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jueves, 16 de abril de 2015

La inherente contradicción del liberalismo


















¿Qué es ser liberal? Si hubiese una respuesta clara a esa pregunta, sería esta: Lo que la gente entienda por ser liberal. Al final la semántica no vale más que para discusiones teóricas que no llevan a ningún sitio, y las esencias "puras” sirven para debates estrafalarios que no tienen aplicación en el mundo real. Ser “liberal” no es, pues, seguir unos clarísimos principios político-sociales ni una doctrina a pie juntillas, sino es un concepto cambiante, un significante que cambia se significado dependiendo de la época en que nos encontremos.
Sin embargo hoy, por liberal se entienden cosas distintas. Depende el contexto un liberal puede ser un encarnizado defensor de la moral individual y las libertades públicas o bien un defensor de la minimización del estado en la economía, puede ser un “liberal” como se llama en EEUU a la izquierda progresista o bien puede ser un liberal respecto a la moral sexual. Son los contextos quienes nos dan el significado de un término tan amplio como este.

Cuando aparece este debate hay algunas personas, que necesitan seguir doctrinas puras o incorruptibles guías filosóficas, que siempre dicen que ser liberal implica serlo a nivel social, económico y político, es decir, básicamente buscar la minimización del estado en todas las áreas y estructuras de la sociedad. Los demás, los que tengan planteamientos divergentes, serían falsos liberales. Luego a la hora de la realidad no hay liberales “puros” como esos, cualquier liberal “realmente existente” tiene contradicciones con esa idealización, pero bueno el papel lo sostiene todo.
El planteamiento de los liberales "puros" es infantilista, y lo es porque es incapaz de aceptar la contradicción, y aceptar las contradicciones es el primer punto para poder edificar una política seria. El pensamiento “mágico” de que todos los objetivos liberales se van a cumplir minimizando el estado es pura utopía absurda, es infantilismo y desconocimiento de la realidad, y lleva precisamente a la generación de distopías como ya ha pasado con otras ideologías.
La realidad nos dice que hay un punto evidente de divergencia entre el liberalismo político y social y el liberalismo económico, un momento en que la profundización en uno lleva inexorablemente a la minimización del otro  ¿Cómo puede ser esto? La historia nos lo explica.

El liberalismo es una filosofía que se crea durante la edad moderna. Era fundamentalmente política, y nació como oposición al antiguo régimen y a una estructura social que consideraba a las personas distintas por derechos de cuna. Los primeros liberales creían en una sociedad creada por individuos, no por estamentos sociales, y aspiraban a la libertad efectiva de los individuos en todos los campos, incluido el económico.
Ese liberalismo económico del siglo XVIII era plenamente coherente con el político en aquella época, pues el trabajo y el capital estaba estamentado, el comercio controlado por los gremios y la legislación real, y esa realidad generaba una sociedad de privilegios de unas clases sobre otras. El liberalismo económico trajo la abolición del feudalismo y la igualación en derechos y deberes económicos.
Pero la sociedad cambió y el cisma llegó con el establecimiento de una dualidad de clases distinta, con una dualidad que no se establece por privilegios legales sino por la posesión del capital y de los medios de producción por parte de una clase social, dejando a otras en una servidumbre obligada por la necesidad. Y es en ese momento cuando muchos liberales enfrentan la evidente realidad: En una situación de dependencia económica y pobreza, la mayoría de las libertades del liberalismo no se pueden ejercer. No hay libertad efectiva de expresión, de asociación o de reunión si su ejercicio está vetado de facto por la amenaza de ser despedido o castigado, no hay libertades democráticas ni soberanía efectiva si no hay cultura, conocimiento o tiempo material para poder ejercerlas.

La aspiración de un liberal debe ser la consecución de una sociedad de libertades plenas para sus individuos. Si no las hay, esa sociedad no es liberal por mucho que formalmente lo sea sobre el papel. Eso lo entendieron bien los liberales decimonónicos que comenzaron a comprender que el paradigma había cambiado, que el estado que combatían en el XVIII podía tener una función positiva una vez había sido democratizado, y que la lucha contra el despotismo ya no era exclusivamente contra los estados sino también contra unas clases que sometían a otras.
Muchos de estos liberales evolucionaron con el tiempo. Algunos se hicieron socialistas y pensaron que solo una relativamente equitativa distribución de la propiedad y de la riqueza podía generar una sociedad liberal real, y hubo un socialismo pre-marxista que obviaba el estado y pretendía crear una sociedad en base a la pequeña propiedad (Fourier) o la propiedad colectiva sin un estado intermediario (Bakunin).
Otros pretendieron usar el estado para contrarrestar el poder de la nueva tiranía que suponía la acumulación de los medios de producción por una clase: Los demócratas comenzaron a utilizar el estado para establecer derechos (educación, etc) y regulaciones (jornadas limitadas, salarios mínimos), y los marxistas decidieron directamente que ese estado fuese el gestor de la propiedad colectiva.
Estos grupos no eran anti-liberales, de hecho eran todo lo contrario. Su aspiración era una sociedad donde las libertades liberales fuesen efectivas. Como decía Pablo Iglesias (el fundador del PSOE, no el de ahora) “Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo”. La negación de la libertad económica de los poseedores del capital y de los medios de producción era condición necesaria para poder generar una sociedad liberal.
Las posteriores evoluciones de algunas de estas ideas las hicieron anti-liberales en sí, pero eso es otra historia.

Esto nos lleva a la época actual, y esa contradicción sigue vigente en nuestros días. Si el estado es el máximo opresor social, el agente que empobrece a la población y la hace dependiente y tiene un poder excesivo, entonces el liberalismo económico o los principios liberales caminan en la misma dirección: Habría que minimizar el poder del estado. Pero si ya no es el estado el máximo opresor social, si quienes llevan a la pobreza a las personas son los acaparadores de recursos, los especuladores y las corporaciones que anteponen su interés individual al interés colectivo, entonces un liberal político y social deberá buscar las vías para minimizar ese poder y por tanto para evitar la opresión.
Un liberal político debe buscar contrapesos, debe crear equilibrios de fuerzas para que los agentes opresores no puedan hacerlo. Un liberal mirará al estado con esa visión ¿es un agente opresor? ¿O es o puede ser un contrapoder frente a un agente opresor? Si la estructura económica lleva a que la gente viva en la pobreza, a que los niños tengan que dejar de estudiar para ponerse a trabajar o a que unos pocos grupos de comunicación generen una hegemonía cultural aplastante para defender sus intereses o posición, y el estado tiene herramientas para evitar esto, el liberal debe mirar al estado como un contrapoder y debe usarlo y maximizarlo en lo necesario para conseguir el objetivo.
La candidata de Compromís a la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, habla siempre de separar 5 poderes: En ejecutivo, el legislativo y el judicial (los del estado) y adicionalmente el de los medios de comunicación y el de los lobbies económicos (los económicos). Este planteamiento es absolutamente coherente con una sociedad liberal, se trata de contraponer poderes y de evitar la tiranía.

En este momento de la historia ser liberal en lo económico y liberal social y político es incompatible, lo siento. La profundización en el liberalismo económico y en el retroceso del estado lleva indefectiblemente a una sociedad con menos libertades liberales. Quienes sostengan estos puntos de vista lo hacen por desconocimiento, por dogmatismo o sencillamente porque están manipulando.
Las contradicciones se indigestan, lo sé de sobra. Lo bonito es mirar un libro, un modelo simple de sociedad y creerte que el mundo funciona idealmente con una perfección matemática, pero eso es mentira y suele ser el refugio de quienes no quieren pensar o no asumen los cambios de la realidad. Pero la realidad es cambiante y tozuda, y los hombres que se mantienen indefectiblemente en las teorías preconcebidas hace un siglo no tienen nada que aportar.
Yo tengo claro que lo que quiero es una sociedad liberal, no una economía liberal. Quienes pretendan la cuadratura del círculo allá ellos. Fracasaron, fracasan y fracasarán ineludiblemente, como fracasan todos aquellos que pretenden meter la sociedad en un tubo de ensayo y que salga lo que ellos quieren.

11 comentarios:

  1. Por una vez y sin que sirva de precedente, estoy bastante de acuerdo contigo. Casi.

    El dilema no es sólo del liberalismo. La tensión entre individuo y comunidad, entre los valores de libertad y equidad, ambos considerados de forma prácticamente universal como muy deseables, es una constante en todas las sociedades excepto las feudales, dictatoriales y totalitaristas, en las que hay bien poco ni de la una ni de la otra.

    El liberalismo "clásico" apareció como búsqueda de los dos valores a la vez por oposición a los monarcas absolutistas (liberté, égalité, fraternité, y tal). Pero en ese momento histórico, evidentemente, ambos valores no tenían tanta tensión entre ellos como con el enemigo común.

    No es hasta que se empiezan a establecer las democracias liberales (en el sentido de garantizar unas ciertas libertades y un trato igual ante la ley como mínimos irrenunciables para todos los ciudadanos) que esa tensión se torna importante, y se empiezan a dividir familias políticas basándose en que consideraba cada uno que era lo más importante a partir de esa base de mínimos. Quien pone a la libertad individual como máximo valor fue derivando a libertarios y ancaps, mientras que quien persigue sobre todo la igualdad derivó a socialismo y comunismo.

    La tradición liberal no apostó sólo por las libertades olvidándose de la equidad, ni mucho menos. Siempre ha sido muy consciente de que a pesar de esa tensión, no hay una sin la otra, y se han pasado décadas intentando encontrar un equilibrio correcto entre ambas. Quizá el pensador más conocido o influyente en este sentido sea el filósofo americano John Rawls.

    En resumidas cuentas, si, la contradicción que dices existe. Pero tampoco es que sea nada nuevo, de lo que no se sea consciente, ni algo que no se lleve décadas intentando resolver (y para lo que haya soluciones bastante razonables, por cierto).

    El gran problema es identificar a algunos de nuestros políticos con la etiqueta "liberal". A estas alturas, es algo demasiado ambiguo, usado tanto para los padres fundadores de EEUU como para los neoliberales económicos y los libertarios, y por ello poco útil y vacío de significado.

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  2. Querido Pedro, no se confunda. Que muchas personas se declaren liberales (medio Partido Popular, por ponerle un ejemplo) no los convierte en ello. Al igual que Reneses y Moral Santín no son comunistas solo por declararse como tales.

    A mi personalmente me gusta mucho la definición de Sala i Martín. El de derechas no se mete en tu bolsillo, pero sí en tu bragueta. El de izquierdas no se mete con tu bragueta pero sí con tu bolsillo. Liberal es quien no se mete ni en tu bolsillo ni en tu bragueta.

    Claro que es una simplificación, pero te permite detectar a esos conservadores que quieren reconvertir su hedor pseudofranquista en otra cosa.

    Dice usted que cualquier liberal tiene contradicciones. Claro don Pedro. Como cualquier ser humano. De hecho los liberales que no creen tener contradicciones son muy peligrosos, pero no por ser liberales, lo son por ser dogmáticos. En todo caso no más que el "cristiano puro" o el "marxista puro"

    Hasta aquí todos de acuerdo pero, como viene siendo habitual en sus escritos, usa usted la táctica ZP: escribe dos o tres párrafos evidentes, llenos de vaguedades que nadie podría rechazar y, de repente, nos la mete doblada:

    "hay un punto evidente de divergencia entre el liberalismo político y social y el liberalismo económico, un momento en que la profundización en uno lleva inexorablemente a la minimización del otro"

    Olé. Y se queda tan a gusto. Uno viene asintiendo con la cabeza, tranquilo, relajado, pensando que todo va bien y de pronto... zas. Dejas de ser doncella.

    Y ni una prueba o demostración. Eso queda allí como si fuese un axioma matemático.

    Esa supuesta dualidad presenta a los poderes económicos y al Estado como entes diferenciados y separados. Como contrapoderes reales en una lucha titánica. El bien y el mal enfrentados para siempre. Y es falso. En España por ejemplo no existe tal diferenciación. La vinculación de todos los gobiernos de los últimos 30 años con ese poder económico es absoluta. Y cuanto más poder acumula el Estado, cuanto más porcentaje del PIB controla y cuántas más leyes promulga, más se beneficia ese poder económico. ¿Qué le hace creer que el Estado es un contrapeso?

    Pero le devuelvo la contradicción. Es evidente que el Estado actual es absolutamente fallido por lo que si la solución no es empequeñecerlo, solo queda hacerlo más grande. ¿Cuánto? ¿el 60% del PIB? ¿El 75%? ¿El 100%? ¿Cuál es la medida adecuada? Si el Estado es un ente puro, honrado y vela por los intereses de los ciudadanos, ¿por qué no lo convertimos todo en Estado?

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    1. Hola Don JJ,

      Ud., como es habitual, o no entiende nada de lo que escribo, o si lo entiende y hace como que no lo entiende para continuar anclado en sus doctrinas.
      La definición de Sala i Martin es precisamente la que estoy combatiendo aquí. Eso de "tu bolsillo" es una falacia, una ridiculez simplista hecha para quienes no entienden el mundo. El dinero que tenemos en el bolsillo, para empezar, es producto de un sistema económico integrado y colectivo, no algo intrínsecamente individual, sin entrar siquiera en el hecho de que el propio dinero es, por definición, algo que tiene valor gracias a ese propio sistema colectivo. Presentar los ingresos de uno como una propiedad individual natural es una falacia de características mayúsculas, y aunque sea muy vendible a ciertos sectores de la población por su simplismo a mi no me la va a colar.

      Luego me pide una prueba o demostración de que el liberalismo político y el económico caminan en sentido divergente ¿de verdad es necesaria? ¿De verdad es incapaz de ver cómo una estructura económica que tiende a los salarios de supervivencia es incompatible con el ejercicio pleno de las libertades liberales? ¿De verdad no entiende cómo los recortes en educación o prestaciones sociales llevan a que las nuevas generaciones vivan peor? Ustedes los "liberales" se ponen vendas en los ojos para no ver la realidad del mundo. Es mas bonito una teoría autocomplaciente ¿verdad?

      "¿Qué le hace creer que el Estado es un contrapeso?"

      Técnicamente he dicho que el estado puede ser un contrapeso, no que lo sea por naturaleza (de hecho he explicado históricamente cuando no lo ha sido). Pero si vamos al momento actual no tiene más que hacer un sencillo ejercicio: Mire los países con estados que tienen mas gasto público (Noruega, Dinamarca, Suencia, Francia) y los países que menos (¿Niger? ¿Sierra Leona? ¿Afganistan?). Y no es una regla estricta, porque se puede tener un gasto público enorme para tener un ejercito desproporcionado (Corea del Norte) o por puro sistema de extracción de rentas de una élite (países africanos), pero si hay algo claro: Los países más avanzados y con ciudadanos más libres suelen tener gastos públicos altos, por lo tanto el estado puede servir como contrapeso a la economía de mercado.

      "Cuánto? ¿el 60% del PIB? ¿El 75%? ¿El 100%? ¿Cuál es la medida adecuada? Si el Estado es un ente puro, honrado y vela por los intereses de los ciudadanos, ¿por qué no lo convertimos todo en Estado?"

      Uds los "liberales", como creen en magias y cosas perfectas, se creen que hay números mágicos y exactos en economía. Pues lamento decirle que no es así. Ni hay un óptimo perfecto, ni será invariable en función de las circunstancias y épocas.
      Lo que sabemos actualmente es que los países más avanzados tienen gastos públicos de entre el 50 y el 60% del PIB, aunque cada país tiene sus circunstancias.

      E insisto, el estado no es un "ente puro y honrado", el estado es una herramienta que tendrá las características que le den sus gestores, y para que estas sean buenas y éste no degenere debe existir un potente sistema de contrapesos como he explicado en el texto. Y es precisamente por eso por lo que el estado no puede ser total, no puede gestionarlo todo. El estado debe tener contrapesos internos (división de poderes efectiva, independencia de las administraciones y funcionarios, etc) y externo (una potente sociedad civil, una economía diversa en su propiedad, etc). Eso es lo genuínamente liberal y lo que garantiza, al final, la creación de la sociedad liberal.

      Saludos,

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    2. Menos los derechistas del PP no se meten en nuestro bolsillo, porque si lo llegan a hacer...

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    3. Es que el PP ni siquiera es de derechas. Es antiliberal, se mete en el bolsillo Y en la bragueta.

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    4. Si necesita ejemplos, se los doy. Uno de cada: posición frente al matrimonio homosexual, aumento del IVA, ley de partidos, mantenimiento de los monopolios, favorece a la Iglesia, subvenciones descomunales... ¿sigo?

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  3. Don Pedro, se hace trampas usted mismo en sus argumentos. Dice que los estados más avanzados tienen importantes gastos públicos y rápidamente dice que "no es una regla estricta" y saca el ejemplo de Corea del Norte como si una cosa y la contraria pudiese favorecer su argumento. Es usted un ZP de libro.

    Pero voy más allá mire: http://www.datosmacro.com/estado/gasto

    Por debajo del 40% tenemos a Singapur, Hong Kong, Corea del Sur, Chile, Suiza, su adorada Argentina, Australia y Canadá.

    Por encima del 50% tenemos a Grecia, Lesoto o Libia.

    Claro que no es una regla, es absurdo y obtuso pensar que darle más recursos a nuestra clase política va a resolver ninguno de los problemas que tenemos. Peor. Es ingenuo y pueril.

    No querido Pedro. La Historia de este país nos demuestra tozudamente que cada vez que un gobernante ha tenido dinero que gastar lo ha dilapidado en cuestiones que no necesitaban los ciudadanos o en su enriquecimiento personal. Lea el artículo de FEDEA de ayer por favor. http://nadaesgratis.es/admin/el-rey-ya-esta-desnudo Podríamos pagar por toda la eternidad los billetes de avión con lo que ha costado la LAVde la variante de Pajares.

    Pero usted sigue hablando de derechos como si ser liberal implicase que desapareciese la educación o los derechos más elementales. NO ES ASÍ. No para mi.

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    1. Oiga ¿es que pretende ud molestarme llamándome "un ZP"? No me voy a dejar provocar por eso...

      Usted hace argumentos absurdos que parecen pura propaganda personas sin conocimientos, como si fuese un político minitero, y que los use para debatirme sí que me ofende. Cualquiera entiende que los argumentos de "cuanto mas mejor siempre" o "cuanto menos mejor siempre" son absurdos. Lo cachondo es que ud defiende el segundo, y pretende que yo defienda el primero y me acusa de contradicción cuando no lo hago...¿Qué pretende? ¿Que todos seamos tan reduccionistas y simplistas como ustedes? Uds parecen tener dificultades cuando se les muestra el mundo con la complejidad que realmente tiene y que los manuales de Fe obvian (que es más o menos de lo que va el texto).

      Y oiga, pues evidentemente que hay países que no cumplen esa regla porque no es una regla...pero oiga, es que Suiza es un paraíso fiscal y Singapur también ¿Cree ud. que esos países podrían mantener su riqueza y estado con ese gasto de PIB si estuviesen rodeados de países con sus mismas reglas impositivas y financieras? Por favor...
      Luego me viene con Argentina ¿pero ud cree que el sistema de protección de Argentina es comparable con el de Europa? o me habla de Libia, con un gasto público según la tabla del 84,44%...¿Ud entiende que ese gasto público se debe al petróleo y/o a circunstancias excepcionales, verdad? Lo mismo que Lesoto, cuyo gasto público estará probablemente desnaturalizado por la venta de agua a Sudáfrica y su bajísimo PIB.

      Y si al final dice que lo de la educación, la sanidad o los derechos "mas elementales" deben ser mantenidos en su liberalismo...¿qué demonios hace discutiéndome el texto?

      Saludos,

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  4. Calificar a Varoufakis de marxista implica desconocer el abc del marxismo.

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    1. Díselo a Varoufakis, no a mi:
      http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=5998

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