La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces http://lasuertesonriealosaudaces.blogspot.es/







sábado, 18 de julio de 2015

Podemos o cómo desnaturalizar unas primarias















El partido Podemos ha comenzado su proceso de primarias para las elecciones generales. Como sabéis Podemos, como todos los partidos de nuevo cuño, propone un mecanismo de primarias para la elección de sus candidatos a las diferentes elecciones. En los inicios del partido, durante los albores de las elecciones europeas de 2014, Podemos hizo unas primarias bastante democráticas donde los candidatos a la circunscripción única se ordenaban por el número de votos obtenidos en una votación “pura”, con la única limitación de ser una lista cremallera (hombre y mujer de forma alterna).
Sin embargo desde ese momento las primarias en Podemos se han desarrollado de manera muy diferente. Las primarias en teoría seguían siendo abiertas, pero no se presentaban candidatos sino “listas” de candidatos, llamadas “listas plancha”, donde siempre había una lista oficialista apadrinada por la dirección del partido. Obviamente este mecanismo eliminaba prácticamente las posibilidades de que candidatos “individuales” fuesen elegidos, y por otro lado daba obvias ventajas a las listas apadrinadas por la dirección, que en casi todas parte se impusieron excepto honrosas excepciones.

En medio del debate sobre la confluencia y la necesidad de pluralidad, Podemos ha implementado un mecanismo de primarias que no solo repite el formato de la lista, sino que crea otra novedad inverosímil: En unas elecciones con 52 circunscripciones electorales (y donde por tanto se deben hacer 52 listas), se hacen unas primarias a circunscripción única con una sola lista para toda España, a pesar de haber promesas de representación territorial equilibrada.
Si las “listas plancha” ya suponen una obvia limitación a cualquier candidatura alternativa a la lista de la cúpula, el hecho de hacer unas primarias con circunscripción única ya elimina definitivamente cualquier posibilidad de que salgan candidatos no deseados por la dirección. Si se hiciese una elección primaria por circunscripción, es posible que en provincias de Andalucía, Aragón u otros sitios pudiesen salir listas del sector “crítico” que encabezan los secretarios generales en esas regiones, pero con la circunscripción única es sencillamente imposible. Aunque el sector crítico a nivel nacional pudiese hacer una lista alternativa, Pablo Iglesias es el líder indiscutible del partido y con toda probabilidad se va a votar a la lista que él encabece.
En teoría nada impide que los votantes alternen nombres entre las distintas listas, pero la realidad política nos dice que un sistema electoral tiene que ser simple y, si no lo es, esa complejidad coarta la participación y/o genera un sistema manipulable. La “lista plancha” para estas primarias tiene 65 nombres, y muy pocos electores van a marcar los 65 nombres a conciencia y mucho menos van a conocer a todos. Podría haber un candidato muy carismático en otra lista que fuese votado masivamente, pero al final sería un caso puntual porque lo normal es que el elector elija una lista favorita y marque los 65 nombres. Y la lista favorita va a ser la del secretario general, más que nada porque el sector crítico está más mirando a la confluencia con otras fuerzas que a sus propias primarias.

El caso de las primarias de Podemos nos muestra cómo un sistema perfectamente democrático puede convertirse en una pantomima. El resultado está cantado, ganará la lista de Iglesias y saldrán los 64 nombres que le siguen. La lista plancha y la circunscripción única son dos corsés que anulan cualquier democracia real en la elección interna de los candidatos. La justificación para hacer esto es que se necesita un grupo de diputados cohesionado, pero en realidad lo que se quiere son diputados leales a la cúpula.
Y no es ya que se anule cualquier democracia interna real, es que con esta jugada se han cargado otra clave necesaria en los partidos: La pluralidad. Durante los últimos tiempos hemos tenido el debate recurrente de cómo se garantizaba la pluralidad con mecanismos de democracia interna, y si ésta podía desnaturalizar parcialmente los resultados de las primarias. Por ejemplo, Compromís realizó primarias con correcciones de género y pluralidad, por lo que no podía haber tres candidatos seguidos del mismo sexo y debía haber representación de los 4 grupos que componen Compromís cada determinado número de diputados. Objetivamente esto limitaba un poco la pureza democrática de la elección, pero por otro lado garantizaba la pluralidad y la representación de todas las sensibilidades internas. Era un equilibrio razonable.
Sin embargo Podemos no es que no haya hecho equilibrio entre democracia y pluralidad, es que lo que ha hecho es cargarse ambas. En la lista de Iglesias la pluralidad la decide él y su grupo, y no hay espacio para los críticos a los que se anima a crear una candidatura alternativa y ganar a la oficialista, quedándose fuera de los cargos públicos en caso contrario. Para Iglesias parece que la política es un Juego de Tronos continuo, donde no hay cuotas ni compasión (en forma de participación) con los vencidos.

Lo que hace Podemos tiene un nombre: Bonapartismo. El Bonapartismo es ese sistema donde el líder o el ejecutivo se legitima en base a referendos populares que normalmente manipula hábilmente para que salgan los resultados deseados. En cierta manera se basa en el desprecio del poder legislativo, que representa la pluralidad, intentando saltárselo vía referéndum o validación popular.
Eso es exactamente lo que hacen Pablo Iglesias y Errejón con este tipo de listas planchas o los referéndum. Realmente no se busca el poder democrático de los inscritos para “crear” políticas o promover candidatos, sino que se les encomienda un poder de validación o de veto. Y como son políticos hábiles saben cuando y cómo organizar estas consultas para que salga lo que ellos quieren que salga, que es la validación de sus listas o política.
Y esto tampoco es una crítica feroz, ojo. Los partidos políticos y su democracia interna dejan mucho que desear. Partidos como el PP, que al final funcionan por dedazos directos, o como el PSOE o C's, donde las primarias se desnaturalizan mediante la exigencia de avales, no son muy distintos a Podemos. En uno no hay democracia interna y en los otros la democracia interna está también encorsetada. UPyD tiene un sistema algo más democrático, y quizá el partido internamente más democrático de todos es EQUO.
Pero la cuestión es que Podemos era el partido que nacía del 15-M, que pedía democracia interna y “democracia real Ya” ¿Qué democracia real hay en estas primarias, encorsetadas en una lista plancha que busca la validación bonapartista? Poca por no decir ninguna. No me extraña que los críticos se rebelen contra este sistema de primarias: Esto no es lo que se había prometido, por mucho que se intente justificar mediante una supuesta eficiencia.

Mientras Podemos está intentando crear una lista de diputados afín a su líder y a su planteamiento político, el resto de los partidos a la izquierda del PSOE y muchos miembros del sector crítico de Podemos han lanzado una plataforma llamada “Ahora en Común”. Esta plataforma pretende crear una candidatura de confluencia parecida a lo que fue Ahora Madrid o Barcelona en Comú, confluencia que por supuesto valorará la pluralidad y se debe basar en elecciones primarias con contenido real.
La historia da muchas vueltas y el nacimiento de esta plataforma recuerda sobremanera el nacimiento de Podemos. Si Podemos nació por la negativa de Izquierda Unida a hacer candidaturas de confluencia basadas en elecciones primarias, Ahora en Común ha nacido precisamente por lo mismo, pero siendo esta vez Podemos la fuerza “cerrada” y que rechaza la pluralidad. En solo año y medio vemos a Garzón haciendo de Iglesias y a Iglesias haciendo de Lara. Curiosa paradoja.
Pero al final todo es lo mismo. La cerrazón de quien se cree tener la exclusividad de la alternativa, la aspiración a la pluralidad y la democracia interna, la sensación de que se está cerca de poder ser un primera espada de la política pero que “no se llega” porque algo no se está haciendo bien. Cambian los actores, se travisten alguno de ellos, se intercambian posiciones defensivas y ofensivas, pero el conflicto permanece, quizá por la ceguera de quienes no aceptan una realidad que no les gusta.

Creo que Pablo Iglesias está buscando cerrar rápidamente un proceso de primarias para cargarse de fuerza para una futura negociación con estas otras fuerzas, y así generar una confluencia hecha a su medida. Pero como dije hace unas semanas se equivoca. Con estas actitudes, con esta democracia interna falseada, lo único que va a hacer es alejar apoyos y dárselos a los favorables a una confluencia plural. El fortalecimiento de sus posiciones internas llevará también al debilitamiento de sus apoyos externos.
La IU a la que quiere enterrar acabará atrayendo a los “sectores aliados laterales” que él pretende agrupar para marginarla, y entonces se dará cuenta que ha jugado mal sus cartas. Un partido bonapartista no es atractivo para nadie, una lista única en un país plural no hace más que alejar aliados. Me parece que los aromas de Vistalegre les ha narcotizado el sentido común.

7 comentarios:

  1. Bueno, otra vez de acuerdo con Vd., pero en esta ocasión estaba cantado, la cacicada de Pablo Iglesias le pasará factura dentro y fuera de Podemos, lo malo es que el precio lo pagará con un batacazo electoral que nos perjudicará a todos durante 4 años más.

    ResponderEliminar
  2. De acuerdo en todo salvo en lo de las primarias de Compromís, que me siguen pareciendo una pantomima, triste remedo de unas elecciones democráticas, de similar enjundia que las de Podemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Enrique,

      Las de Compromís tuvieron en gran fallo de que no hubo más de un candidato tanto a la presidencia de la Generalitat como al nº2 por Valencia, pero fuera de ahí sí fueron bastante democráticas y, además, preservaron la pluralidad, en ese equilibrio difícil por el que ambas ideas no pueden ser representadas al 100% y cuanto más "tiras a un lado" más recortas por el otro.

      Saludos,

      Eliminar
    2. No estoy seguro de que eso fuera un error. Es cierto que las primarias de Compromís combinaron diversas tensiones, entre ellas las derivadas de los cupos correspondientes a los partidos coaligados, dado que sin ellas, el Bloc hubiera copado los primeros puestos, probablemente hasta más allá del 10 porque, como digo, el Bloc es el único partido de masas de Compromís.

      Eliminar
  3. Hola Pedro, no estoy de acuerdo como sabes con ese afán por las primarias.
    Como ya te comenté una vez hace tiempo: "Sus intenciones son buenas: menos corrupción, más transparencia, más “participación” ciudadana. Pero aunque siempre debemos tener mucho cuidado cuando hacemos comparaciones, sobre todo entre EEUU y España, lo cierto es que en la experiencia americana, el sistema de primarias abiertas no ha generado más participación ciudadana (en todo caso al contrario), ni ha reducido la corrupción en los estados, ni hay más transparencia o más moderación necesariamente. Es más, todo indica lo contrario – las primarias han generado un clima en el que ya un exste un “electorado” a partidos sino más bien un “seleccionartorado” de candidatos.

    La verdad es que no acabo de saber qué sistema quiere Pedro para llevar a cabo las primarias porque él tampoco lo sabe. Quizá él nos lo pueda aclarar aquí.

    Personalmente, también me parece un poco “preocupante” este afán ahora de las primarias en España, defendida como algo que va a fortalecer la conexión de los partidos con el electorado. Como bien sabemos, cuando hay primarias abiertas la influencia de los candidatos queda más bien en manos de los periódicos (de los Pedro J. Ramírez) de este mundo, antes que por los afiliados del partido, como debería ser."

    Pero además de eso, ¿qué te parecería un sistema como el que propongo yo?

    Es decir:

    Que el Partido (o los partidos), no propongan NI UN candidato, sino que los candidatos los proponga el pueblo en asambleas libres en sus circunscripciones y elijan al que mejor les parezca. Si uno no saca el 50%, debe haber quizá una segunda vuelta.

    Ya escribiré con más detalle sobre "mi sistema" más adelante.

    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Alfredo,

      Tu sistema tiene una ventaja, que es que la cúpula del partido no interferiría en las decisiones de los militantes/simpatizantes. Si recuerdas una de las claves que indicaba en su momento para que unas primarias sean reales es que la cúpula no interfiera con su "poder", garantizando que sus candidatos favoritos ganen. Lamentablemente, en mayor o menos medida, eso pasa en todos los partidos.

      El problema que le veo es cómo organizar eso. Es decir: Organización de la asamblea, tamaño de las circunscripciones, quorum, cantidad de candidatos, etc. Hay que analizarlo muy bien todo porque si se crea un sistema complejo al final la gente no participa y las decisiones las acaban tomando los miembros más activos del partido.
      Los sistemas de primarias deben ser funcionales, neutrales, movilizar a los afiliados y votantes, garantizar la pluralidad, etc. Deben cumplir mínimos en todas esas áreas, y muchas veces son ideas casi contradictorias, que si incides en una debilitas las demás.

      Saludos,

      Eliminar
  4. Las decisiones de Iglesias, tanto la forma de primarias como la de no juntarse con otras formaciones, les perjudica, pero lo contrario les pejudicaría aún más.
    Es un marrón en el que se ha metido solo Podemos por sus promesas y su discurso cuando empezaban.
    Espero que esto sirva para que las ilusiones de los simpatizantes de podemos den lugar al pensamiento razonado y crítico.

    ResponderEliminar