La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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martes, 3 de noviembre de 2015

Tres ideas básicas sobre el conflicto catalán














Vivimos en una sobredimensión extrema e interesada del asunto catalán debido a la cercanía de las elecciones generales. La necesidad de Mas de contentar a la CUP para garantizar su investidura ha sido como agua bendita caída del cielo para Rajoy, que gracias a eso ha podido montar una ronda de contactos que le sirve para mostrar su perfil más institucional y de “estadista”, ronda a la que los demás partidos no se podían negar. El debate catalán es el más cómodo para Rajoy, y aunque algunos politólogos dicen que esta tensión favorece a C's yo no lo veo tan claro. En momentos de tensión y amenaza la gente tiende a apoyar al gobierno y/o a los posicionamientos más “duros”, y Rajoy está situado en el lugar perfecto. Por muchos que hayan sido sus errores al obviar el debate catalán en el terreno político, cosas como estas lo tapan todo.

Las sobrerreacciones políticas provocan también reacciones en los ciudadanos, reacciones que se suelen orientar con los imaginarios de los partidos o ideologías con las que se simpatiza. Conocemos la tendencia de cuatro locos de querer mandar los tanques a Cataluña o poner concertinas en la frontera con Aragón, o también la tendencia pactista que ha sido tan habitual en nuestra democracia. También hay una tercera reacción, que digamos que es la de la “calma tensa”, la de no hacer nada más allá de lo estrictamente necesario pero siendo siempre proporcional. Enric Juliana las explicó muy bien en este artículo.
Pero me he topado también con argumentos que aceptan como reales las amenazas del independentismo catalán, personas que creen que si la Generalitat de Cataluña declara la independencia no se puede hacer nada más que o mandar los tanques o aceptar pasivamente la independencia. Este argumento me parece increíble porque creo que no analiza o no razona bien el funcionamiento de un estado ni la verdadera tenacidad de los soberanistas catalanes respecto a la independencia.

Querría hacer tres consideraciones básicas que creo que debemos tener bien claras para enfocar adecuadamente todo este asunto:

1- La legalidad


Me parece que está ya bastante claro, pero nunca está de más recordarlo: Cataluña no se puede independendizar de España porque las leyes sencillamente no lo contemplan, no hay posible interpretación de esto. La constitución declara que la nación es indivisible y si se quiere dividir hay que cambiar la constitución, y cambiar un artículo esencial como este requiere el voto favorable de 2/3 de los diputados y senadores de dos cortes consecutivas y, finalmente, un referéndum entre todos los españoles. Ese es el mecanismo legal y, manteniendo la ley, es insoslayable.
Otra cosa es que la constitución no se cumpliese y eso solo podría venir de un proceso constituyente de carácter semi-revolucionario. Pero declarar un proceso constituyente no es algo que pueda hacer un gobierno o un parlamento, estaría incumpliendo la constitución y se crearía un problema enorme, pues con la ley en la mano este gobierno o parlamento podría ser destituido o desobecedido, y eso no tiene buen pronóstico a priori. Debería pues ser un cambio revolucionario que fuese aceptado y/o acatado por la mayoría de la población y de los poderes previos. Si eso se lograse entonces sí que se podría superar ese “corsé” constitucional, pero habría un punto que no podría ser obviado: Sea como fuere el proceso, esa posible secesión debería aceptarse en ese proceso constituyente y esto implica, de nuevo, que todos los españoles deberían votarlo.
Hablando claro: La secesión de Cataluña cumpliendo la ley o incluso mediante un cambio de régimen político en España solo se podría dar si la soberanía nacional, esto es española, lo aceptase. Las posibilidades de secesión unilateral de Cataluña son cero, ninguna, y esto hay que entenderlo porque si no iremos a una divagación permanente y absurda.

Esto último es importante para entender por qué las teorías de hacer un referéndum en Cataluña son, en el mejor de los casos, una malísima idea. Partidos como Podemos ya han dicho que quieren hacer un “referendum vinculante” en Cataluña, algo que es ilegal y que por tanto no podrán hacer, a no ser que estén proponiendo una reforma de la constitución en el sentido comentado. Otra cosa es que quieran hacer un referéndum consultivo, algo que legalmente no está tampoco muy claro que se pueda hacer pero que, por lo menos, es discutible. Vamos a imaginar por un momento que este referéndum consultivo se puede hacer (yo tengo mis dudas).
Aquí aparecerían dos escenarios, que salga Sí a la independencia o que salga No. En este tipo de argumentaciones siempre se supone que va a salir que No, y se vende que saliendo No el problema de iba a acabar o por lo menos se iba a calmar durante mucho tiempo. Pues no, eso es un error y es no entender cómo funciona el nacionalismo. Si los independentistas pierden un referéndum lo primero que propondrán es hacer otro (mirad lo que está diciendo el SNP en Escocia), y si lo pierden otro más, y así hasta que una mayoría coyuntural vote Sí a la independencia. Y como una vez un estado se separa no se vuelve a hacer un referéndum de unión una mayoría coyuntural a favor de la secesión prejuzga el futuro de modo indefinido, pues no hay vuelta a atrás. Convocar un referéndum es básicamente asumir que la independencia de Cataluña es algo que probablemente se acabará dando, tan solo falta saber cuándo. La postura de hacer un referéndum pensando que va a salir el No quita un problema temporalmente, pero lo hace más grande cara al futuro.
Pero imaginemos que sale Sí. Muy bien ¿qué hacemos? Legalmente habría que ir a una reforma de la constitución porque ni el gobierno español ni las cortes pueden dar la independencia a un territorio. Hay partidos que ya han dicho que aceptarán lo que digan los catalanes en referéndum así que vamos a suponer que estos votarían en el parlamento sí a la independencia, pero es que harían falta 2/3 de los parlamentarios ¿Y si los demás no aceptan la secesión? No se podría hacer nada, Cataluña por mucho que votase que Sí a la independencia y por mucho que el gobierno la aceptase no podría ser independiente. Pero supongamos que incluso se supera ese bache y se consiguen los 2/3 de los parlamentarios, imaginaos incluso que se consiguen los 2/3 de las siguientes cortes generales (algo difícil si los ciudadanos españoles no quieren la independencia de Cataluña), entonces nos iríamos a un referéndum y el pueblo español debería decidir si quiere que Cataluña sea independiente o no. Al final sería el pueblo español quien decidiría el destino de la nación como en cualquiera de los escenarios posibles. ¿Y si sale No en ese referéndum? Imaginaos la situación, los independentistas clamando porque los “españoles” no les dejan irse.
Todo esto es una malísima idea. No hay que ser muy inteligente para entender que un territorio que se quiere secesionar por razones de índole económico (son más ricos), político (creen que solos pueden hacer un estado mejor) o cultural (se creen “distintos” mostrando cierto supremacismo cultural) jamás va a conseguir una mayoría como esa para independizarse, y más cuando el resto del estado sólo puede tener perjuicios a causa de esa secesión.
En resumen: Cataluña jamás se va a independizar mediante un procedimiento legal, haya referendums, reformas de la constitución o nuevos procesos constituyentes.

2- La fuerza


Obviamente la ley no es el único mecanismo para independizarse, de hecho es el más infrecuente de todos. Las secesiones asiduamente han sido violentas, destructivas y bastante poco edificantes en su mecanismo. Cataluña, no quedándole la ley como mecanismo para independizarse, solo tendría la “fuerza”, entiéndase por fuerza no solo ni principalmente fuerza militar, sino fuerza en el sentido amplio y en todas sus vertientes: Apoyo internacional, capacidad psicológica de resistencia por parte de la población, posibilidad de anular la efectividad de una respuesta del estado central, etc.
De hecho, ahora mismo lo que presuntamente quiere hacer el gobierno catalán es un golpe de “fuerza”, comenzando una desconexión unilateral que violaría las leyes del estado. Desde el independentismo catalán se presenta de la siguiente manera: “No vamos a obedecer las leyes, nos da igual lo que diga el tribunal constitucional o cualquier acción del estado, así que la única manera que hay de pararnos es que nos manden “los tanques””. Esto representa claramente un pulso, y de ser real esta voluntad de llegar a este extremo los independentistas estarían usando su única fuerza teórica, que es convertirse en víctima para conseguir los apoyos externos de los que ahora carecen.
Lo cierto es que aquí hay una inversión de las realidades y de las cargas. Se reta al estado preguntándose qué está éste dispuesto a hacer para evitar la independencia de Cataluña, cuando eso carece de sentido porque no es el estado quien tiene que evitar nada, es el gobierno de Cataluña quien está tomando las acciones y por tanto es a quien hay que preguntar hasta dónde está dispuesto a llegar y qué consecuencias está dispuesto a aceptar.

Al final y una vez la ley deja de estar respetada, el conflicto se convierte en una cuestión de fuerza, y esta retórica de los tanques es síntoma transparente de una realidad muy dura para el independentismo, que es que en este conflicto toda la fuerza la tiene el estado español y ninguna el gobierno catalán. Sí, el estado español no solo tiene la fuerza militar, tiene la ley de su lado, tiene el reconocimiento internacional, tiene por tanto los mecanismos económicos bajo su control, etc. El gobierno catalán no tiene apoyo alguno ni fuerza de ningún tipo. Esa es la realidad.
No ha habido una independencia fuera de la ley que se haya conseguido sin apoyo internacional si no es con una guerra mediante. Los estados que se han disuelto en los últimos tiempos eran estados con enemigos, y estos enemigos fueron activos en potenciar los secesionismos en esos estados, incluso los estados no reconocidos que existen hoy en día tienen una independencia de facto siempre gracias a una potencia que les apoya. La “fuerza” se consigue con uno o varios aliados exteriores y poderosos, y Cataluña no los tiene.

Seamos claros, un gobierno catalán sin aliados internacionales ni ley de su lado ni fuerza alguna solo conseguirá la independencia de una manera: Con la beligerancia. Es así de simple y de complejo a la vez. Y habrá quien piense que ese argumento es bidireccional y se puede extender sobre el estado español, pero se equivocan, porque el estado español tiene la fuerza en todas sus vertientes y por tanto no necesita pegar un solo tiro ni mandar un solo furgón de la policía para acabar con una república autoproclamada.
Los gobiernos no mandan cuando quieren, mandan cuando se les obedece, esa es la regla básica de la política y nadie debería olvidarla nunca. Un autoproclamado gobierno de la república catalana tan solo sería efectivo si fuese obedecido y ese es el punto clave de todo este asunto, si iba a ser obedecido o no, o quizá más bien por cuanto tiempo. Y aquí entra la “fuerza” que hemos comentado, el aislamiento de los independentistas catalanes y su absoluta imposibilidad de mantener a Cataluña en una situación de normalidad económica o social con la actual relación de fuerzas.
Si el gobierno de Cataluña declarase la independencia es evidente que sería destituido de sus funciones por alguno de los mecanismos previstos en las leyes. El gobierno y las cortes pondrían otro gobierno en Cataluña e instarían a la estructura de la Generalitat a obedecer. Habría que ver que pasa pero imaginemos que las estructuras catalanas obedecen a la Generalitat secesionista, que desde los Mossos d’esquadra hasta los hospitales asumen el mando del gobierno catalán ¿Eso le daría la “victoria” a los secesionistas? Pues la realidad es que no.
En una situación tal el estado español dejaría de financiar a las estructuras catalanas (funcionarios, colegios, hospitales, etc) que no obedeciesen a las autoridades “españolas” y lo lógico es que la Generalitat crease una hacienda catalana para recaudar los impuestos para financiarse. Pero para recaudar los impuestos son los ciudadanos y las empresas las que tienen que obedecer y, sobre todo, los bancos. Quiero que penséis fríamente esto ¿os imagináis a una multinacional de las que hay en Cataluña desobedeciendo al gobierno español, legalmente constituido e internacionalmente reconocido? Entenderéis que eso es un absurdo, que una Nestlé, Seat, Planeta o Sony no iban a obedecer a la hacienda catalana y que iban a seguir haciendo las retenciones correspondientes a la Seguridad Social como les exigiría la ley. Y más allá de eso hay que entender que los impuestos y las transacciones económicas en el mundo moderno se hacen mediante los bancos, y los bancos que operan en Cataluña, dependientes del Banco de España y del eurosistema, no iban a obedecer a otra autoridad. ¿Qué iba a hacer la Generalitat? ¿Obligar a las empresas y los bancos a obedecer mandándoles a los mossos? Fijaos como la realidad acabaría siendo la contraria a la que se vende.
No creo que haga falta explicar mucho más la situación para entender que el gobierno autoproclamado catalán no tendría capacidad financiera suficiente (por no decir casi ninguna) para mantener un estado en pie, lo que colapsaría la Cataluña institucional dependiente de la Generalitat.

Una situación así, inteligentemente gestionada por el estado central, acabaría con los independentistas en cuestión de semanas. No estamos en 1900 ni Cataluña es una paupérrima región montañosa de Asia, estamos en una economía globalizada y financiarizada y hablamos de una región con un 20% de PIB per cápita superior al resto del país ¿De verdad los catalanes estarían dispuestos a sufrir todo tipo de privaciones de servicios y materiales por la causa independentista? ¿Estarían dispuestos a sufrir las consecuencias de un aislamiento internacional, diplomático y económico, a tener que crear probablemente una nueva moneda para financiarse, etc? Algunos independentistas lo estarían, no me cabe duda, pero la sociedad catalana en su inmensa mayoría no. Y esta “fuerza”, esta capacidad de resistencia a las penalidades, la sociedad catalana no la tiene (ni la catalana ni ninguna de un país rico de occidente), porque la sociedad catalana aspira a una independencia sin costes o con costes mínimos y cualquier secesión hecha en base a una rebelión generaría una situación de disolución económica e institucional.
Obviamente nada de esto va a pasar, porque los independentistas no son estúpidos (la mayoría), porque existen contactos fuera del foco de la opinión pública donde todas estas cosas se avisan y porque nadie es tan absurdamente idiota para lanzarse a una aventura que iba a acabar en cuestión de días con la destrucción económica y social de Cataluña. Pero creo que es importante comentarlo para que nadie se crea los postureos políticos de los secesionistas ni la sobrerreacción del gobierno central, que por mucho que intente evitar algo así (porque algo así no deja de ser un desastre) es perfectamente consciente que las posibilidades de que una secesión unilateral sea efectiva son ninguna.

3- La moral


Más allá de todas las cuestiones legales y de “fuerza”, que he intentado expresar con frialdad y casi como observador ajeno, todo este asunto del independentismo en un estado democrático no deja de ser algo que viola la moral democrática y los principios progresistas. El “derecho de autodeterminación” es un abstracto que solo tiene aplicación real para colonias y nunca la tiene para partes integrantes de un estado. No es ya que nadie vaya a reconocer el derecho de autodeterminación de Cataluña, es que la propia aceptación de que es Cataluña quien tiene este derecho y no “España” ya supone un criterio nacionalista. Que no exista un pueblo español y sí un pueblo catalán es lo único que podría justificar el derecho de autodeterminación, y ese criterio es nacionalista y segregacionista.
Plantear que cualquier comunidad humana pueda generar su propio estado si quiere, en cambio, no sería un criterio nacionalista, pero sí infantil, absurdo y destructor social. Si consideras que Cataluña tiene derecho a generar su propio estado en base a eso entonces no puedes negárselo a Murcia, a la provincia de Vizcaya o al municipio de la Moraleja, y en el municipio de la Moraleja estarían muy contentos de tener esta posibilidad, porque así se podrían montar un paraíso fiscal en la sierra de Madrid y dejar de pagar impuestos más allá de las tasas de basura y alumbrado. Esto de la Moraleja es una reducción al absurdo de la idea, pero es muy gráfico para ver qué pasaría si se permitiese ese “derecho” de cualquier comunidad humana para montar un estado: La redistribución de riqueza se iría al garete, las zonas ricas se desentenderían de las pobres e iríamos a una especie de anarco-capitalismo territorial.
La política está llena de contradicciones, pero éstas deben ser asumidas si no quieres ser un “idiota político” y hay que priorizar. Este derecho de que las comunidades humanas formen un estado y la igualdad económica son ideas contradictorias y excluyentes y hay que prorizar una de las dos. Si quieres que las comunidades humanas formen el estado que quieran y lo prefieres por encima de la igualdad me parece muy bien, pero entonces no eres de izquierdas ni progresista, eres alguna forma de libertariano o anarco-capitalista y por tanto profundamente de derechas en un sentido económico. Si se es de izquierdas y tu objetivo político y moral es conseguir la igualdad de derechos y también una relativa distribución de la riqueza, entonces te debes oponer a estos autodeterminismos que no están sostenidos por opresiones de la metrópolis, tiranías o falta de derechos.

Tampoco se debe presentar el conflicto anterior como igualdad vs democracia, no es así, de hecho es exactamente al revés. El independentismo, en un estado democrático, es moralmente antidemocrático y lo es por dos razones fundamentales: La primera es que la democracia es un sistema de convivencia que permite convivir con el diferente, con el que piensa distinto, mediante un sistema que equilibra la decisión de la mayoría con la protección de los derechos y libertades de minorías que, además, tienen representación y funciones políticamente reconocidas. Romper el sistema democrático, el “demos” democrático, implica que no sabes convivir con el diferente, que no sabes ser minoría, que no aceptas las decisiones de la mayoría.
La segunda razón es que la democracia es un sistema de control continuo, de decisiones continuas que corrigen y cambian el rumbo de las anteriores. Por eso las cosas estructurales en democracia no se deciden por mayoría simple sino agravada, como pasa con las constituciones. Una secesión no tiene vuelta atrás, es definitiva (los estados no se separan para hacer posteriormente referéndums de unificación), y por tanto se rompe esa posibilidad de reversión de la decisión. Por eso desde el punto de vista democrático es exigible al menos unas mayorías agravadas y suficientemente amplias para tomar una decisión así (como se establece en la Clarity Act canadiense), y aun habiéndolas esto supondría un problema conceptual importante ¿Y si esta mayoría fuese coyuntural y reversible? Al no haber posibilidad real de nueva unión estaríamos siendo poco democráticos si tomásemos una decisión de secesión sabiendo que puede ser coyuntural.

Estas realidades morales y de expresión de valores nos deben valer para acabar con una de las grandes falacias que escuchamos habitualmente, esta de que la secesión y la unión son moralmente iguales y equivalentes. No, no lo son, la unión dentro de un estado democrático es moralmente superior a la secesión. No puede ser moralmente equivalente una unión que garantiza la igualdad y una secesión que la rompe, no puede ser moralmente equivalente una unión que representa la convivencia entre distintos y una secesión que abomina de ella, no puede ser moralmente equivalente un estado que permite unificar identidades y una secesión que te obliga a elegir identidad mediante la nacionalidad, etc. No son iguales, no son moralmente equivalentes, en condiciones similares y si no hay ninguna estructura colonial ni antidemocrática que pueda justificar una ruptura, la unión representa los valores del progreso y de la izquierda y la secesión los de la derecha, los del egoísmo y la reacción endogámica.



Para entender el momento político en el que nos encontramos no podemos obviar todas estas cuestiones. No podemos dejarnos llevar por la sobreactuación ni por las apariencias, en ambas partes del tablero se están asumiendo postureos que son falsos y que tienen como consecuencia engañar a votantes e incluso socios. A la partida de ajedrez de Mas con el gobierno central se ha añadido una nueva con las CUP, y a la reacción de Rajoy se ha añadido el componente preelectoral.
Pero estos tres ejes, el legal, el de fuerza y el moral, es fundamental tenerlos presentes. Los dos primeros para entender que el debate real no es la independencia sino una nueva realidad jurídica privilegiada para Cataluña, y el tercero para entender por qué la izquierda de este país necesita un profundo cambio de prioridades y criterios si alguna vez pretende asaltar los cielos.

15 comentarios:

  1. Excelente análisis, que suscribo casi en su totalidad (no sabría decirte ahora mismo en qué no lo suscribo, pero la unanimidad, por regla, me parece imposible en asuntos complejos ;-D).
    Por aportar algo sobre puntos que ya desarrollas:
    1. Sobre la legalidad y el referéndum. Coincido en tu tesis, que es también la mía, de que el camino sería la reforma constitucional agravada.
    Sin embargo, aceptemos la posibilidad del referéndum. Coincido en que de lo que se trata por el secesionsimo es de lograr una "mayoría conyuntural". Si a alguien se le ocurriera que deben establecerse mayorías reforzadas, como por ejemplo la petición por parte de dos tercios (90 de 135) de los Diputados del Parlamento Catalán, o que en un hipotético referéndum la mayoría debería ser la mayoría absoluta del censo electoral (a efectos meramente dialécticos ¿quién podría discutir que eso no es "democrático"?), pongo la mano en el fuego de que el secesionismo no lo acepta. Por eso, aparte de ser una mala idea de difícil encaje legal, el referéndum es una trampa.

    2.- Sobre la fuerza. Efectivamente, en el siglo XXI los golpes de Estado, y la defensa del mismo, ya no se producen a tiros. Al secesionismo le gusta fantasear con esta segunda posibilidad, como elemento de agitación emocional de la gente.

    3.- La moral. Aquí hace tiempo que han creado su "demos" que, a la vez, excluye a quien no comparte su ideario. No hay más que oír soflamas como las de Joan Tardà, propias de otra época y de la llamada emocional a la que me refería antes, equiparando a una "traición" la posibilidad de que se tengan que repetir elecciones (lo cual está por ver). Tan real como increíble.

    Saludos cordiales y felicidad por este excelente análisis.

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    1. Sobre el punto 1 que comentas, te dejo aquí una propuesta de Clarity Act que hice para el caso español, donde hablo de esas mayorías reforzadas que, en el caso de aceptarse la posibilidad de secesión, deberían exigirse:

      http://larepublicaheterodoxa.blogspot.com.es/2014/09/una-clarity-act-para-espana.html

      Gracias!

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    2. Gracias por el enlace. Coincido, de nuevo, en todo lo sustancial.
      Me alivia saber que, aun usando criterios, ideas y razonamientos de diferente clase y con más de 400 kilómetros de distancia, se puede llegar a conclusiones parecidas.
      Saludos cordiales,

      Javier.

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  2. No se si soy de derechas pero yo si creo en el derecho a decidir. Me gusta la unión y me entristece que haya españoles que quieran dejar de serlo, pero me entristece más que se les obligue con la ley a seguir siéndolo. ¿De verdad alguien quiere un país así?

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    1. Todos los países son así...

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    2. Creo que quedaba claro que no me refería a algún habitante suelto, sinó a una región en la cual la mayoría de sus habitantes se quieran independizar. Los países más avanzados contemplan la posibilidad de permitirlo. RU, Canadá, EEUU, etc.

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    3. No es así David,

      EEUU no contempla esta posibilidad (de hecho hubo una guerra civil cuando los estados sureños se quisieron independizar).

      El Reino Unido tampoco lo contempla, el referendum de Escocia fue una cuestión puntual y excepcional por la decisión del parlamento de Westminster, que es quien tiene el poder absoluto, pero no hay regulación alguna que "permita" la secesión.

      En Canadá la secesión tampoco está "permitida" constitucionalmente. La Clarity Act es una ley adicional que además dice que de haber una secesión hay que reformar la constitución. La Clarity Act exige mayorías agravadas, multilateralismo y negociación, pero no otorga un derecho a las regiones a independizarse unilateralmente.

      Mucho cuidado con las cosas que nos cuentan, porque estás pasadas por el tamiz de la propaganda.

      Saludos,

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    4. En el fondo, David, criticas lo que inconscientemente defiendes. Cataluña, el 27-S, mostró a las claras que está dividida pero nadie plantea que Cataluña se divida. Pase lo que pase, la solución para la convivencia en Cataluña pasa por tener distinta normativa cultural, lingüística, .. e incluso un pacto de distribución del gasto en una parte y en otra de Cataluña

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  3. El fondo del asunto es la cuestión si una comunidad humana puede definirse a sí misma como tal y, una vez definida, si puede decidir libremente sobre su estatus jurídico en relación a otras comunidades humanas. Tenemos un ejemplo muy cercano: Portugal. Tanto Portugal como Cataluña formaban parte de la corona española en el siglo XVII. ¿Por qué Portugal es hoy un estado independiente de España y Cataluña no lo puede ser? Portugal no era una colonia de España. ¿Es por tanto absurdo que los portugueses no sean hoy ciudadanos españoles? ¿Son los portugueses insolidarios por no compartir su riqueza con el resto de habitantes de la Península Ibérica?

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    1. Hola Juan, no acabo de entender el argumento.

      Definir como un "ejemplo cercano" Portugal, pues en fin, no me parece que tenga ningún sentido. La unión dinástica con Portugal y la secesión posterior se produjo en el S.XVII, siglo y medio antes de la conceptualización de "nación" tal y como la entendemos ahora. Claro que Portugal no era una "colonia", es que el Reino de España no era una nación, no había criterios de naciones y colonias como tal, eso es algo muy posterior, todo eran territorios dependientes de un soberano. Cualquier criterio que aplicamos ahora no puede ser aplicable a esa época, es absurdo.

      Portugal es hoy un estado independiente porque cuando se creó su nación y su soberanía era un reino independiente. Portugal se pudo independizar de España a mitad del siglo XVII y 60 años después de la unión dinástica mediante una guerra de casi 30 años de duración, una guerra entre los reyes de España y sus ejércitos y el candidato a rey de Portugal y sus apoyos en la nobleza. No había "nación", no había "soberanía", no había nada parecido a cualquiera de los criterios que estamos usando hoy.
      Si en esa época los catalanes, con el apoyo de Francia, hubiesen ganado la guerra contra el rey español hoy Cataluña o sería parte de Francia, o quizá independiente o quizá no, nunca lo sabremos porque es historia-ficción, pero podría ser cualquier cosa ¿y qué? También podría ser independiente Andalucia o Navarra si los avatares históricos hubiesen sido distintos, o quizá existiría Prusia o los estados pontificios...No tiene nada que ver con lo que estamos hablando.

      Aquí he dado tres criterios que están circunscritos a tres realidades actuales. Un criterio legal, circunscrito a la ley actual, un criterio de fuerza, circunscrito a la realidad internacional actual, y un criterio moral, circunscrito a la moral y principios democráticos. Hablar de guerras medievales y monarquías absolutas y ejércitos pagados por las noblezas de la época está fuera de lugar en esta discusión.

      Saludos,

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    2. Pedro, según tu argumento se concluye que o bien una comunidad humana consigue su independencia política ANTES de la aparición del concepto de nación, o ya no tendrá JAMÁS derecho a conseguirla. Así pues, enhorabuena a los portugueses y a los neerlandeses, que se independizaron de España en el siglo XVII, mala suerte para los catalanes, que no tuvieron entonces éxito. Perdieron su oportunidad para siempre...

      Dejando de lado la ironía, si entramos a fondo en el concepto moderno de nación al que te refieres, es precisamente durante la época del romanticismo, el siglo XIX, donde surgen por toda Europa los sentimientos que darán lugar a la aparición (o reaparición) de nuevos estados en régimen de repúblicas (no de reinos medievales) en pleno siglo XX. Es el caso, por ejemplo, de Polonia y Finlandia (independizadas de Rusia). Otros ejemplos, incluso más cercanos a nosotros geográficamente en la misma Europa occidental: Noruega e Irlanda, independizadas de Suecia y Reino Unido, respectivamente, en el mismo siglo XX. Así pues, según tu argumento, ni Noruega ni tampoco Irlanda tienen derecho a existir actualmente como estados independientes, ya que no eran colonias y además la proclamación de su independencia (siglo XX) es posterior a la aparición del concepto de nación.

      Aparte de la cuestión conceptual de la nación y de la independencia, es muy interesante e ilustrativo el punto de vista práctico. Estoy hablando del reconocimiento internacional. En las últimas décadas en la misma Europa (no hablo por tanto de antiguas colonias), han aparecido más de una docena de estados nuevos, y en la mayoría de los casos mediante una declaración unilateral de su independencia, evidentemente violando por tanto la legalidad de los estados matrices a la que haces referencia. Sin embargo, este acto "ilegal" no fue obstáculo para su reconocimiento mayoritario por parte de la comunidad internacional.

      Un caso paradigmático es el de Kosovo. El parlamento kosovar proclamó de manera unilateral su independencia de Serbia en 2008 sin haber realizado ningún referéndum. ¿Se puede considerar esto un acto democrático? Pues bien, a pesar de ello, a pesar de la ausencia de un referéndum, la misma Corte de Justicia de Naciones Unidas, en su sentencia de 2010, reconoció que la declaración unilateral por parte del parlamento de Kosovo no violó el derecho internacional:

      "Kosovo no violó la ley al declarar unilateralmente su independencia"
      http://www.elmundo.es/elmundo/2010/07/22/internacional/1279807784.html

      Es más, Kosovo va camino de su integración como estado miembro en la Unión Europea.

      "La Unión Europea y Kosovo han firmado este martes (27-10-2015) en Estrasburgo un acuerdo de estabilización y asociación considerado como un paso más hacia su futura entrada en el bloque comunitario."
      http://es.euronews.com/2015/10/27/kosovo-mas-cerca-de-la-familia-europea/

      Todo esto me hace pensar que Cataluña será lo que la mayoría de sus habitantes decidan, independientemente de lo que piensen los habitantes del resto de España, independientemente de si es legal o no. A los hechos históricos en la Europa de los siglos XX y XXI me remito.

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    3. Vamos a ver Juan, lo estás enfocando mejor, pero malinterpretas lo que he escrito.

      En ningún sitio he dicho que una "comunidad humana" que llegase al S.XIX sin ser nación nunca va a poder conseguirla ¿de dónde sacas eso? Hay decenas de naciones que se han creado en ese tiempo ¿cómo voy a decir eso?
      Otra cuestión es el "derecho" a hacerlo ¿Hay derecho? Pues depende, en un estado democrático yo creo que no lo hay, porque las comunidades humanas pueden "autodeterminarse" dentro de un estado si este es democrático. En casos de opresión, discriminación, colonialismo, etc. Creo que sí hay derecho. Pero esta es solo una parte del texto, no es ni siquiera la idea principal.

      Luego sacas un montón de naciones que se han independizado en el siglo XIX y XX, que realmente apoyan lo comentado en el texto. ¿Se independizó Irlanda? Sí, con una guerra ¿Finlandia? Sí, porque Lenin se lo permitió y se generó una guerra civil posterior. ¿Noruega? Sí, Noruega era un estado casi independiente a pesar de que se unieron las dos coronas (el parlamento noruego votó la unión) y duraron 90 años unidas, y casi hay una guerra por la separación, que no hubo al reconocer el rey sueco al noruego.
      En todos estos casos hubo un reconocimiento del estado "matriz" y también hubo un reconocimiento internacional posterior, por no hablar del terrible camino recorrido (excepto quizá Noruega) ¿es que alguien piensa que si España reconociese a Cataluña el resto de países no la iban a reconocer? Nadie ha dicho eso, la cuestión es precisamente la contraria, es que si España no reconoce la independencia de Cataluña nadie la va a reconocer.

      Luego, ya para mi sorpresa más extrema, me pones el caso de Kosovo, un territorio que ha padecido una guerra con miles de muertos y un genocidio...Yo no sé si te das cuenta que estás validando sin querer de nuevo mi tesis. Kosovo es independiente precisamente por esa guerra que llevó a la comunidad internacional a intervenir, y aún así no es reconocido por la mitad de países del mundo.
      Es que no tienes más que extrapolar el caso. Imagina una guerra entre España y Cataluña con miles de muertos y que, aún así, acabes no siendo reconocido por la mitad de países del mundo...¿entiendes la dificultad? Y España no es Yugoslavia, España no viene de la disolución de un país comunista con un dirigente considerado internacionalmente un criminal de guerra, por lo que la situación de esa Cataluña probablemente seria peor que la de Kosovo en lo que a reconocimiento se refiere. De verdad ¿quién va a generar esto para tener un mínimo reconocimiento internacional de facto? ¿En una región con 30.000 €/cápita? Es un verdadero disparate que no cabe en la cabeza de nadie.

      Al final autoconcluyes que Cataluña será independiente si sus habitantes lo quieren, cuando todo lo que has dicho fortalece la tesis de mi texto que es la contraria: Para que Cataluña sea independiente se necesitaría una guerra o una disolución de España y de la UE, esa es la lección que nos deja la historia.
      Y oye, claro que los territorios que se independizan de facto no quedan per secula seculorum irreconocidos, y claro que las situaciones que se dan de facto o por la fuerza se tienden a reconocer con el tiempo, la cuestión no es esa, la cuestión es qué se está dispuesto a hacer para que esta situación llegue ¿se está dispuesto a una guerra? ¿A un aislamiento internacional de años o décadas? ¿A una destrucción económica enorme? Porque si se está dispuesto a todo eso te lo compraría, Cataluña acabaría siendo independiente en algún momento, pero es que eso es una fantasía. No va a pasar, a no ser que el futuro nos depare situaciones terribles que ahora no podemos ni imaginar.

      Saludos,

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  4. El ejemplo de Kosovo es muy deficiente. Entre otras cosas, votaron a favor 109 de 120 diputados.
    Las terribles circunstancias que rodean ese tema carecen del paralelismo que, por desgracia, a menudo se pretende de forma interesada. Y, para ahorrarme pontificar sobre el tema, este enlace, de hoy mismo, resulta bastante recomendable. http://internacional.elpais.com/internacional/2015/11/09/actualidad/1447084670_655571.html

    Saludos cordiales,

    Javier

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  5. ¿Alguien sabe si el Gobierno español puede legalmente negar el acceso al FLA (Fondo de Liquidez Autonómico) al Gobierno catalán? En tal caso ¿podría el Gobierno catalán hacer frente a sus pagos y deudas? Gracias

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  6. Buenas tardes voy de compras al máximo de aquellos que dicen los prestamistas
    escros son todo lo que han preparado la investigación que ha sido 2 años
    estoy hecho estafados por gens.Moi visité un préstamo Ad Sitio
    especialmente entre grave en todo el mundo y han experimentado
    maravillosa mujer llamada Sra Fredia LAILA
    y cualquiera que me ayuda
    concedido un préstamo de € 30.000 que tengo que pagar más de 15 años con una muy
    Poco interés por parte de ella, o 2% en mi período de préstamo y no el
    mañana siguiente recibí el dinero sin protocole.Besoin crédito
    personal, su banco no le prestará usted da, usted está bajo permanente
    otros están hablando con él y apretar satisfecho, pero atención
    que no les gusta reembolso
    préstamos. He aquí su correo electrónico: fredialaila@gmail.com

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