La nueva marca de La suerte sonríe a los audaces

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miércoles, 25 de febrero de 2015

En el Búnker de Berlín




















En la película “el hundimiento” hay una escena muy curiosa. Se escenifican los últimos días del Berlín sitiado por los soviéticos y en esos días el alto mado nazi participa en fiestas organizadas por la amante de Hitler, Eva Braun, que se comporta frívolamente y parece no entender la gravedad de la situación en que se encuentran, encerrados en el búnker y con la guerra perdida.
Esta imagen me venía a la cabeza cuando leía las crónicas del debate sobre el estado de la nación, debate que no he seguido. Y no lo he seguido por la sencilla razón de que este parlamento está superado por las circunstancias, porque el partido gobernante tiene hoy la mitad de apoyo del que tiene en el actual parlamento, porque el principal partido de la oposición en ese parlamento ya no es la principal oposición en el país y porque partidos que van a ser centrales en el futuro del país ni siquiera están presentes. Este parlamento ya no representa la voluntad de los españoles y sus debates, por tanto, tampoco.

Leo en la prensa que se están repitiendo las mismas escenas, los mismos ademanes que se hacía en estos mismos debates hace unos años. La escenificación consiste en que no ha pasado nada, que el bipartidismo sigue intacto y que el combate dialéctico entre los líderes del PSOE y el PP importa realmente.
Estos debates tienen un hecho concreto que siempre me ha indignado. Cuando acaba el rifirrafe entre el jefe de gobierno y el de la oposición y sube a la tribuna el portavoz del tercer partido en discordia (normalmente de IU o CiU), la mayoría de parlamentarios de los dos grandes partidos se levantan y se marchan a otra parte (probablemente a la cafetería). Esto siempre me ha parecido un hecho gravísimo, una falta de respeto de unos diputados respecto a otros.
Pues bien, con un bipartidismo agonizante que no se va a volver a repetir, nuestras señorías volvieron a hacer exactamente lo mismo a la subida de Duran i Lleida a la tribuna o durante los discursos de Alberto Garzón y Rosa Díez. Quizá el joven líder de IU o la dirigente magenta sean figuras relevantes en el futuro del país, quizá puedan llegar a ser miembros de un gobierno o podría ser que en unos meses encabezasen un grupo de vital importancia para la formación de un gobierno, pero ¿eso importa a los diputados? Lo más mínimo.
De hecho quienes no pudieron irse, como la señora Villalobos que presidía en ese momento, se dedicaron a otros menesteres de extremada importancia como jugar al Candy Crash en la Tablet del congreso. Como a la señora vicepresidenta le importaba un bledo lo que su jefe tuviese que replicarle a Duran i Lleida ¿para qué escuchar? Y la culpa, por supuesto, para quien la fotografió desde la tribuna.

Estas actitudes calcadas a las que llevamos viendo toda la vida demuestran que en el congreso de los diputados se vive en un irreal estado de extrema placidez. En unos meses el PP puede perder sobre el 40% de los actuales diputados y el PSOE sobre el 30%, así que es probable que más de la mitad de esos diputados no repita. ¿De verdad no les importa? Porque eso parece, que no les importa, o a lo mejor es que no saben hacer otra cosa y la cuestión es seguir impasibles con la escenificación.
Escribía hace dos años, por motivo del debate del estado de la nación de 2013, “Último acto de una obra fracasada”, que si leéis ahora está de plena actualidad. En aquel momento comparé el debate con la película “el último emperador”, donde el pequeño emperador vivía en una ciudad aislada creyendo que reinaba sobre China cuando, en realidad, China era una república. El país “real” de 2013 no tenía nada que ver con el país “oficial” que se veía dentro del congreso de los diputados, la ruptura entre la sociedad y la política era evidente. Eran dos áreas separadas por la fuerza de la realidad.
Hoy las cosas han cambiado. Hoy ya no es que la sociedad está fuera del congreso, es que la política también lo está. La política está de la mano de nuevos partidos como Podemos o Ciudadanos, que sin ser exagerado pueden acaparar más de 1/3 de los escaños del próximo congreso. Decía en 2013 que más le valía a la “corte del pequeño emperador” darse cuenta de lo que pasaba en la calle, porque si no las fuerzas ascendentes (hablaba de IU y UPyD en aquel momento) se lo podían llevar por delante. Dos años después Podemos ha sustituido a IU y Ciudadanos a UPyD, y la realidad que avisaba a Rajoy y Rubalcaba ya se toca con la punta de los dedos.

Ya sé que Rajoy ha prometido 3 millones de empleos (otra vez, que cara más dura…) y que Sánchez cree que ha hecho un discurso contundente que mejorará su imagen, pero es igual. La guerra está perdida y los ejércitos morado y naranja marchan, desde frentes distintos y sin nada que los pare, a colocar su bandera sobre el Reichstag de la Carrera de San Jerónimo.
La fiesta en el bunker podrá continuar unos meses más, con sus cubatas subvencionados y sus cafés a 80 céntimos, pero en 2016 se abrirá un nuevo periodo de nuestra historia que cerrará la etapa bipartidista inaugurada en 1982. Y eso no lo cambia ni todo el triunfalismo del mundo ni poner a Monedero en todas las portadas de aquí a final de año.

viernes, 20 de febrero de 2015

Análisis del programa económico de Ciudadanos (II)


Propuesta de Contrato único con indemnización creciente en 2010















La segunda idea estrella del documento es el contrato único con indemnización creciente (sin indicar cuál es esta). Esta idea es básicamente la misma que lleva defendiendo UPyD durante muchos años (el mecanismo de la segunda oportunidad también se parece mucho a lo que proponía UPyD), lo que ha llevado a mucha gente a decir que este programa es una copia del de UPyD. Yo creo que las ideas no son patrimonio de nadie, así que no voy a entrar en eso.
Es evidente que nuestro mercado de trabajo es excesivamente dual y que tenemos un bufet libre de contratos que permiten al empleador hacer lo que le da la gana, y esa situación no puede seguir así. Ahora, esa filosofía que dice que es la excesiva protección laboral lo que evita que se hagan contratos indefinidos es absurda. Hoy en España se puede despedir con 20 días en casi cualquier situación de dificultad empresarial; hace unos años la indemnización era más del doble (45 días) y se contrataban muchos más indefinidos que ahora. Así pues ese no es el problema, el problema básicamente es que se contrata temporal porque se puede, legalmente o de facto.
A mí no me parece mal la propuesta de un contrato único como método de reducir la temporalidad e igualar condiciones entre los trabajadores, ahora ¿con qué indemnización? Porque dependiendo de cuál sea ésta estaremos ante una medida positiva o una que mine la seguridad de los trabajadores.
Por ejemplo, la primera propuesta de este tipo de contrato se hizo en el manifiesto de los 100, luego “corregida” por 13 de ellos (entre los que estaba Garicano, por cierto), hablaba de un contrato de indemnización creciente entre los 12 y los 33 días (véase el gráfico). Estábamos en 2010 y los contratos indefinidos tenían indemnización de 45 días en caso de despido improcedente (ahora son 33), 33 días el de causas objetivas (ahora son 20) y 8 días el contrato temporal (ahora hay mil mecanismos para no pagar nada, aunque antes también). En aquel momento el contrato único con ese escalado podía ser perjudicial para los indefinidos pero ¿y ahora? Pues ahora sería casi una propuesta leninista: Los temporales, que son casi todos, cobrarían 12 días, los indefinidos al 7º año tendrían los mismos derechos que ahora. Vamos, que igual la firma hasta Podemos.
De todas formas me da a mí que, tal y como están las cosas, en este 2015 esos no serán los números. Siguiendo la lógica de estos análisis nos podemos encontrar con una indemnización que vaya de los 8 a los 20 días en despidos improcedentes, siendo aún menos en los que tengan causas objetivas, y esto cambia mucho las cosas. ¿Sería razonable bajar a la indemnización más alta para subir la más baja? Pues como todo el diablo está en los detalles. Habría que redefinir las causas objetivas y, sobre todo, los salarios de tramitación (finiquitados para casi todas las situaciones en 2012 y verdaderos causantes de la coacción empresarial en el despido) para poder decidir si la reforma es positiva o no.

A este mecanismo de contrato único le acompaña otra medida: Un seguro contra el despido personal de cada trabajador, que sería financiado por un 1% de su salario pagado por el empleador. Este dinero iría a una “cuenta personal” del trabajador y sería liberado en caso de desempleo o jubilación. Esta idea es una imitación parcial de la “mochila austriaca”, que es un buen sistema a mi juicio pero ¿este lo es? Pues hombre, es algo, pero es poco, ahora lo veréis.
Imaginemos un salario de estos que se pagan ahora en España: 15.000 € anuales. La aportación a ese “seguro” sería de 150 euros al año. Imaginemos un trabajador que ha sido despedido a los 6 años, este hombre liberaría la friolera de 900 €. Para que comparemos: Los derechos de desempleo que hubiese generado en esos 6 años serían de 875 €/mes durante los 6 primeros meses, y 625 €/mes los 18 meses siguientes.
No es que esté mal este seguro, lo que pasa es que la cantidad es bastante ridícula. Al final lo que se pretende con el Pack del contrato único y el seguro es compensar un poco la pérdida de indemnización máxima para los trabajadores, pero esto no compensa casi nada. Hagamos un caso más realista: Sueldo 20.000 €/año, y trabajador despedido a los 10 años de forma improcedente. En la situación actual cobraría 18.000 euros de indemnización por despido, mientras que en la reforma (suponiendo un máximo de 20 días, que no lo sabemos) su indemnización sería de casi 11.000 €, a la que habría que sumar el seguro de 2.000€, total 13.000 €. Este trabajador perdería 5.000 € en el despido, o sea que compensa bastante poco.
Por eso digo que más importante que los grandes titulares son los detalles, saber en qué casos podría haber un despido procedente y en cuales no, cómo se evitaría la coacción al trabajador para que pactase una indemnización menor, etc. Y el seguro, pues oye a mí me parece una mejora y menos da una piedra, pero cuidado porque suena mejor de lo que es, al menos con ese 1%.

Otras de las reformas es una especie de “liberalización” de los cursos de formación para desempleados, mediante cheques de formación” para que el parado elija en un catálogo los cursos que desea hacer con ese dinero. Así, se le quitaría a la patronal y los sindicatos el monopolio de estos cursos y se desplazarían hacia el sector privado, buscando que la competencia mejore su precio y su calidad.
No creo que haga falta decir que lo de los cursos de formación es un verdadero desastre y que ha habido un enorme fraude con ellos. Normalmente ni sirven para la empleabilidad ni funcionan para otra cosa que para subvencionar organizaciones y que el desempleado siga cobrando el subsidio. Además, los servicios de empleo en general hace tiempo que han perdido la batalla con los portales de empleo y están absolutamente superados. El sistema hay que cambiarlo.
¿Es este el cambio? Pues no lo sé, pero ya es algo. Cuando las cosas no funcionan hay que cambiarlas. Sin embargo no creamos que esto es la panacea. Si no se gestiona con eficiencia y seriedad por parte de los trabajadores de los servicios públicos de empleo y no se da un sistema de soporte mejor que el actual, lo único que se conseguirá es una transfusión del negocio de organizaciones a empresas sin beneficio real para el trabajador.
Sin embargo el programa de C’s también habla de “orientación individualizada a parados de larga duración” y ahí creo que está la clave. Lo que se necesita es un sistema público de empleo con orientadores personales que atiendan los todos casos (no solo los de larga duración) y que tengan incentivos para la colocación de sus “clientes”. Y esto se hace (y el programa no lo dice) con más dinero y con más medios humanos, vamos, contratando trabajadores para los servicios públicos de empleo. ¿Es esta la idea? Lo ignoro, pero espero que sí.

Más o menos estas son las medidas. Habla también de un “bonus-malus” que es una especie de deducción a la cuota empresarial de la S.S específica para aquellas empresas que despidan menos. No me parece mal, sobre todo si además de bonus hubiese también “malus” y se subiese la cuota a las que despidiesen mucho. También hablan de proponer la creación de un Programa Europeo Contra el Desempleo con dinero europeo que iría exclusivamente a la formación (creo que ya hay algo parecido, de hecho). Pero en fin, eso es casi todo.
El problema del documento es que no hay casi nada concretado ¿De qué indemnizaciones es el contrato único? ¿En cuánto dinero consiste el CSAG? Hay pocas cifras, escasamente el 1% del seguro individual por desempleo y la valoración del inmueble en caso de desahucio del inmueble, nada más. Lo más desarrollado es el mecanismo de segunda oportunidad, lo demás es bastante genérico.
Y el programa tiene enormes vacíos que habrá que rellenar ¿qué pasa con la política fiscal? ¿Qué hacemos con el IRPF y el IVA? ¿Se pretende hacer algo con la deuda pública? ¿Hay alguna propuesta para cambiar el BCE o la política económica europea? ¿Cómo se pretenden combatir los paraísos fiscales? ¿A favor o en contra de una tasa Tobin? ¿Vamos a reformar el sistema de pensiones? Nada de eso se ha tocado. Imagino que lo harán en el futuro.

Yo no sabría decir si este programa es liberal, socialdemócrata o socioliberal. Diría que es lo último, un poco por la mezcla, pero tampoco lo tengo muy claro. No es que importe mucho, porque al final las etiquetas han quedado obsoletas en este mundo en que vivimos, pero cuesta ver el ascendente filosófico a este documento. Quizá necesitaríamos ver todo aquello que he comentado antes para poder definirlo.
Al final lo que hacen Garicano y Conthe es trasladar sus ideas expresadas estos últimos años a un programa electoral, ideas que son copias y adaptaciones de cosas que funcionan en otros países. Pero he aquí uno de los grandes peros que tiene el programa: Una cosa que funciona en otra latitud y otra idiosincrasia no tiene por qué funcionar aquí, y mucho menos rápidamente. Tengo la sensación que se han traspuesto alegremente a nuestro país cosas que funcionan en países con casi pleno empleo, pero nosotros tenemos un 25% de paro y hacer esto no parece muy realista.
Conthe y Garicano confían demasiado en el mercado y en que una mínima regulación eficiente lo hará funcionar adecuadamente. Yo, que creo que la naturaleza del capitalismo es generar oligopolios, soy menos optimista. Además, y a pesar de que es un programa reformista, no deja de ser ortodoxo y poco atrevido respecto a los grandes retos sistémicos a los que nos enfrentamos. Estas no dejan de ser las cosas que hablábamos en 2010 y 2011, y estamos en 2015 y han pasado muchas cosas. Bien es cierto que no hizo absolutamente nada de aquello.

De todas formas vamos a contextualizar las cosas. Este programa, comparado con la absoluta vacuidad del PP y el PSOE, al menos pretende solucionar problemas y no dejarlos en el rincón a ver si desaparecen solos. Habrá propuestas ambiguas o de dudosa eficiencia, pero es más de lo que estamos acostumbrados.
Ciudadanos ha conseguido absorber y plasmar en su programa toda una corriente de opinión y reivindicación de ciertos segmentos sociales. Como dije el otro día ha creado su “cuerpo político” por absorción de las demandas preexistentes, en un claro caso de estrategia populista muy similar al que ha usado Podemos para crecer y expandirse.
Ciudadanos va a obligar a Podemos a definir mejor ciertas ambigüedades para crear así un programa de medidas diferenciado, pero esto ya lo trataré más adelante porque tiene mucho contenido. Como veis ya no hablo ni del PP ni del PSOE, a estas alturas y a nivel de propuestas políticas son como los fantasmas que habitan una casa: Igual se hacen fuertes y logran echar a sus habitantes, pero la realidad es que su momento pasó hace mucho tiempo.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Análisis del programa económico de Ciudadanos (I)
















Ayer se presentó por fin el programa económico de Ciudadanos(C’s), dirigido por los dos conocidos economistas Manuel Conthe y Luis Garicano. A la presentación le ha acompañado la publicación de un documento base de 10 páginas, que es lo que yo he leído. El documento tiene muchas propuestas, aunque la mayoría no están desarrolladas, y es lo que voy a analizar. Me concentraré en las principales propuestas para no hacer un texto demasiado largo.

Para empezar me centraré en la dialéctica de la redacción. El documento es curioso, porque hay veces que parece que te encuentras delante de un documento de un socialdemócrata nórdico y otras veces delante de un documento neoliberal. Te puedes encontrar un párrafo en que muestra angustia por el aumento de la desigualdad y la precariedad o criticando la Europa “de los mercaderes y banqueros” y, acto seguido, te encuentras con otro párrafo hablando de flexibilidad, competitividad, cultura del esfuerzo o atacando propuestas “colectivistas y estatistas”.
Esto no tiene por qué ser incoherente de por sí, lo que pasa es que en este caso parece que está absolutamente calculado. No es más que una estrategia de catch-all (atraparlo todo), una forma de atraer a todo el electorado potencial desde la derecha moderada hasta la izquierda tradicional. Ni de derechas ni de izquierdas o, mejor dicho, de derechas y de izquierdas a la vez. Es una cuestión de marketing, pero a la vez no es incoherente: Al final todos los problemas de los que habla son reales.
Otra cuestión de marketing político son las continuas referencias veladas a las propuestas de Podemos, a veces incluso manipulándolas. Ya he comentado lo de las propuestas “colectivistas y estatistas” pero también atacan la Renta Básica (“desincentiva el trabajo”), la dación en pago “como proponen algunos” o a esos mismos “algunos” que “culpan al rico norte de todos los males”. Estos comentarios no aportan nada a un programa económico, pero este documento tiene mucho también de propaganda electoral.
Por cierto, fijaos en una cosa. Mientras Podemos no ataca nunca a C’s, éstos sí atacan a Podemos. Puede parecer raro pero no lo es. Podemos, que compite por la victoria electoral, tiene en C’s un aliado ya que éste le quita votos al PP, sin embargo para C’s no es especialmente interesante que Podemos le robe votos al PSOE e incluso al PP, porque está en otro momento político. Para ellos lo importante es la escenificación política, el presentarse como tercera vía entre el bipartidismo y Podemos, y por eso le atacan.

Vamos a las propuestas. Para empezar tenemos que volver a decir que Podemos y sus propuestas están absolutamente presentes en las de C’s. De hecho, muchas de las propuestas de C’s pretenden combatir los mismos problemas que las de Podemos, ofrecen soluciones similares pero, eso sí, se “marean” para que parezcan sustancialmente distintas u opuestas a las del partido de Iglesias, cuando no lo son.
Una es, por ejemplo, es la ley de “segunda oportunidad” para las personas físicas. En el caso de los autónomos el procedimiento regulado propuesto se parece a los concursos de acreedores y es bastante sensato, con un procedimiento extrajudicial en primer término y, si no se llega a un acuerdo, un procedimiento judicial posterior. La idea es liberar a la persona de la carga de la deuda sobre sus ingresos futuros, algo necesario en esta situación de sobreendeudamiento y “muerte civil” de mucha gente.
Esta ley también aplicaría a quienes se les embargue la vivienda habitual. Se mejora la cantidad de deuda amortizada por el desahucio (al hacerse a precio tasado) y, si queda deuda, se sigue el procedimiento anterior. Al final, y en el caso de que la persona no tenga ni ingresos ni posibilidades razonables de conseguir ingresos futuros en cuantía suficiente, se intuye que el procedimiento acabaría con la extinción de la deuda, que sería equivalente a una dación en pago.
Suponiendo esto una evidente mejora, mi pregunta es ¿no sería más lógico simplificar el procedimiento para estos casos de desahucios de vivienda habitual? El procedimiento parece lógico para un autónomo pero no para una viejecita a la que le embargan la casa por haber avalado a su hijo. Mi sensación es que se genera un mecanismo complejo para evitar hacer una ley clara de dación en pago condicionado y diferenciarse así de las propuestas de Podemos o IU.

Una de las propuestas estrellas es el Complemento Salarial Anual Garantizado (CSAG), una especie de ayuda que complementaría los ingresos de todos los trabajadores que no lleguen a una renta mínima aún no concretada. En principio la idea se parece a la Renta Básica, pero hay algunas diferencias.
Primero, este CSAG aplicaría a los trabajadores, mientras la Renta Básica está pensada para todos (si es universal) o para las personas de bajos ingresos (si es de inserción). La justificación de esto es que no se desincentive el trabajo, sin embargo hablar de desincentivo del trabajo en un entorno de 25% de desempleo parece fuera de la realidad. Esto tendría sentido con un desempleo menor del 10%, no en la situación actual. De hecho, fijaos lo que podría pasar. Aplicando este CSAG a autónomos ¿no habría gente que se diese de alta sin actividad real simplemente para cobrarlo? Se podría llegar al absurdo de gente pagando cuotas de autónomos para cobrar esto.
Esto deja en el aire cuál sería la protección de los desempleados, que no se especifica ¿se mantendrá el subsidio de 450€? ¿Se convertiría en un derecho indefinido (lo que vendría a ser una Renta Básica de Inserción)? No se sabe. Da la sensación de que se protege al trabajador complementando su renta, pero no al parado. E insisto que tenemos un 25% de parados.
No obstante el CSAG puede tener un efecto positivo que, por alguna razón, no se comenta en el programa: Puede servir para aflorar la economía sumergida y reduciría el desempleo registrado y el fraude en el cobro de prestaciones. No acabaría con la contabilidades paralelas o con el pago de complementos en negro, pero sí haría emerger mucha actividad por cuenta propia o ajena que ahora está en negro. Y también facilitaría el autoempleo real.
Pero por otro lado el CSAG podría generar algo terrible: Podría estimular los salarios precarios. En cierta manera aquí hay una especie de “subvención salarial” encubierta, y por tanto el trabajador tiene un incentivo para aceptar salarios miserables y, consecuentemente, también el empleador para ofrecerlos. En la explicación de la medida no hay ni un comentario de este efecto y de cómo se pretende evitar, al contrario, en el momento se asume que una subida del salario mínimo expulsa del mercado de trabajo “a los trabajadores peor pagados” se está asumiendo como realidad inevitable estos trabajos con salarios miserables. Y en un entorno de desempleo como el que tenemos esto fomentaría la oferta de empleo de salario mínimo y a tiempo parcial, ya que sería aceptado para recibir el CSAG. Esto puede desnaturalizar el programa y disparar sus costes.

Esta idea del CSAG puede ser positiva si está acompañada por un programa de Renta Básica de inserción. Es lícito incentivar a la gente a trabajar, pero también hay que incentivar los salarios altos, no los bajos, y el empleo de alto valor añadido, no el de bajo valor.

Continuará...

jueves, 12 de febrero de 2015

Ciudadanos: El Podemos de centro-derecha












La aparición de Podemos ha alterado completamente la estructura de la izquierda de este país. A pesar de los burdos intentos de Metroscopia por intentar crear una realidad paralela, la cuestión es que Podemos con casi toda probabilidad ya está con una intención de voto superior a la del PSOE. Todas las encuestas señalan este hecho, y en mi opinión creo que además casi todas minusvaloran la caída de apoyos del PSOE, que debe ser mayor de lo que las encuestas indican.
He oído varias veces que es una pena que no haya un Podemos en la derecha e incluso que no es posible que lo haya porque la estructura sociológica del votante de derechas de este país es acrítica y cautiva, pero yo no estoy de acuerdo. Con matices, creo que el PP puede sufrir una caída de apoyos parecida a la del PSOE en su segmento ideológico a mano de una fuerza nueva, y además, creo que esta fuerza ya existe, y se llama Ciudadanos.

Ciudadanos es un partido muy parecido a Podemos en muchas cosas. Ojo, cuando digo Ciudadanos me refiero a lo que esta fuerza representa en su actual expansión nacional, no a lo que ha representado hasta ahora en el escenario catalán, que es distinto.
Al igual que ha hecho Podemos en la izquierda, Ciudadanos entendió que había un enorme nicho de votos y expectativas a la espera de ser captadas en el terreno del centro-derecha. Solemos pensar que la gente de derechas es acrítica y vota con las vísceras pero eso solo es una verdad parcial. En los posicionamientos centristas o derechistas también hay convicciones, expectativas frustradas, ideas de cambio insatisfechas y cabreo con la situación actual.
El PSOE ha decepcionado a sus votantes y traicionado sus convicciones, y por eso Podemos le está arrebatando poco a poco a la mayoría de sus ex-votantes, pero el PP también ha decepcionado y traicionado sus supuestas convicciones. Ni una sola de las promesas relevantes del PP ha sido cumplida: Han subido los impuestos cuando dijeron que los iban a bajar, han recortado servicios y prestaciones cuando dijeron que no las iban a recortar, han mantenido leyes que dijeron iban a cambiar y cambiado cosas sobre las que no habían dicho que iban a cambiar. El grado de incumplimiento del programa no tiene precedentes.
Pero sobre todo existe un problema gravísimo en el PP, y ese es la corrupción. Siempre hay una masa de gente estúpida que cree ciegamente en los partidos, pero la mayoría de votantes del PP saben perfectamente que prácticamente todo lo relacionado con el escándalo Bárcenas es cierto, que se estuvieron regalando sobresueldos en negro sacados de la financiación ilegal del partido y que esta financiación era producto de una red de favores relacionada con las licitaciones públicas. También son conscientes del desaforado grado de corrupción que hay en comunidades como la valenciana y de muchos otros casos. Es posible que a muchos votantes esto les de igual o no les incentive a cambiar el voto, pero a muchos otros sí. La corrupción es un daño objetivo contra todos los contribuyentes y esto lo entiende la mayoría de gente.

También creo que hay una percepción generalizada entre la gente mas culta del centro y la derecha de que las políticas económicas del PP no son más que un trilerismo que mantiene inalterados todos los graves problemas de la economía española. Últimamente se les llena la boca hablando de crecimiento económico, pero ni una de sus políticas ha tenido nada que ver con esto. De hecho en Abril de 2013 los ministros económicos del gobierno hicieron una rueda de prensa para reconocer, después de infinitas mentiras, que el futuro económico pintaba muy negro e iba a seguir así durante el resto de legislatura. Curiosamente desde ese momento las acciones del BCE, el suavizamiento de las exigencias de recortes y más recientemente la caída del precio del brent y del valor del euro, han generado un marco macroeconómico favorable que, sin embargo, no repercute casi nada en los ciudadanos a causa de la estructura socioeconómica creada.
Los problemas estructurales del país se mantienen como estaban e incluso están peor que en 2011. La reforma de las pensiones no soluciona el problema fundamental del sistema y su única corrección se hace vía hundir la cuantía las nuevas pensiones, los autónomos tienen los mismos problemas de siempre, el modelo productivo del país no es que no progrese, es que cada vez está más subdesarrollado. La reforma educativa no es más que una chapuza que hundirá la igualdad de oportunidades, la estructura de la administración no se ha tocado, los oligopolios permanecen inalterados y la dualidad laboral es cada vez más acusada mostrándonos un futuro cercano de precariedad generalizada. Y podríamos seguir.
No pensemos que la gente es tan tonta, mucha gente conservadora y centrista entiende esto perfectamente. Vivimos en la sociedad de la información, y cualquiera con un mínimo interés puede consultar opiniones acreditadas y darse cuenta de la enorme patraña que cuenta este gobierno. Puede haber mucho cazurro, pero hay mucha gente suspicaz. Y esa es la gente que está cambiando su voto a Ciudadanos.

Quiero que leáis esta entrevista a Albert Rivera. Si os fijáis lo que dice Rivera no es tan distinto a lo que diría Pablo Iglesias. Para empezar evita los temas difíciles, como el aborto, la inmigración, la forma de estado o temas polémicos como el TTIP. Pablo Iglesias hace exactamente lo mismo cuando se le pregunta sobre la forma de estado, su estructura, medidas concretas o cualquier tema que no vaya en línea con el sentir mayoritario de la población. La estrategia de ambos es clara: Sólo centrarse en cosas comúnmente aceptadas y que no les posicionen de forma destacada en un extremo del espectro político.
¿El mensaje es el mismo? No, o no exactamente. A pesar de que ambos buscan transversalidad (ambos dicen situarse más allá del eje izquierda-derecha), cada uno parte de una posición distinta. Iglesias centrará el mensaje en esas cosas que son de izquierdas pero que pueden ser aceptadas hasta por el centro-derecha (mayor igualdad de renta, democracia participativa, transparencia, defensa del estado del bienestar), mientras que Rivera fija el debate en ideas más propias de un “reformismo centrista” pero que pueden ser aceptadas por la izquierda (acabar con la dualidad laboral, reformas en la administración pública, acabar con duplicidades, despolitización de la justicia).
Como veis ambos son transversales pero no totalmente transversales. Pablo Iglesias quiere captar el centro y, si acaso, a gente muy ligeramente conservadora, pero sabe que su transversalidad acaba ahí. Rivera también quiere captar a la izquierda progresista pero también sabe que no va a captar voto en una izquierda alternativa. Ambos saben donde está el límite de su transversalismo, son partidos “semi-atrápalo todo”.

Pero hay algo todavía más importante y que hace a ambos partidos casi iguales: La manera de crear la base política que los sustenta. A pesar de todas las tonterías que se dicen sobre si Podemos es comunista, chavista y demás chorradas, las verdad es que Podemos es un partido que aún está construyendo su contenido político en base a la teoría del populismo de Laclau. Para Laclau el populismo era la manera de conseguir la hegemonía y este populismo se debía crear por la absorción y acaparamiento de las demandas sociales preexistentes, a las que se les daría vehículo y forma. En cierta manera, el programa de Podemos se crea por la integración y absorción de las demandas sociales no vehiculadas: Rechazo a los desahucios, a la precariedad laboral, defensa de la sanidad y educación públicas, rechazo a la austeridad impuesta, etc.
¿Y cómo se crea el programa de Ciudadanos? Pues os lo digo ¡Exactamente de la misma manera! Ojo, con una diferencia sustancial: Las demandas sociales que absorbe Ciudadanos no son las de los movimientos sociales, sino las de cierta élite regeneracionista que ha estado alejada de la política y que no ha sido escuchada por los gobernantes actuales. Un ejemplo claro de esto son sus dos responsables de programa económico, los economistas-bloggeros Manuel Conthe y Luis Garicano, también colaboradores habituales en la prensa (ojo a la similitud con los economistas que hicieron el documento económico base de Podemos, Vicenç Navarro y Juan López, también muy conocidos por los medios).
Ciudadanos no quiere crear “hegemonía” al estilo de Laclau absorbiendo mareas blancas, verdes o las reivindicaciones del 15-M, lo que quiere crear es una “hegemonía regeneracionista e intelectual” en base a caras conocidas y opiniones expertas. No sólo son estos dos economistas, es mucho más ¿Quienes son sus eurodiputados, Juan Carlos Girauta y Javier Nart? Dos periodistas muy conocidos y críticos con el stablihsment actual.
Ciudadanos está intentando e intentará absorber y captar a esta gente. También absorbe y acepta a cualquier desencantado con el PP o el PSOE, y también a cualquier partido local que quiera ser absorbido, pero al final son los estos perfiles mediático-regeneracionistas los que Rivera desea para su proyecto. Albert Rivera es un Gramsciano de centro-derecha.

Ciudadanos es una especie de Podemos, menos popular y más “elitista”, menos de izquierdas y más de derechas, pero con similitudes enormes con Podemos. Hasta sus enemigos son los mismos, unos que en un lado son llamados “casta” y en el otro son llamados bipartidismo o partitocracia. Y de hecho si os dais cuenta los ataques entre ambas fuerzas son escasos, a pesar de ciertas malicias que suelta Rivera de vez en cuando haciéndose un poco el tonto. Los ataques frontales los guardan para el enemigo común.
¿Puede tener Ciudadanos el éxito que está teniendo Podemos? Pues es difícil de valorar, pero yo creo que no tanto. Si bien el votante conservador tradicional no es tan irracional como solemos pensar tampoco es un dechado de virtudes y de hecho hay un porcentaje muy irracional y muy inmovilista. Además, el voto que aún conserva el PP tiene una característica básica: Es un voto muy mayor, concentrado sobre todo en los mayores de 65 años.
En el PP no han sido tontos. Ellos saben que su base electoral sólida son los jubilados, personas que suelen temer a los cambios y a la incertidumbre, así que han recortado todo (sanidad, educación, desempleo, ayudas sociales, etc) pero no las pensiones. Sí, han creado una fórmula que igual les hace perder algo de poder adquisitivo algún año, pero los jubilados han sido los mejor tratados durante esta crisis (cargándose esta sobre la espalda de los jóvenes). Y no lo han hecho por sensibilidad hacia nuestros mayores, lo han hecho simplemente porque electoralmente les interesaba.
Este voto mayor va a ser muy difícil de cambiar. Es posible que Ciudadanos absorba grandes bolsas de votos de los conservadores más jóvenes, pero no en los más mayores, y eso va a generarles un techo difícil de romper. Ahora, también pueden coger votos del flanco centro-izquierdista, que para algo son semi atrápalo-todo.

¿Hasta dónde llegará Ciudadanos? Lo ignoro, pero estoy casi seguro que no se va a quedar en ese 5% de votos que le están dando las encuestas. No me extrañaría nada, de hecho, que Ciudadanos superase el 10% de los votos, aunque es requisito imprescindible para eso que el PP siga perdiendo votantes.
Lo gracioso es que el PP aún no ha entendido esto, no ataca a Ciudadanos jamás y está volcado en crear dualidad con Podemos. Ven a Ciudadanos como un aliado fácil y no le provocan (a diferencia de UPyD que sí ven un aliado difícil y le atacan). No sé si Ciudadanos puede acabar pactando con el PP en muchos sitios (podría ser), pero lo que es evidente es que el hecho de que te desangren electoralmente no es agradable para nadie y las caídas electorales en los partidos grandes son la antesala de las guerras internas.
Ojo a Ciudadanos, que ha entendido bien el flujo de esta época y en la sociedad en la que está. Sus posibilidades son muy altas, y consecuentemente las posibilidades de caída del PP también son más altas de lo que parece.

martes, 10 de febrero de 2015

El dilema de Podemos











Yo no quería hablar sobre el tema Monedero, os prometo que no quería, pero cuando los intereses mediático-políticos convierten un tema en casi lo único existente a nivel informativo es difícil abstraerse. Ni siquiera las revelaciones de la lista Falciani importan, no ocupan portada alguna excepto para denunciar que el gobierno de Venezuela tenía cuentas allí (en cambio los españoles que hay en la lista no son relevantes). Para nuestra prensa solo importa una cosa: Atizarle a Monedero.
Al final voy a comentar algunas cosas sobre este asunto, orientándolo a lo que creo verdaderamente relevante intentando no caer en la corriente contaminante que nuestra prensa escrita quiere marcar. A ver si lo consigo.

Mucha gente no entiende por qué Podemos no aparta a Monedero. Parece evidente que Monedero cometió un error fiándose de lo que le recomendaron los asesores fiscales de Anta Consulting y que hay dos manchas en su proceder: El haber facturado vía sociedad mercantil trabajos anteriores a la creación de esa sociedad, y el no haber informado a la universidad de esos trabajos. Ambas cosas son relativamente frecuentes (de hecho he visto personalmente a asesores fiscales recomendar acciones muy parecidas a las de Monedero) y seguramente de no haber sido un personaje público no le hubiese pasado nada, pero resulta que se convirtió en una de las amenazas para el stablishment y, consecuentemente, le buscaron trapos sucios debajo de las piedras.
Apartar o hacer que Monedero dimita parece una estrategia ganadora. Sería una actitud de limpieza y contundencia frente a un caso objetivamente menor en comparación a los habituales en los otros partidos, y eso fortalecería la imagen de Podemos. Además, Monedero es probablemente quien despierta más rechazo entre los líderes del partido. Siendo uno de los fundadores quizá no podrían apartarlo sin más, pero después de esto podían aprovechar para “quitarse de encima” al dirigente más relacionado con Venezuela, una de las relaciones que a Podemos más le interesa evitar.
Cesar a Monedero parece una buena idea en todos los sentidos, entonces ¿por qué no se hace? Seguramente Monedero no querrá apartarse y él no es cualquiera, pero creo que esa no es ni mucho menos la cuestión principal. El problema básico es que apartar a Monedero crearía una serie de tendencias y malentendidos que podrían anular al efecto positivo de su cese.

Para empezar no hay que olvidar que aquí hay algo fundamental: Monedero está siendo víctima de una persecución política en toda regla, habiendo una pequeña parte de verdad en medio de un enorme mar de mentiras. Si España fuese un país con un gobierno autoritario se denunciaría claramente que se está usando el aparato del estado para acabar con un rival político, pero como somos la democratísima Europa parece que estamos encantados de conocernos y que aquí no pasa nada. El otro día decía un tertuliano que Podemos estaba usando la misma excusa de los partidos tradicionales ante su “caso de corrupción”, que es decir que estaban siendo perseguidos. Es verdad, están diciendo lo mismo, pero hay una diferencia nada baladí que es que en este caso no es una excusa y están siendo efectivamente perseguidos.
Ser víctima de una persecución política no exime de responsabilidades, eso es evidente, pero cuando estás situado en el tablero político todo se ve de otra manera. El stablishment del país quiere acabar con Podemos y va a usar todas  las artimañas, morales o inmorales, legales o ilegales, para acabar con ellos. Este escenario, la “casta” atacando con saña y brutalidad a un nuevo partido, es una realidad que a Podemos le interesa resaltar y que sea evidente, pues le beneficia. No hay nada más patético que ver a los defensores de un estado de las cosas que está acabado intentando aferrarse a sus posiciones, eso da una imagen de ser un movimiento regeneracionista imparable y objetivamente hay que aprovecharlo.
En Podemos deben pensar que si Monedero reconoce sus irregularidades se va a generar la sensación de que no hay persecución, de que al final lo que hacen los medios y los políticos no es más que una denuncia de una irregularidad objetiva y por tanto todo es perfectamente normal. Y recordemos, no lo es, objetivamente existe una persecución indisimulada, una “macarthización de Podemos”, un intento evidente de acabar con ellos. Se teme que el reconocimiento de la irregularidad oculte la realidad persecutoria.

El segundo problema es básicamente de listón y, también, de posible extensión de las exigencias de “limpieza”. El stablishment político y mediático ha vendido un equívoco un poco absurdo pero que se repite machaconamente e incluso he visto gente que se lo cree: Los de Podemos atacan la corrupción, por tanto deben ser cristalinos, incorruptos, puros y no haber hecho jamás nada mínimamente reprobable. Esta exigencia de ascetismo político es una burda maniobra para intentar acabar generando la sensación de que “todos son iguales”, pero tiene eco y mucha gente ha comprado esta idea.
Ya expliqué que esto era una tontería y que, además, no va a tener efecto electoral real a medio plazo. Quienes votan a Podemos no lo hacen porque sus dirigentes sean ángeles impolutos, lo hacen porque combaten un estado de las cosas que destruye las esperanzas de futuro de una generación entera y porque se quiere dar un severo correctivo a quienes nos han traído hasta aquí. Pretender potenciar la abstención exagerando casos de irregularidades habituales y extendidas socialmente es no entender de qué va esto.
La cuestión es que si se aparta a Monedero ¿por qué se le aparta? ¿Por facturar con una empresa inexistente en 2010-2012? ¿Por la incompatibilidad? ¿Por no enseñar las facturas? ¿Por tener mucho dinero en la cuenta siendo “anticapitalista”? Me diréis “por el conjunto”, y sí, por eso sería, pero los medios de comunicación crearían equívocos al respecto y eso generaría un listón confuso que se no se dudaría en aprovechar.
Si Monedero dimite, al día siguiente se intentará ir a por Errejón, a por Pablo, a por Alegre o a por cualquier otro. Si resulta que Errejón tenía incompatibidad entre los 1.500€ que cobró de Podemos y su trabajo, entonces los medios pedirán su dimisión en tromba porque dirán que es lo mismo por lo que dimitió Monedero. No lo será, pero insisto en no perder de vista que vivimos en una guerra política en la que no hay límites éticos. Si la productora de Pablo Iglesias al final resulta que hizo cualquier nimiedad poco clara a nivel contable pedirán la dimisión de éste por “hacer lo mismo que Monedero”. Y tampoco será lo mismo.
Es el problema del listón que expliqué el otro día. Más o menos tenemos claro cuando hay que dimitir en política pero ¿Cuándo debe dimitir un político por algo que ha hecho antes de estar en política? Para toda la prensa de papel el listón para la gente de Podemos es cero, es decir, deberían dimitir por el mero hecho de existir, y en el partido seguramente se teme que una dimisión como la de Monedero abriese una caja de Pandora de la que saldrían infinitas exigencias de dimisión por cualquier cosa.

Finalmente hay una lógica resistencia psicológica a asumir responsabilidades cuando eres víctima de una persecución y cuando ves que el listón que se te pone es más exigente que al resto. No creo que haya duda de que el gobierno está usando el aparato del estado para filtrar información que perjudica a Podemos. Esto no es la primera vez que pasa, lo que a lo mejor sí pasa por primera vez es que se ordene realizar y/o agilizar una inspección fiscal a un señor por ser tu enemigo político. Los tiempos de este caso son anormalmente rápidos y viendo eso y las filtraciones y contra-filtraciones (porque posiblemente alguien avisó a Monedero de que regularizase rápidamente porque le estaban haciendo una inspección), mi intuición me dice que además de las filtraciones hay una guerra sucia contra Podemos dirigida desde el gobierno.
La resistencia es lógica. Me están atacando, injuriando, persiguiendo, mintiendo exprofeso para hacerme daño, usando la maquinaria del estado como si esto fuese la Rusia de Putin para acabar conmigo ¿por qué tengo que asumir yo las responsabilidades que ellos jamás asumen? Es lógico este planteamiento, esta resistencia natural a tomar decisiones difíciles. Y más cuando sabes que electoralmente no te va a perjudicar. Pero que sea lógico no implica que sea lo correcto.

Podemos tiene, pues, un dilema ¿Apartar a Monedero que, aun siendo lo lógico, puede provocar problemas adicionales? ¿O resistir como estrategia de “guerra” política? Cuál es la mejor decisión no está nada claro (en términos pragmáticos digo, no morales). Podemos, tan preocupado siempre de marcar la agenda política, ahora se puede ver actuando a la defensiva ante las exigencias de otros. Eso los ha descolocado.
Recuerdo a Pablo Iglesias decir que no se presentaban a las elecciones municipales porque no podían permitirse un caso de corrupción política. Ni este caso lo es ni creo que esa sea la razón verdadera (la real es que no tienen todavía suficientes cuadros), pero obviamente este caso ha superado la peor situación que esperaban. La beca de Errejón no deja de ser un ataque patético de quien no tiene nada a que agarrarse, pero en el caso de Monedero hay algo más.

Al final Monedero va a tener que salir a dar explicaciones, por mucho que estén evitando que les marquen los tiempos. Tendrá que explicar por qué facturó de esa manera, por qué se fio y/o aceptó lo que dijeron los asesores fiscales, porque se saltó la solicitud de compatibilidad y deberá explicar la naturaleza de los trabajos realizados. Si la explicación es convincente cara a sus potenciales votantes y bases probablemente podrá quedar ahí.
Pero si no lo hace o si queda alguna duda razonable en la buena Fe de Monedero en los dos puntos polémicos, creo que acabará apartándose de las candidaturas y dimitiendo del consejo ciudadano de Podemos. Y eso generará un redoble del acoso, sí, pero será lo más limpio y, a medio plazo, acabará teniendo más efectos positivos que negativos.

sábado, 7 de febrero de 2015

¿Adónde vas, Carolina Punset? (II)














Decía en el anterior escrito que, para mí, el ecologismo de alguna manera está a la izquierda de la izquierda, a diferencia de esa especie de equidistancia que parece defender Carolina Punset. De hecho ese posicionamiento en la izquierda que tienen los ecologistas de muchos países es lo que hizo que Punset se distanciase tanto del partido francés Europe Écologie-Les Verts como de EQUO.

Antes de iniciar la lectura del libro, una de las partes que más me interesaba era ver qué había pasado entre Carolina Punset y EQUO. CIPAL fue una de las organizaciones fundadoras de EQUO, pero abandonó el proyecto a los pocos meses de haberse embarcado en él. Yo conocía la versión que me dieron desde EQUO y también algún comentario de la propia Carolina Punset, pero quería ver cómo lo contaba en el libro.
La verdad es que tampoco es que esté excesivamente desarrollado, de hecho creo que incluso se explaya más en contar sus desavenencias con Europe Écologie-Les Verts que con el propio EQUO, sin embargo sí explica las dos razones fundamentales que llevaron a esta ruptura, razones que parecen coherentes con el pensamiento de Carolina.
La primera, como adivinaréis, es la identificación de EQUO como un partido de izquierdas, o más literal, como “laico y republicano”. Carolina relata el congreso de EQUO en que se aprobó la resolución para definir a EQUO con esos términos y cómo tomó la palabra para oponerse a este hecho, apelando a la necesidad de transversalidad y de poder atraer a todas las sensibilidades políticas al terreno del ecologismo. Según cuenta ella misma nadie le apoyó ni tomó la palabra para defender tesis parecidas a las suyas.
A mi me parece absolutamente evidente que un partido ecologista debe ser “laico”. También tengo claro que no debería ser monárquico, aunque la verdad es que no acabo de tener claro si es necesario definirse como republicano y hacer de la república una de tus aspiraciones programáticas. Yo soy republicano pero considero que la república ni es una urgencia política ni su defensa a ultranza aporta mucho más que darle munición a tus adversarios para que te ataquen con altas dosis de manipulación y de agitación de fantasmas históricos. Ahora, tampoco me parece que ese sea un motivo para abandonar un partido, a no ser que seas monárquico confeso, que creo que no es el caso.

El segundo motivo que explica fue la alianza de EQUO con Compromís, o más concretamente con el Bloc Nacionalista Valencià, núcleo central de la coalición (al menos en ese momento). Conté en el escrito anterior que Carolina no tenía prejuicios sobre los posibles aliados, que según ella había que tener la mente abierta y estar abierto a entenderte con todo el mundo. Sin embargo dije que había un matiz en este pensamiento, que había un tipo de fuerzas con los que Carolina no aplica esa “apertura” mental. Y estas fuerzas son las nacionalistas.
De hecho llega a decir que para ella “el ecologismo y el nacionalismo son incompatibles”. A mi esta declaración me sorprendió mucho, ¿se puede ser compatible con la derecha política pero no con el nacionalismo? La verdad es que me resulta una posición débilmente sostenible. Ojo, que yo soy el más “anti-nacionalista” del mundo y los lectores habituales lo sabéis, pero igual que puedo aceptar que se puede llegar a acuerdos con la derecha moderada (como Carolina defiende) también creo que se puede llegar a acuerdos con los nacionalistas que defiendan posiciones moderadas. De hecho he defendido siempre la alianza de EQUO con Compromís por esa razón, y en sentido contrario (pero basado en el mismo criterio), también me he opuesto a que EQUO se alíe en manera alguna con partidos como ERC o Bildu.
Creo entender por qué dice Carolina que el ecologismo y el nacionalismo son incompatibles. El ecologismo es algo internacional, global, que piensa en toda la humanidad, y el nacionalismo es algo local, que ignora los vínculos y la importancia de lo que pasa más allá de su terreno de actuación. Sí, es verdad, pero también hay que reconocer que el ecologismo defiende mucho el desarrollo local y la autosuficiencia (alimentaria, energética, etc) y creo que en esos aspectos puede compenetrarse perfectamente con partidos regionalistas o nacionalistas.
Al final mi planteamiento es muy parecido al que dije al final del otro texto. Yo no cierro la puerta a acuerdos y diálogo con nadie y con la derecha moderada tampoco, pero no puedo aceptar “ideológicamente” que el ecologismo y la derecha política tengan algo que ver porque son sustancialmente antagónicos. Yo, por mis ideas políticas, también soy ideológicamente antagónico a un nacionalista, pero no tengo problema en dialogar, buscar acuerdos y pactar, y si defendemos un núcleo básico parecido y se acepta dejar de lado maximalismos antagónicos ¿por qué no?
Ahora, yo entiendo a Carolina. En algún momento del libro destaca como, para los nacionalistas de Altea, ella era una “forastera” y que la despreciaban por eso. Entiendo este sentimiento, entiendo cómo a veces enervan las posiciones de los nacionalistas, cómo resulta reaccionario y lamentable su estructuración del mundo entre lenguas propias y extranjeras, “de la casa” y forasteros, valencians y castellans, cómo la defensa de hechos culturales particulares se llega a convertir en religión y en predeterminación. Lo sé, yo también lo he sentido, pero si dejamos que los cazurros de todos los posicionamientos políticos (porque los hay en todos) marquen nuestro rechazo a todo un colectivo, no nos quedará más remedio que hacernos nihilistas. No debemos caer ahí, no debemos generalizar fobias por estas cuestiones.

Una cosa que me llamó la atención del libro es cómo Carolina dice que los cargos principales de EQUO se llenaron de gente proveniente de IU (seguramente en referencia a Inés Sabanés y Reyes Montiel) y que eso era un gran error porque había que “diferenciarse” de otras fuerzas como IU. Esto me sorprendió, porque fueron exactamente las mismas palabras que me dijo Juan López de Uralde una vez, como expliqué en el escrito “Sábado verde con Juan López de Uralde”.
Carolina habla sobre Juantxo un par de veces en el libro y siempre lo hace con respeto. Independientemente de sus conflictos con la gente de EQUO intuyo que respeta personalmente a Juantxo, aunque tenga grandes discrepancias políticas con él. Leyendo el libro me preguntaba ¿cómo estos dos no han podido ponerse de acuerdo? ¿Cómo es posible que Carolina saliese de esa manera de EQUO? Ideológicamente, a pesar de las discrepancias, no creo que las haya de tanto calibre como para haber salido de EQUO de forma tan contundente.
Así pues asumo que la ruptura vino o bien por la alianza de EQUO con el Bloc, algo que tocaba la fibra más sensible de Carolina, o bien por la alianza de CIPAL con el PP de Altea, algo inasumible para EQUO, o quizá por la suma de ambas cosas. Para Carolina puede ser muy ajena una alianza con el Bloc, pero para EQUO aliarse con el PP de Altea (más con todo lo que cuenta la propia Carolina de ellos) es sencillamente inasumible.

La entrada y posterior salida de EQUO es solo uno de los intentos de Carolina para entrar en la política nacional, y no fue la primera. La primera intentona fue con UPyD, donde Carolina dice haber estado afiliada un tiempo escaso. La verdad es que he consultado con gente de UPyD y me han negado que Carolina haya estado afiliada alguna vez, sin embargo ella misma cuenta que cuando se “afilió” UPyD estaba en pañales, que no había ni estatutos ni órganos ni nada, así que a lo mejor la afiliación despareció o incluso en aquel momento no se llevaba control de nada (aunque me extraña de UPyD). También es posible que haya usado la palabra “afiliada” de forma algo laxa.
En cualquier caso la aventura de Carolina duró poco, según ella porque lo que vio en UPyD era exactamente lo mismo que se hacía en los partidos tradicionales (PP y PSOE). Cuenta que allí había demasiada gente con cargos y con ganas de figurar y bastante poco trabajo real. No desarrolla demasiado este punto, pero lo que le leí me recuerda sobremanera a cosas que le he leído a tantos y tantos ex-afiliados de UPyD.
Después de UPyD vino EQUO y más tarde, después de finalizar el libro y por tanto sin que se cuente nada de este proceso en él, Carolina Punset integra su plataforma CIPAL en Ciudadanos, con la que es nº3 de la lista a las elecciones europeas y estuvo a punto de ser eurodiputada. Y ahora, después de no tener rival en las no-primarias a causa del alto porcentaje de avales requerido, será candidata a la presidencia de la Generalitat por esta formación. Y aquí acabo con el libro y comienzo mis impresiones personales.

La verdad es que, después de leer el libro, sorprende que alguien de un perfil como el de Carolina Punset (ecologista, anti-productivista, “feminista”, pacifista) sea la candidata de Ciudadanos para presidir una de las comunidades autónomas más importantes de España. Ciudadanos es un partido que si bien tiene un origen más centro-izquierdista, ahora mismo está destinado claramente a la absorción de todo el voto de centro y centro-derecha que ha perdido el PP por su política estos años.
Yo estuve en un acto de Ciudadanos hace un par de meses en el que los ponentes eran Juan Carlos Galindo (que ha estado cercano tanto a UPyD como a Compromís) y la propia Carolina. El discurso de Galindo era anti-corrupción pero el de Carolina estuvo centrado exclusivamente en el empleo verde. La verdad es que era curioso ver a la sala, compuesta probablemente por gente ex-votante del PP y bastante mayor, escuchar interesada unas cosas que antes de ese momento probablemente creían propias de “hippies” y de “rojos”. Daba una sensación de alta transversalidad, es verdad, pero no dejaba de ser algo bastante raro.
Sí, es raro, pero no me resulta contradictorio con el pensamiento de Carolina, más que nada porque ella defiende el “reconvertir” a las demás opciones políticas a la ecología, al menos en parte. Entrar en un partido para conseguir que defienda tres o cuatro posturas ecologistas me parece la consecuencia natural de todo lo que Carolina explica en el libro sobre ella misma.

Para alguien como yo, Carolina Punset es el mejor cabeza de cartel que puede tener un partido como Ciudadanos, sobre todo cuando la alternativas son posiblemente tantos ex- de PP y PSOE que no parecen ser la mejor garantía de regeneración. Las ideas de Carolina son mucho más próximas a las mías que las de Fernando Giner (que iba diciendo hace unos años que no podíamos mantener el estado del bienestar), Emilio Argüeso (ex-PP) o Alexis Marí (ex-coordinador de UPyDCV). Y, por tanto, me gusta mucho la elección.
Muchos lectores muchas veces se sienten confundidos sobre por qué le doy “pábulo” a partidos que no representan mis ideas y a los que ni siquiera estoy próximo. Lo he explicado más de una vez pero voy a repetirlo. Cuando analizo la política yo miro al país, no a los partidos. Para mí un voto que salga del PP y vaya a Ciudadanos, UPyD o Podemos es un voto a mejor, un voto a favor de un cambio que este país necesita, es salir de un bipartidismo caduco con el que tenemos que acabar. Y es por eso por lo que veo con simpatías a casi todas las fuerzas nuevas.
Pensar que todo el mundo puede votar al partido o los partidos que te gustan es una ingenuidad. Un señor de 65 años que ha votado toda la vida al PP no va a votar a Podemos o a EQUO, y por mucho desearlo no va a pasar. Pero este señor quizá si pueda votar a Ciudadanos o incluso a UPyD, y ese cambio de voto es algo que ayuda a que este país cambie. Por eso hay que ver el cuadro completo, hay que ver como oportunidades positivas a partidos que recojan un voto cautivo e inmovilista y lo puedan convertir en un voto de avance y progreso, y no lanzarse a la yugular de estos partidos como si fuesen tus enemigos cuando no lo son ni vas a poder captar a sus votantes.

Sin embargo, tengo una gran duda ¿va a poder realmente Carolina Punset introducir estas tres o cuatro ideas “verdes” en Ciudadanos? Pues francamente me resulta difícil. Puede ser la candidata, pero está sola. Si lo consigue le reconoceré un valor político incalculable pero soy muy escéptico.
También me ofrece muchas dudas el pacto de Carolina Punset con el PP de Altea. Aceptando todos sus argumentos (que la política local es distinta de la nacional y que hay que estar abierto a todo de forma pragmática), sigo sin poder entender el apoyar a un mismo alcalde que ha hecho todas las barbaridades que ella misma denunciaba. No hablamos de un partido que, después de 2 o 3 legislaturas tiene líderes nuevos, hablamos de las mismas personas. Y sí, esas personas se ven obligadas a rectificar porque necesitan tu apoyo, pero en cuanto no lo necesiten te echarán a la basura y volverán a hacer lo mismo de antes.
Mi miedo es que este pacto se pueda desarrollar también en la Comunidad Valenciana. Desde Ciudadanos han dicho que no van a pactar con gente con las manos manchadas (o algo así), pero ahora el PPCV se va a hacer un lifting político, va a quitar a los imputados de las listas y eso abriría la posibilidad al pacto sin incumplir su palabra. Y eso no puede ser, el PPCV no puede gobernar un minuto más sobre esta tierra a la que ha esquilmado y hundido miserablemente en todos los terrenos, desde el económico hasta el moral pasando por el social.
Sí, el PPCV tiene que salir del gobierno de la Generalitat, un acto cosmético no puede borrar el infinito daño que han hecho. Si queréis llamar a esto “cordón sanitario” pues llamadlo, pero es que es una obligación política inexcusable. Y esto creo que, por ejemplo, UPyD lo entiende perfectamente y que a nivel valenciano no pactarían nunca con el PP (como he defendido incesantemente contra la opinión de mucha gente), pero no tengo nada claro que Ciudadanos no vaya a apoyar al PPCV si salen los números (que no saldrán).

Y esta es mi gran duda, ¿está Carolina Punset en el lugar adecuado? ¿Puede conseguir esa titánica tarea de “enverdecer” a Ciudadanos y al votante de centro y centro-derecha? ¿No acabará bien traicionando sus ideales o bien saliendo por la puerta de atrás de Ciudadanos?
Ya sé de donde vienes, ya sé qué piensas, y con algunas discrepancias me gusta lo que he leído pero... ¿Adónde vas, Carolina Punset? ¿Estás segura que Ciudadanos es el partido adecuado para ti?

miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Adónde vas, Carolina Punset? (I)
















El otro día se puso en contacto conmigo Carolina Punset. Había leído mi escrito sobre EQUO y Syriza y parece que vio en él tesis parecidas a las que ella defiende para el movimiento ecologista, así que me envió un mensaje y me dijo que le gustaría mandarme su libro si me parecía bien, que le gustaba mi perfil heterodoxo y que había visto puntos en común entre mis planteamientos y los suyos. Por supuesto acepté el ofrecimiento, agradeciéndole mucho el gesto. De hecho no era la primera vez que me ofrecía mandarme el libro, ya lo hizo en una conversación a tres que tuvimos por twitter con Juan López de Uralde, pero en aquel momento me pareció abusar y por eso no le tomé la palabra. Después de ofrecérmelo por segunda vez ya no dudé: Quería leer el libro.
El libro de Carolina se llama “No importa de dónde vienes sino adónde vas” y es una especie de recopilación de sus vivencias en política y de su visión sobre el ecologismo. Me leí el libro en dos días (no es muy largo) y me permitió entender mejor a la ya candidata a la presidencia de la Generalitat Valenciana por Ciudadanos. Aprovechando que me acabo de leer el libro y que ella acaba de ser nombrada candidata, creo que es un buen momento para escribir mis impresiones sobre el libro y, por extensión, sobre las ideas de Carolina Punset.

A mi el ecologismo siempre me ha interesado mucho, aunque nunca me he considerado “ecologista”. Voy a contar algunas cosas que nunca he explicado en este blog pero creo que procede contar para que me entendáis bien. Yo soy químico de formación y el último año de la carrera me orienté hacia el terreno del medio ambiente, de hecho hice las prácticas de fin de carrera en el departamento de recursos naturales de un instituto de investigación agraria. Después de acabar mi formación trabajé por varios años en empresas de gestión de residuos, posteriormente en una consultora medioambiental y desde hace ya bastantes años trabajo en el sector de la energía. Como intuiréis nada del debate ecologista me es ajeno.
Este “perfil” que tengo ni siquiera lo sabe la gente de EQUO, no sé si quizá a Juantxo Uralde le llegué a contar algo alguna vez. Y es quizá por este perfil por lo que siempre he estado muy interesado en lo que pasa en EQUO y en el futuro del ecologismo en España. Y posiblemente por la misma razón me siento muy atraído por el personaje de Carolina Punset.

Tengo que reconocer que desde el principio del libro me sentí identificado con Carolina. Ella hace un repaso sobre su vida anterior a la política, sus oposiciones para juez, su ejercicio de la abogacía y su colaboración con ONG's, además de varias cuestiones más personales. Vi en ella el reflejo de tanta gente que no encuentra la verdadera vocación y de tantas personas que tienen que rectificar el camino de su vida para encontrar la felicidad. La impronta humana del personaje te queda clara en estas primeras páginas y en cierta manera adivinas cuales serán sus futuros razonamientos en situaciones de conflicto o cambio.
Después de unas primeras páginas bastante personales entra en materia política y habla de la campaña para las municipales de 2007 con su plataforma CIPAL, fundada principalmente para parar los abusos urbanísticos y la cultura del pelotazo en Altea. Carolina cuenta con mucha crudeza el estado de las cosas antes del 2007, donde un PP crecido y clientelista la acosaba políticamente y dominaba toda la política del municipio a través de sus redes de influencia. Carolina pone a parir al PP de Altea, y todo lo que he leído me es totalmente familiar porque yo también soy valenciano y conozco las vergonzosas actitudes del PP en esta tierra.
Cuando salió elegida concejal en 2007 pactó con el PSOE para sacar del gobierno municipal al PP. La verdad es que este periodo es el menos explicado en el libro y prácticamente se obvia cualquier acción política de Carolina en esos años. En 2010 parece que se rompe el pacto de gobierno, dejando al PSOE gobernar en solitario. ¿Por qué? Según ella porque el PSOE hacía la misma política en el gobierno que antes hizo el PP, pero no explica nada más. Parece que también había una mala relación personal entre los concejales del PSOE y Carolina. Esta parte de su vida política es la más misteriosa para mi.
En las elecciones de 2011 los resultados de CIPAL se duplicaron y la formación consiguió tres concejales. Se vio en la tesitura de pactar con el PSOE y con el BLOC como en la legislatura anterior o bien pactar con el PP. Y curiosamente (y digo curiosamente porque no es lo normal en un partido ecologista) pactó con el PP, y no solo con el PP sino con el mismo alcalde que había gobernado Altea desde los 90 y al que había acusado de todo. Y ahí, creo yo, es cuando empieza la verdadera “chicha” del libro.

Carolina Punset explica varias veces durante el libro lo que para ella es una especie de “cisma” en el mundo ecologista, entre los “eco-socialistas” (o “militantes sandía”, como llama ella a los que son “rojos” cubiertos de verde) y los ecologistas “no sectarios”. Los “eco-socialistas” serían aquellos que están absolutamente alineados con la izquierda en casi todos los parámetros y para los que la ecología es algo totalmente secundario. Los “no sectarios” serían aquellos que entienden que el ecologismo no es “ni de derechas de ni izquierdas” y que hay que ser pragmático y posibilista. Entre estos últimos sitúa al partido verde alemán, que gobierna con la CDU en algún Land y varios ayuntamientos. Ella, por supuesto, es de este segundo grupo.
Tengo que traer a colación algún dato más. Desde el principio del libro Carolina se muestra contraria al productivismo y uno de sus argumentos para situarse ajena a la derecha y a la izquierda es que, para ella, ambas son productivistas. De hecho llega hasta a valorar como positivas las teorías decrecentistas, aunque se muestra más moderada y dice preferir crecimientos y decrecimientos selectivos. No llega a decir la frase, pero en cualquier momento podría haber usado aquello del “trabajar menos para vivir mejor” que usa Florent Marcellesi.
A pesar de este posicionamiento tan claro contra el productivismo, Carolina es pragmática. Ella no tiene prejuicios con los posibles aliados (con un matiz, en el segundo texto lo comentaré) y si pactar con el PP (o con el PSOE) sirve para conseguir dos o tres políticas de las que ella defiende, bienvenido sea el pacto. No diría que se trata de que “el fin justifica los medios”, sino de que ella es una pragmática casi absoluta. Y si, suena un poco raro viniendo de una ecologista ¿verdad?

Yo puedo entender a Carolina, y de hecho creo como ella que los prejuicios en política son absurdos. Hace nada hemos visto como Syriza se ha apoyado en el partido muy derechista ANEL, y lo ha hecho porque ha priorizado la política económica y la renegociación de la deuda y, para ese fin, ANEL era un aliado fiable. En cierta manera Carolina propone lo mismo, propone encarar las negociaciones sin prejuicios y usar la política para conseguir avances. En este punto, nada que objetar.
Pero cuando pasa al terreno más abstracto de la ideología y dice que el ecologismo es ajeno a derechas e izquierdas creo que se equivoca. Acepto todo lo que dice de que los partidos de derechas y de izquierdas se comportan muchas veces exactamente igual ante los mismos temas, y de hecho hemos llegado a una época donde el “transversalismo” se ha apoderado de todo precisamente porque nos hemos dado cuenta que las etiquetas de los partidos significan poco. Sí, todo eso es cierto, pero si nos vamos al terreno de las ideas, al terreno de los principios (tan olvidados en política), yo no puedo estar de acuerdo que el ecologismo esté equidistante entre la izquierda y la derecha porque está mucho más cerca de la primera que de la segunda.
Uno de los errores que creo que comete Carolina es que encara la política (al menos hasta ahora) mirando exclusivamente el tema ecológico, pero la realidad política es mucho más compleja. No se puede gobernar solo mirando al medio ambiente o a la economía verde, hay muchos mas ejes en la política: Estás las libertades públicas, está la política cultural, está la redistribución de la renta, la política internacional, las leyes penales, etc, etc. Es posible que a nivel municipal esto importe poco, pero a nivel de gran política, de “ideología”, si importa. Y yo no tengo ninguna duda de que los ecologistas están mucho más cerca de la izquierda que de la derecha en estos temas, de hecho es que son clavados a la izquierda (democrática) en sus posicionamientos sobre libertades públicas, política internacional, etc.

Pero hay algo que creo que todavía aleja más al ecologismo de la derecha. Mirad, hoy en día todos los partidos son “capitalistas”, hasta los comunistas son capitalistas. Sin embargo no todos enfocan y asumen el capitalismo de la misma manera. La derecha moderna confía plenamente en el capitalismo y el mercado, abomina de las regulaciones y de las trabas y cree que el capitalismo es algo mágico que se auto-regula solo. La izquierda, en cambio, o bien asume la parte positiva del capitalismo queriendo limitar la negativa mediante regulación, o bien entiende éste como algo inevitable que no se puede cambiar, tan solo se puede controlar.
La cuestión es que el ecologismo no puede ser compatible con un capitalismo des-regulado, porque éste es depredador natural de recursos y enemigo de cualquier regulación ecológicamente racional. Si al capitalismo le dejas actuar sin control, no tendrá reparo en explotar todos los recursos del planeta hasta que se acaben o se hagan muy caros por escasos, y eso es precisamente lo contrario de lo que puede querer un “verde”, que necesita imponer legalmente el respeto al medio ambiente. Si el capitalismo no tuviese normas ¿quedaría alguna playa virgen? ¿Algún monte sin vender para sacar lucro? ¿Se respetaría alguna “dignidad” animal? Claramente no.
La izquierda, que acepta las características negativas del capitalismo sin control y no ve a este sistema como una ley sagrada, es mucho más compatible con el ecologismo. Ojo, más que “es” diría “puede ser”, porque no creo que haga falta explicar los verdaderos desastres que han hecho regímenes presuntamente de izquierdas o el desarrollismo de muchos gobiernos de izquierda. Véase cómo dejaron los soviéticos el Mar del Aral como ejemplo de lo digo.
Pero al final el ecologismo no puede estar equidistante entre la derecha y la izquierda, o mejor dicho entre los valores y principios políticos de la izquierda y la derecha. Y eso no quiere decir que no se pueda pactar con la derecha civilizada y razonable, ni que no hayan izquierdistas que estén para atarlos y meterlos en una habitación con paredes acolchadas, pero no podemos ser tan equidistantes porque creo que eso no se sostiene a un análisis profundo de cada una de las ideologías. 

De hecho, y si se me pregunta mi opinión personal, creo que el ecologismo está más a la izquierda que la propia izquierda. Creo que el ecologismo combina todo lo que para mí son los principios de la izquierda: Igualitarismo, libertades públicas, lucha por la paz, equidad, sometimiento de la economía al bienestar colectivo, cuestionamiento de los dogmas económicos, humanismo, etc. Haciendo un símil un poco forzado, yo diría que en este siglo el ecologismo ocupa, en el espectro político, el mismo lugar que en el siglo XIX ocupaba el anarquismo colectivista (lo que no quiere decir que sean iguales ni siquiera que se parezcan). Igual es que soy eco-socialista...
Comparto con Carolina su "desprecio" por las etiquetas, por la falsedad de quienes se esconden detrás de una bandera política pero hacen lo mismo que los demás e incluso entiendo perfectamente que la política local tiene su propia idiosincrasia, no siempre ideológica. Pero incluso en la era "post-ideológica" en que nos encontramos no creo que podamos ser tan laxos. El ecologismo tiene sus valores y principios claros y estos obviamente no están con la derecha

Continuará...


lunes, 2 de febrero de 2015

Una tesis sobre blogs y opinión política



Hace unos días se puso en contacto conmigo Juan María Sánchez, doctorando en Marketing en la Universidad de Valencia. Juan Mª está realizando una tesis doctoral sobre la relación existente entre la interactividad en internet y la adopción de roles políticos más participativos, y parece ser que una parte de la misma versa sobre blogs políticos y su influencia o relación con el comportamiento político de sus lectores.  
Este blog, La república heterodoxa, ha sido uno de los elegidos para el estudio, algo que le tengo que agradecer a Juan. Creo que debe ser muy difícil valorar la importancia o influencia de un blog como este, que no está enlazado a ningún diario o gran agregador. Incluso para mí, que dispongo de las estadísticas y que sé de muchos líderes políticos de ámbito valenciano e incluso español que lo leen habitual o esporádicamente, es muy difícil valorar hasta qué punto lo que hago aquí influye en los lectores o se tiene en cuenta aunque sea mínimamente en determinados ámbitos políticos. Quizá las conclusiones que pueda sacar Juan al final de su tesis puedan arrojar algo de luz sobre esto, pues como le pasa a todos los blogeros a veces uno se siente como si estuviese predicando en el desierto.
Cómo él lo explica mucho mejor que yo, os copio aquí el texto que me ha hecho llegar para que os transmita las peculiaridades de esta toma de datos: 



Hola a todos,

Mi nombre es Juan Mª Sánchez y soy estudiante de Doctorado en Marketing en la Universitat de València. Actualmente estoy desarrollando mi tesis doctoral, que se centra en las relaciones existentes entre la interactividad a través de Internet y la adopción de roles políticos más participativos.

Me gustaría solicitar vuestra colaboración para poder concluir el apartado práctico de mi tesis. Para ello, necesito que pinchéis en el enlace que figura a continuación y que completéis el breve cuestionario que figura en dicha página web.

Como veréis, es un cuestionario sencillo que se responde en apenas 8-12 minutos (reales) y en el que se plantean una serie de enunciados sobre factores relacionados con la lectura de blogs y la participación política.

Mi investigación carece de finalidad comercial y las contestaciones son completamente anónimas. Tampoco se requieren conocimientos previos ni existen respuestas correctas o erróneas, lo realmente relevante es la libre opinión acerca de los temas planteados.

Pincha por favor en el siguiente enlace para participar:


Muchas gracias por vuestra colaboración.





Os animo a clickar sobre el link que nos trae Juan y a hacer la encuesta. Echémosle una mano.