La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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lunes, 21 de diciembre de 2015

Análisis del 20-D: El PSOE frente al cubo de Rubik













España se despierta el día después de las elecciones generales en el escenario más temido por los amantes de la tradición política y de los escenarios cuadriculados: La imposibilidad de conseguir una mayoría estable que no sea mediante una gran coalición PP-PSOE. La cuestión es que este escenario se vislumbraba antes de las elecciones a poco que se analizasen datos sociológicos y tendencias políticas, pero la mayoría de analistas se empeñaron en creer unas encuestas que estaban errando en sus suposiciones.
Voy a aprovechar para colgarme una medalla: Las tres “sorpresas” principales que nos ha dejado estas elecciones ya las anticipé el lunes 14 de diciembre: PP y C’s no iban a llegar a los 176 escaños de la mayoría absoluta, Podemos y sus aliados iban a superar a C’s y que la suma de votos de los partidos de izquierdas (PSOE, Podemos e IU) iba a ser mayor que los de derechas (PP y C’s). Y recordemos que estas tres suposiciones iban contra lo que decían casi todas las encuestas hasta esa misma semana que acababa de empezar, lo que creo que aumenta el mérito de la predicción.

El escenario que nos deja estas elecciones no es objetivamente tan difícil. Un pacto PP-PSOE, mediante acuerdos de gobierno, abstención (ahí entraría C’s) u otro mecanismo nos daría una investidura fácil para algún miembro del PP, el problema podría ser posterior, donde sin un acuerdo estable nos enfrentaríamos a una legislatura probablemente corta en la que se disolvería el congreso ante la más mínima dificultad.
Rajoy y Rivera ya han hecho un llamamiento a Pedro Sánchez, el primero pidiendo un pacto estable y el segundo que se deje gobernar al PP mediante una abstención (que es lo que le interesa a C’s para no tener que mojarse demasiado). Sánchez ha sido ambiguo y tan solo ha dicho que el partido que más escaños ha sacado es quien debe intentar formar gobierno en primera instancia. Tengo la sensación de que Sánchez no tiene ni la más remota idea sobre qué hacer y que está esperando a las lógicas reuniones internas en el PSOE para establecer una estrategia.
No creo ser muy osado si digo que en el PSOE van a aparecer dos bandos, quizá no muy definidos pero sí fácilmente identificables, entre los partidarios de dejar gobernar al PP y/o gobernar con él y los partidarios de forzar nuevas elecciones. La verdad es que el PSOE tiene un marrón terrible y va a tener que analizar muy bien qué hacer, porque aunque la tendencia es pensar que un pacto con el PP acabaría con ellos no está nada claro que el resto de opciones sean mejores.

En mi opinión el PSOE solo tiene tres opciones, arriesgadísimas las tres. La primera es dejar gobernar al PP, algo que podría hacerse con un apoyo activo y pidiendo quizá la mitad de carteras del gobierno, o bien con una abstención y dejando a un PP en minoría. Entre las dos creo que la más inteligente sería pactar un gobierno de coalición. Dejar gobernar al PP por activa o por pasiva crearía enorme desafección entre las bases socialistas, pero si lo haces con un acuerdo estable tienes cuatro años para reponerte. En el gobierno puedes forzar cambios sociales, puedes hacer una buena política en determinados ministerios y sacar de ahí futuros candidatos solventes, y eso podría darte opciones para 2019. Una abstención parece que “ensuciaría” menos al partido, pero la desafección se crearía igual, no se obtendría rédito de gobierno y el PP podría disolver las cortes en cualquier momento dejando al PSOE al pie de los caballos, provocando una estampida de votantes hacia Podemos.
La segunda opción es intentar que Sánchez sea investido presidente del gobierno. Combinaciones y posibilidades hay pero ninguna es fácil. Se podría intentar una muy difícil entente entre C’s y Podemos para dejar gobernar al PSOE en solitario, en una especie de pacto anti-PP. Podemos no exigiría una consulta en Cataluña y no entraría en el gobierno y a cambio C’s al menos se abstendría en la investidura de Sánchez, a cambio de algunas cosas con las que podrían estar de acuerdo los demás. Esto dejaría un gobierno débil pero no mucho más que el de Rajoy en minoría.
La otra opción es intentar buscar el apoyo activo de alguna otra fuerza del parlamento a parte de Podemos e IU (quizá el PNV) y al menos la abstención amable de los soberanistas catalanes, pero esto implicaría pasar una línea roja que creo que el PSOE no va a pasar: Una consulta en Cataluña. El PSOE podría intentar buscar estos apoyos con la promesa alternativa de un nuevo estatuto (seguramente tanteará esta opción), pero los soberanistas tendrían que bajarse del burro. Esta opción, sin ser imposible, es extremadamente difícil y alguien se tendría que tragar un sapo enorme y quedar como un trilero, pero en política todo es factible.

La última opción, que es por la que parece apostar todo el mundo, es que el PSOE fuerce nuevas elecciones, pero esto tiene unos riesgos enormes y además inmediatos. Los favorables a esta opción dicen que una nueva convocatoria sería como una especie de segunda vuelta entre PP y PSOE (al haber quedado éste segundo) y que reforzaría al PSOE en detrimento de Podemos (y también al PP frente a C’s), pero yo no lo veo nada claro. Para empezar algo así dejaría al PSOE como un partido “irresponsable”, lo que le podría hacer perder parte del voto moderado, pero sobre todo podría encontrarse con una jugada clara por parte de Podemos: Hacer la confluencia con IU esta vez.
La suma de votos de Podemos e IU supera en casi 600.000 votos al PSOE y, si se hubiesen presentado juntos y sacado los mismos votos unidos que por separado (eso no se sabe, podrían haber sacado menos pero también más), hubiesen sacado 85 escaños frente a 89 del PSOE. En este escenario no estaría nada claro cuál sería la opción que se convertiría en la antagonista del PP. Y, sobre todo, cualquier duda del PSOE, cualquier dirigente que se mostrase a favor de una entente con el PP, cualquier declaración ambigua o posicionamiento que se interpretase como cualquier otra cosa que no fuese un rechazo frontal al PP, sería munición política para Podemos, que sí está claro que no va a pactar con el PP jamás.
Yo no sé si tiene más riesgos para el futuro del PSOE pactar un gobierno con el PP o ir a unas nuevas elecciones, pero lo que sí sé es que la política es miope y cortoplacista. Aunque se piense que de aquí a 4 años el PSOE va a sufrir en unas elecciones, 4 años es mucho tiempo y pueden pasar muchas cosas. Unas elecciones podrían fortalecer al PSOE pero también debilitarle, y hablamos de 3 o 4 meses vista. Da mucho vértigo forzar una dualización en un momento tan débil del PSOE que, si sale mal, podría dejar hundido al partido para siempre. La política suele ser conservadora en estos casos.
Y no olvidemos una cosa fundamental: Las presiones que va a recibir el PSOE para facilitar o pactar un gobierno con el PP. Y no hablo de las presiones que ya ha recibido de PP y C’s, hablo de las presiones empresariales, de las presiones de los partidos socialdemócratas europeos que en muchos casos han pactado con los conservadores en casos similares. De todas formas las presiones creo que serían ahora menores que hace un par de años, pues ya hay un precedente de un socialista europeo que ha resistido esta presión (Antonio Costa en Portugal) y hay nuevos perfiles en la izquierda europea (Corbyn, por ejemplo). Aun así la situación de Sánchez es mucho más complicada que la de Costas.

El escenario político que hay en España nos muestra un país bastante inclinado a la izquierda, por lo menos respecto a cómo estaba hasta ahora. La suma de votos del PSOE, Podemos e IU es de 46,34% y la suma de C’s y PP es de 42,65%. Ambos bloques han sufrido una tendencia a la izquierda, pues Podemos está más a la izquierda que el PSOE y C’s menos a la derecha que el PP. Esto ya lo hemos estado comentando asiduamente desde hace muchos meses: España estaba evolucionando rápidamente hacia la izquierda y la situación parlamentaria era irreal.
Habrá quien piense que si no gobierna la izquierda con 3,7 puntos más que la “derecha” es por culpa del sistema electoral, pero eso es solo una verdad parcial. Más allá de eso hay dos realidades por las que la izquierda no está en condiciones de gobernar de forma similar a como lo está haciendo en Portugal y ambas tienen responsables claros. La primera razón es la no confluencia entre Podemos e IU, y la segunda es el desafío soberanista catalán.
Como hemos dicho, si Podemos e IU hubiesen ido juntos hubiesen sacado 85 escaños, 14 más que ahora, por 89 el PSOE. Ambas fuerzas estarían al borde de la mayoría absoluta y con la simple abstención del PNV o cualquier otro Sánchez o Iglesias sería el presidente de gobierno. Puede resultar complicado echar nada en cara a Iglesias después de su éxito, pero la realidad es que ha desperdiciado la práctica totalidad del casi millón de votos de IU. No nos dejemos deslumbrar por el gran número y miremos las entrañas de la situación: Si el PP sigue gobernando será en parte responsabilidad de esta separación entre Podemos e IU, y por tanto será achacable en gran parte a Pablo Iglesias y su grupo más próximo.

Pero el problema principal, incluso aunque la confluencia anterior se hubiese dado, es el problema catalán. En otro entorno probablemente Sánchez hubiese tenido el apoyo de ERC y hubiese podido ser investido, pero con la problemática en Cataluña ERC no va a darle apoyo si no es cambio de un referéndum que Sánchez no quiere ni puede hacer. Y no solo ERC, es que el grupo de Colau probablemente tampoco investiría a Sánchez si no hay una consulta. El independentismo catalán es el problema fundamental y no solo para Sánchez, en parte también para Rajoy porque genera una casi total incompatibilidad de Convergencia (DiL en su máscara actual) con C’s y con el PP.
Lo he dicho repetidas veces desde hace más de un año y lo reitero: El desafío catalán es el principal palo en la rueda para los cambios en España. Lo ensucia todo, lo distorsiona todo y evita que las fuerzas progresistas puedan gobernar (¿Cuántos votos habría sacado de más la izquierda si no hubiese miedo a que se ponga en riesgo la unidad del estado?). Si España no tuviese problemas territoriales no creo que sea muy osado decir que la izquierda hubiese ganado de calle, con o sin el sistema electoral actual.
Esto creo que no se está entendiendo, incluso se cae en el error de interpretar las cosas al revés. Muchos miran a Podemos y ven que sus mejores resultados han sido en Cataluña. Euskadi y Comunidad Valenciana, y puede crear el falso equívoco de que esa nueva “sensibilidad” hacia la plurinacionalidad es buena para la izquierda. Pero se equivocan. Desconozco el caso concreto de Euskadi, pero en la Comunidad Valenciana el resultado no tiene nada que ver con cosas como la plurinacionalidad sino con cuestiones como la corrupción, la desigualdad y el carisma de los políticos de Compromís, y en Cataluña ¡Si es que Podemos ha ganado en los municipios donde C’s ganó dos meses antes en las autonómicas! Podemos ha ganado en Barcelona y Tarragona (las provincias menos soberanistas) y en los cinturones rojos que en septiembre se tiñeron de naranja. Es la misma gente que está hasta el gorro del procés, que ahora ha priorizado el eje social sobre el nacional.

Esta es más o menos la situación actual, complejísima para todo el mundo y sobre todo para el PSOE. Si me pedís una apuesta os diría que el PP y el PSOE van a llegar a algún tipo de entente, es lo que marca la lógica y lo que pasaría en cualquier otro país en una situación parecida. En España tenemos un problema de deformación política inducida, los partidos políticos dominantes nos han hecho pensar que vivíamos en una especie de régimen pseudo-presidencialista donde los dos partidos del turno eran antagónicos, incompatibles y enemigos.
Pues no. La realidad es que vivimos en un sistema parlamentario y en un sistema parlamentario casi siempre se consigue una mayoría. Y si esta es del 1º con el 2º pues es la que hay. Y si hay que hacer primer ministro al candidato del 4º partido o a un independiente pues se le hace. Esta es la naturaleza del sistema, siempre lo ha sido y si no la hemos visto es porque no se ha producido el escenario.
Llevo años prediciendo un gobierno de gran coalición PP-PSOE y quizá me esté traicionado cierta predeterminación inconsciente por la conclusión. Pero si veis como todo lo que dije el lunes pasado se ha cumplido a lo mejor no es mala idea darle el beneficio de la duda a una de mis predicciones más troncales. No estoy seguro de que sea eso lo que va a pasar pero sí lo veo bastante probable.

2 comentarios:

  1. Esto escribí yo hoy mismo: "Si yo fuera PS (joder, qué grima) le diría sí al PP sólo si me diera varias carteras ministeriales y dinero suficiente para afrontar unos mínimos en esos ministerios. Así, podría vender que por mi parte, he hecho lo posible por cumplir al máximo lo que iba en mi programa, y que a la vez le he parado los pies al PP lo que he podido."

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  2. En España la idea de que el PPSOE es lo mismo está cuajando entre la izquierda (basicamente porque son lo mismo). Solo los viejos apoyan al PSOE pq en su mente aún existe un PSOE que representa "la otra España". Si se formaliza esta unión, el PSOE está acabado.

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