La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 16 de julio de 2015

¿Hemos sido ingenuos confiando en Syriza?

















Desde que Syriza llegó al poder en enero pasado una ola de esperanza embargó a mucha gente que se auto ubicaba en una izquierda política que iba más allá del socioliberalismo resilente de los partidos socialdemócratas pero que no llegaba a posiciones revolucionarias. Una vez la socialdemocracia parecía caminar de derrota en derrota y había perdido absolutamente su impulso reformista, aparecía una coalición de partidos plural, que amalgamaba a socialdemócratas frustrados, ex trotskistas, post-eurocomunistas, ecologistas, etc. Que podía abrir un nuevo camino en Europa.
Su objetivo principal, la reversión de la política del austericidio y el fin del ciclo deuda-recortes-más deuda, era un objetivo sensato y decente, un objetivo razonable tanto moral como técnicamente y ante el que cualquier persona no subyugada por una propaganda absurda que hablaba de griegos vagos, vividores e irresponsables, podía estar de acuerdo. Y como la razón les asistía les debía salir bien, no, mejor dicho, les iba salir bien.

Viendo el primer final de esta historia (y digo primer final, porque lo pactado en el Eurogrupo me temo que no es más que el principio de multitud de problemas que van a asolar a Europa a partir de ahora), viendo cómo al final el gobierno griego no ha tenido más remedio que ceder a lo que unos países acreedores cabreados demandaban, cómo se ha intentado zancadillear a su gobierno desde el primer momento, cómo parece que se ha intentado buscar un apoyo alternativo que no han encontrado y cómo el propio Tsipras ha reconocido que no podía hacer otra cosa que aceptar el acuerdo, me pregunto si no hemos sido ingenuos pensando que Syriza podía tener éxito tanto en la negociación como en su confirmación como alternativa política extensible a otros países.
Me pregunto si al final nos dejamos engañar con lo que queremos ver. Porque hay otros ejercicios “rupturistas” que, por ejemplo, sabemos claramente que no van a salir bien. Yo miro Cataluña y su proceso soberanista-independentista y sé que no va a salir bien, sé que los líderes soberanistas le están vendiendo un cuento chino a sus votantes y que las posibilidades de una independencia indolora de Cataluña sin que haya un colapso de la UE y de la propia España son cero (aunque sí creo que todo este proceso les podría valer para conseguir más autonomía o catalizar una reforma territorial en España).
¿Era tan claro el caso griego como el catalán? Es decir ¿estaba claro desde el principio que, en su posición deudora y ante el extremo problema que suponía salir del euro sin plan B, no tenían posibilidad de renegociar lo pactado por los gobiernos anteriores? ¿Estaba tan claro que Alemania iba a ser intransigente e iba a actuar como si no le importase la implosión de la eurozona?

Francamente, creo que si bien hemos podido sobrestimar las posibilidades de Syriza, no hemos sido infantiles ni hemos creído en algo imposible. Porque más allá de la razón moral que asiste a la postura griega hay algo que creo que era (es) fundamental y es que había multitud de razones e incentivos para aceptar el cambio de posición de los acreedores respecto a Grecia.
La primera y fundamental es que la deuda griega es insostenible y va camino del default como sabe todo el mundo. La política de pegar una patada hacia adelante no es siempre mala, pero en este caso parecía mucho más inteligente enfrentarla, pues Grecia es un país pequeño y dar una solución no iba a suponer excesivos problemas económicos para el resto de socios. El 100% del PIB de Grecia es tan sólo el 2% del de la Eurozona, así que veamos la proporcionalidad de las cosas.
Uno de los miedos que parecían tener los acreedores es que, si se le daba una solución a Grecia, más adelante países como Italia, España o Portugal acabasen pidiendo una solución similar. Sin embargo cuando se quiere atacar un problema concreto se crean reglas concretas, y no hubiese sido difícil buscar una serie de parámetros que hubiesen podido excluir al resto de países de una solución parecida. En un momento estás buscando soluciones adhoc los grados de libertad son infinitos y no me creo que no hubiese soluciones únicas y aisladas para Grecia. No, no es eso lo que ha fallado, lo que ha fallado es la voluntad política.

Adicionalmente había todo tipo de incentivos políticos y estratégicos para mantener la UE unida y en armonía. Para empezar hay un error de perspectiva enorme, que es el polvorín político que se puede crear en Grecia. Si había que sacar una conclusión del referéndum que convocó Tsipras no era que éste era un chantajista, sino que había más de un 60% de griegos que, en medio de un corralito impuesto y de amenazas nada veladas de expulsión de la UE y empobrecimiento súbito, estaban tan hartos de la austeridad y de las condiciones de los acreedores que estaban dispuestos a jugarse lo poco que tenían.
Eso nos indicaba claramente que, si Syriza fracasaba, los griegos no iban a volver pasivamente al redil del PASOK y ND, que no iban a agachar la cabeza y pensar “bueno, no hay alternativa, vamos a votar a los de siempre a ver si tienen piedad de nosotros”. Lo que indicaba es que los griegos, de fracasar Syriza, probablemente vayan a buscar otras opciones de rechazo al austericidio, y tienen dos: El pro-soviético KKE, y el nazi Amanecer Dorado.
Y ya no es sólo el fracaso de Syriza, hay otro mensaje que se le ha dado al pueblo griego que fortalece a esas dos fuerzas. Lo que ha indicado el nuevo rescate es que, básicamente, la democracia es irrelevante para un país con deudas. Si la democracia se convierte en una abstracción, eso fortalece eso a partidos antidemocráticos como el KKA o AD que pueden decir, y con parte de razón, que la democracia es una estafa y que para eso es mejor o igual la dictadura del proletariado que propone el KKE o el estado total de los nazis de AD.
No es que estos grupos vayan a tomar el poder, porque son fuerzas incompatibles entre sí y jamás pactarían, es que pueden hacer la democracia ingobernable. Si por cualquier razón estad dos fuerzas fuesen mayoritarias, el estado quedaría inutilizado y la democracia formal desaparecería, yendo el estado griego hacia un golpe de estado o una revolución. Y quienes mejor deberían conocer lo terrible de tener dos partidos fuertes en los extremos son los alemanes, pues la república de Weimar colapsó precisamente por tener al partido nacional-socialista y al comunista con fuerza abrumadora a derecha e izquierda, con la consecuencia fatal que todos conocemos.

Yo no podía pensar, no podía imaginarme jamás, que la UE (o, hablemos claro, Schaeuble y Merkel) fuese tan miope para poner el panorama político en la UE en este riesgo ¿De verdad no entiende Hollande que esta situación lo único que hace es fortalecer a Marine Le Pen? ¿No ven los alemanes que esto acerca a los británicos al NO a la UE? ¿No entienden que los partidos euroescépticos de toda Europa y de todas las tendencias, desde los verdaderos finlandeses hasta el Movimiento 5 Estrellas de Grillo, se ven beneficiados por esto? Para acabar con un enemigo pequeñito del establishment y su posible extensión (Podemos), se fortalece a una multiplicidad de enemigos de ese mismo establishment, a la larga más peligrosos.
Salvando las distancias, esto me recuerda mucho a tanta jugada geoestratégica absurda que han hecho los países occidentales en los últimos tiempos. Apoyar a los talibanes en Afganistán contra los soviéticos, derrocar el gobierno iraquí cuando éste contenía el islamismo, apoyar a los rebeldes en Libia o Siria, etc. Todas ellas han sido jugadas estratégicas miopes en las que, para acabar con un enemigo controlado, pequeño o decadente, se fortaleció a otros incontrolados, fanáticos y más peligrosos. Y por no hablar de Ucrania.
Es que, si Rusia o China o quien fuese hubiese dado apoyo a Tsipras para un Grexit ordenado, habríamos creado un cirio de mucho cuidado, desde geoestratégico hasta económico ¿Tan seguro estaba Scheauble de que estos países no tenían nada acordado con Tsirpas? ¿Tan seguro está de que no pueden tenerlo en unos meses? Se mire por donde se mire la postura de los alemanes y sus aliados es de un riesgo terrible, pavoroso e incomprensible.
Sólo hay que mirar el acuerdo al que han llegado EEUU e Irán y es para echarse a llorar. Países enemigos durante 30 años firman un acuerdo y dicen que el mismo “restaura la confianza”. Y aquí, países aliados que pertenecen al mismo organismo supranacional, dicen que el acuerdo firmado hay que aplicarlo en 48h, tener un fondo de garantía y hay que exigir todo tipo de garantías porque “no hay confianza” por mucho que haya acuerdo. Confía más (o es más inteligente) EEUU en Irán que Alemania en Grecia ¿esto tiene algún puñetero sentido?

No, no hemos sido ingenuos, simplemente hemos confiado en la razón, en la lógica de la situación y en que contábamos con líderes sensatos, no con orgullosos y rígidos luteranos economicistas que prefieren castigar a un deudor antes de cualquier premisa lógica. Hemos confiado en que el presidente de Francia no era un hombre débil y acobardado, en que el primer ministro italiano era eso, italiano, y por tanto tenía ese espíritu mediterráneo, cálido y comprensivo, y no era el primer ortodoxo que ha dado ese país. Confiábamos en eso, en la política con mayúsculas, en que los líderes del presente tendrían una pequeña parte de la inteligencia política que tuvieron sus antecesores. Nos quejamos de la degradación absoluta de la clase política española actual, pero me pregunto ¿es distinto acaso en el resto de países?
Creo que no hemos sido infantiles, tan solo que igual hemos sobrevalorado a determinados líderes e intentado racionalizar determinadas situaciones que no tenían por qué ser racionales. No, no ha sido por el famoso voluntarismo de la izquierda, ha sido porque realmente teníamos una estructura e idea coherente de cómo debían acontecer las cosas. No aspirábamos a una victoria de Tsipras sobre el capitalismo acreedor a lomos de un caballo alado, tan sólo aspirábamos a una entente sensata, a un término medio decente. No creo que hayamos sido maximalistas ni infantiles.

En cualquier caso esto nos obliga a repensar la realidad y repensar la estrategia a seguir, pero siguen habiendo posibilidades infinitas de acción en base a los mismos valores que teníamos. Porque yo me quiero seguir negando a que vayamos de cabeza hacia una confrontación total entre posturas revolucionarias o reaccionarias contra el statu quo vigente, a que Europa se convierta en una nueva Latinoamérica de clases medias destruidas y bloques políticos enfrentados a muerte, pero con la adición de fuertes populismos de derechas que convertirían nuestro caso en un polvorín.
Me niego a tengamos que esperar pasivamente un gran desastre para que se entre en razón y alguien revierta esta degradación absoluta de la moral, los principios y los valores en los que se sustentan los estados de derecho y las democracias liberales de Europa. No sé si la UE se puede salvar ya, pero los valores no podemos perderlos. Y las fuerzas dominantes actuales, esta derecha Lutero-germanófila y esta socialdemocracia dividida entre clones de los anteriores y pasivos pusilánimes, no pueden parar esta degradación, de hecho la potencian entre abrazos y autosatisfacción por sus victorias preñadas de derrotas futuras.

6 comentarios:

  1. Me gusta mucho tu artículo, y me gustaría que tuvieses razón y todo fuese culpa de “orgullosos y rígidos luteranos economicistas que prefieren castigar a un deudor antes de cualquier premisa lógica”. Vamos, culpa de la estupidez en lugar de la maldad. Pero me cuesta creer que sean tan irracionales. Para empezar, no creo que sean políticos independientes, y estoy convencido de que sólo son el brazo político de otras fuerzas superiores. Desgraciadamente, no puedo dejar de creer en la opción de que hayamos sido ingenuos. Mucho me temo que si los sucesos futuros amenazan los intereses superiores, los líderes europeos no tendrán ningún escrúpulo en enviar los tanques. Puede que sean tanques griegos o tanques alemanes, mejor aún, puede que sean tanques griegos y alemanes. Así, el experimento griego será un importante aviso a navegantes. Para Europa y para el Mundo.

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  2. Hola Pedro, como siempre, tus artículos escritos desde la lógica y el sentido común.Incuestionable. Como también es incuestionable que Syriza y Tsipras sabían a lo que se arriesgaban. Un NO, pero SÍ, los ha dejado en ridículo total. Han dejado además en cuestión si hay soluciones más allá de las que se imponen desde los centros de poder. El miedo (y la comodidad) les ha hecho caer en ese espantoso ridículo.
    Un cordial saludo.

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    1. ¿En serio que el gobierno griego ha caído en la comodidad?

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  3. Estoy completamente de acuerdo con Antonio H. Dices en tu artículo: "¿Tan seguro estaba Scheauble de que estos países no tenían nada acordado con Tsirpas? ¿Tan seguro está de que no pueden tenerlo en unos meses?". Pues si, está seguro y lo está por las tres bases que los yanquis tienen en territorio griego desde la guerra civil.

    No hay opciones desde la socialdemocracia, ellos se encargan de amputarlas todas.

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  4. Qué bueno es Tsipras y qué bien lo ha hecho todo, lástima del contubernio franco-alemán, bancario y del FMI, que conspira contra él, para hundirlo, por rojo. El referéndum no era una estafa, ni el intercambio epistolar previo y durante la campaña por el no (OXI) de Tsipras indicaba esta engañifa, sino que los pérfidos francoalemanes y sus correligionarios bancarios lo han sodomizado en la trastienda, como en Pulp Fiction. Es verdad, no hemos sido ingenuos, seguimos siéndolo, es más, creo que somos más tontos que Clavijo, que cayó de espaldas y se rompió el pijo. Pues vale, seguid así.

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    1. Enrique, que te saco tu último texto.... ;-)

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