La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 7 de julio de 2015

UPyD: Susto o muerte














El próximo sábado se celebra el congreso extraordinario de UPyD en el que se va a elegir al sustituto de Rosa Díez. Como era previsible (y se anticipaba desde hace meses) las dos opciones con posibilidades reales son: La continuista con la dirección actual, encabezada por el abogado que llevó la querella de Bankia, Andrés Herzog, y otra “renovadora” encabezada por la más valorada de los diputados de UPyD, Irene Lozano.
Más allá del futuro líder, estas dos candidaturas llevan aparejadas dos concepciones radicalmente distintas de lo que debe ser UPyD. La candidatura de Herzog pretende que UPyD sea más o menos lo mismo que hasta ahora, y la de Lozano quiere “abrir” el partido, pero esa apertura parece que tiene como objetivo buscar algún tipo de pacto con C’s, algo nunca confirmado por Irene pero de lo que pocos dudan.

Hace ya bastantes semanas la dirección de UPyD publicó unos emails que había enviado Irene Lozano, Álvaro Anchuelo y otros “renovadores” al ex-diputado de UPyD en Asturias Ignacio Prendes, actualmente diputado por C’s (como independiente) después de abandonar el partido magenta. En otro informe casi de policía política, la dirección de UPyD “prueba” que los renovadores tienen una estrategia coordinada para tomar la dirección del partido e intentar una alianza con C’s, manteniendo la naturaleza independiente de UPyD. La verdad es que, por mucho que en otras ocasiones en UPyD hayan llegado a usar hasta un tuit como prueba de carga, en este caso es bastante evidente que la intención de los renovadores es ese pacto con C's.
La publicación de estos mails ha causado muchísima polémica. Irene Lozano pidió a la comisión de garantías del partido suspendiese a Rosa Díez y a otros miembros de la dirección por vulnerar su intimidad, algo que dicha comisión ha rechazado prácticamente dando la vuelta al argumento y diciendo que quienes han hecho mal uso de los correos del partido son los críticos y que, por tanto, la actitud de la dirección ha sido más que proporcional, instando a los demandantes a ir a los tribunales si lo consideraban procedente, algo que creo ni han hecho ni van a hacer.
La verdad es que este tema es muy feo. Las prácticas de la dirección de UPyD son feísimas y, dejan la sensación de régimen de férreo control político. Ya lo he dicho alguna vez, yo viviría con auténtica cautela y suspicacia cualquier contacto con la gente de la cúpula de UPyD porque parecen no tener límites en sus actuaciones para acabar con el rival político. Legalmente posiblemente tengan razón y pedir la suspensión de Díez no se sostiene, pero si hubiese sido al revés, es decir, si se hubiese expulsado a Lozano, Anchuelo y otros, posiblemente ahí si hubiesen tenido razón los críticos porque se hubiese parecido bastante a muchos otros casos de vigilancia laboral que casi siempre se juzgan a favor de los despedidos. No ha sido el caso, no obstante, y la cúpula de UPyD no ha tomado medidas duras contra ellos.
A nivel político el caso es más complejo ¿tienen derecho a usar los correos del partido para buscar la fusión con C’s? Yo creo que sí, y más en la situación que se encuentra UPyD. Hay a quien le puede parecer que esta es la práctica del Caballo de Troya, el problema es que las murallas de Troya hace tiempo que cayeron y ya no queda nada más que un pequeño bunker que defender. La militancia en un partido político no puede ser una cárcel.

He leído lo que proponen los renovadores y en muchas cosas tienen razón. UPyD (vamos, su cúpula) es un partido conspiranoico, cenizo, arrogante y moralista. Sus dirigentes actúan con una soberbia insultante, con unas ínfulas de minoría elegida que parece despreciar a todos, a los votantes incluidos. Los renovadores proponen un partido más abierto, más “amable”, menos arrogante y que no esté sistemáticamente echando la culpa a los demás de sus fracasos. Ahí no puedo estar más de acuerdo con los renovadores: Hay que cambiar radicalmente las actitudes del partido (y no solo la comunicación).
Ahora, el “fondo” de los renovadores, lo que es su objetivo político transparente (que es el pacto con C’s), creo que es un gran error. Personalmente considero que C’s es un partido que se ha ido derechizando con el paso de los meses y mi concepción política de UPyD no es esa. UPyD es un partido progresista, de centro-izquierda, jacobino e igualitarista, y juntarse con C’s creo que le haría perder estas características para convertirse en una bisagra amorfa.
Pero sin entrar a juzgar el tema ideológico o “político”, creo que hay un problema muy evidente, y es que UPyD no está en condiciones de ofrecer a C’s nada que a éste le pueda interesar más allá de dos o tres personalidades políticas conocidas. Es decir, aspirar a una coalición UPyD-C’s ahora mismo me parece ciencia-ficción, porque a C’s no le aporta nada.
El momento de hacer eso era el verano pasado, el otoño a lo sumo, donde UPyD podía usar su poder institucional y su todavía decente posición en las encuestas para pactar una coalición donde tuviese un importante ascendente. Dándolo el liderazgo nominal a Rivera (porque obviamente es mejor candidato que Díez), UPyD podría haber marcado la línea política y haber dirigido esa coalición. No supieron ver su decadencia y perdieron la oportunidad.

Si los renovadores ganan el congreso y su opción política es el pacto con C’s, van a salir escaldados. Primero, van a provocar la salida del partido de parte de sus cuadros y militantes que odian a C’s como si fuese el mismísimo demonio. En UPyD van a quedar cuatro gatos para pactar con un partido que tiene la pleitesía de todos los medios de comunicación y una aspiración de voto que puede multiplicar la de UPyD por 10 o por 20 ¿de verdad piensan sacar una coalición de ahí? Eso es no entender cómo funciona la política ¿para qué quiere C’s hacer una coalición con un partido al que ya le ha chupado la vida? Sería rendirse ante un moribundo.
Una coalición no la van a conseguir, como mucho lo que ofrecerá C’s es lo de Prendes, es decir, unos puestos como independientes en las listas de C’s bajo los parámetros y principios que marque C’s. Y sí, a lo mejor Lozano, Anchuelo y Toni Cantó tendrían sus puestos en esas listas (porque son diputados con experiencia y conocidos, y eso sí que aportaría algo a C’s) pero el resto nada. Y además C’s no sería tonto y los sometería a compromisos rigidísimos de disciplina.
Pero esa es la opción más optimista. Si yo fuese C’s, y después de la negativa de UPyD a pactar con ellos, quizá ni siquiera aceptaría eso. UPyD es carne de extraparlamentarismo, así que C’s no tiene más que atraer a las dos o tres personalidades que les interesen (que, además, son renovadores) y tirar a la basura lo demás. Lo normal es que se diese el típico caso de venganza política que, en un contexto muy similar, está teniendo Pablo Iglesias con IU. Iglesias está resentido porque IU no le hizo ni caso cuando Podemos no era nada y ahora, que él es el fuerte, lo que quiere es acabar con IU, vaciarla, llevarse sus mejores cuadros, y mandar al resto a las catacumbas de la irrelevancia ¿De verdad pensáis que Rivera quiere otra cosa para UPyD? Si los renovadores ganan me veo a Irene Lozano en la posición de Alberto Garzón, hablando de confluencia y poniendo la otra mejilla (por no decir otra cosa) mientras los machacan en público y sin piedad.
En algún sitio he leído que los renovadores tienen ya pactado con C’s sus puestos en las listas. Insisto, sus puestos personalmente no digo que no, pero la confluencia contradice las más básicas reglas de la negociación política. Cuando llegue el momento de la verdad C’s sólo va a proponer la rendición incondicional con benevolencia para sus liquidadores. Al menos eso indica la lógica.

No me preguntéis qué haría yo si fuese afiliado a UPyD porque no tengo ni idea: Elegir entre Herzog y Lozano es elegir entre susto o muerte, o mejor dicho, entre muerte y coma permanente. Si gana Herzog el partido seguirá con sus peores vicios y se instalará en la irrelevancia más absoluta, con sus eurodiputados como mero residuo de un pasado más glorioso. Si gana Lozano intentará pactar con C’s, algo que rechazo, y si no lo consigue UPyD también irá a la irrelevancia.
Objetivamente el mayor valor que tiene UPyD es Irene Lozano, es la más carismática y más apta para encabezar una candidatura, y su trabajo la avala. Pero creo que Irene echará a perder su buena imagen (que creo tiene sobre todo entre la izquierda) y su trabajo si su objetivo es pactar con C’s e instalarse en la bisagra riverista.

Lo que a mí me gustaría es que ganase Lozano e hiciese de UPyD un partido socialdemócrata de verdad, todo lo jacobino que se quiera pero con instintos sociales muy marcados, y que esa UPyD buscase su espacio en este magma de esta izquierda que quiere reinventarse, pero me temo que pido cosas imposibles y quizá contradictorias. Valga como buen deseo de lo que creo que debió ser y no fue.

3 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. Yo también quiero que gane Lozano pero que no entregue UPyD a C's. Lo que pasa es que tienes razón en que si gana Lozano UPyD desaparecerá, y si gana Herzog UPyD desaparecerá. Lo lógico será hacer lo que indicas en tu último párrafo. Veremos qué pasa.

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  3. Un análisis interesante. Pero la política no es como la matemática una ciencia exacta, a Dios gracias. Y de todas las políticas de convergencia, si son sinceras, pueden reportar beneficios para las dos partes, aunque es evidente que siempre habrá uno por arriba, y en este caso está claro quien sería. Suerte y valor a los negociadores.

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