bien, hace unos días se hizo un “evento” en internet llamado “rueda de masas” donde los internautas podían preguntar a los componentes del círculo de economía de Podemos lo que quisiesen. En el círculo de economía hay economistas como Alberto Montero, profesor de economía en la universidad de Málaga, Nacho Álvarez, profesor de economía aplicada de la universidad de Valladolid o Bibiana Medialdea, doctora en el departamento de economía internacional de la complutense. Es decir, a pesar de no ser economistas "de primera línea" los miembros de este círculo no son tontos, son todos doctores en economía, que han profundizado en sus campos y saben de lo que hablan. Digo esto porque hay mucho “genio” de la economía que va diciendo por ahí que estos señores son unos mediocres que no tienen capacidad alguna, lo que me parece un desatino en toda regla.
En esta rueda de masas se les preguntó muchas cosas: Sobre las consecuencias de un impago, sobre el euro, el futuro de las pensiones y, también, sobre la RBU. Sobre esta última estuvieron comentando que habían estado estudiando modelos y que, para una renta básica de unos 6.000 €/año para los trabajadores, unos 8.000 €/año para pensionistas y de casi 1.000 €/año para menores; costaría unos 145.000 millones de euros que habría que financiar.
Hace unas semanas, cuando desinteresados y neutrales economistas como Rallo o Lacalle decían que esto costaría 250.000 millones y que no era financiable, los “genios” se echaron las manos a la cabeza por la enorme cantidad de dinero. Ahora, que está reducida en más de un 40%, también. La verdad es que no importa cuanto sea el coste, la cuestión es arrearle a Podemos sin saber por qué, porque sí, porque hay que acabar con ellos sin leer siquiera lo que proponen ni reflexionar diez míseros segundos sobre el particular.
A mi esto me cabrea mucho porque la mayoría de gente que hace esto no suele saber de lo que habla y, sin embargo, se mete en foros o redes sociales a decir lo primer que se le pasa por la cabeza o lo que los líderes de sus partidos de referencia dicen y no hay manera de que sean racionales con nada. La RBU no es posible, es un engaño y una ruina, y no los sacas de ahí. Y no hacen caso a ninguna de las razones que se exponen. Al final acabo haciendo lo que hago siempre cuando me frustro en un debate: Escribir sobre eso.

Para empezar y para centrarnos un poco. La RBU es, efectivamente, garantizar un ingreso mensual/anual a los ciudadanos por el hecho de serlo. Hay muchas propuestas de rentas básicas (RB), algunas de ellas las han llegado a proponer el propio PSOE o incluso el PP andaluz, pero la diferencia es que mientras la RB estaría sujeta a alguna condición (estar desempleado, tener hijos, etc) la RBU es teóricamente incondicional. Quizá la única condición por un puro sentido de la realidad es que habría que ser ciudadano nacional (o por lo menos residente legal) para cobrarla, con lo que ya no sería totalmente universal.
¿Eso quiere decir que la RBU “regala" ese dinero porque sí? No. El dinero no se regala porque sí y a la gente no se le da un dinero sin que le haga falta. La idea de la RBU es garantizar un derecho, crear una renta incondicional que saque de la pobreza y dé independencia a quien lo necesite, que no dependa del gobierno de turno ni pueda ser usada por el mismo para comprar votos, que garantice de una vez por todas que nadie va a pasar necesidades. Pero para implantar esta RBU no hay que crear un gasto igual a la cantidad de dinero a repartir.
Como explica Alberto Oliver, otro de los economistas del círculo de economía de Podemos, la RBU permitiría ahorrar en otras partidas. Para empezar la renta evitaría tener que pagar 90.000 millones de euros en pensiones (los primeros 8.000 euros anuales de todas las pensiones, lo que cubriría todas las no contributivas y parte de las contributivas, viudedad, etc.) y 15.000 millones del desempleo (ahorraría los subsidios de 450 euros y los primeros 6.000 € anuales en la prestación por desempleo). Este es un cálculo fácil, es decir, no hay que saber macroeconomía para hacerlo y era evidente desde el principio que implantándose una RBU habría que restar a su coste todo lo que se ahorra gracias a la misma.

Pero la estructura de la RBU, por mucho que digan Rallo, Lacalle y otros, no supondría un coste de 145.000 millones de euros, supondría mucho menos porque una vez ésta estuviese implantada habría que cambiar todo el sistema impositivo y el propio sistema de ayudas, subsidios y prestaciones, que debería ser convenientemente adaptado a esta realidad (y dejo las pensiones de lado como veis, pues están restadas del cálculo, aunque no tendría por qué ser así).
Obviamente cuando se piensa en la RBU no se está pensando en regalarle 6.000 € al año a Botin. Estos no son los 400 € de Zapatero, no es una entrega de dinero a fondo perdido que sale de las arcas del estado. A Botín, o al tío que gana 40, 50 ó 60.000 € al año obviamente no le hace falta una RBU y en la lógica del sistema está que ese dinero lo devuelva de alguna manera. Se podría devolver en la declaración de la renta, por ejemplo, o también se podrían recalcular los tramos de IRPF para que, aún cobrándolo en teoría, cualquier persona que no lo necesitase acabase no cobrádolo de facto al serle retenido.
Si eso es así (y sería así) los beneficios de la RBU sólo acabarían siendo efectivos para aquellos que lo necesiten, es decir, para aquellos que no ganen nada o para complementar aquellos sueldos muy bajos. Conceptualmente puede ser distinto a unas ayudas o subsidios incondicionales para parados, gente con necesidades, etc. Pero al final no sería tan distinto en su realidad.

Fijaos, esto de la RBU es tan comunista, tan rojo y tan hippie que se parece mucho a una propuesta que hizo el padre del monetarismo, Milton Friedman. Friedman propuso en su momento un “impuesto negativo sobre la renta” que consistía básicamente en que el estado “devolviese” en la declaración de la renta un mínimo de renta de supervivencia. La gente con pocos recursos, al hacer la declaración, cobraría una cantidad que le valdría para sobrevivir dignamente mientras que para le gente con recursos suficientes esa renta “negativa” supondría un factor más de cálculo de sus impuestos que no les afectaría especialmente. Para el caso de los más pobres y de la gente con pocos ingresos lo que proponía Friedman era bastante equiparable a una RBU. Y hablamos del padre del monetarismo señores.
Claro, la propuesta de Friedman del impuesto negativo sobre la renta no iba sola. Él la combinaba con la eliminación del salario mínimo y un IRPF plano y creo que tenía la idea de que con ese dinero las familias pagasen también la sanidad y la educación en el mercado privado. Esa no es ni la propuesta de Podemos ni lo que yo estoy dispuesto a aceptar pero también hay que decir que el impuesto negativo sobre la renta estaba conceptualizado en una cantidad mayor de lo que pretende Podemos.
La combinación de todos los factores de la propuesta de Friedman la hace inconveniente y, además, creo que tendría el peligro de presionar los sueldos a la baja de forma terrible (algo que comentaré luego), pero creo que es muy interesante ver este caso para todos aquellos que dicen que la propuesta es técnicamente imposible o es algo “naíf”. No lo es.

Ahora, ¿es tan fácil hacer una RBU? Pues no, y no lo es porque hay muchas cosas que ajustar, muchos riesgos a analizar y muchos parámetros y mecanismos que debes fijar correctamente. Supone un cambio de paradigma, algo que se convertiría en una base del sistema del bienestar como puede ser la sanidad, la educación o las pensiones y por tanto debe reajustar muchas cosas del sistema actual. Y como se dice el diablo está en los detalles y hay que ser muy cuidadoso con ellos.
Por ejemplo, sería fundamental que la RBU no desincentivase el trabajo. Así pues ésta no puede ser excesivamente alta y hay que saber ajustarla bien para que cubra simplemente las necesidades básicas. Para que la RBU no desincentive el trabajo creo que es muy importante que el salario mínimo sea sustancialmente superior a la misma para que así la gente esté motivada a trabajar. Si a alguien le pagas 500 € al mes de RBU y le ofrecen un trabajo de 600 € al mes de salario (y si cobrándolo tiene que devolver la RBU), pues seguramente no aceptará el trabajo. Hay que establecer una diferencia que haga interesante y motive el trabajar.
También se podría hacer una especie de “horquilla de compatibilidad” donde, a salarios bajos pero mayores a la RBU, se pudiese compatibilizar parcialmente ambos (esto se puede conseguir con un buen sistema de mínimos y tramos de IRPF). Pero hay que tener mucho cuidado de que eso no provoque la tentación empresarial de pagar poco sabiendo que el estado va a financiar al trabajador vía RBU. También habría que ver qué pasa con el empleo a tiempo parcial, pues aunque hubiese un salario mínimo de 1.000 € y una RBU de 500 € una persona que trabajase a media jornada podría cobrar esos 500 €, lo que de nuevo desincentivaría el trabajo. Todos estos parámetros hay que estudiarlos, ver las opciones y buscar un sistema adecuado para evitar estos dos problemas: La desincentivación del trabajo y que las empresas se aprovechen de la RBU para pagar bajos salarios.

¿Y qué pasa si, a pesar de todo, no salen los números? Pues hombre, me parece obvio que todos entendemos, y los miembros del círculo de economía los primeros, que si los números no salen lo que hay que hacer es replantearse el sistema. Si no sale una RBU de 6.000 €/año para trabajadores y 8.000 €/año para mayores pues igual hay que bajar esas cantidades. O igual hay que empezar a hacerlo por fases, con una RB que no sea universal y que cubra a la gente más necesitada para en un futuro aspirar a una RBU. En serio, los economistas no son idiotas, y pueden ser marxistas, postkeynesianos, neoclásicos, srfrianos o de la escuela que sean, pero todos entienden que el dinero sale de algún sitio y que los proyectos económicos deben tener una base (menos los austriacos que creen en la magia).
Pensar maliciosamente que el equipo de economistas de Podemos se va a inventar los números, los van a manipular para que sobre el papel salga algo imposible o va a proponer algo ruinoso, es de tener muy mala leche y muy malas ideas. Hay que tener una mínima confianza en los profesionales, y se puede estar de acuerdo o no pero no se puede hundir las propuestas de la gente porque sí.

En cualquier caso creo que va siendo hora de ser claros y de mirar al futuro de frente y con valentía. Vamos a ver, hace más de tres décadas que el pleno empleo, que existía en la Europa posterior a la II guerra mundial, desapareció. Ha podido darse circunstancialmente en algún país en algún momento pero el pleno empleo es algo a lo que ya no se aspira porque es imposible en las actuales circunstancias. Después de esta crisis, con el debilitamiento de los estados del bienestar, el desempleo va a ser todavía más alto de forma estructural y va a ser difícil que salvo excepciones bajemos de tasas de desempleo del 10% en prácticamente ningún sitio.
Esta es la realidad que viene y no podemos ponernos una venda en los ojos pensando que los tiempos del pleno empleo o de las burbujas volverán, eso sí que me parece irresponsable e infantil. Y hay que ser consciente de que un alto desempleo estructural genera problemas: Genera inseguridad ciudadana, genera tendencia de sueldos a la baja por competición, genera radicalización de la sociedad tanto hacia la extrema derecha como hacia la extrema izquierda, etc. Siendo claros: El alto desempleo estructural y la desigualdad que trae ponen en riesgo la propia democracia.
Y si queremos salvar la democracia necesitamos sociedades mínimamente igualitarias, y para ello hay que cubrir las necesidades de la gente que se queda fuera del sistema, que cada vez es más. Y hay dos formas de hacerlo: O se divide el trabajo entre los trabajadores disponibles, o se le da una renta básica a la gente que se queda descolgada del sistema. No veo más opciones.

Y de entre las dos la opción de la RBU es la más conservadora y la menos revolucionaria. Obligar a dividir el trabajo (dejando sueldos decentes, no repartir para quedarnos todos en la pobreza como se está haciendo en España) implicaría una hiperregulación sobre el capitalismo. Sería imperiosamente necesario una remuneración por hora trabajada mayor y eso ahuyentaría a las empresas, por lo que habría que limitar sus movimientos y deslocalizaciones de la manera que fuese (limitando el comercio, por ejemplo). La necesidad de tener a la gente trabajando implicaría que el empleo sería la base primera de la economía sometiendo al lucro privado a un segundo plano.
La RBU es una opción más conservadora aunque parezca mentira. Cambia menos los parámetros de la producción capitalista porque al final no es más que recaudación de impuestos para redistribuir posteriormente, algo que no es tan distinto al concepto socialdemócrata clásico. Tiene ventajas adicionales, como que aumentaría la demanda o evitaría el subempleo, obligando a que los aumentos de la productividad real no se hagan por la vía salarial y sí por vías mucho más interesantes como la innovación o la inversión.
Y mirad, intuitivamente me siento más “afín” a lo de la distribución del trabajo, me siento más cómodo creando una sociedad donde todos trabajen un número de horas cada vez menor pero todos trabajen y por tanto se sientan “útiles a la sociedad” (entrecomillo esto porque en el fondo es una osadía absurda: Se puede ser muy útil a la sociedad sin necesidad de un trabajo remunerado). Si yo fuese un dios y pudiese crear el sistema que quisiese chasqueando los dedos, entonces elegiría repartir el trabajo. Pero yo no soy un dios ni soy tan osado de pensar que sólo hay una propuesta posible y, por tanto, soy abierto a propuestas como la RBU, porque al fin y al cabo son respuestas a problemas reales que tenemos y que han llegado para quedarse. Y eso por lo menos me produce respeto intelectual y ganas de saber más.

Se puede estar contra la RBU, por supuesto. Pero para estarlo hay que tener un modelo alternativo, una solución a los problemas del desempleo estructural, una forma de evitar que la desigualdad vaya cada vez a más. Cuando esto se tiene, cuando el problema que se tiene con la RBU es de índole técnica o que alguno de sus fundamentos no parecen adecuados, entonces la crítica es constructiva, el debate es bonito y la discrepancia sirve para sumar. Ojalá todo el mundo se opusiese a la RBU con razones y alternativas.
Pero todos estos que más que criticar “insultan” a la medida, ni tienen alternativa, ni proyecto ni entendimiento de lo que están diciendo. La mayoría de críticos que he visto son partidistas, atacan con fanatismo o por interés y no crean debate, lo destruyen. Y esa visceralidad no es aceptable.
Yo puedo entender que haya gente que esté asustada al oír a los profetas del apocalípsis decir diariamente que cualquiera de las medidas de Podemos nos llevarían al nivel económico de Somalia, pero eso es una patraña infumable que hay que combatir. Valga este escrito a los críticos de buena Fe (que por supuesto los hay) para que se replanteen las cosas y vean otro punto de vista y, sobre todo, para que enfoquen con más apertura de mente este tipo de proyectos novedosos la próxima vez que vean uno parecido.

lunes, 4 de agosto de 2014

Pedro Sánchez y su "clase media"














El pasado domingo leía esta entrevista que EL PAÍS le hacía el nuevo secretario general del PSOE, Pedro Sánchez Castejón. Todo lo que leo de Pedro Sánchez lo hago con escepticismo, básicamente porque desde que se dio a conocer hasta que fue elegido secretario general estuve intentando, sin éxito, saber cuales eran sus ideas económicas. Leí su blog, escuché todas sus propuestas y hasta llegue a escribirle, para finalmente no llegar jamás a saber qué pensaba sobre cosas básicas y quedarme simplemente en declaraciones genéricas.
Eso, en un profesor de economía, me hace sospechar creo que certeramente que Sánchez no es más que un producto mediático, un tío fotogénico y apto comunicacionalmente destinado a camelar a las masas una vez más, sin otro objetivo más allá que parar la debacle del PSOE. Para mi es un producto más de la vieja política, un Renzi o un Valls, una renovación generacional que no implica un cambio real sino pura sustitución rejuvenecedora. Y aún así le leo y escucho con interés, intentando ver algo nuevo, pensando que podría ser un tapado y que en cualquier momento puede aparecer una revelación con un claro programa de cambios para España, algo que por supuesto no aparece.

Muchas cosas podría comentar de la entrevista, algunas las criticaría y otras las aprobaría, pero lo que más me llamó la atención fue cuando le preguntaron sobre la clase media. Pedro Sánchez tiene siempre en la boca la palabra “clase media” muy al estilo del los demócratas norteamericanos, concepto que mete siempre con calzador cuando habla de economía, sociedad o desigualdad. Es tan repetitivo el concepto que es obvio que no es algo al azar (pocas cosas en Sánchez son al azar, es un tío que tiene absolutamente calculado el discurso e incluso la imagen, con su tradicional camisa blanca como símbolo), así que al final alguien le ha tenido que preguntar por este tema.
Después de usar por segunda vez en la entrevista el concepto "clase media", finalmente el periodista le preguntó: El socialismo, la socialdemocracia que invoca, lo traslada a las necesidades de las clases medias. ¿Deja el campo libre más a la izquierda?a lo que él respondió: “La clase media es casi toda la sociedad: los trabajadores, los desempleados, los jóvenes que han creído en el sistema y se ven desamparados y obligados a exiliarse, los mayores de 45 años, que son los damnificados por la quiebra de modelo de crecimiento económico”.
Esta respuesta me llegó a enervar. Así que para Pedro Sánchez clase media escasi toda la sociedad”, una especie de sovietización de la clase media. No contento con eso se atrevió a decir que los desempleados eran clase media y los jóvenes que no tienen futuro en España y se van al extranjero también. Ya...Y los periodistas ni le replicaron.
Normalmente no presto especial atención a una frase, que podría ser un desliz o simplemente un error conceptual de alguien, y mucho menos cuando estas frases hacen referencia a conceptos semánticos que tampoco deberían tener mayor relevancia. Pero en este caso creo que es muy importante comentar esto porque la frase de Sánchez no es casual, tiene una intencionalidad clarísima y no podemos dejar que venda esta moto.

No hay una definición ni un rango claro sobre qué es y a quien abarca la clase media. Por definición es la clase social que hay entre la alta y la baja y que por tanto debe tener características mixtas entre ambas, sin definirse bien sus rasgos. Cualquier definición que hagamos, por tanto, será subjetiva pero obviamente eso no quiere decir que cualquier definición valga. Si extirpásemos del grupo social a los 100 hombres más ricos de España y a los 500 mas pobres (algunos indigentes al azar) podríamos fabricar una “clase media” que cumpliría la definición semántica pero que sería, por supuesto, un disparate sociológico. Hay que ser serios a la hora de fijar límites.
Hay una definición que me ha enviado el amigo Manu Tordera que parece que se usa en Alemania y que define como clase media a quienes están entre el 70% y el 150% del ingreso medio. El ingreso medio por hogar en Alemania son unos 41.000 € anuales así que para ser clase media un hogar debe ingresar mínimamente unos 29.000 € anuales. Esto obviamente debe corregirse por número de miembros de la unidad familiar porque no es lo mismo una familia de dos personas sin hijos que una con cuatro hijos.
En España, según los datos más actualizados que he encontrado, el ingreso medio por familia es de unos 23.000 € al año, lo que dejaría este ingreso mínimo para ser clase media por encima de 16.000 € anuales. Sin embargo observemos un dato: Según el FMI el PIB per cápita español son 30.000 € mientras que el Alemán son 42.000 €. Esto quiere decir que el PIB per cápita alemán es un 40% superior al nuestro mientras que el ingreso familiar es un 80% superior, más del doble. Aquí hay una desproporción entre riqueza generada e ingreso estadístico familiar. Se podría pensar que los hogares en Alemania tienen más miembros pero no, es al revés. Los hogares alemanes tienen 2 miembros de media mientras que los españoles tienen 2,5, lo que aún hace la comparación más difícil. Así pues es una estadística de la que no tiene mucho sentido y por tanto no me fío.

Si no usamos la estadística de ingresos por hogar podríamos usar la de salario medio que es más fiable, que en España es 22.700 € anuales en cifras del 2012 (asombrosa similitud con el dato anterior...). Un 70% de eso serían unos 16.000 euros al año que sería, pues, el salario mínimo para ser clase media. Ahora, no es lo mismo tener un hogar con dos salarios de 16.000 € que tener uno por lo que, al final, esta cifra tampoco nos vale.
El problema de usar el salario es que ignora muchas cosas. Salario no tiene que ver con ingresos porque hay muchas más fuentes de ingresos que el salario. Se pueden tener rentas bancarias, rentas inmobiliarias (tener un piso alquilado, por ejemplo), recibir ayudas, pensiones, ingreso por venta de acciones, etc. Un autónomo o un empresario, por ejemplo, tienen ingresos que no son salariales. El salario tampoco tiene en cuenta el patrimonio que, al fin y al cabo, siempre ha sido uno de los pilares sobre los que se ha edificado la clase media.
Adicionalmente tampoco podemos ignorar que no todo el mundo tiene que enfrentar los mismos gastos. Hay gente que tiene una vivienda en propiedad (pagada) y por tanto no tiene que pagar alquiler ni hipoteca, y con un salario menor puede tener menos necesidades económicas que otra persona que sí tiene que pagarla. Más allá de eso hay personas que tienen que enfrentar gastos adicionales, por enfermedad de familiares, minusvalía o cualquier otra cuestión.
Como veis poner límites a lo que es clase media es extraordinariamente complicado. Hay incluso quien defiende, como mi colega Don Ricardo, que ser clase media es casi más una actitud que una realidad económica, que ser clase media es tener unas aspiraciones de consumo determinadas, unas aspiraciones de crecer socialmente, de tener cada vez un mejor nivel de vida, etc.

Personalmente creo que alguien de clase media debe cumplir, grosso modo, varios requisitos: Debe estar alrededor de la horquilla de ingresos medios del país, debe tener unos gastos imprescindibles que le dejen bastante renta disponible para poder consumir cosas “de lujo”, ahorrar, etc. La clase media debe tener un mínimo patrimonio, bien inmobiliario bien en ahorro. Además debe tener un colchón de seguridad, es decir, saber que si se queda sin ingresos va a poder sobrevivir los siguientes meses o incluso años.
Para ser clase media no importa realmente ser trabajador por cuenta ajena, autónomo o empresario. Hay trabajadores por cuenta ajena que ganan más que muchos pequeños empresarios y autónomos que están precarizados al extremo. Tradicionalmente las clases medias las han compuesto los pequeños empresarios y profesionales aunque hoy en día esto ya no aplica. Los estudios y la profesión, por mucho que algunos lo defiendan, no crean clase social. Y sobre todo y muy importante: Las clases sociales son móviles, hay quien es clase media y llega un momento que “cae” a la clase “baja” (u obrera, o trabajadora o como queráis llamarla) y al revés. Una clase social no es un título nobiliario.

Bien, con todo esto volvamos a la frase de Sánchez Castejón. Dice Pedro: “ La clase media es casi toda la sociedad: los trabajadores, los desempleados(...)”. No, no, perdona Pedro, esto es una engañifa. Los trabajadores dices ¿qué trabajadores? Porque el salario más habitual en España son 15,500 euros, es decir, menor a ese 70% del salario medio, salario medio que por cierto ya es bajo de por sí para el PIB del país y con el que difícilmente se puede edificar una vida “de clase media”. Es que sobre el 13% de los trabajadores viven en riesgo de pobreza, Pedro. Y eso por no hablar de los parados ¿en qué cabeza cabe que un parado, incluso con prestación máxima, puede ser clase media?
También dice Sánchez Castejón: “ los jóvenes que han creído en el sistema y se ven desamparados y obligados a exiliarse, los mayores de 45 años, que son los damnificados por la quiebra de modelo de crecimiento económico”. O sea, que para Pedro Sánchez un joven, que no tiene trabajo en España y se tiene que largar al extranjero seguramente a malvivir en el sofá del piso de un amigo ¡Es clase media! Algo que estamos llamando “la generación perdida” parece que para el señor Sánchez Castejón es clase media...
¿Y lo de los mayores de 45 años? Esa gente que tenía trabajos decentes, que sí que eran probablemente clase media, pero que ahora se han quedado sin empleo y casi sin posibilidad de encontrar un empleo, resulta que para Pedro también son clase media. Se ve que Pedro entiende que las clases medias son un marcador genético o un título nobiliario, que no se pierde ni aún viviendo debajo de un puente. ¿También son clase media los desahuciados de sus casas, Pedro?

Es posible que penséis que Pedro Sánchez se ha equivocado y ha estirado el concepto de una forma errónea, pero no es eso. Pedro Sánchez sabe perfectamente lo que dice, sabe perfectamente porque le está diciendo al trabajador jodido, al parado de larga duración y al joven sin futuro que es clase media. Se lo está diciendo sencillamente porque quiere usar el imaginario colectivo con el que nos han machacado durante años en su beneficio.
A los españoles nos han contado desde hace muchos años que todos somos clase media. Sí, por tener un trabajo, un coche que se caía a trozos o una hipoteca a 40 años que nos iba a amargar la existencia ya éramos la clase media. Ser clase media era objetivo y aspiración, era estar dentro del sistema, era una forma de autoidentificarnos con el sistema económico y político vigente. Al “obrero”, al “trabajador”, al “precario”, a todos se les ha dicho que eran clase media. Era un concepto casi totalitario, la clase media como aspiración y realidad generalizada.
Esta crisis, la que comenzó en 2008 pero cuyas raíces se fijaron mucho antes, nos ha demostrado precisamente que no éramos clase media. Tener una hipoteca no era ser clase media y tener un sueldo que te permitía pagar un coche a cuotas durante 7 años tampoco. Cuando las cosas han ido mal dadas, cuando la gente se quedó en paro, la ilusión de ser clase media desapareció. Yo veo gente con Mercedes y BMW que van a recoger la naranja como antes iban los inmigrantes, veo jóvenes y no tan jóvenes a quienes la hipoteca se la pagan sus padres porque sino les quitarían la casa. Eso no es clase media señores, lo siento mucho no lo es y parte de nuestros problemas es haber pensado que lo éramos realmente.

Lo que vende Pedro Sánchez es, básicamente, una ilusión de volver a la época anterior. Ustedes son clase media por la gracia de dios y cuando yo llegue al poder podrán volver a consumir, a tener coches a cuotas y a pagar hipotecas sobrevaloradas. Pero esto es un engaño ¿Sabéis por qué? Porque la destrucción del estado del bienestar, de la estructura salarial y laboral, de la distribución de renta, del poder de los sindicatos, de los mecanismos de defensa de los intereses de los ciudadanos, etc. Ha sido tan brutal, que sin medidas radicales es imposible volver a la anterior situación en menos de una generación. De verdad amigo albañil ¿crees que vas a volver a cobrar 2.500 euros al mes alguna vez? ¿Con un 20-25% de paro? Lo siento, te están engañando.
Y Pedro Sánchez no va a hacer nada radical, no va a subir el salario mínimo al doble, ni obligar a redistribuir fuertemente la riqueza, ni a cambiar radicalmente las realidades, más que nada porque cuando otros lo proponen dice que eso es populismo y que no es posible. Y si no es posible será porque sólo va a hacer cosas “posibles”, y esas cosas posibles no llevan al paraíso de la clase media.

Lo que hace Pedro Sánchez con la “clase media” no es muy diferente a lo que hace Pablo Iglesias cuando habla de “la gente” contra “la casta”. Son conceptos identificativos, que dan un sentido y una estructura a la realidad. Uno habla de ser lo que se nos dijo que éramos y otro ha creado una dualidad entre una “gente” que está jodida y no tiene lo que se merece por culpa de una “casta” que se lo queda todo para ella. Son dos ilusiones, dos ideas que estructuran una propuesta política. Pero lo que dice Iglesias es “populismo”. Y en cambio lo que dice Sánchez, que es meterse en una máquina del tiempo y que nada haya pasado, no lo es. Ya...
Cada día me cansa más los discursos políticos tradicionales de este país. El “populismo” lo hacen todos pero solo se le critica a uno. Los engaños electorales son habituales pero sólo se critica el programa de un grupo político. Los imaginarios colectivos que se crean son absurdos, pero sólo se le señalan las incoherencias al nuevo. Y esto, señores, la gente lo nota. Quizá la gente no sabe verbalizarlo como yo, no sabe expresarlo, pero nota que hay algo que no cuadra, que se le está tomando el pelo y que se achaca vileza a unos señores por parte de quienes precisamente tienen esa vileza certificada. Y por eso hoy el CIS le da más de un 15% de votos a Podemos a pesar de todo, y por eso tiene un voto directo superior al del PSOE.
Aún así, de forma aséptica, reconozco que comunicacionalmente la estrategia de Pedro Sánchez con esto de la clase media es muy buena. Ahora, que sea buena no nos puede ocultar que es una tomadura de pelo.