La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







lunes, 5 de enero de 2015

No nos olvidemos de la reforma electoral














El año 2014 nos ha dejado cambios sustanciales en el debate político a partir de la aparición de Podemos. La necesidad de acabar con el bipartidismo, revertir la destrucción del estado del bienestar y el incremento de la desigualdad, y reciclar el sistema político ha acabado situándose en las coordenadas que Podemos ha marcado y que le interesan. Ahora hablamos de la “casta”, de rentas básicas y soluciones para la deuda pública, de una democracia más refrendaría y de otras soluciones adoptadas por Podemos.
Sin embargo este cambio en el debate público creo que ha enterrado muchas ideas y debates que estaban muy bien enfocados, como la generación de contrapoderes en nuestro sistema político (y también económico, ojo), ciertos cambios en nuestro sistema del bienestar (aunque la renta básica podía enlazar con este punto) y, el punto en el que me quiero centrar, la reforma del sistema electoral español.

La verdad es que Podemos no ha hablado casi nunca, que yo recuerde, de la reforma del sistema electoral y hasta cierto punto es lógico si miramos su discurso político. Podemos habla de ganar mayorías sociales, de crear una nueva hegemonía cultural, etc. Y en ese contexto la representatividad de los partidos pequeños les importa poco. Podemos no quiere tener el 10% de representantes con el 10% de votos, Podemos apunta como objetivo el tener el 51% de los votos y precisamente por eso en principio no les interesas el cambio de sistema electoral: Con un 51% de votos este sistema electoral les vale.
Sin embargo la problemática del sistema electoral sigue ahí y la representatividad de las minorías también. Seguimos teniendo partidos infrarrepresentados en el parlamento (IU y UPyD fundamentalmente) y esa situación se va a mantener en un futuro parlamento, ya que las encuestas nos dicen que habrá tres partidos nacionales que rondarán el 5% de los votos (IU, UPyD y Ciudadanos) y éstos se verán de nuevo enormemente infrarrepresentados respecto a su apoyo social.
Adicionalmente aquí hay una segunda derivada que quizá Podemos no está sabiendo ver o no está priorizando adecuadamente. Por la composición sociológica de España el actual sistema de circunscripciones provinciales que sobrerrepresenta a las provincias pequeñas favorece en mucho al PP. Las provincias pequeñas, más conservadoras y “viejas”, van a votar al PP como fuerza principal y la sobrerrepresentación de las mismas y el efecto de la ley d’Hont (más acusado cuanto menos diputados en juego hay) va a hacer que el PP gane muchísimos diputados que no se correponderán con su apoyo real en el país.
De hecho puede darse el caso, nada descabellado, de que Podemos sacase más votos que el PP pero que el PP le superase en bastantes diputados. Podemos podría ganar en las provincias más pobladas y jóvenes dándole una victoria global en votos, pero el PP dominaría todas las provincias pequeñas y sobrerrepresentadas y así se podría generar un resultado en escaños incoherente con los votos.

Como en Podemos no son tontos creo que están especulando con la situación. A Podemos parece que le valdría este sistema electoral si se convierte en un partido grande (al igual que le ha valido al PSOE) pero si ve que su menor implantación en la España más despoblada le hace casi imposible hacerse con la mayoría entonces intentarán promocionar un cambio de ley electoral. Ahora, este cambio no tiene por qué ser hacia un escenario más plural, sino que podría solventar solamente su problemática particular dejando inalterados otros problemas.
Previendo la situación creo que los partidos nacionales más pequeños (IU, UPyD, Ciudadanos, EQUO, etc) no están actuando inteligentemente. Deben intentar, de forma más o menos coordinada, volver a situar la reforma del sistema electoral en el centro del debate público, remarcando todas las ventajas de una reforma electoral en sentido proporcional: Representatividad de las minorías, evitar mayorías absolutas y rodillos parlamentarios, control más efectivo del ejecutivo, etc.
Hace tiempo que propuse que UPyD, Izquierda Unida y EQUO se reuniesen y pactasen algún tipo de reforma electoral en sentido proporcional que satisficiese a todos, para así hacer un bloque común y poder presentar a la opinión pública una propuesta concreta de regeneración democrática defendida por diversas voces, propuesta que podría haber recabado importantes apoyos. No se hizo, apareció Podemos y ahora la necesidad de una reforma electoral ha quedado relegada en el debate público. Creo que no se actuó inteligentemente, aunque nunca es tarde si la dicha es buena.

Sé que es difícil juntar en una misma mesa a Izquierda Unida, UPyD, Ciudadanos y EQUO, y más cerca de unas elecciones, pero me parece una torpeza no hacerlo y creo que hay una falta de cultura política importante que impide generar estas situaciones win-win. Y sí, ya sé que una reunión así podía ser un espectáculo, porque para IU tanto UPyD como Ciudadanos son partidos antagónicos, porque Ciudadanos está en una clara campaña de competencia electoral con UPyD y porque UPyD parece odiar y despreciar a todos los partidos existentes y por existir. Pero estamos en una situación donde todas estas fuerzas tienen intereses comunes y en estas cosas la suma multiplica.
Y, lo que es más importante, la presentación de una propuesta de este tipo podría encontrar importantes e inesperados apoyos. Por un lado Podemos es un partido que crea hegemonía “por absorción”, esto quiere decir que se apropia de las demandas ciudadanas y las mete en su paquete de propuestas para así captar más votantes. Si Podemos viese que una reforma electoral proporcional es ampliamente aceptada tendría, por fuerza, que asumirla y aceptarla.
Otro inesperado aliado que podría obtener es el PSOE. El PSOE corre el riesgo, muy certero, de convertirse en el tercer partido del sistema por detrás de PP y Podemos. En unas primeras elecciones podría aguantar pero conforme pasase el tiempo y se generase una nueva dualidad, el destino del PSOE sería la minorización radical. Una reforma electoral proporcional podría beneficiarle en esta nueva situación, tanto porque frenaría su caída como porque en esta situación política el PSOE se ha convertido en el “centro” del terreno político y, por tanto, en el partido que más alianzas puede tejer (el PSOE puede aliarse con casi todos los partidos).

Yo sigo y seguiré defendiendo una reforma electoral que haga más proporcional el sistema electoral, preferiblemente un sistema como el alemán con representantes directos y, además, total proporcionalidad. Creo que es necesaria para que el parlamento represente la pluralidad del país, para que se controlen los impulsos autoritarios de los gobiernos, para que la corrupción no salga gratis, para revitalizar la vida parlamentaria, para que se cree una verdadera cultura de pacto, para evitar el excesivo poder de los partidos regionales, para que se creen contrapoderes verdaderamente efectivos y para muchas cosas más.
Espero que los partidos más interesados sepan ver la importancia de que este tren no pase. Este año será, probablemente, el inicio de una serie de cambios y reformas que definirán nuestro futuro a medio plazo, y si no se marca ahora la agenda las reformas pasarán por encima de todos ellos adivinando su futura marginalidad. Paris bien valía una misa y el futuro del país bien vale pactar algo con tu competencia por mucho que los desprecies.

No hay comentarios:

Publicar un comentario