La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 14 de octubre de 2015

Concierto económico y financiación autonómica
















Hace unos días el president de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, inquietó a mucha gente reclamando la revisión de los cupos vascos y navarro producto de los conciertos económicos vigentes en esas comunidades. La propuesta se enmarca en la que es la prioridad principal del gobierno de la Generalitat Valenciana, la revisión del sistema de financiación autonómica, ya que la Comunitat sufre una situación que parece anómala: Tiene un PIB por debajo de la media y, sin embargo, es aportadora neta al sistema, siendo la que recibe menor financiación por habitante.
La revisión del sistema de financiación autonómico es algo que evidentemente afecta a todas las CCAA. Para que la Comunidad Valenciana reciba más alguien debe recibir menos en comparación con la situación anterior, y ese es el problema básico para su revisión. En un país que vive en los agravios y en la cultura de la queja, cualquier pérdida de financiación, por justificada que esté, generará un problema con el perdedor. Por eso Puig apunta hacia los más privilegiados del sistema, los territorios forales, que bajo cualquier punto de vista pagan menos de lo que deberían.

El “problema” con el concierto económico y el cupo de los territorios forales no es nuevo. Ya durante la segunda república los técnicos del gobierno del Frente Popular propusieron que se otorgase un estatuto de autonomía al País Vasco a cambio de acabar con el concierto económico, pues ya entonces se consideraba que los vascos pagaban menos de lo que deberían pagar. Durante la transición, una vez restablecido el concierto económico de las “provincias traidoras” de Vizcaya y Guipúzcoa, el sistema se mantuvo y los partidos principales (UDC, PSOE y PP) no osaron tocarlo. La verdad es que es una situación extraordinariamente curiosa para un concierto que fue ideado como algo transitorio que iba a tener una vigencia de 8 años, pues ya lleva 137 años y sin visos de cambiar.
El concierto se ha mantenido hasta hoy en día fundamentalmente por tres causas. La primera es la tradición, el mantenimiento de un sistema ya hecho y que evita tener que cambiar nada. La segunda es que los territorios a los que afecta el concierto, País Vasco y Navarra, son relativamente pequeños y, por tanto, las consecuencias económicas del concierto (de perjuicio para el resto de comunidades) son sostenibles. Pero también hay una tercera causa que es fundamental, y es que el concierto sirve como “dique” para contener el independentismo en Euskadi. Los vascos viven en una situación de privilegio fiscal evidente y eso evita una confrontación frontal con el estado. Si el estado fuese justo se revocaría el concierto (cambiando la constitución) y se introduciría a los territorios forales dentro del régimen general, es lo que indica la lógica progresista e igualitarista, pero el concierto crea una especie de “equilibrio” de no agresión, donde una parte no se excede en sus demandas y la otra mantiene una situación de privilegio indefinidamente.

Ahora muchos hablan de lo injusto del concierto económico y/o de la baja cuantía del cupo, pero hay que ser justos y reconocer al partido que fue pionero en esto, UPyD. UPyD ha propuesto desde su fundación la eliminación del concierto económico del País Vasco y Navarra y lo ha hecho incluso en esas propias comunidades, con su diputado Gorka Maneiro en el parlamento de Euskadi. Otros, como C’s, proponen la revisión del cupo y ajustarlo a lo necesario para que se dé una situación equitativa con el resto del país, pero UPyD ha propuesto directamente su desaparición en aras de la igualdad y la homogenización.
Francamente no sé cuál de las dos opciones es mejor, creo que lo más justo es que todas las comunidades tengan el mismo sistema pero entiendo que la revisión del cupo es el sistema más rápido. Además, para la eliminación del concierto se necesita probablemente una reforma constitucional, y adicionalmente crearía un problema territorial en Euskadi mucho mayor que el actual (revisar el cupo también, porque al final el concierto es deseado porque comporta privilegio). De todas formas ni el PP ni el PSOE parecen estar por la labor de tocar esto, y más existiendo en Cataluña el actual problema independentista que parece aconsejar no abrir otro frente. De hecho, la tensión en Cataluña es la mejor garantía de que no se va a tocar el concierto ni el cupo ¿Recordáis cuando digo que Cataluña es el palo en la rueda que evita los cambios en España? Tenéis aquí un claro ejemplo.
No lo he dicho pero como os imagináis ni Izquierda Unida, ni Podemos ni ningún partido de izquierdas se ha colocado nunca en contra del concierto económico ni, que yo recuerde, a favor de una radical revisión al alza del cupo. Y esto es algo increíble, pero tiene que ver con ese absurdo cordón umbilical entre la izquierda española y al nacionalismo que denuncio constantemente y que en un caso como este se puede ver lo anti-natural que es. Por cierto, al dirigente de izquierdas que le recuerdo una frase más “revisionista” sobre esta cuestión es, paradójicamente, a Mónica Oltra, líder del regionalista Compromís.

Personalmente considero que mantener un sistema de financiación y recaudación de impuestos especial para dos comunidades no es aceptable. Sobre el papel, yo eliminaría los conciertos económicos y generaría un sistema igual para todas las comunidades, aunque entiendo que hay una realidad constitucional y de oportunidad política que hay que tener presente, y este es un tema que puede tener muchas derivadas y que hay que manejar con cautela.
No obstante hay otra opción que permitiría tener un sistema homogéneo sin tocar el concierto (aunque sí el cupo), que es extender un sistema de haciendas autonómicas por todo el país. Lo importante no es la administración que recauda sino si finalmente la financiación y las necesidades están cubiertas de forma equitativa. Lo importante es que quien sea más rico y recaude más por esa cuestión pague más en favor del bienestar colectivo, no si esa administración tributaria es estatal o autonómica. Un sistema de haciendas autonómicas no es descartable, muchos países federales funcionan así y probablemente si se estructurase bien podría tener efectos positivos en la responsabilidad recaudatoria y de gasto de las distintas comunidades.

En el momento se abra el melón del sistema de financiación autonómica van a salir sapos y culebras, pues se van a enfrentar las comunidades privilegiadas contra las perjudicadas. La solución tradicional a las demandas de más financiación (que ha sido aumentar la financiación de todas las CCAA en perjuicio del gasto del gobierno central) no da más de sí y nos vamos a tener que enfrentar a eso tan feo de quitar a unos para dar a otros. Y esto sólo lo va a poder hacer un gobierno valiente, decidido y con unas convicciones morales claras.
No es que se deba desconocer las demandas de las partes ni actuar sin inteligencia política, pero es importante saber qué razón moral te guía. Que las Comunidades más ricas paguen más para que las más pobres puedan tener las prestaciones básicas cubiertas es un objetivo moral incuestionable, y eso va a exigir tanto la revisión del cupo como resistir a las demandas de las comunidades más ricas para pagar menos a la caja común.

4 comentarios:

  1. Los principios inspiran a la política, pero con los principios puros no se gobierna. Algunos, alguna, pretende liarla. Si no tuviésemos suficiente con lo de Catalluña, lo mejor es acercar la llama al polvorin vasco, por ahora tranquilo, y Navarra. La solidaridad nada tiene que ver con la ineficiencia constante del que el mayor ejemplo se encuentra en Andalucía, Valencia y alguna que otra comunidad autónoma. Ineficiencia que es imputable a sus gobiernos. Soy un firme partidario de los cupos, en Euskadi, Navarra y para Cataluña. Y para Galicia, Castillas, Murcia y Cantabria, Valencia... y para todos los que quieran recaudar y llegar a un pacto con el Estado en esta materia. No se puede primar eternamente, no a la población, sino a los gobiernos que durante decenas de años son incapaces de generar la suficiente competitividad en sus territorios y crean sociedades basadas en el clientelismo o malgastan en épocas de vacas gordas en sueños faraónicos (Valencia, Galicia o Madrid). La solidaridad es otra cosa, es garantizar unas bases comunes a todos los ciudadanos en materia educativa, salud, servicios sociales, desempleo etc. Ahora bien, si hay gobiernos autónomos que persisten en crear megainstalaciones, cursos para mirar la luna, jacuzzis en pueblos de trescientos cincuenta habitantes etc etc. que sus ciudadanos sepan que gran parte de su pobreza radica en esos excesos y no en el maltrato que otras comunidades les infringen. Luego, que cada comunidad recaude en haciendas propias y que cada comunidad trabaje para sus ciudadanos y no para sus clases políticas y allegados. Para lo escozores, viene bien el polvo de talco. Pero por favor, no incienden más la piel de toro que bastante chamuscada está. Para los olvidadizos, bueno es recordar la historia, recordarla y ver que desde que llegaron los borbones allá por los mil setecientos han muerto mas españoles por estas cuestiones en tres guerras carlistas, revueltas, represiones en masa, que en guerras exteriores. Se llevó un batalla carlista a mas gente de toda la que pudo morir en Cuba y Filipinas. No toco el tema histórico que crea legitimidades porque si no, no saldríamos de este debate. Pero existe esa legitimidad y los acuerdos que posibilitaron con los territorios del norte un estado común. Con las cosas de comer no se juega. Si los mandamases de autonomías se pusieran las pilas y generaran riqueza en vez de instrumentos para su propio mantenimiento, tal vez acabarían mejor las cosas.

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  2. El problema no es el Concierto en sí, este sistema, a efectos prácticos relacionados con el resto de Comunidades y la solidaridad, no es ni mejor ni peor. El problema es el actual cálculo del cupo, que no se ha cambiado en 30 años, y que evidentemente no cubre la aportación a los gastos comunes ni a la solidaridad interterritorial. Si el cupo estuviera bien calculado, las provincias forales no tendrían la actual ventaja fiscal, y a efectos prácticos sería un régimen aceptable. Al final estamos hablando de entre mil y 2 mil millones de euros al año entre las 4 forales, es una simple cuestión de dinero, a ver quien es capaz de llegar a un acuerdo sobre esto.

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    1. Me gustaría que diese cifras que confirmasen esos mil o dos mil millones de euros con una revisión del cupo.

      Yo le voy a dar los datos actuales:

      -El Pais Vasco está pagando por las materias no transferidas el 6,24% del P.I.B. del conjunto del estado.

      -La población del Pais Vasco es el 4,5% de la población española.

      -El P.I.B. del Pais Vasco representa el 6,07% del P.I.B. de España.

      Lo mas plausible es que tras una revisión del cupo este fuera menor que el actual, ya que la cifra que el Pais Vasco está aportando actualmente a las arcas del estado está por encima tanto en P.I.B. como en población (Si se rigiera por población, los vascos estarían pagando un 33% de más).

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  3. El miedo a un rebrote del separatismo en Euskadi y Navarra es lo único que impide a muchos afrontar ese tema con seriedad y de forma objetiva. Así nos va...

    Para quien le interese,en este audio se entrevista sobre el asunto a Francisco de la Torre, autor del libro "Hacienda somos todos" (no simpatizo con Ciudadanos, pero me parece una entrevista interesante de todos modos) :
    http://www.ivoox.com/buho-08-10-2015-ciudadanos-contra-cupo-audios-mp3_rf_8867905_1.html#

    José Antonio O.

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