La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 30 de marzo de 2015

¿Y si en realidad la economía no estuviese mejorando?













Hay una percepción generalizada en España de que, a nivel macroeconómico, nos estamos recuperando poco a poco, mientras a nivel microeconómico, a nivel de lo que siente la gente, prácticamente nadie lo está notando, concentrándose esa mejora en una minoría privilegiada. Los números son los que son: El PIB está subiendo, el desempleo reduciéndose ligeramente y el déficit del estado reduciéndose ligeramente también. El país vive un momento de tranquilidad respecto a su deuda pública y las exportaciones parecen mejorar.
Esta es la realidad “fría”, descontextualizada y en cierta manera propagandística, pues el gobierno se pretende apropiar la autoría de la mejora cuando no tiene nada que ver en ella. Sin embargo hay dos realidades ocultas detrás de estos datos: Su significado real, y su carácter que podría ser meramente coyuntural.

Empecemos por el principio ¿por qué ha comenzado a mejorar la economía (el PIB)? Pues básicamente por tres razones: La primera son las políticas del BCE, que han reducido las primas de riesgo de los países europeos (excepto Grecia, por distintas razones) y ha permitido el fin de los recortes bruscos en el gasto público. Además de este descenso de la prima de riesgo, el BCE también ha establecido diferentes políticas para fomentar el crédito, que no siempre han tenido éxito (la trampa de la liquidez) pero que parece que ahora, finalmente, están comenzando a funcionar.
Las otras dos razones, que sucedieron justo cuando parecía que los países centrales de Europa se comenzaban a estancar, han sido la brutal bajada del precio del Brent y la bajada del valor del euro respecto al dólar. Para países como el nuestro, que exporta productos y servicios de valor añadido no demasiado alto (para el caso el turismo es una exportación), un euro bajo nos favorece. En una situación normal esa depreciación del euro hubiese disparado la factura energética, ya que los combustibles fósiles se compran en dólares, pero en este caso hemos vivido una bajada paralela del precio del Brent.
La verdad es que, a nivel coyuntural o “externo”, estamos en la situación más favorable que nos podríamos imaginar. La maquinaria de recortes se ha parado por ahora, podemos exportar mejor y, además, no nos cuesta más la energía. El BCE parece va a mantener políticas monetarias “especiales” a largo plazo y todo eso influye en las expectativas económicas. De hecho la actual “deflación” no está siendo considerada deflación por los agentes económicos, pues se supone que es meramente por la cuestión energética, y por tanto no está paralizando la economía como normalmente lo haría.
Estábamos en medio del desierto a punto de morir y, justo en ese momento pasó un tren al que nos hemos subido. La economía española va a lomos de una coyuntura triplemente favorable pero… ¿es esto real? ¿Puede durar? ¿Y si fuese una burbuja? Pues mucho cuidado porque si las cosas macroeconómicamente se tuercen podemos volver al hoyo muy rápido, porque en el fondo la estructura productiva y la realidad económica del país está igual o peor que hace tres o cuatro años.

Vamos a hacer algunas consideraciones. Como sabéis el PIB de España en 2014 creció un 1,4%, sin embargo este es el PIB real, no el nominal. El PIB real es el PIB nominal menos la inflación, pero como la inflación ha sido negativa (-1%) ésta ha sumado al PIB. De nuestro crecimiento económico, más del 70% corresponde a la baja de precios y tan solo ha habido un 0,4% de aumento nominal del PIB.
Es lógico que el PIB real dependa de la inflación. Imaginemos que un país devalúa la moneda un 20%, automáticamente la inflación se dispararía y todo pasaría a valer a medio plazo probablemente un 20% más. El PIB nominal del país sería un 20% mayor en su propia moneda sin que nada haya cambiado sustancialmente en el aparato productivo, y obviamente este dato sería irreal. Ahora, España ni ha devaluado la moneda ni puede hacerlo, así que nos encontramos en una deflación coyuntural ¿y si estuviésemos ante un puro espejismo, una subida del PIB tan solo sostenida por una bajada de precios de características no deflacionarias?

Otro factor a analizar es el desempleo. Por lo que parece el desempleo está reduciéndose ligeramente en los últimos meses, algo que en parte es producto de la emigración pero también de un mayor número de contrataciones, lo que se puede ver en los datos de afiliación de la S.S. El problema es que tenemos todos la intuición, más o menos sostenida con las cifras que conocemos, de que el problema es que las estadísticas sobre el desempleo se han quedado obsoletas.
En España trabaja más gente ahora que hace un año, pero esto se está produciendo por la división del empleo existente. Se está contratando mucha gente con jornada parcial mientras se despiden trabajadores con jornada completa, lo que lleva a que haya más trabajadores sin que se esté creando trabajo. Esto nos falsifica la estadística y nos desnaturaliza el significado de la misma, generando una aparente mejora que puede no ser tal. No usamos las estadísticas que realmente nos dirían cómo está el mercado laboral: Cantidad de horas trabajadas y remuneración por hora (estadísticas que se pueden sacar, pero que se obtienen mucho después de los datos del desempleo).
Sí que hay, en cambio, un dato de desempleo que quizá deberíamos comenzar a utilizar. Se llama tasa de paro U6. Esta tasa de paro amplía la actual definición de desempleados sumándoles aquellos trabajadores que no trabajan y que no buscan por desánimo, por otras razones (pero que desean trabajar) y a aquellos que tienen trabajos a jornada parcial de forma involuntaria (es decir, querrían trabajar a jornada completa). Esta tasa U6 nos daría una mejor visión del desempleo y del subempleo. La tasa de paro U6 de España estaba a finales del año pasado sobre el 34%.

Hay otros dos datos que me parecen especialmente preocupantes. Uno es el de la deuda pública y el otro el estado del fondo de reserva de la Seguridad Social. La deuda pública del país está ya en más del 100% y probablemente llegará a estar entre el 110 y el 120% en muy poco tiempo. El hundimiento de las primas de riesgo gracias a las acciones del BCE está generando cosas un poco incoherentes (por ejemplo pagamos menos por la deuda que el Reino Unido, que tiene Banco Central) y en principio parece que las primas aguantarán mientras el BCE quiera, pero el problema es que deje de querer.
Si el BCE cambia de política por presión de los gobiernos de los países centrales nos podemos encontrar con una deuda que nos cueste una cantidad de dinero en intereses que no podremos soportar. Y nuestra deuda no se va a poder eliminar “pagando”, porque es imposible a no ser que crezcamos sostenidamente a altos porcentajes (y eso es extremadamente improbable). Nuestra deuda requiere una solución, bien con una quita, bien con una renegociación de intereses y plazos, bien con una acción sostenida del BCE que la devalúe en términos reales. No olvidemos este punto: Una deuda de más del 100% del PIB con un BC de naturaleza monetarista es una bomba de relojería.
El otro punto especialmente preocupante es el del fondo de reserva de la S.S. Desde que el gobierno Rajoy llegó al poder este fondo ha perdido el 40% de su dinero, y a este paso el fondo de reserva se quedará sin dinero en 2017 y, entonces, habrá que bajar las pensiones (o subir los impuestos). Al final este vaciamiento responde a una apuesta política del gobierno Rajoy, que ha preferido cargar los costes de la crisis sobre los jóvenes y no sobre los pensionistas, por la sencilla razón que su masa fundamental de votantes se encuentra entre los jubilados.
Con la devaluación salarial (producto, entre otras cosas, de la reforma laboral de este gobierno), la cuantía de las actuales pensiones no se va a poder sostener, simplemente es cuestión de tiempo. El próximo gobierno se va a encontrar una situación que va a tener que solucionar, con una reforma del sistema de pensiones que va a modificar muchas situaciones e intereses creados.

El economista Hyman Minsky habló una vez de la “paradoja de la tranquilidad”. Esta dice que en periodo de bonanza (o de “tranquilidad” como el actual) los agentes económicos tienden a asumir riesgos y sobre-endeudamiento, y esto produce una burbuja de inflación de activos que, a la larga, acabará explotando. Si miramos hoy la bolsa, la drástica reducción de los tipos de interés en los últimos meses, etc. No puedo dejar de preguntarme si estamos en esta situación ahora mismo ¿Y si todo está sostenido por la propensión al riesgo de los mercados financieros?
Casi nada de lo que ha hecho este gobierno ha aportado nada a la mejora económica, al revés, ha persistido en la devaluación de la calidad de nuestra economía. La desigualdad creciente fomentada por las reformas gubernamentales, la apuesta por mejorar la economía devaluando el factor trabajo y no mejorando la productividad “buena” y la consecuencia que todo esto tendrá para la estructura del estado del bienestar y la cohesión social prevén un futuro lleno de dificultades.
¿Está mejorando la economía? “Ya se verá” que dice el cuento del anciano chino. Mi sensación es que estamos intentando salir de la crisis persistiendo en los errores que nos han llevado a ella. Y haciendo lo mismo no creo que podamos esperar un final diferente.

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