La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 28 de septiembre de 2015

27-S: "Arròs i Tartana" y el fin del catalanismo

















Si después de cualquier elección nos encontramos con que (casi) todos los partidos dicen haber ganado las elecciones, en un entorno tan altamente polarizado y predeterminista como el catalán sabíamos que esto iba a suceder con mucha más intensidad todavía, y así ha sido. Tanto independentistas como “unionistas” dicen haber ganado, con un resultado perfecto para mantener las cosas tal y como estaban antes de las elecciones.
Hace unos días dije que el escenario perfecto para Mas y Rajoy era que el independentismo ganase en escaños pero no en votos. La victoria en escaños permitiría a Mas seguir con el procés pero pudiendo aplazar las actitudes más unilaterales, convenciendo a sus socios de que no tienen la mayoría suficiente. Para Rajoy era ideal porque esto permite a Mas controlar exigencias unilaterales de sus socios, pero también deja una amenaza flotante que permite al PP erigirse como defensor de la unidad del estado y agitar el espantajo de una amenaza frente a la que algunos de sus rivales podrían ser tibios.
De todas formas, más allá de escenificaciones y de la concentración en votos o escaños independentistas y no independentistas, estas elecciones nos han demostrado que en las entrañas de Cataluña las cosas han cambiado radicalmente y quizá para siempre, dejando un escenario que, en contra de lo que pudiese parecer, no parece muy favorable para el nacionalismo.

La lista ganadora, Juns Pel Si, ha sacado el 39,5% de los votos, aunque un porcentaje mayor de escaños debido a la ley electoral. El resultado no parece especialmente bueno para una lista que pretendía ser unitaria, transversal, defensora de Cataluña y que tenía aires prácticamente de partido único patriótico. La suma de CiU y ERC siempre ha estado por encima del 45% de los votos (durante los 80 y 90 en más del 50% muchas veces), por lo que se observa un retroceso evidente y una fuga de votos que muy probablemente está en las CUP, uno de los grandes ganadores de la noche con un 8,2% de los votos, más del doble que la vez anterior (aunque ha sacado más del triple de escaños, ya que la ley electoral le perjudicó la vez anterior). La dinámica de transferencia no ha sido muy distinta de la que se ha observado otras veces entre CiU y ERC.
La segunda fuerza ha sido C’s, el otro gran vencedor de la noche, que ha sacado casi un 18% de los votos, también más del doble de votos (casi el triple) que la vez anterior (7,5%). C’s ha estado incluso a punto de ganar en alguna comarca del área metropolitana de Barcelona (Baix Llobregat) o en Tarragona (el Tarragonés). De hecho una de las cosas sorprendentes (y terribles) de estas elecciones es la diferencia enorme en comportamiento electoral de las áreas metropolitanas respecto a las más “rurales”, y eso se ve en partidos como C’s que pasan de ganar en algunos municipios de las áreas metropolitanas a directamente casi ni existir en la Cataluña más rural.
C’s parece haber absorbido claramente el voto de los municipios obreros y de lo que es la izquierda obrera de Cataluña, desplazando a PSC y ICV-CSQEP. Porque esta es una de las claves que no se entiende en el resto de España y que es fundamental entender. Es la “izquierda sociológica” la base de voto autonómico de C’s en Cataluña, a diferencia de lo que pasa en el resto de España. Y es fácil entender por qué: Ante el desafío independentista, la reacción de esa izquierda obrera que generalmente tiene orígenes no catalanes ha sido priorizar la oposición al independentismo a la cuestión “social” (por culpa de la indefinición de otros, por cierto). Este es el gran “éxito” de Mas, hacer que sus opositores piensen también en términos nacionales y no políticos.
Viendo la celebración de C’s se puede observar una especie de “orgullo charnego” que jamás había visto en Cataluña. Los hijos y nietos de inmigrantes se han cansado de ser sujeto pasivo en Cataluña y han decidido resistir a un independentismo que entienden nocivo y peligroso para su identidad mixta. Luego incidiré en esto.

El gran fracasado de estas elecciones ha sido Catalunya Sí Que Es Pot (CSQEP), que no ha llegado al 9% de los votos (estando ICV casi en el 10% las elecciones anteriores). Uniéndose ICV con un partido ascendente como Podemos resulta que han bajado en voto, algo que parece incomprensible más viendo como en Barcelona y en otras ciudades de Cataluña gobiernan candidaturas de confluencia popular.
En CSQEP y en Podemos se ha echado la culpa del resultado a la polarización nacional existente en Cataluña. Esto, sin ser del todo mentira, es no entender nada de lo que ha pasado y echarle la culpa de tus propios errores a los demás. La causa del resultado está bastante clara en mi opinión: CSQEP ha “compadreado” demasiado con el independentismo, se ha mostrado neutral en la cuestión nacional y, para colmo de males, ha puesto a un pseudo-independentista como cabeza de cartel. El votante potencial de CSQEP se ha visto en estas elecciones con tres opciones: Priorizar la cuestión social e ideológica, ignorando la nacional (y entonces votar a CSQEP), priorizar la nacional e intentar parar al independentismo (y entonces votar a C’s) o tirar por el camino de en medio y votar al PSC. Pues bien, al final esa izquierda obrera metropolitana ha votado a C’s y ha sostenido al PSC en sus votos de 2012, desechando en su mayoría la opción de CSQEP.
Yo creo que la posición de ICV de cercanía al soberanismo ha hecho daño a la coalición, pero también la actitud de Podemos. Podemos, que tantas veces ha acertado en su análisis de la situación española, ha errado gravemente en Cataluña. Iglesias y su gente se han basado en una premisa: Que el catalanismo era una característica necesaria para ganar en Cataluña y que, por tanto, había que adaptarse a él. Sin embargo la realidad es que estas elecciones certifican la defunción del catalanismo político.
El PSC ha aguantado relativamente bien, dentro de su complicada situación, y creo que su aguante se debe a un detalle importante: Este es posiblemente el PSC menos “catalanista” que ha habido en los últimos años y el más “coordinado” con lo que defiende el PSOE.  El PP se ha hundido algo más de lo que pensaba (mucho de su voto ha ido a C’s) y otro de los grandes fracasados de las elecciones es Unió, que no ha entrado en el parlament. Y este último caso es especialmente interesante porque desde mi punto de vista Unió es el partido más “catalanista tradicional” que había, y los votantes le han dado la espalda.

Lo más relevante de estas elecciones, desde mi punto de vista, es la desaparición del catalanismo, al menos tal y como lo conocíamos. El “catalanismo” en Cataluña hasta hace unos años era prácticamente el mínimo común múltiplo de todas las fuerzas políticas excepto quizá el PP (e incluso en la época de Piqué intentaron acercarse al mismo). Ese catalanismo se basaba en la defensa de la especial idiosincrasia de Cataluña, en la defensa de su lengua y cultura y en una especie de aspiración generalizada de más autogobierno. Abarcaba desde el PSC hasta ERC, y precisamente por ese catalanismo se pudo alumbrar un tripartito entre una fuerza independentistas como ERC con una teóricamente no nacionalista como el PSC.
Sin embargo este consenso catalanista ha saltado por los aires, y ha saltado por los aires porque los nacionalistas lo han hecho saltar. Ante la evolución de los nacionalistas hacia el independentismo, los catalanistas no-nacionalistas han optado por desligarse de ese catalanismo de consenso. Mirad, el que era el único partido no catalanista hasta hace unos años, el PP (e insisto que en cierto momento llegó a acercarse a esas posiciones), siempre estuvo sobre el 10% de los votos. Ahora, los dos partidos claramente no catalanistas (PP y C’s) están en el 26,5% de los votos. Pero es que hay más: El PSC seguramente menos catalanista de la historia ha obtenido un 12,7% adicional de los votos.
Este es el drama de Cataluña, que es algo que no se está queriendo ver. Conforme los nacionalistas van abandonando el catalanismo los no-nacionalistas también lo abandonan, pero en sentido contrario. Se está yendo a una "euskaldización" de Cataluña, con dos bloques identitarios claramente enfrentados, mientras que las opciones de más concordia y digamos “neutralidad” (CSQEP y Unió) han fracasado.

Hay que analizar la evolución de los acontecimientos. Cuando Mas ganó las elecciones en 2012 y comenzó a hablar con las fuerzas políticas para hacer un pacto por el “derecho a decidir”, en un principio estuvieron en las conversaciones los nacionalistas de CiU y ERC pero también ICV y PSC, partidos que representaban a más del 70% de los catalanes. El PSC se desmarcó al ver que eso iba de estrujar las normas jurídicas y, más tarde, ICV se separó al vislumbrar que lo que querían esas fuerzas era la independencia predeterminada. Incluso CiU se disolvió, yendo Unió por libre.
Siendo objetivo diría que esta situación de entierro del catalanismo es precisamente la que mejor le viene al statu quo. Si se generan dos bloques enfrentados entre independentistas y unionistas, objetivamente da igual que los primeros tengan el 51 o el 60% de los votos, la defensa de los ciudadanos que se declaran claramente unionistas siempre le servirá al gobierno central para paralizar cualquier cambio de estatus jurídico. Un estado debe defender a sus ciudadanos, sean estos mayoría o no, y permitir el alumbramiento de un nuevo estado con una sociedad polarizada no parece una buena idea.
Cuando el catalanismo era mayoritario las exigencias de mejor financiación, más competencias o cosas así eran difícilmente rechazables. Siempre se daba la coyuntura política favorable para que los votos catalanes fuesen necesarios, era cuestión de esperar y perseverar,  y al final se conseguía lo demandado, aunque fuese parcialmente. Un resultado decente en Cataluña era necesario para ganar las elecciones en España (sobre todo para el PSOE) y por eso las demandas catalanistas se acababan asumiendo.
Pero ahora eso se ha acabado. Ahora ni el PP ni el PSOE necesitan un buen resultado en Cataluña, lo que necesitan es a C’s y/o el voto “unionista”. De hecho cuanto más radicales son las demandas de los partidos nacionalistas más costo político tiene aceptarlas, y por tanto más difícil es para los catalanes poder conseguirlas. El haber finiquitado el catalanismo lleva precisamente a que el gobierno central no tenga incentivos para negociar, ni con un 47% ni con un 55% de votos independentistas.

Lo anterior lo podemos enlazar con el hecho de que en Cataluña casi nada es lo que parece. Una de las cosas que no se entienden desde Madrid es que mucho del voto que va a parar a JxS no es independentista (declaradamente sobre el 15%, pero posiblemente sea bastante más), es un votante que piensa que tan solo una amenaza real de secesión llevará al gobierno central a negociar un nuevo estatus para Cataluña.
Pero eso es un error garrafal, porque desde Cataluña se ignora que están creando incentivos para que “el estado” no negocie. Ya no es solo que la destrucción del catalanismo hace que no sea necesaria la aceptación de las demandas catalanas, ya no es que la aceptación de las demandas radicalizadas fuese cada vez más costosa en votos en el resto de España, es que sencillamente el estado no puede aceptar una negociación forzada por una amenaza. Ningún estado acepta eso, y en el caso del español el aceptarlo provocaría automáticamente un efecto dominó que comenzaría por Euskadi, seguiría por Galicia y continuaría quizá por la Comunidad Valenciana, Baleares y otras comunidades.
¿Cómo vas a transmitir el mensaje de que las bravuconadas y las amenazas son un mecanismo válido para forzar una negociación? Nadie lo hará, ni siquiera quienes dicen que quieren hablar y dialogar. Lo dije el otro día y lo repito: Si los nacionalistas quieren negociar van a tener que usar a Mas como chivo expiatorio, echarle la culpa del pulso y “blanquearse”, y en base a una buena Fe negociadora esperar que haya un gobierno en Madrid de carácter pactista.
Ese es otro de los dramas del nacionalismo. Un nuevo gobierno en España en 2016 hubiese podido negociar con la gente de CSQEP, con la gente de Unió o con la del PSC, pero no con Junts Pel Sí. Y por si hay alguna duda de esto, es que probablemente nadie llegará al gobierno sin esa voluntad de resistir la amenaza, bien porque será necesaria para conseguir votos bien porque lo será para conseguir el apoyo de C’s.  Sólo una nueva generación de actores políticos a ambos lados podrá desatascar la situación.

Tres consideraciones finales. La primera, es que el procés va para largo y no tiene pinta de acabarse ni a corto ni a medio plazo. Todo está exactamente como estaba, y para los independentistas la situación es de no poder dar pasos adelante pero tampoco para atrás. Hay quien piensa que Mas no será president pero yo no estoy tan seguro. Mas es un superviviente nato y ya intentará camelarse a las CUP de alguna manera (quizá consiga una abstención de casi todos y un voto a favor), y entonces tendremos “procesismo” por tiempo indefinido. Y aunque no estuviese Mas también será así. A mí esto me recuerda a la novela de Blasco Ibáñez "Arròs i Tartana", que habla de una familia de clase alta que, arruinada, se dedicaba a aparentar y a gastar un dinero que no tenían para poder casar a sus hijas con buenos maridos. “Arròs i Tartana, casaca a la moda i rode la bola a la valenciana”, que dice la frase. Vamos, a aparentar y a tirar para adelante mientras se pueda, aquí con el objetivo de cazar algún pacto bueno con el estado.
La segunda consideración: Lamentablemente creo que el resultado ha generado un escenario donde la continuidad del PP en el gobierno se convierte en probable. El golpe de CSQEP ha sido tal que Podemos, si no media rectificación absoluta en su posicionamiento respecto a la independencia de Cataluña (y escuchando a Iglesias y Errejón no parece que vayan a hacerlo), va a verse duramente afectado. Y si Podemos se ve afectado un posible gobierno futuro entre el PSOE y Podemos (la opción más de izquierdas posible) se convierte en improbable. Iríamos, pues, a alguna combinación entre PP,PSOE y C’s, y aunque podría no gobernar el PP (un gobierno PSOE-C’s podría darse, sobre todo si el primero absorbe voto de Podemos y el segundo del PP), su presencia sube enteros.
Y finalmente la consideración más importante. Por todo lo dicho, creo que Cataluña, tantas veces motor del cambio en España, es hoy un palo en la rueda de ese cambio. Lo llevo tiempo avisando, Cataluña está en un estado político de endogamia absolutamente desincronizado con el resto de España, y lo único que puede salir de ahí si el procés sigue es una paralización de las reformas en España y consecuentemente también en Cataluña. Y esto es una enorme desgracia.

8 comentarios:

  1. Como muy bien le había anticipado, son grandes mis diferencias con su análisis, tantas que me es imposible enumerarlas ahora. Me curraré un escrito más amplio con tiempo para confrontarlas, aunque la dinámica de los acontecimientos posiblemente deje obsoletas algunas de las ideas que ahora tengo.

    Un saludo

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  2. Creo que muchos no queremos ver el fondo del asunto. El verdadero motor del proceso político que se está viviendo en Cataluña no son los partidos secesionistas sino una amplia mayoría de ciudadanos que consideran que el Gobierno de España no atiende a los intereses de Cataluña sino todo lo contrario: expolio fiscal que ahoga a las finanzas de la Generalitat para atender sus obligaciones en sanidad, educación y servicios sociales; inversión deficitaria en los Presupuestos del Estado; déficit en infraestructuras (corredor mediterráneo, autopistas de peaje, cercanías, aeropuertos, ...), intromisión del Estado en la labor legislativa del Parlamento catalán (recursos contra la Ley de pobreza energética, contra la Ley de impuestos a los depósitos bancarios, ...), etc.

    Para afrontar estos agravios los partidos políticos representados en el Parlamento de Cataluña, excepto el PP, han intentado una reforma del Estatuto de Autonomía que ha acabado como todos sabemos: recortado en el Congreso en 2006 y rematado por el Tribunal Constitucional en 2010.

    Ante esta situación de fracaso político, muchos ciudadanos catalanes han decidido que Cataluña debería poder gestionar sus propios recursos como Estado independiente. Y lo impresionante es la capacidad de movilizar cientos de miles de manifestantes en increíbles perfomances (vía catalana de 2013, la V de 2014, etc.) de manera pacífica y alegre.
    ¿Y cuál ha sido la respuesta del Gobierno de España ante la reivindicación de cientos de miles de ciudadanos que quieren expresarse en las urnas sobre el estatus político de Cataluña? La intransigencia y los tribunales, incluida una querella contra el presidente de la Generalitat. La fractura social no la han causado quienes reivindican un trato justo para Cataluña sino aquellos que con su intransigencia han ahogado un problema político que, como muy bien ha dicho el mismo Tribunal Constitucional, debería ser solucionado en el ámbito político y no en el judicial. Estamos ante la demanda de cientos de miles de ciudadanos, que quieren poder expresarse en las urnas. Tanto los escoceses como los quebequeses tuvieron esa oportunidad. Pero en España parece que todavía vivimos en el Antiguo Régimen.

    Así pues, el presidente de la Generalitat no ha tenido más remedio que convocar unas elecciones con carácter plebiscitario para poder dar voz a los ciudadanos. ¿Comportamiento poco democrático? El problema es que unas elecciones a un parlamento no pueden sustituir a un referéndum.

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    1. El ahogo de las finanzas autonómicas para atender las obligaciones en sanidad, educación y servicios sociales, y el déficit presupuestario y en infraestructuras lo sufren igual el resto de ciudadanos españoles. Cúentele lo de los servicios públicos e infrestructuras a un ciudadano de Jaén, Lugo o Salamanca. Viene impuesto de la UE y se aplica por el Gobierno Central y por los Gobiernos autonómicos, el de Cataluña con especial ímpetu.

      La diferencia es que en Cataluña lo fácil es echárle la culpa a Madrit, y aprovechar para engañar diciendo que separados las cantidades de un déficit fidcal exagerado se quedarían en Cataluña. Pero no, la recuadación fiscal en Cataluña es la que es porque están dentro de España y éste es su mercado. Venden más en Aragón que en Francia estando a la misma distancia. El efecto frontera es demoledor. Separadosel bajón en recaudación para invertir en sercicios públicos e infraestructuras es varias veces superior al eventual déficit fiscal actual.

      Tanto estar unidos como dejar de estarlo tienen ventajas e inconvenientes, lo que no puede ser es querer separarse para dejar de tener los inconvenientes, pero querer seguir teniendo las ventajas de estar juntos. Eso no es ni justo ni realista. Solo les están contando las ventajas de separarse, pero no los inconvenientes y los costes de una fractura y de un Estado nuevo.

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    2. Claro que queremos ver el fondo del asunto. De hecho, conocemos su colección de tópicos la conocemos perfectamente, y eso que falta alguna mención a la mentalidad castellana autoritaria, a la España subsidiada, o a querer ser Dinamarca. Es porque no tienen sentido, son una exageración, una mentira o porque faltan a la lógica que necesitamos una explicación alternativa.

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  3. Podemos e IU no necesitan ningún procés para hudirse. Está en su naturaleza.

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  4. Y en España el proceso de cambio lleva camino de convertirse en algo tan ramplón como que se entronice Ciudadanos como partido del justo medio. O sea, agua de borrajas.

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  5. No estoy de acuerdo con la mayoría de sus argumentos pero me ha gustado leer su punto de vista, buena redacción.
    Si el PP sigue gobernando, pronto seremos un estado independiente.
    Un saludo ||*||

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  6. És la primera vegada que el llegueixo i no sé qui és. El blog no dóna pistes, ho sento. Però estic d'acord amb el que ha escrit en aquest post. De fet l'Adreu Mayayo avui mateix anava en la mateixa direcció: http://www.eldiario.es/catalunya/opinions/Estatut-viento-llevo_6_436466367.html També les meves primeres impresions anaven per aquï: http://magrinyar.blogspot.com.es/
    Salutacions cordials

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