La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







miércoles, 25 de febrero de 2015

En el Búnker de Berlín




















En la película “el hundimiento” hay una escena muy curiosa. Se escenifican los últimos días del Berlín sitiado por los soviéticos y en esos días el alto mado nazi participa en fiestas organizadas por la amante de Hitler, Eva Braun, que se comporta frívolamente y parece no entender la gravedad de la situación en que se encuentran, encerrados en el búnker y con la guerra perdida.
Esta imagen me venía a la cabeza cuando leía las crónicas del debate sobre el estado de la nación, debate que no he seguido. Y no lo he seguido por la sencilla razón de que este parlamento está superado por las circunstancias, porque el partido gobernante tiene hoy la mitad de apoyo del que tiene en el actual parlamento, porque el principal partido de la oposición en ese parlamento ya no es la principal oposición en el país y porque partidos que van a ser centrales en el futuro del país ni siquiera están presentes. Este parlamento ya no representa la voluntad de los españoles y sus debates, por tanto, tampoco.

Leo en la prensa que se están repitiendo las mismas escenas, los mismos ademanes que se hacía en estos mismos debates hace unos años. La escenificación consiste en que no ha pasado nada, que el bipartidismo sigue intacto y que el combate dialéctico entre los líderes del PSOE y el PP importa realmente.
Estos debates tienen un hecho concreto que siempre me ha indignado. Cuando acaba el rifirrafe entre el jefe de gobierno y el de la oposición y sube a la tribuna el portavoz del tercer partido en discordia (normalmente de IU o CiU), la mayoría de parlamentarios de los dos grandes partidos se levantan y se marchan a otra parte (probablemente a la cafetería). Esto siempre me ha parecido un hecho gravísimo, una falta de respeto de unos diputados respecto a otros.
Pues bien, con un bipartidismo agonizante que no se va a volver a repetir, nuestras señorías volvieron a hacer exactamente lo mismo a la subida de Duran i Lleida a la tribuna o durante los discursos de Alberto Garzón y Rosa Díez. Quizá el joven líder de IU o la dirigente magenta sean figuras relevantes en el futuro del país, quizá puedan llegar a ser miembros de un gobierno o podría ser que en unos meses encabezasen un grupo de vital importancia para la formación de un gobierno, pero ¿eso importa a los diputados? Lo más mínimo.
De hecho quienes no pudieron irse, como la señora Villalobos que presidía en ese momento, se dedicaron a otros menesteres de extremada importancia como jugar al Candy Crash en la Tablet del congreso. Como a la señora vicepresidenta le importaba un bledo lo que su jefe tuviese que replicarle a Duran i Lleida ¿para qué escuchar? Y la culpa, por supuesto, para quien la fotografió desde la tribuna.

Estas actitudes calcadas a las que llevamos viendo toda la vida demuestran que en el congreso de los diputados se vive en un irreal estado de extrema placidez. En unos meses el PP puede perder sobre el 40% de los actuales diputados y el PSOE sobre el 30%, así que es probable que más de la mitad de esos diputados no repita. ¿De verdad no les importa? Porque eso parece, que no les importa, o a lo mejor es que no saben hacer otra cosa y la cuestión es seguir impasibles con la escenificación.
Escribía hace dos años, por motivo del debate del estado de la nación de 2013, “Último acto de una obra fracasada”, que si leéis ahora está de plena actualidad. En aquel momento comparé el debate con la película “el último emperador”, donde el pequeño emperador vivía en una ciudad aislada creyendo que reinaba sobre China cuando, en realidad, China era una república. El país “real” de 2013 no tenía nada que ver con el país “oficial” que se veía dentro del congreso de los diputados, la ruptura entre la sociedad y la política era evidente. Eran dos áreas separadas por la fuerza de la realidad.
Hoy las cosas han cambiado. Hoy ya no es que la sociedad está fuera del congreso, es que la política también lo está. La política está de la mano de nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos, que sin ser exagerado pueden acaparar más de 1/3 de los escaños del próximo congreso. Decía en 2013 que más le valía a la “corte del pequeño emperador” darse cuenta de lo que pasaba en la calle, porque si no las fuerzas ascendentes (hablaba de IU y UPyD en aquel momento) se lo podían llevar por delante. Dos años después Podemos ha sustituido a IU y Ciudadanos a UPyD, y la realidad que avisaba a Rajoy y Rubalcaba ya se toca con la punta de los dedos.

Ya sé que Rajoy ha prometido 3 millones de empleos (otra vez, que cara más dura…) y que Sánchez cree que ha hecho un discurso contundente que mejorará su imagen, pero es igual. La guerra está perdida y los ejércitos morado y naranja marchan, desde frentes distintos y sin nada que los pare, a colocar su bandera sobre el Reichstag de la Carrera de San Jerónimo.
La fiesta en el bunker podrá continuar unos meses más, con sus cubatas subvencionados y sus cafés a 80 céntimos, pero en 2016 se abrirá un nuevo periodo de nuestra historia que cerrará la etapa bipartidista inaugurada en 1982. Y eso no lo cambia ni todo el triunfalismo del mundo ni poner a Monedero en todas las portadas de aquí a final de año.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada