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lunes, 19 de enero de 2015

Grecia













El próximo fin de semana tendrán lugar las elecciones generales en Grecia, elecciones que se han convertido en muy importantes para Europa porque puede llevar al poder a un partido de izquierda autodenominado “radical”, algo que no ha pasado en décadas. Este partido (Syriza) puede a su vez poner en jaque toda la política del austericidio ideada por Alemania y la señora Merkel, llevando a Europa a la necesidad de cambiar radicalmente de política en un sentido u otro.

Desde que la imposibilidad de elegir un presidente de la república forzó las elecciones generales en Grecia, y las encuestas mostraron claramente que la máxima favorita es Syriza, se comenzaron a escuchar voces que decían a los griegos las desgracias que les esperaba si votaban a la formación de izquierdas.
Comenzamos a leer informaciones en la prensa Alemana donde se aseguraba que el gobierno tenía planes de contingencia preparados para la salida de Grecia del euro. Estas informaciones, con casi toda probabilidad filtradas desde el gobierno alemán con la intención de asustar y amedrentar, pretendían crear el equívoco de que si Syriza ganaba y hacía las políticas prometidas, Grecia sería expulsada del euro.
Pero Alemania no puede echar a Grecia del euro, de hecho nadie puede porque ni siquiera está contemplado en ningún sitio. La única manera que eso podría ocurrir es que un país rompiese el acuerdo y saliese de la moneda única pero Tsipras ya ha dicho que Syriza no va sacar a Grecia del euro, así pues no hay posibilidad de que Grecia salga del euro. Pero la política del miedo no necesita de certezas o posibilidades, simplemente requiere de agitar fantasmas y predecir desgracias inminentes con el objetivo de que la gente actúe de forma conservadora y miedosa.

Realmente sí hay una posibilidad de “forzar” a Grecia a salir del euro. Alemania domina de forma tácita el BCE y podría ejercer una “guerra económica” contra Grecia desde allí, cortando la liquidez a los bancos griegos, algo que junto a la anulación de la ayuda financiera llevaría a Grecia a la necesidad de tomar medidas radicales. Pero esto sería que un Banco Central le hiciese la guerra económica a su propio territorio (o a parte de él), algo inaudito.
Además, algo así contagiaría a toda la zona euro y acabaría haciendo muchísimo daño a la propia Alemania. El daño que podría hacer Grecia aguantando una situación así o saliendo del euro impagándolo todo es mucho más importante que el problema actual, así que solo un Kamikaze se atrevería a hacer algo así ¿Se atrevería Merkel? Claro que no, a no ser que ese espíritu de “castigadora luterana” esté mucho más potenciado de lo que creemos y sea realmente una fanática.

El intentar amedrentar a los griegos no es nuevo, ya pasó en las elecciones de 2012. Recuerdo al ministro del tesoro británico George Osborne amenazar con que, si ganaba Syriza, probablemente habría que sacrificar a Grecia para salvar el euro, o también al presidente de Luxemburgo decir que habría consecuencias imprevisibles. Desde las distintas cancillerías europeas se hablaba indisimuladamente de una coalición entre Nueva Democracia y el PASOK.
Así que esto simplemente es más de lo mismo, es intentar vender que la democracia en países intervenidos es elegir entre lo impuesto o el caos. Como dijo Íñigo Errejón el otro día, lo que está en juego en Grecia es más que un modelo económico o político, lo que está en juego es la democracia misma. Un país chantajeado difícilmente puede ejercer una democracia real, tan solo una parcial y tutelada desde el extranjero.

El pasado domingo el programa El Objetivo versó sobre las elecciones en Grecia. Más allá del debate entre políticos se pudo ver cosas muy interesantes sobre la realidad griega. Resulta que en Grecia también les cuentan que se han empezado a recuperar (¡Ojo! En Portugal también se cuenta lo mismo), sin embargo nadie ve esa realidad a nivel de calle.
En cierta manera lo más terrorífico del mensaje de que estamos saliendo de la crisis es que en parte es verdad. España, Grecia, Portugal, etc. están saliendo de la crisis, crisis en el sentido del periodo de excepcionalidad y cambio a peor, el problema es que si se ha acabado la crisis implica que ésto es la normalidad. Mientras había crisis la gente percibía que la situación era reversible, de que una vez se saliese de la crisis las cosas irían de forma razonablemente parecida a cómo fueron en el pasado, sin embargo si esto es salir de la crisis ¿cuál es el futuro?
Si salir de la crisis son sueldos de 700€ al mes, temporalidad extrema, nula seguridad vital, paro estructural elevadísimo y un sistema del bienestar escuálido, entonces es cuando realmente tiene que llegar la radicalidad política. Hay una regla sociológica que dice que los grandes conflictos sociales aparecen cuando finalizan las crisis, y es absolutamente lógica: La crisis atenaza y asusta a la gente, le hace estar a la expectativa de que las cosas mejoren, pero cuando llega la “normalidad”, las cosas no mejoran prácticamente y la "normalidad" está basada en una estructura socialmente destructiva, es cuando llega el conflicto.
Y esto, en España, el gobierno no es capaz de entenderlo. Se empeña en vender los pocos empleos creados, temporales y mal pagados, el leve crecimiento económico y la bajada de la prima de riesgo (que no es cosa del gobierno, por cierto) como la salida de la crisis, y quieren que esto haga que la gente vuelva a confiar en ellos. Sin embargo cada vez tienen menos apoyos, y es producto precisamente de este pensamiento. “¿Esta realidad es la que nos teníais que traer?” piensa la gente, sintiéndose estafada ante la tozudez de una realidad diaria que no ha mejorado o lo ha hecho imperceptiblemente.

Probablemente ganará Syriza y, aunque el sistema electoral griego da una prima de 50 diputados al partido ganador, quizá no llegue a tener suficientes apoyos para gobernar. Nos podemos ver, pues, en dos probables escenarios: El primero sería algún pacto con otro partido (¿To Potami, Griegos independientes?) que podría desnaturalizar las propuestas más atrevidas de Syriza, y el segundo sería una repetición de las elecciones generales como pasó en 2012, con el riesgo evidente de que se formase un bloque anti-Syriza muy poderoso.
Sea como sea lo veremos y todavía hablaremos mucho de Grecia. Porque como avisé el otro día, como gane Syriza vais a ver noticias de Grecia todos los días en la prensa, noticias que hablarán de la pobreza en Grecia y de la destrucción económica. La situación en Grecia es culpa de tantos años de crisis, sin embargo se pretenderá vender que es culpa de Syriza y se querrá generar la relación visual entre “izquierda radical” y pobreza.
Porque al final el verdadero problema que tienen los gobiernos de la UE y las élites de Europa es que el ejemplo de Grecia se contagie a otros países, y fundamentalmente a España con un posible gobierno de Podemos, y que eso acabe forzando un cambio radical en la política europea de impredecibles consecuencias. Y por eso aunque Grecia no es España y lo que pase allí no tiene por qué cambiar lo que pase aquí, de alguna manera sentimos todos como si las elecciones de Grecia fuesen la primera vuelta de las generales en España. 

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