La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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sábado, 17 de octubre de 2015

En defensa de Irene Lozano






















Como ya sabréis la hasta hace unas horas diputada de UPyD, Irene Lozano, ha aceptado formar parte como independiente de las futuras listas del PSOE al congreso por Madrid, además de colaborar con este partido en el área de “regeneración democrática”.
La noticia de la marcha de Lozano al PSOE ha provocado la usual reacción en UPyD cuando cualquiera de sus miembros se pasa a otro partido, esto es, las acusaciones de tránsfuga, traidora, vividora de la política, etc. Y la generación de un furibundo ejército de ciber-activistas dedicados al “desenmascaramiento” del traidor. Adicionalmente, estas críticas se han juntado con las emitidas por miembros del partido receptor, el PSOE, que han atacado a Lozano en teoría porque ésta ha atacado al PSOE continuamente durante estos cuatro años (lo que es cierto), aunque probablemente la realidad es bastante menos emocional que esa. Me temo que la razón principal es que incursión de Lozano en las listas por "dedazo" del secretario general desplaza a afiliados y dirigentes, y eso obviamente no gusta en los partidos.

Hay realidades en política que hay que analizar independientemente de la afiliación política o la ideología de sus protagonistas, pues tienen que ver con valores y con la propia libertad de las personas. Hay muchas situaciones donde cierto moralismo o idea preconcebida universalmente aceptada convierte a los políticos o personas públicas en víctimas de turbas de insultones profesionales, y creo que en esos casos hay que mostrarse firmemente a favor del atacado.
El último caso de esto fue Guillermo Zapata, miserablemente atacado por unos tuits de hace unos años, al que dediqué este artículo en su defensa. En el pasado he defendido a Toni Cantó por los ataques que recibía por su acción en el congreso, o a Tania Sánchez por su derecho a abandonar IU sin ser calificada de traidora, o a la propia Rosa Díez por la misma razón. He defendido también a Iñigo Errejón, a Carolina Punset o a muchos otros a los que defendí en muchas ocasiones sin estar nada de acuerdo con ellos, pero que eran víctimas de situaciones en las que creía necesario marcar valores fundamentales como que las personas tienen derecho a cambiar de opinión, que tienen derecho a equivocarse y a que su pasado no les persiga ni les inhabilite. Y también tienen derecho a cambiar de partido, sin ser calificados de traidores como si esto fuese Corea del Norte.
Hoy le toca a Irene Lozano, atacada por dos flancos y presentada ante la opinión pública casi como una vividora, ignorando todo lo que ha hecho esta legislatura, quien es, en qué situación se encontraba en UPyD, etc. Y hoy voy a defender dos derechos básicos de Lozano: A cambiar de opinión, y a cambiar de partido.

Siempre me ha gustado Irene Lozano, no lo voy a ocultar. Cuando entre la izquierda que ahora alaba a UPyD (qué cosas...) estaba de moda decir que el partido magenta era de extrema-derecha, joseantoniano y semi-falangista, siempre defendí a este partido como lo que me parecía que era, un partido democrático y regeneracionista de centro-izquierda, aunque con obsesiones absurdas. Siempre he seguido bastante a UPyD, conocía a sus 5 diputados en el congreso y siempre he valorado lo mucho que trabajaban (en los grupos parlamentarios pequeños se trabaja mucho). Los dos que más me gustaban eran Álvaro Anchuelo, cuyas opiniones económicas siempre me parecieron equilibradas, y sobre todo Irene Lozano, a la que ya conocía por ser la autora de un libro sobre Federica Montseny, la primera mujer ministra en España, miembro de la CNT y creadora de la primera ley del aborto en España. Siempre me pareció que Lozano representaba lo emocionalmente más “izquierdista” de UPyD, aunque en este mundo donde la derecha y la izquierda se mezclan como un cordón ésto tampoco tiene mayor importancia ahora.
Lozano ha trabajado muy bien en las áreas de política exterior y sobre todo defensa, donde se ha hecho muy famosa por la defensa de dos militares víctimas de situaciones irregulares y lamentables en el ejército, el Teniente Segura y la comandante Zaida Cantero. Más allá del trabajo realizado, Lozano tiene un estilo parlamentario muy natural, nada impostado, alejado de esos diputados que son puros actores al servicio de una imagen falseada. En España, donde muchas políticas adoptan roles masculinos para ejercer la profesión, casos como los de Lozano (o Mónica Oltra, o Carolina Punset u otras) son muy positivos para naturalizar otra forma de hacer política.

El mayor error que le recuerdo a Irene fue esa carta a Sosa Wagner en la que le llamó de todo por apoyar un pacto entre C's y UPyD, carta que me decepcionó mucho aunque bien es cierto que pidió disculpas a las pocas horas. Sin embargo, y ante el hundimiento político de UPyD que Sosa supo ver a tiempo y otros no, Irene comenzó a defender una opción política contraria a la dirección de Díez y, cuando esta dimitió y coronó a Herzog como el sucesor a avalar en las primarias, Lozano se enfrentó a él, estando a punto de ganarle. Los defensores de la candidatura de Lozano siempre han dicho que si no se ganó fue por la enorme cantidad de bajas que sufrió el partido en los meses anteriores.
Durante la campaña interna los defensores de Herzog decían que Irene era el caballo de Troya de C's en UPyD, que si ganaba el congreso UPyD se disolvería en C's, y que si lo perdía todos los integrantes de la candidatura ya tenían el puestecito reservado en C's. Así es como se enfrentan los debates internos en UPyD, o eres de los míos o eres un traidor, al más puro estilo de los grupúsculos marxista-leninistas revolucionarios, donde la caza del disidente y del revisionista era el deporte interno.
Desde la victoria de Herzog el futuro de Irene Lozano en UPyD era inexistente, pues en UPyD no se paga a traidores. Lozano ya tenía claro que iba a abandonar la política una vez finalizase la legislatura, y es curioso porque según sus enemigos (y digo enemigos y no rivales a propósito) debía tener el puesto en C's reservado. Al final parece que no lo tenía, demostrando cómo esas acusaciones eran pura conspiranoia o directamente una mentira consciente.

Muchos critican a Lozano el haberse ido al PSOE cuando lo ha criticado tanto desde las filas de UPyD. La crítica puede tener algo de razón, pero hay que diferenciar dos realidades distintas. Para empezar hay que entender que los políticos no hablan generalmente de forma personal, hablan como representantes del partido y por tanto son altavoz del mismo, muchas veces sin estar de acuerdo con lo que defienden. Lamentablemente en España se castiga bastante la multiplicidad de puntos de vista dentro de un partido y/o cualquier discrepancia con los posicionamientos de la dirección. A la mínima que un diputado dice algo contradictorio del de al lado la prensa comienza a hablar de guerra interna, partido divido, crisis o términos similares. Los partidos, por tanto, se protegen mucho de esto.
Y ya no es la prensa, es que tiene sentido que un partido, que es a lo que la gente vota, tenga unos posicionamientos claros y que todas sus voces defiendan esencialmente los mismos. En otras culturas como la anglosajona se entiende mejor la discrepancia dentro de los partidos, y sus sistemas institucionales están adaptados a esta realidad (circunscripción única en el Reino Unido, primarias en EEUU), de hecho sería interesante preguntarse si es el sistema institucional el que ha permitido la pluralidad interna o al revés. Pero nuestra realidad y nuestra institucionalidad es diferente, y aquí o se defiende el punto de vista de partido o vas a acabar aislado y marginado. Y no es una cosa solo de la “vieja política”, mirad lo que pasa en UPyD o en el propio Podemos.
Por eso las discrepancias solo salen en momentos de crisis, y quienes siempre han callado o aplaudido comienzan a cambiar de discurso. Los ciudadanos muchas veces ven esto con desagrado y piensan que es síntoma de cobardía pasada o de aprovechamiento presente, pero la realidad es que es lo normal en nuestro sistema ¿es que Pedro Sánchez no agachó la cabeza en la época de Zapatero con cosas que ahora critica? ¿Es que en el PP no están criticando ahora a Aznar sus ministros y amigos? ¿Hablamos de IU, y no acabamos hasta el año que viene? Esto pasa en todas partes, y pasará también en Podemos y C's, y está pasando en UPyD desde hace un año porque es un partido en una crisis terminal desde ese momento.

Otra cosa distinta es quien piense que el PSOE no es el partido adecuado para defender las ideas que Irene Lozano ha defendido siempre. Ese punto de vista es respetable y posiblemente me puedo sentir bastante cerca de esa opinión, pero que ella se equivoque, sea ingenua o se haya conformado finalmente con pequeñas aportaciones en vez de posturas maximalistas no tiene nada que ver con las críticas que se están vertiendo sobre ella. Yo valoro a muchos políticos que creo que están en el partido equivocado, pero estar en el partido equivocado no es ser un traidor, un tránsfuga ni un vividor.
Estaría bien ponerse en la piel de los protagonistas alguna vez. Irene estaba en un partido moribundo donde su dirección la odiaba, fracasó en su intento de dirigir el partido para cambiarlo y comenzó a hacer la maleta para irse a casa. Y en estas le llama un partido con el que ideológicamente se puede sentir próxima (porque Irene, que la considero progresista, se va al PSOE, no se va a Junts Pel Sí, ni a VOX ni a Bildu) y le ofrece participar en él como independiente y trabajando en un programa de regeneración democrática. Hay dos opciones, o aceptar o pensar que de ese partido no se puede esperar nada, que se encuentra en el enésimo falso lavado de cara y que si acabas allí posiblemente acabes traicionando tus principios. Y recordemos, a Irene le gusta la política y quiere hacer política.
Ambas opciones son razonables, obviamente aceptar tiene más riesgo que irte a casa, pero irte a casa es fracasar, dejar de hacer lo que te gusta y dejar cosas por hacer. Yo entiendo a Irene, no sé si haría lo mismo que ella pero la entiendo, ella no tiene compromisos con nadie (UPyD está acabada y nada tiene que hacer allí) ni se encuentra en dicotomía alguna entre elegir el PSOE u otro partido, o esa dicotomía típica a la que se han enfrentado multitud de políticos sobre si estar en un partido pequeño y “puro” o estar en uno grande y tener que tragar con algunas cosas que no te gustan.
Desde las redes sociales es muy fácil bramar a favor de la pureza, de una coherencia mal entendida o sobre la perfidia del PSOE, pero querría ver a todos esos que ladran en la situación de Irene y prefiriendo irse al paro antes que al PSOE. La mayoría se irían a Ferraz haciendo el pino. Aquellos que disfrutan tocando el violín mientras se hunde el Titanic también gritan mucho, pero tienen que entender que la mayoría de gente no compartimos su macabro gusto por una muerte llena de principios y coherencias.

Como ciudadanos tampoco podemos ignorar algo fundamental. En España no estamos sobrados de buenos políticos, esa es la realidad. Nuestro parlamentarismo da pena, y seguramente no es solo culpa de los parlamentarios sino de cómo se ha estructurado el parlamentarismo en esta democracia mediática, pero si pienso en buenos diputados en el congreso creo que los podría contar con los dedos de una mano. Uno de estos parlamentarios es Irene Lozano y creo fervientemente que España no puede permitirse perder una diputada como ella, igual que creo que no podemos perder a un diputado como Alberto Garzón.
Ahora vivimos en una época en que se habla mucho de liderazgos colectivos y participación abierta y eso está muy bien, hay que avanzar por ahí pero siempre con paso firme y con cuidado porque ese tipo de cosas más de una vez se convierte en puro atrezzo vacío de contenido real. Pero por mucho que haya participación y política colectiva también hay una realidad que no podemos obviar: Los grandes avances de la humanidad han necesitado siempre de liderazgos, y muchas veces son ciertas personalidades históricas las que catalizan y provocan los cambios.
Sí, soy un poco krausista, lo reconozco, creo que hay grandes figuras y grandes hombres que son necesarios y que deben liderar los cambios y el progreso de la humanidad. Y por eso creo ardientemente que la política debe contar con los mejores, con gente con principios, con proyectos de mejora concretos por muy sectoriales que sean, con gente que ya ha demostrado su capacidad. Desearía tener un parlamento como los de la II república, no por los “jabalíes” sino por esas grandes figuras que querían colaborar con el progreso de la nación y cuyas intervenciones eran siempre escuchadas con atención y respecto, aunque acabasen en algarabía.

Irene Lozano tiene todo el derecho del mundo a aceptar la propuesta del PSOE y a cambiar de opinión sobre ese partido. Si está equivocada, si al final acaba haciendo cosas que traicionen los principios que le presuponemos, entonces ya la criticaremos y ya exigiremos lo que tengamos que exigirle. Pero por ahora esta es su apuesta, la de un PSOE que ella cree renovado o cambiado, y si se equivoca como algunos creemos ya llegará el momento de la crítica. Porque a lo mejor quienes estamos equivocados somos nosotros, o nadie está equivocado sino que simplemente hay quienes están en posturas maximalistas y quienes no lo están.
Y que la estén criticando quienes están babeando para ver si pactan con el PSOE después del 20-D manda huevos. Porque aquí, que yo sepa, todo el mundo ha pactado con el PSOE en alguna comunidad autónoma o ayuntamiento, así que menos mirar la paja en el ojo ajeno y más en el propio.

3 comentarios:

  1. Demasiadas explicaciones, excusatio non petita accusatio manifesta.
    En UPyD partido fundado por una transfuga que se estuvo beneficiando del acta de eurodiputada mientras hablaba en contra del PSOE su propio partido que la había puesto ahí casi por imperativo legal.
    Pues con esta lo mismo, la han impuesto en el PSOE por encima de la militancia y en contra de muchos y muchas simpatizantes y votantes del PSOE. No puede ser que una señora que ha estado denunciando las prácticas del PSOE se junte a ellas, ¿qué se cree que va a ser el mesías de este partido?, NO. Otra adicta a estar, a ocupar escaño sin hacer ascos, lo que pasa que Pedro Sanchez se ha adelantado a Albert Rivera, que también le hubiera dicho que sí.
    Yo con el PP aseguro que jamás me presentaría ni como independiente ni como nada, ella tiene tragaderas para como sea quedarse... tan repugnante como los demás que lo hacen, no la diferencia de nada

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    1. ...¿accusatio manifesta? ¿yo? No sé que tengo que ver yo en todo esto...

      Rosa Díez no era una tránsfuga, tránsfuga eres cuando te vas del partido con el acta, generalmente para irte a otro partido, y eso no lo hizo Rosa Diez al igual que no lo ha hecho Irene Lozano, que tampoco es una tránsfuga.

      Otra cosa es que, desde el punto de vista del PSOE, esto sea una "imposición" del secretario general. Es un tema que no he tocado pero que sí puede ser polémico. Ahora, más imposición incluso me parece la de Zaida Cantero, que no tiene experiencia y no sé qué puede aportar. El caso de Lozano es distinto en el sentido de que tiene un bagaje importante que podría justificar el "dedazo" del SG (podría, no digo que lo haga).

      Asumo que si indicas que no te presentarías nunca con el PP es porque con el PSOE habría alguna posibilidad...Si eso es así me parce que el comentario es incomprensiblemente contundente...

      Saludos,

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  2. Esto es innecesario. Y eso que comparto buena parte de lo que dices, sobre todo tu opinión sobre Irene Lozano.

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