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martes, 21 de julio de 2015

Hablemos más sobre inmersión lingüística


El conseller d'educació, Vicent Marzà
















En las últimas semanas en la Comunidad Valenciana ha habido algunos conatos de debate sobre la inmersión lingüística, conatos iniciados fundamentalmente por el grupo parlamentario de C’s en Les Corts Valencianes y su portavoz, Carolina Punset. Ante la posible (y posteriormente confirmada) elección de un conseller de educación del Bloc Nacionalista Valencià, Punset se mostró contundente contra la posible implantación de un sistema de inmersión lingüística como el existente en Cataluña. Aunque no se ha generado demasiado debate, ya que no ha habido cambio en este sentido para el nuevo curso, creo que es algo sobre lo que se va a hablar durante el próximo año escolar, pues parece que la nueva consellería sí tiene intención de reestructurar los distintos “programas lingüísticos” (líneas), aunque no sabemos exactamente cómo.

Yo comienzo, como hago muchas veces para no engañar al lector, destapando mis cartas: Yo soy opuesto a un sistema de inmersión lingüística como el catalán para la Comunidad Valenciana, como expliqué aquí hace un par de años. Mi rechazo, más que de carácter “educativo” (pues no tengo experiencia ni conocimientos suficientes en este ámbito), es de carácter “moral” o de conceptualización de sociedad, es producto de una convicción sobre lo que debe ser una sociedad republicana de carácter pluricultural.
Creo que un sistema como el existente en Cataluña se edifica sobre unas bases que no podemos aceptar. La primera cosa que no acepto es esa esa diferenciación entre “lengua propia” y lengua cooficial, que a pesar de ser algo legalmente reconocido con estos términos me parece disparatado. Un territorio bilingüe no puede tener una “lengua propia”, eso es un absurdo, porque implicaría que la otra lengua sería “no propia”, esto es, impuesta o extranjera. Y no creo que haga falta explicar que el castellano es una lengua igual de “impuesta” que el valenciano, o que el árabe y el latín eran también lenguas “impuestas”. Todas las lenguas han sido “impuestas” o han sido extendidas por los distintos territorios, no hay lenguas mitológicamente asociadas a los territorios, eso es de un romanticismo que entra directamente en el terreno de lo absurdo.
La otra base que me cuesta aceptar es que la administración, es decir, el gobierno “republicano” de un territorio, deba priorizar una lengua sobre otra por motivaciones no objetivas. Me explico. El gobierno debe ser representación de la sociedad, que es plural, y debe garantizar y potenciar las libertades políticas y sociales, y entre ellas la de que cada uno hable la lengua que quiera. Pero, a la vez, debe garantizar el derecho de los ciudadanos que hablan cada una de las lenguas oficiales a poder vivir en su propia lengua, obviamente debe ser así en el trato con la administración pero también debe intentar que sea así en la vida social siempre y cuando eso no cree conflictos con otras libertades fundamentales. Y es por eso por lo que los gobiernos deben intentar que la sociedad tenga conocimiento de las dos lenguas y sepa usarlas.
Pero esa potenciación del bilingüismo social no puede ser invasiva y debe tener como única base moral el facilitar la vida de los hablantes. No se pueden aceptar “privilegios” o “discriminaciones positivas” de una lengua en base a teorías románticas, a conceptualizaciones de cuál debería ser la cultura de la sociedad (la cultura es la que es, la que “debería ser” es una conceptualización subjetiva) o criterios nacionales determinados. Y no se puede coartar, limitar o “forzar” a la gente al uso personal de una lengua. Estos límites no podemos pasarlos porque representaría la violación de los principios de la sociedad republicana en la que firmemente creo.

Fuera de esos principios morales o políticos, hay dos realidades objetivas que los nacionalistas valencianos (y muchos otros que no lo son) resaltan y que son indiscutibles: Por un lado, es evidente que la gente castellanohablante, que vive en zonas mayoritariamente castellanohablantes y ha ido a líneas en castellano no sabe hablar bien el valenciano. Hay excepciones (yo mismo), pero esa es la regla general que se da no tanto porque no haya suficiente valenciano en la enseñanza como porque no hay necesidad ni incentivo para hablar en valenciano. En Valencia se puede vivir perfectamente sin hablar palabra de valenciano y en zonas metropolitanas no hace falta ni que lo entiendas. Sólo los que no hemos caído en la comodidad de usar siempre el castellano hemos sabido desarrollar competencia lingüística en valenciano.
Por otro lado también es cierto que el valenciano sigue teniendo un estigma social de lengua de “pueblerinos”. Excepto en determinados círculos culturales y políticos, que suelen usar además un valenciano depurado y normativizado, en las grandes zonas urbanas la mayoría de la población, castellanohablante, considera el valenciano la lengua de los pueblos, sobre todo si este es “popular” y no normativo. El alcalde Ribó, por ejemplo, habla de “prestigiar” el valenciano y no lo hace por capricho, lo hace sencillamente porque su estigma es una realidad. Un valencianohablante de pueblo encuentra dificultades para poder expresarse en valenciano en la ciudad, y más de una vez he visto cómo se mira al valencianohablante con cierta incomprensión o incluso menosprecio.
Obviamente ahí hay dos problemas que hay que enfrentar, porque esta sociedad “republicana” de la que he hablado debe intentar garantizar el dominio de ambas lenguas y facilitar la vida de los hablantes, evitando el estigma social. El problema es cómo conseguir esto y hasta dónde se puede llegar para que la solución no sea peor que el problema que pretendemos solucionar.

Se ha hablado mucho de que Compromís lleva en su programa la inmersión lingüística. Esto es lo que pone literalmente en el programa: “garantizar el conocimiento y la capacidad de expresarse en valenciano, por eso conviene superar los actuales modelos de educación bilingüe y establecer un único modelo de inmersión lingüística en el que se incorporan dos lenguas extranjeras más”. El problema es que “inmersión lingüística” es un concepto muy amplio y no tiene por qué ser el modelo que hay en Cataluña. De hecho, en mi opinión, el sistema que hay en Cataluña difícilmente puede llamarse de inmersión lingüística.
La inmersión lingüística es, básicamente, exponer intensivamente al alumno en una lengua que no domina (porque no es la suya familiar y/o porque no es la del entorno) para que la aprenda mejor y más rápidamente. Es lo que se hace, por ejemplo, en los típicos viajes al extranjero para aprender inglés o en los colegios “ingleses”: Al alumno, que no domina bien el inglés, se le sumerge en esa lengua muchísimas horas al día para que la aprenda rápidamente. Es un sistema muy habitual y que se sabe que funciona bien.
El problema es que la inmersión no tiene sentido si tu lengua materna es la misma que la de la educación. Un niño de Olot que habla catalán en casa no puede hacer inmersión lingüística en catalán porque es una contradicción, debería hacerla en castellano o en inglés que son las lenguas que debe aprender, no en la lengua que ya sabe de casa. Es por eso que creo que el sistema catalán no es de inmersión lingüística, tampoco es que sea de “submersión” (sistema en una única lengua que tiene, como objetivo, la asimilación de la lengua mediante la pérdida de la originaria), porque el castellano está presente como asignatura en la educación y no se prohíbe la expresión en castellano, pero digamos que sí que tiene algún toque de aquella.

Hay una asociación cultural llamada Escola Valenciana (EV) que tiene como objetivo la normalización lingüística del valenciano mediante su uso en la enseñanza y que se supone que tiene bastante ascendente sobre Compromís. De hecho el conseller Marzà es (o era) miembro de Escola Valenciana. Escola valenciana defiende un sistema de “inmersión lingüística” que es distinto al catalán y que de hecho se aplica en algunas escuelas con Programas de Inmersión Lingüística o de Enseñanza en Valenciano. En su web se pueden leer muchos estudios al respecto con valoraciones bastante positivas, pero debo insistir en lo que digo siempre: Los estudios se hacen normalmente para encontrar la evidencia que quieres encontrar, y cuando se busca siempre se encuentra. Estudios a favor de la inmersión hay, igual que hay a favor de las líneas o el trilingüismo, no hay más que encargarlo y ya se buscarán los datos que hagan falta para que tengas tu informe.
Pues bien, el sistema de inmersión de EV digamos que es bastante “descentralizado” y se basa mucho en el entorno lingüístico del centro. En un inicio la enseñanza oral es en valenciano, y conforme va avanzando la enseñanza se va aumentando la presencia del castellano en más asignaturas. Si el entorno es valencianohablante se potencia más el castellano, si es castellanohablante se potencia menos porque se entiende que no hay tanta necesidad. Es un modelo más abierto que el catalán, más descentralizado y menos digamos “agresivo”.
Claro, EV también barre para casa y usa el valenciano como lengua base, por lo que no es un sistema neutral. Yo podría entender este sistema de inmersión lingüística si a los niños de zonas valencianohablantes se les diese esta inmersión lingüística con el castellano como lengua vehicular, mientras a los niños de zonas castellanohablantes se les diese en valenciano. Eso sí sería un sistema de inmersión neutral. Si me apuras, siendo el castellano la lengua casi exclusiva del entorno formal, se podría potenciar algo el valenciano respecto al castellano sobre todo en ese entorno, pero sin llegar a vehiculizar la enseñanza en valenciano como pretende EV.

¿Es ese el sistema que quiere aplicar Compromís? Pues no. Primero porque no son tontos y saben que sería muy polémico en una Comunidad que tiene el 60% de personas con el castellano como lengua materna, segundo porque saben que no tienen recursos humanos en la educación para hacer este sistema y tercero porque entienden que están en un gobierno de coalición. De hecho ya lo han dicho claramente y, leyendo al conseller Marzà, se intuye que no van a llegar a ese maximalismo. Lo que sí parece que quieren intentar es unificar los programas en uno único, que entiendo que tendrá la versatilidad para que se adapten los porcentajes de los distintos idiomas al entorno lingüístico.
De todas formas para mí eso de estar contra las “líneas” porque segregan a los alumnos me parece que no está justificado. Por ejemplo, conozco mucha gente de Xàtiva, ciudad bastante bilingüe cuyos colegios e institutos han tenido línea en los dos idiomas, y no hay segregación social o lingüística alguna. Hay multitud de grupos de amigos que mezclan gente que han ido a las dos líneas y si acaso lo único que se puede percibir es que la gente eligió línea en función de su lengua materna (y tampoco siempre). Para mí solo hay una discriminación “real” en este momento con el tema de las líneas: Los hijos de los inmigrantes suelen ir a las líneas en castellano, quedando las de valenciano casi sin hijos de inmigrantes. De hecho en algunos sitios los padres eligen líneas en valenciano por esta razón (sí, es feo pero es una realidad).
Al final si os dais cuenta, entre un sistema de líneas, uno de inmersión lingüística flexible por idioma de la zona o los progenitores y uno trilingüe hay diferencias, pero no tantas. Todos estos sistemas se pueden estirar hasta que lleguen a colindar con el de al lado y al final te preguntas hasta qué punto esto no se ha convertido en un debate de principios y posicionamientos previos más que en uno realmente educativo.

Mi posicionamiento ya lo he explicado alguna vez: Rechazo, por no ser neutral, tener componentes románticos y políticos injustificados, y basarse en cierta forma de discriminación positiva, el sistema de lengua vehicular única y mal llamado de inmersión que existe en Cataluña. En Europa hay dos sistemas fundamentales, el de elección de lengua vehicular (mayoritario) y el bilingüe/trilingüe, y entiendo que son los sistemas más adecuados.
Un sistema de inmersión lingüística “neutral” que fuese a “contra-lengua” del alumno/zona lingüística también me parecería aceptable si tiene ventajas demostradas, ya que creo que para no mantener la lengua materna del alumno tiene que haber alguna justificación adicional. Si la hay (y sus defensores dicen que la hay), me resultaría un sistema válido.
Al final creo que, fuera de unas bases morales y políticas, deben ser los profesionales quienes decidan. E insisto que en el fondo no son posturas tan irreconciliables como pueda parecer sobre el papel. Si al final todos asumimos los problemas evidentes que hay con el uso social y aprendizaje del valenciano y los límites “republicanos” de igualdad y neutralidad que no podemos pasar, el debate quedaría acotado a una serie de variables que pueden y deben ser tratadas desde la objetividad, la propia experiencia educativa y el análisis de los medios de que se disponen.

Vamos a hablar más veces de esto, estoy seguro. Yo no voy a militar en la satanización de los grupos políticos ni a enervarme por determinadas posturas porque, en el fondo, las entiendo todas. Ni en Compromís son malvados ingenieros sociales que pretenden dogmatizar a los chavales ni en C’s son fascistas que pretenden que el castellano aplaste a las lenguas cooficiales, cada grupo tiene lógicas motivaciones para defender lo que defienden y bien haremos en intentar empatizar un poco e intentar conocer el porqué de planteamientos así. Si nos bloqueamos pensando en que cualquier cosa que propongan los otros tiene una malvada y oculta intención, llevaremos el debate al absurdo y a un callejón sin salida.
Luego ya denunciaremos si algún grupo enfoca este debate desde posiciones de integrismo político y no puramente de resolución de problemas. Porque lo que yo no voy a aceptar es que se cree un problema social que no existe. Hay problemas concretos con el uso y enseñanza del valenciano, pero no hay conflicto social de carácter lingüístico y los conflictos asociados de carácter político los estamos enterrando.
Y sé que es muy tentador desenterrar problemas del pasado y/o crear conflictos sociales para subirte a la cresta de la ola y encabezarlos, pero quien lo haga que se prepare. Y lo digo por los de un lado y los de otro, que conste. De hecho creo que la propia vicepresidenta ya ha marcado la raya un par de veces dejando claro que no lo va a permitir. 

5 comentarios:

  1. Dos reflexiones: una, que yo no puedo juzgar intenciones sino hechos, por lo que no me voy a meter a reflexionar sobre lo que dicen que quieren hacer o lo que piensan que quisieran llevar a cabo, ni voy a interpretar el sentido de sus palabras, simplemente me limito a juzgar lo que ponen por escrito en un programa electoral, lo que dice el programa electoral, como bien indicas, es que pretenden implantar un sistema de inmersión lingüistica y los programas electorales están para cumplirse porque me niego a pensar que los programas políticos son prosa huera; y dos, que en el panorama lingüístico valenciano las dos lenguas cooficiales no están en plano de igualdad, es decir, que el castellano es lengua dominante (más de 500 millones de hablantes, según el Instituto Cervantes: http://cvc.cervantes.es/lengua/anuario/anuario_13/i_cervantes/p01.htm) y el valenciano es una lengua minoritaria (apenas 2 millones: http://www.cece.gva.es/polin/es/sies/us_9502.htm)

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  2. Hola Pedro, "discrepo" en algunos puntos, ¡por fin discrepamos en algo!! pero las discrepancias que tengo son más bien de enfoques y matices, que no de diferencias realmente irreconciliables.

    Dices que un territorio no puede tener lengua propia porque convierte a otra en impuesta o "extranjera". Pero efectivamente, sabes perfectamente que el castellano SÍ fue impuesto en tierra valenciana. En todo caso, aunque toda lengua puede que sea "impuesta" en el contexto europeo, yo creo que unas tienen más "legitimidad" que otras en función de su situación histórica y sobre todo en cómo fue impuesta, entre otras cosas...también la legitimidad puede darla la antigüedad o ARRAIGO. Te doy un ejemplo: en USA tanto el inglés como el castellano fue "impuesto" como sabes a los nativos...a los indios. Y precisamente por eso, han surgido movimientos "indigenistas" en muchos países. Entiendo que en muchos casos cae en un "romanticismo" y eso sí es irracional, por supuesto, pero que una lengua no esté mitológicamente asociada a un territorio no significa que exista una lengua con MÁS ARRAIGO.

    Dices que cada uno hable la lengua que quiera. Sí, efectivamente, pero no se puede hacer así en el ámbito de las INSTITUCIONES públicas que, en efecto, son de todos (espero que me perdones omitir "y todas" porque ya sabes que esas aclaraciones postmodernas no me gustan). Yo creo que aquí estamos de acuerdo cuando dices que el Estado debe facilitar que cada uno tenga garantizado su derecho al uso de su idioma (los que estén reconocidos oficialmente en determinado territorio). El estado precisamente debe ser un INSTRUMENTO que nos habilite democráticamente a hablar la lengua oficial o reconocida de nuestra preferencia. De hecho es el deber no solo de conocer el valenciano, según el Estatut, sino de USARLO. Yo por ejemplo como no me crié en Valencia, desgraciadamente he perdido el uso del catalán en la conversación. Pero lo entiendo todo y ahora simplemente me falta práctica en el uso, ya que no acostumbro a usarlo hablando. Pero estoy en ello cada vez que puedo.

    Dices que no aceptas la discriminación positiva en esta cuestión, pero yo creo que sí la aceptarías (como igualmente tú y yo creo que aceptamos la discr. positiva para mujeres e inmigrantes en el ámbito laboral) o para determinados puestos más bien, si te das cuenta lo que comenta Enrique Casanova: NO ESTÁN en plena igualdad las dos lenguas. Precisamente, por los motivos que denuncias a continuación: en Valencia capital se falta al respeto constantemente al valenciano parlante, creándose un falso sentido absurdo de superioridad por hablar castellano...cuando históricamente era lo contrario e igual a Catalunya: antiguamente las capas más "bajas" eran las que hablaban castellano en Valencia, al ser inmigrantes "forasters" de la meseta. Esto lo digo para poner las cosas en su contexto adecuado. Yo no quiero una Valencia donde estemos siempre insultando a los castellanos, no lo veo muy productivo, pero tampoco quiero una Valencia donde castellano parlantes o castellanos se sientan encima con un falso y arrogante sentido de superioridad, olvidando sus orígenes...

    Personalmente, apoyo el bilingüismo y el fomento como sea de la lengua catalana en todas las instituciones públicas valencianas, así como INCENTIVAR (no es lo mismo que forzar) el uso de la misma en carteles de tiendas "privadas", etc.

    Un saludo


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  3. Hola Pedro,

    Hace mucho tiempo que no he podido entrar aquí y disfrutar del nivel de tus entradas y del de los habituales seguidores.

    Suelo compartir las líneas fundamentales de tus entradas, a veces con algunos matices.

    En este tema, entiendo que tu planteamiento de igualdad y neutralidad está bien como referencia cuando no hay otras razones con suficiente peso como para ser tenidas en cuenta.

    Por suerte, Alfredo explica muy bien el tema de la discriminación positiva, de aplicación necesaria en algunos casos en detrimento de la igualdad y neutralidad.

    Tampoco voy a ocultar mis cartas. Soy hijo de aragonesa y valenciano. En mi casa se ha hablado siempre en las dos lenguas sin ningún conflicto, y me cuesta entender el interés que se sigue poniendo, sobre todo por parte de quienes hablan castellano en esta tierra, en hacer un problema de la lengua.

    Tengo 53 años y no fui escolarizado en valenciano, Mi nombre fue registrado en castellano porque estaba prohibido hacerlo en otro idioma que no fuera ese. Yo he tomado la iniciativa de resolver estas cuestiones, pero en todo ese proceso de aprendizaje y burocracia he percibido el importante daño que se ha hecho durante 40 años de dictadura y más de 20 años de gobierno valenciano en castellano, y la necesidad de establecer esa discriminación positiva para alcanzar la igualdad real de ambas lenguas y poder hacer políticas con neutralidad.

    Por cierto, creo que el sistema valenciano de enseñanaza se aproxima más al implantado en el País Vasco que al que se desarrolla en Cataluña, y me parece que quizá es un poco excesivo tener siempre la referencia de Cataluña como punto de partida (partidos políticos, medios de comunicación,...).

    Un saludo

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  4. Te dejo este enlace a un artículo de "Las Provincias", por si fuera de tu interés: http://www.lasprovincias.es/politica/201508/13/marza-defiende-valencia-debe-20150812235347-v.html

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  5. Se olvida el punto principal, las lenguas son para comunicarse. Son herramientas y tienen una evolución natural. Las lenguas solamente se pierden cuando sus hablantes reniegan de ellas libremente, por lo que mantener lenguas de forma artificial va contra la libertad de las personas.

    Que exista el derecho de que cada uno hable en su lengua no implica que el resto tengamos la obligación de entenderle en esa lengua. Es un problema particular, evidentemente esto no se aplica a los organismos públicos donde se debe garantizar que todo el mundo sea atendido en su lengua (siempre que sea oficial), pero no puedes pretender que los particulares actúen como si fueran un organismo público.

    No puedes usar la educación para imponer un modelo lingüistico, no tiene ninguna justificación fuera de un romanticismo absurdo. Lo normal debería ser que el alumno recibiera la educación en su lengua materna, especialmente en los primeros años (infantil y primera parte de primaria), para maximizar el aprendizaje, durante este aprendizaje se debe introducir el bilingüismo o trinlingüismo para conseguir maximizar las posibilidades de comunicación del niño.

    Y las lineas escolares deben organizarse de forma eficiente,

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