La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 22 de junio de 2015

Pedro Sánchez y el banderón















En la proclamación de Pedro Sánchez Castejón como candidato a la presidencia del gobierno por parte del PSOE, se pudo observar una enorme bandera de España en la pantalla de fondo. La estética, tan difícil de ver en España incluso para el PP, llamó la atención de todo el mundo. Unos aplaudieron que Pedro Sánchez usase la bandera de esta manera, otros le criticaron por, supuestamente, “traicionar los valores republicanos” del partido y los más ecuánimes se sorprendieron por una escenografía tan “americana”.
Ver tantos comentarios sobre la banderita la verdad es que me cansa mucho. Me parece bien comentar la escenografía, las similitudes con el uso de la bandera en otros países (que no en todos, ojo, aquí nos pensamos que somos el único país que no saca su bandera masivamente y eso es falso) o el marketing político que representa, pero no se está comentando eso. Lo que se comenta es si es procedente usar una bandera o si eso es una traición a no sé qué. Y estar así, en 2015, es agotador.

Para que me entendáis siempre me gusta contextualizar mi situación personal, sobre todo en esta época que requiere mucha contextualización so pena de que se saque algo de contexto y te hundan miserablemente. Yo, que soy valenciano, he vivido el conflicto simbólico de la bandera por partida doble. Durante la transición hubo en Valencia dos posicionamientos respecto a qué bandera debía tener la futura comunidad autónoma, unos querían que fuese una senyera de los reyes de Aragón (la misma que tiene Aragón o Cataluña) con el escudo de la Generalitat en medio, y otros querían que fuese la senyera coronada, bandera tradicional de la ciudad de Valencia. Al final los segundos ganaron, en una jugada un poco rara en el congreso de los diputados.
Cuando yo era joven, y a pesar de vivir en la ciudad, el conflicto simbólico permanecía. Muchas personas de mi entorno consideraban a la bandera de la Comunidad como una imposición blavera, como una bandera que no representaba a la Comunidad. El conflicto con la bandera también se extendía a la denominación del territorio, pues muchos usaban País Valenciano, nomenclatura usual en los años 30 y oficial en la pre-autonomía, y les chirriaba eso de “Comunidad”, que veían un tanto desnaturalizado.
Con los años esas cuestiones se han ido suavizando y el uso oficial de la senyera coronada ha normalizado un poco más su percepción social, al menos en la provincia de Valencia.

Ese mismo conflicto que había con la bandera valenciana también existía con la española, como bien sabéis. Franco reintrodujo la bandera bicolor tradicional en España eliminando la tricolor republicana y, para la gente de raíces izquierdistas, la bandera bicolor siempre ha sido algo impuesto y en cierta manera “ilegítimo”. De todas formas el tiempo también ha ido suavizando el conflicto y normalizando la bandera bicolor, tanto por su uso institucional continuado como por la llegada de nuevas generaciones que ven este conflicto como algo lejano.
Cuando alguien está sometido a este conflicto simbólico por partida doble creo que la tendencia normal es ser un poco más abierto en este tema. Porque si hablamos de banderas únicas es más fácil crear un cisma, pero si ves el conflicto simbólico esparcido por todas partes no dejas de ver todo un poco absurdo y piensas si realmente no hay cosas más importantes en que perder el tiempo.
Si a mí se me pregunta qué prefiero pues diría que a mí me gusta más la tricolor republicana, casi que prefiero el himno de Riego a la Marcha Real (pero seguramente buscaría un himno nuevo), me gusta más la denominación País Valenciano que Comunidad Valenciana y, respecto a la bandera, pues pondría la bandera del estatut de Benicàssim. Pero mis preferencias personales son eso, personales, y no voy a perder mi tiempo en pelear estas cosas.

Poner un banderón de lo menos 35 m2 en la proclamación de un candidato me parece algo absurdo. Los que se esconden detrás de las banderas normalmente tienen algo que esconder. Además, en España y en otros países de Europa tenemos la sana costumbre de no ser horteras con estas cosas de las banderitas ni de los himnos, algo que me parece profundamente civilizado y liberal (por cierto no lo he dicho, pero lo que más me gusta del himno de España es que no tiene letra).
Sin embargo entiendo a Pedro Sánchez, y le entiendo porque creo que está telegrafiando bien una jugada que va a hacer el PP en breve plazo. Por ahí se ha dicho que Sánchez ha hecho esto para parecer “moderado” (deberíamos plantearnos en qué confusión conceptual vivimos para que la presencia de una bandera sea algo “moderado”), para que no parezca que se desliza hacia el propagandísticamente presentado como peligroso izquierdismo republicano y destructor de los consensos de la transición. Igual hay algo de eso, pero creo que hay algo más.

Mirad, el único mandatario europeo que ha revalidado su cargo (quitando a Merkel) ha sido David Cameron. Realmente el Reino Unido no está tan mal económicamente como la eurozona, pero no está bien ni mucho menos. En teoría Cameron debería haber visto reducidos sus apoyos, algo que no ha pasado y, aunque el sistema electoral británico le ha dado una mayoría absoluta con un apoyo minoritario, el desgaste del gobierno lo han pagado los liberal-demócratas, no él ni su partido.
Y esto ha pasado porque la gente había visualizado una amenaza, que era que el Partido Nacional Escocés (SNP) iba a poder condicionar un gobierno laborista. Escocia acaba de tener un referéndum de secesión en el que ha salido No, aunque ahora se les tiene que traspasar competencias, y se ve que en el imaginario británico se pensaba que un SNP fuerte podía volver a plantear un referéndum o podía vaciar de contenido real la unión británica. Eso ha sido, probablemente, lo que ha dado la fuerza a los conservadores.

Sería del género tonto para Rajoy no intentar imitar esto. Este gobierno está acabado, desde Mayo de 2014 la historia le está pasando por encima y no es capaz de pararlo. Lo ha intentado con la política del miedo, presentando a Podemos como un partido que va a destruir la democracia, pero la idea es tan absurda que no convence a mucha más gente que a los fanáticos previamente convencidos. El enorme tirón de las candidaturas de unidad popular y similares en las grandes ciudades demuestra el fracaso de esta estrategia y vislumbra un futuro nada halagüeño para el PP, al que solo puede salvar (y parcialmente) un sistema electoral que le beneficia.
En estas circunstancias solo le queda una alternativa: Intentar cambiar el miedo de sitio, y focalizarlo en la posibilidad de que un gobierno de izquierdas permita una consulta en Cataluña como paso previo a una secesión pactada. La idea es un poco absurda, porque para que pueda haber una secesión pactada hace falta 2/3 de dos cortes consecutivas y un referéndum en todo el estado, pero esto ya entra dentro de la complejidad constitucional y a la gente le costaría entenderlo. Es relativamente fácil inculcar la idea de que como el PSOE y Podemos necesiten a fuerzas "localistas" para gobernar, la unidad de España corre peligro. El PP, desesperado, va a recurrir a esto, y más con unas elecciones catalanas que el president Mas quiere convertir en pseudo-plebiscitariarias tan cerca de las nacionales.
Y en ese contexto la idea del PSOE es inteligente, porque más que alejarle de ciertos imaginarios demagógicos de alianzas bolivarianas, le aleja de la posibilidad, aunque sea remota, de secesión de Cataluña. Y le sirve para lanzar ese espantajo a su izquierda, si es que al final Podemos acaba presentándose a las generales con partidos como ICV o con algunas de las plataformas que apoyan a Colau.

De forma más general no puedo decir que me guste este uso chovinista de la bandera, pero querría acabar de una vez por todas con el debate simbólico. No quiero ni odios absurdos a la bandera ni orgasmos propios de un patriotismo majadero. Pero sí me parece bien normalizarla, con distancia, sin horteradas “americanas” ni patrioteras. Hasta Podemos estuvo pensando en cómo introducir la bandera oficial en sus actos, sin haber llegado aún a encontrar la manera.
Ojalá llegue el pronto el día en que no hagamos un debate porque un candidato se ha puesto de fondo un banderón, y el día en que los candidatos no piensen que ponerse un banderón de fondo provoca otra reacción distinta a pensar que son unos horteras.

12 comentarios:

  1. Jorge Delicado Miguel22 de junio de 2015, 18:56

    Yo soy republicano desde que tengo un poco de conciencia política. Me gusta la tricolor, el color rojo, el Himno de Riego y La Internacional.

    Pero vamos, que si hay que usar la bicolor en la República yo en realidad no tengo demasiado problema.

    Me acuerdo en mí época leninista cuando estudiaba la Cuba revolucionaria leí que se decidieron mantener los símbolos "burgueses", pues los castristas, que de tontos no tenían un pelo, sabían que esos símbolos sumaban identidades y generaban consenso (además de que poner la hoz y el martillo en la bandera sería un "menosprecio" a la Guerra de Independencia que el Gobierno tanto reivindica). Creo que si la bandera española suma identidades, no hay que ponerse en plan Javier Parra y enfadarse porque aparecen en los mitines de PODEMOS.

    Ahora bien, y saliendo un poco del contexto del artículo, un cambio de bandera solo se daría con un cambio de sistema. Y eso, me temo, solo se conseguirá cuando PODEMOS, IU, EQUO y demás consigan entre todos como poco el 55% de los votos. O sea, de aquí a 4 años, inviable.

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    1. Hola Jorge,

      Me temo que los consensos que van a cambiar el actual sistema político (y no hablo de la bandera porque, como tú, creo que no se cambiaría) no se van a hacer por acuerdo de esas fuerzas que dices (ni en 4 años ni en 10) sino que se necesitarán más, se necesitarán fuerzas centristas o de centro-derecha porque, sino, mal futuro tendrá ese sistema.
      Y entre esas fuerzas no tiene que estar el PP, de hecho probablemente no deba estar el PP, pero se va a necesitar la representación política de lo que hoy partidos como PSOE, C's o UPyD representan, porque queramos o no representan a mucha gente que debe sentirse integrada en el sistema político.

      Saludos,

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  2. A mí me gustaría conocer quiénes son los cerebros privilegiados que establecen el orden de prioridades y que nos enseñaran la lista completa de esas cuestiones que hay que debatir antes que cualquiera otra. Pero, hasta ese momento, me vais a permitir que las cosas que son importantes para mí lo decida yo, gracias.

    En segundo lugar, acepto el matiz de que Pdro Snchz haya utilizado la bandera con objetivo electoral, pero aunque así fuese, y seguramente también hay algo de eso, no interfiere en mi reflexión.

    Los símbolos nacionales establecidos en la Constitución de 1978 son fruto del consenso democrático de todas las fuerzas políticas y de todo el espectro ideológico, que va desde el comunismo democrático a la derecha democrática. La Transición Española, que es motivo de estudio en todas las universidades del mundo, ha sido el único momento histórico en el que los españoles, de todas las tendencias políticas, hemos alcanzado un punto de acuerdo. Ya sé que hay toda una retahíla de pseudointelectuales de los núcleos irradiadores y los aliados laterales empeñados en insultar a todos los españoles que no son intelectuales como ellos, pero eso solo demuestra lo idiotas que son.

    La izquierda española, presa de sus propios fantasmas, ha hecho dejación de sus funciones al respecto de ese consenso histórico, entregando los símbolos nacionales a la derecha, es decir: la bandera, el himno y el escudo. En mi opinión esto ha sido siempre un gravísimo error porque ha roto ese consenso político y ha cedido la Transición a la derecha, cuando a la izquierda le costó tanto. Por eso es tan importante, más de lo que os parece a muchos, que el PSOE haya recuperado, en tan poco tiempo y con tanta valentía, ese símbolo, la Transición, el consenso político más importante de nuestra Historia reciente. A mí, personalmente, porque lo considero importante, me emociona. A vosotros os da igual, pero, insisto, el orden de prioridades de mi vida lo establezco yo por ahora y si no os molesta mucho.

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    1. Hola Enrique,

      No, a mi no me molesta, pero no por eso se convierte en una prioridad lógica. La política de España no puede priorizar el asunto de la bandera sobre otras cuestiones (desempleo, precariedad, pobreza, etc), me parece una tomadura de pelo al ciudadano mas cuando no existe hoy problema alguno simbólico que requiera urgencia de trato. La desafección a la bandera es algo que ha sido usual durante 4 décadas y por tanto no es una prioridad, ni estamos en 1977 donde cuestiones como estas podían generar ruido de sables.

      Respecto a que la transición ha sido el único momento en que los españoles hemos alcanzado un punto de acuerdo en nuestra historia...pues oye, pues no. Mira que no soy amigo de las teorías que pretenden vaciar de legitimidad a la transición, pero a mi no me vengáis con sacralizaciones porque para repetir propaganda teñida de historicismo y lugares comunes ya tengo los libros de Victoria Prego y los documentales de la TV.
      Muchas veces en la historia reciente de España se han establecido "consensos" sobre una parte mayoritaria de las fuerzas políticas, la cuestión aquí es qué porcentaje se considera "consenso" y qué permanencia en el tiempo se considera consenso.

      Cánovas del Castillo consensuó una constitución con sus rivales del partido liberal-fusionista y durante largas décadas las composiciones del parlamento fueron absolutamente favorables a dicha constitución. Bien es cierto que aquellas elecciones no eran limpias y subvertían la voluntad popular, pero hay que plantearse si en 1876 había fuerzas políticas y sociales en España organizadas y de relevancia notable que se opusiesen a esa constitución. Porque si no las había (y no las había por repliege o dispersión), esa constitución era relativamente consensuada, y de hecho fue la primera constitución en España que apoyó mas de un grupo y no fue hecha por un partido victorioso en las elecciones sin contar con nadie mas.
      Durante la II república, cuyas elecciones sí eran representativas,en las cortes constituyentes votaron a favor de la constitución de 1931 368 diputados de 466, esto es, el 79% de los diputados democráticamente electos ¿es suficiente "consenso" eso? Lo que pasó aquí es que, en las elecciones siguientes, el grupo mayoritario de la cámara fue una fuerza nueva, la CEDA, que no estaba a favor de esa constitución.
      Pero si las cosas hubiesen sido distintas, si la alternancia durante la II república se hubiese nucleado entre la derecha republicana o el partido radical, por un lado, y la izquierda republicana o el PSOE por otro, esa constitución hubiese sido considerada de consenso por la historiografría.

      (...)

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    2. (...)
      La constitución del 78 también fue de consenso, más que la del 78, pero lo que la hizo de consenso fue la evolución posterior. Recordemos que los partidos republicanos tuvieron prohibido presentarse y que la mayoría de Alianza Popular se abstuvo o votó en contra. Los socialistas y los comunistas "tragaron" con ciertas cuestiones, como también lo hizo la UCD.
      Imagina que, en vez de tomar control de AP Fraga y los suyos lo hubiesen hecho aquellos que se abstuvieron en el debate constitucional y que, en 1982, AP también desbanca a UCD como fuerza prominente de la derecha manteniendo su recelo contra la constitución ¿hubiese sido esa una constitución de consenso? Pues hubiese sido un caso muy parecido al de la II república, con un consenso constitucional inicial pero con una evolución de la representación democrática hacia grupos que la rechazaban.
      Y quien dice AP dice un partido republicano que se presenta posteriormente, o que Blas Piñar saca 80 diputados. Todas esas cosas podían haber pasado, pero no pasaron. El juego político se nucleó alrededor de los partidos triunfantes en 1977 (por varias razones, sería largo comentar) y eso mantuvo la imagen de amplio consenso del sistema hasta hoy mismo. Pero los consensos al final los marca la evolución posterior, no tanto los momentos originarios. Y sé que es difícil abstraerse a las propagandas fundacionales de los regímenes políticos, pero como estamos aquí para hablar de estas cosas de las que no habla nadie vamos a permitirnos romper dogmas y moldes.

      Saludos,

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    3. La historia-ficción queda fuera de mi negociado. No sé, ni me interesa, lo que "hubiera pasado si". Lo siento, no.

      No se trata de sacralizar nada. Entiendo que haya quien lo pretenda, pero no se trata de eso, ni se demonizar a quien lo haga. La Historia, como el resto de disciplinas humanísticas tiene un alto componente interpretativo y, en este sentido, todas las interpretaciones que no están basadas en intereses espúrios, como algunos pseudo-historiadores que no citaré aquí, son total y completamente legítimas. Pero, sea como fuere, en ningún momento de nuestra historia reciente, y tú mismo lo acabas de exponer con claridad, se ha alcanzado en España un consenso político y social tan alto, prácticamente unánime, que en la Transición. Y ninguna Constitución, ni siquiera la de la II República, ha conseguido el mismo grado de adhesión que la de 1978; recuerda el referéndum constitucional. Y eso no es una interpretación ni un prejuicio, son hechos. Otra cosa es que a tí te parezca bien o mal. Mi respeto absoluto a tu posición política.

      En 1978, y ahora, aquí, en este país, justo el 23 de junio de 2015 no vamos a alcanzar un consenso político similar en nada que se plantee. Y desde luego, la República no puede imponerse por un sector de la sociedad a la otra. Lo más cerca que vamos a estar, en este siglo y los venideros, de tener un régimen republicano en España va a ser esta monarquía parlamentaria. Te gustará más o menos, te parecerá propaganda o no, pero es una realidad tan palmaria que resulta poco inteligente negarla.

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    4. No,no, Enrique, vamos a ver, no se trata de hacer historia-ficción, sino de entender el momento histórico en que te encuentras y los influjos de la propaganda que genera las percepciones colectivas.
      Porque en el año 1909 el presidente del gobierno, Antonio Maura, podría haber dicho, ante la pérdida de mayoría de los partidos dinásticos en algún ayuntamiento, que no había habido antes en la historia de España ninguna constitución con ese nivel de consenso y estabilidad (serían 33 años en ese momento) y hubiese tenido razón. La constitución de 1876 fue aprobada por un congreso de 391 miembros en los que 333 eran del partido de Cánovas y 48 del de Sagasta. Vamos, una aprobación por aclamación parecida a la de la constitución actual.
      En la II república no se tuvo ese nivel de consenso, pero dime ¿era razonable no cambiar la constitución hasta no llegar al 90 y pico por cien de consenso de la constitución de 1876? Comprenderás que es absurdo.

      Digo esto porque tu frase " justo el 23 de junio de 2015 no vamos a alcanzar un consenso político similar en nada que se plantee", usado como argumento inmovilista, es igual de ridículo que ese caso anterior. No, la cuestión no es el consenso que hubo en el 78, en el 31 o en la época de los romanos, lo que importa es el consenso que tiene ahora. Porque si lo que importan son los consensos pasados, entonces una constitución con un 100% de consenso debería durar toda la eternidad...

      Y decir: "Lo más cerca que vamos a estar, en este siglo y los venideros, de tener un régimen republicano en España va a ser esta monarquía parlamentaria. Te gustará más o menos, te parecerá propaganda o no, pero es una realidad tan palmaria que resulta poco inteligente negarla"
      Me lo permitirás, pero es una barbaridad evidente. Hablar, no ya de este siglo (que es una osadía inaudita), sino de "los venideros", parece algo más propio de un púlpito o de un líder que cree estar en contacto con dios que de un análisis político.
      Nadie, ni yo ni tu ni nadie, es capaz de asegurar que no va a haber en España una república a la vuelta de 10 años. Yo creo que no la habrá, pero no soy capaz de asegurarlo porque no tengo la bola de cristal ni la máquina del tiempo, y tu tampoco.
      Sé que no es mas que un recurso dialéctico, pero es un argumento cuya literalidad no podemos aceptar en un debate.

      Saludos,

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  3. La República no vendrá, la tenemos que traer y debe ser fruto de un consenso superior a ese 90% que citas, porque de lo contrario no será. Yo no tengo la bola de cristal, pero tampoco consumo sustancias estupefacientes, a lo sumo vino y cerveza - y en cantidades moderadas -, pero ni aún así podría sostener la posibilidad cierta de que en los próximos siglos España sea una República. Sinceramente, creo que el modelo actual, en el que la monarquía ha perdido todo poder político, es lo más parecido a un sistema republicano que tendremos en muchísimo tiempo. Claro que esto es una opinión personal, pero creo que no es necesario estar recalcándolo en cada línea de texto, se da por supuesto. A mí no me ha llegado la verdad revelada.

    El momento histórico es este. La Constitución vigente es la de 1978, cuyos mecanismos de modificación, derogación y de inicio de otro periodo constituyente están ahí. Sin duda, estoy convencido de ello, la ciudadanía no va a apoyar ninguna veleidad golpista o revolucionaria que subvierta el orden constitucional, creo que en eso no me equivoco, y en consecuencia, para reformar o derogar la constitución vigente habrá que estar, paradójicamente, a lo que en ella se establece. Al hilo de esta reflexión y si estoy en lo cierto, cosa que no es segura, creo que ningún partido político va a abrir ese melón, y cuando digo ninguno quiero decir ninguno. Ni ahora, ni en mucho tiempo, mídelo en años, lustros o siglos, no me importa, yo no voy a vivir el final de este, así que ...

    Pero esto nos ha alejado del núcleo del debate, que es el hecho de que el PSOE haya recuperado los símbolos constitucionales de la nación, o del país, llámalo como quieras, para la izquierda, que hasta el momento los había dejado en manos de la derecha hispánica, cosa que considero un gravísimo error.

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    1. Bueno, expresado así estamos algo mas de acuerdo.

      Pero una cosa. La república, para venir, no debe tener un consenso del 90% de la población, porque decir eso implicaría que si el 89% de la población quiere una república y un 11% una monarquía, ésta debe prevalecer, y no creo que nadie pueda defender eso.
      La república llegará cuando los españoles quieran, no cuando alcancen el 51% o una mayoría coyuntural, sino cuando el sentimiento o la preferencia republicana sea lo suficientemente mayoritaria y sostenida en el tiempo. Porque eso moverá el tablero político y entonces los partidos "accidentalistas" (que en el fondo son la mayoría) aceptarán que si una mayoría razonable quiere una república no tiene sentido mantener la monarquía.
      Constitucionalmente necesitamos 2/3 de los parlamentarios en dos cortes consecutivas y un referéndum. En mi opinión es un mecanismo demasiado tedioso y complicado, porque permite a una minoría de 1/3 bloquear una reforma constitucional esencial. Supongo que de darse un escenario de republicanismo social sostenido se podría buscar un mecanismo ecuánime que todo el mundo aceptase (hay un texto mio sobre esto de junio del año pasado, puedes buscarlo en el historial).

      Una cosa más. Que los españoles estén de acuerdo con "subvertir" el orden constitucional en vez de buscar una reforma dependerá de la existencia o no de una minoría bloqueadora.
      Me explico. Para los artículos esenciales de la constitución tenemos ese mecanismo tedioso de reforma. Imaginemos que hay un paquete de reformas aceptado por la mayoría de la sociedad y los partidos (pongamos un 62%) que, sin embargo, se encuentra con el bloqueo de partidos que representan 1/3 de la voluntad popular.
      En un caso como este, si cambios deseados o necesarios son bloqueados por una minoría y el sistema se muestra irreformable por esta razón, será cuando los españoles aceptarán de buena gana un proceso constituyente, una "revolución" que dices tú. Y será lógico, porque no se puede permitir que 1/3 del país bloquee cambios deseados por 2/3.
      La lógica indica que los mecanismos de negociación democrática y la adaptación de los partidos a los deseos ciudadanos debería evitar este conflicto, pero podría no ser así. Así que, si bien la reforma de la constitución debe ser el mecanismo prioritario y el primero a intentar para cualquier cambio, creo que esa situación hipotética puede darse, y entonces la ruptura sería un planteamiento legítimo.

      En lo de la bandera, que es el fondo del debate, estoy de acuerdo contigo, pero creo que hay términos medios entre tener alergia a la bandera (que es un error) y abrazarse a la bandera.

      Saludos,

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    2. Este es un interesantísimo debate de alto nivel. He aprendido muchas cosas. Estoy muy contento de contar con tu "amistad". Un abrazo.

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    3. Y yo con la tuya, y de que me pongas en aprietos de tanto en tanto.

      Un abrazo.

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  4. Si no soy Curro Jiménez, ¿por qué tengo este trabuco?23 de junio de 2015, 14:44

    telegrafiar.

    1. tr. Manejar el telégrafo.

    2. tr. Dictar comunicaciones para su expedición telegráfica, o escribirlas y entregarlas, o hacerlas entregar con el propio objeto.

    3. tr. Comunicar por telégrafo. U. t. c. prnl.

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