La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 18 de agosto de 2015

La alianza Compromís-Podemos

















Desde hace un par de meses se viene hablando de que habrá, para las elecciones generales, una candidatura conjunta entre Podemos y Compromís en las circunscripciones valencianas. Este pacto se enmarca dentro del deseo de Podemos de “converger” con ciertas fuerzas progresistas territoriales como la Chunta Aragonesista, ANOVA o Iniciativa per Catalunya, además del propio Compromís.
Esta estrategia es parte de un debate más amplio sobre si se debe hacer una candidatura popular general al estilo Ahora Madrid o Barcelona en Comú (que tiene como telón de fondo la marginación, o no, de IU) y del nombre de esta candidatura, que Podemos exige que sea encabezada por el nombre de este partido. Como sabéis Podemos se empeña en marginar a IU, oficialmente por considerarla vieja política y demasiado posicionada en la izquierda, pero sin embargo sí desea aliarse con estas fuerzas de carácter regional, aunque siempre con su marca presente.

Estas negociaciones o tomas de posiciones públicas creo que han sacado lo peor de la izquierda y de la política en general. He visto sectarismo, rencillas, victimismo, egolatría, suspicacia e incapacidad de ceder en nada. También es verdad que se ha podido ver a otros actores voluntariosos y, por fin, con inteligencia política, entendiendo el sentido de los tiempos y el éxito de las candidaturas de confluencia en las pasadas elecciones municipales, sobre todo en la España más urbana. Al final, como todo en la vida, la izquierda es dual, capaz de lo mejor y de lo peor.
Personalmente creo que está bastante claro el horizonte que deberíamos seguir: Una candidatura de confluencia, bajo una marca instrumental, que sea capaz de equilibrar la pluralidad con la democracia interna y generar un programa común con foco en la igualdad. Algunos actores lo entienden (EQUO, Mónica Oltra, quizá incluso Alberto Garzón), pero otros parecen tener como único objetivo el control de la candidatura y la anulación de quienes deberían ser sus compañeros.
El argumento de Iglesias de que no se puede pactar con IU porque esta fuerza está demasiado caracterizada como “izquierda” y que Podemos debe estar en la “centralidad del tablero” es falaz. Podemos es percibido como un partido más a la izquierda que IU por la sociedad (aunque no sea así), en eso pues ya se ha fracasado. Persistir ahí contra la evidencia matemática de que la unión con IU generaría una mayor representación sólo se explica si el argumento no es más que una excusa o bien si estás tan embebido de tu propio discurso que te lo has creído a pesar de la evidencia.

En tierras valencianas la situación es todavía más compleja, aunque parece que tiene más fácil arreglo. Compromís y sobre todo su líder, Mónica Oltra, preferirían una candidatura más amplia por su cultura política, sin embargo tampoco ven con malos ojos una alianza “simple” Compromís-Podemos. Podemos también quiere esta alianza (sin incluir a IU), así que parece que ésta se dará. La cuestión son los detalles.
Como pasa siempre cuando Compromís se enfrenta a este tipo de decisiones, se puede observar las dos almas de la coalición. Por un lado se ve lo que Enric Juliana llama el “valencianismo menestral”, que sería la parte nacionalista que representa el BLOC. Éstos (y sobre todo su sector tradicional) no son muy amigos de este tipo de pactos con partidos “de Madrit”, pero como no se pueden oponer están insistiendo en que la candidatura sea íntegramente valenciana, fuertemente liderada por Compromís y que los diputados electos tengan grupo propio e independencia en el congreso. Hace poco hubo una votación interna en el BLOC y se aprobó que se iniciasen conversaciones con Podem, aunque con un sector duro opuesto al pacto.
El otro alma de Compromís, la de la “radicalidad urbana” en palabras también de Enric Juliana, que encabeza la líder de la coalición Mónica Oltra con su partido, Verds-EQUO y muchos independientes de la coalición, sí desean claramente un pacto con Podemos. Obviamente quieren que Compromís lidere esa candidatura, pero están más abiertos al diálogo y a la negociación y no han puesto líneas rojas tan claras como el otro sector.
Al final aquí hay una realidad que no es desconocida por nadie, y es que Mónica Oltra y toda esa “radicalidad urbana” de Compromís seguramente se sienten más próximos a Podemos que al propio BLOC. No es que sean iguales, ojo, pues Compromís es mucho más plural, democrático internamente y defensor de los equilibrios de fuerzas que Podemos, pero es evidente que la izquierda de Oltra o el ecologismo político comparten más instintos, objetivos y visiones con Podemos que con el BLOC. Pero el BLOC es su aliado, así que eso sitúa a este “alma” en una posición intermedia y necesitada de hacer equilibrios entre lo que desean y lo que exigen sus socios.

En principio Compromís ha exigido “liderar” la candidatura conjunta, algo que es abstracto e interpretable, lo que pasa es que algunos sectores de Compromís interpretan “liderar” como “liderarlo todo”, y ese posicionamiento, que puede tener sentido para marcar una buena posición negociadora de salida, se convierte en un infantilismo absurdo si te lo crees. Algunos en Compromís quieren reducir a Podem al papel de comparsa, pues quieren tener los cabezas de lista, el nombre primero en la papeleta, grupo propio y autónomo en el congreso, etc. Y eso no es razonable, por varias razones.
La justificación que algunos dan para “liderarlo todo” es que Compromís demostró el 24-M tener una fuerza mucho mayor que Podemos. Habiendo sido cierto eso el 24-M, la extensión de esta idea a unas elecciones generales es fantasiosa y no se sostiene. Es evidente que Compromís le ganó la partida a Podemos en las autonómicas, pues ambas fuerzas comparten un gran porcentaje de electorado potencial que, en aquel momento, se decantó por Compromís. Y me atrevería a decir que lo hizo gracias a las grandes figuras que encabezaban Compromís (con atención especial a Oltra y Ribó) y como “premio” por el gran trabajo de oposición de Compromís en los últimos años.
Sin embargo Compromís es una fuerza especialmente apta para elecciones locales y autonómicas, pero no así para elecciones en ámbitos más grandes, con el agravante de que sus mejores cuadros están en la política local y autonómica. Y no hay más que ver los datos. Por ejemplo, Compromís sacó en las autonómicas de 2011 un 7,1% de los votos (EU sacó 6,25%), mientras que en las generales de 6 meses después, siendo ya una marca mucho más conocida, obtuvo un 4,8% (IU el 6,5%). Obviamente muchos valencianos consideraron que valía la pena votar a Compromís en las autonómicas pero no en las generales.
En las europeas de 2014 Compromís sacó un 7,94% de voto. Meses antes se estaba hablando, a nivel de C.Valenciana, de un posible sorpasso de Compromís al PSPV, con encuestas que daban a Compromís alrededor del 14% de los votos. Es verdad que apareció Podemos y éste restó votos a Compromís, pero es que también IU obtuvo un 10,3% en la C.Valenciana (Podemos un 8,2%). Un año después Compromís ha sacado el 18,2% de los votos en las autonómicas. Creo que se observa claramente que el potencial de Compromís en elecciones generales y europeas baja muchísimo respecto a las autonómicas y locales, al menos hasta ahora ha sido así.

Me la voy a jugar: Creo que si Compromís y Podemos se presentasen por separado a las generales, Podemos sacaría más votos que Compromís. Me baso en los datos que hemos visto pero también en mi propia percepción sobre los votantes de Compromís que conozco (y conozco muchos), que quitando los que son nacionalistas y cercanos al BLOC son gente que podría perfectamente votar Podemos o PSOE (o IU) en unas generales, y de hecho seguramente lo harán si ven a Compromís como una fuerza “regional” con intereses exclusivos en la Comunidad Valenciana.
Por eso creo que Compromís haría mal enseñando las plumas del Pavo Real como si fuese un partido mucho más grande que Podemos, es una presunción que no es aceptable. Y mucho menos puede considerar que le falten al respeto porque Podemos marque sus condiciones mínimas. Compromís tiene probablemente mejores cuadros que Podemos, con más experiencia, una estructura de partido y la mitad de los consellers, alcaldes, etc. Y eso puede aprovecharlo para intentar tener mayoría de los diputados electos, que es en definitiva de lo que se trata esto. Y, además, creo que esto lo aceptaría Podemos sin ningún problema.
Sin embargo creo que Podemos tiene razón en que su marca debería ir delante (aunque yo prefiera un nombre nuevo común para toda España). Creo que el electorado valenciano debe ver que esa candidatura es parte de un proyecto nacional, general, y no una candidatura localista o mixta entre dos partidos que se juntan para maximizar resultados. Compromís puede “liderar” y Podemos poner la marca principal, es un win-win para ambos.

De todas formas a mí, fuera de lo que es el marketing político, estos debates me parecen una hoguera de las vanidades impropia de políticos maduros y serios. La pretensión de Iglesias de que lo único aceptable es que la marca Podemos encabece el cambio o la idea de algunos en Compromís de que ellos deben liderarlo todo sin excepción ni cesión en las candidaturas valencianas son las dos caras de la misma moneda, la del infantilismo político.
Lo que importa es el proyecto y, para llevarlo a cabo, lo que maximice la cantidad de diputados. Lo demás es secundario y generalmente contraproducente. Afortunadamente creo que Mónica Oltra tiene también esta percepción y que, respetando los equilibrios internos que debe tener en cuenta, conseguirá la manera de llevarla a cabo. 

3 comentarios:

  1. Muy interesante, como siempre o casi siempre. Ciertamente, la alianza - o posible coalición - de Compromís con Podemos está sujeta a múltiples variables que resulta difícil ya sólo enumerar y no digo nada de entrar en el detalle. La negociación entre ambas fuerzas requerirá de negociadores inteligentes. Veremos en qué termina todo esto.

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  2. Pedro:

    Yo por mi parte soy una mezcla entre esa "radicalidad urbana" y ese valencianismo rural - digamos que todos tenemos que tener algún lado algo romántico y ese es el mío. Siendo realista, no obstante, no creo que encerrarnos en la cuestión nos conlleve a conquistar el poder y en eso comparto plenamente algunas cosas que escribes.

    No soy de poner "líneas rojas claras", pero sí líneas MUY CAUTELOSAS, o sea, ÁMBAR. Hay que tener cuidado con alianzas de este tipo.

    Comparto los recelos del BLOC contra la centralización en Madrid, que al final acabarán defendiendo esos intereses sin prestar particular atención a las necesidades que tiene Valéncia y eso es lógico - es una cuestión de prioridades e identidades de quienes integran una formación.

    En las elecciones generales no votaría yo a Compromís -- porque soy una persona consecuente con el resto del país y no dejarán de ver a Compromís como lo que es: un fenómeno netamente valenciano. Y oye, me alegro mucho y es motivo de orgullo, que Valéncia aporte algo tan positivo a la política, pero a nivel general votaría por Izquierda Unida. A mí Podemos...pues...como que no. Ya lo sabes. Prefiero a Garzón antes que a Iglesias (por muchas cuestiones que ahora no son relevantes aquí).

    Pero bueno, sigo pensando que aunque pueda funcionar de cara a las elecciones, no sé si Compromís podrá seguir generando nuestra confianza a nivel valenciano si esto continúa o dependiendo qué acuerdos surjan.

    Y francamente no me gustaría nada un "yo quito y mando" desde Madrid porque volvemos al antiguo PSPV y su sumisión a Moncloa, que no a Valencia y su electorado fuerte.

    Teniendo en cuenta como bien dices de Compromís que es una coalición de partidos que ha hecho equilibrios muy difíciles para ser PLURALES y que además siempre han vendido su cercanía a los valencianos, no sé hasta qué punto va a ser sostenible una coalición con el madridismo de Podemos.

    Cuestiones difíciles, Pedro, y ninguna solución es realmente buena ante el terrible panorama político español y de pasividad generalizada.

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  3. Todo apunta a que la próxima legislatura nadie tendrá mayoría absoluta en el Congreso. Temas estrella como la reforma del sistema de financiación de las autonomías, el techo de déficit autonómico e incluso una posible reforma constitucional en profundidad se pondrán sobre la mesa. Así pues, en un escenario en el que se prevé grandes tensiones entre territorios habrá que ver qué pintan los valencianos con una autonomía infrafinanciada y esquilmada por el gobierno central debido al déficit fiscal y la falta de inversiones. ¿Defenderán el PP, el PSOE, Podemos y Ciudadanos que los valencianos como ciudadanos españoles tienen los mismos derechos que andaluces, extremeños, etc.? La experiencia de 37 años de democracia me dice que los valencianos siempre salen perdiendo. Así que me pregunto: ¿Podemos, implantado en toda España, cuyos distintos territorios tienen muchas veces intereses enfrentados (financiación, agua, infraestructuras,...), actuará de manera distinta a los demás partidos de matriz estatal? Sólo un dato: Pablo Iglesias reconoce que no sabe nada del corredor mediterráneo, una infraestructura crucial para la economía valenciana. Espero que Compromís sepa jugar bien sus cartas porque ahora mismo no veo en el panorama político ningún otro partido con potencial electoral cuya prioridad sea garantizar a los valencianos la igualdad de condiciones con el resto de autonomías de España.

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