La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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domingo, 6 de septiembre de 2015

Análisis de la carta "A los españoles"
















Este domingo se ha publicado en EL PAIS una carta/artículo de opinión que firmaba toda la plana mayor de la candidatura Junts Pel Sí, con Artur Mas a la cabeza. La carta era una respuesta a la carta “a los catalanes” que escribió Felipe González y que publicó el mismo periódico. La carta de González fue polémica porque, después de hablar de la tendencia de los gobernantes catalanes a usar la democracia como un medio sin atender a sus valores, dijo esto: Es lo más parecido a la aventura alemana o italiana de los años treinta del siglo pasado. Pero nos cuesta expresarlo así por respeto a la tradición de convivencia de Cataluña”.

La frase fue desafortunada, pero González no llamó fascistas a los independentistas como se ha dicho por ahí. González lo que hizo fue señalar el uso de la democracia como método para llegar a un fin predeterminado obviando sus valores de convivencia o a la propia ley democrática, y lo comparó con lo que hacían los fascismos en los años 30, que usaron las instituciones democráticas y sus métodos para después acabar con ellas. Esa fue la comparación, que obviamente es maliciosa, usando ese estilo tan típico de González de lanzar la piedra y esconder la mano. Si acaso pudo estar llamando subrepticiamente proto-fascista a Mas y su círculo más cercano, pero en ningún caso a los ciudadanos independentistas.
La cuestión es que esa carta provocó una reacción un tanto sobreactuada de los independentistas catalanes, que intentaron convertirla en un nuevo “agravio”. En los últimos días, además, parece que Mariano Rajoy ha encontrado un método un tanto básico pero aparentemente efectivo para contrarrestar a los independentistas, que es evidenciar un engaño, el dice que Cataluña seguiría en la UE si se independiza, y lo ha hecho pidiendo a Merkel y Cameron que lo negasen claramente en público. Esto parece que ha hecho daño y creo que puede tener que ver con la necesidad de crear un nuevo conflicto en base a estas cartas.

La carta “a los españoles” es, quizá, lo más descorazonador que he leído en los últimos tiempos en prensa digamos “seria”. Y mira que la línea editorial de EL PAIS y sus artículistas han degradado, mira que hemos leído ataques a Pablo Iglesias hechos con rencor (como los de Antonio Elorza), mira que el partidismo de las líneas editoriales cada día es más transparente, pero creo que esto lo supera. Si no supiésemos de donde ha salido pensaríamos que se trata de un artículo provocador hecho en algún tipo de foro de internet o en prensa marginal, pues no es más que un reflejo de ideologización (en este caso nacionalista) de principio a fin.
Ya se puede ver esto en la primera frase: “Para dar lecciones de democracia a los catalanes hay que tener mucha audacia”. Esto, que es razonablemente normal decirlo en un mitin al calor de los aplausos, enciende las alarmas cuando lo lees escrito. Los autores te dejan claro nada más empezar que tienen una visión mística sobre lo que es la sociedad catalana, que presentan casi como la más democrática del mundo. Muestra, además, ansias de erigirse como defensores de Cataluña, que podría ser lógico si el articulo solo lo escribiese el president de la Generalitat frente a un ataque a los catalanes, pero cuando la carta es firmada por una decena de personas de una candidatura política y la polémica ha sido artificialmente agrandada, se adivina que hay algo más.
De la crítica a la carta de González (“libelo incendiario”, “provocación”) se pasa a una ración de un patético sentimentalismo. “Catalunya ha amado a España y la sigue amando”. La frase nos dice dos cosas peligrosas. La primera, es que los autores se han rogado la capacidad de hablar en nombre de Cataluña y que el resto de la carta ya no va a ser la opinión de una serie de personas, sino de “Catalunya”. La segunda, que se han situado en el maniqueísmo de una región que ama, da, ofrece y es intrínsecamente buena, frente a otra que es ruin, malvada y envidiosa, y que es incapaz de reconocer ese grado de generosidad.
Las siguientes lineas, de hecho, recrean una visión mística y heroica de Cataluña: “Catalunya ha amado la libertad por encima de todo”, “Cataluña ha resistido tenazmente dictaduras de todo tipo” (los demás no, que se ve que estábamos encantados), “se ha alzado siempre contra las injusticias de todo tipo”, etc. Visión heroica que enlaza, de nuevo, con el agravio y el condescendiente quejido: “Catalunya ha amado sin ser amada, ha ayudado sin ser ayudada, ha dado mucho y ha recibido poco o nada”. Y lo mejor, “Catalunya ha eludido responder a los agravios acentuando el desencuentro”. Aleluya para hoy.

A partir de ahí, los autores se quitan (parcialmente) los ropajes de sacerdotes devotos de la compasión para entrar en el ajo. A pesar de los innumerables actos de generosidad y amor de los catalanes, llegó un momento en que fueron envilecidos por sus vecinos. El vaso se desbordó cuando “un tribunal puso una sentencia por delante de las urnas” (división de poderes y tal), “cuando durante 4 años se ofendió la dignidad de nuestras instituciones” y “cuando se cerraron todas las puertas (…) la mayoría de catalanes creyó que hacía falta buscar otra solución”. Porque “no hay mal que cien años dure ni enfermo que lo resista”.
Como veis, los catalanes son solo víctimas de la situación. Es la repetición de esa idea mitológica sobre la que se ha sostenido el nacionalismo. La nación generosa, machacada históricamente y callada por “amor”, víctima de innumerables humillaciones durante 300 años. En frente, un estado expoliador lleno de gentes que los odian. Por favor, quiero que en donde pone catalanes pongáis judíos y me digáis si toda esta historia de ser los más perseguidos, odiados y atacados no es absolutamente extrapolable (fuera de los detalles) a las visiones que tienen muchos judíos sobre sí mismos.

Después de decir que Cataluña va a seguir siendo una sociedad democrática, los autores abrazan de nuevo los mitos: “La tradición democrática viene de lejos, incluso en épocas pretéritas fue también así (…) el arraigo de nuestra tradición parlamentaria (…) las asambleas de Pau i Treva, que establecían periodos de paz frente a la violencia que sacudía la sociedad feudal” (las asambleas de Pau i Treva se consideran el origen de las cortes catalanas y son del siglo XI).
Este es uno de los mitos del nacionalismo catalán que conozco perfectamente porque en Valencia también se usa mucho. La idea, mas o menos, es que los antiguos reinos feudales de la corona de Aragón eran “democráticos”, frente a la autoritaria forma de gobernar de Castilla. Esto, obviamente, es un absoluto disparate, y no creo que haga falta que explique por qué las cortes medievales eran tan poco democráticas como los estados con reyes casi absolutos. La diferencia básicamente era que en vez de tener el rey casi todo el poder había unas cortes fuertes que lo limitaban, cortes que representaban básicamente los intereses de la nobleza y el clero. De hecho muchos estudioso insisten, y yo creo que es cierto, que este sistema evitaba los cambios y el progreso y que hubiese sido más difícil implantar el liberalismo de haber pervivido en el siglo XIX.
Creo que es importante esto para entender una premisa fundamental: El nacionalismo, todos los nacionalismos, se basan en mentiras. El nacionalismo necesita realzar su identidad frente a los demás, que ésta sea superior a los vecinos, y como generalmente los vecinos comparten en esencia la misma historia y los mismos defectos que tú, hay que falsear la propia para hacerla heroica. En el nacionalismo catalán en concreto se observa una contradicción muy fuerte, que es la presunción de ser “cívico” y abierto y, sin embargo, tener que basarse en agravios de hace 3 siglos o en edulcorar la historia medieval.

Los dos últimos párrafos del texto vienen a decir que ellos van a hacer lo que les de la gana y que ningún tribunal o ley los va a coartar: “No hay vuelta atrás, ni TC que coarte la democracia ni gobiernos que soslayen la voluntad de los catalanes”, “ellos van a decidir sin ningún género de dudas”. Suena un poco bravucón, pero supongo que está hecho a propósito para seguir generando polémica con este tema, que es un visceral y así se tapan otros debates que pueden ser más incómodos.
Y el párrafo final, que es de traca, es un buen resumen de todo lo dicho. Empieza por un sentimentalismo parecido al de antes aunque algo menos cutre. “con España no solo nos une la historia y la vecindad sino que también y especialmente el afecto y vínculos familiares e íntimos”; sigue inmediatamente con el maniqueísmo y el agravio: “En este nuevo país se podrá vivir como español sin ningún problema, mientras que ahora es casi imposible ser catalán en el estado español”; y finalmente, una muestra mas de agravio mezclado con condescendencia “el problema no es España, es el estado español que nos trata como súbditos”. Y acaba con lo de siempre: “Somos pueblos hermanos, pero es imposible vivir juntos sufriendo insultos, maltratos y amenazas cuando pedimos democracia y que se respete nuestra dignidad”.
Este párrafo es pura basura. Los catalanes no son “súbditos”, eso es una burda mentira, los catalanes son españoles con las mismas obligaciones y derechos que los demás, entre ellas afortunada o desgraciadamente está la de pagar más impuestos si ganas más y cumplir las leyes. Y que no se pueda ser catalán en España no es más que intentar cultivar el odio, que es la pretensión de esta gente. Ya querrían ellos que eso fuese verdad, pues entonces sí que sería el momento de buscar una solución a una convivencia imposible. Pero eso es mentira y eso lo sabe cualquier catalán que viva en cualquier otro lugar de España.
Mucho cuidado con esto, porque es fundamental entenderlo: Los independentistas buscan la ruptura, pero no la política sino fundamentalmente la convivencial. Echar fuego a una espiral de odio es la única manera real de conseguir la independencia en un mundo como el nuestro, y por eso harán todo lo que puedan para sugestionar a la sociedad catalana de que les odian, les maltratan y que no pueden convivir.

Esta carta no es más que un anzuelo que están lanzando los miembros de Junts Pel Sí para buscar reacciones que puedan lanzar a la bolsa de los agravios y usarlas convenientemente en campaña electoral. Hay cosas que están haciendo daño a Junts Pel Sí, una es la corrupción en CDC y la otra es la evidencia de la salida de la UE en caso de independizarse, y eso les podría llevar a perder apoyos por los distintos flancos, tanto a posiciones más pragmáticas como las de Unió o CSQEP, como a la CUP o quizá incluso hacia otros lares. Abrazarse a la bandera y buscar agravios es la posición defensiva más inteligente.
Mira que la carta de González no me gustó nada, pero no tenía este tono de condenscendencia, desafío adolescente, sentimentalismo barato, supremacismo cultural y búsqueda de avivar una espiral de odio que tiene esta. Aún así, considero que el editorial de EL PAIS al respecto de la carta estaba de mas. Un periódico no puede hacer editoriales replicando a sus articulistas, aunque sean ocasionales. Eso es síntoma de mal periodismo, de línea editorial demasiado comprometida y, además, no hace más que fortalecer las obsesiones del independentismo.

10 comentarios:

  1. No comparto esto que dices: "Este es uno de los mitos del nacionalismo catalán que conozco perfectamente porque en Valencia también se usa mucho. La idea, mas o menos, es que los antiguos reinos feudales de la corona de Aragón eran “democráticos”, frente a la autoritaria forma de gobernar de Castilla. Esto, obviamente, es un absoluto disparate, y no creo que haga falta que explique por qué las cortes medievales eran tan poco democráticas como los estados con reyes casi absolutos." La Corona de Aragón, a los estándares de la época SÍ era "más liberal" que la castellana y eso es un hecho evidenciado a lo largo de la historia, pues tampoco es un accidente que donde mayor éxito comercial y de apertura política se produjo fue precisamente en Catalunya y en Valéncia históricamente. El oscurantismo inquisidor, la endogamia más salvaje y la intolerancia fueron rasgos comunes de Castilla a lo largo de toda su triste historia. Lo siento si algunos no le gusta esa realidad. ¿Era democrático y liberal el Reino de Aragón? ¡NO! Pero planteas un debate que no es, porque nadie dice que el Reino de Aragón fuera "popular" ni mucho menos democrático como entendemos el término HOY. Pero tienes que ponerlo en contexto histórico de su época y claro, si comparas con la Castilla de esos siglos, ¡claro que era mucho más ilustrado! Una obra excelentísima del ilustre liberal valenciano Viçent Boix - "Apuntes históricos sobre los fueros del antiguo reino de Valéncia". En efecto, Valencia desde hacía mucho tiempo tenía un espíritu más liberal. Comparto sus apuntes sobre la Inquisición: "Este tribunal, cuya cuna se meció en la Francia, y que los Reyes católicos importaron a España, no egerció en Valencia grande influencia durante el siglo XVI, porque el Consejo de la ciudad, apoyado en los Fueros, que permitían la libertad religiosa, se opuso constantemente a sus agresiones. Felipe III celebró sin embargo una concordia, en virtud de la cual tuvieron los inquisidores jurisdicción esterior sólo en sus oficiales y familiares; y entendiendo en las causas sobre materias religiosas. Entre los pocos edictos formularios que de este tribunal se conservan, nos parece original y curioso el que insertamos a continuación, y cuya fecha pertenece a la época de la decadencia foral y último período de la dominación austríaca."

    http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/apuntes-historicos-sobre-los-fueros-del-antiguo-reino-de-valencia--0/html/fef0857a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_47.htm#48

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  2. Como bien dices el nacionalismo busca cultivar el odio y es lo que lleva años (demasiados) haciendo el nacionalismo españolista con esto de Cataluña.

    Mira, esto es una estrategia rastrera del señor Mas y el señor Rajoy para ganar unos votos que de otra manera tendrían perdidos. Nos dicen: mira al problema nacionalista y no mires como regalamos el país a las corporaciones. Mira que malo es Mas/Rajoy pero no mires las cifras macro. Mira la defensa que estamos haciendo de la patria, sin nosotros no habría España (o Cataluña, según el interlocutor). Sobretodo, no mires como estamos eliminando los derechos sociales.

    No hay que hacerles el juego, porque es un juego muy peligroso que nos puede llevar al desastre y hoy amigo, tu les estás haciendo el juego entrando en su dinámica.

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    1. Javier,

      Sin ser mentira lo que dices (porque no lo es), refleja una equidistancia y una actitud pasiva que me molesta un poco. Para empezar parece querer "censurar" ciertos temas de debate público, y eso no es razonable. Una cosa es no caer en el juego de incrementar la espiral de odio, contra lo que llamo específicamente en el escrito, y otra es enterrarlo sobre una tonelada de cal viva y hacer como que aquí no pasa nada, porque sí pasa.
      Por otro lado no me gusta esa equidistancia artificiosa entre dos posturas, porque aunque CDC y PP, Rajoy y Mas, sean iguales en su infamia política, no son equivalentes unión y segregación, unilateralismo y pactismo, republicanismo y nacionalismo. No, no lo son, y por tanto no podemos hacer la vista gorda ante cosas muy graves que dice este texto.

      Saludos,

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    2. ¿Pasiva? Pasiva no es. Creo que este es un problema muy grave, pero ni los análisis ni los remedios que se hacen desde los medios y los gobiernos creo que sean los correctos.

      Hoy el problema es el debilitamiento de los estados, de casi todos los estados del mundo. Por eso pasa lo que pasa.

      Hay que luchar por fortalecer de nuevo los estados, cosa muy difícil, ya que todos los gobiernos que pueden ser están por la labor de regalar los estados a esos que nos dicen que levantan el país. Si, a esos que no tienen que pagar impuestos porque crean puestos de trabajo.

      Equidistante si, creo firmemente en el derecho a decidir de todos los pueblos. Sean catalanes, vascos, castellanos, o cartageneros. Pero no quiero que Cataluña se independice, les considero parte fundamental nuestra vida/cultura. Si hay alguna posibilidad de salir de este desastre en el que nos ha metido el PPSOE es junto a ellos, sin ellos no se si sería posible.

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  3. En la primavera del año pasado el parlamento de Catalunya, con el apoyo de casi 2/3 de sus diputados (CiU, ERC, ICV), envió tres representantes
    al Congreso de los Diputados para solicitar la celebración de un referéndum en el que los ciudadanos catalanes pudieran expresar su opinión sobre el futuro político de Cataluña, obedeciendo al mandato democrático surgido de las elecciones al Parlamento de Cataluña de 2012, recogido en el programa electoral de CiU, ERC e ICV. Los dos partidos mayoritarios en el Congreso, PP y PSOE, negaron la posibilidad de un referéndum.

    Meses después, en septiembre, el parlamento de Cataluña aprobaba con 106 votos contra 28 una ley autonómica que permitiera una consulta para averiguar la opinión de los ciudadanos catalanes sobre el futuro político de Cataluña. El Gobierno español impugnó la ley ante el Tribunal Constitucional.

    La Generalitat de Catalunya decidió entonces organizar un proceso participativo sin hacer uso del censo, y por tanto en condiciones muy precarias democráticamente, con el fin de averiguar la opinión de los ciudadanos catalanes sobre el futuro político de Cataluña. El Gobierno español impugnó el proceso ante el TC y se presentó una querella contra el presidente de la Generalitat y dos de sus consellers.

    Así que llegamos al cogollo del asunto: ¿Cómo demonios se puede averiguar de manera fidedigna la opinión de los catalanes sobre el futuro político de Cataluña? ¿Sacando los tanques a la calles, como hicieron los golpistas del 23F? ¿O haciendo uso de una herramienta democrática como son las elecciones al Parlamento de Cataluña? ¿Quiénes son, pues, los fascistas? ¿Aquellos que intentan todas las vías de participación democrática para permitir a los ciudadanos catalanes expresar libre y pacíficamente su opinión? ¿O aquellos que niegan a los ciudadanos catalanes el poder expresar su opinión, incluso llegando al extremo de transformar el TC en una comisaría de guardia?

    Muchos critican el carácter "plebiscitario" de unas elecciones autonómicas en la que se eligen escaños en lugar de entre dos opciones unívocas como en un referéndum. ¿Debemos contar escaños o votos? Todo un quebradero de cabeza. Sin embargo la solución es muy sencilla y se ha llevado a cabo en el Quebec y en Escocia: un referéndum. Algo que está terminantemente prohibido para los ciudadanos catalanes. Si cuarenta años tras la muerte de Franco ésta es la democracia que nos merecemos en España, yo me pido la nacionalidad británica o canadiense, al menos allí preguntar a los ciudadanos en las urnas no es delito.

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    1. Hola Juan,

      Me parece que tienes en la cabeza enorme cantidad de mitos que son falsos. En Canadá y el Reino Unido hubo referendums por una sencilla razón: Al gobierno del país le pareció una buena idea, por distintas razones:

      - En Canadá se creó, después del referéndum (que no se hubiese sabido que hubiese pasado de ganar el SI), una Clarity Act que básicamente lo que dice es que para una secesión tiene que haber mayorías claras (no un 51%, mayoría que por cierto decidiría el gobierno canadiense), buena Fe en unas negociaciones posteriores y multilateralismo. La Clarity Act, en el fondo, niega el derecho de secesión/autodeterminación a Quebec y le obliga a pasar por un procedimiento legal marcado por el estado y en cooperación con él. Hay quien dice que en el fondo es una jaula de cristal.

      - En el Reino Unido Cameron hizo un referendum sencillamente porque pensó que lo iba a ganar, y que se quitaría el problema de en medio por 25 años. Si hubiese pensado que lo podía perder, no lo hubiese convocado. De hecho es un caso de libro de como los procesos de posibles secesiones pueden ser coaccionados y dirigidos por el gobierno central (a los escoceses también se les amenazó con perder las pensiones, por ejemplo).
      Lo que hizo Cameron se pudo hacer por una razón muy sencilla: El Reino Unido no tiene constitución, y el parlamento británico puede legislar lo que le de la gana, hasta dividir el país. Esto no se podía haber hecho en España, ni en Francia, ni en Alemania...

      En un país como España lo máximo que se puede hacer es un referendum consultivo, no uno vinculante porque los gobiernos españoles no pueden dividir el país. Explico aquí las enormes problemáticas del caso español (o europeo continental en general) aquí, por si te interesa leerlo:

      http://larepublicaheterodoxa.blogspot.com.es/2014/09/el-referendum-escoces-y-el-caso-espanol.html

      Saludos,

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  4. En cuanto a la salida de Cataluña de la UE, me vienen a la cabeza unas cuantas preguntas lógicas: ¿Alguien se imagina que el Mercado Común se puede permitir el lujo de perder siete millones y medio de consumidores, junto con las multinacionales que existen en Cataluña, y con ello una de las regiones más dinámicas económicamente del Mediterráneo? ¿Alguien se imagina las mercancías españolas pagando aranceles en la frontera para cruzar Cataluña en su camino hacia Europa? En definitiva, ¿alguien se imagina expulsando de la UE a siete millones y medio de personas que no quieren dejar de ser ciudadanos de la Unión? ¿Es ése el objetivo de la construcción de una Europa unida que nació hace más de cincuenta años, tras dos grandes guerras cruentas en el continente?

    Aparte de los objetivos idealistas de la UE, seamos realistas: Los países miembros de la UE son muy pragmáticos, y si les interesa una Cataluña dentro de la Unión serán tan flexibles como haga falta con los tratados. Por ejemplo, la antigua RDA, la Alemania Oriental, se incorporó a la UE ipso facto. Los alemanes orientales se ahorraron así los años de transición de un régimen político y económico comunista a uno democrático y capitalista. Posibilidad que no tuvieron otros países del Este. Y Cataluña tiene la gran ventaja de que ya cumple con el ordenamiento jurídico de la UE, desde hace décadas. Así pues, si hay voluntad, no hay ningún gran obstáculo que impida admitir a Cataluña como nuevo Estado miembro de la Unión.

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    1. Juan,

      Te digo lo mismo que antes, tienes la cabeza llena de mitos que son absurdos.

      Decir que la UE no puede perder un mercado como Cataluña es, sencillamente, una tontería que demuestra un chovinismo nada serio. La UE no es que se pueda permitir perder Cataluña, es que se puede permitir perder el Reino Unido y no pasa nada. La UE se está permitiendo perder un mercado 10 veces mas grande que Cataluña como Turquía y no pasa nada. Decir eso no tiene ningún sentido.

      Lo que yo no puedo comprender es cómo no entendéis que la realidad es exactamente la contraria. Lo que no pueden permitir los países de la UE es que un territorio de un país miembro tenga derecho unilateral a secesionarse, porque eso automáticamente repercutiría en la estructura y estabilidad de esos propios estados.
      ¿Alguien se puede imaginar a Francia, Italia o Alemania reconociendo una DUI de Cataluña? Por favor, es que es lo más absurdo que se puede imaginar. Si reconoces que un parlamento regional proclame la independencia, mañana lo hará cualquiera de tus regiones y no tendrás más remedio que reconocerlo ¿de verdad no os dais cuenta que reconocer a Cataluña implicaría poner en riesgo su propia existencia como estados?

      La realidad es que a Cataluña se la dejaría fuera de la UE, del eurosistema y probablemente ni se la reconocería diplomáticamente si no lo hace el estado español por muchísimos años. Al final las cosas se arreglarían, bastantes años después, pero Cataluña tendría que firmar innumerables tratados internacionales de reconocimiento de fronteras, etc. Y una vez los países de la UE hubiesen dejado claro el mensaje a navegantes de las consecuencias de hacer algo así. Cataluña sería "castigada", no por ella misma sino porque sería un ejemplo que no podrían permitir.
      Esto es RealPolitik, y se entiende a poco que conozcas mínimamente como funciona un estado. Pensar lo contrario es Wishful Thinking,

      Saludos,

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    2. La UE puede perder 7 de los 500 millones de su mercado. ¿ Cataluña va a renunciar al mercado español de 40 millones? Que es donde venden la mayoría de las empresas catalanas. En un solo día una multinacional cambia su domicilio fiscal de Cataluña a otra parte, y en una semana una empresa catalana constituye su sociedad española para vender y pagar impuestos en España.
      "¿Alguien se imagina las mercancías españolas pagando aranceles en la frontera para cruzar Cataluña en su camino hacia Europa?" Lo que sí me imagino es las mercancías catalanas pagando aranceles para salir de sus recién creadas fronteras. En eso consiste la independencia, en crear fronteras.

      Tanto estar unidos como dejar de estarlo tienen ventajas e inconvenientes, lo que no puede ser es querer separarse para dejar de tener los inconvenientes, pero querer seguir teniendo las ventajas de estar juntos. O todo o nada. Si Cataluña se separa saldrá de la Unión Europea y del euro, habrá una frontera, con sus aranceles y pasaportes, los impuestos de las ventas en España se pagarán en España por sociedades españolas, las pensiones de Cataluña se pagarán por los trabajadores de Cataluña, y el Barça no jugará en la Liga Española….Y esto no es por querer mal a los catalanes o querer fastidiarles, es de sentido común. Solo les están contando las ventajas de separarse, pero no los inconvenientes y los costes de una fractura y de un Estado nuevo.

      La solución, que tampoco quieren los más españolistas, es como en Canadá, hacer una Ley de Claridad, que regule claramente la pregunta, plazos, mayorías y condiciones del referéndum, las garantías para las partes y ciudadanos que no quieran separarse, reparto de activos y pasivos estatales, condiciones y plazos de entrada en la Unión Europea, gestión de las fronteras, aranceles, impuestos y pensiones, en definitiva, que queden claras las condiciones, ventajas e inconvenientes de la separación, sin poder mantener las ventajas de la unión si se quieren evitar sus inconvenientes. Esto evidentemente debe ser aprobado por el conjunto de los ciudadanos españoles. De esta manera, como en Quebec, no querrán separarse, porque a la gran mayoría de catalanes no les compensa.

      Lo que no quita para que de una vez hagamos la reforma federal de la Constitución, con un sistema claro y estable, y un sistema de financiación racional, no como el actual, y ya así se sepa que las opciones que hay son ésta o lo establecido en la Ley de Claridad, y nada más.

      El Artículo 222 del Estatut de Catalunya establece que es necesaria una mayoría de dos tercios de los diputados del Parlament para poder realizar una modificación del mismo. Es absurdo pensar que una declaración unilateral de independencia del Parlament, que supone mucho más que una modificación del Estatut, se pueda hacer por la mitad más uno de sus diputados que ni siquiera representan la mitad más uno de los votantes.

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  5. Sea cual sea el resultado de las elecciones del 27-S, ni ese día ni los siguientes va a pasar mucho. Se tendrá que constituir el nuevo Parlament, y una posible declaración unilateral de independencia inmediatamente anulada por el Tribunal Constitucional no va a tener ningún efecto jurídico ni práctico, ni ningún reconocimiento internacional ni por el Estado español. Simplemente no pasará nada porque no pueden imponer ni pacífica ni violentamente esa decisión.

    Los Estados de la Unión Europea no pueden permitir una secesión unilateral saltándose la legalidad, que afectaría a la propia estabilidad interna de muchos de ellos y a la del conjunto de la Unión. Las empresas en Cataluña seguirán pagando sus impuestos y cotizando a la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, jurídicamente no pueden hacer otra cosa. El estado español tampoco hará mucho, no puede reconocer la secesión ni retirarse, simplemente con mantener la legislación vigente y su presencia en edificios oficiales, judicatura, cuarteles, puertos, aeropuertos, frontera, tiene suficiente. Ningún Mosso se va a liar a tiros con una autoridad española.

    Creo que todo esto no es más que para conseguir una posición negociadora de fuerza frente al Estado central para conseguir mejores condiciones económicas en una negociación que cambie el actual sistema autonómico. Me olvido de la independencia si me dais todas las ventajas que pido. Es como un farol. Pero el Estado no tendría que negociar esto en una posición así. Más bien cuando la realidad haya finiquitado el órdago actual, entonces sí, discutir, entre todos, una reforma federal y del sistema de financiación.

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