La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 2 de marzo de 2015

Mónica, por encima de todo



















El pasado sábado le escuché a Mónica Oltra seguramente uno de los mejores discursos que le he oído nunca. En su proclamación oficial como candidata a presidenta de la Generalitat Valenciana hizo un discurso mucho más “institucional” del que nos tiene acostumbrados, sin perder ese punto altamente emocional que le es característico pero dejando claro que ya no era solo el “azote de la corrupción” o una diputada guerrera, sino toda una candidata con evidentes posibilidades de tener responsabilidades políticas a partir de mayo.
El discurso fue profundamente social, de ámbito valenciano pero casi sin referencia alguna a ninguno de los fundamentos ideológicos exclusivos del nacionalismo, siendo un derroche de “maternalismo” político (que no paternalismo). Marcó claramente cual es su espacio en este tablero político de múltiples dimensiones en el que nos encontramos, y lo marcó muy lejos del PP o el PSPV pero también de Podemos y, si me apuras, lejos del propio nacionalismo de algunos de sus compañeros, pero con una sutileza que lo hace imperceptible para quienes están poco acostumbrados a leer entre líneas.

En esta situación de cambio político constante en que nos encontramos, ninguna de las tendencias de los años precedentes sirven ya para nada. Mónica Oltra es la principal dirigente del segundo partido en importancia en Compromís, el eco-socialista Iniciativa del Poble Valencià. Se hizo muy conocida a final de la década pasada por sus camisetas y su contundente discurso contra el ex-president de la Generalitat Francisco Camps y la corrupción de su gobierno. En 2011, cuando Compromís parecía que no iba a tener un resultado distinto al que siempre ha obtenido el Bloc (es decir, no poder entrar en Les Corts Valencianes), los videos de Oltra circulando viralmente por las redes sociales junto a la imponente personalidad de un independiente de la coalición, Joan Ribó, consiguieron darle 6 diputados en Les Corts y situarla como tercera fuerza política.
En los meses posteriores y conforme se destapaban multitud de casos de corrupción en la Comunidad, Compromís fue creciendo exponencialmente en las encuestas. Durante ciertos momentos entre finales de 2012 y principios de 2014 se llegó a especular con la posibilidad de que un Compromís dirigido por Oltra (política mejor valorada de la Comunidad con mucha diferencia sobre el segundo) pudiese superar al PSPV y quedar segundo en unas elecciones, algo que le hubiese dado la presidencia de la Generalitat. Las encuestas nunca confirmaron tal extremo, pero la tendencia alcista de Compromís como de caída del PSPV lo hacía posible.
Pero llegaron las elecciones europeas de 2014 y apareció Podemos, con quien Compromís comparte electorado potencial. El resultado de las elecciones europeas no fue demasiado bueno para Compromís, siendo evidente que Podemos había absorbido parte de su voto. Las encuestas posteriores han minimizado las expectativas de la coalición, aunque en esta situación de complejidad demoscópica tampoco se puede valorar realmente hasta qué punto.

Mónica Oltra sabe perfectamente que su problema principal ahora mismo es Podemos. Oltra es más conocida, valorada y posiblemente capacitada que el candidato de Podemos (que será Antonio Montiel), sin embargo la fuerza de la “marca” Podemos parece difícilmente superable. Y la cuestión tiene su morbo porque Oltra, a nivel ideológico, no está más próxima a sus aliados del Bloc que a Podemos sino quizá todo lo contrario. Si Mónica hubiese querido podría haber buscado una confluencia con Podemos en la que hubiese sido sin duda la candidata y, de hecho, pocos dudan que ambas fuerzas irán de la mano en el escenario post-electoral.
Pero la situación es que son espacios distintos que, objetivamente, tienen diferencias importantes. Y Mónica está trabajando mucho en remarcar esas diferencias y en presentarse delante de los electores con un conjunto de propuestas y valores políticos diferentes de los de Podemos y, probablemente, incluso más aceptables en casi todos los ámbitos.
Por ejemplo, Mónica habla mucho de transición amable. Este término, probablemente ideado para combatir los ataques del PP que la mostraban como una persona extremista, sirve también para diferenciarse de la propuesta de Podemos que la gente podría interpretar como extremistas y poco meditadas. La transición amable representa un cambio profundo pero sin entrar como un elefante por una cacharrería, sin hacer locuras como acabar con todos los conciertos educativos o con las concesiones sanitarias de golpe y sin alternativa, pensando siempre en no damnificar gratuitamente a las personas por cuestiones ideológicas (aquí hay un claro “maternalismo”, luego lo comentaré).
Ahora, esto de la transición amable puede tener un problema: Los ciudadanos pueden pensar que tanta amabilidad puede llevar a no levantar las alfombras cuando se llegue a la Generalitat. La gente cree que Podemos va a destapar cualquier cosa oscura que se haya hecho en el gobierno anterior, pues al fin y al cambo esa es la imagen que dan, la imagen de ajuste de cuentas o de “venganza” política, y en una Comunidad como esta, tan miserablemente destruida y arruinada por la corrupción y la mala gestión, no hay duda de que la gente desea ese ajuste de cuentas. Mónica debe ser hábil para explicar que la “transición amable” no implica una amnistía en los desmanes cometidos y que ésta se circunscribe exclusivamente a cuestiones de interés ciudadano.

Otro punto que Oltra está remarcando mucho estas últimas semanas es el que se observa en esta frase que pronunció el sábado y que recito de memoria: “Que no cuenten con nosotros para sustituir el viejo bipartidismo por un nuevo bipartidismo, el futuro de este país va a ser el pluripartidismo, el diálogo y que se escuche al otro”.
La diferencia con Podemos es sustancial. Podemos habla de crear nuevas mayorías sólidas, de ganar la hegemonía cultural. Es un discurso “total”, de ganar o perder, de ahora o nunca, de tener una mayoría sólida o de no poder hacer nada. Sin embargo Mónica y Compromís por extensión hablan de pacto, de pluripartidismo, de consenso, de diálogo...En cierta manera el modelo que nos propone Mónica es un modelo norte-europeo, de parlamentos con 5 o 6 partidos y sin mayorías absolutas. Podemos propone algo más “presidencialista”, por decirlo de alguna manera.
Y yo creo que Mónica está siendo listísima remarcando esta diferencia, porque en la mente de todos los que hemos rechazado el bipartidismo desde hace años está grabado a sangre y fuego la necesidad de acabar con el despotismo de las mayorías absolutas, de tener parlamentos plurales y una ley electoral más justa. Y recordemos que Podemos se ha olvidado totalmente de la necesidad de reformar la ley electoral nacional (algo lógico viendo su planteamiento hegemónico).
Esta apuesta por el pluripartidismo, el gobierno de coalición y el diálogo es una apuesta ganadora, que entronca perfectamente con la cultura política de la mayoría de la izquierda española y europea. Podemos se equivoca en su planteamiento de que la hegemonía en Europa se puede conseguir como en las repúblicas presidencialistas americanas y, por extensión, en la misma idea de proceso constituyente que presentan, pero esto ya lo comentaré en otro texto.

Sin embargo hay un punto clave, menos tangible pero más poderoso, que marca la diferencia entre el Compromís de Oltra y Podemos, y es eso que he llamado “maternalismo”. Mirad, hay una frase que Mónica usa mucho pero que casi nunca se ve transcrita en la prensa, y es la necesidad de “feminización de la política”. Esto de la feminización quiere decir, entre otras cosas, oponerse al modelo de “macho alfa” y del ordeno y mando en la política, y de hacer ésta desde un posicionamiento mucho más empático, enfocando la política hacia las cuestiones concretas y necesidades específicas de las personas.
Esta feminización combinada con la personalidad de Oltra es lo que yo llamo su “maternalismo”. Cuando conocí a Mónica por primera vez me dio una sensación muy distinta a otros políticos. Era familiar, casi parecía una de esas tías que cuando eres pequeño que dan besos sonoros en la cara y te ofrecen caramelos y galletas, y daba la sensación de que podías contarle cualquier problema que tuvieses con la seguridad de que iba a comprenderlo. Las siguientes veces que he estado con ella mi sensación ha sido la misma, incluso una vez que dijo que era un “xiquet encantador” y eso a mi, con mis 33 añazos y mis canas, me conquistó.
Mónica es maternal, da imagen de ser una madre, de ser más una presidenta de un AMPA o de una asociación de madres de niños enfermos que un frío político pensando en votos y hegemonías. Y eso, en España, es algo absolutamente novedoso. No es “paternalismo”, no es esa forma de proteger a los pobres desgraciados como si fuesen incapaces de solucionarse los problemas ellos mismos, es un “maternalismo” que no prejuzga, que no inhabilita al otro sino que le da el soporte moral y la fuerza necesaria para que pueda defender sus intereses y sus sueños.

Yo tengo una percepción sobre estas elecciones que quiero compartir con vosotros. Creo que, a nivel autonómico, la suma de votos de Podemos y Compromís va a ser superior a la del PP, muy probablemente a costa de un hundimiento del PSPV mayor del que indican las encuesta y, posiblemente también, de un mal resultado de Esquerra Unida. Podemos+Compromís será la primera fuerza en esta comunidad.
Ahora, cómo van a estar divididos estos votos me resulta un misterio. Contra Podemos juega mucho la machacona e insufrible propaganda que leemos a diario en todos los periódicos, pero contra Compromís tenemos esa perpetua acusación de nacionalismo y “catalanismo” que la derecha regional utiliza siempre que carece de argumentos. Y lo del “catalanismo” creo que ya está superado, creo que es algo que ya no genera miedo excepto en una parte minoritaria de la población, sin embargo hay una realidad evidente: El nacionalismo valenciano es algo residual en nuestra Comunidad.
Si Compromís tuviese un cabeza de lista del Bloc estoy casi convencido que sería barrido por Podemos, ya que la mayoría de su electorado no es nacionalista. Pero Mónica “fija” al electorado e impide que se vaya a Podemos e, incluso, conozco más de un caso de ex-votantes del PP que van a votar a Compromis esta vez. Sé que esto que voy a decir no va a gustar a mucha gente de Compromís y es evidente y objetivamente injusto, pero hoy en día si hay un partido cuyas expectativas electorales están fuertemente condicionadas por un factor personalista, ese partido es Compromís y esa personalidad es Mónica Oltra.
Quienes no se sientan nada nacionalistas valencianos y crean que hace falta un bloque fuerte para catalizar los cambios, votarán a Podemos. Quienes sí se sientan cultural y políticamente “valencianistas” y crean en el multipartidismo, votarán a Compromis. Pero ¿qué harán quienes quieran multipartidismo pero no se sientan nacionalistas, o quienes sí se sientan pero quieran bloques o liderazgos fuertes? Creo que ahí está la gran duda, sobre todo entre los no nacionalistas multipartidistas, que serán la mayoría.

Veo a Mónica Oltra fuerte, muy fuerte, pero en cierta manera la veo sola frente a todo. Está en frente del bipartidismo tradicional del PPCV y el PSPV, está en frente de Podemos con quien tiene que competir por un electorado potencial sin tener el respaldo de un gran proyecto nacional como sí tiene Podemos. Probablemente también estará en frente de Toni Cantó y Carolina Punset, quienes la atacarán por ir en coalición con el Bloc y por connivencia con el nacionalismo. Y en cierta manera la veo por encima de su propia coalición, marcando un discurso propio personal y dejando de lado cualquier registro nacionalista en el discurso (algo que quizá disgustará a sus bases).
Decía Mónica el otro día que la Comunidad Valenciana necesitaba un Varoufakis para poder negociar una financiación más justa para la Generalitat Valenciana ¿puede ser ella ese Varoufakis? La verdad es que no la veo en ese papel, la veo más bien siendo esa “madre” que esta tierra necesita para sanar sus heridas, graves y profundas, que el PPCV nos ha infringido desde hace muchísimo tiempo pero que tan solo en tiempos recientes hemos descubierto. Y ahí es donde necesitamos a Mónica, über alles, por encima de todo.

5 comentarios:

  1. Te recuerdo que en Compromís, por si no te habías dado cuenta, el único partido serio que hay es el BLOC NACIONALISTA VALENCIÀ, que como su propio nombre indica es un partido Nacionalista. Esto puede gustarte más o menos, gustarle a Mónica Oltra más o menos, pero es lo que hay. Iniciativa del Pobla Valencià es un partido de cuadros, sin apenas bases, y sin posibilidad de existir políticamente fuera del paraguas del BLOC NACIONALISTA VALENCIÀ. Iniciativa del Poble Valencià es una escisión de EUPV por su ala nacionalista valenciana. Esto puede gustarle más o menos a Mónica Oltra, y gustarte más o menos a tí, pero es lo que hay.

    Evidentemente, la cabeza de lista de COMPROMÍS tiene que responder a una doble exigencia: una, la de su coalición, en la que, repito, el BOLC NACIONALISTA VALENCIÀ es el único partido serio y estructurado; y dos, a la de su electorado, que evidentemente es heterogéneo pero que en su inmensa mayoría es el electorado del BLOC NACIONALISTA VALENCIÀ.

    Dudo mucho que el electorado del BLOC NACIONALISTA VALENCIÀ vaya a apoyar con su voto a una candidata que reniega del nacionalismo o que no lo incluye en su programa electoral. A mí me parece poco razonable suponer otra cosa.

    Y, para finalizar, la línea política la marca el partido a los candidatos y no al revés, o al menos era así hasta ahora.

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    1. Hola Enrique,

      Creo que Podemos representa pel ejemplo perfecto cómo un partido puede crearse sin base. Compromís tiene una fortísima base del BNV (hoy minimizara por la entrada de los independientes, no se te olvide. Creo que ya mas de la mitad de los afiliados son ajenos al Bloc), pero la realidad, te guste o no, es que el capital político de Compromís son sus cuadros de IdPV e independientes. Es por eso por lo que alguien como Oltra, que ha declarado no ser nacionalista, está encabezando a todos. Y, si te fijas, con un apoyo en primarias muy superior al del líder del Bloc.

      No voy a decir que el Bloc no vaya a tener nada que ver en el programa, sería una osadía y además sería terriblemente injusto y autoritario que fuese así, pero la realidad es que el nacionalismo queda diluido por el "izquierdismo" de las cuatro patas de la coalición. No tenemos todavía el programa, pero el "nacionalismo" del programa no pasará de ser cosas de amplio consenso dentro de Compromís y también fuera de él: Rechazo al trilinguismo, una financiación mejor para la Comunidad, reapertura de Canal9, etc, Cosas que son compartidas con otras fuerzas de izquierdas, entre ellas por cierto Podemos.

      Mi tesis es que Oltra ha sabido imponer su sello no solo a la imagen de Compromís, sino también a su contenido. De hecho si analizas los diputados que pueden salir en Les Corts, la mayoría de ellos son bastante afines a Oltra.
      Al final aquí hay una realidad. Compromís sin Oltra se va por el desagüe. Y creo que eso lo entiende todo el mundo, y que Compromís lo ha interiorizado a la hora de crear el proyecto político para los próximos 4 años.

      Un matiz: Todo esto obviamente no aplica a nivel municipal, donde domina el Bloc y será el Bloc quien impondrá los programas locales. De lo que hablaba aquí es de la Generalitat Valenciana.

      Saludos,

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  2. A mí eso me produce una honda tristeza. Me parece terrible que un programa político, unas ideas políticas, queden relegadas al carisma de un candidato. Me inquieta profundamente que el electorado sea tan profundamente idiota como para creer que las ideas de un candidato son las que determinan las ideas del partido por el que se presenta. Y todavía me da más miedo que sean las ideas de un candidato las que adopte una formación política solo para ganar elecciones. En fin. Sin novedad en el frente, todo va igual de mal.

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    1. Vaya, pues me temo que te vas a tener que quitar ese círculo de detrás en breve... ;-)

      De todos modos míralo de otra forma. Un candidato electo en unas primarias ¿qué es? ¿Sólo una cara bonita o carismática para representar lo hecho por otros? ¿Un actor que defiende un programa cocinado en otro sitio?
      Un candidato electo en primarias tiene cierto "mandato" interno de su organización y, por tanto, debe poder tener alguna voz o poder sobre el programa. No digo que haga lo que quiera, pero debe poder al menos modular o condicionar partes del programa, porque sino nos encontramos en una elección vacía y puramente simbólica.
      Este es un punto que traté hace un año en mis escritos sobre las primarias y la verdad es que es un punto conflictivo.

      Saludos,

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  3. Pedro, que no es por nada pero Pablo Iglesias no es "un candidato " sino el fundador del partido. El matiz es relevante.

    En mi opinión un candidato es el representante electo de un partido, si se quiere, la cara visible pero no más porque de lo contrario estaremos ante otra cosa.

    Y sigo creyendo que Compromís es una coalición con un alto componente nacionalista. Y lo sé de primera mano, ya lo sabes.

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