La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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jueves, 29 de enero de 2015

La "casta" y la moral















Hace ya un tiempo, y después de analizar una decena de casos sobre los dirigentes de Podemos y comprobar que prácticamente todo era falso o especulaciones maliciosas, me propuse no volver a perder el tiempo con estas noticias. Era lo que pretendía, pero cuando salen nuevos casos siempre pienso “¿y si esta vez es verdad?” así que vuelvo a analizarlos, para acabar concluyendo casi lo mismo que las veces anteriores. 
Juan Carlos Monedero nunca me ha gustado como político, de todos los dirigentes de Podemos es el que considero más dogmático y más implicado con la revolución bolivariana, algo que no me gusta, sin embargo tengo que reconocer que después de semana y media de lo que sin duda ha sido una persecución y un intento de destrucción de su imagen pública, le he acabado cogiendo simpatía. Me imagino que le pasará a mucha gente y es una cosa que ya avisé que pasaría: Cuando atacas incesantemente y con saña a alguien, el instinto humano natural del observador es empatizar con el atacado.

Pero no quiero hablar del “caso Monedero”, de sus errores objetivos, del ridículo que están haciendo muchos medios de comunicación con sus persecuciones transparentes ni de nada de eso, sino que quiero enfocar el caso más en general y explicarle a los acosadores (y a todos los lectores) por qué se están equivocando gravemente en su estrategia.
Detrás de este acoso mediático a Monedero, o los anteriores de Errejón o Pablo Iglesias, hay un objetivo transparente: Se pretende destruir el mensaje “moral” de Podemos, este que dice que hay una “casta” político-económica parasitaria y enfrente una “gente” normal y decente que debe acabar con este estado de putrefacción de las cosas. Si se pone en duda la moralidad personal de los dirigentes de Podemos y se puede demostrar que se han aprovechado de enchufes o ventajas en su vida personal, creen que se podrá desactivar el mensaje de “la casta”  y, así, anular a Podemos.
Este argumento asume que la fuerza de Podemos es su mensaje moralista, regeneracionista y anti-corrupción, y que sus votantes los apoyan para que acaben con la corrupción de la élite política y establezcan un imperio de ética pública. Y ahí está el error fundamental.

Ya lo he explicado alguna vez, pero parece que algunos no se enteran. La fuerza y el apoyo de Podemos no tiene que ver si solo ni principalmente con sus propuestas anticorrupción, sino con la cuestión económica. La gente que apoya a Podemos lo hace principalmente porque los últimos años han destruido sus expectativas de vida, porque el mundo que se ha generado está basado en salarios míseros y contratos inseguros, en un estado del bienestar debilitado y en recesión, y en esa percepción de la que llevamos hablando años de que los hijos van a vivir peor que los padres.
Este fue el origen del 15-M y del gran apoyo popular que despertó en el primer momento. Ese Mayo de 2011 había corrupción en España, sí, pero la percepción sobre la corrupción era mucho menor que actualmente. De hecho, las propuestas de los indignados sobre esta temática se concentraban en que no hubiese imputados por corrupción en las listas electorales y la abolición de los “sueldos vitalicios” de los políticos.
Recordemos el comunicado de prensa de Democracia Real Ya el 17 de mayo de 2011: “Nosotros los desempleados, los mal remunerados, los subcontratados, los precarios, los jóvenes… queremos un cambio y un futuro digno. Estamos hartos de reformas antisociales, de que nos dejen en el paro, de que los bancos que han provocado la crisis nos suban las hipotecas o se queden con nuestras viviendas, de que nos impongan leyes que limitan nuestra libertad en beneficio de los poderosos. Acusamos a los poderes políticos y económicos de nuestra precaria situación y exigimos un cambio de rumbo
Podemos es un partido que pretende enlazar con este impulso, con esta explosión social, donde la crítica a la clase política y a la corrupción era importante, sí, pero no era la base del movimiento. La base del 15-M era fundamentalmente político-económica. Si el problema de España hubiese sido la corrupción, entonces estos jóvenes y no tan jóvenes se hubiesen conformado con votar a UPyD.

Adicionalmente hay un segundo problema en todas estas “críticas” a los comportamientos de los dirigentes de Podemos que va más allá de su sobredimensionamiento mediático y su goebbeliana persecución, y es un problema de listón. La pregunta clara es ¿cuál es el listón que marcamos con la corrupción y los comportamientos poco éticos? Seguramente todos diréis que hay que tener tolerancia cero con la corrupción y la falta de ética, y eso está muy bien y es muy bonito pero no es políticamente efectivo y voy a explicar por qué.
Los seres humanos no somos inmaculados, normalmente no somos seres pulcros y ascéticos que jamás han cometido una ilegalidad o una inmoralidad. Quien no haya pagado una factura sin IVA, dado una clase particular en negro, intentado no pagar una multa o mentido con su nivel de inglés en el currículum que tire la primera piedra. Yo no la voy a tirar, porque sí he hecho alguna de estas cosas y otras muchas que mucha gente podría considerar poco morales. No soy perfecto, soy humano y soy producto de un mundo y de unos usos sociales determinados.
El problema de calificarlo todo como corrupción e inmoralidad es que al final le estás transmitiendo al ciudadano que él también es corrupto. Si criticas en portada a cinco columnas que Errejón se aprovechó de un “enchufe” para conseguir un trabajo en la universidad de Málaga, posiblemente los anti-podemistas de pro sacarán llamaradas por la boca indignados, pero el ciudadano medio pensará que él también lo habría hecho. Si Monedero convierte una estancia de 15 días como profesor invitado en algo destacado en su currículum, buscando un impacto que seguramente no debería tener, la gente se mirará a sí misma y pensará en ese curso de 10 horas que hay en su curriculum y que está tan desarrollado que parece un máster.
Como he dicho antes el problema para quien usa esta estrategia es que el ciudadano se identifica con el atacado, pero el problema social que se genera es todavía mayor, porque estás indirectamente acusando de inmoralidad y casi de corrupción a la generalidad de la población. “Todos somos corruptos” es el mensaje central, pero ese mensaje desemboca en otro políticamente peligrosísimo, que es “como todos somos corruptos no tiene sentido intentar acabar con la corrupción”.

En política es fundamental, esencial, focalizar los problemas adecuadamente, no ser absolutista en los conceptos y buscar soluciones pragmáticas. Si quieres eliminar la economía sumergida deberás enfocar el problema en los grandes defraudadores, no en el pobre desgraciado que da un masaje sin estar dado de alta o en quien cose en casa porque no le pagan suficiente para montarse un taller. Porque si metes todo en el mismo saco la gente se sentirá amenazada y le harás que razone a la contra, es decir, le estarás dando razones para que piense que la evasión fiscal no es tan grave. Ojo, eso no quiere decir que haya que hacer la vista gorda a esos comportamientos menores, pero hay que ser proporcional y entender que eso ni es una prioridad ni se puede eliminar de golpe, sino que se debe hacer poco a poco, aplicando una nueva cultura pública y sin causas generales inquisitoriales.
Con la corrupción o el enchufismo pasa lo mismo. La gente si puede tira de un enchufe (¿Qué va a hacer sino? ¿morirse de hambre y comer dignidad?), intenta aprovechar las amistades para poder sobrenadar en una sociedad competitiva donde se aplasta al de al lado para que no te quite lo que quieres o necesitas. Los usos sociales, la sociedad competitiva en la que vivimos, los entornos endogámicos y otras realidades llevan a la extensión de comportamientos poco éticos. No es una cuestión de corrupción genética ni falta de valores, es una cuestión de entorno. Seamos claros, sin paños calientes: Si quieres acabar con la gran corrupción vas a tener que “tolerar” la pequeña corrupción.

Siempre pongo el mismo ejemplo para que se entienda. Cuando Francia fue liberada por los aliados, el General De Gaule concentró las culpas de la colaboración con los alemanes en un pequeño número de dirigentes políticos. Creó un maniqueísmo falso, el de una Francia democrática que había sido traicionada por un pequeño número de germanófilos, cuando la realidad era que muchos franceses se habían sentido cómodos con el colaboracionismo y estaban de acuerdo con el gobierno de Vichy.
De Gaulle tuvo que hacerlo así porque esa era la manera de consolidar la democracia en Francia. Si hubiese hecho una causa general contra todos los pro-colaboracionistas probablemente hubiese creado una amplia masa de gentes asustadas y sintiendo que el gobierno democrático era su enemigo, y eso hubiese dañado tanto a la democracia como a la propio concepto nacional de Francia. Había que ser pragmático, para acabar con la semilla del fascismo había que perdonar a muchos fascistas. Suena a contradicción pero no lo es, es la única manera de hacer las cosas.
Entendamos este ejemplo de realpolitik para enfocar los problemas de ética, fraude fiscal y corrupción, porque es perfectamente aplicable. Yo veo gente de buena voluntad afirmando que solo desde el comportamiento personal inmaculado se podrá acabar con la corrupción, pero eso nos mete en un bucle de imposible salida. Y ojo, personas inmaculadas las hay, pero normalmente son iluminados o fanáticos o gentes que viven ajenas a la sociedad, y no creo que ese sea el perfil adecuado de un gobernante.
Y lo digo por la gente de buena voluntad, que hay mucha, pero no os penséis que soy un ingenuo. Quienes exigen este comportamiento inmaculado generalmente lo que pretenden es que se llegue a la conclusión de que todos somos corruptos y que, por tanto, pelillos a la mar, perdonemos a los desfalcadores y ya intentaremos robar menos la próxima vez. Lo sé perfectamente y se les ve a la legua, pero no todos los críticos responden al mismo interés.

Entre ser “casta” y ser un monje budista hay términos medios, en los que estamos la práctica totalidad de la población. A mí nadie me va a convencer de que la corrupción en España es irresoluble porque no lo es, hay posibilidades de reducirla hasta que sea una excepción. Ahora, el principal enemigo de este objetivo es el maximalismo de buscar el “hombre puro”. Los maximalismos son el principal enemigo de los cambios posibles.
La campaña mediática contra los líderes de Podemos no va a funcionar y para la único que va a valer es para que cuando pase algo nadie se lo crea, y para polarizar más aún a la sociedad. Esto no convencerá a nadie más que al previamente convencido, pero éste cada vez verá con más desprecio y temor a estos dirigentes. Y las polarizaciones se retroalimentan, que es el problema. Nunca he entendido la política de tierra quemada cuando te retiras derrotado, es algo que no me cabe en la cabeza en una democracia donde todo es temporal y coyuntural. En estos momentos es cuando se nos ve la falta de cultura democrática que tenemos como país.

lunes, 26 de enero de 2015

Las lecciones que vienen de Grecia














Finalmente Syriza ganó las elecciones en Grecia y se quedó al borde de la mayoría absoluta. Los dos diputados que le faltan se los dará el partido derechista Griegos Independientes, apoyo que ha sorprendido a muchísima gente en lo que es una clara muestra de que no estamos entendiendo bien ni la situación de Grecia ni la naturaleza de las cosas en la época actual.
Creo que lo sucedido en Grecia nos muestra muchas cosas que pueden ser extrapolables a España en un futuro cercano.

  • La estrategia del miedo no ha dado resultado: Nueva democracia ha estado usando la misma estrategia del miedo que vemos usar aquí al PP con Podemos. Igual que aquí se habla de “conjuros caribeños”, bolivarianismo y demás sandeces, allí Nueva Democracia decía que si Ganaba Syriza los griegos no iban a tener papel higiénico, que iban a inundar el país de inmigrantes ilegales o incluso que Grecia se acabaría pareciendo a Corea del Norte. Afortunadamente no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo y los griegos mayoritariamente han sido inmunes a esa estrategia. Aquí en España posiblemente tampoco funcionará.

  • A pesar de esto hay que ver una realidad. Nueva Democracia tan solo ha disminuido dos puntos después de gobernar más de dos años y sufrir el consiguiente desgaste político. Grecia ha estado hundiéndose en la miseria estos últimos dos años (a pesar de que el discurso oficial era también que se estaba saliendo de la crisis) pero no parece que Nueva Democracia haya perdido demasiados votantes. Esto nos indica que hay un suelo electoral conservador que es difícilmente erosionable por muy mal que vaya un país. En todas partes hay gente a quien le va bien las cosas, que no sufre la crisis y que incluso se aprovecha de la misma, o bien que rechaza cualquier cambio. Posiblemente en España el PP tenga también un suelo muy sólido y verle bajar del 26% que sacó en las europeas de 2014 creo que va a ser muy difícil.

  • A pesar de que todos los medios hablan de que se ha roto el bipartidismo en Grecia éste no se ha roto, simplemente se ha sustituido por uno nuevo, algo que además no es de ahora sino que ya pasó en 2012. El sistema electoral griego beneficia extraordinariamente a la fuerza más votada, aunque sea relativamente proporcional para los partidos menores, así que es normal que el voto se concentre en dos partidos. En España, donde nuestro sistema electoral no beneficia tanto al ganador pero sí perjudica a los pequeños, seguramente también se tenderá a un relativo bipartidismo, y quien va a pagar esto es el PSOE.

  • Hablando del PSOE. El PASOK, partido que sacó un 44% de los votos a finales del 2009, apenas 5 años después no ha llegado al 5%. Ante una fuerza de izquierda poderosa el socialismo tradicional puede hundirse de forma radical. Como vemos, el suelo electoral de los conservadores no aplica a los partidos de izquierda electoral.

  • Syriza ha conseguido el apoyo del partido derechista Griegos Independientes en cuestión de horas, partido que está a la derecha de los partidos de centro-derecha mayoritarios en toda Europa. A pesar de que la gente no está entendiendo este pacto desde España, éste es muy fácil de entender: El eje izquierda-derecha está absolutamente superado, y está superado precisamente porque los partidos bipartidistas tradiciones de centro-derecha y centro-izquierda han gobernado de forma calcada en casi todos los países. Si la urgencia de Grecia es renegociar la deuda y la austeridad y tanto Syriza como Griegos Independientes están de acuerdo en esto ¿por qué no van a pactar? Dejémonos de metafísicas que no llevan a ningún sitio, lo que importa es el programa.

  • Se había hablado mucho de que Syriza se podía apoyar en el KKE o en el PASOK, pero ambas opciones eran casi imposibles. El KKE odia a Syriza por traidor, y casi preferirían ver a Nueva Democracia gobernando que a los “revisionistas” en el poder. Y el PASOK es un partido “viejo” y desgastado, por lo que apoyarse en él sería lo contrario de lo que Tsipras ha prometido y representa. El eje izquierda-derecha cada vez significa menos pero contrariamente el eje nuevo-viejo es cada vez más importante en los países con sistemas institucionales degradados como Grecia o la propia España. Y ahora, sáquense las extrapolaciones que se quiera al caso español.


Ya veremos qué hace Syriza en el poder y qué puede conseguir. No van a haber grandes revoluciones socializantes ni medidas radicalísimas, que la gente se lo quite de la cabeza, esta gente de Syriza no es estúpida y sabe lo que hace. Pero este cambio es una buena manera de poder barrer todo lo viejo a nivel interno y acabar con los privilegios que siempre se enquistan en las sociedades y que los partidos tradicionales jamás afrontan.
Sin duda lo más difícil va a ser la renegociación de la deuda. Alemania y los acreedores están horrorizados no con lo que pueda pasar con Grecia, sino con que el ejemplo se extienda a España e Italia (ambos con más del 100% del PIB de deuda). Sin embargo Grecia no puede pagar y eso lo entiende cualquier persona con un mínimo de entendimiento sobre la economía. Grecia no tiene nada que perder, y esa quizá puede ser la mayor arma de Tsipras.

viernes, 23 de enero de 2015

EQUO, SYRIZA y la opinión de Florent Marcellesi














Creo que todos conocéis a Florent Marcellesi pero por si acaso explico quién es. Fue el número dos de la lista de Primavera Europea en las pasadas elecciones al parlamento europeo y actualmente es el asesor del número uno de la lista, Jordi Sebastià, al que sustituirá en el escaño más o menos a mitad de legislatura. Es, por tanto, futuro eurodiputado, y consecuentemente uno de los más destacados miembros de EQUO.
Florent ha escrito este artículo publicado en el diario.es donde muestra su “apoyo crítico” a Syriza desde un punto de vista que creo es bastante compartido por los verdes españoles y por EQUO en particular. No es la primera vez que escucho esta tesis, y de hecho incluso me han llegado a pedir que escribiese sobre esto, aunque no me sentía motivado. Pero el artículo de Florent me ha dado la motivación necesaria para hacerlo, así que allá va.

La posición de Florent para apoyar críticamente a Syriza se basa en tres puntos, dos de ellos positivos y uno más negativo. Los dos motivos favorables para el apoyo son que Syriza ha contado con los verdes griegos y los ha incluido en sus candidaturas de forma integradora, y también que su victoria favorecerá al pueblo griego al poderse realizar unas políticas diferentes a las actuales, con todas las implicaciones que tiene esto para el resto de Europa.
En cambio el punto negativo es que Syriza, más allá de declaraciones abstractas y meramente semánticas, no parece adoptar las políticas “verdes” en ningún punto, sino que apuesta por políticas expansivas y de demanda tradicionales. El compromiso de Syriza con la ecología política no es prioritario y esto, según Marcellesi, es un gran problema que convierte este apoyo en algo vigilante y condicionado a verdaderas políticas que enfrenten la “crisis ecológica”.

El otro día me preguntaban que cuales pensaba que debían ser las condiciones para que EQUO convergiese con Podemos, y mi interlocutor me destacaba las enormes diferencias entre Syriza y Podemos en este aspecto. Mientras que Syriza es una unión de partidos y ha abierto la coalición a que se sumen otros partidos, como los verdes griegos, Podemos es un partido único y exclusivo que parece no tiene intención de juntarse con otras fuerzas más allá de los procesos locales.
La verdad es que no sabemos qué va a hacer Podemos para las elecciones generales y cómo va a componer sus listas. Lo que sí sabemos es que, por ejemplo, los miembros de Izquierda Anticapitalista (uno de los gérmenes de Podemos) no pudieron formar parte del consejo ciudadano de Podemos al formar parte de otro partido.
¿Será así para la composición de las listas electorales? No tiene por qué, pero ya hay alguna cosa que apunta mal, como la formación de “bloques de candidatos” que limitan la democracia interna. Puede ser que esas estrategias se eliminen para las primarias electorales y que se hagan elecciones más puras, como la de las elecciones europeas, pero por ahora todo es incierto.
¿En qué condiciones podría EQUO converger electoralmente con Podemos? Pues, a este nivel, podría hacerlo si se diesen unas primarias sin bloques predefinidos y sin tendencias “bonapartistas”. También ayudaría mucho si hubiese cierta “reserva de pluralidad” en las listas finales, más o menos como hace Compromís (aunque preferiblemente con menos limitaciones), aunque si la dirección de Podemos se mantuviese neutral en las primarias tampoco sería una condición sine qua non.

Pero centrándome en el plano “ideológico” y en lo que dice Marcellesi sobre que el apoyo sólo se puede dar si hay un compromiso claro en enfrentar “la crisis ecológica”, pues creo que se equivoca, al menos se equivoca en la forma de expresarlo. Y creo que se equivoca porque este planteamiento, en este estado de necesidad que vive la población griega y en general las del sur de Europa, ni es realista, ni va a ser apoyado y, todavía más importante, no se cuenta con la fuerza suficiente para imponer algo así.
Lo primero en política es ser realista. Los verdes en Grecia o EQUO en España son partidos muy minoritarios, sin fuerza política real ahora mismo, y por tanto su capacidad de influencia es muy limitada. No te puedes plantar ante monstruos como Syriza y Podemos y decirles que orienten todo su programa económico a la crisis ecológica a cambio de tu apoyo, porque lo único que vas a conseguir es que te ignoren. Seamos realistas, ni Syriza ni Podemos necesitan a los partidos verdes para tener éxitos electorales.
Sin embargo los partidos verdes sí necesitan poder influir, necesitan obtener poder y que se apliquen algunas de sus propuestas, así que el planteamiento político no debe ser “A cambio de qué nos vendemos” sino “Cómo conseguimos que nos compren” (permítaseme el ejemplo mercantilista). No se puede ser maximalista con la fuerza que se tiene, así pues lo inteligente es intentar converger en aspectos que pueden ser comunes y conseguir pequeñas mejoras proporcionales a la fuerza que se tiene.
En mi opinión hay dos temas fundamentales en que los verdes deben centrarse: Energía y empleo verde. Son dos temas amplísimos en los que hay vastas posibilidades de mejora y que pueden encajar muy bien en la cultura e intereses de estos grupos de izquierda. Las energías renovables y la eficiencia energética son formas de conseguir independencia económica cara al exterior, y el empleo verde tiene un alto potencial de empleabilidad. Ambos hacen hincapié, además, en el desarrollo local y pueden ser soluciones territoriales para regiones deprimidas. Obviamente esto implica centrarse en posiciones de "desarrollo sostenible" y de "green New Deal" y dejar de lado posiciones decrecentistas por ahora.

Yo me resisto a que los verdes (EQUO) sigan en una posición de cuasi-marginalidad en España. En este momento de surgimiento de alternativas políticas son necesarios, porque además pueden “modular” perfectamente ciertos impulsos que debemos evitar, pero la fuerza actual es la que es y no podemos perderla de vista. Y siempre hay que actuar de forma posibilista respecto a la verdadera fuerza que se tiene.
Dice Florent de que la hegemonía no es la única forma de llegar al poder (en clara referencia a Podemos), pero aunque eso sea verdad sí que creo que es la única manera de generar un cambio permanente. Y la hegemonía no es única, es una multi-hegemonía basada en muchas pequeñas ideas.

Las ideas ecologistas no pueden ser hoy hegemónicas de forma general, pero si lo pueden ser de forma parcial. Recordemos que la nueva hegemonía, según Laclau, se genera por agrupación de las posiciones ganadas o crecientes dentro de la sociedad. Los ecologistas deberían intentar ganar la hegemonía en varios campos, y para eso necesitan de fuerza y presencia pública. Ese punto de apoyo es necesario para cualquier perspectiva de futuro, porque sin eso nunca se podrá avanzar.

lunes, 19 de enero de 2015

Grecia













El próximo fin de semana tendrán lugar las elecciones generales en Grecia, elecciones que se han convertido en muy importantes para Europa porque puede llevar al poder a un partido de izquierda autodenominado “radical”, algo que no ha pasado en décadas. Este partido (Syriza) puede a su vez poner en jaque toda la política del austericidio ideada por Alemania y la señora Merkel, llevando a Europa a la necesidad de cambiar radicalmente de política en un sentido u otro.

Desde que la imposibilidad de elegir un presidente de la república forzó las elecciones generales en Grecia, y las encuestas mostraron claramente que la máxima favorita es Syriza, se comenzaron a escuchar voces que decían a los griegos las desgracias que les esperaba si votaban a la formación de izquierdas.
Comenzamos a leer informaciones en la prensa Alemana donde se aseguraba que el gobierno tenía planes de contingencia preparados para la salida de Grecia del euro. Estas informaciones, con casi toda probabilidad filtradas desde el gobierno alemán con la intención de asustar y amedrentar, pretendían crear el equívoco de que si Syriza ganaba y hacía las políticas prometidas, Grecia sería expulsada del euro.
Pero Alemania no puede echar a Grecia del euro, de hecho nadie puede porque ni siquiera está contemplado en ningún sitio. La única manera que eso podría ocurrir es que un país rompiese el acuerdo y saliese de la moneda única pero Tsipras ya ha dicho que Syriza no va sacar a Grecia del euro, así pues no hay posibilidad de que Grecia salga del euro. Pero la política del miedo no necesita de certezas o posibilidades, simplemente requiere de agitar fantasmas y predecir desgracias inminentes con el objetivo de que la gente actúe de forma conservadora y miedosa.

Realmente sí hay una posibilidad de “forzar” a Grecia a salir del euro. Alemania domina de forma tácita el BCE y podría ejercer una “guerra económica” contra Grecia desde allí, cortando la liquidez a los bancos griegos, algo que junto a la anulación de la ayuda financiera llevaría a Grecia a la necesidad de tomar medidas radicales. Pero esto sería que un Banco Central le hiciese la guerra económica a su propio territorio (o a parte de él), algo inaudito.
Además, algo así contagiaría a toda la zona euro y acabaría haciendo muchísimo daño a la propia Alemania. El daño que podría hacer Grecia aguantando una situación así o saliendo del euro impagándolo todo es mucho más importante que el problema actual, así que solo un Kamikaze se atrevería a hacer algo así ¿Se atrevería Merkel? Claro que no, a no ser que ese espíritu de “castigadora luterana” esté mucho más potenciado de lo que creemos y sea realmente una fanática.

El intentar amedrentar a los griegos no es nuevo, ya pasó en las elecciones de 2012. Recuerdo al ministro del tesoro británico George Osborne amenazar con que, si ganaba Syriza, probablemente habría que sacrificar a Grecia para salvar el euro, o también al presidente de Luxemburgo decir que habría consecuencias imprevisibles. Desde las distintas cancillerías europeas se hablaba indisimuladamente de una coalición entre Nueva Democracia y el PASOK.
Así que esto simplemente es más de lo mismo, es intentar vender que la democracia en países intervenidos es elegir entre lo impuesto o el caos. Como dijo Íñigo Errejón el otro día, lo que está en juego en Grecia es más que un modelo económico o político, lo que está en juego es la democracia misma. Un país chantajeado difícilmente puede ejercer una democracia real, tan solo una parcial y tutelada desde el extranjero.

El pasado domingo el programa El Objetivo versó sobre las elecciones en Grecia. Más allá del debate entre políticos se pudo ver cosas muy interesantes sobre la realidad griega. Resulta que en Grecia también les cuentan que se han empezado a recuperar (¡Ojo! En Portugal también se cuenta lo mismo), sin embargo nadie ve esa realidad a nivel de calle.
En cierta manera lo más terrorífico del mensaje de que estamos saliendo de la crisis es que en parte es verdad. España, Grecia, Portugal, etc. están saliendo de la crisis, crisis en el sentido del periodo de excepcionalidad y cambio a peor, el problema es que si se ha acabado la crisis implica que ésto es la normalidad. Mientras había crisis la gente percibía que la situación era reversible, de que una vez se saliese de la crisis las cosas irían de forma razonablemente parecida a cómo fueron en el pasado, sin embargo si esto es salir de la crisis ¿cuál es el futuro?
Si salir de la crisis son sueldos de 700€ al mes, temporalidad extrema, nula seguridad vital, paro estructural elevadísimo y un sistema del bienestar escuálido, entonces es cuando realmente tiene que llegar la radicalidad política. Hay una regla sociológica que dice que los grandes conflictos sociales aparecen cuando finalizan las crisis, y es absolutamente lógica: La crisis atenaza y asusta a la gente, le hace estar a la expectativa de que las cosas mejoren, pero cuando llega la “normalidad”, las cosas no mejoran prácticamente y la "normalidad" está basada en una estructura socialmente destructiva, es cuando llega el conflicto.
Y esto, en España, el gobierno no es capaz de entenderlo. Se empeña en vender los pocos empleos creados, temporales y mal pagados, el leve crecimiento económico y la bajada de la prima de riesgo (que no es cosa del gobierno, por cierto) como la salida de la crisis, y quieren que esto haga que la gente vuelva a confiar en ellos. Sin embargo cada vez tienen menos apoyos, y es producto precisamente de este pensamiento. “¿Esta realidad es la que nos teníais que traer?” piensa la gente, sintiéndose estafada ante la tozudez de una realidad diaria que no ha mejorado o lo ha hecho imperceptiblemente.

Probablemente ganará Syriza y, aunque el sistema electoral griego da una prima de 50 diputados al partido ganador, quizá no llegue a tener suficientes apoyos para gobernar. Nos podemos ver, pues, en dos probables escenarios: El primero sería algún pacto con otro partido (¿To Potami, Griegos independientes?) que podría desnaturalizar las propuestas más atrevidas de Syriza, y el segundo sería una repetición de las elecciones generales como pasó en 2012, con el riesgo evidente de que se formase un bloque anti-Syriza muy poderoso.
Sea como sea lo veremos y todavía hablaremos mucho de Grecia. Porque como avisé el otro día, como gane Syriza vais a ver noticias de Grecia todos los días en la prensa, noticias que hablarán de la pobreza en Grecia y de la destrucción económica. La situación en Grecia es culpa de tantos años de crisis, sin embargo se pretenderá vender que es culpa de Syriza y se querrá generar la relación visual entre “izquierda radical” y pobreza.
Porque al final el verdadero problema que tienen los gobiernos de la UE y las élites de Europa es que el ejemplo de Grecia se contagie a otros países, y fundamentalmente a España con un posible gobierno de Podemos, y que eso acabe forzando un cambio radical en la política europea de impredecibles consecuencias. Y por eso aunque Grecia no es España y lo que pase allí no tiene por qué cambiar lo que pase aquí, de alguna manera sentimos todos como si las elecciones de Grecia fuesen la primera vuelta de las generales en España. 

jueves, 15 de enero de 2015

Un gran candidato para Compromís: Julià Álvaro













Las primarias de Compromís para las elecciones municipales y autonómicas ya están en marcha. Está habiendo multitud de actos en toda la geografía valenciana donde los candidatos intentan recabar apoyos y mediante los que la coalición se da a conocer y se acerca a las inquietudes de la ciudadanía.
Una de las cosas buenas que tiene las primarias abiertas es precisamente esta aproximación a la calle antes de la campaña electoral. Los candidatos son muy abiertos con todos los ciudadanos y es muy buena ocasión para poder preguntar a los futuros parlamentarios o concejales qué visión tienen sobre las problemáticas públicas. Si tenéis algún acto de Compromís al que os venga bien asistir durante estos días, es una buena idea pasarse por ahí, preguntar en el acto si se puede (normalmente se podrá), acercarse a los candidatos y así crearse una impresión directa sobre ellos y sobre la propia coalición.

Como dije hace unas semanas estas primarias de Compromís tienen un grandísimo defecto: Los principales candidatos no están sometidos a unas primarias reales. Ni la candidata a la presidencia de la Generalitat, Mónica Oltra, ni el número dos por Valencia, Enric Morera, ni el candidato a la alcaldía por Valencia, Joan Ribó, tienen rival en estas primarias, por lo que son candidatos por defecto. Esto desnaturaliza un tanto las primarias y creo que ha sido un gran error por parte de la coalición no intentar que tuviesen rival, aunque tiene su explicación. Aún así estos candidatos están asistiendo a actos públicos igualmente, lo que es de agradecer.
Si Mónica Oltra tuviese rival, ahora mismo estaría haciendo un escrito sobre por qué hay que votarla, sobre sus virtudes, su capacidad de análisis político y proyección en el futuro gobierno de la Generalitat, pero no estando sometida a votación parecería un acto de peloteo un poco extemporáneo. Oltra es sin duda el gran activo de Compromís, quien en este momento de terrible competencia electoral (sobre todo con Podemos) puede garantizar un buen resultado para la coalición. En fin, no quiero repetirme porque son cosas que ya he dicho varias veces.
Pero la cuestión es que sólo podemos decidir a partir del puesto nº3 de la lista (si somos de Valencia) y, en la capital, a partir del nº2, y además todas estas decisiones están limitadas por cuotas de sexo y pertenencia a partido de la coalición, lo que desnaturaliza un poco más la votación popular. No obstante estas cuotas son perfectamente entendibles y yo las defiendo. Si hay algo feo de estas primarias es que no se vote el cabeza de lista, no las lógicas cuotas de representatividad.

En esta “otra liga” que comienza con el nº3 también tengo un candidato favorito, a quien votaré como opción preferente y quiero explicar el por qué. Hay muchos candidatos buenos y a los que seguro votaré detrás de mi favorito, como el actual diputado Juan Ponce, la ex-diputada en el congreso Isaura Navarro o la portavoz de Compromís en Paiporta Isabel Martín, pero el primero de la lista ya lo tengo decidido: Este candidato será Julià Álvaro, co-portavoz de Verds-EQUO.
¿Por qué Julià? Pues por varias razones. En parte es porque lo conozco, he hablado muchas veces con él y siempre me ha dado muy buena impresión tanto personal como política. La primera vez que vi a Julià creo que debió ser en un acto de EQUO en Valencia, en el otoño de 2013. En varios de estos actos Julià ha sido el moderador de los debates y fuera de su un poco reiterativo comentario de que todos hablamos latín más o menos evolucionado, lo ha hecho siempre bastante bien. Julià es periodista de profesión.
Pero fundamentalmente lo defiendo por su trayectoria profesional y por cómo la gente que le conoce me ha hablado de él. Julià entró en Canal 9 al aprobar las primeras oposiciones que se hicieron en 1989. A la llegada al poder del PP fue marginado de las áreas principales de la información y relegado a la sección de deportes, al igual que le pasó a muchos otros periodistas que no encajaban en el plan del PP de convertir Canal 9 en un órgano de manipulación.
Julià denunció reiteradas veces durante los gobiernos de Zaplana, Olivas y Camps lo que estaba pasando en Canal 9, llegando a recibir en 2002 el premio “libertad de expresión” de la Unión de Periodistas Valencianos.

Pero no es por su curriculum por lo que apoyo a Julià Álvaro, es porque todo el mundo que conozco que ha trabajado en Canal 9 y RTVV me ha transmitido una opinión muy positiva sobre él. He podido comprobar que todos los trabajadores lo tienen por alguien comprometido con la libertad de expresión y los derechos de los trabajadores del ente público. A diferencia de otros ex-trabajadores del ente que ahora están en política y de los que me han hablado bastante mal, de Julià no he escuchado una mala palabra.
Como sabéis uno de los compromisos de la oposición es reabrir una radio televisión pública cuando lleguen al poder. Todos los partidos de izquierda y también UPyD se han comprometido a ello (no conozco la posición de C's a este respecto), y por tanto va a ser uno de los puntos clave de la próxima legislatura.
Creo que es necesario tener en Les Corts a un periodista profesional que ha trabajado en RTVV desde sus orígenes, que ha vivido los peores momentos de la casa, y que ha visto degenerar y morir a la televisión pública. Alguien así conoce perfectamente todos los errores que hundieron nuestra televisión y qué cosas no pueden volver a pasar. Si, además, este periodista tiene una inmaculada reputación, miel sobre hojuelas. A mi no se me ocurre nadie mejor que Julià Àlvaro para representar y defender los intereses de una industria audiovisual valenciana tocada de muerte desde la desaparición de la televisión pública.

Todavía tengo que decidir a quienes votaré en los siguientes puestos de la lista y a quienes para la lista del ayuntamiento de Valencia (aunque ya tengo algunas ideas en la cabeza), pero lo que tengo claro es que mi número 1 (número 3 para la lista de Valencia) será Julià Álvaro.

lunes, 12 de enero de 2015

Bloques, drenajes y transferencias electorales
















La primera encuesta electoral del año 2015 creo que ha sido esta del obSERvatorio, que muestra el mismo esquema electoral que todas las encuestas de los últimos meses: Un “podio” de tres partidos principales (PP,PSOE y Podemos) y tres partidos nacionales menores (IU, UPyD y Ciudadanos). En este caso se sitúa a Podemos como primera fuerza política, con tres puntos de ventaja sobre el PP y ocho sobre el PSOE.
Pero no es el resultado en sí lo que me ha llamado la atención, sino cierto “cuadro general” que creo que está muy en tono con lo que opina el país y lo que se observa en los análisis sociológicos de los últimos tiempos.

La cifra que mas me llamó la atención de esa encuesta fue el 50% vs 35%. Esto es, la suma de votos de Podemos (27,5%), PSOE (19%) e IU (3,7%), que suma ese 50%, frente a la suma de PP (24,6%), UPyD (5,5%) y Ciudadanos (5%), que suma sobre un 35%. No pretendo crear aquí dos bloques electorales ni mucho menos, pero si quiero enfocarlo desde el punto de vista sociológico. En cierta manera ese 50% representa a los partidos que dicen ser de izquierdas (aunque Podemos lo evite decir todo el mundo lo identifica como izquierda) y el 35% los partidos que dicen no ser de izquierdas (aunque alguno no sea de derechas).
Esto creo que se ajusta muy bien a los datos sobre la autoubicación ideológica que hace el CIS, que nos muestran que en estos últimos tres años el país ha ido progresivamente desplazándose hacia la izquierda. España es hoy, más que nunca, un país sociologicamente de izquierdas, y creo que esa es una de las causas por la que tanto el PSOE como IU (en otras encuestas más que en esta) están aguantando de forma razonablemente decente la aparición de Podemos.
De todas formas esta encuesta nos muestra que el PSOE se empieza a descolgar algo en ese triunvitaro de cabeza y es lógico. Lo que no tiene ningún sentido es pretender que el PSOE y Podemos estén primero y segundo en las encuestas, como hace metroscopia para intentar beneficiar al PSOE, y aunque el país esté situado claramente a la izquierda tampoco da para tanto. El PP será primero o segundo en las siguientes elecciones, creo que hay poca duda de eso a no ser que pasase algo gravísimo.

Creo que las conexiones de voto entre Podemos, PSOE e IU (por no entrar con EQUO y Compromís) son obvias y no se las descubro a nadie, pero esto no es un bloque monolítico cerrado. Por ejemplo, creo que el éxito o fracaso del modelo de PSOE de Pedro Sánchez va a afectar en mucho a UPyD y de forma inversamente proporcional.
Pedro Sánchez ha entendido bien cual debe ser su estrategia electoral: Presentarse como el cambio tranquilo y seguro en frente de Podemos, que es un partido nuevo y más radical. La estrategia es la única que le queda, el problema es que esa estrategia puede fracasar por dos puntos: Primero, si el país se vuelca en la dualidad PP-Podemos, y segundo, si ese papel lo representa también algunos de los contrincantes del PSOE y la gente identifica que esos son más fiables que el propio PSOE.
Los otros partidos que hablan de un cambio tranquilo y de situarse entre el PP y Podemos son Ciudadanos y UPyD. Ciudadanos me parece que, fuera de Cataluña, va a tener unos votantes muy claramente de centro-derecha y ex del PP, sin embargo creo que UPyD tiene un tipo de votante mucho más transversal y más “progresista”, siendo una competencia más clara para el PSOE.
UPyD en los últimos meses, fuera del desastre de las negociaciones con Ciudadanos que le ha hecho y le va a seguir haciendo mucho daño, ha mejorado mucho su política de comunicación. Se ha centrado mucho en los temas que domina (querella de Bankia, corrupción, etc), está mostrando mucho a sus dirigentes más aptos para el público (Lozano, Herzog) y se ha situado en una posición de franca oposición al PP olvidándose de sus obsesiones compulsivas contra Podemos o los nacionalistas.
Hace unos meses dije que quizá la entrada en escena de Ciudadanos empujase a la izquierda a UPyD, y creo que esto está pasando parcialmente, aunque no solo por esta causa. UPyD es un partido que está “mudando de piel”, se están yendo muchísimos afiliados a Ciudadanos y, a la vez, está recolectando simpatizantes nuevos. Eso redefine a un partido, y la necesidad de resituarse en el tablero político hará el resto. Debe marcar mas su perfil social para diferenciarse de Ciudadanos (creo que ya lo está haciendo), e irse a competir más claramente al caladero de votos del PSOE.
En mi opinión si a Pedro Sánchez le sale bien lo del “cambio tranquilo” UPyD tendrá muy malas perspectivas, pero si Pedro fracasa en el intento, con Podemos y UPyD haciéndole la “pinza” por los dos lados y con un pasado demasiado reciente para ser olvidado, es posible que UPyD consiga sobrevivir a la aparición de Ciudadanos sin excesivos traumas. Un 5,5% en la encuesta no está del todo mal viendo el hundimiento que llevaban hasta ahora, y parece mostrar que algo está cambiando.

Obviamente UPyD también recibe ex-votantes del PP, pero quien capitaliza mayormente su pérdida de votos es Ciudadanos. Un 5% es un buen resultado para un partido que no se ha presentado a nacionales antes y lo más importante es que la tendencia es ascendente. Si el resultado del PP en la encuesta es malo es porque entre Ciudadanos y UPyD se llevan casi el 11% de los votos. Si Ciudadanos crece, el PP indefectiblemente bajará.
El resultado de IU (3,7%) es muy bajo, aunque no inesperado. En general las encuestas le dan entre el 6 y el 3,5% y tengo la sensación de que esa será su horquilla real. Cuando apareció Podemos pensé que IU sería reducida hasta la insignificancia pero parece haber una masa de votante “comunista” tradicional que se siente muy alejada culturalmente de lo que Podemos representa. Alberto Garzón es muy buen candidato y un tipo muy capaz pero me temo que se parece demasiado a Podemos, y en un contexto donde es importante marcar diferencias con tus rivales no sé si es una buena elección, más que nada porque si IU y Podemos acaban pareciendo iguales todo el mundo votará a Podemos por pura utilidad del voto.
En el caso de IU creo que también habrá una situación inversamente proporcional a la de Podemos. Si Podemos es muy exitoso me temo que IU se hundirá hasta una situación parecida a la época de Llamazares, si en cambio Podemos pincha en su discurso o en su imagen pública posiblemente IU podrá tener resultados decentes.

Ademas de todo esto hay otro eje que no sé muy bien cómo valorar, que es el eje grande vs pequeño. Hablamos mucho de los ejes nuevo vs viejo y derecha vs izquierda, que son los que parecen dominan nuestra política, pero el eje grande vs pequeño creo que es importante en unas elecciones generales donde el sistema electoral castiga mucho a los pequeños.
La tendencia al voto útil es conocida en España y no se puede ignorar. Adicionalmente tenemos cierta tendencia un poco triste (pero real) de mucha gente que quiere estar del lado de partidos grandes y ganadores. Todos estos factores tenderán a aumentar el voto de los tres partidos principales.
Pero frente a esto también hay gente que se ha cansado de lo del voto útil y que incluso, en este contexto de política decepcionante, prefieren votar a partidos minoritarios que ver como alguien ensucia su voto con la acción de gobierno. Creo que esta tendencia a lo “pequeño” se ve en un segmento de la población o por lo menos se ve mucho más fuerte que hace unos años, y se deberá mantener si las tres fuerzas nacionales menores quieren obtener unos resultados satisfactorios.


En una situación tan dinámica todas estas intuiciones (o especulaciones) pueden verse superadas en un par de meses, pero creo que hoy por hoy todos estos drenajes, bloques y tendencias se están viendo. Nos puede gustar más o menos los resultados puntuales de cada una de las encuestas, pero el escenario de 6 partidos nacionales con posibilidades de tener un grupo parlamentario es algo novedoso y muy interesante, y que por fin nos acerca a ciertas dinámicas que se ven en la Europa más avanzada pero que aquí siempre parecieron ciencia-ficción.  

lunes, 5 de enero de 2015

No nos olvidemos de la reforma electoral














El año 2014 nos ha dejado cambios sustanciales en el debate político a partir de la aparición de Podemos. La necesidad de acabar con el bipartidismo, revertir la destrucción del estado del bienestar y el incremento de la desigualdad, y reciclar el sistema político ha acabado situándose en las coordenadas que Podemos ha marcado y que le interesan. Ahora hablamos de la “casta”, de rentas básicas y soluciones para la deuda pública, de una democracia más refrendaría y de otras soluciones adoptadas por Podemos.
Sin embargo este cambio en el debate público creo que ha enterrado muchas ideas y debates que estaban muy bien enfocados, como la generación de contrapoderes en nuestro sistema político (y también económico, ojo), ciertos cambios en nuestro sistema del bienestar (aunque la renta básica podía enlazar con este punto) y, el punto en el que me quiero centrar, la reforma del sistema electoral español.

La verdad es que Podemos no ha hablado casi nunca, que yo recuerde, de la reforma del sistema electoral y hasta cierto punto es lógico si miramos su discurso político. Podemos habla de ganar mayorías sociales, de crear una nueva hegemonía cultural, etc. Y en ese contexto la representatividad de los partidos pequeños les importa poco. Podemos no quiere tener el 10% de representantes con el 10% de votos, Podemos apunta como objetivo el tener el 51% de los votos y precisamente por eso en principio no les interesas el cambio de sistema electoral: Con un 51% de votos este sistema electoral les vale.
Sin embargo la problemática del sistema electoral sigue ahí y la representatividad de las minorías también. Seguimos teniendo partidos infrarrepresentados en el parlamento (IU y UPyD fundamentalmente) y esa situación se va a mantener en un futuro parlamento, ya que las encuestas nos dicen que habrá tres partidos nacionales que rondarán el 5% de los votos (IU, UPyD y Ciudadanos) y éstos se verán de nuevo enormemente infrarrepresentados respecto a su apoyo social.
Adicionalmente aquí hay una segunda derivada que quizá Podemos no está sabiendo ver o no está priorizando adecuadamente. Por la composición sociológica de España el actual sistema de circunscripciones provinciales que sobrerrepresenta a las provincias pequeñas favorece en mucho al PP. Las provincias pequeñas, más conservadoras y “viejas”, van a votar al PP como fuerza principal y la sobrerrepresentación de las mismas y el efecto de la ley d’Hont (más acusado cuanto menos diputados en juego hay) va a hacer que el PP gane muchísimos diputados que no se correponderán con su apoyo real en el país.
De hecho puede darse el caso, nada descabellado, de que Podemos sacase más votos que el PP pero que el PP le superase en bastantes diputados. Podemos podría ganar en las provincias más pobladas y jóvenes dándole una victoria global en votos, pero el PP dominaría todas las provincias pequeñas y sobrerrepresentadas y así se podría generar un resultado en escaños incoherente con los votos.

Como en Podemos no son tontos creo que están especulando con la situación. A Podemos parece que le valdría este sistema electoral si se convierte en un partido grande (al igual que le ha valido al PSOE) pero si ve que su menor implantación en la España más despoblada le hace casi imposible hacerse con la mayoría entonces intentarán promocionar un cambio de ley electoral. Ahora, este cambio no tiene por qué ser hacia un escenario más plural, sino que podría solventar solamente su problemática particular dejando inalterados otros problemas.
Previendo la situación creo que los partidos nacionales más pequeños (IU, UPyD, Ciudadanos, EQUO, etc) no están actuando inteligentemente. Deben intentar, de forma más o menos coordinada, volver a situar la reforma del sistema electoral en el centro del debate público, remarcando todas las ventajas de una reforma electoral en sentido proporcional: Representatividad de las minorías, evitar mayorías absolutas y rodillos parlamentarios, control más efectivo del ejecutivo, etc.
Hace tiempo que propuse que UPyD, Izquierda Unida y EQUO se reuniesen y pactasen algún tipo de reforma electoral en sentido proporcional que satisficiese a todos, para así hacer un bloque común y poder presentar a la opinión pública una propuesta concreta de regeneración democrática defendida por diversas voces, propuesta que podría haber recabado importantes apoyos. No se hizo, apareció Podemos y ahora la necesidad de una reforma electoral ha quedado relegada en el debate público. Creo que no se actuó inteligentemente, aunque nunca es tarde si la dicha es buena.

Sé que es difícil juntar en una misma mesa a Izquierda Unida, UPyD, Ciudadanos y EQUO, y más cerca de unas elecciones, pero me parece una torpeza no hacerlo y creo que hay una falta de cultura política importante que impide generar estas situaciones win-win. Y sí, ya sé que una reunión así podía ser un espectáculo, porque para IU tanto UPyD como Ciudadanos son partidos antagónicos, porque Ciudadanos está en una clara campaña de competencia electoral con UPyD y porque UPyD parece odiar y despreciar a todos los partidos existentes y por existir. Pero estamos en una situación donde todas estas fuerzas tienen intereses comunes y en estas cosas la suma multiplica.
Y, lo que es más importante, la presentación de una propuesta de este tipo podría encontrar importantes e inesperados apoyos. Por un lado Podemos es un partido que crea hegemonía “por absorción”, esto quiere decir que se apropia de las demandas ciudadanas y las mete en su paquete de propuestas para así captar más votantes. Si Podemos viese que una reforma electoral proporcional es ampliamente aceptada tendría, por fuerza, que asumirla y aceptarla.
Otro inesperado aliado que podría obtener es el PSOE. El PSOE corre el riesgo, muy certero, de convertirse en el tercer partido del sistema por detrás de PP y Podemos. En unas primeras elecciones podría aguantar pero conforme pasase el tiempo y se generase una nueva dualidad, el destino del PSOE sería la minorización radical. Una reforma electoral proporcional podría beneficiarle en esta nueva situación, tanto porque frenaría su caída como porque en esta situación política el PSOE se ha convertido en el “centro” del terreno político y, por tanto, en el partido que más alianzas puede tejer (el PSOE puede aliarse con casi todos los partidos).

Yo sigo y seguiré defendiendo una reforma electoral que haga más proporcional el sistema electoral, preferiblemente un sistema como el alemán con representantes directos y, además, total proporcionalidad. Creo que es necesaria para que el parlamento represente la pluralidad del país, para que se controlen los impulsos autoritarios de los gobiernos, para que la corrupción no salga gratis, para revitalizar la vida parlamentaria, para que se cree una verdadera cultura de pacto, para evitar el excesivo poder de los partidos regionales, para que se creen contrapoderes verdaderamente efectivos y para muchas cosas más.
Espero que los partidos más interesados sepan ver la importancia de que este tren no pase. Este año será, probablemente, el inicio de una serie de cambios y reformas que definirán nuestro futuro a medio plazo, y si no se marca ahora la agenda las reformas pasarán por encima de todos ellos adivinando su futura marginalidad. Paris bien valía una misa y el futuro del país bien vale pactar algo con tu competencia por mucho que los desprecies.