La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 31 de agosto de 2015

Cataluña, de nuevo ante las urnas

















Os tengo que reconocer que cada día me cuesta más hablar sobre la política en Cataluña. Siempre digo que cada vez la entiendo menos, pero no es exactamente que no la entienda (no es tan difícil de entender) lo que pasa es que no entiendo cómo la sociedad catalana ha podido llegar a este punto y a este día de la marmota permanente siendo la misma sociedad a la que admiraba hace escasamente una década (y todavía admiro en algunas cosas).

Quizá hay alguna cosa que deba contar para que entendáis la anterior aseveración. Además de que soy hijo de catalán, en Valencia hasta hace unos años se podía ver TV3 perfectamente. Todos los niños de mi generación veíamos Bola de Drac y los dibujos de TV3, y ya más mayores seguimos esa cadena como una más. Siempre nos ha llegado la información de lo que pasaba en Cataluña y en mi caso concreto habitualmente seguía sus informativos para obtener un punto de vista distinto al de otras cadenas, algo que fue de especial relevancia del 11 al 13 de Marzo de 2004, justo después de los atentados de Atocha. En aquel momento, cuando casi todas las TV se autocensuraban y asumían la versión oficial del gobierno Aznar, TV3 se convirtió en un foco de referencia de información veraz, quizá la única de las televisiones de entonces.
Como valenciano siempre admiré y envidié la política catalana. Veía su parlamento, con 5 grupos parlamentarios hace ya 15 o 20 años, y apreciaba el tono de sus debates, mucho más serenos y constructivos que el gallinero del congreso de los diputados o que la deriva ridícula que estábamos viviendo en la política valenciana de la mano del PP de Eduardo Zaplana y Francisco Camps. Cataluña era para mi como una especie de país centro-europeo, alejado de las sobre actuaciones típicas de los parlamentos que conocía. Lo del “seny” catalán y el “oasis catalán” no eran palabras vacías para mí, sino que representaban una realidad, que sin llegar a saber analizar sus causas me resultaba indudable.

Nunca fui un catalanista “fusteriano” (en el sentido de pensar que la Comunidad Valenciana formaba parte de cierta estructura político-cultural compartida con Cataluña) y de hecho siempre me ha parecido una idea ridícula más allá de la obvia relación lingüística, y eso que estuve en un entorno muy proclive a eso. En mi instituto teníamos al típico chaval locuaz y carismático que siempre hablaba de política y era un pancatalanista declarado. El chaval, Cele se llamaba, camelaba a todo el mundo con su labia y sus argumentaciones que quizá ahora nos parecerían un poco básicas pero que con 15 o 16 años resultan convincentes, aunque a mi no me convenció nunca. Recuerdo que un día uno de sus “seguidores” (porque como imaginaréis tenía su grupo de seguidores en estos temas) casi se rió de mi cuando supo que era republicano y me dijo algo así como que eso era algo antiguo. Le respondí mas o menos algo como “mas antiguo eres tú, que tienes la cabeza en estados medievales”. No recuerdo si se enfadó.
Cuento todo esto porque a pesar de no compartir esos puntos de vista siempre conviví con ellos con naturalidad. Entendía su punto de vista y para mi era bastante más razonable que el blavero, empeñado en negar hasta lo filológicamente evidente. Esto de países catalanes podía ser una tontería, pero al menos representaba una preferencia política digamos “neutral”, no algo visceral y anti-científico. Aunque en cierta manera veía en ellos ciertos sentimiento de inferioridad respecto a Cataluña, algo que por cierto también identifico en Fuster.
Porque ese sentimiento de inferioridad respecto a Cataluña siempre ha existido en Valencia, tanto en un bando como en el otro. Los “fusterianos” lo han tenido porque les hubiese gustado que en Valencia existiese un nacionalismo fuerte como en Cataluña y siempre han lamentado la falta de “conciencia nacional” que hay aquí (conciencia nacional desde su punto de vista). Pero los blaveros, pseudo-blaveros, derechistas disfrazados de blaveros y demás también la han tenido, generando una competición insana contra Cataluña para intentar ser mas que ellos, aspiración convertida más tarde en ser más que nadie, y esa quizá fue la semilla de tanta barbaridad arquitectónica y urbanística que se ha hecho por aquí.

Hoy en día, en cambio, siento eso al revés. Lo del oasis catalán pareció venirse abajo hace muchos años cuando escuchamos por primera vez eso del 3% y cuando los primeros casos de corrupción de CiU comenzaron a asomar. Eso pasó mucho antes de que Mas se hiciese independentista o lo que demonios sea ahora, por cierto. Al final vimos como CiU, tan civilizados que eran en el Parlament, no eran tan distintos al PP en lo que al cobro de comisiones se refiere.
Lo del “seny” se vino abajo más tarde, quizá en el momento que Mas asume los posicionamientos independentistas (aunque el famoso día del 3% ya pude ver algo raro, con la amenaza de Mas y el recule de Maragall en aras de la cuestión estatutaria). Mas sabe que Cataluña no va a ser independiente y aún así lleva tres años concentrando todo el debate político de Cataluña en este punto. Si hiciésemos caso a Enric Juliana esta pose no sería más que un posicionamiento de fuerza para poder pactar una nueva relación política con el estado, pero creo que Mas ha sobrepasado ya las barreras que hubiesen permitido una salida en este sentido. Si el objetivo es la independencia está engañando a la gente, si es una mejor relación política entonces está actuando como locamente y sin sentido, y si es solo una manera de tirar para adelante y aguantar el chaparrón entonces es peor todavía.
Frente a esa situación catalana, enfrascada en un día de la marmota sin fin, veo a mi tierra, recientemente liberada de la pesadilla pepera, o al conjunto de España, que poco a poco ha ido aceptando gran parte de los problemas estructurales que tiene nuestra democracia y nuestra sociedad. Creo que España en general está avanzando en el camino correcto de una regeneración democrática necesaria que acabará dando sus frutos (decepcionantes quizá al ser pocos, pero los dará), mientras que en Cataluña hay una sombra que pretende taparlo todo, pretende tapar la corrupción, pretende tapar el mal funcionamiento de los partidos, pretende tapar las leyes electorales inadecuadas, pretende tapar el adelgazamiento del estado del bienestar, pretende tapar la desigualdad de renta, etc. Esa sombra es el “procés, y aunque no consigue taparlo todo (porque en Cataluña también hay iniciativas muy interesantes en todos esos sentidos y la sociedad catalana es muy dinámica civilmente) sí lo tapa parcialmente, o lo mezcla todo en una utopía inalcanzable que acaba dejando en stand-by estas iniciativas.

Cataluña se enfrenta al tercer proceso electoral en 5 años, proceso ordinario que los independentistas quieren convertir en plebiscitario por absurdo que resulte eso en unas elecciones multipartidistas. Desde el punto de vista independentista este es un nuevo punto final que, cuando no funcione, me temo que volverá a ser un punto y a parte. En teoría la candidatura Junts Pel Sí ha pedido una mayoría absoluta para iniciar así el proceso de independencia de Cataluña, y el supuesto plebiscito consiste en si la consigue o no.
Claro, la pregunta es ¿qué pasa si Junts Pel Sí no saca esa mayoría absoluta? ¿Se aborta el proceso independentista? Pues me temo que no. Porque si Junts Pel Sí no saca la mayoría irán a contar los votos de la CUP, que también es independentista, para decir que la mayoría es independentista y que por tanto ese proceso hay que iniciarlo, aunque seguramente entonces se sacará un nuevo conejo de la chistera con algún nuevo paso intermedio para no comenzar a hacer lo que se sabe que no se puede hacer. ¿Y si Junts y CUP no sacan mayoría absoluta? Pues seguramente dirán que hay parte de votos de Catalunya Sí Que Es Pot que son independentistas, lo cual volverá a justificar una nueva mayoría independentista y por tanto una no paralización del procés.
El procés es algo demasiado bueno para dejarlo morir, pues es un comodín que sirve para todo. Sirve fundamentalmente para amalgamar a una parte importante de la sociedad en una marcha patriótica que deja en segundo plano todo lo demás, desde responsabilidades de gobierno hasta reformas pasando por las responsabilidades políticas. Pero además es que también sirve para torear a aquellos que sí exigen esas responsabilidades, pues se les dice que todos los fallos políticos que existen se debe a la pertenencia a un estado irreformable y que la única manera de poder llevar a cabo todo ese proceso es, precisamente, tener un estado nuevo que por alguna mágica razón se formará sin los vicios del estado español y sin las tendencias perniciosas de sus políticos. Incluso hay quien, sin querer la independencia, ha llegado a interiorizar que lo que pasa en Cataluña se podrá reconvertir en un catalizador para un cambio más profundo a nivel de España, situándose así en una posición tolerante e incluso colaborativa con el procés.
El procés es, pues, como estos productos mágicos que lo limpian todo y que sirven para todo. Y la cuestión es que es exitoso, y el claro ejemplo es ver al pobre David Fernández, líder de las CUP, haciendo interesantes equilibrios porque no sabía como condenar la corrupción de CDC, a la vez decir que los registros en sus sedes es una operación de guerra sucia del estado, a la vez reconocer que la corrupción venía de antes, y acabar con un equilibrio fantástico que impidiese atacar frontalmente a un rival político. En cualquier país un partido en campaña electoral se lanzaría a la yugular del rival ante algo así, pero en la Cataluña del procés el izquierdista radical antisistema critica con guante de seda al político derechista neoliberal del establishment.

En mi opinión Cataluña saldrá de estas elecciones con un parlamento más dividido y poliédrico que el actual. En cierta manera se detectan tres bloques bastante definidos, aunque con diferencias. Hay un primer bloque que digamos sería el “inmovilista”, compuesto por el PP y C's, que más o menos lo que pretende es que nada cambie en el estatus jurídico de Cataluña. Después hay un bloque “independentista”, compuesto por Junts Pel Sí y las CUP, que quieren la independencia a toda costa (siempre en teoría) aunque difieren en las formas y el contenido. Y finalmente hay un bloque “pactista” (o tercerviísta), que pretende cambiar el estatus jurídico de Cataluña mediante una negociación con el estado y por un procedimiento pactado y legal, bloque en el que está el PSC, Unió y Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP).
Es prácticamente seguro que Junts Pel Sí ganará las elecciones, aunque parece que sin mayoría absoluta según las encuestas (pocas y no muy fiables). Tengo duda de qué pasará en el segundo puesto, pues alguna encuesta dice que será para C's pero yo creo que puede ser fácilmente para CSQEP. El parlamento que va a salir va a ser muy plural y si C's queda como segunda fuerza lo será muy lejos de Junts, pero si pasa eso creo que quedará bastante claro que lo único que ha provocado el procés es la polarización de la sociedad catalana (recordemos que C's en Cataluña representa básicamente el anti-nacionalismo). Esta competición por la segunda plaza también será muy interesante pues nos indicará qué ha hecho esa población izquierdista pero no nacionalista de Cataluña, si ha priorizado el factor ideológico o el nacional.
Posiblemente el PSC seguirá con su caída libre, pero el PP, que hasta hace un par de meses hubiese jurado que iba a quedar anulado por C's, me temo que resucitará de la mano de García Albiol. La aportación de Albiol a este cuadro de partidos es muy interesante porque nos trae ese “populismo de derechas” anti-inmigración que sí existe en otros países y que en España casi no ha cuajado con la excepción parcial de, precisamente, Cataluña. Porque el partido anti-inmigración más fuerte que existe en España es Plataforma Per Catalunya, y eso nos indica que allí existe este votante potencial. Probablemente Albiol ganará todo ese voto.
Qué pasa con la candidatura de Albiol me resulta muy interesante, porque además creo que este ambiente endogámico y realzador de la catalanidad que ha generado el procés le puede ser favorable. Al final, la “moral” que emana de las ideas de Albiol no es tan distinta de muchas de las argumentaciones y sentimientos de muchos independentistas (no explicitada por sus lideres pero sí presentes en las bases), con la única diferencia de chivo expiatorio elegido. Leed simplemente cómo argumenta alguien como la esposa del expresident Pujol y veréis a que me refiero.

Tan solo una derrota espectacular de las fuerzas independentistas paralizaría totalmente el procés, pero eso no se va a dar. El grupo independentista es mayor que cualquiera de los otros dos, y aunque los otros dos le superasen siempre se podrán estirar las argumentaciones para seguir con esta situación. Los procesos que no van a ningún sitio cansan, pero viendo la potencia propagandística del independentismo y la fuerza y raigambre de los sentimientos que espolea, pensar que en tres años esto va a desaparecer es ser muy ingenuo.
Recuerdo un día, creo que era enero de 2013, en que estuve unos días en Cataluña (en Cervera concretamente). Era la primera vez que estaba en la Cataluña del procés y la cantidad de banderas independentistas me sorprendió. Hubo un día, comiendo en un bar, que estaba la TV puesta y comenzó el informativo de TV3. El informativo fue monotemático, todo era el procés y la independencia, como si no pasase nada más en el mundo. Me recordaba a ese Canal 9 que el PP manipuló hasta la saciedad cuando hacía sus campañas con, por ejemplo, el tema del agua y los trasvases, pero todavía peor y más descarado. Para mi esa TV3 era irreconocible con la que veía hasta prácticamente dos años atrás y me consta que no era un caso aislado, porque he visto más de una vez debates y entrevistas que, por decirlo suavemente, dejan a la TVE de Urdaci a la altura de la BBC.
Cuento esto para que se entienda que lo de Cataluña va para largo. Yo he vivido en una Comunidad Valenciana con una publicidad aplastante a favor de ciertas concepciones identitarias y sé lo que es eso, sé lo que es evitar ciertos debates y que te señalen como anti-valenciano sencillamente porque no compartías unos puntos de vista que además eran absurdos. Salir de ahí nos ha costado mucho tiempo a los valencianos y eso que probablemente la tendencia a la información endogámica fuese mucho menor aquí de lo que es en Cataluña. Pero es que la combinación de sustratos preexistentes, mitos creados y exaltación de sentimientos primarios es muy poderosa, genera bloqueos mentales imposibles de anular, auto-justificaciones impresentables y una “espiral de silencio” que solo la entiende quien la vive.
De todas formas hay una cosa en favor de los catalanes, y es que creo que son mucho más pragmáticos que nosotros. Y eso va a ser bueno para solventar las decepciones.

Ya he hablado más de una vez sobre las falacias que envuelven ese derecho a la secesión que se esconde detrás del término blanqueado (y versátil, por si acaso) del derecho a decidir, sobre la perversa moral que emana del planteamiento soberanista y sobre las consecuencias que podría tener algo así para el futuro de todos. Creo que está de más, también, insistir en que cualquier solución no negociada y multilateral llevaría a Cataluña al aislamiento, que es algo que todo el mundo entiende menos quienes no quieren entender la realidad. De hecho el abuso de esta advertencia no me gusta nada, me parece que es la política del miedo y no se debe hacer política del miedo.
Me preocupa mas el futuro, no solo el de Cataluña sino también el del resto de España. Si el procés no se paraliza o como mínimo se reconvierte tendremos dos problemas que enfrentar en el futuro que no traerán nada bueno. Una es la polarización y la afectación de la convivencia en Cataluña, y la otra sería más general y nos afectaría a todos, que es la “desconexión” política y mental entre Cataluña y el resto. Porque España no va a poder llevar a cabo una regeneración exitosa de su política y sociedad si tiene una comunidad con la sexta parte de su población pensando en otra cosa. Nos podríamos enfrentar a un boicot bidireccional, perpetuo y destructivo para todos.

Creo que es necesario que Mas sea duramente derrotado, y entiendo como derrotado que Junts Pel Sí saque menos escaños y votos que la suma de CiU y ERC en 2012, a ser posible con una diferencia importante. Los catalanes son pragmáticos y sus políticos normalmente también suelen serlo, y en ese escenario se impondría deshacerse de Mas y replantearse el bloque soberanista. No es que el procés o las ansias de independencia vayan a acabar con esto, ni mucho menos, pero creo que sí le valdría a Cataluña para volver a alzar la vista y contemplar otras opciones que no sean un día de la marmota permanente.

5 comentarios:

  1. Lo malo de la situación es que la independencia unialteral es inviable en la práctica, ni nadie la reconocería. Y una independencia pactada tampoco es posible sin reformar antes la Constitución y el sistema legal español. Pero a la vez una inhibición de Cataluña en las reformas constitucionales y regeneraciones democráticas tan necesarias en España, impediría que éstas se produjeran de forma satisfactoria. Y esto es un gran problema.

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  2. Hola Pedro,

    Pues yo al igual que tú, siempre he tenido a la sociedad catalana como "modelo" de muchas cosas - más que nada por afinidad cultural y no por un sentido necesariamente de superioridad con respecto al resto del país (aunque tampoco te voy a negar, lo siento si alguno se ofende, que todos caemos siempre en cierto chovinismo y a pesar de amar todo el país y sus distintas gentes, ¿qué quieres que te diga? Muchas veces cuando me pasaba temporadas en la meseta profunda hace años en soledad, me sentía agradecido que culturalmente proviniera de la "costa este" española, del mediterráneo. Recuerdo lo de TV3, sí y me encantaba bajar desde Madrid cada puente que podía y sentirme "en familia" mirando TV3 y disfrutando de las cosas de la "millor terreta del mon".

    No comparto como creo que ya sabes que Valencia no forma parte de la estructura política compartida con Cataluña (eso sí, no soy independentista). Pero llegué a esta conclusión hace años, precisamente leyendo documentos medievales e históricos que indudablemente vinculan a Valencia con Catalunya. No olvides nunca que Valencia fue repoblada por catalanes y aragoneses. Eso es un hecho y aunque no suene políticamente correcto decirlo ante tanto sensiblón asustadizo, digamos que hace siglos, las caras que se veían en Valencia eran semejantes a las que se veían en Catalunya y aun es cierto en zonas rurales, si bien cada vez menos por tanta mezcla en un entorno de tanta globalización depredadora en muchos casos. Pero bueno al margen de ese apunte, tampoco hace falta hablar de "pancatalanismo" para desviar de esa realidad. El pancatalanismo tampoco lo comparto del todo al ser obviamente un concepto nuevo del siglo XIX y romántico. Pero tampoco creo que estés en contra de la unidad de la lengua, Pedro - y me gustó mucho lo que dijo Ximo Puig el otro día. "COMPLICIDAD". Yo sí creo que Valéncia debe tener una relación de absoluta complicidad con Catalunya, aunque como bien dices por otro lado, eso se dificulta mucho con el muy agresivo nacionalismo evidente de Catalunya.

    ¿Por qué identificas inferioridad respect. a Catalunya con Fuster? Fuster lo que hace es denunciar una realidad: que en el "País Valenciá" siempre ha habido cierto temor o complejo a defender lo que le corresponde y mirar demasiado a Madrid. He hablado de este tema con gente muy "pro" catalana donde hay más en sitios como Castellón y sus pueblos (ya sabes allí hay más presencia de catalanistas) y siempre me dicen "deberíamos aprender de los catalanes, que al menos saben defender lo suyo, no como nosotros". Y esa es la verdad, Pedro.

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  3. "Y finalmente hay un bloque “pactista” (o tercerviísta), que pretende cambiar el estatus jurídico de Cataluña mediante una negociación con el estado y por un procedimiento pactado y legal, bloque en el que está el PSC, Unió y Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP)."

    Este es el que más me gusta y comparto muchas cuestiones que defienden. Hay que, sin duda, cambiar la relación más con el estado central (y no solo Catalunya...)

    Con respecto a la Plataforma Per Catalunya...te diré que conozco a Anglada y él es independentista también.

    Sobre lo de José y Josep que denunciaba Ferrusola, voy a decir algo "controvertido": si tú de verdad tienes un sentido cultural de tu tierra o una noción identitaria (por mucho que no guste o que se base en romanticismos y mitos), su postura es lógica. Y es que bajo ese contexto nacionalista, un andaluz es igual de extranjero que un magrebí. Incluso, se puede dar el caso (y me ha pasado porque lo he vivido) en que hablando con un norteafricano éste tenga más sentimiento "catalanista" que un inmigrante de Segovia o Toledo. Aquí mismo en USA, donde no existe ese tipo de nacionalismo, sí existe un fuertísimo regionalismo a nivel de los estados, especialmente en el sur profundo donde detestan que un político tenga un acento inglés que no sea el sureño, o que venga de "yankilandia" en el norte. Sé que no simpatizas nunca con este tipo de cosas, pero debes comprender que muchos sí sienten ese cariño o interés especial por cosas más místicas y difíciles de definir pero que se sienten muy evidentemente. Es lo que tiene el amor.

    Haces bien en hablar del pragmatismo catalán (un rasgo cultural mucho más "nórdico" que latino, por cierto). Y creo que esa es la actitud que debe primar en todas estas cuestiones. A mí si te digo la verdad no me hace perder el sueño el tema de la independencia. Es un debate que me aburre casi siempre. Si en Valencia no existe tanto sentido identitario (en comparación con el hermano catalán) se debe a la fuerte inmigración castellana, aragonesa y andaluza que vino a la región en los años 60 - eso y el hecho de que la burguesía valenciana nunca, efectivamente, se interesó demasiado por la cuestión regional-identitaria, aunque a nivel de pueblo llano, esa tendencia está cambiando. El nacionalismo es imparable en Europa, Pedro, te guste o no, para bien o para mal. Catalunya recibió mucha inmigración, pero ya desde el siglo XIX empezaron con estos debates y ha existido esa corriente de "defensa de la llengua" que desencadenó en el proceso actual de inmersión, "catalanización", etc

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  4. En todo caso, seguimos con la misma historia de siempre en España. España siempre ha sido un país de extremistas y sigue siéndolo. La gente es o MUY DE DERECHAS o MUY DE IZQUIERDAS. Prácticamente no existe el pragmatismo ni la cultura de la denuncia.

    Recuerda cuando un famoso comentarista habló de bombardear Catalunya (Valerde en Telemadrid) y no pasó nada - de hecho el tertuliano también sonrió a la cámara. Como me dijeron los ingleses en su día, imagínate lo que le hubiese pasado a un comentarista INGLÉS si hubiese dicho lo mismo de Escocia. Pero en España, "no pasa nada" y seguimos en una espiral que no sé si ni creo que tenga solución por ahora.

    Seguimos con las mismas estructuras de poder que apoyaron el régimen de Franco. Y no, tranquilo que no pretendo convertir esto en una condena a Franco (de hecho este es otro tema que vamos a abordar algún día), pero bueno ya me entiendes, la polarización sigue ahí. Los españoles durante 30 años han tenido amnesia colectiva y los problemas no se borran con alegría, botellón y fiesta, como pretendió hacer la "nueva" España democrática.

    Ayudó mucho la luna de miel con Europa, que fue la que financió gran parte del "desarrollo" socioeconómico español. Pero España siempre ha sido un país pobre y atrasado desde hace ya siglos. De hecho como ya sabes aquí en USA los propios latinoamericanos asociaban a España hace décadas con "oscurantismo" y puritanismo católico. Amenazaban a sus hijos en los años 70 con mandarles a España, porque USA era demasiado "degenerada y liberal". Pero ahora España vuelve a ser lo que fue toda la vida: un país muy dividido y pobre.

    En todo este contexto de declive, empobrecimiento y un futuro incierto, el nacionalismo está en auge. ¿Qué hacer? No lo tengo tan claro, Pedro. Creo que es una de estas cosas que tenemos que tratar día a día, resolver sobre la marcha. No hay otra.

    Saludos

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  5. El día de la marmota ya hace tiempo que se hubiera acabado si viviéramos en una democracia del siglo XXI. ¿Cómo? Pues contando el número de los ciudadanos catalanes a favor de la independencia y el de los contrarios a ella. Eso se llama referéndum. Así de simple funciona una democracia. Ni elecciones plebiscitarias ni demás tonterías. Que se lo pregunten a David Cameron.

    Yo no quiero que los catalanes se marchen, más que nada porque una España sin la dinámica Cataluña sería más terrorífica si cabe. Hemos de encontrar una fórmula de convivencia a través del diálogo para que todos los españoles nos podamos sentir a gusto en un Estado común. Pero en lugar de ello, algunos se dedican a insultar a los catalanes, comparándolos con los nazis, o a enviarles el Tribunal Constitucional como si fuese la Santa Inquisición. Vamos, que si yo fuese catalán lo tendría muy claro.

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